El ministro de Industria, José Manuel Soria, en el foro Spain Investors Day. Juan Carlos Hidalgo / EFE
La credibilidad del ministro de Industria, Comercio y Turismo, José
Manuel Soria, tras las explicaciones y rectificaciones dadas sobre su
participación en varias sociedades offshore está por los
suelos.
Tras la difusión de su nombre entre los implicados por los
papeles de Panamá, hemos asistido a una secuencia de declaraciones,
rectificaciones y nuevas revelaciones que han puesto al ministro en
evidencia y que exigen no solo la aclaración del asunto, sino la
asunción de responsabilidades políticas de Soria
. O del presidente del
Gobierno.
En una reciente entrevista, Mariano Rajoy respondía a la pregunta de
“¿qué es corrupción?” con una explicación que se resumía en que
corrupción es alguna actuación irregular “cometida por mí o por alguien
nombrado por mí
No conviene adelantar acontecimientos, ni somos nosotros los que
debemos juzgar penalmente las actuaciones de José Manuel Soria, pero
dados los antecedentes de casos de corrupción en el PP o en distintos
Gobiernos autónomos o locales gobernados por ese partido, es imperativo y
urgente que el Gobierno actúe en consecuencia.
La mala gestión de algunos de los casos recientes y más sonados de
corrupción que afectan a dirigentes del PP, o en ocasiones al propio
partido, debería hacer reaccionar a Rajoy con celeridad.
La actitud del ministro de Industria ha sido, desde el primer
momento, la de negar cualquier relación con sociedades en paraísos
fiscales y atribuir su nombre en los papeles de Panamá a un error que se
subsanó inmediatamente.
Sin embargo, a medida que pasaban las horas, la
realidad iba desmintiendo la versión de Soria, que se ha ido
encontrando con nuevas revelaciones que mostraban su participación en
los negocios familiares a través de sociedades en paraísos fiscales.
Como te atreves a dudar que somos tontos como te atreves a dudar OhhOhhOhhh
Por fin ha llegado tu verdadero momento...
Como te atreves a dudar que ha llegado tu momento OHHH Ohh Ohh ohh
Arturo Pérez-Reverte reúne los siete libros de su popular héroe en una edición especial.
El escritor Arturo Pérez-Reverte, hoy en Madrid antes de la presentación de la edición especial de 'El Capitán Alatriste'. BERNARDO PÉREZ
Ejerciendo de periodista en los Balcanes, Arturo Pérez-Reverte
entabló conversación con un empresario y cocinero español que le
solicitó permiso para llamar a su restaurante con el nombre del popular
espadachín creado por el escritor y académico.
Lo comentaba hoy, jueves,
el propio autor, sentado en la Taberna de Alatriste, enclavada en el
Madrid de los Austrias, donde ha presentado, precisamente, Todo Alatriste,
una edición limitada y numerada que reúne los siete libros
protagonizados por el mercenario del Siglo de Oro que el escritor
definió en 15 palabras:
"No era el hombre más honesto ni el más piadoso,
pero era un hombre valiente…".
Era el capitán Alatriste y ya ha cumplido veinte años. En ese tiempo
ha logrado concitar el interés de más de 20 millones de lectores y ha
sido traducido a 40 idiomas.
La gente se ha hecho idea de él y se han
multiplicado las interpretaciones y también las complicaciones. Hasta el
punto de derivar en un problema, al menos para su autor. "Mucha gente
lo ha hecho suyo y me reprocha cosas", comentó.
Necesita un poco de espacio y tiempo —“dos, tres, cuatro años”,
sugirió— para concluir la saga del personaje, de la que quedan todavía
dos entregas.
"Nació como un divertimento y se ha convertido en una
responsabilidad. Y ahora es demasiado peso. He cogido miedo a defraudar a
los lectores con Alatriste".
Se “ha cerrado el primer ciclo”, añadió el autor de El capitán Alatriste,
el primer título de la serie, que empezó para enseñar historia de
España a la hija del autor, porque, reiteró, el principal problema de
España es la falta de educación, la ignorancia con su propio pasado.
Por
eso, Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) manifestó que su mayor
satisfacción por el éxito de estos libros es que son lectura obligatoria
o recomendada en numerosos colegios e institutos dentro y fuera de
España.
El pasado que retrata la serie no es, precisamente, esplendoroso,
explicó el autor, aunque “algunos tontos del culo” despreciaran en un
principio los libros de Alatriste por considerar que desprendían un
aroma a “nostalgia de la España imperial”, añadió.
Nada que ver con la
España desencantada, escéptica y "llena de infamia" que se dibuja en los
siete libros de aventuras.
“Somos lo que somos porque fuimos lo que
fuimos”, apostilló al final de la comida de presentación, entrados ya en
temas diversos, en educación, en política, sobre todo; en cuestiones de
actualidad que suele tratar en sus artículos de opinión.
Insistió, en cualquier caso, en que el objeto de la convocatoria era
presentar la cuidada edición de 1.800 páginas y 15.150 ejemplares
publicada por Alfaguara (del grupo Penguin Random House). También
destacó la labor clave de Juan Cruz, en el lanzamiento de esta serie,
cuando el hoy adjunto a la dirección de EL PAÍS era el responsable de
Alfaguara en 1996.
La responsable actual de la editorial, Pilar Reyes,
apuntó que los numerosos contactos directos con los lectores prueban el
gran impacto de Alatriste.
Arturito eres único.....nadie como tú ha relatado el final del imperio español.
Desde hace ya varios meses, la vida privada de Mario Vargas Llosa está eclipsando a la profesional.
El 80º cumpleaños de Mario Vargas Llosa está sirviendo para todo
menos para que la gente vuelva a leer al autor de algunas de las novelas
más emblemáticas de la literatura en lengua española del último medio
siglo, la mayoría de ellas, ay, pertenecientes a su primera época como
escritor
. (Por supuesto esto es una opinión personal que el lector no
tiene por qué compartir).
Por una parte, la vida privada del escritor, que desde hace ya varios
meses está siendo pasto de las revistas del corazón y de la prensa
amarilla, volvió a eclipsar la profesional hasta el punto de que la cena con la que celebró el acontecimiento se convirtió en un acto de sociedad, como ya le sucediera en la presentación de su última novela en Madrid
o en sus distintas apariciones en público, sean por el motivo que sean
.
Como en el mito del basilisco, la civilización del espectáculo que
criticó en un libro reciente le está pasando factura por atreverse a
coquetear con ella.
Por otro lado, la afición de Vargas Llosa a la política, que lo llevó
a presentarse hace años a la presidencia de su país (con un resultado
decepcionante, que no esperaba seguramente) y que, desde hace ya varias
décadas, ocupa sus esfuerzos tanto o más que la literatura, se está
viendo también de manifiesto estos días, tanto en la cena de su
cumpleaños, en la que había más expresidentes de Gobierno que en muchas
cumbres iberoamericanas y más políticos en activo que personas
pertenecientes al mundo de la cultura y de la edición, como en el ciclo
de conferencias organizado para celebrar su obra, pero en el que de lo
que se habla es de si Aznar y Rajoy se miran
o no o de los presos políticos de Venezuela.
Mal final para una obra
que comenzó siendo crítica con el poder y ha acabado por servirlo, como
ha ocurrido con tantas otras, muchas pertenecientes, por cierto, a
autores también premiados con la recepción del Nobel.
No seré yo el que le aconseje a nadie y menos a una persona con la
experiencia y la inteligencia de Vargas Llosa (cada uno elige su camino y
sus gustos y aficiones, además), pero, en su caso, yo me preocuparía
.
Cuando a la mesa de un escritor se sientan más políticos que escritores y
más famosos que gente anónima y cuando sus apariciones públicas se
parecen a las de las estrellas de rock o a las del Papa en gira por el
mundo es que el escribidor ha muerto y en su lugar se sienta un actor
que hace las veces de él sin que ni el escribidor ni el público se den
cuenta.
Igual cuando usted se presentó y ganó Fujimori, no me venga con pamplinas que los papeless de Panamá es un pequeño malentendido, aprenda de Pedro Almodovar, o me veo a su amante Isabel pagando esos papeles y ella está para que le paguen.....o ¿cree realmente que está enamorada de Usted?
Vargas Llosa, este lunes en Washington LENIN NOLLY(EFE)
El escritor peruano Mario Vargas Llosa consideró este lunes
en Washington que una victoria de Keiko Fujimori en la segunda vuelta
de las elecciones presidenciales de Perú
sería una “catástrofe” porque supondría "un tipo de reivindicación de
la dictadura” de su padre, Alberto Fujimori, y tendría enormes
consecuencias políticas, sociales y económicas.
Vargas Llosa, que en 1990 perdió las elecciones
presidenciales peruanas contra Alberto Fujimori, apoya a Pedro Pablo
Kuczynski.
El candidato de centroderecha quedó en segundo lugar tras
Keiko Fujimori en las elecciones del domingo
y será su rival en la segunda vuelta en junio. Con un 82% de los votos
escrutados, Fujimori obtenía un apoyo del 39,5%, frente al 22,1% de
Kuczynski y al 18,2% de la izquierdista Verónika Mendoza.
El novelista abordó el panorama político peruano en un coloquio tras recibir en la capital estadounidense el premio Living Legend (Leyenda Viva) de la Biblioteca del Congreso.
Vargas Llosa
ensalzó el “progreso extraordinario” experimentado por Perú desde el
año 2000 en términos de estabilidad política, crecimiento económico y
reducción de la pobreza.
Y describió a Keiko Fujimori como una amenaza
frontal a esos logros. “La división que produciría en el país sería
enorme”, dijo.
El Premio Nobel peruano, que también tiene la nacionalidad
española, dijo que es “difícil pero posible” que Kuczynski se imponga en
segunda vuelta.
“Mi esperanza es que la ceguera desaparezca”, subrayó
.
En declaraciones posteriores a periodistas, atribuyó el éxito de
Fujimori a sus recursos publicitarios y a la “leyenda” que sostiene que
el padre de la candidata –que cumple una condena de 25 años de cárcel
por delitos contra los derechos humanos– “terminó con el terrorismo y
trajo prosperidad” al país latinoamericano.
Vargas Llosa también se refirió al hecho de que aparece
en la lista de personas que figuran en los llamados papeles de Panamá
por una operación de compra, junto con su exmujer, Patricia Llosa, de
una sociedad offshore al bufete de abogados Mossack Fonseca a
través de un intermediario
. El matrimonio aparece vinculado a una
sociedad entre septiembre y octubre de 2010.
El escritor atribuyó su presencia a un “pequeño
malentendido”
. Su agencia literaria anunció la semana pasada que se
trataba de una operación llevada a cabo por "algún asesor de inversiones
o intermediario" sin consentimiento del matrimonio y que el novelista
"nunca" ha tenido una compañía o cuentas en paraísos fiscales