Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 abr 2016

La infidelidad de un famoso abre el debate sobre su intimidad................................. Brenda Otero.

Los tribunales británicos impiden que se publique información sobre la pareja afectada en Inglaterra y en Gales mientras que en EE UU y Escocia difunden la información.

Titulares de medios escoses y estadounidenses.
La prensa británica y estadounidense lleva semanas hablando de un famoso que, mediante una orden restrictiva de la justicia británica, impide que se revelen las infidelidades que ha sufrido de su cónyuge.
 Esta orden, conocida en inglés como super-injunction, prohíbe que medios de comunicación de Inglaterra y Gales publiquen datos que puedan identificar a la pareja.
 El famoso en cuestión ha logrado silenciar a los diarios después de apelar un primer veredicto que rechazó su petición inicial de silencio.
 Según la sentencia del juez, del pasado 22 de enero, la información de la infidelidad carece de interés público y su difusión perjudicaría a los dos hijos de la pareja.
 Periodistas galeses e ingleses podrían cumplir una condena en prisión si hicieran pública la identidad de la estrella y de su cónyuge.
Esta decisión judicial ha indignado a algunos de los diarios más leídos de Reino Unido. The Daily Mail ha publicado artículos de protesta y The Sun ha intentado revocar la situación por medios legales.
 El tabloide mantiene que la publicación de los nombres contribuiría al debate sobre los límites de libertad de expresión y la protección de la intimidad y recalca que la pareja anteriormente ha hecho públicos detalles de su vida familiar.
El debate ha llegado incluso hasta la Cámara de los Comunes y, según The Telegraph, uno de los parlamentarios estaba decidido a usar su privilegio político para revelar los nombres, hasta que se le ordenó no hacerlo.
La controversia se ha multiplicado en el momento en el que dos publicaciones ubicadas fuera del marco legal de la orden se atrevieron a nombrar a los innombrables.
La primera fue la revista estadounidense National Enquirer, que sostiene que se trata de un famoso cantante británico con título de sir.
 El tabloide recoge las declaraciones de un hombre de negocios británico que asegura que mantuvo relaciones sexuales –algunas de ellas sin protección- con la pareja de este artista.
Los encuentros se produjeron en 2009, 2010 y 2011.
El escocés Sunday Mail publicó la noticia el 11 de abril amparándose en que la ley no se aplica en Escocia.
 La información, sin embargo, no puede reproducirse en la web, al estar disponible para los lectores ingleses y galeses. Sunday Mail afirma en un editorial que tomó la decisión en defensa de la libertad de prensa y expresión. "Nos preocupa que los ricos gasten grandes sumas de dinero silenciando las informaciones que no les gustan. Si no les nombrásemos animaríamos a otros –famosos, magnates y políticos- con algo que esconder a ocultarlo tras una orden judicial", afirma.
La publicación escocesa recalca lo absurdo que es intentar frenar una información disponible en formato digital:
 "Estados Unidos lo sabe. Internet lo sabe. El mundo entero lo sabe. Y ahora Escocia también".

 

El ultracuerpo de Soria.................................................................. Rubén Amón

La teoría de una suplantación pone al PP y al Gobierno en la tesitura de apoyar a un ministro con serios problemas de credibilidad.

¿Quién suplantó a Soria? ¿La Presa? ¿Estábamos en Carnavales? ¿Por qué ha quitado que vengan cruceros de millonarios en Domingo?


El ministro de Industria en funciones, José Manuel Soria. EFE
Exige cierto esfuerzo creer en la teoría de la suplantación de Soria.
 Exige incluso acordarse de La invasion de los ultracuerpos, aquella película de terror de Don Siegel que nos estremeció de niños y en cuya trama unas extrañas vainas extraterrestres crecían hasta adquirir el aspecto idéntico de los humanos que las cultivaban.
Ha podido ocurrirle algo parecido a Soria mientras dormía.
 Pensábamos que su doble era José María Aznar, a cuenta el asombroso parecido físico y hasta ideológico, pero la teoría del ministro implica que su papel ejecutivo en una sociedad de Bahamas y en otra británica —las dos con el mismo nombre, UK Lines— proviene de una falsificación identitaria.
 Una falsificación familiar, dinástica, que arrastra a su padre y hasta su hermano, cuyas firmas en los documentos fundacionales tampoco reconoce como legítimas pese a haber acreditado su autenticidad los peritos caligráficos.
Soria tiene un problema de credibilidad por la confusión que ha aportado él mismo a las diferentes explicaciones —ha dado hasta tres—. Y porque ya ha incurrido en una mentira.
Dijo que se desvinculó de toda actividad empresarial en 1995, al iniciar su carrera política, pero ocurre que en 1997 todavía figuraba como administrador de Ocean Lines, una sociedad radicada en Londres que formaba parte del holding familiar.
Semejantes circunstancias complican las hipótesis de la clonación o del sabotaje identitario, pero Soria ha encontrado la inmediata solidaridad de sus compañeros de Gobierno. Margallo, De Guindos y Catalá, tres superministros, se han apresurado a legitimar las versión del colega, exactamente como hizo de oficio el portavoz parlamentario Rafael Hernando, mencionando una conspiración mediática que Josñe Manuel Soria piensa atajar en la comparecencia del Congreso.
Será la manera de solemnizar su teoría exculpatoria.
De lo contrario, Soria habría provocado un daño descomunal a su partido. Por haber tenido y ocultado una sociedad offshore. Por haber mentido al respecto.
 Y por haber movilizado al PP para sostenerlo, forzándolo a encubrir sus desmanes en los prolegómenos de la campaña electoral.
Tal como ocurre en La invasión de los ultracuerpos, José Manuel Soria ha sido víctima de una clonación.
 La culpa fue de su doble. Pero no es el doble del ministro sino el ministro mismo quien ha intoxicado la separación de poderes dando instrucciones a la Fiscalía Anticorrupción para agilizar la aclaración de su caso.
 Un disparate que carece de todo sentido porque Soria no está investigado y porque no existe sospecha de la comisión de un delito.
 Y porque es él quien debe pedir explicaciones al bufete panameño del que han salido los documentos comprometedores.
Soria o su clon no tienen un problema judicial.
 Tienen un problema político. Que pone a prueba su credibilidad. Y que pone a prueba la política de tolerancia del PP con las ovejas descarriadas camino del 26-J
. Cuidado con Rajoy.
Es un cocodrilo inmóvil, pero también inmisericorde cuando pasa delante el cordero sacrificial cuando está en juego su hambre y su supervivencia.

 

Los 20 timos más flagrantes de la historia del pop..................................................uigi Landeira

Vocalistas que no cantan, músicos que no tocan, compositores que copian, mánagers que cogen todo el dinero y corren… Repasamos los mayores fraudes.

“¡Tu voz! ¡Me prometiste tu voz! ¿No recuerdas nuestro contrato?”. 

Estas frases, exclamadas por el magnate Swan en la película El fantasma del paraíso (Brian de Palma, 1976), resumen muy bien los turbios tejemanejes que rodean a la industria discográfica. En el filme, vemos cómo un diabólico e implacable productor crea y destruye artistas, se apropia de canciones ajenas, y es capaz de todo para alcanzar el éxito.

Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia
. Desde que el pop es pop, son moneda corriente el plagio, la estafa, el robo y el engaño. 
En este negocio (y en otros muchos) las apariencias engañan, y a veces el cantante que sale en los vídeos no es quien canta, ni el que canta se lleva la pasta, ni el que compone es quien figura en los créditos
. El pop es una jungla llena de trampas y espejismos; nos corresponde a nosotros, sufrido público, desenmascararlos y estar atentos para que no nos vuelvan a dar gato por liebre ni bandurria por guitarra.
1.Milli Vanilli: un Grammy y millones de ventas por hacer 'playback'. En 1987, el productor discográfico alemán Frank Farian descubrió al francés Fab Morvan y el alemán Rob Pilatus, dos mulatos que bailaban con la cantante Sabrina. 
A ojos de Farian, aquella exótica pareja lo tenía todo para triunfar: dotes para la danza, desparpajo y sex appeal.
 Como no sabían cantar, el productor contrató a un par de vocalistas y un puñado de músicos: ellos grabarían los discos, mientras Fav y Rob movían las bocas y el esqueleto
. ¿Resultado? Vendieron millones de discos y recibieron un premio Grammy.

 

Rihanna, Milli Vanilli y Oasis, timadores del pop.
“¡Tu voz! ¡Me prometiste tu voz! ¿No recuerdas nuestro contrato?”. Estas frases, exclamadas por el magnate Swan en la película El fantasma del paraíso (Brian de Palma, 1976), resumen muy bien los turbios tejemanejes que rodean a la industria discográfica. En el filme, vemos cómo un diabólico e implacable productor crea y destruye artistas, se apropia de canciones ajenas, y es capaz de todo para alcanzar el éxito.
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Desde que el pop es pop, son moneda corriente el plagio, la estafa, el robo y el engaño. En este negocio (y en otros muchos) las apariencias engañan, y a veces el cantante que sale en los vídeos no es quien canta, ni el que canta se lleva la pasta, ni el que compone es quien figura en los créditos. El pop es una jungla llena de trampas y espejismos; nos corresponde a nosotros, sufrido público, desenmascararlos y estar atentos para que no nos vuelvan a dar gato por liebre ni bandurria por guitarra.
1.Milli Vanilli: un Grammy y millones de ventas por hacer 'playback'. En 1987, el productor discográfico alemán Frank Farian descubrió al francés Fab Morvan y el alemán Rob Pilatus, dos mulatos que bailaban con la cantante Sabrina. A ojos de Farian, aquella exótica pareja lo tenía todo para triunfar: dotes para la danza, desparpajo y sex appeal. Como no sabían cantar, el productor contrató a un par de vocalistas y un puñado de músicos: ellos grabarían los discos, mientras Fav y Rob movían las bocas y el esqueleto. ¿Resultado? Vendieron millones de discos y recibieron un premio Grammy.
Milli Vanilli, grandes impostores. Getty
El chasco llegó en 1990, cuando un tal Charles Shaw confesó en un periódico que él era quien cantaba en los discos y que Milli Vanilli eran un par de impostores
. Desesperados, Rob y Fav le pidieron a Frank Farian que los cubriera pero, temeroso de hacer más el ridículo, el productor optó por reconocer públicamente la verdad
. Poco después, al dúo le quitaron su Grammy y lo echaron de su sello discográfico.
Tras el escándalo, los Milli grabaron algún disco con sus verdaderas voces, pero ya nadie les creía. Rob no encajó bien el fracaso y acabó muerto por sobredosis en 1998.
2. Jordy: el niño cantor traicionado por sus padres. Marisol, Joselito, Nikka Costa… Casos de niños canores los hay a patadas, pero ninguno tan precoz y tan fugaz como el del francés Jordy.
 Su primer éxito, con solo cuatro años, fue Dur dur d’être bébé! (1992), donde, sobre una base dance, el niño balbuceaba una letra sobre las tribulaciones de ser pequeño
. Los responsables de la música eran sus padres, el productor Claude Lemoine y la compositora Patricia Clerget, que se hicieron de oro gracias a la simpatía de su vástago.
 Con su primer disco, Jordy entró en el Libro Guiness de los Records como el artista más joven (4 años) en llegar al número uno en todo el mundo.
 El segundo disco mantuvo el éxito, y una de sus canciones fue incluida en la película Mira quién habla también (1993). Pero el tercero fracasó.

Mientras, los padres de Jordy dilapidaron la fortuna ganada por su hijo y hasta montaron La granja de Jordy, una fallida atracción turística.
 Arruinado, el matrimonio se divorció y el nene volvió al cole.
 Cuando llegó a la mayoría de edad no quedaba ni un céntimo de todo aquel dinero que había ganado de niño, y acabó haciendo reality shows, esos grandes vertederos de juguetes rotos.

Rihanna, Milli Vanilli y Oasis, timadores del pop.
“¡Tu voz! ¡Me prometiste tu voz! ¿No recuerdas nuestro contrato?”. Estas frases, exclamadas por el magnate Swan en la película El fantasma del paraíso (Brian de Palma, 1976), resumen muy bien los turbios tejemanejes que rodean a la industria discográfica. En el filme, vemos cómo un diabólico e implacable productor crea y destruye artistas, se apropia de canciones ajenas, y es capaz de todo para alcanzar el éxito.
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Desde que el pop es pop, son moneda corriente el plagio, la estafa, el robo y el engaño. En este negocio (y en otros muchos) las apariencias engañan, y a veces el cantante que sale en los vídeos no es quien canta, ni el que canta se lleva la pasta, ni el que compone es quien figura en los créditos. El pop es una jungla llena de trampas y espejismos; nos corresponde a nosotros, sufrido público, desenmascararlos y estar atentos para que no nos vuelvan a dar gato por liebre ni bandurria por guitarra.
1.Milli Vanilli: un Grammy y millones de ventas por hacer 'playback'. En 1987, el productor discográfico alemán Frank Farian descubrió al francés Fab Morvan y el alemán Rob Pilatus, dos mulatos que bailaban con la cantante Sabrina. A ojos de Farian, aquella exótica pareja lo tenía todo para triunfar: dotes para la danza, desparpajo y sex appeal. Como no sabían cantar, el productor contrató a un par de vocalistas y un puñado de músicos: ellos grabarían los discos, mientras Fav y Rob movían las bocas y el esqueleto. ¿Resultado? Vendieron millones de discos y recibieron un premio Grammy.
Milli Vanilli, grandes impostores. Getty
El chasco llegó en 1990, cuando un tal Charles Shaw confesó en un periódico que él era quien cantaba en los discos y que Milli Vanilli eran un par de impostores. Desesperados, Rob y Fav le pidieron a Frank Farian que los cubriera pero, temeroso de hacer más el ridículo, el productor optó por reconocer públicamente la verdad. Poco después, al dúo le quitaron su Grammy y lo echaron de su sello discográfico.
Tras el escándalo, los Milli grabaron algún disco con sus verdaderas voces, pero ya nadie les creía. Rob no encajó bien el fracaso y acabó muerto por sobredosis en 1998.
2. Jordy: el niño cantor traicionado por sus padres. Marisol, Joselito, Nikka Costa… Casos de niños canores los hay a patadas, pero ninguno tan precoz y tan fugaz como el del francés Jordy. Su primer éxito, con solo cuatro años, fue Dur dur d’être bébé! (1992), donde, sobre una base dance, el niño balbuceaba una letra sobre las tribulaciones de ser pequeño. Los responsables de la música eran sus padres, el productor Claude Lemoine y la compositora Patricia Clerget, que se hicieron de oro gracias a la simpatía de su vástago. Con su primer disco, Jordy entró en el Libro Guiness de los Records como el artista más joven (4 años) en llegar al número uno en todo el mundo. El segundo disco mantuvo el éxito, y una de sus canciones fue incluida en la película Mira quién habla también (1993). Pero el tercero fracasó.
Mientras, los padres de Jordy dilapidaron la fortuna ganada por su hijo y hasta montaron La granja de Jordy, una fallida atracción turística. Arruinado, el matrimonio se divorció y el nene volvió al cole. Cuando llegó a la mayoría de edad no quedaba ni un céntimo de todo aquel dinero que había ganado de niño, y acabó haciendo reality shows, esos grandes vertederos de juguetes rotos.
3. U2: un directo lleno de sonido enlatado. En 1992, tras un radical cambio de imagen y sonido, la banda irlandesa más famosa del mundo emprendió el Zoo TV Tour, una gira de conciertos por los cinco continentes
. En ella, el grupo cambió por completo su concepción del directo, que pasó de la austeridad de las giras anteriores a ser un espectáculo multimedia.
 Para quitarse trabajo y sincronizar bien imágenes, luces y sonidos, Bono y los suyos llevaron todos los instrumentos pregrabados.
 Como a menudo había fallos de sincronización, fueron muchos los que los acusaron de fraude.
Uno de los que los que más cizaña metió fue el cantante de Kiss Gene Simmons: “Si, como U2, cobras 100 dólares por la entrada, hacer mímica sincronizada es una falta total de honradez”, sentenció en una entrevista.
 Lo más curioso es que, más de una década después, el grupo Kiss también fue sorprendido haciendo playback y tuvo que pedir perdón en Twitter.
4. Technotronic: la despampanante chica de portada no sabe cantar. Este grupo belga de eurodance fue ideado por el productor Jo Bogaert, alias Thomas de Quincey
. Cuando lanzaron su primer disco, el rompepistas house Pump up the jam (1989), la chica que salía en la portada y en el vídeo era la despampanante modelo Felly Kilingi, pero cantaba Manuela Kamosi, alias Kid K, mucho menos atractiva.

En 2009, coincidiendo con el vigésimo aniversario del disco, MC Eric, el otro miembro del dúo, explicaba así el fraude en Tentaciones: “Kid K firmó un contrato ilegal porque era menor de edad. Cuando todo el mundo se dio cuenta, era tarde, porque la canción ya era un éxito en los clubes. Así que encontraron a esta chica parecía africana y tenía una imagen muy fuerte.
La compañía la escogió sin que lo supiéramos”.
La compañía de discos decidió poner a esta chica en la portada ya que la que cantaba no era lo suficientemente atractiva.
A partir del siguiente disco, rectificaron, saliendo en todas las fotos y videos y tocando mucho en directo. Pero el éxito nunca les volvió a acompañar.
5. Leonard Cohen: su mánager y amante le robó todo el dinero. En 1994, harto del mundanal ruido, el cantautor Leonard Cohen tomó la decisión de raparse la cabeza, hacerse monje y recluirse en un monasterio zen de Mount Baldy, Los Ángeles.
Antes de retirarse, dejó sus asuntos económicos en manos de su mujer de confianza, Kelly Lynch, que durante 17 años había sido asesora financiera y amante esporádica del cantautor.
Pero, traicionando su confianza, Lynch se fugó con los cinco millones de dólares que Cohen tenía ahorrados para su jubilación, dejándolo casi en la bancarrota.
Leonard Cohen tuvo que salir de gira después de que su mánager se llevara todo el dinero. Al menos disfrutamos de su directo. Cordon
Así las cosas, el cantante tuvo que colgar los hábitos para volver a la carretera y ganar algo de dinero. Y Kelly Lynch fue condenada a 18 meses de cárcel.
6. Rihanna: plagiando con descaro. Pese a tener una preciosa voz y un desarmante atractivo físico, la cantante de Barbados nunca se ha caracterizado por su originalidad.
Su efervescente R&B suele picotear de aquí y allá, homenajeando y sampleando (coger partes de otra canción) a su antojo
. Por ejemplo, uno de sus mayores éxitos, Don’t stop the music, está construido sobre Wanna be starting something, de Michael Jackson, que la cantante sampleó a golpe de talonario.

 Héroes del Silencio: que me devuelvan el dinero. 42 euros, de 2007, costaba la entrada del concierto sevillano de los Héroes del Silencio en el estadio olímpico de La Cartuja; una cita enmarcada en la gira de despedida que llevó al grupo por diferentes capitales españolas y americanas. El de Sevilla era uno de los tres conciertos que dieron en España, por eso mucha gente peregrinó desde sus localidades para verlos, gastándose un buen puñado de euros en viaje, alojamiento y entrada.
El estadio estaba abarrotado y, al ser un recinto tan grande, los que no estaban muy cerca creyeron que todo iba bien, pero los asistentes de las primeras filas vieron con horror cómo su grupo favorito perpetraba un playback de agárrate y no te menees:
 Bunbury no atinaba a mover la boca cuando sonaba su voz enlatada, y por los altavoces sonaban armónicas y otros instrumentos que brillaban por su ausencia en el escenario. Indignados, muchos asistentes escribieron críticas en Internet y reclamaron a la promotora del concierto unas indemnizaciones que nunca llegaron a pagarse.

Ese Soria Es.......,

Soria rectifica y anuncia que comparecerá en el Congreso

El ministro en funciones acudirá el martes a la Comisión de Industria y sostiene que su nombre aparece por error dos veces en Panamá y Reino Unido.

Soria, este martes en el Congreso. / ULY MARTÍN / ATLAS
El ministro de Industria en funciones, José Manuel Soria, ha rectificado y ha anunciado en el Congreso que comparecerá en la Cámara para explicar su relación con los llamados papeles de Panamá, en los que aparece en una sociedad opaca.

El ministro atribuye a "un error" que su nombre aparezca en una sociedad radicada en Las Bahamas y a otro también que aparezca en el registro mercantil de Reino Unido como secretario de esa misma empresa.
 "Quiero saber por qué está mi nombre ahí".
"Yo no sé por qué aparece mi nombre y no sé por qué se produce ese error", ha dicho reiteradamente en rueda de prensa.
Soria ha explicado este martes ante los periodistas en el Congreso que ha pedido su comparecencia en la Comisión de Industria; "sin perjuicio", ha dicho, de que no se refiera a su condición "de ministro ni de político a lo largo de los últimos 21 años"
Ay Soria!! nunca pasas desapercibido, te metes en lios y luego no te acuerdas. Un ministro de adorno, porque no has hecho nada ni como Industria , menos de Comercio y nada de Turismo salvo las chapuzas de conceder regalos a cambio de pasar un mes en un Hotel de Lujo. Un mes completo y verdadero para que yo sepa 4 personas con todo pagado. Y ahora dices que quieres saber porqué está tu nombre en Panamá y en Reino Unido. Igual está en el Lago Ness, nadie te quiso como alcalde salvo a los que prestabas favores para cosas que nadie nos enteramos. Eso si tus baños en el Hotel Sta Catalina que no faltasen y los fines de semana estancia y comida gratis si estabas en La Ciudad, farfullero y mentiroso y no nos podemos despegar de ti ni con agua caliente. ¿Un hijo tuyo no andaba por un proyecto marino industrial? ¿O era una foca despitada que andaba entre plataformas petrolíferos? Jincate un tuno y vete ya que no queremos verte más el careto.....