Hacía tiempo que no veía a la señora FMI. Siempre morena de Rayos Uva y su pelo blanco, no canoso sino blanco.
El Fondo Monetario Internacional advierte de que estas compañías están más expuestas y recomienda colchones de capital.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. EFE/Archivo
La compañías de seguros acumulan en el mundo una bolsa de inversión
de 24 billones de dólares en activos (21 billones de euros al cambio
actual) y valores a largo plazo y, desde la gran crisis financiera,
están más expuestas a los vaivenes de los precios.
Eso significa que, en
el caso de producirse una nuevo shock, como el desplome del valor de
activos, estas firmas difícilmente podrán cumplir su tradicional papel
de canalizar ahorros a los ahorradores en los momento en los que otros
grupos financieros no son capaces de lograrlo.
Fue la actriz que mejor interpretó los personajes inspirados en mi madre.
Escribo estas líneas a vuela pluma y sin hacerme a la idea de que no volveré a trabajar con Chus Lampreave, que no volveré a verla.
Antes de debutar como director, Chus ya me había fascinado en las dos películas de Marco Ferreri (El pisito y El cochecito), en Mi querida señorita (de Armiñán) y La escopeta nacional (de Berlanga).
Yo soñaba con trabajar con ella si algún día conseguía dirigir una película.
La llamé para Pepi, Luci, Bom... y muy amablemente me dijo que no se veía. Volví a llamarla dos años después para Laberinto de pasiones y, a pesar de su negativa, seguí llamándola para que interpretara una de las monjas de Entre tinieblas; fue entonces cuando nos conocimos personalmente.
Ante mi insistencia y la química inmediata que se produjo entre
nosotros, Chus aceptó, después de explicarme que no era actriz y que
prefería un papel corto.
Sobre el guión, el suyo no era muy extenso,
pero se agigantó en el momento que Chus entró en contacto con él.
La
mitad del personaje está improvisado en el último momento; con pocos
actores he sentido tanta reciprocidad y me he divertido tanto.
Desde el
primer momento sentimos que pertenecíamos a la misma familia
. Chus me
hacía sentir capaz de todo, tenía la capacidad de convertir cualquier
extravagancia mía en algo natural, divertido, sencillo, puro; desbordaba
humanidad e inocencia. Fue la actriz que mejor interpretó los personajes inspirados en mi madre y pertenecía a la estirpe de los grandes actores de reparto, aquellos sin los que el cine español no existiría.
Hay una
forma masculina y otra femenina de comportarse en la red, según un
estudio de sociólogos de la Universidad Rovira i Virgili.
La investigación indica
que hay una forma femenina y otra masculina de comportarse en internet y
un uso diferencial de las redes sociales en relación con la
discriminación. Olmo Calvo / Sinc
Más de 1.000 millones de personas
utilizan a diario Facebook, según datos de la compañía, con un gran
porcentaje de gente joven.
El uso de contenidos racistas y
discriminatorios preocupa a la Unión Europea.
Por ello se puso en marcha
el proyecto Internet: Creatively Unveiling Discrimination’(I:CUD), que ha elaborado una guía
para educadores y familias con el fin de facilitar la creación de
herramientas y estrategias que combatan estos comportamientos en la red.
Como parte de esta iniciativa, un equipo de sociólogos de la
Universidad Rovira i Virgil de Tarragona ha llevado a cabo un estudio
sobre las expresiones de discriminación utilizadas por los jóvenes –con
edades que van de los 17 a los 24 años– en Facebook y han llegado a la
conclusión de que hay variaciones en este tipo de contenidos dependiendo
de si son compartidos por chicos o chicas. Los resultados de la
investigación se han publicado en la revista Comunicar.
Según explica a la agencia SINC David Dueñas i Cid, investigador del Social and Business Research Laboratory (SBRlab)
en la universidad catalana y autor del principal del estudio, el
objetivo ha sido obtener información acerca de los tipos de contenidos
discriminatorios creados por jóvenes y su propagación a través de redes
sociales como Facebook.
En lugar de usar técnicas de big data, tan en boga en estos
momentos, el equipo ha optado una aproximación sociológica, “ya que una
simple extracción de datos podía conducir a resultados erróneos”, dice
el investigador.
Para ello, han diseñado una estrategia metodológica de detección de
contenidos discriminatorios en 493 perfiles de Facebook procedentes de
Reino Unido, Italia, Bélgica, Rumanía y España –que son los países que
participan en el proyecto I:CUD–, lo cual ha permitido encontrar 363
ejemplos para su análisis.
“Considerando los principios éticos y de privacidad de datos que
deben regir la investigación social, buscamos voluntarios en los cinco
países, en colaboración con entidades que tienen experiencia en la lucha
contra la discriminación o la desigualdad”, señala el sociólogo.
Entre estas instituciones se encuentran CESP Projectes Socials (Barcelona), Fundatia PACT (Bucarest), Pour la Solidarité (Bruselas), Collage-Arts (Londres), CIES (Roma) y el propio SBRlab.
“Con ello –agrega Dueñas– quisimos garantizar que el interés y la
dedicación por el proyecto iba más allá de lo analítico para incluir
también una dimensión ética y práctica”.
Los investigadores accedieron a los perfiles de Facebook de los
voluntarios –que habían sido previamente informados del objetivo del
estudio– y revisaron los contenidos publicados durante el último año.
Los comentarios o actividades considerados discriminatorios fueron
evaluados, analizados y categorizados.
No era una persona más, no era "una actriz", era una "presencia", una aparición, porque había en ella algo de angélico.
El mundo ha perdido a Chus Lampreave, que era una de esas personas
que con su belleza lo hacían mejor.
Los que tuvimos el gran placer y el
inconmensurable privilegio de conocerla, de trabajar con ella, de
quererla y hasta, de vez en cuando, de abrazarla y besarla, somos tan
afortunados que no debiéramos lamentarnos.
Sino sólo celebrar el haberla
frecuentado.
Chus no era una persona más, no era "una actriz", era una
"presencia", una aparición, porque había en ella algo de angélico, que
la hacía única e irrepetible. Es probable que eso que dicen de que todo
ser humano es único sea ciert
o. Yo no estoy tan seguro.
Pero sí lo estoy
en el caso de Chus. No se parecía a nadie, sólo a sí misma.
Las testigas no mentimos
La actriz Chus Lampreave en San Sebastián en 2012.FOTO: RAFA RIVAS (AFP) | VÍDEO: EFE
Dicen que ha muerto Chus Lampreave.
Ilusos. No puede morir quien habita en el tuétano sentimental de todas
las generaciones vivas ahora mismo ahí fuera. Se ha ido, dicen,
tranquilita en su casa de Almería.
Sin dar un ruido. Haciendo mutis por
el foro como entraba y salía ella de los sitios.
De puntillas en sus
zapatillas de estar por casa para alcanzar a atisbar al prójimo por la
mirilla. Como no queriendo la cosa.
Dejando tan leve como imperecedero
recuerdo de su presencia en las retinas ajenas.
Daba igual que tuviera
una frase, que una escena, que un cameo, que un par de segundos en un
anuncio de un fufú quitagrasas de cocina. La Lampreave llegaba, veía y
vencía.
Dejaba poso. Congelaba el tiempo. Se grababa en el cerebelo.
Quien la ha visto, la recuerda. Esos ojos como platos, ese cuerpecillo
de guindilla, esa voz de Mari Sentencias, ese retintín de ya te lo dije,
esa aura de modernidad fuera del espacio y del tiempo que ni se compra
ni se vende en ningún estilista estrella.
Era Lampreave una cómica de las que hacen reír, llorar, pensar, o lo
que a ellas les dé la gana hacer con el respetable.
Una payasa, en el
mejor sentido de la palabra, de la estirpe de la grandísima Gracita
Morales. De Marta Fernández Muro, sin irnos tan lejos.
De la de esas
secundarias robaplanos a mano desarmada, que en el cine español son y
han sido y que se comen con patatas bravas a tantas protagonistas bellas
pero sin alma.
Chicas finísimas por dentro y resultonas por fuera a las
que el excluyente canon de belleza imperante se les queda grande y las
películas, cualquier película en la que participan, pequeñas.
Esas
señoras de su oficio que saturan la pantalla a fuerza de talento, gracia
y vatios por centímetro cuadrado de cutis: era salir la Lampreave en
una esquina, encenderse la luz de su rostro y apagarse la del resto.
Habrá quien la recuerde como la abuelita paz del anuncio de los
embutidos Campofrío, dirigido por Icíar Bollaín
. Como la suegra
resabiada del spot del limpiador KH-7, perpetrado por José
Antonio Bayona, los nuevos directores son relativamente jóvenes, pero no
tontos.
Inmarcesible para todo quien la haya visto es, sin embargo, su
portera testigo de Jehová de Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Pedro Almodóvar.
Esa antropóloga, perdón, cotilla, cum laude
por la universidad de la vida a la que nada humano le es ajeno.
Esa
voluntaria social que oye, ve y luego va y lo casca a beneficio de todo
el vecindario. Qué sería de nosotros, periodistas, políticos,
encuestadores, entrometidos todos, sin ellas.
Dicen que se ha muerto la
Lampreave, y no me lo creo.
Tanta gloria lleve como gusto de haberla
conocido deja. Ya lo dijo ella en su día: las testigas no mentimos.
Luz Sánchez-Mellado