Pionera en la política, Soledad Becerril canaliza la indignación ciudadana como defensora del pueblo.
jordi socías
Soledad Becerril elige cuidadosamente las palabras.
Habla despacio,
con la vista clavada en una de las paredes de su despacho, en el que
prefiere no posar.
Muestra las fotografías que resumen su dilatada
carrera –primero en UCD y luego en el PP–. Sonriente con Adolfo Suárez.
En el Consejo de Ministros de Calvo-Sotelo en 1981: la primera mujer que
lo pisaba desde la República.
En su etapa de alcaldesa de Sevilla, con
el actor Charlton Heston y la Giralda al fondo. Con el Rey emérito la
noche anterior a su proclamación. Becerril dejó la política activa en
2011, pero un año más tarde aceptaba el cargo de defensora del pueblo.
Cree en la necesidad de cambios en la Constitución y descarta una
segunda Transición.
¿Cómo ve la defensora al pueblo que defiende? Desde
esta institución se observa una parte de la realidad, no somos un centro
de estudios sociológicos
. Llegué aquí a mediados de 2012. Ese año y el
siguiente se notó mucho la crisis en individuos y familias, aspectos
económicos, sociales, atención a personas con discapacidad.
En 2014 y en
2015 se ha percibido el comienzo de una suave recuperación, aunque no
puedo hablar de final de crisis.
Por eso han descendido las quejas. La
mayoría se refiere a asuntos de carácter económico, a la relación de los
ciudadanos con los bancos, por ejemplo hipotecas y cláusulas suelo, o a
productos financieros vendidos de forma engañosa, como las preferentes. ¿Le ha sorprendido el grado de indefensión del pueblo español?
Más que indefensión, hemos visto las sucesivas crisis.
Como Estado de
derecho, tenemos instrumentos para que los ciudadanos se defiendan y les
defendamos, aunque es verdad que la Administración de justicia es lenta
y eso supone una enorme inquietud para muchas familias. ¿Cuáles son las consecuencias más graves de la crisis?
Los efectos son visibles, empezando por el desempleo y los trabajos
precarios
. Ahí es donde más se nota, pese al descenso del paro.
Prepara un informe sobre los enfermos de cáncer. ¿Qué problemas ha detectado?
Algunos enfermos nos han explicado las dificultades laborales a las que
se enfrentan cuando están en tratamiento. No pueden completar la
jornada. ¿Nada impide despedir a un trabajador con cáncer?
Por eso estamos trabajando en ello.
Deben tener una jornada laboral
llevadera, que les permita afrontar un tratamiento
. Hay que facilitarles
la vida, ya bastante tienen. La crisis ha ahondado la brecha social, ha aumentado la desigualdad. Según algunas ONG, sí. Pero hay informes que contradicen esta brecha, por eso no me pronuncio de manera tajante. ¿Cuáles son? He visto dos contradictorios, pero muy posiblemente sí se ha ampliado la brecha. Visto desde este despacho, ¿qué funciona mejor y peor en España?
Yo estoy aquí para empujar a las Administraciones a que corrijan o
atiendan asuntos que nos parecen graves o importantes.
He empujado
mucho. En el caso de las preferentes hubo que insistir
. O con los
desahucios, para conseguir un decreto que permitiera paralizarlos en
algunas circunstancias y luego una ley. ¿Está satisfecha con los cambios en la normativa de desahucios? Bastante, aunque se podían modificar algunas cosas. Creo que la justicia ha actuado debidamente y con sensibilidad.
“Nuestro sistema permite remodelar partidos, corregir errores sin sobresaltos”
También ha habido una presión social muy fuerte, como la de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
Es verdad, pero la legislación ha dado a los jueces un instrumento muy
importante. Les permite valorar las circunstancias de las personas.
Ya
no hay automatismo. También ha sido un logro la ley de segunda
oportunidad, por la que hemos peleado mucho.
Veíamos que personas
incursas en un procedimiento por deudas no iban a poder hacerles frente
en su vida y podían acabar en la indigencia
. Buscamos un procedimiento
que les permitiera renegociar los plazos, la cuantía, encontrar un
árbitro que no costase dinero o acudir a la vía judicial.
jordi socías
Soledad Becerril elige cuidadosamente las palabras. Habla despacio,
con la vista clavada en una de las paredes de su despacho, en el que
prefiere no posar. Muestra las fotografías que resumen su dilatada
carrera –primero en UCD y luego en el PP–. Sonriente con Adolfo Suárez.
En el Consejo de Ministros de Calvo-Sotelo en 1981: la primera mujer que
lo pisaba desde la República. En su etapa de alcaldesa de Sevilla, con
el actor Charlton Heston y la Giralda al fondo. Con el Rey emérito la
noche anterior a su proclamación. Becerril dejó la política activa en
2011, pero un año más tarde aceptaba el cargo de defensora del pueblo.
Cree en la necesidad de cambios en la Constitución y descarta una
segunda Transición. ¿Cómo ve la defensora al pueblo que defiende? Desde
esta institución se observa una parte de la realidad, no somos un centro
de estudios sociológicos. Llegué aquí a mediados de 2012. Ese año y el
siguiente se notó mucho la crisis en individuos y familias, aspectos
económicos, sociales, atención a personas con discapacidad. En 2014 y en
2015 se ha percibido el comienzo de una suave recuperación, aunque no
puedo hablar de final de crisis. Por eso han descendido las quejas. La
mayoría se refiere a asuntos de carácter económico, a la relación de los
ciudadanos con los bancos, por ejemplo hipotecas y cláusulas suelo, o a
productos financieros vendidos de forma engañosa, como las preferentes. ¿Le ha sorprendido el grado de indefensión del pueblo español?
Más que indefensión, hemos visto las sucesivas crisis. Como Estado de
derecho, tenemos instrumentos para que los ciudadanos se defiendan y les
defendamos, aunque es verdad que la Administración de justicia es lenta
y eso supone una enorme inquietud para muchas familias. ¿Cuáles son las consecuencias más graves de la crisis?
Los efectos son visibles, empezando por el desempleo y los trabajos
precarios. Ahí es donde más se nota, pese al descenso del paro. Prepara un informe sobre los enfermos de cáncer. ¿Qué problemas ha detectado?
Algunos enfermos nos han explicado las dificultades laborales a las que
se enfrentan cuando están en tratamiento. No pueden completar la
jornada. ¿Nada impide despedir a un trabajador con cáncer?
Por eso estamos trabajando en ello. Deben tener una jornada laboral
llevadera, que les permita afrontar un tratamiento. Hay que facilitarles
la vida, ya bastante tienen. La crisis ha ahondado la brecha social, ha aumentado la desigualdad. Según algunas ONG, sí. Pero hay informes que contradicen esta brecha, por eso no me pronuncio de manera tajante. ¿Cuáles son? He visto dos contradictorios, pero muy posiblemente sí se ha ampliado la brecha. Visto desde este despacho, ¿qué funciona mejor y peor en España?
Yo estoy aquí para empujar a las Administraciones a que corrijan o
atiendan asuntos que nos parecen graves o importantes. He empujado
mucho. En el caso de las preferentes hubo que insistir. O con los
desahucios, para conseguir un decreto que permitiera paralizarlos en
algunas circunstancias y luego una ley. ¿Está satisfecha con los cambios en la normativa de desahucios? Bastante, aunque se podían modificar algunas cosas. Creo que la justicia ha actuado debidamente y con sensibilidad.
“Nuestro sistema permite remodelar partidos, corregir errores sin sobresaltos”
También ha habido una presión social muy fuerte, como la de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
Es verdad, pero la legislación ha dado a los jueces un instrumento muy
importante. Les permite valorar las circunstancias de las personas.
Ya
no hay automatismo. También ha sido un logro la ley de segunda
oportunidad, por la que hemos peleado mucho. Veíamos que personas
incursas en un procedimiento por deudas no iban a poder hacerles frente
en su vida y podían acabar en la indigencia. Buscamos un procedimiento
que les permitiera renegociar los plazos, la cuantía, encontrar un
árbitro que no costase dinero o acudir a la vía judicial. ¿El descenso de las quejas al Defensor del Pueblo –17.776 el
año pasado, un 23% menos– tiene que ver con el descrédito de las
instituciones? [Largo silencio]. No lo sé. Aunque con intermitencia, lleva casi 40 años en el candelero de lo público. ¿Le decepciona la política de ahora? La política, en términos generales, no me decepciona. ¿Qué le ha dado? La política es prestar un servicio
público a los ciudadanos. La política interesa a todo el mundo, porque
lo público es de todos y para todos.
A los jóvenes les digo: “¿No os
interesa que funcione el metro, que haya becas? Eso es la política”. Me
ha producido muchos momentos de empuje, de hacer, de resolver. Y también
momentos amargos y derrotas
. He visto la muerte de compañeros.
La defensora del pueblo se conmueve. Recuerda el asesinato del
concejal de Sevilla Alberto Jiménez Becerril y de su esposa, Ascensión
García, en 1998. Fue “el momento más amargo” en la vida de la entonces
alcaldesa de la ciudad.
Poco antes, la banda terrorista ETA había
intentado matarla a ella. “Les falló la conexión para activar el coche
bomba”, relata antes de comenzar la entrevista, realizada a mediados de
febrero, mientras muestra las fotos antiguas que le había pedido El País Semanal.
Entre las que ha seleccionado figura la de aquella jornada. Al dorso ha escrito: “El día que la bomba no explotó”. ¿Se sintió culpable? Me he preguntado muchas veces
si haberme matado a mí habría evitado que les mataran a ellos.
Pero los
culpables fueron los terroristas. El atentado me sigue produciendo, y me
producirá siempre, un enorme dolor. En cambio, haber sido yo objeto de
uno no me ha dejado huella. Al contrario, me ha hecho acercarme a
personas que han sufrido mucho más que yo, a las víctimas. He tenido
mucha suerte en la vida, empezando por aquello.
¿El descenso de las quejas al Defensor del Pueblo –17.776 el
año pasado, un 23% menos– tiene que ver con el descrédito de las
instituciones? [Largo silencio]. No lo sé.
jordi socías
Soledad Becerril elige cuidadosamente las palabras. Habla despacio,
con la vista clavada en una de las paredes de su despacho, en el que
prefiere no posar. Muestra las fotografías que resumen su dilatada
carrera –primero en UCD y luego en el PP–. Sonriente con Adolfo Suárez.
En el Consejo de Ministros de Calvo-Sotelo en 1981: la primera mujer que
lo pisaba desde la República. En su etapa de alcaldesa de Sevilla, con
el actor Charlton Heston y la Giralda al fondo. Con el Rey emérito la
noche anterior a su proclamación. Becerril dejó la política activa en
2011, pero un año más tarde aceptaba el cargo de defensora del pueblo.
Cree en la necesidad de cambios en la Constitución y descarta una
segunda Transición. ¿Cómo ve la defensora al pueblo que defiende? Desde
esta institución se observa una parte de la realidad, no somos un centro
de estudios sociológicos. Llegué aquí a mediados de 2012. Ese año y el
siguiente se notó mucho la crisis en individuos y familias, aspectos
económicos, sociales, atención a personas con discapacidad. En 2014 y en
2015 se ha percibido el comienzo de una suave recuperación, aunque no
puedo hablar de final de crisis. Por eso han descendido las quejas. La
mayoría se refiere a asuntos de carácter económico, a la relación de los
ciudadanos con los bancos, por ejemplo hipotecas y cláusulas suelo, o a
productos financieros vendidos de forma engañosa, como las preferentes. ¿Le ha sorprendido el grado de indefensión del pueblo español?
Más que indefensión, hemos visto las sucesivas crisis. Como Estado de
derecho, tenemos instrumentos para que los ciudadanos se defiendan y les
defendamos, aunque es verdad que la Administración de justicia es lenta
y eso supone una enorme inquietud para muchas familias. ¿Cuáles son las consecuencias más graves de la crisis?
Los efectos son visibles, empezando por el desempleo y los trabajos
precarios. Ahí es donde más se nota, pese al descenso del paro. Prepara un informe sobre los enfermos de cáncer. ¿Qué problemas ha detectado?
Algunos enfermos nos han explicado las dificultades laborales a las que
se enfrentan cuando están en tratamiento. No pueden completar la
jornada. ¿Nada impide despedir a un trabajador con cáncer?
Por eso estamos trabajando en ello. Deben tener una jornada laboral
llevadera, que les permita afrontar un tratamiento. Hay que facilitarles
la vida, ya bastante tienen. La crisis ha ahondado la brecha social, ha aumentado la desigualdad. Según algunas ONG, sí. Pero hay informes que contradicen esta brecha, por eso no me pronuncio de manera tajante. ¿Cuáles son? He visto dos contradictorios, pero muy posiblemente sí se ha ampliado la brecha. Visto desde este despacho, ¿qué funciona mejor y peor en España?
Yo estoy aquí para empujar a las Administraciones a que corrijan o
atiendan asuntos que nos parecen graves o importantes. He empujado
mucho. En el caso de las preferentes hubo que insistir. O con los
desahucios, para conseguir un decreto que permitiera paralizarlos en
algunas circunstancias y luego una ley. ¿Está satisfecha con los cambios en la normativa de desahucios? Bastante, aunque se podían modificar algunas cosas. Creo que la justicia ha actuado debidamente y con sensibilidad.
“Nuestro sistema permite remodelar partidos, corregir errores sin sobresaltos”
También ha habido una presión social muy fuerte, como la de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
Es verdad, pero la legislación ha dado a los jueces un instrumento muy
importante. Les permite valorar las circunstancias de las personas. Ya
no hay automatismo. También ha sido un logro la ley de segunda
oportunidad, por la que hemos peleado mucho. Veíamos que personas
incursas en un procedimiento por deudas no iban a poder hacerles frente
en su vida y podían acabar en la indigencia. Buscamos un procedimiento
que les permitiera renegociar los plazos, la cuantía, encontrar un
árbitro que no costase dinero o acudir a la vía judicial. ¿El descenso de las quejas al Defensor del Pueblo –17.776 el
año pasado, un 23% menos– tiene que ver con el descrédito de las
instituciones? [Largo silencio]. No lo sé. Aunque con intermitencia, lleva casi 40 años en el candelero de lo público. ¿Le decepciona la política de ahora? La política, en términos generales, no me decepciona. ¿Qué le ha dado? La política es prestar un servicio
público a los ciudadanos. La política interesa a todo el mundo, porque
lo público es de todos y para todos. A los jóvenes les digo: “¿No os
interesa que funcione el metro, que haya becas? Eso es la política”. Me
ha producido muchos momentos de empuje, de hacer, de resolver. Y también
momentos amargos y derrotas. He visto la muerte de compañeros.
La defensora del pueblo se conmueve. Recuerda el asesinato del
concejal de Sevilla Alberto Jiménez Becerril y de su esposa, Ascensión
García, en 1998. Fue “el momento más amargo” en la vida de la entonces
alcaldesa de la ciudad. Poco antes, la banda terrorista ETA había
intentado matarla a ella. “Les falló la conexión para activar el coche
bomba”, relata antes de comenzar la entrevista, realizada a mediados de
febrero, mientras muestra las fotos antiguas que le había pedido El País Semanal. Entre las que ha seleccionado figura la de aquella jornada. Al dorso ha escrito: “El día que la bomba no explotó”. ¿Se sintió culpable? Me he preguntado muchas veces
si haberme matado a mí habría evitado que les mataran a ellos.
Pero los
culpables fueron los terroristas. El atentado me sigue produciendo, y me
producirá siempre, un enorme dolor. En cambio, haber sido yo objeto de
uno no me ha dejado huella.
Al contrario, me ha hecho acercarme a
personas que han sufrido mucho más que yo, a las víctimas. He tenido
mucha suerte en la vida, empezando por aquello. ¿Es optimista sobre el final de ETA? [Larga pausa].
Me gustaría que pudiéramos hablar de un final, pero para ello la
organización y las personas que están en la cárcel, los que han dado las
órdenes, deben pedir perdón a las víctimas.
Cada una decidirá si
perdona o no. Luego tienen que decir adiós a las armas
. Y esto no se ha
producido. Algunos han manifestado que lamentan el daño, pero han sido
casos individuales y lo han hecho con mucha suavidad.
El arrepentimiento
por el enorme dolor causado no se ha producido. ¿Ese perdón debería desembocar en algún beneficio penitenciario?
Si ese perdón se produjera, se podría estudiar. Pero tiene que
producirse y tienen que dejar las armas, y no parece que estén en ello. ¿Le apena el descrédito de la clase política? Sí.
Espero que los que prestamos un servicio público seamos capaces de ganar
el crédito, el respeto y la comprensión de la ciudadanía. Hay una
inmensa mayoría de servidores públicos que lo hace bien. Ya sé que los
casos de corrupción han hecho muchísimo daño, eso es indiscutible. ¿Le ha sorprendido el alcance de la corrupción? No
es tanto sorpresa como disgusto
. La corrupción hace mucho daño. Es mala
en sí y mala hacia el ciudadano; es mala por todos lados. Cuando era
alcaldesa de Sevilla, muchos me criticaban por ser muy estricta en el
gasto.
Nunca se es demasiado austero con el dinero público.
Recuerdo que
Simone de Beauvoir, criticando el papel de la mujer, decía que somos
administradoras de bienes que pasan por nuestras manos. Pues los cargos
públicos administramos bienes que pasan por nuestras manos.
Soledad Becerril Bustamante
Nacida en Madrid en 1944, la primera defensora del pueblo alaba “la
independencia” del organismo que dirige desde junio de 2012. Es el
colofón para esta licenciada en Filosofía y Letras, rama de Filología
Inglesa, que se estrenó como diputada en 1977 en las filas de Unión de
Centro Democrático (en la imagen, con Adolfo Suárez). En 1981 se
convirtió en la primera española con cartera ministerial, Cultura, en
democracia. Fichó a Esperanza Aguirre para su equipo. Tuvo que aguantar
dicterios y críticas a su vestuario, pero nunca le dio “demasiada
importancia”.
Tras la debacle de UCD, esta política liberal se afilió al
PP. En 1995 se convirtió en alcaldesa de Sevilla.
Luego volvió al
Congreso y pisó el Senado.
Separada, con dos hijos y tres nietos, es una
apasionada de la filosofía –“lleva al conocimiento, permite establecer
conductas y valores”– y la historia. Cuando tiene un respiro, dedica el
tiempo a sus nietos, al cine, a la lectura y a pasear por el Museo del
Prado.
Cita a Simone de Beauvoir. ¿Usted ha sido feminista?
Me interesó mucho el feminismo en los setenta.
Siempre he defendido los
derechos de la mujer, aunque no milité en el feminismo organizado
. He
sido una feminista sin organización. ¿Se ha logrado la igualdad real entre mujeres y hombres?
En derechos, sí, pero quedan cosas, como la conciliación de la vida
personal y laboral. Los horarios de consultoras o bufetes no se los
pueden permitir las mujeres si tienen obligaciones familiares, por eso
hay sectores profesionales donde entran con fuerza, empiezan a subir y a
los cuarenta y tantos años abandonan. Arriba solo llegan hombres.
Arranca la primera fase del proyecto ExoMars, que pretende buscar signos de vida presente o pasada en el planeta rojo.
La misión despega del cosmódromo de Baikonur. KIRILL KUDRYAVTSEV AFP
La misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea (ESA),
la primera que lanza esta agencia con destino a la superficie de Marte,
ha partido esta mañana desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajstán). En
esta misión viaja el módulo Schiaparelli, que deberá posarse sobre la
superficie de Marte a finales de este año.
La misión cuenta con la colaboración de Roscosmos, la agencia
espacial rusa
. Ambos organismos intentarán resolver la vieja pregunta de
si hubo alguna vez vida en el planeta rojo. Para ello, ExoMars es, en realidad, dos misiones.
La primera de ellas, la que se ha lanzado hoy, consta de un orbitador
--Trace Gas Orbiter (TGO)-- y de un módulo que demostrará tecnologías de
entrada, descenso y aterrizaje en la superficie marciana (EDM). La
segunda de estas misiones volará hacia el planeta en 2018 y desplegará allí un rover.
En palabras de Leo Metcalfe, responsable científico de ExoMars,
"conjuntamente, las misiones de 2016 y 2018 ayudarán a comprender mejor
la evolución y la habitabilidad de Marte".
Según ha explicado la ESA, está previsto que la primera parte de
ExoMars llegue a su destino el próximo mes de octubre.
Su primera tarea
allí será "dejar caer" el EDM, apodado Schiaparelli, sobre la
superficie, tres días antes de alcanzar la atmósfera marciana, y
estudiar su descenso.
Schiaparelli utilizará la técnica del aerofrenado para reducir su
velocidad lo suficiente para poder iniciar su descenso hacia la
superficie marciana con garantías.
En dicha caída estará asistido por un
paracaídas y por un sistema de cohetes que terminarán de frenarlo para
que aterrice de forma segura. Mars Express y uno de los
orbitadores de la NASA en Marte servirán como puente de comunicaciones
entre el módulo en la superficie y el control de misión en la Tierra.
Una vez esta primera parte de la misión se haya completado, TGO
entrará ya en su órbita para las operaciones científicas, a 400
kilómetros de altitud.
Su principal objetivo será estudiar la presencia
de metano y de otros gases (como vapor de agua u óxidos de nitrógeno)
que puedan apuntar a un origen biológico, buscando sus lugares de origen
y la naturaleza de sus fuentes de emisión.
La presencia de metano en la atmósfera de Marte, por muy pequeña que
sea, es uno de los enigmas que los científicos tienen más interés en
resolver.
La vida media del gas es corta en escalas de tiempo
geológicas, y las diferentes misiones que lo han detectado han
descubierto también que su cantidad varía en el tiempo y según su
localización, informa la ESA.
Para que se haya encontrado metano en la atmósfera marciana
periódicamente, los científicos apuntan que tiene que haber una fuente
de emisión en la superficie que lo "reponga" en la atmósfera de forma
regular, y es la naturaleza de dicha fuente de emisión lo que ExoMars
puede ayudar a descubrir.
TGO realizará, asimismo, modelos atmosféricos del planeta más
detallados y confeccionará mapas del hidrógeno presente en el subsuelo
de Marte que pueden ayudar a elegir los lugares de aterrizaje de futuras
misiones, pues pueden indicar reservas ocultas de hielo de agua.
La misión despega del cosmódromo de Baikonur. KIRILL KUDRYAVTSEV AFP
La misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea (ESA),
la primera que lanza esta agencia con destino a la superficie de Marte,
ha partido esta mañana desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajstán). En
esta misión viaja el módulo Schiaparelli, que deberá posarse sobre la
superficie de Marte a finales de este año.
La misión cuenta con la colaboración de Roscosmos, la agencia
espacial rusa. Ambos organismos intentarán resolver la vieja pregunta de
si hubo alguna vez vida en el planeta rojo. Para ello, ExoMars es, en realidad, dos misiones.
La primera de ellas, la que se ha lanzado hoy, consta de un orbitador
--Trace Gas Orbiter (TGO)-- y de un módulo que demostrará tecnologías de
entrada, descenso y aterrizaje en la superficie marciana (EDM). La
segunda de estas misiones volará hacia el planeta en 2018 y desplegará
allí un rover. En palabras de Leo Metcalfe, responsable científico de
ExoMars, "conjuntamente, las misiones de 2016 y 2018 ayudarán a
comprender mejor la evolución y la habitabilidad de Marte".
Según ha explicado la ESA, está previsto que la primera parte de
ExoMars llegue a su destino el próximo mes de octubre. Su primera tarea
allí será "dejar caer" el EDM, apodado Schiaparelli, sobre la
superficie, tres días antes de alcanzar la atmósfera marciana, y
estudiar su descenso.
Schiaparelli utilizará la técnica del aerofrenado para reducir su
velocidad lo suficiente para poder iniciar su descenso hacia la
superficie marciana con garantías. En dicha caída estará asistido por un
paracaídas y por un sistema de cohetes que terminarán de frenarlo para
que aterrice de forma segura. Mars Express y uno de los
orbitadores de la NASA en Marte servirán como puente de comunicaciones
entre el módulo en la superficie y el control de misión en la Tierra.
Una vez esta primera parte de la misión se haya completado, TGO
entrará ya en su órbita para las operaciones científicas, a 400
kilómetros de altitud. Su principal objetivo será estudiar la presencia
de metano y de otros gases (como vapor de agua u óxidos de nitrógeno)
que puedan apuntar a un origen biológico, buscando sus lugares de origen
y la naturaleza de sus fuentes de emisión.
Imagen del momento del despegue del cohete.
La presencia de metano en la atmósfera de Marte, por muy pequeña que
sea, es uno de los enigmas que los científicos tienen más interés en
resolver. La vida media del gas es corta en escalas de tiempo
geológicas, y las diferentes misiones que lo han detectado han
descubierto también que su cantidad varía en el tiempo y según su
localización, informa la ESA.
Para que se haya encontrado metano en la atmósfera marciana
periódicamente, los científicos apuntan que tiene que haber una fuente
de emisión en la superficie que lo "reponga" en la atmósfera de forma
regular, y es la naturaleza de dicha fuente de emisión lo que ExoMars
puede ayudar a descubrir.
TGO realizará, asimismo, modelos atmosféricos del planeta más
detallados y confeccionará mapas del hidrógeno presente en el subsuelo
de Marte que pueden ayudar a elegir los lugares de aterrizaje de futuras
misiones, pues pueden indicar reservas ocultas de hielo de agua.
Preparando el terreno
Esta primera misión ExoMars tiene unos claros objetivos científicos
de estudio de la atmósfera marciana pero, al mismo tiempo, también
servirá para preparar el terreno a futuras exploraciones del planeta
rojo. La labor de Schiaparelli de demostración de la tecnología para el
descenso y aterrizaje, especialmente de la capacidad para controlar su
orientación y velocidad en el contacto con la superficie, será muy útil
para la misión de retorno de muestras programada para 2020.
Trace Gas Orbiter, por su parte, se mantendrá estudiando el planeta
durante, como mínimo, un año marciano (un poco menos de dos años
terrestres), y para sus observaciones utilizará cuatro instrumentos:
NOMAD, que incluye dos espectrómetros de infrarrojo y uno ultravioleta
para la identificación de los componentes en la atmósfera de Marte; ACS,
que estudiará la estructura y la química de la atmósfera; CaSSIS, una
cámara de alta resolución para ayudar a identificar las fuentes de los
gases detectados en la atmósfera, y FREND, un detector de neutrones para
mapear el hidrógeno en la superficie y en el subsuelo de Marte.
Participación española
En NOMAD participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía como
co-investigador principal, además de responsabilizarse de la interfaz
SINBAD del instrumento. Julio Rodríguez, del IAA/CSIC, explica que "el
diseño, desarrollo y test de SINBAD es responsabilidad del IAA, así como
el soporte al equipo del IP durante toda la misión", y añade que "el
equipo técnico en el IAA está formado por ocho personas entre ingenieros
y físicos, además de un personal técnico de montaje".
Rodríguez señala, además, que "desea caracterizar la alta atmósfera
de Marte, una región de gran interés en la actualidad y que los datos
futuros de NOMAD y ACS pueden ayudar a conocerla mucho mejor".
El módulo Schiaparelli también incluye una carga científica, llamada
DREAMS, que medirá, entre otras cosas, la velocidad del viento y su
dirección, la presión y la temperatura cerca de la superficie y,
también, estudiará el campo eléctrico en la superficie marciana y la
concentración de polvo en la atmósfera. De este modo, se espera aprender
más sobre la formación de las tormentas de arena del planeta.
Del mismo modo, Thales Alenia Space España será la compañía encargada
del desarrollo y suministro de la electrónica de control del vehículo
'Rover'.
"Es un orgullo poder colaborar en un programa tan complejo y
ambicioso como ExoMars, que contribuirá al avance del conocimiento
científico sobre el planeta Marte y servirá de marco de pruebas
tecnológicas para futuras misiones de exploración", ha apuntado su
consejero delegado, Juan Garcés de Marcilla.
El también filósofo, profesor de estética, traductor y periodista ocupará el sillón H.
Cuando el 4 de noviembre de 1970 Félix de Azúa era un joven escritor
rebelde y desdeñaba instituciones como la RAE emprendió el camino, sin
saberlo, que lo ha traído hasta entrar en ella. Desde este domingo, un
escritor, filósofo, profesor de estética, traductor y periodista
prestigioso, desengañado y protestón ocupa el sillón H.
Llega en
sustitución del medievalista y experto en El Quijote Martín de
Riquer, fallecido en 2013. Precisamente la persona que hace 45 años, con
una conferencia sobre el lenguaje guerrero de los siglos XI al XV,
empezó a dirigirle sus pasos hasta el salón de actos de la RAE donde
ingresó con un discurso sobre la serendipia y el rosario de casualidades
que lo han llevado hasta allí.
Su discurso de ingreso lo contestó Mario
Vargas Llosa.
Félix de Azúa (Barcelona, 1944) empezó a asegurar su nombre en la
cultura española como poeta, luego como narrador, después como ensayista
y, siempre, como un autor e intelectual independiente cuyas ideas
suelen suscitar o agitar la polémica.
Su penúltimo acto fue dejar
Barcelona, en 2011, para instalarse en Madrid, ante la espiral del
nacionalismo desatada en Cataluña.
Los escritores Félix de Azúa y Vargas Llosa se saludan¿Y no estaba la Preysler en la Rae?.
Azúa es ebullición mental.
En esta entrevista, días antes de su
ingreso en la RAE, el articulista de EL PAÍS y autor de obras como Historia de un idiota contada por él mismo,
no escapa a su naturaleza guerrera y un tanto incendiaria
. Es rápido en
mostrar las ideas a contestar y pausado en su desarrollo.
En esta ocasión las dice a unos cien metros de la sede de la RAE en
Madrid. Azúa está en el Casón del Buen Retiro, sede del Centro de
Estudios del Museo del Prado. Aunque allí tiene un pequeño despacho como
investigador y responsable de dos seminarios, la entrevista la concede
en la sala de espera del director del Centro de Estudios.
El otrora joven que entró en los anales literarios españoles como uno
de los Nueve Novísimos, los poetas seleccionados por Josep Maria
Castellet, y consideraba anticuadas instituciones como la RAE, se ha
convertido en un señor muy respetado que así explica su cambio de
perspectiva:
“El elenco de académicos en los 60 y 70 daba un poco de
risa. Había hasta obispos. No tenía seriedad
. Por eso no se nos pasaba
por la cabeza entrar un día allí
. En los ochenta cambió radicalmente.
Hoy quienes la integran son personas muy respetables y dignas, incluso
hay amigos como Javier Marías, Álvaro Pombo, Soledad Puértolas, Arturo
Pérez-Reverte y algunos más.
La Academia es una de las instituciones más útiles dentro del
conjunto de las instituciones españolas y, sin embargo, recibe muy pocas
ayudas.
Aun así sus tareas son enormes”.
¿Qué ha pasado con el Azúa rebelde, se ha amansado? Tras una risa
furtiva, el nuevo académico esboza un autorretrato: “Fui un pelmazo.
Agresivo. En los 70 y 80 era lo que tocaba porque estábamos en una
dictadura.
Con la democracia todo cambió. Pero sigo siendo protestón. No
tengo enemigos ni en la derecha ni en la izquierda, sino en un área más
grande: en la de la estupidez.
Me resulta muy difícil tragar en el
partido de la estupidez, posiblemente el más numeroso de este país”.
Azúa comparte las palabras del hispanista Paul Preston de que “en
España quien discrepa es visto como un enemigo”
. La prueba, asegura, “es
que tras las elecciones presidenciales en diciembre los políticos no
han elegido presidente.
Es intolerable que una gente a la que le pagamos
un sueldo no sea capaz de ponerse de acuerdo
. Un político que no sabe
negociar es un inútil.
Queda claro que los políticos son narcisistas,
vanidosos y chulos.
España no ha aprendido a vivir en democracia.
La
democracia no es otra cosa que negociar, ceder y llegar a acuerdos.
Nuestra clase política no es demócrata”.
El principal problema”, lamenta Azúa, “es que tenemos un gobierno poco
ilustrado. Las clases políticas son muy ignorantes.
Y la ignorancia en
el idioma se aplica sobre el pensamiento.
Quien no habla bien, no piensa
bien”. Algo que contrasta, afirma el escritor, con el uso del lenguaje
en las clases populares y campesinas latinoamericanas.
A esa deformación del lenguaje también contribuyen los medios de
comunicación. “El problema de los medios de masas es que son invasivos”,
explica el autor de Diccionario de las Artes.
Agrega que
“aunque son muy competitivos todos dicen y repiten lo mismo.
Mucha gente
no tiene otra fuente de modelar el lenguaje sino a través de la radio,
la televisión o la prensa, y algunos medios son pedantes e ignorantes.
La gente se fija en frases o expresiones incorrectas, en latiguillos, en
lugares comunes; es una destrucción”.
Sus palabras entran en el pesimismo al considerar que la enseñanza
buena del idioma prácticamente ha desaparecido, al igual que las
humanidades. “El nivel es precario. La clase dirigente cree que la
cultura es algo ornamental, cuando es la espina dorsal de un país”,
dice.
A eso se suma el hecho de que el académico considera que los
españoles son muy maleducados, “es su pecado, y es muy difícil poner
remedio a eso”.
Todas esas reflexiones del autor de Momentos decisivos
confluyen hacia el actual panorama político de España:
“Es un momento
muy grave. La clase política de la transición está agotada.
Hay que
rehacer todo el sistema político, pero es difícil que se reforme...
La
educación está en un nivel rudimentario y la cultura no existe para el
Estado. Es algo muy triste para los próximos años”.
La Infanta ha asumido el "en la salud y en la enfermedad" en su versión más 'heavy'.
La infanta Cristina durante el juicio por el caso Nóos. ATIENZAEFE
Cada vez que Iñaki Urdangarin
suelta un “mi señora” en la Audiencia de Palma, muere un gatito.
Alguien debió comentarle el tema porque tras varios “mi señora” que nos
teletransportaron a los tiempos del landismo, Urdangarin amagó con otro “mise…” que transformó en un “mi-se-sposa”, comiéndose el “ñora” y transformándolo hábilmente en “mi esposa”.
Curiosamente, la infanta Cristina, desde que comenzó su vía crucis personal en el caso Nóos,se ha comportado con Urdangarin no como su señora esposa, sino como su mujer.
Hay que reconocer que cerrar filas junto a un marido al que se le
tuercen mucho las cosas no es una elección fácil
. La Infanta ha asumido
el "en la salud y en la enfermedad" en su versión más heavy:
del Palacio de Marivent al banquillo de los acusados.
Quizás pensando
que el momento no iba a llegar nunca, pero junto a su marido contra
viento, jueces y la Casa del Rey; contra la opinión pública y en
desgarradora soledad, independientemente de sus presuntas culpabilidades
o inocencias.
Los dos principales encausados y la defensa se han propuesto la noble
tarea de salvar a las damiselas también contra viento, marea y Manos
Limpias. Y, para conseguirlo, las han despojado de su condición de
mujeres para convertirlas en “señoras de”.
Una especie que vivió hace
muchos años, entre visones hasta los pies, televisores PAL Telefunken, e
ignorancia fiscal.
La infanta Cristina durante el juicio por el caso Nóos. ATIENZAEFE
Cada vez que Iñaki Urdangarin
suelta un “mi señora” en la Audiencia de Palma, muere un gatito.
Alguien debió comentarle el tema porque tras varios “mi señora” que nos
teletransportaron a los tiempos del landismo, Urdangarin amagó con otro “mise…” que transformó en un “mi-se-sposa”, comiéndose el “ñora” y transformándolo hábilmente en “mi esposa”. Curiosamente, la infanta Cristina, desde que comenzó su vía crucis personal en el caso Nóos,se ha comportado con Urdangarin no como su señora esposa, sino como su mujer.
Hay que reconocer que cerrar filas junto a un marido al que se le
tuercen mucho las cosas no es una elección fácil. La Infanta ha asumido
el "en la salud y en la enfermedad" en su versión más heavy:
del Palacio de Marivent al banquillo de los acusados. Quizás pensando
que el momento no iba a llegar nunca, pero junto a su marido contra
viento, jueces y la Casa del Rey; contra la opinión pública y en
desgarradora soledad, independientemente de sus presuntas culpabilidades
o inocencias.
Los dos principales encausados y la defensa se han propuesto la noble
tarea de salvar a las damiselas también contra viento, marea y Manos
Limpias. Y, para conseguirlo, las han despojado de su condición de
mujeres para convertirlas en “señoras de”. Una especie que vivió hace
muchos años, entre visones hasta los pies, televisores PAL Telefunken, e
ignorancia fiscal.
La Infanta se ha comportado, equivocada o no, como una mujer al lado
de su hombre. Esa lealtad, contra el mundo, también tiene mucho de
noble. Y, a pesar de su marido, de ella misma y de la estrategia de su
defensa, de señora. Sin "de".