A ti, que eres esposa, novia y madre: ¡Lavadoras de regalo!
¡Maquíllate en nuestros aviones! El marketing empresarial parece no
comprender de qué va el 8 de marzo.
¿Que ha dicho qué?
Foto: Corbis
A las shirtwaists,
probablemente, no les haría ni puñetera gracia.
Su tragedia convertida
en una celebración con lavadoras gratis o lemas vacíos sobre tonos
pastel. Hablamos de las 123 trabajadoras que fallecieron calcinadas el
25 de marzo de 1911 en el incendio de la fábrica de camisas Triangle
Shirtwaist de Nueva York.
Mujeres que cobraban una miseria en
condiciones infrahumanas y cuyo trágico final sirvió para reafirmar la
necesidad del día de la mujer trabajadora y envalentonar una lucha que
ya habían empezado las sufragistas y las abolicionistas unos años antes.
Su historia recuerda al mundo, año tras año, que el día de la mujer se
sustenta sobre unas bases de igualdad, en lo laboral y en lo personal.
Pero todavía hay empresas o marcas e instituciones que parecen no
comprender de qué va todo esto y siguen perpetrando campañas que llevan
al sonrojo.
Aquí, seis ejemplos de cómo no celebrar el día de la mujer: ¡Celebra que saliste de la costilla del hombre!
Sé una princesa, llora callada, preócupate de estar guapa toda tu vida. Sólo se te ha elegido para traer vida a este mundo. Sé inferior al
hombre porque has salido de su costilla… Con las ideas de este texto
creacionista y machista, haciendo apología de la violencia de género,
reivindió ayer “la igualdad entre hombres y mujeres” el ayuntamiento de
Bigastro en Alicante. El fragmento destacado se leyó en una misa que,
valga el oxímoron, organizó la asociación de mujeres progresistas del
municipio.Eldiario.es
denunció cómo desde las redes sociales del consistorio, en manos del
PP, se ha empleado este texto profundamente sexista para celebrar el 8
de marzo y recogió la reacción de la diputada autónomica Rosa Falastín (PSPV-PSOE) que lamentó que
“desde una institución como un ayuntamiento se publicite un texto así.
Todas las mujeres que conozco han salido del útero de una mujer, no de
la costilla de nadie. Absurdo ese paternalismo que nos considera
desvalidas. Somos adultas y podemos protegernos nosotras mismas. Lo de
llorar callada da hasta miedo. ¿Significa eso que una mujer ha de
aguantar en silencio la violencia de género, por ejemplo?”.
Inexplicable.
Llegó a EL PAÍS en 1977 y permanece fiel a sus lectores. Quiso ser abogado, pero su amor por la escritura le hizo desistir. El escrito Manuel Vicent en el hotel Eurobuilding. / C. ManuelCuando el estruendo de las bombas de la guerra civil se escuchaba en diversas ciudades españolas, Villavieja (Castellón) veía nacer en 1936 a uno de sus vecinos más ilustres: el escritor y periodista Manuel Vicent.
Se licenció en Derecho y Filosofía por la Universidad de Valencia
aunque nunca llegó a ser abogado, precisamente por su amor a la
escritura.
Se mudó a Madrid con la excusa de preparar unas oposiciones,
estudió Periodismo en la Escuela Oficial y comenzó a colaborar en
revistas de referencia como Hermano lobo y Triunfo.
“Empecé a escribir algunos relatos cuando llegué a la conclusión de
que no servía para otra cosa. Al terminar la carrera de Derecho me
pareció más divertido firmar cualquier gansada que preparar oposiciones a
abogado del Estado.
Mi primera idea era ingresar en la Escuela de Cine.
En lugar de eso, escribí una novela que ganó el premio Alfaguara en
1966”, cuenta Vicent. “No pongas tus sucias manos sobre Mozart, un breve relato que escribí en Triunfo y resultó reconocido con el premio González Ruanoen 1979, fue quizá lo que marcó mi carrera periodística”.
Una carrera que también se ha visto recompensada con el Premio Francisco Cerecedo (1994), creado por la Asociación de Periodistas Europeos. El escritor y periodista Manuel Vicent, en una imagen de archivo. / G.J.
Su primer trabajo en EL PAÍS
fue cubrir la apertura por el Rey
de las Cortes Democráticas
Publicó sus primeros artículos sobre política en el diario Madrid.
En julio de 1977 llegó a EL PAÍS, donde se hizo célebre entre los
lectores por sus crónicas parlamentarias. “Me llamó el director, Juan
Luis Cebrián, para que diera cuenta de la actividad del Congreso en la
primera legislatura de la Transición, una sección muy apetecible en ese
momento”
. Su primer trabajo recogía la apertura de las Cortes Democráticas por el Rey. Manuel Vicent, junto al entonces director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián.El autor de Son de mar
ha hecho prácticamente de todo en el diario: llevan su firma crónicas,
artículos, entrevistas, viajes y retratos literarios.
“En general he
evolucionado desde el barroquismo y el esteticismo a la naturalidad y la
sencillez, sin obviar el gusto por dar en la diana con el adjetivo”.
Vicent ha publicado más de mil artículos en el periódico, donde sigue
escribiendo habitualmente.
“Si tuviera que elegir alguno, tal vez sea Los pájaros huyeron de Valencia, una crónica del golpe de Tejero desde esta ciudad, y el artículo Tesoro, una columna de opinión crítica con los recortes en educación, por citar algunos”.
Como escritor, es autor de más de una decena de obras que le han hecho merecedor de varios galardones, como el premio Nadal de 1987, por La balada de Caín. También es el artífice de El resuello (1966), La muerte bebe en vaso largo (1992) y Tranvía a la Malvarrosa (1994), esta última llevada al cine. En la actualidad, Vicent compagina su labor como escritor y periodista con la de galerista.
ARTICULISTA DE RAZA
Pregunta. ¿Se ha ganado muchos enemigos en estos años? Respuesta. Fui llevado a los tribunales por los herederos de Santiago Ramón y Cajal, a raíz de un comentario del periodista Luis Calvoen una entrevista que le hice.
Durante la dictadura fui procesado por desacato por el juez Gómez
Chaparro.
No se me aplicó la ley de amnistía, pero al final me libré por
los pelos.
Y, en tiempos de Hermano Lobo, las idas y venidas
de Umbral, Summers, Chumy Chúmez y un servidor a las Salesas [plaza
madrileña en la que tenía su sede el Tribunal de Orden Público] era
continua. P. ¿En algún momento ha llegado a recibir insultos? R. Aparte de eso, he recibido insultos e improperios
de rigor a cargo de algunos taurinos exaltados por la columna que desde
hace más de 30 años escribo contra la tauromaquia por la feria de San
Isidro. Y de algunos creyentes cuando te metes con la Iglesia. P. ¿La experiencia ayuda a tener una opinión cada día? R. Tener opinión de todo no es mi caso
. Por eso no
estoy inquieto en absoluto.
De cosas que no sé, que son infinitas,
generalmente intento no escribir.
Aun así me equivoco muchas veces. Me
interesa sobre todo el rastro permanente que la actualidad deja en
suspensión sobre la sociedad.
Mi obsesión consiste en expresar lo
cotidiano desde un punto de vista imprevisto. P. ¿Le viene a la cabeza alguna anécdota de estos años? R. Tal vez que siempre me han confundido con Luis Carandell, lo que un día me libró de que me agredieran unos taurinos en el patio del desolladero de Las Ventas.
P. ¿A quién señalaría como sus maestros? R. Por un lado, a Julio Camba y Josep Pla.
Por otro, a Jorge Luis Borges.
La efeméride, que reivindica la igualdad de derechos, se conmemora en muchos países y ha variado su momento en el calendario.
Doodle dedicado al Día Internacional de la Mujer.Google
La tradición de conmemorar un día para reivindicar la igualdad de
derechos de la mujer es centenaria. Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer
en la mayoría de los países
. Sin embargo, hasta llegar a esta fecha se
ha transitado mucho.
Por el camino, la efeméride ha evolucionado, ha
cambiado de fecha y ha perdido la palabra ‘trabajadora’ de su cabecera,
que surgió con su espíritu y concepción sindicalista.
El 8 de marzo
-declarado oficialmente por la ONU en 1975- se reivindica a todas las
mujeres y la igualdad completa de derechos.
Y este 2016 todavía hay poco
que celebrar, pero mucho que reclamar: el fin de la discriminacion, que
se erradiquen las violencias machistas, que se alcance la igualdad
salarial, la universalización de los cuidados, la libre elección...
La idea de un día internacional de la mujer
surgió a finales del siglo XIX, pero fueron distintos sucesos en el
siglo XX los que han derivado en la conmemoración que conocemos hoy
. Uno
de ellos, quizá el más simbólico pero no el único, se produjo el 25 de
marzo de 1911, cuando unas 149 personas, la mayoría mujeres murieron en
el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York
. El suceso
reveló las penosas condiciones en las que trabajaban las mujeres, muchas
de ellas inmigrantes y muy pobres
. El suceso no fue único –hubo otro
incendio en circunstancias similares tres años antes—pero suscitó
grandes movilizaciones y marcó en el calendario un día que ya se había
empezado a conmemorar dos años antes también en la ciudad de Nueva York,
donde las Mujeres Socialistas
–tras una declaración del partido en Estados Unidos-- conmemoraron
por primera vez el Día Nacional de la Mujer
. Era el 28 de febrero de
1909 y más de 15.000 mujeres salieron a la calle para reivindicar
mejores salarios, reducción de la jornada laboral y el derecho al voto.
En 1910, la Internacional Socialista proclamó el Día Internacional de la Mujer
para reivindicar el sufragio femenino, la no discriminación laboral, el
acceso a la educación, y otros derechos fundamentales.
La conferencia
no decidió un día concreto pero fue decisiva: el día empezó a
conmemorarse al año siguiente. Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza lo
celebraron el 19 de marzo con mítines a los que asistieron más de un
millón de personas, la inmensa mayoría, mujeres.
De Estados Unidos y Centroeuropa, la conmemoración reivindicativa
empezó a extenderse a otras zonas.
El último febrero de 1913, las
mujeres rusas celebraron el Día Internacional de la Mujer
que en otros países comenzaba a señalarse el 8 de marzo.
Cuatro años
después, en 1917, como reacción a la muerte de más de dos millones de
soldados en la guerra, las rusas convocaron una huelga para ese último
domingo de febrero.
Las protestas y manifestaciones que iniciaron ese 23
de febrero –8 de marzo en el calendario gregoriano usado en otros
países-- condujeron a una movilización general que provocó la abdicación
del Zar y condujeron a un Gobierno provisional que les concedió el
derecho al voto.
Con el paso de los años, se fueron incorporando otros países -China, en
1922, por ejemplo- y mujeres de todo tipo de realidades hasta que el 8 de marzo
se ha convertido en un momento de confluencia para reivindicar la
igualdad de derechos para todas y recordar que aún no se han alcanzado.