Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 mar 2016

La foto de Pierce Brosnan por la que tuvo que dar explicaciones el Reina Sofía

El actor Pierce Brosnan ha estado de visita en los museos del Prado y el Reina Sofía y ha dejado constancia de su paseo en fotografías, tomadas con su teléfono móvil, que ha subido a su cuenta personal de Instagram y Facebook. 


Sin embargo, la esta foto no ha sentado nada bien en las redes sociales, indignadas con que el actor se le permita hacer algo que está prohibido para el resto del público.LA EXPLICACIÓN DEL MUSEO
El Museo Reina Sofía explica hoy en un comunicado colgado en Facebook que la fotografía que el actor irlandés se hizo ayer en el Reina Sofía, en la que se aprecia tras él parte del cuadro de Picasso del "Guernica", es "como muchas otras similares realizadas (y publicadas)" a lo largo de la historia de esa institución, "una acción de comunicación".
"Se trata de una iniciativa que busca potenciar el conocimiento de la obra y del museo, tanto dentro como fuera de España, y de aprovechar la oportunidad que nos brinda que una persona del mundo de la cultura haya decidido visitar el Reina Sofía durante su estancia en Madrid", añade esa pinacoteca.
La fotografía indica el Reina Sofía en su mensaje, se hizo, "de manera excepcional, con un móvil y sin interferir, en absoluto, en la visita del público que se encontraba en la sala".
Se hizo de manera excepcional, con un móvil y sin interferir, en absoluto, en la visita del público que se encontraba en la sala
El museo recuerda que, "si en su día se tomó la decisión de no dejar que el público realice fotografías en esa área, fue tanto por motivos de conservación (los flashes) como por las constantes y múltiples quejas del propio público, ante la avalancha de cámaras móviles levantadas o grupos posando".
"Sin embargo, el Museo Reina Sofía permite hacer fotografías en el 90 por ciento de sus espacios. En todo caso, pedimos disculpas por el malestar ocasionado", añade sobre algunos comentarios publicados en las redes sociales sobre la "excepción" hecha con Brosnan.
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Museo Reina Sofía

4 mar 2016

La edad le pesa a George Clooney............................................................................. El País

El actor confiesa que aunque se siente cómodo con sus canas y arrugas sabe que la cámara lo dejará de querer y busca consolidar su carrera como director.

El actor George Clooney. Cordon press
George Clooney jamás ha tenido problemas con aceptar su edad, 54 años. “No tiene sentido intentar luchar contra el proceso de envejecimiento lo que se trata es de llevarlo con elegancia”, ha dicho en el pasado
. Sin embargo, eso no quiere decir que no sea consciente de cómo los años van a afectar a su carrera frente a las cámaras.
 “El público siempre quiere ver a gente joven”, ha confesado en una entrevista con la cadena británica BBC News.
 “Cada vez se intenta envejecer menos en la pantalla.
 Intento escoger las películas que mejor funcionan para mí, pero a medida que pasa el tiempo son menos”, añadió el actor.

Cartel de la última película de George Clooney, '¡Ave, César!'.
Esto no significa que el protagonista de ¡Ave, César! piense retirarse de la industria del cine, simplemente que prefiere dedicar sus esfuerzos a su trabajo como director. “Es una de mis grandes pasiones y realmente lo disfruto mucho
. A medida que envejeces en la pantalla, se llega al punto en donde realmente entiendes que no podrás permanecer por mucho tiempo más frente a la cámara.
 Por lo que resulta más divertido para mí, y también más creativo, dirigir”, explicó.
Con esta confesión el intérprete de Oceans Eleven intenta mostrar que la industria del entretenimiento también puede ser cruel con los hombres
. Según su experiencia no solo las actrices son objeto de discriminación cuando cumplen cierta edad. Opinión con la que difieren algunas estrellas, como Jane Fonda, de 78 años, que ha denunciado que los varones de Hollywood consiguen aparecer “más deseables” con el paso de los años gracias al poder que transmiten, mientras que en el caso de las mujeres “todo se reduce a nuestro aspecto y por eso lo único que podemos hacer es intentar mantenernos jóvenes”.
George Clooney en 1989, con 28 años.
Aunque la edad sea la causa por la que Clooney ha decidido empezar a cambiar de rumbo, no contempla someterse a ninguna intervención con tal de alargar más su carrera como galán. "Me gustan mis cabellos grises y mis arrugas.
 Me gusta que mi rostro refleje ahora más personalidad, más carácter que con 20 o 30 años", declaró a la revista alemana Meins
. Y contó que en un principio le costaba aceptar que él se veía mucho mayor que Brad Pitt, aunque solo fuera dos años mayor. "Antes esto me frustraba, pero ahora me da igual", señaló
El intérprete que se encuentra en plena promoción de ¡Ave César! ha tenido tiempo para hablar de temas que van más allá de Hollywood. Hace unos días se sentó con la canciller alemana Angela Merkel para debatir acerca de la crisis de los refugiados sirios. Y aprovechando la reciente celebración de Supermartes en Estados Unidos, el exsoltero de oro no ha vacilado en confirmar su apoyo a Hillary Clinton y despotricar contra Donald Trump.
“Está loco… La verdad del asunto es que en época de elecciones las cosas se tornan raras.
 Y mientras más alto se oigan las voces, más lejos y extremistas se vuelven
. Así que si oyes una verdadera estupidez, como: vamos a sacar a todos los musulmanes del país, sabemos que eso no va a suceder”, aseguró..

 

Victoria Beckham se baja de los tacones................................................... Brenda Otero

La diseñadora asegura que su vida de madre trabajadora le obliga a ser más práctica.

 En su último desfile en Nueva York sorprendió con unas zapatillas Adidas blancas.

 

Victoria Beckham en su último desfile en Nueva York. Instagram / cordon press
Se deshizo del autobronceador, abandonó los escotes, las manicuras acrílicas y las minifaldas ganaron unos centímetros por arte de magia.
 Victoria Beckham estaba dispuesta a hacer todo lo posible para encajar en el mundo de la moda.
 Lo único de lo que no se desprendía era de los tacones.
El calzado plano lleva varias temporadas siendo tendencia, pero temporada tras temporada la diseñadora seguía empeñada en no salir de casa sin unos Christian Louboutin de 13 centímetros.
 La ex Spice Girl, que llegó a afirmar que con zapato plano no podía concentrarse, eligió las alzas imposibles como seña de identidad.
 Por algo su libro de consejos de estilo, publicado en 2006 se titula Esa media pulgada adicional: cabello, tacones y todo lo demás.
 Ni las advertencias del podólogo pudieron con su dependencia de los stilettos.
 Estaba hasta tal punto enganchada que inauguró un partido de béisbol con deportivas de plataforma y llevó a sus hijos a un parque de atracciones con unos incomodísimos zapatos más propios de un club de striptease.
 Como en una versión actualizada de sansón, si le quitaban los tacones le arrebataban sus fuerzas.
 
Desfile de Victoria Beckham en la Semana de la Moda de Nueva York. cordon press
Victoria Beckham saliendo de su tienda en Londres. cordon press
Por todas estas razones, nadie se esperaba lo que se vio al final de la presentación de su nueva colección en la semana de la moda de Nueva York. 
Al acabar el desfile Beckham salió a saludar con el pelo recogido en una coleta, pantalones masculinos, jersey de lana y calzada con unas zapatillas Adidas blancas Stan Smith.
 Un look sospechosamente similar al de Phoebe Philo, la venerada y discreta directora creativa de la firma francesa Céline.
 Algunos presentes, perplejos con el cambio, se apresuraron a decretar que sus pies marcaban el fin de una época.
 La explicación, que dio a The Telegraph, es que su vida de madre trabajadora le obliga a ser más práctica:
 “Ya no puedo ponerme tacones, al menos cuando estoy trabajando. Viajo mucho, y la ropa tiene que ser simple y cómoda”, dijo al diario.
Las declaraciones tienen sentido, pero esta astuta mujer de negocios no da puntada sin hilo. 
En su última colección las modelos salieron a la pasarela con mocasines planos y ropa más propia para ir al trabajo que a un sarao.
 La esposa de David Beckham sabe que la mejor publicidad es ella misma, y para atraer a un público de profesionales serias tiene que dar los últimos retoques a su imagen. 
La credibilidad bien vale unas deportivas.

Cuando la moda se vuelve arte....................................................... Álex Vicente

Loewe triunfa en París con una colección definida por contrastes armoniosos, mientras Dior se escuda en el clasicismo a la espera de su nuevo diseñador.

Carrusel final del desfile de Loewe, que presenta en París su colección para otoño-invierno 2017.
Con la cara lavada y un logo rediseñado, Loewe protagonizó este viernes la jornada de desfiles en la semana parisina del prêt-à-porter de la temporada otoño-invierno 2016-2017, donde la nueva colección tramada por J.W. Anderson, el prodigio norirlandés de 31 años que ha logrado colocar la marca en la primera línea del lujo internacional, recibió aplausos unánimes.
 Al final del desfile, salió a saludar retraído y cabizbajo, como acostumbra, aunque podría haber levantado ambos brazos dibujando la señal de la victoria.
 
Carrusel final del desfile de Loewe, que presenta en París su colección para otoño-invierno 2017.
Con la cara lavada y un logo rediseñado, Loewe protagonizó este viernes la jornada de desfiles en la semana parisina del prêt-à-porter de la temporada otoño-invierno 2016-2017, donde la nueva colección tramada por J.W. Anderson, el prodigio norirlandés de 31 años que ha logrado colocar la marca en la primera línea del lujo internacional, recibió aplausos unánimes. Al final del desfile, salió a saludar retraído y cabizbajo, como acostumbra, aunque podría haber levantado ambos brazos dibujando la señal de la victoria.
Una modelo luce una creación de Jonathan Anderson para Loewe.
Anderson presentó una colección de una gran solidez, que parecía estudiada al milímetro, pese a que todo manara con perfecta fluidez y sin molestos subrayados
. La propuesta de Anderson está estructurada a partir de un admirable juego de contrastes, que sitúan sus looks en algún lugar entre la rigidez y la suavidad, lo radical y lo accesible, lo discreto y lo aparatoso
. Las texturas naturales de los abrigos de tweed y los jerséis en bambú orgánico contrastaban con materiales tirando a sorprendentes, como el alambre y la goma industrial, de los que el modisto se ha servido para dar forma a faldas y vestidos.
Como es habitual, la perseguida sofisticación de Anderson no tiene nada de ostentosa, pero tampoco se priva de ciertas excentricidades.
 En la pasarela primaveral ya sorprendió con pantalones de celofán transparente o atuendos de trencadís
En esta ocasión, fueron los cortes mutantes de los abrigos, los collares cervantinos en dorado, las mangas compuestas de aros de metal o los bolsos en forma de gato, suspendidos del cuello como si fueran colgantes, los que causaron cierta sensación y prometen convertirse en best seller para los pudientes.
 Tal vez sea ese el contraste más admirable: la colección, situada en la frontera con lo conceptual, nunca renuncia a la comercialidad.
De fondo, se escucharon hipnóticos mantras para dejar de fumar (el propio modisto lo está "intentando"). Afirma Anderson que toda colección debe contener una parte de incomodidad y extrañeza para ser un éxito.
 Lo que presentó este viernes supone un buen ejemplo de esa máxima.
Unas horas más tarde, Dior presentaba su nueva colección, la segunda entregada por Lucie Meier y Serge Ruffieux, el tándem que se ha colocado provisionalmente al frente de la marca tras la dimisión inesperada de Raf Simons el pasado otoño.
 A la espera del nombramiento oficial de su sucesor como director creativo —suenan nombres como Sarah Burton o Riccardo Tisci—, el atelier de la firma francesa pareció escudarse en cierto clasicismo.
Una modelo desfila con una de las creaciones de Christian Dior en París.
El desfile tuvo lugar en uno de los espectaculares patios interiores del museo del Louvre, donde la marca hizo construir un gran cubo reflectante en el que destellaban los edificios del antiguo palacio real, que albergaba distintos pasillos tubulares próximos a un futurismo minimalista.
 Su presentación siguió esa misma directriz, dudando entre pasado y futuro

De fondo, se escucharon hipnóticos mantras para dejar de fumar (el propio modisto lo está "intentando"). Afirma Anderson que toda colección debe contener una parte de incomodidad y extrañeza para ser un éxito. Lo que presentó este viernes supone un buen ejemplo de esa máxima.
Unas horas más tarde, Dior presentaba su nueva colección, la segunda entregada por Lucie Meier y Serge Ruffieux, el tándem que se ha colocado provisionalmente al frente de la marca tras la dimisión inesperada de Raf Simons el pasado otoño
 . A la espera del nombramiento oficial de su sucesor como director creativo —suenan nombres como Sarah Burton o Riccardo Tisci—, el atelier de la firma francesa pareció escudarse en cierto clasicismo.
Una modelo desfila con una de las creaciones de Christian Dior en París.
El desfile tuvo lugar en uno de los espectaculares patios interiores del museo del Louvre, donde la marca hizo construir un gran cubo reflectante en el que destellaban los edificios del antiguo palacio real, que albergaba distintos pasillos tubulares próximos a un futurismo minimalista. Su presentación siguió esa misma directriz, dudando entre pasado y futuro
Valorizó el patrimonio de la maison reinventando diseños históricos, como el vestido ice cream que diseñó Christian Dior o el tailleur bar de su célebre colección New Look, además de multitud de bordados y estampados de aires retro
. A la vez, también se vieron faldones asimétricos, volantes a la altura del pecho o incluso elementos procedentes del workwear masculino. Sin el genio ni la exuberancia de Raf Simons, la colección prefirió no correr riesgos innecesarios, y el conjunto pareció coherente. Apostando por la acumulación y la mezcla, la propuesta de Dior abrazó una gran diversidad de formas y materias, del terciopelo y el leopardo hasta el jacquard o el patchwork de estampados.
 En la nota de prensa del desfile, sus responsables dijeron haber querido esbozar "una feminidad en movimiento", "lúdica y excéntrica". Hubo quien salió descontento, pero también quien lo consideró una demostración práctica de las virtudes de no tener presidente.