Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

29 ene 2016

Bomber, la chaqueta del 2016............................................................ María R. López

La prenda 'rockabilly' por excelencia regresa para quedarse esta temporada.

Kendall Jenner y Gigi Hadid de compras por Los Ángeles.
Las pasarelas lo anticiparon y las celebridades lo confirmaron.
 Las bombers —las chaquetas utilizadas por los aviadores a principios del s. XX— han regresado y ya son tendencia este 2016.
Las cazadoras que pusieron de moda las Pink Ladies de Grease son la prenda por excelencia del estilo rockabilly. Atemporales y versátiles, famosas como Gigi Hadid, Miranda Kerr o Siennna Miller ya han caido rendidas al nuevo must have de la temporada.
La firma británica Topshop, que ha fichado a Karlie Kloss como imagen de su próxima campaña, mostró hace unas semanas algunas primicias para la primavera-otoño 2016.
 Y entre ellas había una bomber de color rosa con el nombre de la modelo rubricado, al más puro estilo Sandy Olsen.
También las bombers estuvieron presentes en las propuestas para la primavera 2016 que hicieron los diseñadores en las semanas de la moda del pasado otoño —en el mundo de la moda las presentaciones se hacen con una temporada de antelación—.
 En las pasarelas de Gucci y Saint Laurent desfilaron cazadoras, doradas, plateadas y estampadas en pitón.
Marc Jacobs se rindió al clásico de la eterna prenda —color burgundy y mangas en crudo— y puso el acento en las chapas: esos accesorios clásicos de la etapa juvenil.
Tommy Hilfiger, el adali de la moda estadounidense, presentó varios modelos en la semana de la moda de Nueva York.
 Con su inconfundible hache, símbolo de su marca, en el desfile celebrado el pasado 14 de septiembre, lucieron las cazadoras del diseñadores invitadas y modelos sobre la pasarela.
Las grandes cadenas de moda como Zara, Mango, la antes citada Topshop, Asos o Pull&Bear, entre otras, ya han adoptado la tendencia —a precios mucho más asequibles—
. El éxito de la bomber esta primavera está asegurado.

 

El supuesto asesino de Eva Blanco, hallado muerto en su celda............................................ J. J. Gálvez

Los funcionarios de prisiones encuentran al acusado ahorcado con sus propios cordones.

El presunto asesino de Eva Blanco, a su llegada a Torrejón. Samuel Sánchez

Los funcionarios de la madrileña prisión de Alcalá Meco han encontrado este viernes muerto a Ahmed Chehl, el supuesto asesino de Eva Blanco.
 Lo han hallado ahorcado en su celda con los cordones de sus propias zapatillas.
 Los investigadores barajan el suicidio como principal causa del fallecimiento de este hispano-marroquí, detenido el pasado octubre, más de 18 años después del crimen.
 El acusado ya había intentado quitarse la vida tras su arresto en Francia.
 
El presunto asesino de Eva Blanco, a su llegada a Torrejón. Samuel Sánchez
Los funcionarios de la madrileña prisión de Alcalá Meco han encontrado este viernes muerto a Ahmed Chehl, el supuesto asesino de Eva Blanco. Lo han hallado ahorcado en su celda con los cordones de sus propias zapatillas. Los investigadores barajan el suicidio como principal causa del fallecimiento de este hispano-marroquí, detenido el pasado octubre, más de 18 años después del crimen. El acusado ya había intentado quitarse la vida tras su arresto en Francia.

Cuando apenas habían pasado unos días de su detención en Pierrefontaine-Les-Varans, una pequeña localidad de Francia, Chehl agarró un "trozo de hierro o cristalito" e intentó cortarse la yugular, según informó entonces la fiscalía gala.
Fue su primer intento de suicidio.
 Un objetivo que, de confirmarse la principal línea de investigación abierta, ha conseguido este viernes
. Antes de que la propia instrucción del caso haya acabado. "Se da la circunstancia de que a primera hora de la mañana, el Juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz había dado traslado a las partes del auto de transformación de las diligencias previas en sumario y el auto de procesamiento del encausado, por lo que ponía fin a la instrucción de un caso que comenzó hace 18 años", ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
Fuentes de Instituciones Penitenciarias han asegurado que, tras su traslado a España, se había puesto en marcha el protocolo de prevención de suicidios
. Pero este se levantó el pasado 16 de diciembre tras recibir los informes médicos favorables
. Pese a ello, se le mantuvo asignado un compañero para que le vigilase —un "interno de apoyo"— hasta el 8 de enero, cuando también se le retiró después de contar con nuevos dictámenes "psiquiátricos y psicológicos"
 El propio Chehl se había ofrecido para ejercer como interno de apoyo para otros reclusos", señalan las mismas fuentes, que subrayan que Instituciones Penitenciarias ha abierto una información reservada para investigar lo sucedido
. El Cuerpo Nacional de Policía también ha comenzado otras pesquisas para aclarar la muerte, según informan fuentes de las fuerzas de seguridad, que han destacado el gran enfado de la instructora que lleva el caso.
 De hecho, la juez ha pedido a la cárcel un informe detallado del fallecimiento y ha reiterado, a través de un escrito al que ha tenido acceso EL PAÍS, que había ordenado la "necesaria aplicación" del protocolo de suicidios.
La gendarmería francesa arrestó a Chehl el pasado 1 de octubre, tras recibir una orden internacional de detención
. Según la Guardia Civil, el acusado mató a puñaladas a Eva Blanco Puig el 20 de abril de 1997.
 La joven, que tenía 17 años, regresaba a casa desde una discoteca de Algete (Madrid), cuando se la vio por última vez.
El cuerpo se encontró al día siguiente en un descampado.
 La autopsia evidenció que había sido violada.
Los padres de la joven han recibido este viernes con "frustración" la noticia de la muerte de Chehl, al que se le hará la autopsia este sábado.
Durante 18 años, los agentes del Instituto Armado siguieron las pistas del caso
. Y los restos de ADN encontrados sobre el cuerpo de la joven permitieron dar con Chehl, de 55 años, casi dos décadas después. La magistrada atribuía al detenido los delitos de asesinato, agresión sexual y detención ilegal.
Aunque, hace solo dos semanas, el arrestado negó su participación en el crimen y aseguró ante la instructora que dos personas le obligaron a subir a un coche y eyacular sobre Blanco.

 

“No dejes que la verdad te estropee un buen reportaje”................................................................................ Guillermo Altares

Algunas películas de periodistas glorifican el oficio, otras lo destrozan.

Jack Lemmon y Carol Burnett, en 'Primera plana'.
Spotlight, la película que narra cómo The Boston Globe destapó el encubrimiento de los abusos a menores por parte de sacerdotes, muestra a la vez la grandeza y el tedio del gran periodismo de investigación: el enorme servicio a la sociedad que pueden prestar los diarios con trabajos de verificación que se prolongan durante meses
. El filme, que se estrena este viernes, retrata las discusiones y los pasos en falso que requiere montar una gran historia. Sin heroísmo, sólo con oficio y paciencia.
Sin embargo, el cine no siempre ha sido tan clemente con este oficio y las grandes películas de periodistas son despiadadas. Ya se sabe:
“¿No irás a dejar que la verdad te estropee un buen reportaje”.
Esta frase no pertenece a Primera plana, como mucha gente cree, sino a La pícara solterona (Sex and the single girl), en la que Tony Curtis interpreta al “más rastrero periodista de la más rastrera y traidora de las revistas sensacionalistas” (definición que el susodicho se aplica con la cabeza bien alta).
 Pero Primera Plana es sin duda la película que con más brillantez, gracia y mala leche refleja los bajos fondos del periodismo. Ben Hecht, periodista de sucesos en Chicago en los años veinte, relata en sus memorias, Los actores son asco, que decidió irse a Hollywood “porque está lleno de idiotas y se pueden ganar millones”.
 Hecht escribió una obra de teatro en la que despellejaba a los reporteros que había conocido en sus años de plumilla de la que surgieron dos obras maestras.
Al igual que el mundo se divide entre la gente que baja por las escaleras o en ascensor o entre los que piden pescado o carne en las bodas, también están los prefieren Luna nueva –la segunda versión de Hecht dirigida por Howard Hawks con Cary Grant como el despiadado y amoral director Walter Burns y Rosalind Russell como Hildy Johnson– o Primera plana –la versión de Billy Wilder, con Walter Matthau como Burns y Jack Lemmon como Hildy, un personaje que pasa a ser un hombre–. La competencia más feroz, las putadas entre compañeros, la falta absoluta de escrúpulos para conseguir una exclusiva, o para inventársela si hace falta, los enfrentamientos con el poder: todo está en el Chicago Examiner de Primera plana.
 Y un diálogo inolvidable, que era válido cuando los periódicos se imprimían solo en papel y que lo sigue siendo ahora que se leen en móviles y se podrán leer en gafas: “¿Quién demonios va a leerse el segundo párrafo?”.
Existen otras películas que critican y reflexionan sobre el periodismo desde ángulos más serios –aunque no necesariamente menos cercanos a la realidad– como Ausencia de malicia, El dulce sabor del éxito –Burt Lancaster interpreta al periodista más terrible y corrupto que haya retratado el cine–, El dilema, la estupenda Network. Un mundo implacable, que planteaba con enorme fuerza la irrupción del entretenimiento en los informativos, la quinta temporada de The Wire o El gran carnaval, que anticipa la crisis de los mineros atrapados de Chile.
 Pero también hay muchos filmes que nos reconcilian con el oficio, desde Buenas noches y buena suerte, sobre la libertad de expresión, o el maravilloso clásico de Richard Brooks El cuarto poder hasta todas las películas de periodistas en guerra, como Las flores de Harrison o Los gritos del silencio.
Sin embargo no hay tantos filmes que reflejen el periodismo de verdad. Spotlight es, tal vez junto a Todos los hombres del presidente –el relato de la investigación del Watergate–, la película que relata con mayor precisión y justicia lo que significa este oficio.
 Una suma de interminables series de llamadas, de retrasos, discusiones, de oportunidades perdidas –en el Boston Globe tuvieron la historia de los abusos mucho antes pero no supieron verla– que, al final, gracias al olfato, la perseverancia y el trabajo en equipo, se convierten en un periodismo fundamental.
 Eso no quiere decir que la sala de prensa de Primera Plana no refleje la realidad y que, desde luego, alguien vaya a leerse alguna vez un segundo párrafo.

 

Suárez: "No quiero que el sistema democrático sea un paréntesis en la historia de España"

«No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España». Estas son las palabras del discurso pronunciado anoche por Adolfo Suárez a través de Televisión Española, para anunciar su dimisión como presidente del Gobierno y de Unión de Centro Democrático (UCD), que los observadores políticos han considerado reveladoras de las presiones ejercidas por determinados sectores de poder contra la continuidad de Suárez, valoradas por éste como atentatorias contra la democracia.

Televisión Española interrumpió sus emisiones a las 19.40 horas para transmitir la alocución de Adolfo Suárez, a continuación del rótulo Declaración del presidente del Gobierno.
 Adolfo Suárez, vestido con chaqueta oscura, camisa azul celeste y corbata azul oscura a rayas blancas, apareció sentado tras su mesa de despacho en un plano general.
 A la izquierda de la cámara, la bandera española; al fondo, en el mismo ángulo, un retrato del Rey y un tapiz enmarcado que representaba a una mujer.
 Sobre la mesa, un mechero, un cenicero, y, a la izquierda del presidente, un micrófono sobre trípode. La cámara se acercó en un zoom rápido hasta un plano medio del presidente, con aire alrededor del busto, los ojos húmedos, dos motas de luz en las pupilas y un reflejo luminoso en la frente
.El presidente leyó con firmeza su alocución y miró constantemente a la cámara, es decir, a los telespectadores, probablemente ayudado por el sistema de lectura denominado autocue.
 La telecámara intentó corregir, con poco tino, los ligeros movimientos del presidente al hablar. Durante la transmisión se oyeron cinco campanadas de un carillón
. Fuentes de Televisión Española afirman que se registró el programa alrededor de las 15.30 horas
. El discurso concluyó, visualmente, con apertura del zoom, que retrocedió al plano general del inicio: Adolfo Suárez tenía las manos entrecruzadas sobre unos folios y los codos apoyados sobre la mesa.
El texto íntegro del discurso, que duró doce minutos, es el siguiente:
«Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad.
Yo creo haberla sabido asumir dignamente durante los casi cinco años que he sido presidente del Gobierno
. Hoy, sin embargo, la responsabilidad que siento me parece infinitamente mayor.
Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno y mi decisión de dejar la presidencia de la Unión de Centro Democrático.
No es una decisión fácil
. Pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él.
He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia.
Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento.
No me voy por cansancio
. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje.
No me voy por temor al futuro.
 Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos la que somos y lo que queremos.
Nada más lejos de la realidad que la imagen que se ha querido dar de mí como la de una persona aferrada al cargo.
 Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios
. Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación.
Yo creo saberlo, tengo el convencimiento, de que esta es la situación en la que nos hallamos y, por eso, mi decisión es tan firme como meditada.
He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente
. Ninguna otra persona, a lo largo ce los últimos 150 años, ha permanecido tanto tiempo gobernando democráticamente en España.
 Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado.
 Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.

Lealtad

Trato de que mi decisión sea un acto de estricta lealtad.
De lealtad hacia España, cuya vida libre ha de ser el fundamento irrenunciable para superar una historia repleta de traumas y de frustraciones; de lealtad hacia la idea de un centro político que se estructure en forma de partido interclasista, reformista y progresista, y que tiene comprometido su esfuerzo en una tarea de erradicación de tantas injusticias como todavía perviven en nuestro país; de lealtad a la Corona, a cuya causa he dedicado todos mis esfuerzos, por entender que sólo en torno a ella es posible la reconciliación de los españoles y una patria de todos, y de lealtad, si me lo permiten, hacia mi propia obra.