Tras la ceremonia de los Globos de Oro se da el pistoletazo de salida a
los premios del cine y tras este llega uno detrás de otro.
Isabel Preysler, desbancada en glamour por Silvia Gómez-Cuétara.
Las damas y sus parejas coincidieron en
una fiesta en Nueva York y la española se impuso a la filipina gracias a
su belleza y elegancia
Gómez-Cuétara está separada de Ramón Hermosilla, es viuda de Luis García-Cereceda y sale con el millonario J.A. Pérez Simón
COMBATE DE ELEGANCIA
Pero tal fue la sorpresa de la filipina que entre la multitud de féminas convocadas (Marta Sánchez, Ágatha Ruiz de la Prada, etcétera) había una que la desbancaba del todo:la guapa Silvia Gómez-Cuétara, envasada al vacío en otro modelo negro soberbio con transparencias y encajes. Sin
duda, Silvia ganó el combate de glamour. Para empezar, es una dama
mucho más discreta. Jamás ha posado para una revista ni comerciado con
su vida privada. De hecho, esta foto se trata del primer posado con su
consentimiento que vemos. Es más joven, tiene 51 años frente a los 64 de Isabel. Está
mejor operada, pues damos fe de que su retrato no tiene ni gota de
Photoshop, programa informático al que Preysler es muy aficionada. Gómez-Cuétara acudió del brazo de su novio el multimillonario asturmexicano
Juan Antonio Pérez Simón, de 74 años. Conocido por ser socio de Carlos
Slim, tiene grandes negocios en el mundo de las telecomunicaciones y una
de las colecciones de arte más importantes del mundo. Silvia, por su parte, es una de las herederas del imperio de galletas
Cuétara. Una fábrica que fundó su abuelo al regresar a España de México,
donde hizo fortuna, en los años 50. Criada en Madrid, con apenas 18
años se casó con el prestigioso abogado Ramón Hermosilla, con el que
tuvo cuatro hijos. Se separó de él y al poco tiempo inició una relación
que acabó en boda con el también millonario Luis García Cereceda,
27 años mayor que ella, dueño de la constructora Procisa, íntimo de
Felipe González e impulsor de la lujosa urbanización La Finca, ubicada
en Pozuelo de Alarcón.
Según la empresa Personality Media, que
asesora a diversas marcas, la «socialite» suspende en confianza. Aprueba
en elegancia, pero Nieves Álvarez le ha arrebatado el podio.
Gente&Estilo - Gente
Isabel Preysler pierde popularidad desde que sale con Mario Vargas Llosa
Según la empresa Personality Media, que
asesora a diversas marcas, la «socialite» suspende en confianza. Aprueba
en elegancia, pero Nieves Álvarez le ha arrebatado el podio
La «reina de corazones» durante un acto publicitario de Porcelanosa.
Son muchos los que se preguntan si la imagen de Isabel Preysler se ha visto alterada en lo últimos meses, después de que saliera a la luz su relación con el escritor Mario Vargas Llosa.
¿Sigue siendo «la reina de corazones» una mujer creíble? ¿Es tan bella y
elegante como parece? ¿Es rentable ahora mismo para una marca
contratarla como imagen o embajadora?
La última encuesta de Personality Media
–empresa que analiza a casi 2.500 famosos para poder asesorar a las
agencias de publicidad, las agencias de medios y los anunciantes a la
hora de contratar a un personaje público para sus campañas y
promociones– revela una caída considerable en la percepción que el público, la gente de a pie, tiene sobre la primera esposa de Julio Iglesias.
«Llevamos
analizando la imagen de Isabel Preysler desde el año 2005», explica a
ABC María Utrera, directora comercial y de comunicación de Personality
Media.
«Hasta ahora sus niveles de conocimiento se han mantenido
prácticamente inalterables
. Entre un 90 y 93 por ciento de los españoles dicen conocerla.
Este dato la sitúa entre las 30 mujeres (tanto nacionales como
internacionales) más conocidas de los más de 2.350 personalidades que
analizamos en Personality Media», añade Utrera.
Cambio de tendencia
La admirada madre de cinco hijos –Chábeli, Julio José, Enrique, Tamara y Ana– y esposa perfecta –lo fue de un cantante, un marqués y un ministro y podría serlo de un premio Nobel de Literatura– tiene «un
perfil de imagen muy claro, con valoraciones en los atributos
analizados que, a pesar del tiempo, y hasta ahora, se habían mantenido
prácticamente intactos».
La estrella del baldosín no sólo es
una de las mujeres más conocidas de España, sino también «entre las más
distinguidas», dice Utrera.
Además, la socialite de origen filipino
siempre había estado mejor valorada por las mujeres que por los hombres
porque «consideraban que marca tendencia».
Ahora parece que quedan atrás los años en los que todo lo que tocaba Isabel Preysler se hacía de oro, como el Ferrero Rocher o aquella famosa falda de Loewe que se agotó tras pasar por su armario.
El último campo de investigación de Personality Media desvela que su
imagen «se ha visto alterada por los últimos acontecimientos ocurridos
en su vida sentimental», tal y como confirman los datos de Personality
Media.
La valoración general de Preysler «ha bajado en seis meses de un 5.2 de media a un 4.2». Es decir, está suspendida.
Además, ahora «transmite menos confianza (baja de 4.9 a 4.1 de media).
Incluso su puntuación en elegancia se ve mermado y baja en 6 meses de un
7,7 a un 7,0».
Preysler continúa entre las diez españolas más
elegantes, pero ya no ocupa ni el primer ni el segundo puesto. Ahora es
la modelo y presentadora Nieves Álvarez quien encabeza la lista y «casi todas» las mujeres asiduas al papel cuché han adelantado a Preysler.
La
madrugada del 29 de septiembre de 2014 fallecía Miguel Boyer.
Isabel
despedía al que había sido su compañero de viaje durante 26 años.
Cuando
no había pasado ni un mes de su pérdida, la viuda apareció por primera
vez en «¡Hola!» recordando cómo había sido la historia de amor con su
marido, al que definía como «un hombre único». «Mi relación con Miguel estaba, en un principio, basada exclusivamente en el amor,
y no es fácil que una relación así dure tanto y sea tan sólida.
Sí, lo
reconozco, ha sido una historia de amor preciosa», sentenciaba.
De viuda a novia de España
Durante los meses de enfermedad de Boyer,
su esposa llevó una vida tranquila en su casa de Puerta de Hierro y
lejos de los focos.
Eso la llevó a ser más querida por el público. «Cuando tienes una vida a la que la gente está habituada, por poco normal que sea, junto a un marido estable,
cuidándole en los momentos difíciles y mostrándote enamorada de él y
declarándole públicamente como el gran amor de tu vida, la gente se
siente más próxima a tu figura.
Por eso la imagen de Isabel era
ligeramente superior a lo habitual antes del verano», explica Utrera.
Su romance con Vargas Llosa lo ha cambiado todo.
«Si unos meses más tarde muestras lo contrario y con el revuelo mediático que hemos visto, con un hombre casado, conocido, el revuelo es mayor y la gente se ve defraudada, hasta el punto de que rebaja tu percepción
de imagen en casi todas las variables analizadas, incluida la
elegancia, y es cuando la gente te quiere menos.
Se puede perder hasta
el mayor valor diferenciador de tu imagen, y te valoran menos
globalmente».
Según el último estudio de Personality Media, ahora se ve «cómo
el consumidor siente un determinado rechazo o sorpresa, que se refleja
en los datos y valoraciones a sus atributos de imagen»,
apostilla Utrera.
Confianza, elegancia... todas las cualidades por los
que se conocía a Preysler están a la baja.
Por este motivo se deduce que
la imagen e influencia de la reina del papel cuché ya no es lo que era.
Pero aún es pronto para certificar el fin de su reinado.
La llegada de sus obras a la Biblioteca Nacional de Francia anuncia la publicación de nuevos inéditos del filósofo e historiador.
Carvanal de locos en Münsterlingen. / Jacqueline Verdeaux
El 2 de marzo de 1954 se celebró un llamado carnaval de locos
en el asilo de Münsterlingen, en la Suiza de habla alemana.
Esta
olvidada costumbre, que tiene sus raíces en la Edad Media, consistía en
disfrazar con máscaras a los internos y pasearlos por la ciudad.
Es algo
que puede parecer inconcebible en la actualidad, pero que en los años
cincuenta todavía perduraba en diferentes lugares de Europa.
Sin
embargo, aquel espectáculo cambiaría por completo la historia de la
filosofía en Occidente por la profunda impresión que causó en un
licenciado en Psicología que asistió invitado por los médicos.
Se
llamaba Michel Foucault (Poitiers, 1926 - París, 1984). Pese a que han pasado 30 años desde su muerte, su influencia sigue siendo enorme.
Sus obras aparecieron en noviembre en la prestigiosa colección de Gallimard La Pléiade, considerada el panteón de la literatura universal, mientras que una minuciosa investigación titulada Foucault à Münsterlingen, publicada por las ediciones de L’École des Hautes Études en Sciences Sociales, revela los orígenes de una de sus obras más importantes y citadas, Historia de la locura en la era clásica.
El hecho de que los archivos de Foucault hayan sido depositados en la
Biblioteca Nacional de Francia recientemente y, por tanto, puedan ser
consultados y analizados por los especialistas anuncia que se abre una
nueva fase de publicación de inéditos del pensador francés.
Aunque
enormemente influyente por la forma en que desmontó y reveló los
mecanismos del poder y expuso una visión diferente tanto de las
prisiones como de los psiquiátricos o de la sexualidad, la obra de
Foucault no es muy voluminosa
. Los dos tomos en papel biblia de La
Pléiade recogen sus libros, salvo Enfermedad mental y personalidad, considerado más un manual para sus alumnos, y el último tomo de la Historia de la sexualidad, que sus editores en Gallimard aseguran que no estaba totalmente acabado cuando el pensador murió en 1984.
Sobre estas líneas, desde la izquierda, Ronald Kuhn, Michel Foucault y Georges Verdeaux. / Jacqueline Verdeaux
Sin embargo, Foucault viajó de forma casi compulsiva y dio numerosos
cursos y conferencias en medio mundo
. Gran parte de ese material
permanece todavía inédito, por eso los documentos depositados en la
Biblioteca Nacional de Francia pueden convertirse en una mina de
información.
Por ejemplo, en 2013 se publicó un curso que dio en 1973 en
el Collège de France titulado La société punitive (la sociedad del castigo), que se encuentra en la génesis de Vigilar y castigar, su análisis del sistema carcelario en Occidente.
“Su entrada en La Pléiade es un indicio evidente de su actualidad”, explica Jean-François Bert,
sociólogo e historiador de la Universidad de Lausana, uno de los
autores de la edición definitiva de Gallimard, pero también del estudio
sobre los orígenes de Historia de la locura y su visita al
carnaval suizo
. “Foucault se ha convertido en un historiador
insoslayable para pensar sobre algunos dispositivos contemporáneos como
el control, la vigilancia, el género, lo religioso
. Su actualidad tiene
que ver con muchas cosas: con su forma de plantear preguntas, de
reflexionar más allá del marco clásico de la filosofía o de las ciencias
sociales, de reintroducir problemas contemporáneos en una perspectiva
histórica más amplia.
Es un pensador actual porque nunca proporciona
respuestas radicales, no dice que una sociedad sería mejor sin
prisiones, los problemas que plantea son mucho más complejos y esa
complejidad es la que nos permite comprender”.
“Su entrada en La Pléiade es un indicio evidente de su actualidad”, explica Jean-François Bert, sociólogo e historiador
La visita a Münsterlingen representa un documento extraordinario
sobre los años fundamentales en la forja del pensamiento de Foucault.
Además va a acompañado de las fotografías de Jacqueline Verdeaux, que
recogen aquel extraño carnaval y los encuentros con los psiquiatras que
allí ejercían.
Foucault se había licenciado en Psicología en 1952, pero
sus intereses eran mucho más amplios y estaba estudiando a fondo no solo
la obra de Freud, sino también la de Maurice Merleau-Ponty, George
Bataille, Nietzsche o Lacan.
“Para comprender Historia de la locura
y sus efectos sobre la comprensión de las enfermedades mentales,
Münsterlingen representa un momento muy importante, como lo es también
la traducción de Ludwig Binswanger [psiquiatra suizo marcado por el
existencialismo] y la publicación de su primer libro, Enfermedad mental y personalidad.
Encontramos en Historia de la locura
todos estos elementos: el interés por el discurso de los locos, el
desarrollo de la noción de experiencia y por la fenomenología, pero,
sobre todo, su interés por la historia y los archivos”, explica
Jean-François Bert.
“Foucault se ha convertido en un historiador
insoslayable para pensar sobre algunos dispositivos contemporáneos como
el control, la vigilancia, el género”
Fue en aquellos años cuando el joven psicólogo viró definitivamente
hacia la filosofía y comenzaría a cimentarse su mirada crítica hacia los
sistemas de poder y dominación.
Situado al lado de la ciudad de
Constanza, Münsterlingen fue dirigido por Ronald Kuhn y se encontraba
muy cerca del sanatorio de Kreuzlingen, que entonces era uno de los más
famosos del mundo, gestionado por Binswanger.
Dentro de este triángulo
se produce el cambio fundamental en la visión de la locura y de la
enfermedad mental que marcaría la segunda parte del siglo XX.
Las
alucinantes imágenes de Jacqueline Verdeaux, con los enfermos desfilando
disfrazados con máscaras grotescas que parecen surgidas del medievo,
demuestran hasta qué punto fue profunda la ruptura que desencadenó
Foucault.