Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 dic 2015

Que puedas seguir leyendo y escribiendo, Savater.................................................. Carlos Boyero

‘Aquí viven leones’, escrito junto a Sara Torres, recrea una época de plenitud. Es su libro, el recuerdo de cuando todo funcionaba de acuerdo con lo mejor de la vida.

Estaba avisado por Borja Hermoso, que entrevistó para este periódico a Fernando Savater y en la que hablaban de su último libro Aquí viven leones, realizado junto a su mujer Sara Torres, fallecida en el mes de abril e ilustrado cada capítulo por varias páginas de cómic, que la larga conversación estuvo marcada por la consecuente e inconsolable tristeza, pero que eso no evitó que Savater fuera un modélico anfitrión, que trasegaran txakoli y otros alcoholes que alivian y ofrecen placer.
 Pero eso no evitó que al leer el titular de esa entrevista sintiera un escalofrío, dolorosa comprensión, excesiva identificación emocional. Decía así: “Mi vida es como la de los niños pequeños, comer, dormir y llorar”.
 Y añadía: pero lo único que me sigue apeteciendo de verdad es leer.
Y pensando en su perdida y en su desolado estado anímico me dije que al náufrago aun le quedaba una tabla de salvación, que la vida o la supervivencia siguen latiendo si todavía puede concentrarse en su goce ancestral.
Este escritor, filósofo, articulista, personaje llamado Savater representa para mucha gente todo eso y más.
 Es un género, una marca con eterna capacidad de adicción llamada Savater, alguien cuya firma implica que persigamos y devoremos todo en lo que aparezca ella, incluido su amado universo de los caballos y las carreras, aunque yo jamás haya pisado un hipódromo, o que disienta de vez en cuando de las opiniones políticas con las que antes siempre estaba de acuerdo.
Me da igual. Su admirable obra y su pensamiento feroz o racionalmente libre, su deslumbrante estilo expresivo para hablar de las personas y las cosas, la seducción de esa prosa, su valentía moral (también física, debe ser muy jodido haber pasado décadas rodeado de guardaespaldas porque los barbaros han puesto precio a tu privilegiada cabeza, o estar a punto del enfrentamiento físico cuando otros salvajes, estos sin pistolas, pretendían reventar una conferencia de Octavio Paz en una universidad y cerrar aquella voz tan sabia),
 su inagotable cultura y su generosidad para difundirla entre los lectores, para descubrirnos a escritores que formaran parte de nuestro Olimpo y nuestra Arcadia hasta el final, la sensación de que este hombre siempre ha sido de verdad y jamás se ha apuntado a las conveniencias, consiguen la incondicionalidad a sus textos por parte de muchas personas que nunca podremos pagarle la deuda por todo lo que nos ha regalado.
En Aquí viven leones, Savater y Sara Torres viajan a los lugares donde transcurrió la existencia de escritores que aman, las casas de su nacimiento, a sus tumbas, a la geografía física y emocional
Yo le descubrí mediados los 70 con un artículo asombroso, a contracorriente de cualquier moda, que se titulaba ‘La cultura como forma de hastío’ y que publicó la revista Cuadernos para el diálogo
. Y busqué con ansia sus libros. Creo que en aquel momento solo había escrito Nihilismo y acción, Apología del sofista y otros sofismos y Ensayo sobre Cioran.
 Y me hicieron pensar, por supuesto, y me removieron, y supe que esa voz era genuina y única, pero el enamoramiento absoluto me llegó con La infancia recuperada, hablando de lo que amaba, de esos autores, mitos, leyendas que había hecho más feliz su existencia.
Habrá lectores savaterianos a los que les cambiara la vida (para bien) con libros trascendentales como Panfleto contra el Todo, La tarea del héroe, Contra las patrias yÉtica para Amador.
 Me gustan mucho, pero si hubiera un incendio en mi biblioteca seguro que intentaría salvar en primer lugar y con actitud épica La infancia recuperada, Criaturas del aire, Apóstatas razonables y Misterio, emoción y riesgo.
 Y que me entierren con ellos. A cada uno su Savater. Hay para todos los gustos.
Y leo Aquí viven leones con la certidumbre de que entre todo lo que escrito y vivido este libro es algo especial para él, que recrea una época de plenitud, de constatar que el esplendor en la hierba puede ser real, que nada puede ir a mejor en la sensación que estás viviendo.
 A mí me ocurrió una vez en el Bernabéu. Viendo como Maradona creaba una obra de arte al marcar un gol, acompañado por una mujer que me hacía continuamente feliz y por mi colega del alma. Era imposible sentirse mejor que en aquel momento
. Lo tenía todo, el amor, la amistad y el asombro ante un mago especial.
Llegaron la muerte y la separación.
Pero aquel momento no lo olvidaré jamás. En Aquí viven leones, Savater y Sara Torres viajan a los lugares donde transcurrió la existencia de escritores que aman, las casas de su nacimiento, a sus tumbas, a la geografía física y emocional en la que se inspiraron sus historias, crearon a sus personajes, fueron desdichados o dichosos.
 O ambas cosas. La exhaustiva documentación la aportaba Sara Torres, imagino que su cámara también hacía las fotos.
Y Savater escribe los textos.
 Todo lo que sabe, acaba de descubrir, intuye e imagina sobre Shakespeare, Valle–Inclán, Leopardi, Flaubert, Poe, Zweig, Reyes, Christie.
Y los hace revivir. Y también aparece con expresión feliz.
 Debe ser más que un libro para él. Es su libro, el recuerdo de cuando todo funcionaba de acuerdo con lo mejor de la vida, de lo perdido.
Aquí viven leones. Fernando Savater y Sara Torres. Debate. Barcelona, 2015. 256 páginas. 21,90 euros

 

Las mil y una caras de la locura............................................... Quino Petit

De los diagnosticados a quienes diagnostican. De la vida en las unidades de agudos a la hospitalización de larga estancia. Retrato de la enfermedad mental sin estereotipos.

 

Laura es psiquiatra. Pedro es su paciente. Ella dirige el Centro de Intervención Comunitaria del hospital Río Hortega de Valladolid.
Laura es psiquiatra. Pedro es su paciente. Ella dirige el Centro de Intervención Comunitaria del hospital Río Hortega de Valladolid. / James Rajotte

EL DELIRIO
"La locura nunca duerme". Vicente
Todo empezó como un sueño.
 Una utopía mesiánica que convertía a su protagonista en un enviado celestial capaz de cambiar el mundo a través del amor.
 A principios de 2003, Vicente Rubio comenzó a rodar una película sobre este delirio de grandeza y acabó grabando su propia locura.
Vicente nació en Villena (Alicante) en 1971
. Allí estudió Formación Profesional de Administrativo y cumplió con el servicio militar obligatorio. Se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático.
 Encadenó trabajos como figurante en espectáculos de parques temáticos que le llevaron desde Londres hasta Japón.
 De vuelta en España, compró una cámara de vídeo.
 Quería montar una productora, pero tenía poco más de treinta años y se encontraba solo. Bloqueado. Empezó a concebir ideaciones místicas.
Su timidez le encerró cada vez más en el mundo interior de sus creencias.
 Así nació el sueño de salir en busca de un alma gemela para cambiar el mundo.
Y decidió grabar el viaje. Entre “voces y experiencias de sensibilidad, espiritualidad, posesión y energía”, acabó metido en la piel del personaje que creía estar interpretando.
 La idea inicial de la película se tornó en autorretrato de su inmersión en la esquizofrenia.
Redacción: Quino Petit / Imagen y montaje: James Rajotte
El estallido surgió en septiembre de 2003.
 Había llegado a creer que estaba poseído por un espíritu y concluyó que la única manera de deshacerse de él era estamparse contra una pared del pasillo de la casa de sus padres.
 Se lanzó a toda velocidad hasta darse de bruces contra el muro. Su hermana presenció la escena y llamó a una ambulancia.
Vicente ingresó voluntariamente en una unidad psiquiátrica de agudos
. Acabó aceptando un tratamiento farmacológico de largo recorrido y la rehabilitación ambulatoria en un centro de salud mental. En paralelo, siguió grabando la evolución de su enfermedad. Habló con expertos que repetían ante su cámara:
 “Resulta complicado saber con exactitud las causas del nacimiento del delirio”.
 El documental es un viaje de entrada y salida del túnel que terminó de rodarse en 2009. Se titula Solo y ha sido premiado en varios festivales.
Vicente Rubio tiene hoy canas en el cabello y una enigmática mirada verde. “Mis dos hijos saben que papá sueña despierto.
 La locura nunca duerme.
 Solo es una forma de prolongar el sueño. Recuperar la ilusión por vivir, por hacer cosas, tener la voluntad y el apoyo de los demás me ayudaron a salir adelante”.
En 2016 se cumplen 30 años de la ley de sanidad que dio pie al cierre de los manicomios en España
Vicente forma parte del comité asesor de personas con enfermedad mental de la Confederación Salud Mental España, reunido recientemente en la sede madrileña de esta asociación que engloba a 41.000 familias españolas.
 Basilio García ejerció de coordinador durante la reunión. Y dijo ante sus compañeros:
 “El empleo es la piedra filosofal de la recuperación. Yo pertenezco al 15% de los diagnosticados con esquizofrenia que tienen trabajo estable”.
Basilio García es un ceutí de 45 años, nariz aguileña, perilla poblada y cráneo despejado. Lleva 20 años conviviendo con la esquizofrenia.
 “Recibí el diagnóstico y me dieron por desequilibrado. Pero no es el final de nada”. Encontró un aliado en el tenis de mesa. Recuperó la autoestima y la rutina diaria.
 Años más tarde logró la oposición a una plaza de auxiliar administrativo. “Yo no me veo como un loco. He tenido paranoias y alucinaciones acústicas
. Hoy sigo tomando medicación y estoy al otro lado, intentando ayudar a otras personas”.
Tras la reunión, Basilio y sus compañeros celebraron el Día de la Salud Mental. En un salón del Ateneo de Madrid reclamaron la prevención y la eliminación del estigma vinculado a la enfermedad mental, que afecta a una de cada cuatro personas a lo largo de su vida. Basilio, Vicente y el resto de sus colegas también exigieron menos paternalismo hacia ellos y más conocimiento de su realidad. “Solo se habla de nosotros cuando hay un suceso
. Cuando ustedes, los periodistas, ponen en una noticia el apelativo de esquizofrénico a una persona que comente un delito violento, lanzan el mensaje de que todos los diagnosticados de esquizofrenia son peligrosos, pero menos del 3% de quienes reciben este diagnóstico u otras psicosis cometen actos violentos”.
Vicente Rubio, cineasta. Tiene diagnosticada esquizofrenia.
Vicente Rubio, cineasta. Tiene diagnosticada esquizofrenia. / James Rajotte
Ángel Urbina también forma parte del comité asesor de la Confederación Salud Mental España. Tiene 49 años y lo que más llama la atención de su rostro son esos ojos chispeantes que escrutan lo que se ve y lo que no se ve. “Energías”, lo llama él.
 Al poco de cumplir 20 años, este gaditano perfeccionista que estudiaba Ingeniería en Sevilla sufrió su primera crisis.
 Una noche del verano de 1990 empezó a sentir que escuchaba desde la cama voces que parecían venir del piso de arriba, “como si atravesaran las paredes”. Así entró en el mundo de las visiones y voces que pueblan su mente.
Le diagnosticaron esquizofrenia paranoide.
 Luego llegó la “psicosis atípica”, según los doctores.
 Peleó por retomar los estudios universitarios. “Los médicos dijeron que jamás terminaría la carrera. Nunca les creí. Los cambios en la medicación me permitieron avanzar”.
 Se licenció como ingeniero industrial en 1996 y se casó al año siguiente. El matrimonio se trasladó a Tarragona por una oferta de trabajo que él encontró en la petrolera Repsol
. Allí han vivido hasta hoy y en esa misma compañía sigue trabajando Ángel. Allí también ha nacido su hija, que hoy tiene 13 años.
“Nunca me he planteado miedos ante la carga genética que pueda recibir mi hija por lo que a mí me pasa. En este aspecto, resulta más importante el ambiente donde uno se desarrolla que la carga biológica”.
Ángel salió del armario en su trabajo hace cinco años. Quienes hacen públicas sus problemáticas de salud mental lo llaman así: “Salir del armario”.
 Prevalece el miedo ante lo desconocido. “Un trato más humano por parte de los doctores ayudaría mucho a quienes vivimos estas experiencias.
Es bueno que cuenten con nuestro punto de vista. Algunos se quedan en el camino, pero también hay supervivientes”.

Inmobiliarias quebradas y clubes deportivos copan la lista de morosos................................ Jesús Sérvulo González

El fisco da los detalles de los contribuyentes que deben más de un millón de euros. Racing de Santander, Murcia, Joventut y Estudiantes entre los deudores. La constructora Nozar, la que más debe.

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. / EFE

La Agencia Tributaria (AEAT) ha publicado este miércoles la primera lista de deudores con la hacienda pública que incluye a 4.855 personas físicas o jurídicas con una deuda total de 15.600 millones de euros.
Empresas constructoras e inmobiliarias copan la lista de Hacienda en la que también aparecen clubes deportivos y una gran cantidad de empresas quebradas.
 La lista incluye 345 personas físicas con una deuda conjunta de más de 700 millones y 4.510 personas jurídicas con una deuda de 14.900 millones, según han informado fuentes de la AEAT.

Los mayores deudores son inmobiliarias. La lista de morosos está salpicada de multitud de empresas vinculadas al sector inmobiliario, la mayoría con problemas financieros o en proceso concursal.
 La sociedad que más debe al fisco es Reyal Urbis, con 378 millones de euros, una de las grandes inmobiliarias, que entró en concurso de acreedores en 2003 tras sufrir el pinchazo de la burbuja del ladrillo.
 Le sigue la constructora Nozar, con una deuda de 203,2 millones
. El tercero que más deudas acumula con el fisco es el Grupo PraSA (101 millones), una sociedad cordobesa de promociones inmobilarias. Banreal Holding, con 98,4 millones y Aifos Inmobiliaria (96,2 millones)
. Obras nuevas y edificios 2000 debe 86 millones. Martinsa-Fadesa, que protagonizó en 2008 la mayor quiebra de España, aún debe 37,7 millones.
 La lista está cuajada por numerosas empresas vinculadas al sector inmobiliario, no solo constructoras o promotoras sino también de servicios ligados al sector.
Otro de los deudores más llamativos es el conglomerado del empresario cordobés Rafael Gómez, conocido como Sandokán
. Acumula una deuda de más de 198 millones de euros.
 Es lo deben que varias de sus empresas, fundamentalmente ligadas a la construcción, que aparecen en el listado difundido por Hacienda.
 Las que acumulan un mayor volumen son Arenal 2000 de Inversiones, Arenal 2000, Arenal 2001 y Grupo Inversor Arenal 2000. Sandokán, que construyó un imperio del ladrillo de la mano de la extinta Cajasur cuando esta entidad estaba en manos de la Iglesia, fue condenado a seis meses de cárcel por el caso Malaya.
 Además de empresario, Gómez también ha sido concejal del Ayuntamiento de Córdoba con un partido creado por él.
Entre los deportistas que mantienen deudas de más de un millón con Hacienda está el piloto de MotoGP Dani Pedrosa, el futbolista Gabriel Milito y clubes de fútbol en concurso de acreedores como el Racing de Santander, Recreativo de Huelva, Jérez, Murcia, Albacete o Alicante.
 También figuran equipos de baloncesto como el Estudiantes o el Joventut de Badalona o el Girona. Entre los deudores destaca el Grupo Santa Mónica Sports, productora de eventos deportivos y representación de deportistas.
Entre personas y empresas, los incluidos en la lista deben al fisco 15.600 millones de euros
Del importe total, más de 6.500 millones de euros (el 42 %) se corresponde con deuda de morosos en proceso concursal (casi 1.700 deudores, el 35 % del total) y, por tanto, es deuda con una posibilidad de cobro efectivo menor mientras dure el proceso.
Los 30 mayores deudores con Hacienda
En la lista aparecen personajes conocidos como el abogado José Emilio Rodríguez Menéndez (que debe 3,6 millones de euros), el juez Pascual Estevill, conocido tras ser separado de la carrera judicial por su implicación en casos de corrupción.
 En la relación de Hacienda figuran el expresidente de Banesto, Mario Conde, que acumula una deuda de 9,9 millones, el expresidente del Real Madrid, Lorenzo Sanz (1,3 millones) o algunas de la empresas del clan Ruiz Mateos.
También están la promotora murciana Polaris World, la promotora madrileña Riofisa, el aeropuerto de Ciudad Real, el Hospital General de Cataluña.
Además, entre los mayores deudores figuran empresas del grupo del ex presidente de la patronal de empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, como Air Comet o Marsans.
Del sector turístico están Spanair, Viajes Iberia, Iberojet Transatlantica. También están varias empresas de Arturo Fernández, el expresidente de CEIM (la patronal de empresarios de Madrid), Pescanova, Sniace, Vitorio & Lucchino.
 Entre las sociedades de personajes conocidos figuran algunas del empresario Javier Merino, el marido de Mar Flores; Desguaces La Torre, la empresa de la pareja de Carmen Martínez Bordiú, y el periodista y escritor, César Vidal, que debe casi 2,5 millones de euros.
 El grupo de medios Corporación Intereconomía acumula pagos pendientes con el fisco por 7,3 millones de euros.
En el listado —que se publica en la sede electrónica de la AEAT— se identifica completamente a los contribuyentes, bien sean personas físicas o jurídicas, con su nombre, apellidos, NIF, razón o denominación social completa.
Se incluye el importe conjunto de las deudas y sanciones superiores a un millón de euros del contribuyente, pendientes de pago a 31 de julio de 2015, y que no estén aplazadas o suspendidas por cualquier motivo legalmente previsto.
De hecho, Pescanova ha enviado un comunicado en el que asegura que ha pagado la mayor parte de la deuda que tenía pendiente.
"Pescanova comunica que ha venido abonando a la AEAT diversas cantidades desde entonces, quedando la totalidad del saldo liquidado, excepto por unos recargos, que Pescanova S.A considera no procedentes y que han sido recurridos al Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC)", señala.
Del total de deudores de la lista, en relación con 825 se han realizado derivaciones de responsabilidad subsidiaria o solidaria a terceros distintos del deudor principal por un importe superior a 1.500 millones (equivalente a cerca del 10 % del importe total de deuda incluida en el listado).
Según la AEAT, estas actuaciones influyen en la prolongación en el tiempo de la recaudación de dichas deudas.

 

22 dic 2015

Seamos sinceros: volver a casa por Navidad es un pequeño drama................................ Eva Carnero Chamón

La casa familiar implica una frustrante regresión a la infancia. Logre que ese primo plasta deje de darle collejas.

Seamos sinceros: volver a casa por Navidad es un pequeño drama

Sin duda, uno de los milagros de la Navidad es su poder para sacar al niño que todos llevamos dentro en el mismo instante en que ponemos un pie en la casa familiar.
 Sin embargo, una cosa es dejarnos llevar por el espíritu de Papá Noel, y otra bien distinta es que este amordace y secuestre al adulto que somos.
Para muchas personas la vuelta a casa por Navidad equivale a una especie de viaje astral al pasado.
 Y, aunque, a priori, este tour a tiempos pretéritos no tiene por qué ser algo negativo, lo cierto es que a menudo se convierte en un destino donde los nervios están a flor de piel y los conflictos, peleas y discusiones parecen estar siempre a punto de estallar.

De Don José a Josillo

A lo largo de los años, la mayoría de las personas adquirimos un papel dentro de la familia que, lejos de desaparecer, se afianza con el tiempo, siendo cada vez más difícil de cambiar.
 Así, aunque hace décadas que los niños le tratan de usted, cada vez que llega el 24 de diciembre y llama al timbre de casa de sus padres, vuelve a escuchar los apelativos Chiqui, Josillo o Marisina.
 Sin duda, ser el hermano pequeño es inmutable por años que pasen.
Sin embargo, "lo que sí podemos modificar es la actitud del que vuelve al hogar por Navidad y el trato por parte de los que lo reciben", asegura Laura Rojas Marcos, psicóloga clínica y autora, entre otros libros, de La Familia (Grijalbo, 2014).
 La experta explica que "cuando tratamos como a un niño al pequeño de la casa, aunque tenga 40 años, pueden ocurrir dos cosas: que este se comporte como tal o que reaccione con resistencia y exija respeto."
Esta actitud por parte de la familia, que Laura García Agustín, psicóloga clínica y directora del Grupo Clavesalud, describe como protectora, es difícil de cambiar, aunque no imposible.
 "Este tipo de relaciones se pueden transformar siempre que la persona afectado [aquel que se ve forzado a retroceder a su infancia] adopte un comportamiento más independiente y resolutivo y, por supuesto, contando con la voluntad del resto de la familia, ya que es una cuestión bidireccional", puntualiza García Agustín, quien asegura que "aunque cuesta mucho desprenderse de las etiquetas que adquirimos, si persistimos de forma activa es posible deshacerse de ellas.
Y es que a lo largo del tiempo asumimos cometidos que acaban condicionando nuestro comportamiento, ya que es el que se espera de nosotros."
Quizá por este motivo.
 Es decir, para no defraudar y ajustar nuestra conducta a la que el entorno nos exige de forma más o menos explícita, hay ocasiones en que, sin darnos cuenta, "somos nosotros los que actuamos de manera infantil, comportándonos como seres inmaduros, caprichosos, impulsivos y exigentes", tal como asevera Rojas Marcos.
 Ahora bien, el porqué hacemos esto responde a razones de muy diversa índole, aunque, en general, la psicóloga lo atribuye a "la necesidad de llamar la atención, de ejercer el control o de ocupar un lugar más débil y vulnerable que el resto, victimizarse".
Así pues, parece que hay ocasiones en que nos comportamos como niños casi sin pretenderlo, pero, también es cierto, muchas otras veces volvemos a la infancia de forma deliberada, ya que preferimos no hacer el esfuerzo que supone lidiar con la tropa e intentar cambiar las cosas.
 "Nos rendimos al pensar que no merece la pena malgastar tanta energía por tan solo unos días", explica la psicóloga García Agustín, quien advierte de las consecuencias de actuar de este modo: "
Si no hacemos nada y dejamos que todo siga igual, casi con toda seguridad estos roles se perpetuarán de por vida".

Dígale adiós a su pequeño álter ego

Si se ha armado de valor y ha decidido que es el momento de dejar de reírle las gracias a su hermano mayor o si cree que su dignidad no soportaría ni un pellizco más en sus sonrosados carrillos, en sus manos está acabar con estas situaciones.
 Así lo afirma García Agustín. "No seguir reproduciendo un papel en el que ya no nos vemos es tan sencillo como decidir que ya no vamos a comportarnos de ese modo y planificar una conducta alternativa que nos satisfaga más", sostiene la psicóloga, quien, además, propone algunos consejos para volver a casa por Navidad sin que por ello debamos retroceder a la infancia.
1. Identifique la conducta que quiere modificar. Por ejemplo, si al examinar su comportamiento se percata de que cuando llega a casa de sus padres empieza la lluvia de trifulcas pueriles con su hermano, ahí tiene el objeto sobre el que debe trabajar el cambio.
2. Elija la sensación que le produce. Cada situación va acompañada de una emoción o un sentimiento. Quizá en su caso sea tristeza, rabia, culpa o vergüenza.
Escoja el que mejor se adapte.
3. Póngale palabras a esa emoción. Una buena descripción podría ser: “
Me siento muy incómodo cuando mi hermano mayor me sigue dando collejas al saludarme y yo le respondo con un grito o insulto".
4. Planifique una conducta alternativa. Para cambiar un hábito es útil crear otro que lo sustituya. Por ejemplo:
 “Cuando llegue a casa voy a interesarme sinceramente por la vida de mi hermano, le haré preguntas sobre su vida y evitaré ser el primero en soltar mi rollo".
5. Practique en casa. Dado que no es una conducta habitual, si quiere sentirse cómodo y que resulte natural, es aconsejable que ensaye antes del viaje.
6. Anticípese el cambio. Recrear las sensaciones positivas que nos producirá la modificación de la conducta nos predispone a su realización.
Repítase frases del tipo: "Cuando lo consiga me sentiré orgulloso y a gusto conmigo mismo".
7. Aprenda a decir no. Al negarnos a una situación ofreciendo una alternativa, ejercemos mayor control y dirigimos nuestra conducta hacia donde queremos.
 Por ejemplo, si nos insisten para contar un chiste porque somos “el gracioso” de la familia, podemos decir: “Ahora no, quizá más tarde cuente alguno”.
 O expresarle a su hermano, sin tapujos y de forma tranquila: "No me saludes así. No me gusta".
8. Despréndase de las etiquetas. Cuando alguien utilice una etiqueta para dirigirse a nosotros, podemos desmontarla, proporcionando información nueva.
 Por ejemplo, si nos dicen: “Sigues siendo el impuntual de siempre.
” Podemos replicar: “Es cierto que antes solía llegar tarde, pero ahora llego con diez minutos de antelación y si no, dime: ¿quién te ha abierto la puerta?”.
9. Ignore los comentarios de siempre. La idea es obviar los comportamientos o las palabras que perpetúen el papel que quiere eliminar.
10. Agradezca el cambio ajeno. Una actitud que sin duda acelera y afianza el cambio es reforzar a los demás cuando nos tratan como nos gusta.