Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

18 nov 2015

‘Blade runner 2’: vuelven los replicantes................................................................... Gregorio Belinchón

El director Denis Villeneuve cuenta las sensaciones que se desprenden del guion que coprotagonizan Harrison Ford y Ryan Gosling.

Harrison Ford en un fotograma de 'Blade Runner'. / VÍDEO: YOUTUBE kumoishibo

Han pasado varias décadas. “Wyoming. Llano, sin colinas: puedes verlo todo a 20 millas de distancia. Nada de vallas, sólo tierra arada y seca.
 La cámara gira y ves un árbol gigantesco, muerto, que se mantiene en pie por cables”, describe Ridley Scott. “Junto al árbol hay una cabaña blanca tradicional, al estilo de Las uvas de la ira, con un porche.
 Y más allá, a una distancia de dos millas, al anochecer, está una cosechadora enorme fertilizando el suelo”.
Sí, este el inicio de Blade runner 2, como ha contado el director de la primera parte esta semana en Los Ángeles en el AFI. “Tiene 16 faros klieg, y es cuatro veces más grande que la cabaña
. Entonces, un spinner [un coche volador] llega por el aire y levanta el polvo.
 Mientras ladra un perro, por supuesto, un tío sale del vehículo: allí está Rick Deckard.
Entra en la cabaña, abre la puerta, se sienta, huele el estofado y espera a que llegue un tío. El tío le ha visto llegar, así que aparca la cosechadora (que le saca tres pisos de altura a la casa) y baja por una escalera.
 Es un tío grande
. Entra por la ventana y se pone al lado de Harrison. La casa cruje: ese tío debe pesar 158 kilos por lo menos.
Y no voy a decir nada más”.
 Así iba a arrancar Blade runner, por lo que incluso existen unos bocetos dibujados de esa secuencia. Se descartó, y Scott, que ahora solo produce la secuela porque está más metido en el desarrollo del mundo Alien, ha recuperado aquel momento para empezar la segunda parte, con un Deckard mayor. Y eso que Blade Runner ha sido una obsesión en la vida del director inglés, que la ha remontado -añadiendo imágenes, filmando nuevas, incorporando una secuencia de Legend (otra de sus películas) o quitando la voz en off- en varias ocasiones tras su estreno en 1982.
Blade runner 2 comenzará a rodarse en verano del próximo año.
 El guion es obra de Hampton Fancher, que también escribió el primero, basándose en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Fue el libreto el que convenció a Harrison Ford a incorporarse al proyecto.
 El lunes Ryan Gosling no pudo más y contó que él será el coprotagonista.
 También alabó el guion y a la pareja Denis Villeneuve como realizador y Roger Deakins como director de fotografía.
“Hay un chip dentro de mí y si digo algo más, explotaré”, contó el actor, excusándose para no ahondar en el proyecto.
 Sí es público que Fanch
er, a sus 77 años, ha colaborado en la escritura con Michael Green y que Scott ha estado presente. Pero nada más de la trama, y tampoco de su título, aunque Warner Bros. ha registrado varias webs con el nombre Androids dream (Los androides sueñan).
Quienes sí saben, callan. Bastante tiene Ford con la llegada de El despertar de la Fuerza.
 Por su parte, el británico Deakins, uno de los mejores directores de fotografía actuales, habitual del cine de los hermanos Coen y candidato en 11 ocasiones a los Oscars, ha dado pocas pistas:
“Vamos a rodarla como una película independiente de la primera
. Por supuesto, habrá elementos que la enlacen con la original, pero hay que hacer lo mejor para este guion”, dijo en septiembre, alejándose de la icónica imagen de lluvia atravesada por rayos de luz.
 “No rodaremos en 3d, pero podría estrenarse en ese formato”.
Está será su tercera película con Villeneuve, tras Prisioners y Sicario.
¿Y Villeneuve? El canadiense afronta el gran reto de su carrera en su novena largometraje (tiene casi rematada Story of your life, sobre invasiones marcianas).
Se hizo conocido con Incendies en 2010, y llegó a Hollywood en 2013, cuando rodó seguidas Enemy y Prisioners, ambas con Jake Gyllenhaall y ambas, en un hermoso guiño, finalizadas con el mismo plano.
  El viernes pasado estrenó en España Sicario, con la que concursó en el pasado festival de Cannes. Y a petición de EL PAÍS, accede a contar algo de Blade Runner 2
. “Cuanto más sé de cine, y más ruedo, intento ser más sencillo y eficiente a la hora de plasmar en imágenes las ideas”, empieza a contar como esquema general.
“Deakins me ayuda en este camino.
 Para mí es un privilegio trabajar con él.
 Creo que es más un contador de historias que un fotógrafo”.
 Para Sicario, Villeneuve recuperó la impresión que dejó en él Los siete samuráis, de Kurosawa. “Es una de las películas que más han influido en mi vida”. Posible pista. Del guion de la nueva Blade Runner, apunta:
 “No puedo decir mucho, porque vivo rodeado de restricciones, pero sí que es muy potente”. Hay detalles que van a unir Blade Runner 2 con el resto de su carrera.
“De una manera curiosa, se va a repetir el esquema de gente incómoda en sitios donde se desarrolla la acción.
 Cuando leí el guion, sentí que me llamaba a mí, y solo a mí.
Por eso acepté el reto”
. De eso ya iba Blade Runner. Villeneuve piensa un rato: “Sí, todo aquello estaba, y se repite cierta melancolía.
 Una melancolía que creo estaba en mis películas precedentes.
 Pero, de verdad, te prometo que más ya no puedo contar”.

 

París amanece............................................................... Diego A. Manrique

El insolente Jacques Dutronc nos invita a visitar el París yeyé: del cinismo de Gainsbourg al romanticismo de François Hardy.


El objetivo del presente podcast era simple: juntar grandísimas canciones dedicadas a París. Pas de problème, hay docenas y tienen un alto nivel. 
Pero la escucha de la luminosa pieza de Jacques Dutronc que abre el programa ha sugerido, eh, cambiar el rumbo.

. El medio de expresión era el E.P., el disco de cuatro canciones, que permitía mostrar varias facetas de cada nueva figura de la canción juvenil.
Françoise Hardy.
A diferencia del yeyé que se hacía en otros países europeos, muchos de estos artistas al menos participaban en la composición de su repertorio.
 Como se comprueba en muchas canciones de este programa, abundaron las referencias a lugares y personajes de París (incluyendo a ¡Charles de Gaulle!). 
Sobre todo, se compartía un espíritu generacional de insolencia, incluso de arrogancia; 1968 estaba a la vuelta de la esquina.
Cincuenta años después, aquellos discos todavía suenan como un cañón.
 Detrás estaban arregladores y músicos de estudio que tomaban sonidos foráneos –el folk-rock, el soul, el beat- y añadían un je ne sais quoi genuinamente galo

 https://youtu.be/BeyOUCI5w_8


https://youtu.be/ma5BOoSpB4E



https://youtu.be/IEVow6kr5nI

 

Concluye el asalto en París con 2 muertos y 7 detenidos............................................... Carlos Yárnoz .

Una yihadista se suicida con una carga explosiva durante la operación en el barrio de Saint-Denis.
La operación, que se ha desarrollado en un barrio a las afueras de la capital francesa, se organizó con el objetivo de capturar a Abdelhamid Abaaoud, cerebro de los ataques terroristas del viernes, que dejaron 129 muertos.
 En el asalto han resultado heridos cuatro agentes y un transeúnte. Uno de los fallecidos es una yihadista que se ha hecho estallar con explosivos.
 

17 nov 2015

Eduardo Noriega: "Me partieron por la mitad, enfermé de amor".................... Carlos Marcos

El intérprete cuenta su episodio sentimental más duro y revela ("ahora ya lo puedo decir") que un compañero actor le hizo la vida imposible.

 

"Los hombres reaccionamos de forma más patética cuando nos dejan", dice el actor, que viste camisa Levi's Vintage Clothing. / Gorka Postigo

Eduardo Noriega está bebiendo pacharán y hablando de Arnold Schwarzenegger. Como no son dos temas que estén muy asociados al actor español, dejamos que la cosa fluya.
“Me encontré con Schwarzenegger en un gimnasio”.
Cuente, cuente, por favor.
Fue cuando rodé con él El último desafío [2013]. Coincidíamos en el gimnasio del hotel
. Él se presentaba con sus cuatro guardaespaldas.
 Yo me había prometido no pedirle una foto.
Tuve que contenerme, porque era tentador hacerse una con él levantando pesas y luego subirla a Twitter.
 La verdad es que tiene una buena fachada y está en forma. Pero una persona con esos bíceps tan grandes toda la vida no puede tener una buena salud de músculos, tendones y huesos.
 Levantaba pesas con mucho cuidado
. Pero está en forma y es muy divertido.
Son las cinco de la tarde y estamos en una terraza de aspecto bohemio en el centro de Madrid. Y solos.
 Nada que reprochar al actor por la elección de su bebida, a la que atiza cortos tragos mientras charla. Su nueva película es Los miércoles no existen (en cartel), de Peris Romano y con Inma Cuesta: trata las complejas relaciones de pareja entre treintañeros y cuarentones.
“Los hombres reaccionamos de forma más patética cuando nos dejan
. Porque no estamos acostumbrados a expresar nuestros sentimientos, a llorar.
 Tenemos poca práctica. No hemos visto a nuestros padres llorar, no les hemos visto abrirse sentimentalmente. Ahora lo hacemos, pero resultamos bastante patéticos”.
No creía en el amor ni en el ser humano. La vida no tenía mucho sentido para mí en aquella época. Estuve jodido mucho tiempo, sí, sí”
Reconoce que ha pasado por ello
. Pocas veces, pero una en concreto fue durísima. “Me partieron por la mitad. Enfermé de desamor. Recuerdo que un amigo me decía: ‘Siento que estás enfermo, pero no hay ninguna medicina para tu enfermedad, sólo el tiempo.
 Lo único que puedo hacer es acompañarte, estar aquí contigo, no tengo palabras de consuelo”. Noriega, con 25 años en aquella época, no comía, no dormía.
 "No creía en el amor y en el ser humano. La vida no tenía mucho sentido para mí en aquella época. Estuve jodido mucho tiempo, sí, sí.
 Era una pareja estable, y ella tenía un niño
. En ese momento de duelo no hay nada que te consuele. Me duró mucho tiempo.
Y cuando ya pensé que estaba curado me encontré con ella en un ascensor.
Fue horroroso.
 Me di cuenta de que seguía fatal. Fue una recaída. No hablé con ella, pero me di cuenta de que no estaba curado".
 Vivió un largo tiempo de duelo, hasta que una mañana se levantó y, voilá, el dolor desapareció:
 “La segunda vez que me encontré con ella no sentí nada. Se me quedó una gran sonrisa.
 Pensaba: ‘Estoy curado, no siento nada. Sí, sí, a tomar por culo. Estoy curado”.
Un nuevo sorbito al pacharán.
“No tomo muchas bebidas fuertes, pero consumo casi a diario vino y cerveza
. Son hábitos que no me voy a quitar.
 No probar grasas ni alcohol ni dulce es como: ‘Mira tío, métete en un convento’. Sería una vida de asceta que no tengo intención de hacer. No, no es mi caso”.
 A pesar de lo que puede reflejar esta reflexión, Eduardo se cuida. El santanderino exhibe 42 envidiables años, su famosa cabellera peinada con raya al lado luce frondosa, y no se vislumbran demasiados desperfectos físicos
. Alguna arruguilla, nada de sobrepeso, sonrisa seductora…
El actor lleva tanto el mono como la camiseta de Balmain x H&M. / Gorka Postigo
“Mi secreto de belleza es una dieta saludable, variada.
 Ya lo he dicho, como grasas y bebo alcohol, pero procuro no abusar. Lo que sí que hago religiosamente es comer fruta en ayunas por la mañana.
 Cuatro o cinco piezas. Las bato y me las bebo. Me levanto y el cuerpo me pide fruta.
 De hecho, ahora se la doy a mi niña. En cuanto se levanta le hago fruta batida y le encanta”. En efecto, Eduardo ha estrenado recientemente paternidad.
Se casó hace cuatro años con Trinidad Oteros, que, sorpresa, no es actriz.
 Tienen una niña de 20 meses que le hace evocar aquellos alocados deseos que tenía de ser un padre joven
. Con 25 ya pensaba en ello. “Y ahora me digo: ‘Menos mal que no lo fui’
. Porque esto me pilla con veintitantos y no sé si hubiese sido capaz.
 Hay que tener mucha tranquilidad y calma para ser padre.
 Es difícil de afrontar cuando tienes la efervescencia y la ambición de un chico joven. Es que el tiempo desaparece… El tipo de vida que llevabas hasta esa fecha desaparece.
Y es muy brusco”. Otro trago al pacharán.
A pesar de su aspecto de tipo que transmite elegancia, algunas veces incluso rayando un perfil de jugador de golf de abultada cuenta bancaria, Noriega tiene una expresión inquietante que saca a relucir con frecuencia.
 Es la misma que vio Alejandro Amenábar para darle los papeles turbios de Tesis o Abre los ojos, y Montxo Armendáriz para Historias del Kronen.
“Cuando leí la novela [publicada por José Ángel Mañas en 1994] flipé: que si me levanto a las cinco de la tarde, que si me drogo, que si voy en dirección contraria por la carretera… ¡Pero esto qué es! Esto no son jóvenes, ¡son kamikazes enfermos!
 Era mucho para mí, un chico de Santander de clase media”.
. No probar grasas ni alcohol ni dulce es como: ‘Mira tío, métete en un convento"
Cuando se instaló en Madrid, con veintipocos, tuvo su propio Kronen.
 Al recordarlo, se lanza a contar una anécdota de cuando se coló, con nocturnidad e intenciones libidinosas, en un colegio interno de monjas para citarse con una chica.
 La historia (con carreras por los pasillos, subidas al tejado, reprimenda de las religiosas y alboroto de las adolescentes) es tan mítica que el otro día le paró una chica por la calle, que estudia ahora en ese colegio, y le preguntó si aquello era verdad.
Habla de su actualidad profesional: "Los miércoles no existen es una comedia muy divertida sobre las relaciones de pareja
. Tiene una parte de musical muy interesante. Son dos músicos [Esther Rodríguez y Alberto Matesanz] que aparecen en la pantalla, y nosotros vamos cantando, pero todo muy encajado en la trama.
 Obviamente, no somos grandes cantantes, pero está tan integrado en el relato que no es importante. Salvo Inma Cuesta, claro, que canta muy bien”. Además, está rodando, junto a Marta Etura, La sonata del silencio, serie ambientada en la España de la posguerra.
 Se emitirá en 2016 en TVE.
Para el final de la entrevista Noriega nos tiene preparada una sorpresa. Habla de Sam Shepard, quizá el dramaturgo estadounidense vivo más respetado. Shepard también es actor, con el que coincidió en la película Blackthorn (2011):
“Yo creo que ya se puede decir: hizo la vida imposible a todo el mundo.
 Cada vez que hacíamos un esfuerzo y le demostrábamos nuestra amabilidad, era peor. Lo que estaba buscando a gritos era un conflicto
. Es un tipo intelectualmente interesante, pero amargado.
 Como me dijeron que le gustaba Machado, le compré un libro con poemas suyos y la traducción al inglés. Lo miró con desdén y dijo: ‘Ya lo tengo’, y lo lanzó a una esquina.
 Admiraba a Shepard como escritor, pero desde entonces ya no he leído nada suyo. No me interesa”. Lingotazo al pacharán.