Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 nov 2015

Manuela Carmena o cómo no perder la sonrisa ni cuando te quieren escupir

Manuela Carmena o cómo no perder la sonrisa ni cuando te quieren escupir.

 



La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha sido increpada este martes cuando participaba en el ciclo de conferencias 'DeustoForum Gipuzkoa: Ciudades para vivir, ciudades para convivir', celebrado en el campus de la Universidad de Deusto en San Sebastián.
Cuestionada sobre el desalojo por parte de la policía autonómica vasca del gaztetxe (centro para jóvenes) de Kortxoenea en San Sebastián, un proyecto autogestionado que se ha desarrollado en los últimos cinco años en un inmueble de propiedad privada ahora desalojado para ejecutar una promoción de viviendas, Manuela Carmena ha explicado que, cuando hay una orden, hay que cumplirla.

En este sentido, ha indicado que, cuando unas personas deben abandonar un local "agotados los procesos legales, de escucha y de mediación", hay que "tomar una decisión de fuerza, en respeto a la integridad de las personas".
Su postura, aplaudida por prácticamente todos los presentes en la conferencia, ha recibido la crítica de una de las asistentes, que ha protagonizado un momento muy desagradable tras gritar a Carmena que le escupiría por las afirmaciones realizadas.
 "Te escupiría por lo que estás diciendo", le increpó mientras la alcaldesa no perdía la sonrisa.
CARMENA

Yo no vuelvo al Pasado

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'Paparazzi Confidencial': de la paliza de los gorilas de Preysler a la bronca del Rey

Antonio Montero desvela por primera vez en su nuevo libro la cara oculta de la profesión.
Relata a qué situaciones límite tuvo que enfrentarse y hasta dónde ha sido capaz de llegar por una exclusiva.
Foto: Montaje con el libro de Antonio Montero
Montaje con el libro de Antonio Montero



 El periodista Antonio Montero, colaborador habitual de programas de entretenimiento, se ha presentado siempre como un buscador de historias de las que luego se nutren las revistas y los espacios televisivos. Es un ‘paparazzo’ y así se presenta en el libro que acaba de escribir cuya lectura no dejará indiferente. En 'Paparazzi Confidencial. Historias de una profesión maldita’ (Ediciones Akal) cuenta algunas experiencias profesionales, como que seguir a determinados personajes puede costar un disgusto, que se puede acabar en la comisaría o, como él mismo explica, que tras una información publicada puede llegar una inspección de Hacienda.


Hay capítulos muy comprometidos donde Montero ha preferido utilizar nombres ficticios y donde la información se convierte en 'top secret'. En otros, narra sus viajes por medio mundo  hasta encontrar ‘la pieza', como sucedió con el viaje de novios de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar o las fotos únicas de la Reina Letizia e Isabel Preysler en bikini.



Las estrategias de Preysler

 Isabel Preysler en bikini en una publicación de 1993.

Isabel Preysler en bikini en una publicación de 1993.
Antonio Montero se había colado en casa de Isabel Preysler, en la calle Arga 1, como si fuera un colaborador de la Asociación para la Infancia (ANDE), de la que Isabel Preysler acababa de ser nombrada presidenta:
 “Ningún 'paparazzo' estaba invitado, pues la familia Boyer-Preysler nos consideraba ciertamente molestos. Y lo éramos. Yo no era todavía conocido por los escoltas del ex ministro. Al menos cuatro le acompañaban permanentemente.
 Así que cuando vi el corro de delegados, salí de mi coche y me incorporé al cortejo con mi cámara colgada al hombro. (…) Así que allí estaba yo en casa de Isabel sin ser invitado.
 Todos charlaron animadamente y posaron para mí con toda naturalidad.
 ¿'Dónde quieres que nos pongamos?', me preguntaba ingenuamente Isabel”
. Montero también explica que cuando llega a la agencia en la que trabajaba le dicen que cómo no le había hecho preguntas.
 El fotógrafo no duda en llamar para que le haga unas declaraciones, ya que el reportaje tendría el triple de valor, y la respuesta la cuenta en el libro.



El periodista Antonio Montero, colaborador habitual de programas de entretenimiento, se ha presentado siempre como un buscador de historias de las que luego se nutren las revistas y los espacios televisivos. Es un ‘paparazzo’ y así se presenta en el libro que acaba de escribir cuya lectura no dejará indiferente. En 'Paparazzi Confidencial. Historias de una profesión maldita’ (Ediciones Akal) cuenta algunas experiencias profesionales, como que seguir a determinados personajes puede costar un disgusto, que se puede acabar en la comisaría o, como él mismo explica, que tras una información publicada puede llegar una inspección de Hacienda.
Antonio Montero junto a algunos de sus compañeros de 'El programa de Ana Rosa'.
Antonio Montero junto a algunos de sus compañeros de 'El programa de Ana Rosa'.
Esta sería la parte menos buena que también refleja la vida profesional de Montero. En esta cara de la moneda se detallan las guardias interminables esperando a Alicia Koplowitz en su finca con su supuesto novio, las noches eternas a la espera de que aparecieran Marta Chávarri y Alberto Cortina o las horas encaramado a un árbol hasta que en el horizonte se ve aparecer al Príncipe Felipe en una jornada de caza junto a Iñaki Urdangarín y sus amigos los Fuster y López Madrid. Imágenes con un valor importante en el mercado, que unas veces se publicaban y otras se guardaban por aquello de la amistad entre el dueño del medio y los protagonistas de las fotos.
Alicia Koplowitz con su entonces novio Gonzalo Muñoz.
Alicia Koplowitz con su entonces novio Gonzalo Muñoz.
Hay capítulos muy comprometidos donde Montero ha preferido utilizar nombres ficticios y donde la información se convierte en 'top secret'. En otros, narra sus viajes por medio mundo  hasta encontrar ‘la pieza', como sucedió con el viaje de novios de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar o las fotos únicas de la Reina Letizia e Isabel Preysler en bikini.

Las estrategias de Preysler

El ‘paparazzo' periodista muestra en esta prepublicación cómo consiguió historias únicas que después fueron portada de las grandes revistas españolas e internacionales. Una de ellas fue el viaje de Isabel Preysler y Miguel Boyer con las niñas Tamara y Ana a Egipto que, hasta ahora, todos creían que fue una escapada familiar cuando en realidad se trataba de un viaje promocional. Años después Montero se convertía en  su dolor de cabeza y también el de sus escoltas.
Isabel Preysler en bikini en una publicación de 1993.
Isabel Preysler en bikini en una publicación de 1993.
Antonio Montero se había colado en casa de Isabel Preysler, en la calle Arga 1, como si fuera un colaborador de la Asociación para la Infancia (ANDE), de la que Isabel Preysler acababa de ser nombrada presidenta: “Ningún 'paparazzo' estaba invitado, pues la familia Boyer-Preysler nos consideraba ciertamente molestos. Y lo éramos. Yo no era todavía conocido por los escoltas del ex ministro.
 Al menos cuatro le acompañaban permanentemente. Así que cuando vi el corro de delegados, salí de mi coche y me incorporé al cortejo con mi cámara colgada al hombro. (…)
 Así que allí estaba yo en casa de Isabel sin ser invitado. Todos charlaron animadamente y posaron para mí con toda naturalidad. ¿'Dónde quieres que nos pongamos?', me preguntaba ingenuamente Isabel”. Montero también explica que cuando llega a la agencia en la que trabajaba le dicen que cómo no le había hecho preguntas. El fotógrafo no duda en llamar para que le haga unas declaraciones, ya que el reportaje tendría el triple de valor, y la respuesta la cuenta en el libro.  
“¡Gastamos una fortuna en seguridad para que entre en mi salón cualquiera! Isabel estaba verdaderamente cabreada. 'No se enfade', le dije.
 'He visto la ocasión y reconozco que he sido muy osado'. 'Se adoptarán medidas oportunas para depurar responsabilidades', me dijo con brusquedad y colgó.
 Al cabo del tiempo, tomaba su primera comunión Tamara, la cuarta hija de Isabel y la única habida en su matrimonio con Carlos Falcó
. La celebración tenía lugar en la finca toledana de Casa de Vacas (…) Reptando como una lagartija entre los abrojos conseguí acercarme hasta la casa para tratar de romper la exclusiva que Isabel había pactado con '¡Hola!'
. Un tal Frutos, uno de los escoltas de Julio José y Enrique Iglesias me descubrió y advirtió a los 'gorilas' de Isabel de mi presencia.
 Uno de ellos, que se llamaba Miguel, se vengó de mi osadía y me propinó una paliza que me dejó baldado.
 Me arrojaron a un camino y allí me quedé intentando volver a respirar.
 Mientras el todoterreno se alejaba se escuchaban las voces de Miguel a mis espaldas: '¡Que se joda y se vaya andando!'.
 Los hijos varones de Julio Iglesias, que aún eran muy jóvenes, contemplaron la paliza desde una ventana del caserón. Hablando hace unos meses con Julio J. Iglesias, él todavía lo recordaba”.

 Julio José Iglesias en un acto público este pasado verano.
Julio José Iglesias en un acto público este pasado verano.





 

 

 


Alicia Koplowitz con su entonces novio Gonzalo Muñoz.
Alicia Koplowitz con su entonces novio Gonzalo Muñoz.
Hay capítulos muy comprometidos donde Montero ha preferido utilizar nombres ficticios y donde la información se convierte en 'top secret'. En otros, narra sus viajes por medio mundo  hasta encontrar ‘la pieza', como sucedió con el viaje de novios de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar o las fotos únicas de la Reina Letizia e Isabel Preysler en bikini.


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Alicia Koplowitz con su entonces novio Gonzalo Muñoz.
Alicia Koplowitz con su entonces novio Gonzalo Muñoz.
Hay capítulos muy comprometidos donde Montero ha preferido utilizar nombres ficticios y donde la información se convierte en 'top secret'
. En otros, narra sus viajes por medio mundo  hasta encontrar ‘la pieza', como sucedió con el viaje de novios de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar o las fotos únicas de la Reina Letizia e Isabel Preysler en bikini.





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¿Qué hay detrás de las colas de Primark?................................................................... Begoña Gómez Urzaiz

La marca irlandesa tiene en España su segundo mercado más importante, que ha conquistado a base de precios imbatibles.

El País Vídeo


Las colas para entrar en el Primark de Gran Vía tienen su propio hashtag en Twitter y han protagonizado decenas de artículos, incluido el del satírico El Mundo Today, que tituló: “Primark cierra tras haber vestido ya a todos los españoles”.
 Son, sin duda, un fenómeno sociológico que da que hablar, y no precisamente de moda.
Aunque muchos han descubierto ahora la marca de bajo —bajísimo— coste, el macroestablecimiento de 12.400 metros cuadrados que ocupa el edificio París-Madrid es en realidad la tienda número 41 que Primark abre en España, su segundo mercado más importante después de su principal plaza, Reino Unido.
 De hecho, hay más centros Primark en España que en Irlanda, donde nació la cadena en 1969.
Según el profesor de IESE Julián Villanueva, que en 2011 publicó un estudio sobre la marca y sigue de cerca su evolución, el romance entre esta y el consumidor español tiene varios factores:
 “Por un lado, la crisis ha pegado más duro que en el norte de Europa y el low cost se ha hecho más atractivo.
 La recesión también ha facilitado su crecimiento porque el modelo Primark necesita unos locales enormes que han sido más fáciles de encontrar en los últimos años”.
Además, la marca se encontró en el país de Zara y Mango a un consumidor ya educado en el fast fashion. “Inditex ha hecho un gran trabajo en borrar el estigma que podían tener las marcas baratas. Comprar en Primark se considera más aceptable que en otros mercados”, remarca.
Maniquíes en la tienda 'flagship' de Primark en Gran Vía. / REUTERS
Se disputan el mismo mercado, pero en realidad Primark tiene un modelo de negocio bastante diferente del de sus dos grandes competidores globales, Inditex y H&M.
 “Ellos son el Lidl de la moda”, apunta Gerard Costa, profesor de marketing en ESADE y otro avezado observador del fenómeno
. “Atraen a mucha gente y sus márgenes de beneficio son muy bajos.
 El precio medio de un vestido femenino es de seis euros y medio, frente a los 15 de H&M”, explica. Además, el abanico de precios es muy reducido.
No existen altos y bajos: todo es barato. Eso hace, según Costa, que el consumidor apenas consulte el precio y compre mucho más en cada visita a la tienda, sobre todo si tiene que desplazarse, ya que casi todos sus puntos de venta se encuentran en centros comerciales alejados de los núcleos urbanos
. “Las ventas por metro cuadrado de H&M se sitúan en torno a unos 3.200 euros, frente a los 5.000 de Primark”, explica el docente.
El cliente de Primark compra mucho, a menudo para la casa y para toda la familia, y es, en muchas ocasiones, un cliente monógamo, solo compra allí.
“Más del 50% de los que acuden a la tienda en la Illa Diagonal de Barcelona no pisan ninguna otra tienda de ese centro comercial y los que van al resto de tiendas, no pisan el Primark”, cuenta el profesor.
Aparte de barata, ¿es buena la ropa? No demasiado, y a su consumidor no le importa.
 La firma baja costes de producción invirtiendo menos en diseño y en confección y el cliente lo sabe, según han detectado algunos trabajos de los alumnos de marketing de ESADE.
 Para Costa, este es un comportamiento de compra “muy norteamericano”, adquirir prendas que apenas se llevan
. Esa durabilidad limitada también es clave en un segmento en el que la marca se ha hecho muy potente, la ropa infantil.
Puede que esos diminutos vaqueros de tres euros no sean los mejores del mercado, pero para cuando salten los pespuntes, el bebé ya habrá crecido.

El próximo reto: Estados Unidos

En septiembre, Primark abrió su primera tienda en Estados Unidos, en la ciudad de Boston.
 La inauguración no provocó el colapso que se vivió en Madrid ni estuvo acompañada de la fanfarria que acompañó hace unos años al primer Topshop en EE UU, quizá porque esta cadena británica llegó a lo grande, instalando eso que se llama una tienda-bandera en pleno Broadway, en Nueva York. Aunque la llegada haya sido discreta, es muy significativa para la marca, que se plantea su expansión en Estados Unidos
. La pilota el español José Luis Martínez de Larramendi, que hasta ahora había sido el encargado del exitoso aterrizaje de Primark en la península ibérica.
En los últimos años, Primark ha protagonizado otro tipo de titulares
. La marca estaba entre las 28 contratistas de la fábrica Rana Plaza de Bangladesh, que se derrumbó en 2013 y dejó más de 1.100 víctimas mortales
. La tragedia dejó al descubierto el secreto a voces de la moda rápida, las pésimas condiciones de trabajo de quienes la confeccionan, y la firma irlandesa reaccionó rápido
. Intentó reparar su nombre, con la donación de unos ocho millones de euros a las familias de las víctimas y el anuncio de varias medidas reparatorias.
 Ese mismo año estuvo en el centro de un escándalo viral, cuando varios clientes británicos y chinos encontraron etiquetas escritas a mano en las prendas que decían: “Obligados a trabajar horas interminables”.
 Una investigación interna de la empresa concluyó que se trataba de un “montaje”.
Los dos expertos coinciden en que al consumidor apenas le afectan estos escándalos.
 “Como mucho, lo dice de boquilla, pero no lo toman en cuenta a la hora de comprar”, cree Villanueva. Costa lo corrobora:
“Todavía no existe esa conciencia
. El consumidor tiene muy poca memoria.
 Y en caso de que recuerde esos datos, se le olvidan cuando ve los precios”.