Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

31 oct 2015

Un avión ruso con 224 personas a bordo se estrella en Egipto

El aparato se dirigía de la localidad turística de Sharm el Sheij a San Petersburgo cuando ha caído sobre el Sinaí. Las autoridades egipcias descartan que haya sido un atentado.

¿‘Dove sono le ragazze’, Almodóvar?...........................................................Gregorio Belinchón.

Confesiones de algunas de las actrices que se han dejado moldear por el cineasta.

Almodóvar y Tarantino junto a algunas de las actrices de La mala educación, en el Festival de Cannes de 2004. / Reuters

"Siempre quise ser chica Almodóvar".
 Dicho así, podría sonar al deseo ansiado de miles de adolescentes y veinteañeras españolas desde hace tres décadas
. Que lo es. Pero quien lo confiesa es Penélope Cruz, la única actriz española que ha ganado el Oscar y chica Almodóvar del siglo XXI.
"No exagero nada cuando digo que era mi principal motivación cuando, siendo una adolescente, decidí intentar dedicarme a la interpretación"
. Cinco películas después, la madrileña tiene claro el calificativo para la experiencia: "La realidad ha superado los sueños.
 Mi agradecimiento y admiración hacia él son infinitos. Me siento una privilegiada".
En 35 años, los transcurridos desde el estreno el 27 de octubre de 1980 de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, ha habido docenas de chicas Almodóvar en sus 20 películas. "Pero solo un chico Almodóvar", aclara Javier Cámara, "y ese es Antonio Banderas".
 Puede, pero a cambio Cámara ha logrado ser chico y chica Almodóvar tras Hable con ella, Los amantes pasajeros y su La Paca de La mala educación.
 “Como chica Almodóvar, todo fue más relajado”, asegura entre risas el actor
. "Quiero decir que es el personaje en el que he sentido que he disfrutado de mayor libertad. Es la única diferencia de género que viví".
 ¿Y cómo ven los actores que trabajan con el cineasta la preminencia femenina? "Con cierta envidia. Es un fenómeno icónico.
Yo he acompañado a varias —especialmente me acuerdo de Rossy de Palma— y las retratan, las dibujan.
 Hay canciones sobre ellas, y lo que diga Sabina va a misa". Efectivamente, ya tatareaba Joaquín Sabina:
"Yo quiero ser una chica Almodóvar / como la Maura, como Victoria Abril, / un poco lista, un poquitín boba, / ir con Madonna en una limousine".
Penélope Cruz: ”La realidad ha superado los sueños. Mi agradecimiento y admiración hacia él son infinitos”
¿Quién inventó el término? Marisa Paredes recordaba hace años que el término [no debería de pasar mucho tiempo sin que la Academia de la Lengua lo reconozca en su diccionario] nació en la Mostra de Venecia
. "Cuando presentamos Entre tinieblas, la primera película de Pedro que se veía en el extranjero, éramos tantas actrices que siempre faltaba alguna para hacer la foto y los fotógrafos italianos, que son muy graciosos, preguntaban: '¿Dove sono le ragazze, Almodóvar?".
 Y así se quedó.
Por cierto, a la lista se sumarán las nuevas actrices de Silencio, que por ahora, y a la espera de la promoción que acompañará su estreno el 18 de marzo de 2016 , no hablan del universo Almodóvar: Adriana Ugarte y Emma Suárez (que encarnan al mismo personaje), Inma Cuesta, Nathalie Poza, Pilar Castro y Michelle Jenner.
Penélope Cruz en 'Volver'.
Entrar en esa categoría única abre puertas
: "A mí me cambió la vida", asegura Lola Dueñas, que ha estado en cuatro filmes de Almodóvar. "Me permitió trabajar en Francia. ¿Que cómo es Pedro?
 El mejor. Así de claro". Para Cruz, "es alguien muy especial con una maravillosa cabeza llena de sorpresas
. Es un genio con todas las letras y yo le adoro.
Su sentido del humor, su generosidad, el respeto con el que se enfrenta al trabajo, como si cada vez fuese la primera…". Elena Anaya, que también encaró una dualidad de género con su personaje, recuerda:
 "Es que es un marchamo internacional. Trabajar con él ha sido una de las mayores satisfacciones de mi vida. Fue maravilloso poder decirle a mis padres, que tanto me apoyaron, que guardaran el secreto porque Pedro me había elegido para La piel que habito".
 La palentina cree que hay un antes y un después en su vida por Almodóvar
: "Primero por los ensayos durante meses, después por el trabajo en el plató en el que entras en un universo maravilloso y único como él solo sabe crear, en un aprendizaje espectacular, porque nunca he visto un director que explique los personajes con tanta exactitud. Creo que el secreto de las chicas Almodóvar en pantalla está en la mirada fascinante de Pedro con la que ve el mundo femenino".
Elena Anaya: 
“El secreto está en la mirada fascinante de Pedro con la que ve el mundo femenino”
Anaya cuenta que cada cierto tiempo queda a cenar con Almodóvar. "Me siento querida por Pedro. Y disfruto cada segundo.
 Yo nunca he vivido nada malo con él". En cambio, ha habido algunos actores que chocaron con el cineasta, y una de las chicas más almodovarianas, Carmen Maura —con cuatro goyas, dos por trabajos con Almodóvar: por Mujeres al borde de un ataque de nervios y Volver, películas que además le han dado trofeos en Venecia y Cannes respectivamente—, contaba en 2012 sobre su retorno al universo del manchego con Volver tras años de ausencia:
"Nos tomamos un café, rodé y ya está.
No creo que vuelva a trabajar con él. Porque sus rodajes son tensos, y no me apetece".
De las recién llegadas, Blanca Suárez ahonda en esa inmersión: "Es curioso y extraño. Desde que trabajé con Pedro me preguntan constantemente qué se siente al ser chica almodóvar.
 Es como si cruzaras un umbral y de repente ya lo eres.
Me encantaría que me explicaran qué es ser chica Almodóvar, aunque supongo que es una mujer que se adapta a su universo y que encaja en su especial percepción de la vida y de las cosas.
Tienen que tener algo peculiar, y yo no sé si soy así o si ese rango se puede adquirir en tan solo dos películas como yo he hecho.
Más aún, me da vergüenza unirme a un listado de intérpretes de tanto talento. Sí sé que trabajar con él es una experiencia vital.
 Te hace conocerte a ti misma, me ha obligado a rendirme a la sabiduría de quien tienes delante, a confiar y a dejarte dirigir, aunque el tono no sea el que tú hubieras elegido al principio. Pero sabes que él es el único que conoce perfectamente ese universo, y si quieres entrar en él tienes que dejarte acompañar"
. Suárez resume en una frase algo repetido por todas las entrevistadas: "Hace años entré en ese universo con La piel que habito, un mundo más allá de lo laboral, y me gustó tanto que una parte de mí se resiste a salir".
Carmen Maura y Antonio Banderas en 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'.

 

Marc Jacobs, en el punto de mira................................................... Leticia García

Rompió con su mano derecha el pasado marzo, el mismo mes que el diseñador cerraba su marca asequible.

 Desde entonces, su vida profesional y personal parece dar tumbos.

El diseñador Marc Jacobs, en una fiesta para celebrar el lanzamiento de su libro ‘Gloss: The Work of Chris von Wangenheim’, el pasado septiembre.  / cordon press

Los profesionales de la industria lo apodaban el diseñador del milenio.
 Cuando Marc Jacobs entró en Louis Vuitton a finales de los noventa, la marca confeccionaba solo accesorios.
 Ahora Vuitton lleva varios años consecutivos siendo la más rentable y reconocida del sector del lujo y es, en parte, gracias a él, que logró que sus diseños se convirtieran en tendencias duraderas, sus desfiles en los más esperados y, sobre todo, ideó esa lucrativa alianza entre diseñadores y artistas que hoy tantas firmas repiten sin cesar
. Por eso, cuando LVMH —el conglomerado poseedor de Louis Vuitton— anunció en 2013 que Jacobs dejaría la dirección creativa, muchos hablaron del fin de una era
. Lo fue.
 Lo que nadie esperaba es que también fuera el principio del fin para Jacobs.
Según se afirmaba en el comunicado sobre su salida de Louis Vuitton, la idea era centrar esfuerzos en su marca, Marc Jacobs, para realizar, a corto plazo, una salida a Bolsa.
 Dos años después no solo no se ha producido, sino que dicha marca ha sufrido tantos recortes que muchos ya especulan con su desaparición a corto plazo.
Primero llegaría la huida de Juergen Teller, el famoso fotógrafo que hizo de las campañas de Jacobs una referencia
. Hace algo más de un año, Teller se negó a fotografiar a Miley Cyrus para la publicidad de verano de 2014 de Marc Jacobs.
“No tolero la hipocresía. ¿No quieres? Bien
. Lamento que para ti no funcione, pero es mi decisión”, declaró Jacobs al respecto en una entrevista.
Pero lo peor llegaría el pasado marzo, cuando se anunció que Marc by Marc Jacobs, su línea asequible, echaba el cierre.
 El argumento fue, una vez más, que la empresa necesitaba aunar esfuerzos para una posible salida a Bolsa y la diversificación del negocio entorpecía la estrategia.
Pero Marc by Marc no solo era la imagen más clara de lo que Jacobs representa para el gran público, también suponía más de la mitad de la facturación de la compañía.
 De repente sus tiendas dejaron de existir; como lo hizo su buque insignia, el local que poseía en el parisino Palais Royale.
Todas las claves de este declive apuntan a Robert Duffy, la mano detrás del éxito de Jacobs.
Se conocieron cuando el diseñador trabajaba en Perry Ellis hace tres décadas, y han permanecido juntos en los buenos y los malos momentos.
 Como cuando Jacobs fue repudiado por la moda americana tras presentar en 1994 una colección grunge que le valió el despido de Perry Ellis (y, a su vez, el interés de Louis Vuitton en un diseñador capaz de generar controversias)
. O cuando Jacobs cayó en una profunda adicción a la heroína; Duffy lo llevó a rehabilitación y reconstruyó su imagen, y él se hizo adicto al gimnasio y a la vida sana.
Robert Duffy se fue el pasado marzo, rompiendo una de las alianzas más duraderas y lucrativas de la industria
. Poco se sabe de la separación, pero desde entonces la vida personal y profesional de Jacobs, a sus 52 años, no ha hecho más que dar tumbos.
 Hace unos días Page Six se hacía eco de la supuesta orgía que organizó en su casa. “Nosotros, los creativos, también tenemos sentimientos, apetito sexual, problemas, defectos de carácter y subidas y bajadas profesionales”, escribió Jacobs al respecto vía Instagram.
Si algo no ha perdido es su honestidad a la hora de reconocer los errores.
 Ni sus ganas de ser siempre el centro de la polémica.

 

Ser chica Almodóvar................................................................ Elvira Lindo

"Las calles se llenaron de jóvenes que emulaban con su vida esos personajes que tan intensamente experimentaban el amor, el desamor, el desamparo"

Assumpta Serna, Penélope Cruz y Carmen Maura.

Lo que en los años ochenta, década que quedó solemnemente inaugurada con el estreno de la película Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, vino a significar ser una chica Almodóvar no es algo que pueda explicarse en un artículo, más bien merecería un ensayo que podría escribir en primera persona cualquiera de aquellas jóvenes que, de pronto, vieron en las mujeres almodovarianas un ejemplo a seguir.
La palabra “ejemplo” es, sin duda, chocante porque si por algo nos seducían los personajes que encarnaban las actrices de Pedro Almodóvar era por representar el antiejemplo de la buena chica. Cada una de ellas ajustaba su credo a las necesidades más perentorias y justificaba sus actos, cualesquiera que fuesen, desde amar al hombre que la rapta a matar al marido, por obedecer las reglas de la pasión y no de la sensatez.
Las chicas Almodóvar no eran sensatas, su hábitat natural era el urbano; la calle y los bares, su hogar. Habían dejado atrás la estética progre para abrazar un estilo punky, pop o retro, todo menos quedarse ancladas en el uniforme de la chica concienciada de los años setenta.
Las chicas Almodóvar llenaron de colores el cine español.
 Ellas no eran especialmente guapas, ni distinguidas, ni elegantes.
 Su sello era la originalidad, la libertad extrema, la sinceridad, la falta de prejuicios.
 Las chicas Almodóvar eran temerarias, apasionadas, tozudas, irreflexivas, algo salvajes. Su atractivo residía en la libertad de acción y de pensamiento.
 Antes de Almodóvar, ningún otro director se había ocupado con tanto empecinamiento de que sus personajes femeninos fueran libres de manera tan radical. ¿Cómo no desear ser una heroína como las suyas? Su estilo fue contagioso aunque las chicas de la calle no fuéramos muy conscientes de ello.
Bibi Ándersen y Victoria Abril (‘Tacones lejanos’). / Cordon press
Miro las fotografías de aquella época, de los ochenta, de la chica de la radio que yo era, y ahora percibo claramente el influjo que sobre mí, sobre mis compañeras de redacción, ejerció la impronta almodovariana.
 Pero no se trataba sólo de una renovación estética, también al hablar imitábamos el tono entre ingenuo y descarado de los personajes, su arrojo, un habla callejera trufada con las expresiones rurales que habíamos escuchado a las abuelas y que aún no habíamos perdido del todo
. Las chicas Almodóvar rompieron tabúes que en los ambientes de compromiso antifranquista no habían entrado en consideración. Eran dueñas de su cuerpo aunque propensas a sufrir al límite por males de amor.
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Elena Anaya (‘La piel que habito’). / Cordon press
Ser chica Almodóvar no era un privilegio exclusivo de las actrices que aparecían en sus películas.
 La ficción había calado de tal manera en la realidad que las calles de las ciudades españolas se llenaron de chicas que trataban de emular con su misma vida a esos personajes que tan intensamente experimentaban el amor, el desamor, el desamparo o la solidaridad entre mujeres. Está claro que el director manchego no tenía por qué hacerse responsable de los modelos de mujer que él había creado, y sé que en alguna ocasión se mostró sorprendido o espantado al ver cómo se relacionaba a sus chicas, en las que él medía con mimo el nivel de absurdo o disparate, con cualquier tipa estrambótica que nada tenía que ver con el espíritu en el fondo angelical de sus creaciones.
 Pero el artista no puede ser el guardián de su influjo, sobre todo, cuando algo que inventa entra a formar parte de la cultura popular y es modificado y utilizado como al público le viene en gana.
Lola Dueñas (‘Volver’). / Cordon press
Las mujeres de Pedro Almodóvar fueron cambiando con el curso de los años, se aguaparon, se sofisticaron, pero aun así siguieron preservando algunos aspectos que siempre las definirán: coraje, sinceridad, ingenuidad y astucia a partes iguales.
 Por las manos del realizador han pasado algunas de las mejores intérpretes españolas y, también hay que recordarlo, el director ha sido un maestro en la elección de cómicas geniales para los papeles secundarios, que suelen estar más ligados a la realidad y, por tanto, aquellos de los que el espectador repite expresiones hasta convertirlas en moneda común.
Debiera sentirse el director orgulloso por haber inspirado un cambio social desde sus películas. A las chicas que queríamos ser libres y modernas nos ofreció una plantilla que aún seguimos con tozudez: tiernas y libres, apasionadas y propensas al disparate.
Chicas Almodóvar.
Gracias, Pedro, por la parte que te toca en la conquista de nuestra libertad.