Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

17 oct 2015

‘Materia’ gana el premio más prestigioso de información científica.......................................... La web de ciencia recibe el premio Prisma en su categoría de página web y redes sociales El premio al mejor artículo periodístico es para Pablo Linde Buenavida de EL PAÍS


Materia ha recibido el premio Prisma de divulgación científica en su categoría de web y redes sociales.
 Los premios Prismas son una iniciativa de los Museos Científicos Coruñeses (Ayuntamiento de A Coruña) para potenciar la difusión de la cultura científica, y son los más prestigiosos de España.
 La web de ciencia asociada a EL PAÍS, con millones de lectores mensuales y más de 295.000 seguidores en sus cuentas de Facebook y Twitter, es la web de información de ciencia más leída en español, "una web que es referencia del periodismo científico en España", según el fallo del jurado de la XXVIII convocatoria de los Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación.
El premio al mejor artículo periodístico en esta convocatoria ha sido concedido al periodista Pablo Linde por el artículo ¿En que quedamos: es bueno o malo? Cuando lo malo se convierte en bueno, publicado en el suplemento Buenavida de EL PAÍS. Como mejor trabajo en vídeo ha sido premiado Científicos del IRB Barcelona bailan por la investigación en cáncer, Alzheimer y diabetes, presentado por Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB).
  El mejor libro editado es Comer sin miedo, original de José Miguel Mulet, y editado por Editorial Destino. El mejor trabajo en radio ha sido concedido a ¿Que se cuece en el acelerador de partículas más grande del mundo?, emitido en el programa Ciencia al cubo, de América Valenzuela.  
Además se otorgó una mención honorífica en la modalidad de artículos periodísticos al titulado Selección española de ciencia, escrito por Marta García, publicado en la revista Quo.
El Prisma Especial del Jurado de este año ha sido concencido a Ignacio Fernández Bayo "por su destacada trayectoria de más de tres décadas dedicadas a la comunicación de la ciencia", según el fallo.
La presidenta del jurado es Inés Rodríguez Hidalgo, directora de la Fundación Museo de la Ciencia de Valladolid, y estuvo compuesto además por Pilar López García-Gallo, directora de comunicación y programas públicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales; Pablo Jáuregui, redactor jefe de ciencia de El Mundo; Patricia Rey Pérez, directora de organización e innovación del INIBIC; Óscar Menéndez Lidón, comunicador científico; y Manuel Vicente García, director y presentador del programa Efervesciencia. Ángel Loureiro Pereiro, jefe de servicio Museos Científicos Coruñeses, actuó como Secretario.

Materia nació en julio de 2012 de la mano de un grupo de periodistas científicos que formaban parte de la sección de Ciencia del diario Público y que, tras el cierre de este periódico, decidieron poner en marcha una web de información de ciencia seria y rigurosa, pero a la vez entretenida y al alcance de todos los públicos.
El lema de Materia es "lee, piensa, comparte", y durante dos años publicó informaciones sobre los últimos avances de la investigación en biología, física, paleontología o astrofísica, narrados con claridad y rigor.
 También analizó y estudió eventos de actualidad desde el punto de vista de la ciencia, realizó investigaciones periodísticas relacionadas con el medio ambiente, y denunció los engaños de los productos milagro y de los anuncios de eficacia no contrastada científicamente.
Desde octubre de 2014, Materia forma parte de la oferta informativa de EL PAÍS como su sección de ciencia.
 En este periodo, la web ha publicado numerosas exclusivas informativas, como el mayor mapa del cáncer en España, la denuncia de la situación "insostenible" en la que se encuentra el CSIC o una entrevista con el astrofísico Stephen Hawking.
También ha realizado coberturas especiales, como la crisis del ébola en España o la llegada de la sonda New Horizons a Plutón, y grandes reportajes como un viaje al origen del ser humano, en Etiopía.
 Su equipo de periodistas, además, también trata de acercar los grandes descubrimientos de la ciencia con sencillez y precisión, como en la cobertura de los premios Nobel o el hallazgo de una nueva especie humana.
La web también contiene vídeos, fotogalerías inéditas e infografías, y recientemente ha lanzado tres nuevos proyectos de divulgación: El juego de la ciencia, donde el escritor y matemático Carlo Frabetti plantea un enigma de lógica semanal; las Crónicas de Astromanía, escritas por el equipo de astrónomos y astrofísicos del IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias); y Lo que Google no sabe, que trata de que expertos de distintos ámbitos respondan a las dudas más comunes que se plantean los internautas en el buscador.
Y también narra los logros de científicos españoles y latinoamericanos en el proyecto Ciencia en Español.
Materia cuenta, además, con el apoyo de un prestigioso consejo editorial formado por algunos de los más prestigiosos profesionales de la ciencia, la tecnología, el medio ambiente y la salud en español, incluidos tres Premios Príncipe de Asturias (Pedro Alonso, José María Bermúdez de Castro y Mario Bunge, el autor más citado en español de la historia de la ciencia), y Miguel Delibes de Castro, Manuel Lozano Leyva y Carlo Frabetti.
Los fundadores de Materia son Manuel Ansede, Miguel Ángel Criado, Francisco Domenech, Nuño Domínguez, Patricia Fernández de Lis, Daniel Mediavilla y Javier Salas.
 La redactora jefa de Ciencia en EL PAÍS es Patricia Fernández de Lis, y la jefa de sección, Susana Pérez de Pablos.

Carolina de Mónaco, 25 años después de la muerte de Stephano Casiraghi.

Un muro de agua cuando corría a 150 kilómetros por hora se interpuso en su camino cuando competía. El marido de la princesa murió al instante. Muchos creen que él fue el gran amor de su vida
Foto: Carolina de Mónaco y Stephano Casiraghi en un fotomontaje de 'Vanitatis'
Carolina de Mónaco y Stephano Casiraghi en un fotomontaje de 'Vanitatis'





Tensión en el clan Preysler: Ana Boyer está molesta con su madre Isabel

Foto: Ana Boyer e Isabel Preysler (Gtres)
Ana Boyer e Isabel Preysler (Gtres)
 
Ana Boyer e Isabel Preysler, en una imagen de 2012 (Gtres)
Ana Boyer e Isabel Preysler, en una imagen de 2012 (Gtres)
Del fallecimiento de su padre apenas han transcurrido nueve meses. Un tiempo demasiado breve para ver cómo de Villa Meona ya sale un señor al que el chófer de la familia devuelve a su hotel en uno de los Audis del exministro socialista.
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Isabel Preysler y su hija Ana en el velatorio de Miguel Boyer (Gtres)
Isabel Preysler y su hija Ana en el velatorio de Miguel Boyer (Gtres)
Las mismas fuentes que informan de que Ana Boyer no lleva demasiado bien la nueva ilusión de Isabel Preysler también confiesan a este medio que la relación entre madre e hija es “más tensa que nunca”.
 La irrupción del escritor peruano en sus vidas de manera tan repentina ha supuesto un duro varapalo para la joven, que no ha dudado en oponerse a su progenitora en algunas cuestiones
. Por ejemplo, en lo relativo al dinero que Boyer dejó para pagar labores de intendencia, como el sueldo de los empleados de Villa Meona u otros gastos de la vivienda.
 Al parecer, Ana habría exigido a su madre que si Vargas Llosa se instala en esta casa, ella debería recibir la cuantía que su padre Miguel dedicó al mantenimiento de la misma
. Una cantidad mensual, la que destinaba el fallecido exministro, que no debe ser nada despreciable teniendo en cuenta que los gastos mensuales de esta residencia situada en la mejor zona de Puerta de Hierro están cifrados en 24.000 euros, según la revista Interviú.



  

Una presencia extraña en una estrella lejana desata las especulaciones......................... Daniel Mediavilla

Descubren una estrella con una serie de objetos orbitando a su alrededor que no tienen explicación con los modelos habituales y se habla incluso de vida inteligente.

Panorámica de la Vía Láctea, la galaxia del Sistema Solar y de la extraña estrella KIC 8462852 / ESO/S. Brunier

KIC 8462852 es una estrella extraña, o al menos ahora lo parece.
 Está a 1.480 años luz, muy lejos, pero se encuentra en nuestra propia galaxia.
El Telescopio Espacial Kepler, pese a la distancia, ha recogido información que nos cuenta que a su alrededor orbitan una serie de objetos que no parecen exoplanetas. Kepler, que ya ha descubierto más de 4000 mundos fuera del Sistema Solar, es capaz de detectar minúsculas variaciones en el brillo de estrellas remotas.
 Si se observa un oscurecimiento que se produce a intervalos regulares, se puede interpretar que ha pasado un planeta por delante de la estrella.
 Después, una precisa medición del parpadeo permite realizar estimaciones sobre el tamaño del objeto.
En el caso de KIC 8462852, las oscilaciones de la luz sugieren que a su alrededor no orbitan uno o varios planetas corrientes. Más bien, parece que su entorno es un desbarajuste de objetos de distintos tamaños, que viajan a diferentes velocidades y no lo hacen en un plano más o menos fijo como en los sistemas planetarios comunes.
Un astrónomo plantea que se haya descubierto una estación solar orbital extraterrestre
Las noticias que nos trae Kepler desde aquella estrella singular tendrían una explicación relativamente sencilla si se tratase de un astro joven.
Cuando un sistema solar se encuentra en formación y el tirón gravitatorio de la estrella aún no ha metido en vereda la materia que se acumula alrededor para organizarla en forma de planetas, se puede esperar un desorden como el observado.
 Sin embargo, las mediciones de radiación infrarroja son menores de la esperada en una estrella joven.
Esta es una de las hipótesis descartadas por un grupo de astrónomos en un artículo publicado hace un mes.
 En él, van desechando varias explicaciones para justificar las rarezas de KIC 8462852 y se quedan con una que, aunque aún con limitaciones, consideran la más plausible.
Si fuese cierta, los objetos desorganizados que se ven en aquel sistema planetario serían una familia de cometas empujados hacia la estrella por el tirón gravitatorio de un segundo astro cercano.
Toda esta información, fruto del trabajo de voluntarios integrados en el proyecto Planet Hunters, ha tenido una segunda explicación más improbable, pero que ha causado mucho más revuelo. Según se explicaba esta semana en un artículo en The Atlantic, próximamente, Jason Wright, un joven astrónomo de la Universidad Penn State, va a publicar una interpretación alternativa a los guiños encontrados por los voluntarios en las imágenes recogidas por Kepler. Desde su punto de vista, las observaciones se podrían explicar por la presencia de megainfraestructuras creadas por algún tipo de civilización para aprovechar la energía de la estrella
. Además, tanto Wright como Tabetha Boyajian, la investigadora de la Universidad de Yale responsable de Planet Hunters, quieren solicitar tiempo de uso del gran radio telescopio VLA, en Nuevo México (EE UU) para buscar ondas de radio originadas en algún artefacto creado por seres inteligentes.
La explicación más plausible hasta ahora habla de una familia de cometas
A David Barrado, investigador del CSIC y experto en mundos extrasolares, el planteamiento le parece “un ejercicio intelectual interesante”.
 Sin embargo, cree que es muy poco probable que esa explicación se ajuste a la realidad. “Las observaciones de Kepler son muy delicadas y, aunque son precisas, el análisis es complicado y puede haber muchos errores”, explica.
“Por ejemplo, siempre se asume que las estrellas observadas en principio tienen una forma esférica, o que no tienen manchas, o que los planetas a su alrededor también son esféricos”, añade. Todas estas limitaciones hacen necesario mucho trabajo de análisis para interpretar bien los datos.
Barrado plantea además otra pregunta interesante. ¿De dónde sacaría aquella supuesta civilización extraterrestre la cantidad de materia necesaria para construir una planta de energía solar orbital tan grande como para verse a casi mil quinientos años luz de distancia
? Como recuerda el investigador del CSIC, si fuésemos capaces de recoger toda la masa acumulada en el cinturón de asteroides, solo se contaría con un 3% de la masa de la Luna
. Después de convertir la materia en una infraestructura descomunal, habría que ponerla en órbita, algo que requiere cantidades ingentes de energía, y después contar con que los efectos gravitatorios de la estrella o de otros planetas no hiciesen zozobrar semejante construcción.