Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 oct 2015

Alegrarse por las desgracias ajenas no es de malas personas...................................... Patricia Peyró Jiménez

Quizás sea usted un inmaduro. O se sienta algo inferior. Pero este sentimiento, distinto al de la envidia, es una cosa común.


No son necesariamente grandes males, sino más bien pequeñas desgracias que le suceden a otro, pero lo cierto es que en ocasiones sentimos ciertas punzadas de satisfacción cuando los reveses de la vida le caen al amigo en vez de a nosotros mismos.
 ¿Por qué nos sucede? ¿Acaso somos unos viles traidores o unos hipócritas?
Vaya por delante que son sentimientos incómodos y que, pase lo que pase, no parece lo más conveniente reconocerlos en público
. Pero en cualquier caso, existen razones psíquicas para ello, y las personas que experimentan este sentimiento tal vez merezcan el beneficio de la duda: no es tan malo aquel que se alegra por que a un compañero no le han dado ese ascenso o por que un amigo ha engordado varios kilos.

¿Cómo no podrá serlo?, se preguntará usted
. ¿Es normal deleitarse con el mal ajeno? El conocido dicho popular “el muerto al hoyo, el vivo al bollo” alude a ese viejo sentimiento de alivio que experimentamos por no ser nosotros mismos los aquejados por un mal.
 De esta manera lo explica la psicóloga clínica Mónica Sieber Quijano, con clínica propia en Madrid: “El mal ajeno nos confirma que nosotros no estamos afectados por él, que lo padece el de al lado” La psicoanalista aclara, no obstante, que sentirse así obedece a los mecanismos inconscientes de la proyección, “que nos permiten depositar en el otro nuestros miedos al mal o al fracaso”.
Si es habitual o no es más difícil de responder, porque esos sentimientos tienen que ver con la propia personalidad y seguridad en uno mismo.
 “En una suficiente salud mental, el mal ajeno no reporta demasiados beneficios propios.
 Sería eso de mal de muchos, consuelo de tontos… O de inmaduros”, explica.
Llama la atención cómo este sentimiento, muy parecido a la envidia pero no exactamente igual, no encuentra una definición en otro lenguaje que no sea el alemán.
 En la lengua de Goethe y en contextos cultos se usa el término Schadenfreude para describir ese regodeo o pizquita de gusto que sucede con las desgracias del vecino.
 Pero ojo, porque no se refiere solo al placer originado por el amigo que ha perdido su trabajo o por la compañera guapa de la oficina a la que su marido ha dejado por otra.
 El término también se usa para definir lo que sentimos cuando, por ejemplo, pierde nuestro rival o contrincante de toda la vida jugando contra otro equipo, aunque sea una batalla que ni siquiera nos incumbe (como alegrarse por que pierda el Barça jugando contra cualquier equipo si somos del Madrid, o al revés). Y, por supuesto, también sucede en el ámbito de la competitividad empresarial y profesional, como cuando echan a ese jefe déspota que se sentía superior.
La envidia tiene algo diferente desde el punto de vista psicoanalítico.
 Para empezar, es un sentimiento tan negativo y vergonzante que nos hace sufrir mucho, tal y como apunta el doctor y profesor de Psiquiatría Félix Larocca.
 Según el experto, es todo una cuestión de autoestima:
“Aunque los atributos destacables y los logros excepcionales son los que atraen la envidia, la calidad y cantidad de esta reflejan los orígenes y el estado actual de la autoestima del envidioso”.
 Así, la envidia podría definirse como el deseo por lo que tiene el otro, pero nosotros no.
“Nos pone demasiado en contacto con nuestras sensaciones de inferioridad y por eso nos causa tanto malestar”, explica Larocca.
 En cambio, el placer por el infortunio ajeno viene a resolver una suerte de “situación de indignidad o de pequeña venganza” por algo que, a nuestro entender, el otro en el fondo merita, explica este mismo autor.
Cuando nos alegramos por el mal ajeno no necesariamente presentamos unos mecanismos de odio inconsciente tan claros como los hallados en la envidia
Se trataría, pues, de una especie de sensación de “se lo merece”, que nos llena por un lado, de satisfacción, pero por otro de culpa.
 El profesor de religión John Portmann, de la Universidad de Virginia, autor de When Bad Things Happen to Other People (Cuando las cosas malas les suceden a otros), indica a propósito de su obra que a los americanos "les encanta subir a los demás a un pedestal para bajarlos después”.
 Y parece que no son los únicos.
 Cuando nos alegramos por el mal ajeno no necesariamente presentamos unos mecanismos de “odio inconsciente” tan claros como los hallados en la envidia, pero sí que tiene en común con esta el que exista una “proximidad afectiva, necesaria para que se desplieguen los mecanismo identificatorios con esa persona”, tal y como aclara la psicóloga madrileña.
Es precisamente la proyección en el otro la que lleva a contemplar algunas diferencias entre sexos en este campo.
 Así, las mujeres celebran las desgracias o ausencia de suerte en otras mujeres, y los hombres en otros hombres
. Ellas se resienten en una “dimensión de completud”, como indica Sieber Quijano.
 Es decir, viven esta pseudoenvidia en aspectos como la belleza, el éxito amoroso, la familia y los bienes materiales: en general, "aquello que contribuye a dar a una mujer la apariencia de que lo tiene todo".
 Los hombres, por su parte, no llevarán bien, explica, “temas como el éxito sexual con las mujeres, como primer eslabón de la envidia, y en segundo lugar, los logros profesionales vinculados al dinero, al reconocimiento y al estatus social”.
Para tranquilidad de todos se sabe que estos sentimientos dispares y contradictorios respecto a nuestros semejantes más queridos se forjan desde la infancia, y desde que somos bebés.
 Ya con la propia madre generamos una postura “esquizo-paranoide”, que decía la célebre psicoanalista Melanie Klein: la observamos como un objeto bueno que, por un lado nos abriga y alimenta, pero por otro lado, se desarrolla también una percepción más oscura sobre una falta de atención que nos llena de frustración.
 Y esa posición, a la espera de que “nos la jueguen” incluso nuestros seres queridos, al más puro estilo schadenfreude, la mantendremos a lo largo de toda la vida.

La culpa es del grupo

La Teoría de la Identidad Social dice que, como integrantes de un grupo social, nos comparamos entre nosotros y también con otros grupos
Al igual que en los demás comportamientos humanos, también detrás de la alegría por el mal ajeno parecen existir razones de adaptación social y, por tanto, de supervivencia.
Algunos científicos han relacionado el curioso fenómeno de la schadenfreude con las teorías de la comparación social propuestas inicialmente por el psicólogo social Leon Festinger en los años 50, por las que supuestamente los individuos nos sentimos bajo presión respecto al grupo, y para medir nuestra valía y adecuación tendemos a compararnos con la colectividad y hacemos lo que dicta la mayoría
. Su colega Henri Tajfel fue un paso más allá en la investigación creando la Teoría de la Identidad Social, según la cual, como integrantes de un grupo social, nos comparamos entre nosotros y también con otros grupos.
El sociólogo teorizó el modo en que compararnos con “estatus inferiores” nos hace sentir mejor en la medida en que nos crecemos en nuestra autoimagen positiva, al salir ganando en la comparación.
 Por eso, cuando el otro pierde, se nos dibuja una pequeña sonrisa interior: al menos, usted no ha salido derrotado.

 

‘Materia’ gana el premio más prestigioso de información científica.......................................... La web de ciencia recibe el premio Prisma en su categoría de página web y redes sociales El premio al mejor artículo periodístico es para Pablo Linde Buenavida de EL PAÍS


Materia ha recibido el premio Prisma de divulgación científica en su categoría de web y redes sociales.
 Los premios Prismas son una iniciativa de los Museos Científicos Coruñeses (Ayuntamiento de A Coruña) para potenciar la difusión de la cultura científica, y son los más prestigiosos de España.
 La web de ciencia asociada a EL PAÍS, con millones de lectores mensuales y más de 295.000 seguidores en sus cuentas de Facebook y Twitter, es la web de información de ciencia más leída en español, "una web que es referencia del periodismo científico en España", según el fallo del jurado de la XXVIII convocatoria de los Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación.
El premio al mejor artículo periodístico en esta convocatoria ha sido concedido al periodista Pablo Linde por el artículo ¿En que quedamos: es bueno o malo? Cuando lo malo se convierte en bueno, publicado en el suplemento Buenavida de EL PAÍS. Como mejor trabajo en vídeo ha sido premiado Científicos del IRB Barcelona bailan por la investigación en cáncer, Alzheimer y diabetes, presentado por Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB).
  El mejor libro editado es Comer sin miedo, original de José Miguel Mulet, y editado por Editorial Destino. El mejor trabajo en radio ha sido concedido a ¿Que se cuece en el acelerador de partículas más grande del mundo?, emitido en el programa Ciencia al cubo, de América Valenzuela.  
Además se otorgó una mención honorífica en la modalidad de artículos periodísticos al titulado Selección española de ciencia, escrito por Marta García, publicado en la revista Quo.
El Prisma Especial del Jurado de este año ha sido concencido a Ignacio Fernández Bayo "por su destacada trayectoria de más de tres décadas dedicadas a la comunicación de la ciencia", según el fallo.
La presidenta del jurado es Inés Rodríguez Hidalgo, directora de la Fundación Museo de la Ciencia de Valladolid, y estuvo compuesto además por Pilar López García-Gallo, directora de comunicación y programas públicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales; Pablo Jáuregui, redactor jefe de ciencia de El Mundo; Patricia Rey Pérez, directora de organización e innovación del INIBIC; Óscar Menéndez Lidón, comunicador científico; y Manuel Vicente García, director y presentador del programa Efervesciencia. Ángel Loureiro Pereiro, jefe de servicio Museos Científicos Coruñeses, actuó como Secretario.

Materia nació en julio de 2012 de la mano de un grupo de periodistas científicos que formaban parte de la sección de Ciencia del diario Público y que, tras el cierre de este periódico, decidieron poner en marcha una web de información de ciencia seria y rigurosa, pero a la vez entretenida y al alcance de todos los públicos.
El lema de Materia es "lee, piensa, comparte", y durante dos años publicó informaciones sobre los últimos avances de la investigación en biología, física, paleontología o astrofísica, narrados con claridad y rigor.
 También analizó y estudió eventos de actualidad desde el punto de vista de la ciencia, realizó investigaciones periodísticas relacionadas con el medio ambiente, y denunció los engaños de los productos milagro y de los anuncios de eficacia no contrastada científicamente.
Desde octubre de 2014, Materia forma parte de la oferta informativa de EL PAÍS como su sección de ciencia.
 En este periodo, la web ha publicado numerosas exclusivas informativas, como el mayor mapa del cáncer en España, la denuncia de la situación "insostenible" en la que se encuentra el CSIC o una entrevista con el astrofísico Stephen Hawking.
También ha realizado coberturas especiales, como la crisis del ébola en España o la llegada de la sonda New Horizons a Plutón, y grandes reportajes como un viaje al origen del ser humano, en Etiopía.
 Su equipo de periodistas, además, también trata de acercar los grandes descubrimientos de la ciencia con sencillez y precisión, como en la cobertura de los premios Nobel o el hallazgo de una nueva especie humana.
La web también contiene vídeos, fotogalerías inéditas e infografías, y recientemente ha lanzado tres nuevos proyectos de divulgación: El juego de la ciencia, donde el escritor y matemático Carlo Frabetti plantea un enigma de lógica semanal; las Crónicas de Astromanía, escritas por el equipo de astrónomos y astrofísicos del IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias); y Lo que Google no sabe, que trata de que expertos de distintos ámbitos respondan a las dudas más comunes que se plantean los internautas en el buscador.
Y también narra los logros de científicos españoles y latinoamericanos en el proyecto Ciencia en Español.
Materia cuenta, además, con el apoyo de un prestigioso consejo editorial formado por algunos de los más prestigiosos profesionales de la ciencia, la tecnología, el medio ambiente y la salud en español, incluidos tres Premios Príncipe de Asturias (Pedro Alonso, José María Bermúdez de Castro y Mario Bunge, el autor más citado en español de la historia de la ciencia), y Miguel Delibes de Castro, Manuel Lozano Leyva y Carlo Frabetti.
Los fundadores de Materia son Manuel Ansede, Miguel Ángel Criado, Francisco Domenech, Nuño Domínguez, Patricia Fernández de Lis, Daniel Mediavilla y Javier Salas.
 La redactora jefa de Ciencia en EL PAÍS es Patricia Fernández de Lis, y la jefa de sección, Susana Pérez de Pablos.

Carolina de Mónaco, 25 años después de la muerte de Stephano Casiraghi.

Un muro de agua cuando corría a 150 kilómetros por hora se interpuso en su camino cuando competía. El marido de la princesa murió al instante. Muchos creen que él fue el gran amor de su vida
Foto: Carolina de Mónaco y Stephano Casiraghi en un fotomontaje de 'Vanitatis'
Carolina de Mónaco y Stephano Casiraghi en un fotomontaje de 'Vanitatis'





Tensión en el clan Preysler: Ana Boyer está molesta con su madre Isabel

Foto: Ana Boyer e Isabel Preysler (Gtres)
Ana Boyer e Isabel Preysler (Gtres)
 
Ana Boyer e Isabel Preysler, en una imagen de 2012 (Gtres)
Ana Boyer e Isabel Preysler, en una imagen de 2012 (Gtres)
Del fallecimiento de su padre apenas han transcurrido nueve meses. Un tiempo demasiado breve para ver cómo de Villa Meona ya sale un señor al que el chófer de la familia devuelve a su hotel en uno de los Audis del exministro socialista.
uelve a su hotel en uno de los Audis del exministro socialista.
Isabel Preysler y su hija Ana en el velatorio de Miguel Boyer (Gtres)
Isabel Preysler y su hija Ana en el velatorio de Miguel Boyer (Gtres)
Las mismas fuentes que informan de que Ana Boyer no lleva demasiado bien la nueva ilusión de Isabel Preysler también confiesan a este medio que la relación entre madre e hija es “más tensa que nunca”.
 La irrupción del escritor peruano en sus vidas de manera tan repentina ha supuesto un duro varapalo para la joven, que no ha dudado en oponerse a su progenitora en algunas cuestiones
. Por ejemplo, en lo relativo al dinero que Boyer dejó para pagar labores de intendencia, como el sueldo de los empleados de Villa Meona u otros gastos de la vivienda.
 Al parecer, Ana habría exigido a su madre que si Vargas Llosa se instala en esta casa, ella debería recibir la cuantía que su padre Miguel dedicó al mantenimiento de la misma
. Una cantidad mensual, la que destinaba el fallecido exministro, que no debe ser nada despreciable teniendo en cuenta que los gastos mensuales de esta residencia situada en la mejor zona de Puerta de Hierro están cifrados en 24.000 euros, según la revista Interviú.