Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

25 jul 2015

Tras romance Vargas Llosa vende más libros


Tras romance Vargas Llosa vende más libros

Foto: Revista Hola
Títulos como La fiesta del chivo o La casa verde se han convertido en auténticos best sellers en el país natal de Mario Vargas Llosa según indican los expositores de la Feria Internacional del Libro de Lima, la mayoría de las compradoras
Perú.- La publicidad derivada de las denominadas revistas rosas donde se ha ventilado el romance del escritor Mario Vargas Llosa y la socialite filipina, Isabel Preysler (ex esposa de Julio Iglesias y madre de Julio, Enrique y Chabeli), no sólo han aumentado las ventas de las revistas del corazón sino también de la obra del Nobel de Literatura que ha últimas fechas ha gozado de un aumento en sus cifras.
De acuerdo al diario español Abc, títulos como La fiesta del chivo o La casa verde se han convertido en auténticos best sellers en su país natal, indican los expositores de la Feria Internacional del Libro de Lima.
"La mayoría de los compradores de los libros del Nobel han sido mujeres...", han contado los vendedores. Incluso, tal pareceria que gracias a la visibilidad que le dio su affair con la madre de Enrique Iglesias, el autor de El héroe discreto ha superado los números de su "archienemigo" Gabriel García Márquez.
Fuentes de la Feria de Lima (Perú) revelaron a Abc que títulos como Cien años de soledad o El coronel no tiene quien le escriba están muy por debajo de las obras de Llosa.
Sin duda alguna el romance de Vargas Llosa e Isabel ha levantado muy diversas reacciones entre sus amigos pero también entre sus detractores.

Sobre su situación, cada quien es libre de sus actos. En todo caso, no lo censuro
Carlos Gassols
actor y director limeño, amigo del Nobel
Por su parte, el escritor Jaime Bayly, -quien lleva semanas publicando columnas incendiarias a propósito del affaire, indica Abc- ha parodiado las escenas románticas entre Llosa y Preysler.
"El chisme es que la otra noche llegó Julio Iglesias Jr. a la casa de Isabel, que es su madre, y vio a un señor canoso, muy serio, y le dijo: 'Por favor, caballero, tráigame un zumo de tomate con hielo', pensando que era un mayordomo nuevo.
Y no, era Mario... Isabel casi se desmaya", se narra en el portal que añade, según escribió Bayly: "Es que los hijos de Isabel mucho no leen, ya sabes.
 Y sospecho que Isabel tampoco, si me apuras".

Boda, barbacoa y petanca en el palacio de los Grimaldi...................................................... Mábel Galaz

Pierre Casiraghi contrae matrimonio civil con Beatrice Borromeo, en una ceremonia cerrada a la prensa.

Como Carolina ha pasado de sus tres bodas a ver su hijos casados menos la pequeña, esos niños que se parecen tanto a su padre, no al plaboy conque ella se encaprichó, aquel tan idiota que no se dió cuenta que si seguía así, como pasó, estaba Grace para que se divorciara.

Carolina como Estefanía fueron lo que decía mi madre, unas niñas que nunca supieron ser princesas. Y no le pregunté nunca como se es cuando resulta que alguien es princesa. Porque Grace era plebeya y la ponen como modelo de saber serlo y hacerlo bien.

Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo. / GTRES

No ha sido lo que se entiende como una boda real y por eso se ausentaron los representantes de la casas reales europeas. 
Se ha tratado, eso sí, del enlace de dos miembros de la jet set mundial, de los hijos de dos familias aristocráticas con muchas cosas en común. Pierre Casiraghi, el tercer hijo que tuvo Carolina de Mónaco con Stéfano Casiraghi, y Beatrice Borromeo, hija del conde del mismo apellido, se han casado este sábado en una ceremonia civil celebrada en los salones del palacio de Mónaco, residencia oficial del príncipe Alberto, tío y padrino del novio. 700 invitados, muchos de ellos llegados desde Italia, se han dado cita para la ocasión, que tendrá un segundo acto dentro de una semana cuando la pareja contraiga matrimonio religioso en una isla propiedad de la familia de la novia.
 La fiesta se desarrolla en un jardín privado y rara vez abierto a las visitas, diseñado por Grace Kelly junto a una piscina de estilo años sesenta.
 De momento el palacio de Mónaco no ha difundido imágenes.
 Los Grimaldi han tratado el enlace de uno de los suyos como un acontecimiento privado pero ya se sabe que en Mónaco nada lo es cuando se trata de su familia principesca.
 El hecho de que la ceremonia se celebrara en el mismo salón en que Carolina se casó tres veces, Estefania una y hace cinco años Alberto diera el "sí quiero" a Charlene, da a la cita un tono público y algo institucional.
 Y es que los hijos de Carolina, a diferencia de los de su hermana Estefanía, siempre han demostrado interés por los asuntos de palacio.
 De hecho, hasta que nacieron los gemelos de Alberto de Mónaco ellos tuvieron aspiraciones de ocupar la dirección de Principado.
Pierre, a la derecha, con su madre Carolina, su tía Estefanía y su primo. / GTRES
Alberto ha declarado públicamente que Pierre es su sobrino favorito
. Por eso él y su esposa se han encargado de organizar todo. Y como a los Grimaldi no les gana nadie a originales han optado por una ceremonia seguida de un picnic.
Pierre es el hijo de Carolina más discreto, el que más se le parece a su padre fallecido cuando él tenía 3 años.
 Beatrice es una aristócrata hija de una conocida familia de Milán que vive en una permanente contradicción. 
Por un lado, tacha a Mateo Renzi de ser demasiado de derechas, realiza un documental sobre las mujeres de la mafia y apoya la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo,  se codea con toda las poderosas familias italianas y vive rodeada de un lujo extremo. 
La pareja pertenece a esa nueva generación de jóvenes ricos que intentan dar a su vida un aire bohemio como Andrea Casiraghi, casado con la millonaria Tatiana Santo Domingo, o incluso Carlota Casiraghi, emparejada con el cómico francés Gad Elmaleh.

 

Niñas disfrazadas de mujer.............................................................. Vanessa Friedman

Una modelo de 14 es la nueva musa de Dior, y a los 13, la hija de Cindy Crawford protagoniza editoriales de moda. 

El uso de menores en el sector reabre el debate sobre su idoneidad.

 

Sofia Mechetner desfilando para Christian Dior este mes en París. / CORDON PRESS

Las niñas vuelven a las pasarelas para vender ropa de mujeres. ¿Se trata de versiones renovadas de Cenicienta? ¿nuevos cuentos de hadas? ¿Realmente suceden así las cosas? ¿Pero realmente es así? “Eso es un tópico”, comenta Sara Ziff, fundadora de Model Alliance, acerca del nuevo relato favorito de la moda, el de una israelí de 14 años que viajó a París en busca de una carrera como modelo, conoció al diseñador Raf Simons en una tienda de Dior y acabó encabezando el desfile de la casa de este mes en París.
 Lo sorprendente es que reaparecen una temporada después de que se celebrase la presencia de las más maduras en campañas como la de Céline con Joan Didion (80 años) y Saint Laurent’s con Joni Mitchell (71), junto con numerosos artículos que planteaban el acercamiento de la moda al dinero de los mayores.
 Y el péndulo del sector ha oscilado drásticamente en sentido opuesto.
Aparte del nuevo descubrimiento de Dior, Sofia Mechetner, Chanel ha anunciado que el rostro de su campaña de gafas será Lily-Rose Depp, de 16 años, hija de Johnny Depp y Vanessa Paradis.
Y Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, ha posado para la edición de septiembre de CR Fashion Book, la revista de Carine Roitfeld, y para Vogue Italia.
En una de las fotos, lleva botas de cuero con plataforma y caña alta de Versace; en otra, luce maquillaje ojos de gato, vestido de Prada y un mohín. Tiene 13 años.
Brooke Shield de adolescente / The Granger Collection
Volvemos a los tiempos en los que Brooke Shields declaraba, a los 15 años:
“¿Quieres saber qué se interpone entre mis Calvin y yo? Nada”, y al mundo de los noventa de la fotógrafa Corinne Day, una Kate Moss adolescente y la chica esquelética.
 Casi dos décadas después, ¿no va siendo hora de pasar página?
Si algo deberían enseñarnos las exigencias cada vez más ruidosas de diversidad en la pasarela es que los consumidores prefieren ver modelos que se les parezcan.
 Y la mayoría de los consumidores de moda para adultos son, por escandaloso que parezca, adultos en toda regla.
 Para ser justos, se ha avanzado algo desde entonces.
 Es innegable que, dentro del sector, por no mencionar en las leyes, se tiene más conciencia de la necesidad de proteger a las menores que trabajan en un mundo de mayores
. Aun así, es revelador que el propio sector se refiera siempre a las modelos como “las chicas”; no las llaman “mujeres”.
Es más, se está construyendo una narrativa en torno a las modelos, en un esfuerzo por transformarlas de maniquíes sin nombre a personalidades.
 A Mechetner la “venden”, comenta Michelle Tan, directora de la revista Seventeen, como un “modelo de la audacia adolescente”.
 La historia de Kaia Gerber, cuenta, es la de “la realeza de Hollywood: la segunda generación”, mientras que la fábula de Lily-Rose Depp habla de que “el tío Karl la introdujo en la moda”. Karl Lagerfeld en otro tiempo tuvo como musa a la madre de Lily.
Ver un anuncio de Chanel no significa escarbar en la historia personal de la modelo.
Ver un vídeo de un desfile no es ver la biografía de una maniquí.
 Es ver a una niña, como Mechetner, con un vestido semitransparente, parecido a un camisón victoriano.
Ver un reportaje en una revista no es ver realidad.
Es ver el mundo que el estilista y el fotógrafo han inventado.
 Y ahí radica el problema.
 Porque, explica Tan, aunque la moda haga todo lo posible para “no permitir que existan imágenes sin asegurarse de que hay también una conversación en torno a ellas”, esa conversación solo tiene un determinado alcance.
Y en especial dado que la edad de una modelo no es tan obvia como su raza.

Los malos........................................................................ Juan Tallón

El autor reflexiona sobre la maldad, la política y los personajes de ficción.

Mi personaje de novela preferido es esa variedad de héroe que, si lo miras durante mucho tiempo, empieza a adquirir aspecto de villano
. En su comportamiento anida una sospecha que nunca se quita, por mucho que frotes. 
No te ha dado una razón para dudar. Pero. No consigues fiarte de él. 
Cuando se alcanza el final del libro uno no sabe si se trata de una buena persona o de un buen hijoputa. 
Quizá sea ambas cosas. En esta categoría de protagonistas ambiguos e impenetrables se encuentra Wolfgang Schäuble.
El ministro de Finanzas alemán emite un poder hosco, que su aspecto desvalido, en silla de ruedas, refuerza.
 Está reclamando una novela a gritos. Lo tiene todo: autoridad, rudeza, ambición, inteligencia… incluso un pasado heroico y turbio
. En 1990, cuando salía de una reunión de su partido, un hombre con problemas de esquizofrenia le disparó con un Smith & Wesson.
 Una bala le destrozó la mandíbula y otra le atravesó el pecho y se incrustó en la columna
. Seis semanas después se incorporó al trabajo
. Le fue bien. Medró. Cuando ya había alcanzado la presidencia de la CDU reconoció haber recibido una donación de 100.000 marcos para el partido, de manos de un traficante de armas…
 Aquí ya hay para 500 páginas.
Su obsesión por mantener a raya el gasto en la UE te da tranquilidad, pero después reparas en los modales oxidados con los que pretende expulsar a Grecia del euro, y tienes que dormir con la luz encendida
. Eso, que parece malo, es bueno.
 En un sentido narrativo, el mal siempre es más fecundo que el bien.
 Éste produce una satisfacción que conduce al sopor, al estilo de esas tardes en que estás tan a gusto en el sofá, que por no levantarte, salir, emborracharte y follar, cierras los ojos y te despiertas a las seis de la mañana. 
En cambio, el mal causa inquietud, es una invitación a entrar en acción, vestir unos vaqueros sucios, salir a beber, etcétera.
A veces Schäuble me hace pensar en Sam Spade, cuando en El halcón maltés asesinan a su socio, Miles Archer, y el detective no lo toma como una mala noticia necesariamente; en el fondo, no podía ni verlo.
 Aunque como nadie es quien para tirotear a su socio y no pagar por ello, no descansa hasta esclarecer el crimen.
 Se lo debe a Archer, y en especial a la esposa de Archer, con la que mantiene una secreta aventura, conocida por todos.