Solo se pone cremas..... dice
25 jun 2015
El antes y después de los famosos........................................................... Andrea Morales Polanco
Demi Moore, Cher, Michael Jackson o Donatella Versace tienen algo en común: su adicción por la cirugía estética. Mira el cambio:
Si a la lucha contra el paso de los años se le suma la fama y la
presión por aparentar que se es más joven de lo que en realidad se es,
el resultado final da celebridades con aspectos irreconocibles. Esta
búsqueda de la eterna juventud ha llevado a muchos famosos a convertirse
en uno verdaderos adictos a la cirugía.
Hacemos un repaso a las imágenes de algunas celebridades a las que se les fue la mano con el botox, la cirugía o el maquillaje.
Demi Moore no se resigna en su lucha por lucir siempre joven. Hace unos años algunos medios de información informaron de que la actriz se había gastado más de 350.000 euros en retoques estéticos.
Melanie Griffith es otra de las actrices que ha reconocido ser adicta a los retoques estéticos en especial a las inyecciones de colágeno en sus labios y sus múltiples cirugías en pómulos y nariz.
Cher también ha buscado por todos los medios eliminar las arrugas de su rostro. Hace unos años, confesó que se había hecho al menos unas 20 operaciones.
Pero la celebridad que más cambió a lo largo de su vida fue Michael Jackson. El rey del pop fue más allá y no solo se retocó la nariz, la barbilla, las cejas y la boca, Jackson también se sometió a un proceso para blanquear su piel.
La actriz de El Diario de Bridget Jones Renée Zellweger lució irreconocible en una entrega de premios en Hollywood. La intérprete es famosa por cambiar su aspecto en cada película pero esa vez no fue una caracterización sino una cirugía en su rostro lo que llevó a cabo. Más tarde Zellweger aseguró que no se había hecho nada y que el cambio se debía solo a que llevaba una vida más saludable y era más feliz que nunca.
Uma Thurman no se sometió a una cirugía estética pero un mal maquillaje causó un gran revuelo en las redes sociales. El escándalo sobre su "nuevo rostro", llevó a la actriz a pronunciarse y defenderse de las críticas. "Creo que a nadie le ha gustado mi maquillaje", dijo al respecto en el programa de televisión Today, de la NBC. Allí también aprovechó la ocasión para asegurar que no se había sometido a ningún tipo de cirugía.
Meg Ryan ha cambiado tanto en 20 años que poco queda del rostro de la chica dulce de la cinta Tienes un e-mail. Ryan comenzó a coquetear con los retoques estéticos hasta llegar al punto de no retorno. Cejas, pómulos, labios, nada se parece a lo que fue.
Nicole Kidman se une al club de las "mal maquilladas", que encabeza Uma Thurman. La actriz, sorprendió hace unas semanas al público con un rostro notablemente cambiado que la prensa estadounidense atribuye al excesivo uso de productos cosméticos. La desafortunada elección de Kidman ha recordado una vieja adicción de la actriz: la cirugía estética y el uso de botox que ella misma ha llegado a lamentar.
Mickey Rourke en los ochenta fue sex symbol. Ahora, a sus 62 años, nada queda de aquella cara de chico malo que a tantas mujeres conquistó. El actor se volvió adicto al bisturí. Comenzó corrigiendo lo que él consideraba defectos de la vejez pero el resultado final ha sido un rostro completamente diferente.
La diseñadora Donatella Versace huye de la vejez, motivo por el que se rinde ante la continua intervención de la cirugía estética para intentar disimular el paso de los años. Con tantas operaciones a su espalda, Versace se ha convertido en uno de los íconos de botox y el colágeno.
Hacemos un repaso a las imágenes de algunas celebridades a las que se les fue la mano con el botox, la cirugía o el maquillaje.
Demi Moore no se resigna en su lucha por lucir siempre joven. Hace unos años algunos medios de información informaron de que la actriz se había gastado más de 350.000 euros en retoques estéticos.
Melanie Griffith es otra de las actrices que ha reconocido ser adicta a los retoques estéticos en especial a las inyecciones de colágeno en sus labios y sus múltiples cirugías en pómulos y nariz.
Cher también ha buscado por todos los medios eliminar las arrugas de su rostro. Hace unos años, confesó que se había hecho al menos unas 20 operaciones.
Pero la celebridad que más cambió a lo largo de su vida fue Michael Jackson. El rey del pop fue más allá y no solo se retocó la nariz, la barbilla, las cejas y la boca, Jackson también se sometió a un proceso para blanquear su piel.
La actriz de El Diario de Bridget Jones Renée Zellweger lució irreconocible en una entrega de premios en Hollywood. La intérprete es famosa por cambiar su aspecto en cada película pero esa vez no fue una caracterización sino una cirugía en su rostro lo que llevó a cabo. Más tarde Zellweger aseguró que no se había hecho nada y que el cambio se debía solo a que llevaba una vida más saludable y era más feliz que nunca.
Uma Thurman no se sometió a una cirugía estética pero un mal maquillaje causó un gran revuelo en las redes sociales. El escándalo sobre su "nuevo rostro", llevó a la actriz a pronunciarse y defenderse de las críticas. "Creo que a nadie le ha gustado mi maquillaje", dijo al respecto en el programa de televisión Today, de la NBC. Allí también aprovechó la ocasión para asegurar que no se había sometido a ningún tipo de cirugía.
Meg Ryan ha cambiado tanto en 20 años que poco queda del rostro de la chica dulce de la cinta Tienes un e-mail. Ryan comenzó a coquetear con los retoques estéticos hasta llegar al punto de no retorno. Cejas, pómulos, labios, nada se parece a lo que fue.
Nicole Kidman se une al club de las "mal maquilladas", que encabeza Uma Thurman. La actriz, sorprendió hace unas semanas al público con un rostro notablemente cambiado que la prensa estadounidense atribuye al excesivo uso de productos cosméticos. La desafortunada elección de Kidman ha recordado una vieja adicción de la actriz: la cirugía estética y el uso de botox que ella misma ha llegado a lamentar.
Mickey Rourke en los ochenta fue sex symbol. Ahora, a sus 62 años, nada queda de aquella cara de chico malo que a tantas mujeres conquistó. El actor se volvió adicto al bisturí. Comenzó corrigiendo lo que él consideraba defectos de la vejez pero el resultado final ha sido un rostro completamente diferente.
La diseñadora Donatella Versace huye de la vejez, motivo por el que se rinde ante la continua intervención de la cirugía estética para intentar disimular el paso de los años. Con tantas operaciones a su espalda, Versace se ha convertido en uno de los íconos de botox y el colágeno.
El imán de Isabel Preysler
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A sus 64 años, su físico, elegancia y misterio resultan rabiosamente atractivos para los hombres, pero el secreto de su éxito es otro: «Trata a sus parejas como reyes»
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Los enamora y los abandona, pero sus ex hablan de ella maravillas, y en
los divorcios no se han tirado los trastos a la cabeza. «Al natural gana mucho más».
Soltería e Isabel Preysler se han convertido en términos antagónicos, en palabras que nunca compartirán la misma frase.
Y no solo porque la ‘reina de corazones’ se haya pasado 44 de sus 64 años con una alianza en el anular de tres maridos distintos. No ha cumplido un año de luto por Miguel Boyer cuando ha abandonado el título de viuda de España.
La ‘socialité’ ha vuelto a demostrar su poder de atracción, ese magnetismo que le ha granjeado un variado curriculum sentimental, con un denominador común: hombres no necesariamente guapos, de alto nivel intelectual, que destacan en su ámbito profesional y con la vida resuelta.
El escritor Mario Vargas Llosa ‘casa’ a la perfección con su prototipo varonil aunque le saque 15 años. Pero, ¿cuál es el secreto para que ellos caigan rendidos a sus pies?
Porque hasta Carlos de Inglaterra y Gerard Depardieu se han quedado «embobados» con ese halo especial que desprende, como recuerda la periodista Rosa Villacastín.
Y ojo, que no se le conocen amantes con los que no haya pasado, tarde o temprano, por el altar. Así que...
Soltería e Isabel Preysler se han convertido en términos antagónicos, en palabras que nunca compartirán la misma frase.
Y no solo porque la ‘reina de corazones’ se haya pasado 44 de sus 64 años con una alianza en el anular de tres maridos distintos. No ha cumplido un año de luto por Miguel Boyer cuando ha abandonado el título de viuda de España. La ‘socialité’ ha vuelto a demostrar su poder de atracción, ese magnetismo que le ha granjeado un variado curriculum sentimental, con un denominador común: hombres no necesariamente guapos, de alto nivel intelectual, que destacan en su ámbito profesional y con la vida resuelta.
El escritor Mario Vargas Llosa ‘casa’ a la perfección con su prototipo varonil aunque le saque 15 años. Pero, ¿cuál es el secreto para que ellos caigan rendidos a sus pies? Porque hasta Carlos de Inglaterra y Gerard Depardieu se han quedado «embobados» con ese halo especial que desprende, como recuerda la periodista Rosa Villacastín. Y ojo, que no se le conocen amantes con los que no haya pasado, tarde o temprano, por el altar. Así que...
Su indudable belleza asiática, su perfecta sonrisa y su elegancia juegan considerablemente a su favor. Su aspecto poco tiene que ver con una señora de 64 años. Su genética privilegiada le ayuda, pero también unos retoquitos estéticos que no solo se limitan al Photoshop. - Se cuida hasta límites insospechados porque vive de su imagen (convertida en una marca de éxito), por eso pasa a menudo por el Instituto de Medicina Estética de Maribel Yébenes en la Castellana, donde dicen que paga 1.500 euros por unas jeringuillas que revitalizan su rostro.
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Ana Diosdado aleja de la mística a Santa Teresa........................................... Rut de las Heras Bretín
La dramaturga muestra en el festival Clásicos en Alcalá ‘El cielo que me tienes prometido’
La dramaturga Ana Diosdado dirige 'El cielo que me tienes prometido'.
Teresa de Cepeda y Ahumada, Ana Mendoza de la Cerda y Ana Isabel
Álvarez-Diosdado, o lo que es lo mismo, Santa Teresa de Jesús, la
princesa de Éboli y Ana Diosdado coinciden en la obra El cielo que me tienes prometido.
Tres mujeres de carácter, cualidad reseñable porque ni en el siglo XVI, época de la santa y la noble, ni en la década de los setenta, cuando empieza a destacar Diosdado, era fácil ser mujer y sobresalir como ellas lo hicieron.
Ana Diosdado (Buenos Aires, 1938) escribió y dirige este texto sobre el encuentro de la santa abulense con la princesa de Ébol
i. Coincide con la primera en que escribe desde que tiene recuerdos y con la segunda en su fuerte personalidad.
Fortaleza que la está llevando a recuperarse después de más de un año con graves problemas de salud.
No es el trabajo lo que la anima a seguir, es "la vida", dice una Ana Diosdado que habla bajito y despacio, igual que camina –apoyada en su bastón–.
Tanto al hablar como al andar hay momentos en los que se acelera y sale su parte más pasional. "...¿Que no se puedan peinar, que no coman, que no protesten? ¿Pero tú crees que eso le puede gustar a Dios?, ¡Qué vino a salvarnos!", cierra los puños y junta los dientes como con rabia al declamar parte del texto de la princesa de Éboli en esas horas con Teresa de Ávila que Diosdado recrea sobre las tablas.
Otro momento de la entrevista en la que saca fuerza es al declarar: "¡La cultura es el verdadero patrimonio!", vocaliza cada sílaba de la palabra patrimonio para darle importancia. "Veo el panorama teatral, como todo lo demás: convulso
. No está protegido, más bien, lo contrario.
Es una lástima repetir lo mismo, recurrir al tópico, que por desgracia ya lo es, pero el 21% de IVA es matar la cultura".
La autora dice que las dificultades se están solventando con talento, pero aun así hay muchas cortapisas: "El dinero se necesita hasta para comprar bombillas, ¡para que se vea! Pero no lo dan, que sí que lo hay".
Igual que la Inquisición a la que se vio sometido El Libro de la vida de Santa Teresa, ahora también hay una censura, pero es económica.
"Te planteas, ¿quiénes son los promotores?, ¿esto les gustará lo apoyaran? Es una censura indirecta". Aunque Diosdado piensa que estamos heridos, no llegamos a malheridos. "Vamos así", dibuja una montaña rusa en el aire.
Explica que en algunos asuntos se sube, "hay un afán de progresismo".
Mide sus palabras. No quiere usar progresismo porque le parece tono de mitín político, lo usa en el sentido de avance. "Hay una maldición china que dice: ojalá te toque vivir una época interesante. Pues bien, estamos en una época intersante".
Se necesita tiempo para poder evaluar los momentos históricos con perspectiva.
Y tiempo también necesita la escritora para a recuperarse del todo.
Últimamente ha estado 15 días descansando de los ensayos, lo necesitaba.
Después del reposo se encuentra mejor. "No se puede dirigir sentada, o por lo menos yo no puedo", aclara. Si hay dos actrices en el escenario, Diosdado tiene la necesidad no solo de indicar desde la distancia cómo deben ser los movimientos, sino de mostrarlos in situ.
"El último año de operación, de derrame y de caída me pilló escribiendo El cielo que me tienes prometido".
Fue una propuesta del productor Salvador Collado con motivo de la celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa.
Diosdado se centra una anécdota histórica: el encuentro de la princesa de Éboli y la monja, en su versión menos mística y más humana, que no llegan a un acuerdo para la fundación del convento de Pastrana
. Reconoce que el relato de la vida de la santa, "casi documental", ya lo hizo "maravillosamente" Concha Velasco bajo la dirección de Josefina Molina para Televisión Española
. El episodio que narra Diosdado ha girado por gran parte de España.
Las próximas plazas serán dos festivales veraniegos, Clásicos en Alcalá los próximos 4 y 5 de julio y el 26 de julio en Almagro, para continuar en otoño por Alicante, Palma de Mallorca..., incluso, se está hablando de acabar en Madrid, pero ya fuera del año de celebraciones en torno a la santa.
Al irse recuperando, lo primero que pudo hacer fue volver a escribir. Diosdado se considera fundamentalmente escritora
. Muestra las muñecas, asegura que no le han quedado como eran, en cuanto se le pasó la inflamación -"eran como patas de elefante"- volvió al ordenador, aunque cada tecla que apretaba era un latigazo por el brazo
. Si tuviera que elegir con cual de sus facetas quedarse sería con esta más que con la de directora o actriz. En volver a subir a las tablas no piensa, "hay que tener una salud de hierro"
. Proyectos para televisión tampoco tiene.
Eso sí, sigue con atención la ficción televisiva que se está produciendo. Confiesa que ha visto casi todas las series españolas.
Destaca Isabel, que no le hubiera importado escribir, El ministerio del tiempo y Águila roja. Y de las extranjeras la primera que menciona es la danesa Borgen, "una maravilla, muy al día". También está leyendo y viendo, "cómo no", Juego de tronos.
Pero de lo que de verdad muestra ganas es de retomar la novela sobre la vida sentimental de Sagasta que dejó aparcada por la enfermedad y por la gira con Teresa.
Se despide con el deseo de soltar el bastón que la acompaña para caminar.
Depués de la caída reconoce: "Me he quedado con miedo, pero no lo ejerzo".
Tres mujeres de carácter, cualidad reseñable porque ni en el siglo XVI, época de la santa y la noble, ni en la década de los setenta, cuando empieza a destacar Diosdado, era fácil ser mujer y sobresalir como ellas lo hicieron.
Ana Diosdado (Buenos Aires, 1938) escribió y dirige este texto sobre el encuentro de la santa abulense con la princesa de Ébol
i. Coincide con la primera en que escribe desde que tiene recuerdos y con la segunda en su fuerte personalidad.
Fortaleza que la está llevando a recuperarse después de más de un año con graves problemas de salud.
No es el trabajo lo que la anima a seguir, es "la vida", dice una Ana Diosdado que habla bajito y despacio, igual que camina –apoyada en su bastón–.
Tanto al hablar como al andar hay momentos en los que se acelera y sale su parte más pasional. "...¿Que no se puedan peinar, que no coman, que no protesten? ¿Pero tú crees que eso le puede gustar a Dios?, ¡Qué vino a salvarnos!", cierra los puños y junta los dientes como con rabia al declamar parte del texto de la princesa de Éboli en esas horas con Teresa de Ávila que Diosdado recrea sobre las tablas.
Otro momento de la entrevista en la que saca fuerza es al declarar: "¡La cultura es el verdadero patrimonio!", vocaliza cada sílaba de la palabra patrimonio para darle importancia. "Veo el panorama teatral, como todo lo demás: convulso
. No está protegido, más bien, lo contrario.
Es una lástima repetir lo mismo, recurrir al tópico, que por desgracia ya lo es, pero el 21% de IVA es matar la cultura".
La autora dice que las dificultades se están solventando con talento, pero aun así hay muchas cortapisas: "El dinero se necesita hasta para comprar bombillas, ¡para que se vea! Pero no lo dan, que sí que lo hay".
Igual que la Inquisición a la que se vio sometido El Libro de la vida de Santa Teresa, ahora también hay una censura, pero es económica.
"Te planteas, ¿quiénes son los promotores?, ¿esto les gustará lo apoyaran? Es una censura indirecta". Aunque Diosdado piensa que estamos heridos, no llegamos a malheridos. "Vamos así", dibuja una montaña rusa en el aire.
Explica que en algunos asuntos se sube, "hay un afán de progresismo".
Mide sus palabras. No quiere usar progresismo porque le parece tono de mitín político, lo usa en el sentido de avance. "Hay una maldición china que dice: ojalá te toque vivir una época interesante. Pues bien, estamos en una época intersante".
Se necesita tiempo para poder evaluar los momentos históricos con perspectiva.
Y tiempo también necesita la escritora para a recuperarse del todo.
Últimamente ha estado 15 días descansando de los ensayos, lo necesitaba.
Después del reposo se encuentra mejor. "No se puede dirigir sentada, o por lo menos yo no puedo", aclara. Si hay dos actrices en el escenario, Diosdado tiene la necesidad no solo de indicar desde la distancia cómo deben ser los movimientos, sino de mostrarlos in situ.
Hay una maldición china que dice: ojalá te toque vivir una época interesante. Pues bien, estamos en una época intersante.
Fue una propuesta del productor Salvador Collado con motivo de la celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa.
Diosdado se centra una anécdota histórica: el encuentro de la princesa de Éboli y la monja, en su versión menos mística y más humana, que no llegan a un acuerdo para la fundación del convento de Pastrana
. Reconoce que el relato de la vida de la santa, "casi documental", ya lo hizo "maravillosamente" Concha Velasco bajo la dirección de Josefina Molina para Televisión Española
. El episodio que narra Diosdado ha girado por gran parte de España.
Las próximas plazas serán dos festivales veraniegos, Clásicos en Alcalá los próximos 4 y 5 de julio y el 26 de julio en Almagro, para continuar en otoño por Alicante, Palma de Mallorca..., incluso, se está hablando de acabar en Madrid, pero ya fuera del año de celebraciones en torno a la santa.
Al irse recuperando, lo primero que pudo hacer fue volver a escribir. Diosdado se considera fundamentalmente escritora
. Muestra las muñecas, asegura que no le han quedado como eran, en cuanto se le pasó la inflamación -"eran como patas de elefante"- volvió al ordenador, aunque cada tecla que apretaba era un latigazo por el brazo
. Si tuviera que elegir con cual de sus facetas quedarse sería con esta más que con la de directora o actriz. En volver a subir a las tablas no piensa, "hay que tener una salud de hierro"
. Proyectos para televisión tampoco tiene.
Eso sí, sigue con atención la ficción televisiva que se está produciendo. Confiesa que ha visto casi todas las series españolas.
Destaca Isabel, que no le hubiera importado escribir, El ministerio del tiempo y Águila roja. Y de las extranjeras la primera que menciona es la danesa Borgen, "una maravilla, muy al día". También está leyendo y viendo, "cómo no", Juego de tronos.
Pero de lo que de verdad muestra ganas es de retomar la novela sobre la vida sentimental de Sagasta que dejó aparcada por la enfermedad y por la gira con Teresa.
Se despide con el deseo de soltar el bastón que la acompaña para caminar.
Depués de la caída reconoce: "Me he quedado con miedo, pero no lo ejerzo".
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