Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

17 jun 2015

Javier Marías habla de la inseguridad de la creación literaria............................................. Patricia Peiro

El escritor confiesa que sus novelas le parecen “malas” cuando las concluye.

Javier Marías, en la Feria del Libro. / Jaime Villanueva

Por mucho éxito que uno goce en la vida, es difícil perder el miedo al papel en blanco.
El escritor Javier Marías reflexionó ayer por la tarde sobre la inseguridad del autor ante su potencial obra en un encuentro organizado por EL PAÍS en la Feria del Libro.
 “Suelo empezar mis trabajos con una idea muy leve, tal vez una frase, una imagen.
Y hay veces en las que sólo al terminar la novela me doy cuenta de qué trata realmente
. Cuando las acabo, normalmente me parecen malas”, ha explicado ante un público que ha abarrotado el pabellón de actividades de la feria.
El encuentro ha estado moderado por la responsable de Babelia, Berna González Harbour, y el periodista Javier Rodríguez Marcos.
Un día después de la toma de posesión en los Ayuntamientos españoles, Marías reflexionó también sobre la situación política actual: “Todo es perfeccionable, evidentemente, pero cuando se achacan los males de hoy a la Transición me parece una injusticia, porque no son los que hicieron ese proceso los que están desfalcando”.
Precisamente en su última novela, que transcurre en 1980, dos de los personajes están a expensas de la aprobación del divorcio y el escritor ha recordado que “cosas que ahora son habituales, hace 30 años no lo eran”.
Tras el éxito reciente de la literatura erótica, Marías profundizó en los peligros de las escenas sexuales en los libros: “En el caso de la literatura es muy fácil caer en la cursilería y las metáforas de montículos y hondonadas, en una cosa aséptica o en algo soez.
 Yo me he planteado siempre ese problema e intentó evitar esos tres peligros”.
Javier Marías publicó a finales de 2014 su último título Así empieza lo malo, que fue nombrado mejor libro del año por los expertos de Babelia
. En sus páginas el autor trata temas recurrentes en él, como la conveniencia de contar las cosas o no y la conveniencia de saberlas o no.
EL PAÍS ha recorrido las edades de la lectura en esta Feria del Libro de Madrid que acabó ayer. Además de Javier Marías, protagonista del encuentro de ayer, también Elvira Lindo charló con un grupo de escolares sobre Manolito Gafotas y Luis Landero habló con jóvenes de entre 14 y 17 años. Todos los autores han animado a los asistentes a descubrir el mundo a través de los libros.

 

Música de bolero............................................................................ Francisco Solano

'Contigo en la distancia', la novela de Carla Guelfenbein, ganadora del Premio Alfaguara, se sustenta en tres voces narrativas y apuesta por un sentimentalismo burgués.

La escritora brasileña Clarice Lispector inspiró a Guelfenbein el personaje de Vera Sigall.

A la novela Contigo en la distancia, de Carla Guelfenbein (Santiago de Chile, 1959), se le concedió el XVIII Premio Alfaguara, lo que no es poca cosa si se repara en la cuantía económica, y en la inicial vocación del premio de contribuir a unificar escritores y lectores de habla española, de uno y otro lado del Atlántico.
 La dotación económica se ha mantenido firme en estos años, pero no la vocación, que pronto derivó a la rentabilidad comercial en detrimento de la competencia literaria.
 No cabe atribuir igual rendición a todos los títulos, pero el rango general de las obras premiadas no sólo no simpatiza con la apuesta literaria, sino que incluso la neutraliza.
 De ahí que, siguiendo la tendencia, esta novela se acredite en las aguas mansas en que navega la ficción más servicial, nada proclive a ofender el espíritu del comercio.
 El título de bolero y la glamurosa portada de mujer en escorzo son ya signos reveladores de lo que cabe adivinar en sus páginas.
Lo primero a lamentar de Contigo en la distancia es la rémora de su extensión. La novela se va ensanchando con una postergación tan parsimoniosa que desactiva el presumible suspense desnutriéndola de tensión narrativa.
 Disminución que se corresponde con el medroso y lírico tratamiento que recibe el amor y la sexualidad, siempre al paso de un sentimentalismo muy burgués.
Posponiendo el desenlace más o menos inesperado que cierra la novela (asunto que no podemos declarar), la narración viene cargada de un misterio que lo es por velar información, no por ninguna singularidad.
 Pero aquí no se habla de otra cosa. Vera Sigall, una prestigiosa escritora, muy admirada, poseedora de un talento que no se subyuga a la fama, queda en estado de coma al caer por las escaleras de su casa, de un modo que se sospecha que tal vez no fue un accidente; el joven Daniel, su vecino y confidente, que vive un matrimonio aletargado, la custodia con frecuencia en el hospital; poco después la visita anónimamente Emilia, que prepara un trabajo sobre la obra de Sigall estimulada por Horacio Infante, eminente poeta y antiguo amante de la escritora al que ella favoreció, generosamente, mejorando los poemas que le dieron una perdurable notoriedad
. La novela se abre en tres frentes narrativos, primero con la visión alternada de Daniel y Emilia, dos desconocidos ligados por el silencio de Vera Sigall, y luego por la aportación de Horacio, que recupera un tiempo pretérito que los jóvenes no pudieron conocer.
 La novela avanza así, intercambiando las voces y tejiendo una trama sinuosa que acabará por unir sus vidas en un intrincado argumento melodramático que hubiera ganado en energía de haberse reducido a un tercio de su extensión
. La técnica de que se sirve Guelfenbein no es la minuciosidad, sino la demora y el ornamento descriptivo.
 No hay pausa en algún diálogo o actividad de un personaje (que puede ser simplemente cambiar de habitación) que no venga decorada por la impresión que suscita un objeto visto de soslayo o una mención a la calidad de la luz que entra por la ventana.
 La razón de esta recreación espacial hay que buscarla en la intención manierista de dotar de sensibilidad a la voz narrativa, a la que hay que suponer muy perceptiva para el clima o sobradamente dotada de una fértil memoria fotográfica, pero con escasa propiedad, sin embargo, para distinguir lo relevante de lo superfluo.
Con este acatamiento a la bonitura de la expresión, a la que la autora se aplica con denuedo, el núcleo narrativo, representado en la genialidad de la agonizante Vera Sigall, delata el fundamento de una elección proveedora de un emotivo desconsuelo con el que apelar al corazón del lector.
 Y, no obstante, es más bien exiguo lo que sus admiradores, cada uno desde su perspectiva, consiguen transmitir de su genio, a excepción de su buena influencia y la fascinación más bien anonadada de lo que no se termina de entender.
De manera que, alrededor de ese hecho luctuoso, las tres voces merodean buscándose en una convergencia que redimirá a Daniel de su matrimonio y a Emilia del desasosiego familiar, y Horacio aplacará su remordimiento de ser un excelente poeta por delegación al confesar un secreto guardado muchos años que concilia el emergente amor de Daniel y Emilia, y así la agonía de la escritora se propone también como una forma, triste pero dadivosa, de ofrenda al amor y el orden.
 O sea que Contigo en la distancia es una novela muy apropiada para calmar la oscuridad del alma y entibiar dulcemente el corazón con música de bolero.
Contigo en la distancia. Carla Guelfenbein. Alfaguara. Madrid, 2015. 360 páginas. 18,90 euros.

 

Cuando el VIH se resiste........................................................... Pablo Linde

Un nuevo estudio muestra que los medicamentos habituales no son efectivos en uno de cada cuatro pacientes en Mozambique. El reto es hacer accesible el diagnóstico y el tratamiento de segunda línea en los países en desarrollo.

Activistas contra el sida indonesios en Yakarta, el pasado día mundial contra la enfermedad. / Fully Handoko (EFE)

La generalización de los tratamientos antirretrovirales contra el VIH en África tiene dos caras.
 Sin duda —y sobre todo—, hay una positiva: cada vez más personas pueden sobrevivir sin desarrollar el sida, las tasas de mortalidad caen y, como en los países desarrollados, la enfermedad pasa de ser letal a crónica.
 La otra, la negativa, es que el virus puede generar resistencias que convierten en insuficientes a los fármacos más convencionales o de primera línea.
 Son entonces necesarias alternativas menos accesibles, que están a la orden del día en las zonas ricas del mundo, pero no son tan fáciles de conseguir en las pobres.

El avance de estas resistencias se ha constatado en varias investigaciones que indican que la prevalencia de contagio de VIH resistente a los fármacos se ha incrementado recientemente hasta un 5% en Sudáfrica, Kenia y Zambia, y ha alcanzado el 15% en Uganda.
 Un nuevo estudio que se publica hoy en la revista Journal of Antimicrobial Chemotherapy, abunda en señalar la propagación del virus con estas características.
 Asegura que, en Mozambique, uno de los países con mayor prevalencia del VIH, los antirretrovirales han fracasado en una cuarta parte de los pacientes.
 La gran mayoría de ellos (el 89%) ha desarrollado resistencia a los fármacos habituales y necesitan los tratamientos denominados de segunda línea.
 “Es una foto que refleja bien lo que está sucediendo en muchos países del África subsahariana", explica la investigadora principal, María Rupérez, de ISGlobal, que ha desarrollado el estudio en colaboración con el Institut de Recerca de Sida IrsiCaixa y el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM).

¿Y si el tratamiento antiretroviral empieza a fallar?

Trabajador del Centro de Investigación en Salud de Manhiça. / Alfredo Cáliz
Son las 6.30 de la mañana y la sala de espera de la farmacia del Centro de Salud de Manhiça (Mozambique) está ya abarrotada
. Frente a la ventanilla de dispensación de medicamentos se forman colas.
 Algunos han hecho el camino de noche y otros han recorrido muchos kilómetros para llegar hasta aquí los primeros.
Hay niños que han venido solos y mujeres que han llegado andando por la carretera con uno o varios bebés sobre sus espaldas.
 Va despacio. Sólo hay un técnico de farmacia para atenderles a todos.
 Alguno se va con las manos vacías
. El medicamento a por el que venían no está disponible esta semana.
 Sin mucha explicación, tendrán que volver la semana que viene a esa misma cola, a ver si hay suerte.
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La resistencia del virus puede venir dada por un cumplimiento irregular del tratamiento, que en lugar de contenerlo lo hace más fuerte o, directamente, porque la persona contagiada se infecta con el virus ya resistente.
 El paciente puede estar bajo medicación sin ser consciente (ni él ni los médicos) de que su carga viral va en aumento, con lo que su salud está en peligro y el riesgo de contagio aumenta.
Los tratamientos de segunda línea, sin embargo, tienen dos trabas fundamentales en los países en desarrollo: una es el precio y la accesibilidad de estos fármacos; otra que es la dificultad en la detección de las resistencias. 
Como explica Rupérez, en occidente se realizan análisis periódicos de sangre para comprobar que la carga viral de los afectados se mantiene contenida, pero estos seguimientos son difíciles en zonas pobres, pese a que están previstos en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
 “Si crece la presencia de virus es signo de que el tratamiento no está funcionando y hay que cambiarlo
. Para detectarlo, son necesarios análisis de sangre que requieren una infraestructura con la que quizás solo cuentan en unos pocos centros de países como Mozambique, pero que no está presente en las zonas rurales.
 Hasta ahora se usan criterios clínicos basados en el recuento de las células T CD4 (las diana del VIH). Esta técnica deja sin detectar el 75% de los casos de fracaso y da falsos positivos, con lo que no es efectiva”, asegura la investigadora.
Se están desarrollando métodos de detección sencilla asequibles que se pueden usar sobre el terreno y proporcionan resultados rápidos, pero no están generalizados
Se están desarrollando test rápidos asequibles que se pueden usar sobre el terreno y proporcionan resultados rápidos. 
Esto es crucial, puesto que con otras fórmulas el diagnóstico se demora semanas, lo que puede provocar que el paciente no llegue a tratarse de forma adecuada: las dificultades para acceder a los centros de salud en las zonas rurales puede causar que nunca vuelva a recogerlo.
 Esta circunstancia es frecuente en África, donde se registran el 70% de los casos de VIH/sida.
 Esta alternativa más económica y barata la está probando, por ejemplo
, Médicos sin Fronteras, pero todavía se encuentra fuera del alcance de la mayoría de quienes lo necesitan.
No se usa por ejemplo en Manhiça, una zona rural al norte de la capital mozambiqueña donde el 40% de la población está infectada.
 Es uno de los lugares con mayor incidencia del VIH en el mundo, y fue donde se realizó el estudio que ahora sale a la luz bajo el título Determinants of virological failure and antiretroviral drug resistance in Mozambique.
 Allí los antirretrovirales son gratuitos desde 2004.
 Su generalización consiguió lo que era un drama hasta hace no muchos años, una enfermedad que convirtió en habitual la pérdida de familiares y seres queridos por culpa del sida.
 Hoy esto se está evitando, pero ahora tienen el reto de detectar el fracaso terapéutico y tratar a ese 25% de la población en las que estos fármacos, por distintas razones, han fracasado.

 

La infanta Cristina y Urdangarin venden el palacete de Pedralbes........................................................ Andreu Manresa ..

La mansión de mil metros cuadrados fue vendida por 6,9 millones de euros.

La casa de los duques de Palma en Pedralbes. / Albert García
El llamado palacete de Pedralbes ya no forma parte del patrimonio de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, que serán juzgados en el caso Nóos.
 La mansión de mil metros cuadrados, que la pareja compró en Barcelona en 2004 y reformó por completo, fue vendida finalmente por 6,9 millones de euros, una vez que el juez José Castro autorizara la operación y se asegurara el destino de los fondos para la fianza.

La defensa de Urdangarín ha registrado este miércoles un escrito en el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma en el que comunica al Juez que se ha ejecutado la operación de venta de la vivienda, anunciando que se ingresará en la cuenta del juzgado el dinero comprometido para hacer frente a la fianza de responsabilidad civil impuesta.
Castro alzó el embargo que había fijado para blindar el pago de la fianza civil de Urdangarin (6,2 millones iniciales, en noviembre de 2013, sobre la mitad del palacete).
 La fianza final para la pareja suma 16,1 millones: Urdangarin ha de depositar 13,5 millones y la Infanta, 2,6 millones.
Los antiguos duques de Palma recibieron una paga y señal de 300.000 euros cuando firmaron el compromiso de venta, en enero de 2015.
Los cónyuges son propietarios (al 50%) del bien inmueble y titulares de la hipoteca de 4,3 millones suscrita con La Caixa.
Durante casi dos años, la hermana del Rey y su esposo tuvieron en venta el palacete por 9,8 millones, una cifra no cubierta en el mercado de grandes mansiones urbanas.
 Con anterioridad, cuando la familia se trasladó a Estados Unidos, el palacete estuvo en alquiler.
Todos los fondos generados están bajo control judicial: tras liquidar la hipoteca, los impagos y los intereses quedarán 2,3 millones, que serán consignados en la cuenta del juzgado de Palma.
Urdangarin batalló ante el juez para poder usar una parte del dinero para saldar otras deudas, en especial los 253.705 euros que le debe a Hacienda por el IRPF de 2009 y una deuda bancaria de unos 400.000 euros.
 El juez desmontó su estrategia y la del pseudo sindicato Manos Limpias, que había intentado desbaratar la venta.