Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 feb 2015

Alberto Rodríguez: Sevilla como principio y fin................................................ Gregorio Belinchón

El triunfador de los Goya posee todo un universo fílmico en su ciudad natal.

Alberto Rodríguez, en las marismas del Guadalquivir, donde rodó 'La isla mínima' / julián rojas

Pocas veces un Goya habrá supuesto más alivio para un cineasta que para Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971).
 Las semanas previas a la ceremonia, el director se ha multiplicado de un lado a otro, mientras su esposa, Manuela Ocón, directora de producción también candidata por La isla mínima, rodaba en Torremolinos Toro, de Kike Maíllo, y sus dos hijos le esperaban en Sevilla.
Por si fuera poco, estos días se ha confirmado que el cineasta dirigirá la primera serie de ficción de Movistar Series, centrada en la Sevilla del siglo XVI, y por si faltaba algo Rodríguez ha rematado el guion de su próxima película, centrada en uno de los más curiosos y oscuros personajes de la España reciente, Francisco Paesa.
Así que el final de la gala de los Goya fue para él toda una liberación.
 “Si no hubiera ganado no habría pasado nada, soy un gran aplaudidor”, confiesa entre risas Rodríguez, porque hasta en otras cuatro galas anteriores ha estado nominado.
Nunca se había levantado de la butaca, siempre se fue de vacío.
 “Puede que ganar ahora sí sea un alivio. Es una manera de pasar un testigo. Por otra parte, nunca me he sentido presionado por los premios.
 Por la taquilla sí, pero por los premios, nunca”.
Las ganas de hacer cine de Alberto Rodríguez nacen probablemente de su padre, técnico de televisión, que en los años noventa compra una cámara de 16 milímetros a otro operador de TVE y se la regala a su hijo.
 Alrededor de esa cámara se juntan en el bar La Sirena, en el barrio sevillano de La Alameda de Hércules, un grupo de chavales “muy variopinto e inconsciente con ganas de rodar aunque sin ninguna pretensión más allá que pasarlo bien” y que se convierten en la Generación CineExin: los directores Santi Amodeo y Chiqui Carabante, el director de fotografía Alex Catalán —mano derecha de Rodríguez—, el productor Gervasio Iglesias, el script Paco Baños (“mi compañero de pupitre desde parvulario”), los actores José Luis García Pérez y Alex O’Dogherty, el sonidista Daniel de Zayas (“Mi vecino de calle”), el periodista David Cantero…
 Muchos de esos nombres pueden leerse en los títulos de crédito de La isla mínima.
 Por eso, entre los premios, Rodríguez prefiere el de mejor película:
 “Porque reconoce al equipo y porque un premio no es más que una invitación al público para que se acerque a ver tu trabajo.
 Hacemos las películas para que el público las vea, por esto son importantes los premios.
Y con La isla mínima me siento más que recompensado”.
“Siempre tuve la sensación de ser un intruso en esto del cine”
Alberto Rodríguez debutó como codirector junto a Santi Amodeo en El factor Pilgrim (2000). Después, ya en solitario, llegaron El traje (2002), 7 vírgenes (2005) y After (2009).
“Pero yo no me sentí director hasta que acabé la serie Hispania y volví al cine para hacer Grupo 7. Porque siempre he tenido la sensación de ser un intruso en el cine, que en cualquier momento alguien lo descubriría.
 Ahora sí me siento dentro, más porque ya viene detrás otra nueva generación, el relevo, que por méritos.
Y me gusta esa gente que viene”.
Al mirar su currículo, el cineasta siente una punzada por After, un amor de padre al hijo más desvalido: “A mí me gusta mucho, y sin embargo fue un desastre en taquilla y la crítica ni la vio”, recuerda.
El sevillano es tímido, pausado.
“Quiero volver a mi vida normal, a ver a mis amigos, a salir tranquilo a la calle y que acabe esto de los Goya”. En un momento dado, hace años, estuvo a punto de venirse a Madrid.
 Pero en el último minuto, a Ocón le salió trabajo en una película y se quedaron en Sevilla.
“Fue lo mejor que nos pudo pasar”, admite.
 Y de ese mundo nace La isla mínima, de cuando Rodríguez y Álex Catalán vieron una exposición del fotógrafo Atin Aya, retratista de la clase obrera, el hombre que pasó meses en las marismas del Guadalquivir entre sus gentes, fotografiándoles en blanco y negro. “Nos golpeó. La isla mínima es deudora de esos retratos.
 Y por eso es una película política, pensada para hacer preguntas. Me gusta que la gente la haya entendido en ese sentido”.

 

7 feb 2015

¿Y qué nos ponemos?........................................................ Boris Izaguirre

Pedro Sánchez se equivocó de plano vistiéndose igual que Mariano Rajoy para sentirse estadista al firmar un interesante pacto antiterrorista.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en la firma del pacto antiterrorista. / ALEJANDRO RUESGA

Esta semana se ha vivido como una auténtica goleada emocional en el FC Barcelona.
 Primero fueron Shaky, a la que queremos tanto, y Piqué, marcándose un golazo que se llama Sasha, un niño precioso con el que se enriquece tanto la familia como la afición blaugrana.
 Pero pocos días después de la feliz llegada de Sasha irrumpió, procedente del equipo de la Audiencia Nacional, el juez Ruz con una imputación en la mano
. El señor Bartomeu, presidente del club, era acusado de delito fiscal.
El caso Neymar está que arde y el rebote del señor Bartomeu adjudicándole su imputación a envidias españolas, en el fondo, viene a desnudar que los equipos de fútbol son clubes de caballeros con reglas oscuras.
Por lo que hemos sabido sobre la negociación del contrato de Neymar, queda claro que la pirueta fiscal tenía como objetivo principal que Messi, la otra superestrella del equipo, no se sintiera ofendido porque dejaba de ser el que más dinero ganaba del fútbol club.
 ¡No hay nada más caro que intentar conciliar sensibilidades entre divos!
 Tanto regate no hace más que inflar las cifras, Bartomeu ya lleva gastados más de un millón de euros en abogados mientras la opinión pública se ha reído de sus declaraciones sobre un posible boicot nacional anti Barça.
 Pero una cosa hay que reconocerle, es el imputado por delito fiscal mejor vestido.
 No todo el mundo se fija en el atuendo de un presidente, a veces creemos que van casi uniformados, pero Bartomeu tuvo un momento exquisito combinando traje marrón con camisa gris y corbata granate.
 Por un momento, el vapuleado seny hizo equipo con la elegancia creando un estilo muy del gusto paseo de Gracia.
Lamentablemente, de poco va a servirle porque Bartomeu ha jugado la carta de la victimización que en los clubes masculinos sienta fatal.
 Pero ha generado un inquieto debate ante los sondeos demoscópicos que animan el año electoral: ¿frente a situaciones inéditas, cómo debemos vestirnos? Por ejemplo, para acudir a una marcha multitudinaria de Podemos, ¿qué nos ponemos? Carmen Lomana escogió un plumas nacarado con un vibrante pañuelo de colores.
 Las críticas le llovieron en su Twitter y acudió a defenderse en Hable con ellas, y explicó que “quería conocer el tejido social que había” pero el debate quedó abierto: ¿estamos o no estamos ante un nuevo tiempo para el estilo?
 La marcha estuvo llena de eslóganes, la mayoría superocurrentes como diría el príncipe de los blogueros, Pelayo, que antepone el súper a súper casi todo.
 Esas consignas contribuyeron a llevar a un superincómodo tercer lugar al PSOE
. Lo que nadie supo supercalibrar es que Pedro Sánchez, El Guapo, como cariñosamente le llama Susana Díaz, se equivocaba de plano vistiéndose igual que Mariano Rajoy para sentirse estadista al firmar un interesado pacto antiterrorista
. Fue un error, porque en el mismo momento los nuevos ministros griegos aparecían sin corbata y proponiendo un nuevo sex symbol que es su ministro de Economía, Yanis Varoufakis, con su carismático parecido a Zidane.
 Varoufakis tiene a muchas y muchos ciudadanos europeos pendientes de sus gestos y lenguaje corporal casi tanto como de sus propuestas económicas.
¡Y sin corbata! Para Pedro El Guapo Sánchez no era momento para anudarse una corbata para firmar un pacto que ya es de por sí un nudo bien complicado cerca de la garganta.
 En el tiempo de Podemos esa corbata no solo envejece sino que te hace parecer entregado a quien no debes parecerte.
Pedro El Guapo creyó que encorbatándose nos iba a ocultar más fácilmente su necesidad de parecer un estadista.
¿Qué nos ponemos? Es una pregunta que nos hacemos con harta frecuencia.
En muchas invitaciones madrileñas se ha puesto de moda indicar el llamado dress code. “Venirse arriba”, indicaba una para una fiesta de cumpleaños.
Pero para la fiesta organizada por Valentino para celebrar el cumpleaños de su socio, Giancarlo Giammetti, hubo tantos dress codes como fiestas porque fueron tres días de celebraciones que tuvieron como punto álgido el fiestón al que había que acudir de flamenco.
 Muchos pusieron pegas y se pactó entonces un spanish touch.
 ¿Y cómo consigues ese toque, precisamente, en el país del flamenco?
“Pues llevando un Roberto Cavalli y volantes”, sintetizó una vecina de Carmen Lomana, también decidida a alejarse todo lo posible de cualquier marcha de Podemos.
 Pero encantada de acercarse a la fiesta flamenca de Valentino.
 En ella, los invitados extranjeros, muy educados, se esmeraban para no hablar de imputaciones ni de corrupción y alababan lo supergenial que encuentran a Madrid, supercharming y supertodo.
 Pero, como en tantas fiestas, tuvieron que hablar del tiempo.
 Del temporal que azota a la mitad norte del país y de esas imágenes de señoras superabrigadas, con frío y labios rojos en el acto para conmemorar los 20 años del asesinato de Gregorio Ordóñez en Vitoria.
 Rápidamente alguien agregó que había visto la noticia en el periódico enmarcada por dos superanuncios: los levantamientos de embargos en las ventas tanto del palacio de Pedralbes de los Urdangarin- Borbón como de la propiedad en La Moraleja de Isabel Pantoja
. Un levantamiento de embargo paralelo en dos imputaciones cada vez más paralelas.
Todo nos remite a esa improbable pero picante pregunta sin respuesta: si Tania Sánchez llegase a ser la primera dama del Gobierno español, ¿qué nos ponemos? ¿Qué tejido social seremos?

 

Templos griegos................................................................ Luz Sánchez-Mellado

Como un templo, está el tal Yanis. Tanto que tiene uno para él solo en la Acrópolis.

 El Erecteión, dedicado a Erecteo, el antiguo rey de Atenas hasta que vino él a robarle el trono.

El primer ministro griego y líder del partido izquierdista Syriza Alexis Tsipras / EFE

Hola, ¿soy yo sola o alguien más se ha percatado de que Alexis Tsipras y Pedro Sánchez se dan un aire de familia?
 El español en más apolíneo: o sea, más alto, más flaco y más consumido de tanta guerra intestina. Y el griego en más dionisíaco: o sea, más tosco, con más pelo de la Acrópolis, y más cargado de hombros de tanto soportar el peso de la historia tal cariátide cejijunta
. Cada uno en su estilo, de acuerdo.
 Pero para mí, y eso es lo nuevo, que cualquiera de esos dos líderes aguantaría de sobra una estatua de esas antiguas a tamaño natural tal y como sus madres los trajeron al mundo. Kourós, se llamaban, según creo recordar de las clases de Historia del Arte de BUP, perdón, secundaria antes de la ESO. Pero eso fue antes de que Wert sacara todas esas chorradas de las Humanidades a un máster aparte, y lo mismo me he quedado obsoleta.
 Lo que quiero decir, mayormente, es que lo de llover sangre y lo de la plaga de langostas aún está por confirmar por la Agencia Estatal de Meteorología.
 Pero que el terremoto político que sacude Europa está dejando patas arriba el escalafón de machos alfa, beta y omega 3 poliinsaturados es un hecho incontrovertible.
Ahí tienes, si no, a Yanis Varoufakis, el flamante ministro de Finanzas heleno con hache. Varoufucker, le llaman las hipsteresas de mi curro, un alias tan sutil, tan críptico y tan para estetas que, francamente, no lo capto, aunque les ría la gracia como una posesa, no vaya a ser que me prejubilen por mainstream.
Yo, sin embargo, veo a ese sujeto más como la versión evolucionada del Homo erectus, dicho sea sin segundas intenciones referidas a su capacidad vasodilatadora, sino a su prodigiosa ídem craneana y al cuajo de no doblar la cerviz ni delante del superministro alemán Schaüble postrado en su silla de ruedas
. Claro que no me extraña
. Con ese cuello de morlaco, perdón, minotauro; ese torso de descargacamiones, perdón Hércules, y esa chulería con la que le estrechó la diestra a Dijselbloem sin sacarse la siniestra del bolsillo del pantalón reestructurándose el paquete de la deuda, cualquiera le tose al nota
. Como un templo, está, en fin, el tal Yanis
. Tanto, que tiene uno para él solo. El Erecteón, dedicado a Erecteo, un antiguo rey de Atenas hasta que semejante maromazo vino a robarle el trono.
Conste en acta que me había hecho el propósito de no hablar de Grecia a tontas y a locas como un tertuliano
. Pero, a ver, ¿de quién vas a hablar entonces? ¿Del perfil bajo de Susana antes de la batalla? ¿Del pobre Moreno Bonilla, que tiene que ir a los mítines con el nombre bordado en el jersey de pico para que la peña se quede con su jeta? ¿Del Taniagate anunciado? Yo por quien siento en el alma lo de Syriza es por mi Guindos
 . Con lo que le ha costado a ese prócer sacarnos a pulso uno a uno del abismo macroeconómico, llega Erecteo, y lo destrona como el ministro más machote de la UE
. Ay, Luis, cómo te comprendo. Da igual la edad, el sexo y los callos que tengas en salvas sean las partes
. Siempre hay uno más joven que te roba foco.
 Aunque sea 14 meses contados.

 

El legado cerrado de la duquesa de Alba pide a sus hijos que no discutan..............................José Antonio Hernández


La Duquesa de Alba con sus hijos en 2011. / PACO PUENTES

El misterio testamento cerrado de la duquesa de Alba no aporta ninguna gran novedad que complemente la última voluntad testada por la duquesa y viene a confirmar prácticamente la misma distribución de bienes que hizo dos años antes de su muerte (ocurrida el pasado 20 de octubre) cuando contrajo matrimonio por tercera vez con Alfonso Díez
. Con posterioridad a este testamento de 1973, que ella depositó (delante de cinco testigos en sobre cerrado y sin desvelar a nadie su contenido) ante su notario, Alberto Ballarín, la duquesa redactó varios más.
 El último es, pues, el válido, ya que, según fuentes del entorno de la familia, el que dejó a Ballarín en sobre cerrado y lacrado no aporta ningún elemento del que puedan derivarse ahora efectos jurídicos.
Según los citados medios, el misterioso testamento de 1973 ha sido abierto este viernes por el juzgado 81 de Primera Instancia de Madrid, tras haber practicado el juez las diligencia que marca la ley respecto a los testamentos cerrados.
 “Dice más o menos lo mismo que los posteriores”, señalan los citados medios. “Es posible que la duquesa se olvidara de su existencia, y por eso no hay una revocación expresa del mismo”.
 El testamento destapado hoy contiene cinco folios timbrados y numerados, en forma de cuaderno, como era costumbre en esa época, escritos a mano por la duquesa, quien entonces tenía 41 años. En él hace hincapié a sus hijos, y en especial al mayor, Carlos, actual heredero del ducado de Alba, para que no olvide la vertiente cultural del legado y mantenga el apoyo de la Casa de Alba a la protección del patrimonio y no deje de realizar las obras de caridad que ella mantuvo en vida y, encarecidamente, les pide que no discutan por la herencia y menos aún batallen por ella en los tribunales
. Les pide que arreglen entre ellos y con armonía cualquier desavenencia que surja en relación con el legado.
Siempre según los citados medios, han trascurrido ya algo más de tres meses desde su muerte y han aflorado algunas diferencias entre los hijos sobre el reparto de la herencia, cuyo valor total ha sido tasado en cerca de 3.000 millones de euros.
El juez decidió hoy leer el testamento tras efectuar una prueba caligráfica de la firma del notario y cotejar que también son auténticas las rúbricas de los cinco testigos de los que se hizo acompañar la duquesa cuando, en 1973, decidió entregar un sobre cerrado y lacrado a quien a la sazón era su notario de cabecera, Alberto Ballarín, jubilado desde hace años.
 Los cinco folios timbrados del testamento han sido entregados hoy mismo a los abogados de los hijos de la duquesa, todos ellos fruto de su primer matrimonio con Luis Martínez de Irujo.
Fue el notario que sucedió a Ballarín quien, tras tener conocimiento de la muerte de Cayetana de Alba, depositó el sobre cerrado en el decanato de los juzgados de la plaza de Castilla.
 Al ser cerrado, la ley establece que hay que llevarlo ante un juez para que sea este quien lea esa última voluntad.
 Finalmente , hoy viernes lo ha hecho el titular del Juzgado 81 de Madrid.
 La familia y sus abogados analizarán ahora los detalles de su contenido.