Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

30 ene 2015

Vistamos como nuestros padres: la nostalgia en el MFSHOW Men...................................... Carlos Primo

La pasarela madrileña se aferró a una de las uniones más poderosas de la industria: el pasado y el estilo masculino.

Un momento del desfile de Emidio Tucci / Cordon Press

Probablemente haya algo de freudiano en el hecho de que todos los hombres, en mayor o menor medida, aspiremos a vestirnos como nuestros padres
. O como nuestros abuelos
. La relación entre moda masculina y nostalgia, una de las alianzas inconscientes más poderosas de la industria, vuelve a quedar de manifiesto en las dos primeras jornadas de Madrid Fashion Show Men, la pasarela de moda masculina que abrió sus puertas el pasado martes en el madrileño Circo Price con una propuesta cada vez más sólida y más asentada en marcas que, más allá del relumbrón mediático, visten diariamente a miles de hombres.
 El imaginario de los cuatro desfiles que hemos podido ver se nutre de terrenos con tanta fuerza simbólica como el deporte o el cine, y refrenda aquellas palabras del mayor gurú del sector, Ralph Lauren, cuando afirmaba que “una cazadora de cuero, una camisa de franela gastada o un sombrero usado no forman parte de la moda, sino de la vida”.

Por eso hay un corte eminentemente práctico en una serie de colecciones que han sabido aprovechar los medios técnicos del madrileño Circo Price, la nueva sede de esta pasarela.
 La pantalla gigante que sirve de telón de fondo a los desfiles permite a las marcas poner las cartas sobre la mesa desde el primer momento y aclarar el sentido de las colecciones
. Por ejemplo, las imágenes de caballos con banda sonora de Madonna que abrieron el desfile de Emidio Tucci, cuyo primer modelo, pertrechado con fusta, silla de montar, aparejos de cuero y botas altas anunciaba lo evidente: que nos hallábamos ante una colección hípica.
 Sin embargo, nada más lejos del colorismo kitsch de los jinetes olímpicos: la propuesta de la marca para el próximo otoño sorprende por una extraordinaria austeridad cromática en tonos grises que da profundidad a prendas basadas en la sastrería pero levemente desestructuradas
. Sus chaquetas y abrigos de hombros caídos y solapas curvas que se cierran con un cinturón anudado enuncian una de las tendencias clave de una temporada en la que la clave es la relajación de los patrones y el peso de los tejidos.

Contaba hace años Elio Berhanyer que cuando diseñó el vestuario para Anillos para una dama, llevó a su protagonista, vestido de caballero medieval, a la Puerta del Sol, con el objetivo de ver si su recreación histórica era lo suficientemente contemporánea como para pasar desapercibida. Así sucedió: nadie se dio cuenta y el vestuario fue un éxito. De un modo similar, no parece claro que nadie, en el Chicago de la Ley Seca, se hubiera sorprendido al ver a un hombre vestido con algunos de los modelos presentados el miércoles por la marca madrileña Tenkey. El eco de películas como Los intocables de Eliot Ness recorría una serie de looks con un patronaje más clásico que sigue apostando por los pantalones slim como seña de contemporaneidad. Hay, por supuesto, gabardinas y abrigos de corte rotundo y tejidos pesados, pero también prendas que recuerdan que el gángster no sólo se dedica a acechar la calle tras el ala de su sombrero: también se pone cómodo para jugar al póquer. En ese sentido, el look con el que concluyeron todos los modelos el desfile –pantalones de sastrería, camisa de manga larga arremangada, brazalete, tirantes y gorra o sombrero– se justifica por sí solo y resumía una colección de tintes narrativos y evocaciones muy eficaces.
También evocadoras fueron las propuestas de Titto Bluni y McGregor, aunque en este caso sus referencias son las que llevan décadas alimentando a la industria: una visión del american way of life que halla en las prendas prácticas y cómodas su razón de ser.
 La firma americana McGregor, que se estrena este año en la pasarela madrileña, es sin embargo la más veterana de las que desfilan: fundada en Nueva York en 1921, hizo valer su patrimonio estético proyectando carteles publicitarios vintage que avalan su interpretación de clásicos como la chaqueta Varsity, el anorak guateado, las parkas, el cuero y los tejidos cálidos.
 Incluso sus trajes adquieren un aire informal y sustituyen el cuello italiano y la corbata por el jersey de cuello cisne o la camiseta. Titto Bluni, a su vez, demostró las razones por las que lleva tres décadas siendo una apuesta segura para un tipo de hombre práctico y sin complicaciones que, en esta ocasión, tenía algo de universitario despreocupado: camisas de cuadros, denim, prendas de punto, pantalones y chaquetas de sastrería con un empleo mesurado del color y un ojo puesto en la calle.
 No está de más recordar, una vez más, que, en la moda masculina, la calle siempre manda.

 

Jaime Gil de Biedma, canción de aniversario........................................ Marcos Ordóñez

En los albores de 1990 moría en Barcelona uno de los más destacados y queridos poetas de la Generación del 50.

Jaime Gil de Biedma, fotografiado por Colita en 1969.

¿25 años ya? Sí, esa es la cifra: 8 de enero de 1990.
Voy más atrás, porque para mí la historia comienza antes.
En 1975 cae en mis manos la primera edición de Las personas del verbo de Jaime Gil de Biedma.
  La portada en dominante granate, el tacto casi aterciopelado en mi recuerdo, la liviandad
. Un libro breve, y sin embargo ahí estaba todo lo que mi adolescencia necesitaba.
Subo a un autobús con la mirada hundida en sus páginas.
 Comienzo a leer y se difumina todo lo que hay alrededor, la lluvia emborronando el paisaje gris, anochece.
Relumbra aquella alegría de vivir, aquella especial disposición del espíritu para olfatear la vida en un olor a cocina y cuero de zapatos; aquel don para atrapar al vuelo la visión de una cría bajo la tormenta, alzando unos zapatos rojos, “flamantes como un pájaro exótico” en una esquina del año malo; aquella fabulosa resolución de ser feliz “por encima de todo / contra todo / y contra mí de nuevo”, pese al dolor del corazón
. Alzo la vista, el autobús está vacío; embebido en la lectura me he pasado mi parada y todas y estoy, literalmente, en las afueras, pero ahora tengo un guía.
 Hacía tiempo que no me pasaba con un libro lo que acababa de pasarme con Las personas del verbo.
 Hacía mucho tiempo que no me encontraba con una voz semejante.
Como escribió su cofrade Gabriel Ferrater hablando de Josep Carner: “Palabras que duran mientras varían los días y se nos mudan los sentidos, ofrecidas para que las entendamos de nuevo: como una patria”.
Segundo encuentro: 1980. Visito al poeta en su lujoso apartamento de la calle Pérez Cabrero, entre el Turó Park y la iglesia circular de San Gregorio Taumaturgo.
 Hubiera preferido que me recibiera en el sótano negro, “más negro que su reputación”, en el 518-520 de la calle Muntaner, pero esa isla está cubierta por el mar de los sesenta
. Voy a hacerle una entrevista para la revista Diagonal.
El poeta acaba de publicar El pie de la letra, una recopilación de sus ensayos: brillantísimos, sensatos, esencialmente divertidos, corteses.
En medio ha habido otro libro, de 1974 y que leí más tarde, Diario del artista seriamente enfermo, en Palabra Menor (Lumen), que me dejó verde de envidia. Jaime Gil tenía veintiséis años cuando lo escribió, y me parecía increíble que alguien tan joven pudiera ser tan inteligente y tan culto.
 Me desesperé, porque me faltaban pocos años para tener su edad de entonces.
 Muy poco tiempo, calculé, para llegar a pensar y escribir cosas parecidas.
Lo fundamental de aquella tarde es que entré a las cuatro y salí a las ocho.
 La generosidad de aquellas horas.
 Y, creí percibir, una sensación de soledad, de no querer estar solo, de temer la llegada de la noche, de querer seguir hablando, conmigo o con cualquier otro.
 Le pregunté mucho y me contó mucho, con precisión, como si dictara, con una fascinante gracia expresiva. No recuerdo los asuntos de la conversación pero sí su vuelo y su tono
. Y, sobre todo, que fue una conversación, no una entrevista.
Le regaló una conversación a aquel jovenzuelo enmudecido, le trató como si fuera un amigo, alguien de su edad.
 Conversaba “artísticamente”, cierto, con “intenciones estéticas, creando efectos, por divertirme y divertir a los demás”.
Eso es lo que permanece, eso es lo que importó y sigue importando.
No le dije lo mucho que había supuesto para nosotros, para mí y para los de mi generación, su poesía y su manera de sentir y de vivir.
 Hoy se lo diría; entonces me daba mucho apuro.
Si no recuerdo mal, aquella conversación nunca llegó a publicarse
. Yo no la recuerdo publicada.
 Probablemente sería larguísima. No he vuelto a releerla porque la perdí.
Recordé la imagen del noble arruinado entre las ruinas de su inteligencia.
 Quería ser feliz “por encima de todo / contra todo / y contra mí de nuevo”
1990: la noche de su muerte.
 Estábamos jugando al póquer cuando sonó el teléfono con la noticia.
 Recuerdo a mucha gente en casa.
 Habíamos ido a ver una función y luego vinieron todos a escuchar discos, a jugar y a tomar unas copas
. Recuerdo que estaba Sagarra, que estaba Ollé, que estaba Anguera.
 Sagarra me dijo al llegar: está muy mal
. No sé si fue él o Marsé quien me contó luego los últimos días, quizás un año, en la casa de los Marsé, en Calafell. Jaime Gil ya andaba con la cabeza perdida por la medicación, pero a veces había repentinas ráfagas de recuerdo
. Como aquel día de primavera. Joaquina, la mujer de Marsé, estaba preparando la comida, con la radio puesta.
 Comenzó a sonar una canción de la Piquer. Ojos verdes, diría.
 Y Jaime Gil, en el jardín, alzó la cabeza, alzó el dedo, atrapó o creyó atrapar el relámpago, su dedo, imagino, como un pararrayos.
 Así me viene a la memoria. Joaquina llorando, y a mí se me saltaban las lágrimas imaginando la escena, la canción como el heraldo de una vida anterior, la imagen del noble arruinado entre las ruinas de su inteligencia.
Qué atroz profecía.
Yo estaba en ABC en aquella época.
 Diría que llamaron hacia medianoche. Abandoné la partida (siempre se me ha dado fatal el póquer) y me planté en el periódico para escribir sobre Jaime Gil.
Estaba triste y al mismo tiempo me gustaba el encargo, cruzar la ciudad para hablar del poeta recién fallecido.
Y me ilusionaba que me hubieran llamado, que me lo hubieran encargado a mí.
 En el taxi pensaba en la primera vez que le vi, con abrigo y sombrero, un anochecer de invierno, saliendo de la Compañía de Tabacos de Filipinas
. Estaba parado en las Ramblas, mirando hacia el rey mago que parecía tiritar en la hornacina de los almacenes Sepu.
 Creo que en el Retrato del artista hay una entrada en la que se pregunta a qué se dedicaría aquel hombre pequeño y helado el resto del año.
 Otro encuentro en las Ramblas.
 Encuentro desde la más respetuosa distancia: entonces no le conocía, no me hubiera atrevido a abordarle.
 Parado también frente a un quiosco, desplegando Le Monde Diplomatique
. Parecía radiante aquel día y yo pensé en Frederic de Lloberola, el protagonista de Vida privada, aquel hombre “de edad indefinida, con el estómago lleno de whisky y el corazón lleno de rosas rojas”.
 Más imágenes: la foto con los perros, los cachorritos que trepan por su cuerpo, tendido en una hamaca en el jardín, en La Nava de la Asunción.
 Un rostro de absoluta felicidad.
 Eso fue, debió ser, en el último verano de su juventud, como escribió
. Y el recuerdo de aquella periodista que cometió la indelicadeza de preguntarle, cuando ya estaba muy enfermo, acerca de la muerte
. La respuesta sabia, educada, ya casi desde el otro lado: “No haga preguntas ociosas. Consúltese a sí misma y tendrá las respuestas”
. Todo eso volvía en aquel taxi.
Escribí el artículo de un tirón, sin levantar la cabeza del teclado, como cuando leí por primera vez Las personas del verbo: un torpe intento de devolución.
 Escuché una voz que decía: “Venga, que hay que ir cerrando”
. Luego volví a casa.
 Seguía la partida. Llevaba en la mano la doble página, recién montada, todavía caliente, una prueba impresa para mí.
 Y para ellos.
 Volví a sentirme triste y contento.
Como ahora.

 

Diez periodistas literarios........................................................................... Manuel Vicent

Los perfiles de algunas de las grandes firmas surgidas del papel de periódico.

Un repaso a los perfiles de las grandes firmas literarias surgidas del periodismo. 
Una serie iniciada el 21 de abril de 2012, cuando Manuel Vicent buceaba en la figura de Julio Camba, y que llega a su fin en enero de 2015, de la mano de Manuel Vázquez Montalbán.
 Esta es una selección de diez de los artículos publicados en Babelia.
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Julio Camba | Un anarquista bajo la cúpula del Palace

Miraba todo lo que sucedía a su alrededor con una ironía perpleja, como si el mundo se acabara de inventar solo para él. Fue un cosmopolita literario, comprometido con los placeres de la inteligencia sarcástica
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Azorín | Paraguas rojo, paraguas negro

El joven periodista provocador y anarquista, que dio nombre a la generación del 98 y se inventó Castilla como género literario, acabó siendo un personaje gélido, sobrio y discreto que disolvió su vida en un latente franquismo
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Chaves Nogales | Disparar a la distancia precisa

Aventurero, comprometido y romántico, puso su afilada inteligencia y un estilo literario sin ninguna veta de tocino al servicio de la historia: contó de primera mano las cosas que pasaban y estuvo donde había que estar
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Corpus Barga | Galgo aristocrático con luz propia

El hombre que ayudó a Antonio Machado a cruzar la frontera de Francia en 1939 fue novelista, escribió memorias, pero sus mejores páginas eran los relatos de los lances que protagonizó en los momentos más duros de la vida
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D'Ors: La esencia está en la máscara

En castellano escribía en barroco. Leía un artículo a la criada y si esta lo entendía, murmuraba: hay que oscurecerlo
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Pedro Luis de Gálvez | Pícaros, bohemios, sablistas y hampones

El ingenio y la miseria recorren la vida de este autor, cuyo éxito literario le llegó en la cárcel
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Gómez de la Serna | El escritor como espejo cóncavo

Hablador inagotable y autor prolífico, su literatura fue un salto en el aire. De él se decía que todo lo que se le ocurría lo escribía, todo lo que escribía lo publicaba y todo lo que publicaba lo regalaba, porque apenas vendía libros
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Haro Tecglen | El pesimismo como estado de lucidez

Los oráculos suelen habitar en la trasera de los tabernáculos
. Así trabajaba Haro Tecglen bajo un cúmulo de libros y periódicos abiertos sobre la mesa, con las gafas en la punta de la nariz, comprometido solo con su inteligencia
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Un repaso a los perfiles de las grandes firmas literarias surgidas del periodismo
. Una serie iniciada el 21 de abril de 2012, cuando Manuel Vicent buceaba en la figura de Julio Camba, y que llega a su fin en enero de 2015, de la mano de Manuel Vázquez Montalbán.
 Esta es una selección de diez de los artículos publicados en Babelia.
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Julio Camba | Un anarquista bajo la cúpula del Palace

Miraba todo lo que sucedía a su alrededor con una ironía perpleja, como si el mundo se acabara de inventar solo para él.
 Fue un cosmopolita literario, comprometido con los placeres de la inteligencia sarcástica
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Azorín | Paraguas rojo, paraguas negro

El joven periodista provocador y anarquista, que dio nombre a la generación del 98 y se inventó Castilla como género literario, acabó siendo un personaje gélido, sobrio y discreto que disolvió su vida en un latente franquismo
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Chaves Nogales | Disparar a la distancia precisa

Aventurero, comprometido y romántico, puso su afilada inteligencia y un estilo literario sin ninguna veta de tocino al servicio de la historia: contó de primera mano las cosas que pasaban y estuvo donde había que estar
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Corpus Barga | Galgo aristocrático con luz propia

El hombre que ayudó a Antonio Machado a cruzar la frontera de Francia en 1939 fue novelista, escribió memorias, pero sus mejores páginas eran los relatos de los lances que protagonizó en los momentos más duros de la vida
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D'Ors: La esencia está en la máscara

En castellano escribía en barroco. Leía un artículo a la criada y si esta lo entendía, murmuraba: hay que oscurecerlo
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Pedro Luis de Gálvez | Pícaros, bohemios, sablistas y hampones

El ingenio y la miseria recorren la vida de este autor, cuyo éxito literario le llegó en la cárcel
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Gómez de la Serna | El escritor como espejo cóncavo

Hablador inagotable y autor prolífico, su literatura fue un salto en el aire. De él se decía que todo lo que se le ocurría lo escribía, todo lo que escribía lo publicaba y todo lo que publicaba lo regalaba, porque apenas vendía libros

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Francisco Umbral | El estilo como venganza

Tenía un ángel lírico, libre y violento en cada yema de los dedos con que machacaba la Olivetti. Se le hurtó la Academia y se desquitó escribiendo mejor que ninguno
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Vázquez Montalbán | Marxismo-pop y gente derrotada

Un ejemplar raro de comunista, que no quería privarse del humor ni del placer.
 Nunca dejó de reconocerse en los suyos cuando le llegó el éxito

 

10 años de BCNegra: nueve hitos para ilustrar la revolución de lo criminal............................ Juan Carlos Galindo

El festival de novela negra que invade Barcelona celebra un década. Repasamos sus hitos.

El escritor Marcelo Luján recrea una escena policiaca. / Samuel Sánchez.

Si Manuel Vázquez Montalbán viera en qué se ha convertido el festival que nació dos años después de su muerte como homenaje a su figura literaria y a su detective Pepe Carvalho se quedaría alucinado. 
Creado a la sombra de la Semana Negra de Gijón, en 10 años BCNegra ha pasado de la modestia y el sólo apto para fanáticos a ser una referencia mundial, un escenario por el que han pasado y pasan las principales figuras del género negro
. La celebración de su décima edición (hasta el sábado 7) nos sirve para mirar a la novela negra y ver cómo ha evolucionado y cómo se ha convertido en el género más vendido. Mucho más que una moda, la ficción criminal ha pasado de lo marginal al éxito absoluto. ¿En qué se basa esta revolución?
1.- De la clandestinidad al riesgo a morir de éxito
Cuando nació BCNegra, sólo existía en España un festival, el de Gijón, pionero y referencia durante décadas. 
Antonio Lozano, periodista y uno de los implicados desde el inicio, lo recuerda así: "Escritores, público y presentadores formábamos una modesta comisión de investigación
. Espacios reducidos, presupuestos ajustados y escaso pica pica en la fiesta de cierre.
 Todo compensado con ilusión y entrega". 
La situación diez años después no puede ser más distinta. "Fuera de Gijón no había nada", comenta por teléfono Paco Camarasa, comisario de BCNegra. 
"No había librerías, ni clubes de lectura, ni todas las colecciones que hay ahora en cada editorial. Gijón sigue siendo el faro que nos ilumina, pero ahora hay 14 festivales más". Getafe, Salamanca, Valencia, Cuenca, Pamplona y un sinfín de puntos se han unido a la fiesta. ¿Demasiado? Expertos, lectores y escritores creen que no.
Misha Glenny, Kostas Vaxevanis, José Martí Gómez, Ernesto Ekáizer y Carles Quílez, en la mesa redonda sobre la corrupción en BCNegra 2013, con el aforo del teatro lleno. / ALBERT GARCÍA
2.- Las editoriales se entregan
Hace una década era raro encontrar alguna editorial con sello de novela negra; en 2015 la situación ha dado un vuelco total
. "Ahora, la novela negra se publica tanto en sellos especializados, como en colecciones de literatura general: no hay discriminación.
 Hemos pasado de que lo raro fuera publicar novela negra a que lo raro sea no publicarla", resume Anik Lapointe, responsable durante años de la serie negra de RBA y ahora al frente de Salamandra Black.

BCNegra tiene parte de culpa en esto y toda la responsabilidad en un fenómeno fascinante: que el principio de año se haya convertido en un hervidero de publicaciones para llegar con libro fresco a la gran fiesta.
 "La primera semana de febrero se eligió a propósito porque no hay nada en esa fecha y los periodistas no tienen ninguna novia.
 ¿Qué hemos conseguido? Que hace unos años nadie publicaba novedades y este año habrá unos 20 libros para presentar en BCNegra", resume ufano Camarasa.
3.- Larsson y el botín escandinavo
Han vendido decenas de millones de ejemplares en todo el mundo, han llevado nombres impronunciables de pueblos y detectives al lenguaje común de miles de lectores, la literatura negra de los países del norte de Europa es en responsable del auge del género.
 En BCNegra han estado siempre. Henning Mankell recibió el segundo Premio Pepe Carvalho en 2007, pero fue en 2010 cuando la explosión de la trilogía de Stieg Larsson desboca el fenómeno. Ese año estuvieron en el festival Ann Holt y Arnaldur Indridason.
 El círculo de complicidad entre este boom y el del festival se cierra en 2013 con la concesión del Pepe Carvalho a Maj Sjöwall.
4.- Más y mejores lectores y cómplices
Lectores y escritores a las puertas de la librería Negra y Criminal el año pasado en la famosa firma de libros con vino y mejillones para los asistentes.
Los aficionados a lo criminal siempre han sido un grupo un tanto especial.
 Ahora son legión, y con un entusiasmo desconocido en cualquier otro género
. "Son más, son más listos, leen mejor", observa Camarasa. "El entusiasmo creciente de los lectores de siempre y de los nuevos adeptos al género se ha notado en blogs, webs, Twitter, en club de lecturas", resume Lapointe.
5.- La televisión y la novela negra, juntas en el crimen
La edad de oro que está viviendo la televisión tiene un marcado carácter negro.
 The Wire, Los Soprano, Boardwalk Empire, Fargo, True Detective o Breaking Bad son sólo algunos de los ejemplos. En los últimos años se ha producido una contaminación entre los dos ámbitos, reflejada en el festival el mismo año pasado en forma de mesa redonda.
 Autores de la talla de Dennis Lehane o Richard Price han pasado de un lado a otro con notable éxito. El último en iniciar el viaje, pero en este caso de la televisión a la novela es Nick Pizzolatto, responsable de True Detective, creador de Galveston, uno de los libros del año en el superpoblado y ultracompetitivo mundo de la ficción criminal.
6.- De Montalbán a Zanón, llega una nueva generación
A finales de los setenta, Montalbán gana el Planeta y Andreu Martín, Jorge Martínez Reverte y Juan Madrid publican sus primeras novelas. 
Son los padres del género en España. En estos primeros años del siglo XXI, el relevo lo han cogido escritores como Carlos Zanón, Alexis Ravelo, Rosa Ribas o Víctor del Árbol. "Están publicando y vendiendo, no venden 100.000 pero venden", asegura Camarasa. 
Y se dan fenómenos editoriales como el de Dolores Redondo. Entre las dos generaciones han sabido mantener el pulso y el listón bien alto Lorenzo Silva (responsable, además, de Getafe Negro) y Alicia Jiménez Barlett, premio Pepe Carvalho 2015.
7.- Prestigio, premios y dinero. Lo criminal es 'mainstream'
Andrea Camilleri tras recibir el Pepe Carvalho. / GIANLUCA BATTISTA
El género negro ha contado siempre con el lastre, azuzado por ciertas prácticas editoriales que no han ayudado, de ser un mero entretenimiento, un hermano pequeño de otros géneros literarios de más fuste. Imaginamos que los críticos se olvidaban de Jim Thompson o Dashiell Hammett, pero ahí quedó la mancha.
 La entregada inmersión de John Banville, Pierre Lemaitre y otros en el género parece que han dado la vuelta a la situación.
Los premios y el dinero también han llegado.
 En 2013 se celebró en BCNegra un acto titulado El tercer planeta. Cuando la novela negra se lleva el premio, que sirvió para celebrar que un autor del género, Lorenzo Silva, ganara el Planeta en 2012. Como muestra de la fortaleza del género, otro jugador del equipo negro, Jorge Zepeda Patterson, se lo ha llevado en 2014. La novela negra es mainstream.
8.- Una constante: el amor por lo italiano y lo Mediterráneo
BCNegra nunca ha olvidado su pasión mediterránea y especialmente italiana.
 Por Barcelona han pasado desde 2005 Gery Palazzotto, Massimo Carlotto, Roberto Saviano, Marco Malvadi o Maurizio de Giovanni
. Esta historia de amor vivió su bella culminación el año pasado, con la entrega del Pepe Carvalho a Andrea Camilleri, quizás el mayor responsable no escandinavo del boom del género en España. Prueba de que ese interés no desfallece es la presencia este año de una de las voces más interesantes que han surgido en los últimos años en la ficción criminal italiana: Antonio Manzini, bien acompañado por Donato Carrisi. Petros Markaris, premio Pepe Carvalho en 2012, visionario griego y hombre que arrastra, literal, a cientos de personas cada vez que habla y a miles cada vez que escribe sobre su maltratada Grecia, completa el panorama.
9.- Otra constante: la corrupción
Como género por excelencia para preocuparse de la realidad social, la novela negra, y por extensión los festivales, tratan el tema con especial fruición.
 No hay edición de BCNegra en la que no haya actos mucho más pegados a la realidad. En estos diez años España ha dado mucho material a la ficción. 
Falta por producir la gran novela de la corrupción en España, que habrá de ser negra por definición. Aquí, una gota de esperanza:
 "Hace 10 años había muy pocos corruptos en la cárcel.
 Ahora cada vez hay más. El que la hace, puede salir en una novela pero además puede acabar entre rejas", zanja Camarasa, comisario y alma de BCNegra. Feliz décimo cumpleaños.

'Un señor llamado John Connolly'

ANTONIO LOZANO
No sé si encaja como hito del festival en un sentido global o histórico, pero la visita de John Connolly en 2010 sin duda supuso un hito particular y sospecho que también para todos aquellos que se cruzaron en su camino
. Comencemos por lo personal. 
Cuatro o cinco años atrás había coincidido por primera vez con el autor irlandés, de visita promocional a Barcelona con uno de sus “Charlie Parkers”, no logro recordar cuál -es lo que tienen las series, ejércitos que suelen admirarse por la fuerza épica del conjunto antes que por actuaciones individuales -pero sí que charlé con su responsable en un encuentro con lectores en la librería Negra y Criminal y que luego nos fuimos a cenar una paella en grupo por la Barceloneta, a tocar del mar.
 Se abusa del término “encantador”, un comodín empleado bajo cualquier comportamiento mínimamente afable, pero Connolly lo encarnó en todas sus letras
. Con todo, mi impresión es que no hubo tiempo de conversar con calma y que este periodista pasaría a ese limbo donde moran tantos y tantos compañeros con los que el autor se topa fugazmente en sus giras internacionales. 
Craso error. Cuatro o cinco años después, cuando el escritor regresó a la Ciudad Condal invitado por Tusquets y el Comisario Camarasa, la primera imagen que dejó en el firmante es recibirlo en el hall de su hotel con un regalo: un pack de DVD con las dos primeras temporadas de una serie de televisión que recordaba haberle recomendado durante aquella lejana paella degustada junto a la playa.
Y ahora lo colectivo
. Los asistentes al acto en el que Connolly presuntamente debía hablar del Mal en sus novelas y aprovechar de paso para promocionar su última entrega traducida, Los amantes, se toparon con una lección magistral sobre la naturaleza y las aspiraciones del género negro, donde cualquier mención a su propio universo fue orillada de cara a rendir tributo a su mayor inspiración, su dios particular, ese Ross McDonald que utilizó como hilo conductor para conducir al público a las entrañas del noir. 
La periodista Laura Fernández y un servidor éramos los teóricos encargados de entrevistarlo pero, a la hora de la verdad, nuestros cuestionarios fundidos en una larga cita desarrollada en una cafetería del centro de la ciudad quedaron en papel mojado y nos limitamos a ejercer de felices comparsas. Desde el minuto uno, Connolly se levantó, agarró el micro y durante una hora encandiló a todos con sus conocimientos y un punto de showman que sabe cuándo colocar los chistes y donde lanzar los dardo
s (Dan Brown fue crucificado con argumentos irrebatibles).
 Nunca este periodista, que ya ha participado en un buen número de actos en el festival, ha escuchado al público reírse tanto y romper a aplaudir con tata frecuencia (definitivamente esto sí es un hito).
 En la hoja de servicios del creador de Charlie Parker también cabe resaltar que mostró idéntico entusiasmo en una librería bien modesta de Terrassa el día antes (o el día siguiente), frente a 15 personas como mucho. Después hemos vuelto a coincidir en Dublín y en Madrid, me ha incluido en los agradecimientos de un libro de cuentos policíacos que editó porque simplemente le sugería a una autora, me ha regalado más DVD y animado a que le pida prestada su casa en Maine
. Y todo esto ha hecho el hombre que quizá mejor ha teorizado desde la ficción sobrenatural sobre las raíces y los componentes del Mal.

 

 

 

El escritor Marcelo Luján recrea una escena policiaca. / Samuel Sánchez.

Si Manuel Vázquez Montalbán viera en qué se ha convertido el festival que nació dos años después de su muerte como homenaje a su figura literaria y a su detective Pepe Carvalho se quedaría alucinado. Creado a la sombra de la Semana Negra de Gijón, en 10 años BCNegra ha pasado de la modestia y el sólo apto para fanáticos a ser una referencia mundial, un escenario por el que han pasado y pasan las principales figuras del género negro. La celebración de su décima edición (hasta el sábado 7) nos sirve para mirar a la novela negra y ver cómo ha evolucionado y cómo se ha convertido en el género más vendido. Mucho más que una moda, la ficción criminal ha pasado de lo marginal al éxito absoluto. ¿En qué se basa esta revolución?