Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 ene 2015

Podemos exhibe músculo en Sevilla con un mitin multitudinario.......................................Lourdes Lucio / Raúl Limón

Iglesias y Teresa Rodríguez, antes del mitín. / Foto: Alejandro ruesga / vídeo: ATLAS

Hasta ahora solo había un partido en Andalucía capaz de llenar, con ayuda de autobuses, un auditorio como el de Fibes en Sevilla, con 3.700 entradas, el PSOE.
 Desde este sábado, hay que sumar también a Podemos, que hizo una exhibición de poderío y de fuerza para acoger el primer mitin de su secretario general, Pablo Iglesias, en esta comunidad
. En un ambiente festivo, donde las coplas preautonómicas del granadino Carlos Cano fueron también protagonistas, Iglesias se lanzó al cuerpo a cuerpo con el PSOE y también con Susana Díaz, a la que retó a un debate en televisión.
Un público mayoritariamente de mediana edad, interrumpió y jaleó tanto a Iglesias como a la candidata a la secretaría general de Podemos en Andalucía, la gaditana Teresa Rodríguez.
 Como en Barcelona, ni hubo banderas andaluzas, ni españolas, tan solo dos republicanas y una gran enseña saharaui.
 Desde el jueves, los organizadores sabían que tenían el lleno garantizado.
 En cuatro horas se agotaron las invitaciones a Fibes, cuyo alquiler ha costado 15.000 euros. Según datos de Podemos, los inscritos en esta comunidad rondan los 55.200, cifra que supera a los 46.000 militantes del PSOE.
Iglesias acusó al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, “de estar perdido”, de no saber si está a favor o en contra de la reforma del artículo 135 de la Constitución, de no saber a qué partido apoya en Grecia y “de no saber si va a pactar o no” con el PP.
 El líder de Podemos dejó dicho: “Los que no vamos a pactar con el PP somos nosotros, ni se lo vamos a poner fácil”
. El dirigente de Podemos retó a la presidenta de la Junta — “que parece que manda más que Pedro Sánchez”, dijo— a un debate en televisión, después de acusarla de haber vetado una entrevista en Canal Sur, un hecho que desmintió la televisión autonómica.
 Iglesias pidió el apoyo del “duende” de los sevillanos a la manifestación del 31 de enero en Madrid, a la que Podemos espera una afluencia “histórica”.
Rodríguez arremetió contra Susana Díaz, con la que competirá previsiblemente en las elecciones autonómicas. Según Rodríguez, al PSOE “no le duele ya Andalucía” y la situación de la comunidad es la misma que cantaba Carlos Cano cuando reclamaba “pan, trabajo y dignidad” y describía una región desangrada además por la emigración en la La murga de los currelantes, que cantó la eurodiputada para cerrar su intervención.

Polémica con Canal Sur

Pablo Iglesias acusó ayer a la presidenta de la Junta de haber vetado una entrevista en directo que tenía concertada con Canal Sur.
 “Doña Susana ha dicho: no se entrevista en mi televisión al coletas”, dijo el líder de Podemos, provocando abucheos de los asistentes al mitin.
 La televisión autonómica en un comunicado afirmó que “es rotundamente falso” que se haya anulado la entrevista, porque “en ningún momento” se había concertado. Sí hubo conversaciones, pero no llegaron a cerrarse.
 El canal público ha invitado en varias ocasiones a Iglesias al programa La Entrevista, que no ha llegado a celebrarse por problemas de agenda del político.
 Canal Sur entrevistó en ese espacio el viernes al secretario de Organización, Sergio Pascual, y esta semana en la radio, a Teresa Rodríguez. Íñigo Errejón también fue entrevistado en Canal Sur.
La dirigente de Podemos criticó la “burocracia hereditaria” del PSOE, que ha creado una “aristocracia de carné” en Andalucía. Rodríguez puso a Díaz como ejemplo de lo que Podemos llama “la casta”. “Presume de ser de la casta de los fontaneros y es presidenta de la Junta por hacer fontanería en el PSOE sin llave ni soplete desde que era joven”.
 También le afeó el haberse comportado como una "madre autoritaria” con el vicepresidente de la Junta, Diego Valderas (IU) —al que describió como “un pelele”—, por haberle prohibido viajar a los campamentos de refugiados saharauis para no irritar a Marruecos.
Ni Rodríguez ni Pablo Iglesias hicieron una sola propuesta para Andalucía.
 Sí hubo muchas proclamas como la de “convertir la indignación en cambio político” o "lo que da miedo no es hacer políticas distintas, sino permanecer igual”
. Afirmaciones trufadas con otras muy aplaudidas como “hay que echar a esta gentuza”.
El acto se cerró con el himno de Andalucía que cantó Iglesias con todo el auditorio en pie.
El portavoz del grupo socialista en el Parlamento andaluz, Mario Jiménez, acusó al líder de Podemos de venir a Andalucía a "insultar".
 En su cuenta en Tiwitter, escribió: "Podemos trae a Andalucía insulto y desprecio a los trabajadores. Radicalismo y clasismo de vergüenza".
En otro tuit afirmó: "Ahora sabemos lo que le molesta de verdad a Pablo Iglesias de Susana Díaz: que es hija de un fontanero
. Radicalismo y clasismo vergonzoso".

El aguacate, el ingrediente de moda en el mundo de la belleza.....................................SALOMÉ GARCÍA

Esta fruta, rica en grasas y vitamina E, nutre la piel y el cabello y es mano de santo contra la descamación. Preparar el potingue en casa es fácil.

aguacate cover

Hay una moda imparable en esto de la belleza.

 Por un lado están los apóstoles de los productos industriales con parabenos, sulfatos y siliconas, más estables, duraderos y gratos al tacto. 

Por otro, los adalides de los cosméticos naturales, sin conservantes ni químicos adicionales pero que en ocasiones presentan texturas difíciles y aromas ‘rarunos’.

 Entre estos últimos hay una frase básica para referirse a la supuesta salubridad de sus productos:

 “Están hechos solo con productos naturales. Hasta te los podrías comer”.

Sin entrar en el debate de si realmente al estómago le hace bien lo mismo que sienta estupendamente a la piel o si el experimento puede acabar con incómodas molestias gastrointestinales, lo cierto es que la cosmética D.I.Y (háztelo tú mismo) gana posiciones.

 Tal vez sea por la crisis, que aprieta el bolsillo y lleva a muchos a cocinarse sus propios potingues en casa (ojo, los productos de herbolario y los de agricultura orgánica tampoco son tan baratos).

 O por ese afán de alquimista que todos llevamos dentro y que los tutoriales de Internet ponen a un clic de realizarse.

 Sea cual sea la razón, lo cierto es que las mascarillas de pepino han sido relegadas por las de aguacate.

 Por resumir: esta fruta es rica en ácidos grasos omega 3 (0,16 gr/ 100 gr), grasas monosaturadas (13,09 gr de ácido oleico) y vitamina E (entre 2 y 3 mg, cerca del 25 % de la cantidad diaria recomendada). Cualidades que, aplicadas en la piel, ayudan a mantener su elasticidad, reducir la sequedad y mitigar el envejecimiento prematuro causado por los rayos solares.

El problema, como todo en cosmética, son las proporciones de los principios activos. El gran elixir renovador de la piel, la quintaesencia que concentra las mejores propiedades de esta fruta, es su aceite.

  En Estados Unidos, sin ir más lejos, este ingrediente puro está patentado como tratamiento para algunas formas de dermatitis, artritis y eczema. 

Pero no todo el aguacate es aceite. “Hay que quitar la piel y el hueso. 

La carne restante se prensa en frío y así se extrae el aceite”, explican desde Lush, la casa cosmética inglesa que incluye aguacate en diversas exfoliantes y cremas emolientes. Antes de ponernos a exprimir aguacates como si no hubiera un mañana conviene saber que hacen falta diez de estos frutos para obtener tan solo una cucharadita del precioso aceite. ¿Demasiado esfuerzo? Aquí entran en juego los herbolarios, tiendas de productos naturales y esa gran botica virtual llamada Internet. La clave es asegurarse que es 100% procedente de cultivo biológico y que no lleva conservantes.

 No tiene mucho sentido hacerse un ungüento doméstico con materias primas cargadas de químicos.

 Para eso ya están los cosméticos habituales y nos ahorramos el limpiar la cocina y el baño (sí, tanto la producción como el empleo y posterior retirada de estos productos suele manchar más que abrir el bote y aplicar).

 Mascarillas caseras

Quienes estén dispuestos a ejercer de cosmetólogos caseros pueden iniciarse con una sencilla mascarilla capilar.

 Que volviendo a la tesis del principio, sí, se puede comer.

 Y que, al igual que con los aguacates que se llevan a la mesa, hay que elaborar con ingredientes maduros en su punto: ni demasiado tempranos ni pasados, ya que las propiedades no serán las mismas.

 Con el aguacate maduro en ristre solo queda ponerse manos la obra. La receta empieza igual que si fuéramos a hacer un guacamole, pero sin cebolla ni chiles. Una vez hecha la papilla, se aplica a las bravas sobre el cabello. Se deja actuar entre 15 y 20 minutos (más puede acabar engrasándolo) y adiós a los cabellos secos y desnutridos. 

De paso, también a ese cuero cabelludo sensible y propenso a descamarse (no, no siempre es caspa las motas blancas que caen del cabello; a veces son fragmentos de piel seca).

 Las mascarillas faciales caseras, según algunos cibergurús, requieren otros ingredientes más de la lista de la compra. Yogur, limón, yema de huevo, miel, aceite de oliva o de almendras suelen ser los acompañantes más frecuentes. ¿Desventajas? Al no llevar conservantes, hay que usarlos nada más prepararlos o corremos el riesgo de que la mezcla se corrompa y acabe provocando alteraciones en la piel.

 Y, aviso para navegantes: nada de ponerse la mascarilla y sentarse en la terraza al sol si la mezcla lleva limón o corremos el riesgo de acabar con manchas en la piel.

¿Y qué hace la industria ante esta ‘aguacatemanía’ casera? Ante todo, no quedarse de brazos cruzados. 

Los gigantes de la cosmética, la generalista y la que se conoce como de autor, no son ajenos a esta revolución natural y echan mano del aguacate para muchos productos antienvejecimiento. Sin ir más lejos, forma parte de la formulación del Double Serum de Clarins  o el contorno de ojos Avocado de Khiels 

. A más pequeña escala, Davines, una marca italiana basada en cultivos orgánicos, lo incluye en la crema de peinado Invisible Styling Cream. ¿Ventajas? No se echan a perder nada más abrir el bote e incorporan otros activos útiles para otras funciones (dar brillo, cerrar poros, reafirmar…). 

Sea cual se ala opción, no hay duda de que estamos en la era del aguacate. Otra vez será, pepino.

 

avocado



 

Lo último La doble limpieza facial, el secreto mejor guardado de las japonesas

. Y no en una cualquiera.La doble limpieza facial, el secreto mejor guardado de las japonesas 
  Seamos honestas.
 Las mujeres occidentales podemos gastarnos una pasta en la hidratante más innovadora con la última molécula revolucionaria, pero si podemos nos escaqueamos de quitarnos el maquillaje por la noche (cualquier excusa vale, “estoy cansada”, “me he maquillado poco”, “desde que me di el colorete por la mañana ya no me queda nada”…) o lo reducimos a la mínima expresión (ay esas toallitas húmedas, que desde el armario del baño están diciendo “úsame, soy fácil y rápida”).
Las japonesas nos mirarían como si viniéramos de Marte
. Ellas tienen clara la importancia de la limpieza de la piel
. Tan clara que la hacen doble (sí, doble) y la convierten en un ritual.
 “Para las mujeres orientales, especialmente para las japonesas, la limpieza de la piel no se limita a eliminar las impurezas y el maquillaje, sino que se inspira en la Ceremonia Japonesa del Té, en la que para preparar una taza de té realmente perfecta hay que seguir una serie de pasos sumamente cuidadosos y elaborados en un ritual llamado Saho
. El Ritual Saho guía cada acción desde la preparación, la elección del kimono, la decoración de la sala de té, elección del dulce, colocación de los productos, etc”, explica María del Mar Sanguino, directora de Formación de Sensai España, del grupo Kanebo.
No nos llamemos a error.
 La japonesa trabaja muchas horas (en eso nos parecemos a ellas) y cuando llega a casa no anda convirtiéndose en una geisha para desmaquillarse y ponerse el pijama, pero puntualmente, mañana y noche, reserva media hora para limpiarse y cuidarse el rostro y posiblemente ese sea el secreto de sus pieles inmaculadas, blanquísimas y llenas de luz.

Su limpieza es, en realidad, un ritual sencillo
. Primero utilizan un limpiador en leche, aceite (apto para todos los tipos de pieles) o crema, y después repiten limpieza, esta vez con agua y una fórmula en gel o espuma.
“La doble limpieza facial consiste en realizar dos pasos para retirar cualquier tipo de residuos de la superficie de la piel:
 En el primer paso retiramos todo tipo de impurezas oleosas como el maquillaje y el sebo; y en el segundo paso retiramos todas las impurezas acuosas y células epiteliales muertas”
, explica Sanguino. Sensai posee una línea de limpieza e hidratación, Silky Purifiying, que sigue ese ritual Saho del té como protocolo de aplicación.

 

Japonesa

¿Cuáles son los beneficios de la doble limpieza en comparación con la sencilla, que practicamos el resto de las mortales? “La limpieza es esencial para obtener una piel saludable y es más eficaz si se emplean limpiadores y jabones faciales que eliminan específicamente determinadas impurezas”, dice Sanguino. Los dos pasos se llevan por delante maquillaje, sebo, impurezas procedentes de transpiración, polvo y bacterias, dejando la piel preparada para los productos de cuidado que se apliquen a continuación (el orden de los cosméticos es muy importante en el ritual).

Después de la limpieza (y en un mundo perfecto), las occidentales nos aplicaríamos el tónico. Las japonesas, sin embargo, utilizan normalmente una loción equilibrante, que prepara el rostro para el tratamiento de hidratación que se aplica después (incluso, si hay tiempo, se ponen una toallita caliente sobre el rostro).

Shiseido también sigue los preceptos de la doble limpieza, y su línea Ibuki, reconocida con varios galardones como el IFSCC (considerado el “Nobel” de la cosmética) y pensada para mujeres de 25 a 35 años, cuenta con la loción equilibrante Softening Concentrate, que se utiliza después de la limpieza y antes del tratamiento, y es apta para todo tipo de pieles, de secas a grasas. Su fórmula con emolientes e ingredientes hidratantes, “aporta una profunda y continúa hidratación en el estrato córneo evitando al mismo tiempo su evaporación”, y esto va mucho más allá del simple tónico porque “ayuda a las células del estrato córneo a ‘memorizar’ su óptima estructura ayudando así a la piel a resistir futuros problemas”, explican desde la compañía cosmética japonesa.Productos limpieza japonesa

Aquel comienzo............................................................................... Antonio Muñoz Molina

Hace 40 años, 'La verdad sobre el caso Savolta' trajo un aire nuevo a la manera de escribir y de leer novelas en España.

 

Contraportada de la primera edición de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo mendoza.

Las novedades verdaderas solo se ven venir retrospectivamente.
 Ahora, cuarenta años justos después de su publicación, está claro que La verdad sobre el caso Savolta trajo un aire nuevo a la manera de escribir y de leer novelas en España, pero el cambio no fue visible de inmediato.
Una novedad profunda suele actuar gradualmente, no de golpe, y solo con el paso del tiempo se ve del todo el resplandor que en realidad tardó años en hacerse visible
. Una obra original es a la vez síntoma y causa: revela estados de sensibilidad que ya estaban actuando pero aún no se advertían, y al mismo tiempo, por el hecho de existir, acelera esos cambios, al irradiar influencias fecundas, al despertar vocaciones estimuladas por lo nuevo, otras obras de originalidad semejante. Eduardo Mendoza le contaba a Juan Cruz en estas mismas páginas su agradecimiento por la crítica generosa que Juan García Hortelano, entonces un escritor maduro y consagrado, le hizo a aquella primera novela de un desconocido.
 Pero cuando Mendoza empezó a brillar y a influir de verdad en el curso de la literatura española fue unos años más tarde, con el éxito inusitado, en 1980, de El misterio de la cripta embrujada.
 Esta novela, más liviana y en apariencia menor, por comparación con La verdad sobre el caso Savolta, hizo que muchos lectores descubrieran por fin al que hasta entonces había disfrutado de un reconocimiento indudable, pero todavía restringido, y buscaran aquella novela anterior de la que hasta entonces no habían sabido nada.
 Con El misterio de la cripta embrujada y la recuperación de Savolta irrumpió definitivamente en la literatura española no solo un nuevo escritor, sino también un linaje nuevo de lectores, sorprendente por su número, y también por su disposición, y hasta su avidez, por elegir novelas nuevas, que no venían firmadas por los nombres habituales, novelas de casi desconocidos escritas con una intensa voluntad literaria.
Las novelas se hacen con los materiales más comunes y baratos, las palabras habituales, las vidas de las personas
Otras cosas habían sucedido a lo largo de aquellos años, estaban sucediendo.
 Franco había muerto y los límites penitenciarios de la vida española se habían derrumbado, desbordados por el estallido de una vitalidad que llevaba en ebullición mucho tiempo, y que había empezado a manifestarse con irreverencia magnífica mucho antes de que comenzaran los cambios políticos
. Quien recuerde los escaparates de las librerías en 1974 o 1975, o los primeros números del semanario Por Favor, o el ambiente de los cines en que se proyectaba, justo esos años, La prima Angélica, sabrá a qué me refiero: de pronto se hacían cosas, películas, revistas, libros, no contra la dictadura ni a pesar de ella, sino como si la dictadura ya no existiera, con una mezcla de impaciencia y de arrojo que tenía mucho de temeridad, porque el precio de la disidencia podía seguir siendo muy alto.
La libertad de espíritu con que Saura hizo La prima Angélica, donde por primera vez se sometía al escarnio público la figura de un falangista, era parecida a la que había llevado a Juan Marsé a escribir Si te dicen que caí.
 Marsé pagó el precio de que la novela tardara unos años en publicarse en España, pero el resultado de su integridad política y estética, de su decisión de no seguir sometiéndose a las cautelas de la supervivencia en una tiranía, fue el logro de una maestría incomparable, la explosión de todas las mejores posibilidades de su talento narrativo.
Igual que Marsé, Mendoza parecía inmune a uno de los grandes vicios de la cultura intelectual española, incluida la antifranquista: la arrogancia despectiva
Escritas más o menos al mismo tiempo, las dos sin esperanza inmediata de publicación, Si te dicen que caí y La verdad sobre el caso Savolta le quemaban en las manos a un joven lector trastornado por impaciencias literarias y políticas; le demostraban que en el español de España podían escribirse novelas tan bien armadas, tan estéticamente innovadoras, tan fabuladoras y tan testimoniales como las mejores que venían de América Latina; y también que el gusto primitivo, goloso, absoluto de leer, el tirón del misterio, la encarnadura humana de los personajes, el sentido del humor, el pastiche, no eran incompatibles con una escritura de máxima exigencia.
Marsé y Mendoza, cada uno a su manera, aprendieron mucho del sentido de la construcción narrativa en las dos mejores novelas de Vargas Llosa, La casa verde y Conversación en La Catedral.
 Y es posible que a Mendoza le fuera útil también el desparpajo humorístico de Pantaleón y las visitadoras, el gusto por la parodia de los géneros del folletín, el bolero y la radionovela en La tía Julia y el escribidor, que él iba a combinar sin el menor escrúpulo, y con evidente regocijo, con el esperpento y la astracanada.
Igual que Marsé, Mendoza parecía inmune a uno de los grandes vicios de la cultura intelectual española, incluida la antifranquista: la arrogancia despectiva, el despliegue jactancioso y algo perdonavidas de las propias facultades; la descalificación frívola de lo que no se comparte; lo que Jaime Gil de Biedma llamó "este exceso de ser inteligentes".
 Se trata de un vicio particularmente dañino para un novelista. Las novelas no se hacen con ideas brillantes ni con demostraciones de erudición o proclamas de ruptura
. Las novelas se hacen con los materiales más comunes y más baratos, las palabras habituales, el habla, las vidas de las personas.
 Por eso decía Flannery O'Connor que un escritor de ficción necesita "a grain of stupidity", un puntito de estupidez, o de tontería.
 Hace falta ser un poco tonto o lento para fijarse mucho en las personas y en las cosas, no ser tan listo para enterarse de todo a la primera.
Las novelas se alimentan de una observación atenta y en el fondo cordial del mundo, de un interés incondicional por los seres humanos: un interés inevitablemente irónico, y algunas veces furioso, pero nunca arrogante.
 Es la actitud de Cervantes, de Galdós y de Dickens, y también la de Joyce, la de Virginia Woolf o Alice Munro.
Con 'El misterio de la cripta embrujada' y la recuperación de Savolta irrumpió no solo un nuevo escritor, sino también un linaje nuevo de lectores
Eso distinguía a Eduardo Mendoza de una gran parte de los escritores más celebrados por la crítica española en aquellos años
. Mendoza no escribía para someter a examen las facultades intelectuales del lector, ni para mostrarle sus conocimientos sobre el nouveau roman francés o el monólogo interior o las oscuridades más difíciles de William Faulkner; tampoco para adoctrinarlo políticamente o para jactarse ante él de sus audacias sintácticas o sexuales.
Mendoza, como Marsé, aunque con recursos muy distintos, busca la manera de contar con la mayor eficacia una historia que le importa mucho, que le importa tanto que ha decidido dedicarle un libro largo y complejo que quizás no llegue a publicarse.
 Mendoza escribe su primera novela queriendo revivir, más que reproducir, los mecanismos y las sabidurías de los novelistas que han alimentado su pasión de lector, y que se resumen en el fondo en la modesta intención de urdir un misterio y sostenerlo a todo lo largo de un relato, en un proceso gradual de revelación que conduzca a un desenlace satisfactorio, pero siempre incompleto, porque una de las cosas que hacen mejor las novelas es acuciar el deseo de saber y al mismo tiempo advertir de la dificultad del conocimiento.
Esta es una declaración de gratitud: a los veintitantos años uno terminaba de leer Si te dicen que caí o La verdad sobre el caso Savolta en un estado de sobrecogimiento y admiración, resuelto insensatamente a convertirse en novelista.