Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 dic 2014

Bienvenidos al rancho de Bob Dylan........................................................ Diego A. Manrique

El artista marcó la ruta para una fructífera convivencia entre el rock y la música country.

 

El músico Bob Dylan.

En 1966, en su torrencial Visions of Johanna, Bob Dylan lanzaba una declaración tan, tan extraordinaria que pasó desapercibida: “la emisora de música country suena suave/ y no, no hay realmente motivos para apagarla”.
 Quizás estaba avisando de su próximo viraje hacia el country, sugerido al año siguiente en temas del sobrio John Wesley Harding y confirmado en 1969 con Nashville skyline.
Urge hacer un esfuerzo para comprender la enormidad de aquella decisión.
 A finales de los sesenta, Estados Unidos se hallaba polarizado por la guerra de Vietnam; el público y los intérpretes de la música country, movidos por un patriotismo primario, defendían la intervención militar en el sudeste de Asia
. Por el contrario, la gente del rock se había politizado por aquel conflicto bélico y se oponía estruendosamente.
El giro country de Dylan, con su cambio de voz y sus canciones de amor, fue entendido como una deserción.
 Imposible minimizar la irradiación ideológica de Dylan en el caldero de la contracultura: incluso los Weathermen, el principal grupo violento en la clandestinidad, se llamaban así por una letra de Bob.
Son lejanas batallas, lo sé.
Así que acelero con el marcador: el resultado final fue la apertura del rock a la sensibilidad country (y también al revés)
. Eso lo comprobamos en la abundancia de temas de Dylan hechos por grupos de country-rock e incluso por artistas genuinamente vaqueros.

El éxito del estudiante prodigio en Wall Street se derrumba................................... Sandro Pozzi

El artículo que dedica el 'New York Magazine' al adolescente de Queens resulta ser falso

Las ganancias de 72 millones de dólares en inversiones eran una simulación.

 

La historia de éxito de Mohammed Islam en Wall Street le aguantó menos de 36 horas en pie al New York Magazine.
 El espectacular retorno que supuestamente había logrado el estudiante del prestigioso instituto de Stuyvesant ya fue puesto en duda por los profesionales del parqué, mientras se hacía protagonistas de los titulares de la prensa mundial, incluido EL PAÍS.
 Después, admitió que los 72 millones de dólares que decía había ganado no eran reales, sino una simulación que hizo con sus compañeros.
El prodigio de 17 años quedó así reducido a un mero figurante, mientras sus padres trataban de protegerlo diciendo que no era momento para entrevistas.
 En realidad no se hablaban con su hijo porque sabían que todo era mentira desde el principio.
 El centro educativo también evitó durante todo el día hacer comentarios después de que Islam apareciera en la citada revista en un artículo como ejemplo de por qué la gente ama la ciudad de los rascacielos.
 Tenía una entrevista pactada con el estudiante y uno de sus compañeros, Damir Tulemaganbelov. Sin embargo, fue anulada y en una escueta nota el aspirante a inversor indicaba que la cifra no era del todo correcta, sin dar más detalles.
 La autora del artículo, entretanto, defendió la historia diciendo que había visto el extracto de su cuenta bancaria y que había una cantidad de ocho cifras.
Horas después, en una entrevista con el New York Observer, el joven iba más allá y precisaba que nunca había invertido dinero real en acciones ni en derivados
. “Eran transacciones simuladas”, explicó, “aun así tuve mucho éxito y los retornos fueron increíbles, mejores que los del índice S&P500”. Islam, que hasta este lunes era el presidente del club de inversores de su instituto, apareció hace meses en una lista que Business Insider dedica a los jóvenes que hay que seguir en las finanzas.
Lo cierto es que los 72 millones eran más un rumor que corría por los pasillos de instituto que una cifra real, basado en un juego que hacían los propios estudiantes y en el que supuestamente reconocían a Islam como el "maestro".
 El adolescente supuestamente empezó a invertir a los nueve años. Si hubiera empezado entonces con 10.000 dólares, tendría que haber tenido un rendimiento anual medio del 200% para poder haber alcanzado esa cantidad.
 Con un millón de dólares, la ganancia anual tendría que haber sido del 70%.
Si su historia hubiera resultado real, habría dejado en evidencia hasta a los grandes gurús del parqué neoyorquino como George Soros o Warren Buffett.
 El Leaders Business Club, una organización que agrupa a jóvenes emprendedores que se adentran en el complejo mundo de las finanzas, ya pidió al joven de Queens que fuera transparente y que facilitara un informe auditado de sus retornos bajo la amenaza de apartarle del grupo.

Suiza sospechó del dinero de Bárcenas cuatro años antes del ‘caso Gürtel’........................... José Manuel Romero


Luis Bárcenas entra a declarar ante el juez Pablo Ruz en la Audiencia Nacional. / Uly Martín

El Dresdner Bank, donde el ex tesorero del PP Luis Bárcenas llegó a acumular hasta 22 millones de euros en 2009, sospechó del origen de la fortuna del dirigente popular desde 2005, cuatro años antes de que estallase el escándalo del caso Gürtel.
Pese a las sospechas de las que hablaban en correos electrónicos internos del banco y pese al compromiso de investigar la procedencia del dinero que Bárcenas ingresaba regularmente en efectivo en sus oficinas de Ginebra, los responsables del Dresdner Bank nunca llegaron a confirmar el origen ilícito del dinero y mantuvieron su relación con el ex tesorero del PP.
La documentación remitida al juez Pablo Ruz desde Suiza, incorporada esta semana al sumario del caso, revela cómo se activaron las alarmas en 2005, cuando Bárcenas decidió poner su fortuna a nombre de la fundación Sinequanom, con sede en Panamá.
El primer correo electrónico interno del banco, fechado el 2 de agosto de 2005, explica el movimiento ordenado por Bárcenas sobre sus fondos y aclara que la nueva cuenta abierta a nombre de la Fundación Sinequanom “se clasificó como una relación comercial de riesgo 2 con activos superiores a 10 millones”.
 El banco decidió subir la calificación de riesgos tras hacer algunas comprobaciones:
“En el marco de la verificación World-Check (esta no existía en 2001 cuando Bárcenas abrió cuenta en el banco) se comprobó que la persona autorizada es un PEP (senador español por Cantabria)
. La nueva cuenta se abre como una relación comercial de la categoría riesgo 3”.
El autor del correo resalta que “la procedencia de los fondos que se encuentran en el Dresdner Bank, activos en torno a 14 millones de euros, no está lo suficientemente clara para un cliente de la categoría riesgo 3”.
 Los responsables del banco explican que aunque conocen los sectores de la supuesta actividad de Bárcenas –negocios inmobiliarios, publicidad y comercio de arte – “el cliente se niega hasta la fecha a comunicar los nombres de las empresas”.
Los correos del banco explicaban que la agente comercial que trataba con Bárcenas, Agathe Stimoli, recabaría "más información sobre la procedencia de los activos de Luis B. en la próxima visita al cliente, a más tardar el 30 de junio de 2006".
Los esfuerzos de Agathe Stimoli por conocer la procedencia de los fondos, según la documentación bancaria aportada por Suiza, no dieron grandes resultados.
 Por un lado, Bárcenas justificó sus ingresos en la venta de obras de arte que, según dijo, se formalizaban en España con pagos en efectivo de la operaciones, motivo por el cual ingresaba grandes cantidades de dinero de esta manera en el banco suizo.
Los informes de Agathe Stimoli, incorporados a la documentación remitida por Suiza, hablan de que “Luis B. es un economista que se dedica al sector inmobiliario cuyo nombre no aparece en la guía telefónica española”. “Actualmente”, señalaba en sus informes, “invierte junto a dos socios en la construcción de una estación de esquí en la región de esquí de Baqueira”
. Y concluía: “De forma particular, Luis B. también compra y vende obras de arte españolas”.
En la ficha que elaboraron para conocer las actividades del cliente, el ex tesorero del PP aseguró al banco que tenía relaciones con siete empresas
: La Moraleja, Acesa, Producciones Altea, Enercor 21, Netcheck, Padel Set y Serena Digital.
El banco suizo aventuró en su informe que La Moraleja podía ser una empresa que se dedicaba al sector inmobiliario en España
. En realidad, Bárcenas se refería a la empresa de su amigo Ángel Sanchís en Argentina dedicada a la venta de productos cítricos.
Del resto de empresas, los responsables del banco suizo señalaban en su documentación interna que o bien no aparecían con ese nombre en el registro mercantil de España o, cuando aparecían, en su composición no se incluía el nombre de Luis Bárcenas.
La investigación judicial abierta a raíz de la imputación de Bárcenas en el caso Gürtel no encontró rastro de esas operaciones comerciales del ex tesorero relacionadas con el mundo del arte ni con su negocio inmobiliario, en el que según aseguró al banco suizo espera obtener plusvalías del 200%.

15 dic 2014

Retrato de Joaquín con pájara........................................Luis García Montero

Durante la más prolongada de las pájaras que padeció Sabina en el pasado, el poeta Luis García Montero le llevó los versos de 'La nube negra'

 

Sabina, durante el concierto del sábado en Madrid. / CLAUDIO ÁLVAREZ

En el éxito y en el fracaso, la diferencia entre un artista y un burócrata del arte suele estar marcada por la soledad.
 Es que tiene muchas tablas, decimos de aquellos que, después de muchos años, consiguen acercarse a las palabras o a un escenario como quien cumple un trámite.
 Son los que convierten la profesionalidad en una receta, no en un oficio. Porque hay otros artistas con oficio y años que no pueden acomodarse a las recetas, que viven cada cita como un acontecimiento y se sienten solos, inseguros, en medio de las ovaciones.
La verdad en el arte puede consolidar con fuerza un mundo propio, pero condena al creador a una perpetua debilidad.
 Una exigencia continua, una vida a la intemperie.
Joaquín Sabina reapareció el pasado sábado en Madrid, después de cinco años de giras por el mundo. Cuando se anunció el concierto, las entradas volaron como pájaros dispuestos a anidar en un acontecimiento.
 En una hora se colgó el cartel de aforo completo en el Palacio de los Deportes y los organizadores tuvieron que programar una segunda actuación para dar respuesta a las ilusiones desatadas.
El éxito de convocatoria intensificó su soledad. Madrid me rejuvenece, le dijo a sus amigos, porque sintió de nuevo ante el concierto ese estado quebradizo del muchacho que empieza, los nervios del cantautor que sueña con un escenario, una banda y un puñado de canciones memorables
. Los protagonistas de las canciones de Joaquín son seres solitarios, almas que sobreviven en una ciudad y negocian con la pérdida el saldo rojo de la memoria y el sentimiento
. Sus letras conmueven porque encierran una verdad, su verdad, la verdad de Joaquín convertida en arte y en la verdad de todos.
Cuando el sábado salió al escenario, todo estaba en su sitio: una banda cómplice y trabajada, la voz en plena forma sabinera, el espectáculo acompañado por pantallas con imágenes bien seleccionadas y el público decidido a corear cada verso de sus 500 noches para una crisis
. La gente aplaudió, bailó, cantó y preparó el éxito fácil de un cantante que pertenece desde hace muchos años a nuestra educación sentimental.
 Pero de pronto, Joaquín empezó a sentirse débil, su cara reflejó un esfuerzo de resistente combatido por la tristeza y salió del escenario para dejar que Jaime Asúa y Pancho Varona cantaran El caso de la rubia platino y Conductores suicidas.
Necesitó de nuevo ser honesto, decirle al público que no estaba bien
Joaquín pudo haber engañado a su público, porque todo estaba dentro de la normalidad.
Poca gente podía sospechar lo que estaba escondido el camerino.
 El miedo y la insatisfacción de un creador son poco visibles cuando un estribillo mil veces cantado desata ovaciones.
 Pero al salir de nuevo al escenario, decidió confesar que no se encontraba bien, que había tenido un ataque de inseguridad, un pánico escénico parecido al de Pastora Soler.
 Siguió después con el programa previsto y completó hora y media larga de actuación.
 Con eso y un bis, hubiera podido dar por bueno un concierto regular.
 Pero necesitó de nuevo ser honesto, decirle al público que no estaba bien y que no iba a hacer los bises que habían preparado
. En realidad, pidió perdón por no cantar esos dos o tres éxitos que se guardan para asegurar el éxito final de un concierto
. Joaquín no estaba contento con él mismo y quiso decírselo a la gente.
Lo de Joaquín, me comentó al salir del Palacio de los Deportes el poeta Felipe Benítez Reyes, ha sido un problema de falta de vanidad.
 Otro artista cualquiera hubiese estado feliz consigo mismo, dichoso de la convocatoria y de la entrega del público.
A Joaquín le hubiera bastado con callar sus propios sentimientos y con utilizar un par de estrategias profesionales para despedirse con la apariencia de un éxito.
Pero Joaquín estaba delante de Madrid —buenas noches, Madrid—, y engañar a Madrid era tanto como perder la lealtad consigo mismo, como romper el lazo de honestidad, libertad, impertinencia y verdad que definen su mundo.
Joaquín Sabina es poeta no porque haga endecasílabos perfectos y sonetos bien pulidos, sino porque ha creado su propia verdad, la historia a la que necesita ser leal
. Los amigos lo hemos visto dudar muchas veces, llenar de tachaduras los papeles, dejar abandonada una ca
nción, vivir la soledad del que se responsabiliza de manera íntima de cada palabra que decide asumir. Los amigos lo hemos visto soportar muchas nubes negras, muchas depresiones y algunas muy graves. Cuando el ictus lo dejó desarmado, llegó a pensar incluso que se acababa su carrera
. Pero lo más débil es lo más fuerte a la hora de superar los propios abismos. Los amigos lo hemos visto levantarse muchas veces y salir reforzado de las lluvias más secas.
Joaquín es una persona acostumbrada a admirar mucho lo que hacen los demás.
 Sus devociones lo acompañan de hotel en hotel y de casa en casa.
 El éxito lo ha hecho generoso con los demás y vigilante con él mismo.
 No quiere perder la lealtad, engañar a su vocación, borrar la melancolía insegura del joven que leyó a César Vallejo y escuchó a Brassens o a Dylan.
 Allí, en el refugio débil de una lealtad vital, está su fortaleza.
El miedo y la insatisfacción
de un artista son poco visibles
Un día, quizá en el último verano de la juventud, Joaquín Sabina cambió en una canción el Sur de su nacimiento por el Madrid de su guitarra, sus causas perdidas, sus malditos, sus benditos y su historia. A ese Madrid le pidió perdón Joaquín Sabina porque no estaba bien.
 Prefirió no engañar, no engañarse.
Ante ese Madrid se levantará mañana una vez más.
 De ese Madrid se despedirá para siempre cuando sospeche que la burocracia del arte y los escenarios intenta sobrevivir a costa de devorar la verdad de sus canciones.