Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

19 ago 2014

La mirada del tiempo...........................Lauren Bacall...................................................... Terenci Moix 2 AGO 1993

Es tan maravillosa como la soñábamos en las butacas del cine de los sábados.
 Sus gestos, su entonación, sus movimientos constituyen lecciones de estilo.
 Su voz tiene aquella cualidad humeante de los garitos donde cantan blues las damas marcadas por un pasado interesante.
 Es una voz todavía más ronca que aquella que provocó un magnífico ensayo del crítico Parker Tyler a raíz del estreno de Tener y no tener.
 Es la voz de una leyenda, aunque ella se resiste a ser tratada como tal ("para ser una leyenda hay que estar muerta, y yo estoy bien viva").
 Es, también, La Mirada, merecido apodo que le puso la Warner a partir de su primera aparicion cinematográfica.
Lauren Bacall, la sonrisa fascinante de una época dorada de Hollywood
Terenci. Sé que detesta su nombre artístico. ¿Me permite, pues, llamarla Betty?
Bacall. Puede llamarme como quiera y preguntarme lo que quiera.
 Mi pasado está a su disposición.
T. En algún lugar ha dicho que no le gustaba revivirlo. ¿Es que le duele o le aburre?
B. No me aburre, pero pienso que hay que mirar hacia adelante y, sobre todo, vivir el presente. Además, detesto las comparaciones.
Durante mis años de Hollywood, siendo la señora Bogart, vivía en una gran mansión con mayordomo; ahora vivo en un apartamento de Nueva York pero sigo siendo Lauren Bacall, y sé que aquel tipo de vida no puede volver.
 Es como pensar que antes era más atractiva que ahora.
 Hay que olvidarlo. Pero una gran parte deI pasado tuvo momentos maravillosos, que me han hecho como soy.
T. Cuando tanto se ha escrito sobre su relación con Bogart, ¿cómo fue realmente?
Usted tenía 19 años y él 44 cuando se conocieron.
B. Fue una relación sorprendente.
Yo era muy avanzada para mi edad.
 Nunca fui el prototipo de la colegiala, nunca pude sentirme, realmente joven
. Tuve que ganarme la vida desde muy pronto, aprendí a hacerme independiente
. Podía considerarme muy preparada para comprender a un hombre excepcional como Boggie.
 ¡Tenía tanta experiencia y yo tanto que aprender!
 Fue un maestro maravilloso. Por supuesto, no podía enseñarme cómo llevar un hogar, pero me guiaba continuamente, me enseñaba a comportarme, a sortear todos los peligros de la jungla de Hollywood.
Y debo decir que nunca hizo el papel de padre, a pesar de nuestra increíble diferencia de edad.
Dijo Bette Davis: "Hasta que conoció a Betty Bacall, Boggie se ponía muy nervioso al rodar escenas de amor.
 Al llegar ella, influido por ella, se soltó y estuvo grande. Betty estaba a la altura de su insolencia. Llegó a su vida en el momento apropiado...".
T. Tiene usted fama de ser una mujer muy fuerte...
B. Fui fuerte porque Boggie lo era.
 Tuve que ponerme a su altura
. Joven o no, tenía que aceptar las cosas como eran
. Pero cuando las cosas están ocurriendo no las razonas.
 Esto viene después. La vida te va fortaleciendo a medida que asumes sus dictados.
T. Algunos escritores aseguran que era usted una esposa muy dedicada y que su vida doméstica la alejó de la pantalla.
B. Mi vida conyugal era lo primero.
 Boggie había estado casado con tres actrices y podía decirme: "Si quieres tener una carrera en el cine, tenla por tu cuenta, pero yo no puedo volver a pasar el mismo calvario...". (Risas) Seguramente tenía razón; por si acaso, nunca acepté trabajos que me alejasen de su lado durante mucho tiempo...
T. ¿Lo lamenta ahora?
B. No, pero en ocasiones me sentí muy frustrada.
 Mucha gente decidió que yo era la señora Bogart y que, por tanto, ya no me interesaba seguir en el cine.
Así pues, no me lo ofrecían. ¿Sabe una cosa?
 A lo largo de mi vida la gente ha decidido por mí en muchas ocasiones. No me explico cómo pudo ocurrir, pero ocurrió.
T. En lugar de ocuparse de su carrera se fue a la selva con el equipo de La reina de África y se pasó todo el tiempo cocinando para los demás...
B. ¡Algo tenía que hacer mientras Bogart, Katie (Hepburn) y John (Huston) rodaban sus endiabladas escenas en aquella barquichuela!
 Bromas aparte, fue un viaje maravilloso.
 Y, además, ya había cocinado para todo un equipo durante el rodaje en México de El tesoro de Sierra Madre...
La actriz ríe conversando con Terenci Moix
A Bacall le llegó la fama de manera vertiginosa.
 En su primera película, Tener y no tener, innovó el prototipo de la vampiresa, aportando una nueva dimensión al erotismo del cine negro y al de los años cuarenta. Howard Hawks le dijo a Bogart: "He encontrado a una muchacha que puede derrotarte. Es tan cínica como tú o más"
. A Marlene Dietrich: "Betty Bacall puede ser tu sucesora". Marlene contestó: "No te equivoques, ella es mucho más cálida".
T. Dejando aparte sus películas con Bogart, ¿se sintió usted desaprovechada en su etapa de Hollywood...?
 Quiero decir en títulos como El rey del tabaco, EI trompetista...
B. Me sentí muy frustrada.
 Trabajando para un gran estudio como Warner Brothers tenías que supeditarte a la dictadura del gran jefe Jack Warner: no podías desviarte un milímetro
. Yo no tenía a nadie que luchase por mí, pues Boggie no quería de ningún modo interferirse en mi carrera.
 Caían en mis manos guiones muy malos y yo me moría de ganas de trabajar, pero no quería hacer basura.
T. En seis años fue castigada con seis suspensiones. ¿Qué significaba una suspensión?
B. Te mandaba un guión.
 Si te negabas a hacerlo, el abogado del estudio te mandaba una carta o un telegrama ordenando que te presentases en el rodaje en el día acordado.
 Si no te presentabas, te suspendían de sueldo y el departamento de prensa, encargado de la promoción de las estrellas, te boicoteaba durante el tiempo que durase la suspensión.
T. Usted llegó al extremo de comprar su propio contrato para sentirse libre.
B. Esto fue vergonzoso.
 ¡Jack Warner me obligó a pagar para dejarme ir de aquella casa y, seis meses después, dejaba irse gratis a quién quisiera!
La verdad es que me puse muy furiosa. Mucho.

Marilyn

En los años cuarenta, Bacall había hecho historia creando un nuevo tipo de vampiresa.
 Después de una larga ausencia, firmó un contrato de tres películas para la Fox
. Reapareció en 1954 en Cómo casarse con un millonario.
 Se había convertido en una maravillosa comediante ligera, una sofisticada mujer de mundo, ingeniosa en sus comentarios, maliciosa.
T. ¿Cómo se sintió regresando con un papel tan distinto?
B. En aquellos tiempos sólo hacíamos lo que nos permitían hacer, así que pasé mi juventud tentando a mis parejas en lugar de divertir al público.
 De todas maneras, en la época de la Warner ya me comparaban con Mae West a causa de mi sentido del humor. Siempre ha formado una gran parte de mi personalidad.
 No podría vivir sin el sentido del humor.
T. En Cómo casarse... aparecía entre Marilyn Monroe y Betty Grable. Con tres primeras damas en una sola película, ¿no se plantearon problemas?
B. Si acaso, alguno derivado de la aplicación del cinemascope. Era la segunda película en este sistema, y el director, Negulesco, andaba loco intentando que los actores llenásemos aquella enorme pantalla...
T. Yo me refería a problemas con sus compañeras...
B. En este sentido no hubo un solo incidente.
T. ¿Ni siquiera con los famosos retrasos de Marilyn?
B. Marilyn siempre llegaba tarde, pero no lo hacía con mala intención, sino por aquellas ansiedades, aquellos miedos ante el trabajo...
Era muy insegura. Y nadie podía solucionarlo, nadie. Nos exasperaba que hiciese esperar a todo un equipo, pero al llegar nos desarmaba porque la notábamos tan indefensa, tan sola...
T. ¿Usted ya se dio cuenta en 1955?
B. Por supuesto.
 Estaba claro que era una pobre chica muy desamparada.
T. Otra comedia,  
Mi desconfiada esposa (Designing woman), llegó en un momento muy amargo de su vida. Bogart se estaba muriendo...
B. Yo adoro esta película.
 Estaba pensada para Grace Kelly, pero ella se casó con su príncipe, así que Minnelli pensó en mí
. La enfermedad de Boggie me había dejado destrozada, y él mismo me aconsejaba que debía trabajar.
 Además, al tratarse de una comedia, conseguí evadirme de la tragedia que me esperaba al volver a casa.
Le contaba a Boggie anécdotas sobre el rodaje, mi personaje, mi vestuario, y esto también le ayudaba a él.
T. En 1947 usted luchaba contra Jack Warner, pero al mismo tiempo tenía a un enemigo todavía peor, el senador McCarthy...
B. Está usted hablando de la caza de brujas.
 Aquel periodo fue espantoso
. En Hollywood nos advertían constantemente que no debíamos tener demasiadas opiniones, que era mejor permanecer con la boca callada, pero nunca pensamos que pudiesen llegar tan lejos.
 Fue una época muy dramática: Los del Comité de Actividades Antiamericanas empezaron a ver comunistas hasta debajo de las camas. Incluso cayeron personas que eran liberales
. Esto bastaba para ser denunciado y pasar a la lista negra.
 Muchas vidas fueron destruidas. Bogart y yo intervinimos en la marcha sobre Washington, junto a Danny Kaye y otros compañeros progresistas.
 No podíamos permanecer impasibles ante tantas injusticias.
T. Tuvo que esperar 20 años para hacer teatro, pero por fin lo consiguió con Adiós Charlie y Flor de Cactus... ¿Cuál es la diferencia entre esa Lauren Bacall y la de Tener no tener...?
B. Los años, que no es poco, pero sobre todo la fuerza de la experiencia. Había tenido tiempo para aprender mucho sobre actuación y sobre mí misma como persona. Hollywood me tenía olvidada. Entonces me aferré a la oportunidad del teatro. Pensé: "Total, ¿qué pueden hacerte? No van a matarte porque salga mal...
 Lo máximo que puede ocurrir es que hagas el ridículo". (Ríe).
T. Más adelante tuvo otro enorme éxito personal interpretando Applause, versión musical de Eva al desnudo.
Hizo el papel de Mago Channing, que era el de Bette Davis en aquella película...
B. Constituyó un éxito enorme, y además me dieron el Tony. ¿Sabe que fue el primer premio que obtenía en mi vida? Nunca se les ocurrió darme alguno por mis películas. Por esto me emocionó tanto tenerlo. Por esto me siento tan orgullosa de él.
T. Usted escribió en sus memorias: "Este musical es una segunda oportunidad, como si mi vida empezase de nuevo...".
B. Nunca había soñado con cantar y bailar, y esto era imortante, pero todavía lo fue más que me aceptasen como actriz teatral.
 Ya no era la precoz vampiresa de Hollywood, la esposa de Bogart o la protegida de Howard Hawks, sino alguien que conseguía un lugar por derecho propio.
 Además, me recompensaba por 13 años de mala suerte: los que siguieron a la muerte de Bogart. Fueron horribles.
T. ¿Qué ocurre al pasar el tiempo?
B. Bueno, el tiempo ya ha pasado, ¿no es así?
 Siempre supe que nada podía detenerlo, pero, ¡cielos!, no podía imaginar que pasase tan endemoniadamente deprisa.
MAÑANA Kirk Douglas El otoño del gladiador

Silencio, es una playa.............................................................................Álvaro P. Ruiz de Elvira

A media hora de Cudillero se esconde, bajo un acantilado, una de las más espectaculares playas de la costa asturiana.

 


Vista de la playa del Silencio, en Asturias. / Samu Sánchez
La playa del Silencio no siempre hace honor a su nombre.
Con la marea alta, cada vez que una ola se retira -y tratándose del Cantábrico, casi siempre hay olas-, cientos de cantos y guijarros son arrastrados hacia el interior del mar como si no quisieran formar parte de tierra firme.
 El ruido que provocan acompaña al oleaje y hace de este tranquilo rincón en la costa asturiana un lugar singular.
 Cerca, hacia el este, a 16 kilómetros, está el turístico y bello pueblo de Cudillero, uno de los lugares más visitados del norte
. Viajando hacia al oeste, a 42 kilómetros, Navia.
 Toda la escarpada costa entre estas dos localidades es espectacular, con numerosas playas accesibles y preparadas para plantar la sombrilla, pasar el día y jugar en la arena.
Pero la del Silencio es otro tipo de playa.
 Una en la que puedes sentarte en una roca y observar la cala que se forma, desde el pico que se levanta a la derecha hasta la costa que se va perdiendo a la izquierda hacia la luz de un faro.
 A pocos metros de la línea de playa, se erigen media docena de peñascos y basta con entrecerrar los ojos, y ejercitar un poco la imaginación, para colocar allí un barco pirata, escondido en la ensenada, esperando la llegada de una barquichuela cargada de alguna mercancía de contrabando.
Acceder a la playa, no es sencillo
. Aunque se puede llegar en coche hasta donde empieza el camino que baja, es mucho más agradable dejar el coche en Castañeras y dar un pequeño paseo hasta el acantilado, donde comienza la senda -bien señalada y preparada- para salvar el desnivel.
 Abajo esperan 500 metros de playa, con poca arena y menos gente
. Y como esta playa, una docena más que aparecen cada pocos kilómetros: Concha de Artedo, San Pedro, Otur o Cadavedo, por citar un puñado. Todas merecen la pena.
En la zona es fácil encontrar restaurantes donde comer bien.
 Estamos en Asturias. Y comer bien quiere decir casero, con calidad y en buena cantidad.
 Y todo tipo de precios, desde menús de dos platos (o fuentes más bien) por 8 euros a grandes comilonas pasando por algo un poco más elaborado.
Pero volvamos a la playa de Silencio
. Pese a los cantos rodados y la cadencia armoniosa de la olas, emana tranquilidad. Si van, si la descubren, si se quedan fascinados por su belleza, guarden el recuerdo y no le cuenten a nadie dónde está. Los piratas se lo agradecerán.

Guía

Cómo llegar

  • La playa del Silencio está cerca del turístico pueblo de Cudillero
  • . Se puede llegar  por carretera, por la N-632, unos 35 minutos desde Oviedo (50 kilómetros). También se puede llegar en transporte público: ALSA viaja hasta la localidad (desde Madrid en unas 8 horas desde 80 euros ida y vuelta)
  • . En tren, RENFE, llega hasta Gijón (desde 70 euros ida y vuelta). De ahí, hay que tomar otro tren, de vía estrecha a Cudillero.  

Comer 

  • Restaurante Arbichera. El Pito s/n (985 59 11 90). Comida casera.
  • Restaurante Fernando II. El Rellayo s/n (985 59 02 92). Fabadas, merluza de pincho y productos ecológicos.
  • Casona de la Paca. El Pitu s/n. (www.casonadelapaca.com; 985 59 13 03), una casa indiana muy acogedora. También ofrecen habitaciones. 
  • La doble, desde 106 euros (en temporada alta).

“Pensáis que yo soy crítico, pero no conocéis a mi madre”................................................Daniel Verdú

El presentador de televisión y publicista Risto Mejide, famoso por su estilo incisivo, no se muerde la lengua en esta entrevista.

El presentador de televisión y publicista Risto Mejide, fotografiado en Madrid. / gorka lejarcegi

Risto Mejide (Barcelona, 1974) no necesita psicólogos de salón. Su madre, cuenta, se sacó la carrera haciendo las prácticas con él.
 Pero el caso es que el personaje genera una irresistible tentación de sentarlo en el diván.
 El respetado publicista, siempre oculto tras un cristales oscuros, pasó de merendar triunfitos a conversar con la élite del país sentado en un sofá inglés.
 Y le va bien.
 Pasó de despertar el odio de la gente, a generar cierta empatía. ¿Qué sucedió por el camino?
Pregunta. ¿Después de tanto concurso de supuestos talentos necesitaba un programa de entrevistas con gente que tuviese cosas que contar?
Respuesta. Tu pregunta denota unos prejuicios brutales.
P. No le digo que no.
R. Yo no critico ni me avergüenzo de nada de lo que he hecho en televisión. Si no hubiera pasado por esas etapas no habría llegado a lo de ahora.
 Pero aparte de eso no creo que haya programas mejores o peores intelectualmente hablando. Sino aquellos que conectan con la audiencia.
P. Que también pueden ser buenos o malos.
 Como el cine o la literatura.
R. ¿Quién lo decide? ¿Una troika cultural? Hay muchísimas cosas que no pasan a la historia que son tremendamente necesarias.
 Como Dickens, que publicaba folletines populares.
No hay que ser censores de la cultura popular que es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Algún día se estudiará la historia a partir de lo que sucedía en este momento.
 Como Belén Esteban.

DNI urgente

Risto se llamaba Ricardo. Pero a los 15 años unos amigos fineses empezaron a llamarle así. Se lo cambió en el DNI.
Puede que ahí naciera el personaje televisivo que sustituyó al brillante publicista.
P. Esperemos que no.
R. ¿No te gusta? A mí tampoco
. Pero ella conecta con muchos millones de personas, otra cosa es que a ti te guste que tu país sea así. Pero sí, en esta faceta me siento más yo.
 Puedo hacer lo que quiera, así que dejo salir muchas más cosas de mí.
 Por eso también las gafas son mucho más transparentes, ya no necesito bloquear la mirada y quiero que la otra persona me vea los ojos.
P. ¿Es menos personaje?
R. Es un trabajo, un rol.
P. Durante su etapa de OT se convirtió en el vertedero del odio de mucha gente.
 ¿Cómo gestionaba esas emociones?
R. Una vez en The Times me compararon con Simon Cowell, que tenía el mismo rol.
 Decían: “El hombre al que todo el mundo ama odiar”. Y me encantó. A todo el mundo le gusta pensar: “Qué cabrón, cómo ha dicho eso”
. Y la prueba está en los picos de audiencia.
 Era muy gratificante desde mi punto de vista porque estaba generando relevancia, y eso en televisión es dinero.
P. ¿Nunca se sintió mal por hacer llorar a un concursante?
R. ¿Mal? No, he recibido el cariño de mucha gente. No confundamos hacerse el simpático en televisión con caer bien.
P. No me negará que era despiadado con gente claramente más débil intelectualmente…
R. Discrepo completamente.
 Yo concentraba el foco de atención en ese momento con una frase que la gente fuese capaz de repetir al día siguiente.
 Para decir “has desafinado como una perra” está cualquiera
. Para decir “eres como un vibrador, perfecta en la ejecución, pero fría en el sentimiento”… eso es un spot de televisión.
Y eso, perdona, pero es un mérito que nunca se me ha reconocido.
 Si me hice famoso es por decir las cosas de una manera determinada. La forma es a lo único que no voy a renunciar.
Lo que dices desde el estómago es lo que logra más notoriedad”
P. Pasó de machacar a la gente a ponerse a su lado con artículos como el del trabajo. ¿Se ablandó?
R. La gente utiliza a los personajes públicos para lo que necesita.
 Y con el “No busques trabajo” o el “Largaos”, vieron que mi mala leche se podía utilizar para sacar las vergüenzas de quien había que sacarlas. Cambié de enemigo y en vez de tener a los triunfitos o a los frikis de un programa, se vio que podía cargar contra la casta.
P. ¿Ha dicho alguna vez algo que no pensara?
R. Continuamente, lo que más notoriedad o relevancia han tenido son las que menos he pensado.
 Otra cosa es que me arrepienta. Lo que dices desde el estómago es lo que logra más notoriedad.
P. Uno pensaría que todo este personaje es una coraza. ¿Tuvo una infancia difícil?
R. Siempre hay un momento en que los periodistas me sentáis en el diván. Soy hijo de psicóloga, y mi madre se sacó la carrera cuando ya estaba crecidito.
 Así que he pasado todos los test del mundo. He crecido sabiendo todo de mi personalidad, llegáis tarde.
P. ¿Una entrevista ha de ser incómoda?
R. El otro día leí una frase de un colega tuyo ya muerto que decía: “Una entrevista ha de ser incómoda, lo demás son relaciones públicas”. Hay que preguntar lo que alguien no se ha atrevido a decir.
P. Pues el otro día entrevistó al director de La Razón, Francisco Marhuenda, y luego a su mentor, el publicista Toni Segarra
. Al primero le machacó y al segundo le hizo una oda. ¿Eso era sectarismo o relaciones públicas entonces?
R. A uno lo admiro y al otro no. Y eso se tiene que notar en una conversación. Huyo del rigor, intento ser lo más subjetivo del mundo.
Yo no hago periodismo. Y lo de Segarra, pues sí, eran relaciones públicas para que la gente joven que me sigue le conozca.
 Mucha gente me dijo en Twitter que les había descubierto a un tío maravilloso…
Intento ser lo más subjetivo del mundo. Yo no hago periodismo”
P. Por cierto, 1,7 millones de seguidores. ¿Algún consejo?
R. La cosa no está en la cantidad sino en la influencia.
Si eres capaz de que tus 800 cometan un suicidio colectivo, tienes tú más poder que yo.
P. ¿De dónde viene ese renovado interés por la política con programas como el suyo o el de Évole?
R. Los medios y la política van ligados.
 Vivimos un empoderamiento del consumidor y del votante, que es el mismo tío.
 Y eso ha de llevar necesariamente a un nuevo tipo de político que trata con los medios de manera distinta.
 En mi programa lo que intento es que todos estén representados, pero te encuentras que la mayoría de los antiguos dicen no.
P. ¿Cómo quién?
R. Gallardón me ha dicho que no y me lo sigue diciendo.
P. ¿Por miedo?
R. No, es un tío muy preparado, dudo que tenga miedo
. Pero debe pensar que como vengo de los programas de frikis
P. He oído que quiso ser espía del CNI.
R. Estaba en paro y buscaba ofertas en el periódico del domingo. El CNI está obligado a anunciarse y encontré una.
 “Se buscan agentes que sepan hablar árabe, chino o no sé qué más”. Yo estaba en nivel siete de chino y mandé un currículum. Al cabo de un tiempo, me dijeron si quería pasar las pruebas. Pregunté el sueldo y desistí. Era poco.
P. ¿Ha pensado alguna vez que desperdiciaba su talento con sus trabajos?
R. Como decía Woody Allen, tengo poco talento pero muy bien aprovechado.
P. ¿Quién le hace de Risto Mejide a usted?
R. Mi madre
. Vosotros creéis que yo soy crítico, pero no la conocéis a ella. Aparte de ser mi mejor amiga ha sido siempre referencia en todo.
P. ¿Y no estaba preocupada con ese personaje suyo?
R. Se preocupaba como cualquier madre.
Pero la primera vez que me dijo algo fue: “Quítate la chaqueta en el plató que al salir tendrás frío”.