Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

18 ago 2014

Reprogramar actitudes.................................................................... Francesc Miralles

Si apartamos de nuestro horizonte mental los hábitos que entorpecen la vida, resultará más fácil cumplir nuestros propósitos.

Joao Fazenda

Ante la llegada de un nuevo curso, hacemos listas de objetivos como ir al gimnasio, comer mejor o aprender un idioma.
 Sin embargo, hay propósitos más profundos que, si logramos incorporarlos a nuestro software mental, nos ayudarán a cumplir cualquier meta que nos fijemos.
Vamos a hablar de algunas actitudes y hábitos que configuran nuestra realidad diaria, y de si son los más adecuados para alcanzar lo que deseamos
. Concretamente nos centraremos en desactivar cinco vicios mentales que sobrecargan nuestra vida y que entorpecen la realización personal.

Dispersión

“El cazador que acecha dos conejos, no atrapa ninguno” proverbio zen
¿Cuántas veces nos hemos sentido agotados antes de empezar una tarea importante? Imaginemos un hombre que, al regresar del trabajo, realiza a distancia la carrera de sus sueños.
Se ha reservado ese tiempo en casa y está motivado, pero no logra avanzar y antes de una hora apaga el ordenador totalmente agotado. ¿Qué sucede?

Libros para una actitud positiva

  • ‘No te ahogues en un vaso de agua’, de Richard Carlson (DeBolsillo). Uno de los manuales más útiles y prácticos que se han escrito para relativizar problemas y afrontar el día a día con una actitud positiva.
  • ‘Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida’, de Dale Carnegie (Elipse). Sesenta años después de la muerte del autor, sigue siendo un referente por su lúcida simplicidad y la forma directa y expeditiva de abordar lo que no funciona.
Habría que analizar cómo está estudiando. Es muy posible que, mientras intenta sumergirse en la materia, tenga abierto el Whatsapp, el correo electrónico, el Twitter, Facebook o todo a la vez.
 O bien que durante el curso online intente controlar lo que sucede en la casa, sean sus hijos, su esposa o las tareas que va atendiendo al mismo tiempo.
Entrar y salir de una tarea resulta más agotador que la actividad misma
. Cada vez que este hombre abandona la lectura de un artículo de historia, por ejemplo, necesita un esfuerzo extra para luego volver a entrar.
 Resultado: fatiga y bajo rendimiento, lo cual deriva en desmotivación y quizás abandono.
La solución es hacer una sola cosa a la vez, desactivando todo lo demás. Un buen propósito para empezar el curso con más eficacia.
Procrastinación
“Vuelva usted mañana”, Mariano José de Larra
Nuestra vida está llena de planes que se posponen una y otra vez hasta que, cuando ya es demasiado tarde, nos lamentamos por lo que desearíamos haber hecho.
El mal hábito de aplazar se denomina técnicamente abulia o procrastinación
. Esta actitud cotidiana es un verdadero lastre para los planes personales, pero lo peor de todo es el precio psicológico que pagamos por ello.
 Según el profesor William J. Knaus, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, “la gente pospone tareas con la esperanza de encontrarla ‘realizada’ al día siguiente como por arte de magia; todo ello viene acompañado normalmente por sentimientos de culpa, autoengaño y desesperanza”.
Según este mismo autor, el hábito de procrastinar esconde estas dos minas personales:
La creencia de que somos incapaces de llevar a cabo lo que nos hemos propuesto.
Es decir: miedo al fracaso.
Exceso de perfeccionismo, lo cual hace que nos exijamos numerosas condiciones previas, a menudo absurdas, para empezar.
Pero son sólo excusas.

Trucos

Tres reglas para mantener a raya las preocupaciones
. En su libro Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Dale Carnegie ofrece tres reglas fundamentales para controlar este agente cotidiano de ansiedad y sufrimiento:
Regla 1: viva solamente el día de hoy. No viva en el ayer ni el mañana. Compartimentos estancos al día.
Regla 2: haga frente a los problemas.
a. Pregúntese a sí mismo: ¿qué es lo peor que puede suceder?
b. Prepárese para aceptar lo peor.
c. Trate de mejorar la situación partiendo de lo peor.
Regla 3: recuerde el precio exorbitante que puede pagar con su vida y salud por las preocupaciones.
Contra la inercia paralizante de posponer, un remedio eficaz es ser tan estrictos y cumplidores con nuestra misión como lo somos en nuestro empleo.

Preocupaciones y miedos

“Hoy es el mañana por el que ayer te preocupabas”, autor desconocido
Tenemos dos lugares donde vivir nuestra existencia: desde los hechos del presente, fluyendo con lo que nos sucede en este momento y lugar, o bien desde la ansiedad por lo que podría suceder.
Las pre-ocupaciones no sólo nos impiden ocuparnos de las cosas verdaderamente importantes, sino que agotan nuestra energía mental y promueven un estado de ánimo negativo que a su vez cansa a los que tratan con nosotros.
Por si fuera poco, esta clase de miedos sobre situaciones hipotéticas son inútiles
. Se ha medido estadísticamente que la mayoría de cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder.
Contra esta lacra para las cosas útiles y positivas que podríamos realizar, el psicoterapeuta Richard Carlson proponía tomar, entre otras, las siguientes medidas
: Proponernos no sufrir por pequeñeces.
 Tomar conciencia del efecto bola de nieve de nuestros pensamientos.
 Repetirnos el lema: “La vida no es una emergencia”. Aprender a vivir con la incertidumbre del mañana.
Si incorporamos a nuestro día a día estos propósitos, lograremos reprogramar nuestra mente para una vida activa y a la vez serena.

Estrés y ansiedad

“El campo de la conciencia es diminuto. Sólo acepta un problema a la vez”, Antoine de Saint-Exupéry
Prima hermana de la emoción que acabamos de ver, el estrés es la respuesta emocional y fisiológica a las situaciones de alta exigencia a las que nos somete la vida cotidiana.
Al ver nuestra mesa a rebosar de trabajo, al recibir un correo con una reclamación o al echar una ojeada a nuestra agenda del día, de repente nuestra respiración se acelera y el corazón late más rápido.
 Nuestro cuerpo se ha puesto en estado de alerta para afrontar algo que no sabemos si superará nuestras fuerzas.
Daniel Goleman, el gran divulgador de la inteligencia emocional, analiza así este fenómeno:
“Desde un punto de vista evolutivo, la ansiedad tal vez resultara útil cuando cumplía con la función de predisponernos a afrontar algún tipo de peligro, pero en la vida moderna suele manifestarse de forma desproporcionada e inoportuna. En tal caso, la angustia no constituye tanto una respuesta de activación ante un peligro real como una reacción ante una situación cotidiana o que no es más que el producto de nuestra imaginación. En este sentido, los ataques repetidos de ansiedad constituyen un indicador de un elevado nivel de estrés (…) que contribuyen a incrementar los problemas médicos”.
No es casual que Goleman utilice la palabra imaginación al referirse a las situaciones de estrés, ya que cada persona interpreta de manera diferente lo que está viviendo y reacciona en consecuencia.
El psicólogo de Berkeley Richard Lazarus afirma que “si dos personas pueden vivir una misma situación potencialmente estresante de formas distintas es porque en ellas hay diferencias individuales como la percepción, el aprendizaje o la memoria que afectan su forma de enfrentarse a dicha situación, por lo que la variable importante del estrés no es tanto externa como interna”.
Tomarse los acontecimientos con calma, relativizar las urgencias y hacer una cosa detrás de otra son formas efectivas de reprogramar nuestra mente para que no caiga en las redes de un estrés excesivo.

Pesimismo

“El 31 de diciembre, el optimista espera la medianoche para recibir el año nuevo, mientras que el pesimista lo hace para asegurarse de que el viejo se acaba” Bill Vaughan
Pronosticar en negativo antes que las cosas sucedan es el quinto ladrón de energía mental
. Como bien han explicado los psicólogos a partir de la llamada “profecía de autocumplimiento”, cada vez que trazamos un oráculo pesimista, de forma inconsciente nuestra mente se pone a trabajar para que eso suceda y poder decir al final: “¿Lo ves? Tenía razón”.
Algunas iniciativas que podemos tomar para promover el optimismo en nuestra vida diaria: Centrarnos en las soluciones, no en los problemas.
 Rodearnos de amistades agradables y nutritivas.
 Practicar la gratitud hacia las cosas que salen bien y las personas que nos facilitan la vida
. Establecer pequeñas metas para cada gran objetivo.
 Vivir, en lo posible, sin endeudarnos. Retomar el contacto con la naturaleza. No analizar tanto. Destacar lo bueno y relativizar lo malo
. Contrariamente a lo que muchas personas creen, el optimismo también se aprende y se puede practicar.
Se acerca un nuevo curso.
 Si reducimos el protagonismo de estos cinco hábitos negativos, nuestros mejores planes estarán mucho más cerca de cumplirse.
Bueno cada uno que haga lo que pueda un manual no cambia la vida.

 

Un ‘Shangri-la’ gomero............................................................................. Guillermo Esaín

Lausilva, roques y plataneras esmaltan el valle de Hermigua, en La Gomera. El lugar perfecto para quienes buscan su particular edén.


En La Gomera los túneles de carretera ayudan a separar contrastes climáticos, mundos diferentes. Cuatro separan San Sebastián de La Gomera de Hermigua.
  Al salir del último, llamado La Cumbre, dejamos atrás la relativa aridez de la capital gomera para incorporarnos al perfil orográfico del norte, inmerso en el verdor que desprende el parque nacional. Desde esta laurisilva propia de las zonas elevadas
-El Cedro es un paraje excepcional para sumergirse en ella- descenderemos en zigzag buscando las plataneras, situadas a orillas del Atlántico, a través de una garganta donde la vida discurre a un ritmo pausado.
 Vaya de entrada que es un municipio alongado -unos 5 kilómetros-, con viviendas diseminadas formando pintorescos grupos, lo que no puede menos que despistar a más de uno.
 Su color, el verde.
El Convento es la pedanía más alta y añeja de la Villa de Hermigua. Quien lo desee puede subir por la calle con escalinata que asciende por el centro histórico entre casas del siglo XVII y XVIII.
 De esta manera se aprecia el paisaje de tejados antes de situarnos a los pies de los roques de San Pedro, que imponen su airosa presencia.
Cerca se encuentra la iglesia de Santo Domingo de Guzmán (siglo XVI), cuya tercera nave quedó inconclusa
. En Los Telares venden artesanía elaborada con ristras (capas del tallo de la platanera) y chácaras (voluminosas castañuelas); también puede uno avituallarse de almogrote (especie de mojo gomero), miel de palma, galletas o vino elaborado con uva variedad forastera gomera.
 En la tienda gestionan la visita al molino de gofio (2 euros), situado dentro de una finca de cultivo tradicional.
Un bar de Hermigua, en La Gomera. / Katja Kreder
Un kilómetro valle abajo, el Museo Etnográfico de Hermigua (entrada gratuita) se abre a la curiosidad del viajero lleno de encanto retrospectivo
. Todo un homenaje a su impulsor, Virgilio Brito.
La escasez de suelos cultivables en La Gomera determinó la creación de bancales escalonados en zonas de elevada pendiente.
 De camino a La Caleta, en una cerrada curva de izquierdas, veremos a la derecha el arranque de un sendero que se agradece infinito.
 Son 2,8 kilómetros (unos 40 minutos) por una preciosa vereda que pespuntea el risco hasta el muelle de San Lorenzo.
 De cuando los hermigüenses transitaban con su carga de plátanos a lomos de burros los días en que el océano embravecido impedía embarcar en el valle.
El senderismo de larga distancia, deporte gomero por excelencia, lo postergamos al otoño en favor de La Caleta, quizá la mayor expresión playera del norte gomero.
Pisamos un (este año) bien dotado arenal, equipado con sombrillas, mesas, tarajales, fuente, duchas, aseos.
 El restaurante Olivia está especializado en pescado.
 También se encuentra la ermita de San Juan. A lo lejos, el Teide produce un tremendo impacto visual confundiéndose con el cielo.
 Con ser este Atlántico digno de respeto, casi siempre hay rincones aptos para el baño, al menos en verano.
 Preguntar a los autóctonos.
Regresamos a la carretera principal hasta enfilar al pescante o antiguo muelle, zona en obras –habrá que caminar los últimos 250 metros-, pero que merece incluirse en la ruta, y quién sabe si zambullirse en la piscina que llena la marea. 
Fijarse en las precauciones que adoptan el resto de bañistas y tener presente que la zona más segura de este tipo de piscinas es siempre la central.
Los Godos son muy atrevidos, Los Canarios sabemos que el Mar no es nuestra amiga salvo cuando ella quiere, cuidado con las corrientes que arrastran y dónde pronto ya no se hace pie. Cada 7 olas pequeñas (Relativamente) viene una enorme que hay que saber coger, no corran sino han salido ya del oleaje porque los revolcaran.....y no se asusten que ahora son las Mareas del Pino que desde niños jugamos con ellas y ya no son tan peligrosas, pero hay que ser cautos....

 

Catherine Deneuve mujer bella e inquietante....

























Catherine Deneuve hace memoria................................................................. Gregorio Belinchón

La actriz francesa repasa su carrera ante el estreno de su nueva película, 'En un patio de París'.

La actriz Catherine Deneuve a los 18 años. / Sygma/Corbis

Hoy la esfinge se ha levantado de buen humor. Lleva reinando en el cine europeo 50 años, ahí queda eso, desde que estrenó en 1964 Los paraguas de Cherburgo.
 Había otras actrices de su talla de su misma generación. Intérpretes más jóvenes han querido destronarla.
 Pero con sus altibajos, Catherine Deneuve ha sobrevivido y triunfado durante todo este tiempo. Incluso se sobrepuso a la muerte en 1967 de su hermana, Françoise Dorléac, también actriz, más guapa, más talentosa.
 Aún hoy siguen las comparaciones. Deneuve ha inspirado a Jacques Demy, a Luis Buñuel, a François Truffaut, a Roman Polanski
. Ha trabajado con Manoel de Oliveira, Lars von Trier, François Ozon, André Téchiné o Tony Scott. Martin Scorsese dijo:
 “Catherine Deneuve es el cine francés”.
 A ella siempre le han gustado los directores arriesgados, los auteurs más auteurs
. En cambio tiene pocos premios, más de los honoríficos, de los de reconocimiento a una carrera, que de los competitivos: solo ha sido candidata una vez al Oscar, con Indochina.
  A ella le da igual: ya ha dejado su impronta, la esfinge —un apelativo que habla de su fortaleza, de su firmeza, a pesar de que se define como “una mujer vulnerable”— ha marcado el cine mundial por los siglos de los siglos.
Roman Polanski es
muy preciso, es un director-actor que
te dice por dónde ir
Así que, por encima del bien y del mal, hoy Deneuve ha decidido mostrar su mejor cara
. Está de promoción de En un patio de París, que se estrena en España el 22 de agosto.
 Carreras por el salón.
Una asistente pide perdón: “Nos llevamos las pastas”. La actriz está tomándose un café en la sala de al lado y le apetecían galletas.
Dos minutos después, previo aviso de otra asistente, se oye rumor por el pasillo y entra Catherine Deneuve, vestido marrón, pulsera de diamantes, melena trabajada y 70 años impecables.
Siempre se ha hablado de su tratamiento facial con hilo de oro, o del extremo cuidado con su melena, pero jamás se le fue la mano en la cirugía y así luce de bien en el siglo XXI.
 En el filme En un patio de París, una comedia oscura de Pierre Salvadori, director con buena mano para hacer reír, la actriz encarna, de forma prodigiosa, a una mujer no muy inteligente, más bien algo boba, que vive en la típica casa de apartamentos del centro de París.
 Allí entra a trabajar como portero un músico en perpetuo estado de depresión y ambos se convierten en unos extraños amigos.
Antes de la entrevista, Salvadori ha dado un par de pistas:
 Deneuve es muy cinéfila, pero de ir a las salas, no del DVD:
“Cuando se estrenó en 2010 mi anterior filme, Una dulce mentira, París estaba colapsado por la nieve.
Yo estaba muy deprimido porque las salas estaban vacías, la gente no salía de casa.
 Y recibí una llamada de Catherine, a la que conocía de pasada, alabándome la película.
Sí, la había visto en el cine.
Luego, durante el rodaje de En un patio de París, Deneuve me hablaba de directores chinos y japoneses ignotos para mí con una pasión que yo solo podía responder: 'Sí, sí, buenísimo, sí”
. Así que, para empezar, la primera pregunta para la actriz es: ¿Qué es lo último que ha visto en el cine? “He tenido suerte: he visto dos grandes filmes, Un toque de violencia, de Jia Zhangke, y De tal padre, tal hijo, de Hirokazu Kore-eda, que es un cineasta que idolatro”.
Catherine Deneuve y Luis Buñuel durante el rodaje de 'Bella de día', en 1966. / Manuel Litran (PARIS MATCH/Corbis)
Deneuve se confiesa un poco cansada, pero a continuación cuenta un secreto: “Soy capaz de dormir siestas de 10, 15 minutos esté donde esté.
 Como Napoleón.
 Incluso con vestuario, en un plató.
 Me siento, mantengo el equilibrio para no estropear el peinado y me duermo.
 Hay una foto en la que se me ve echando la siesta con una corona puesta porque interpretaba a una reina de Francia”.
 No le gusta que vayan amigos a verla al rodaje:
 “Mi personaje sigue conmigo, lo mantengo. Mi espera es diferente a otras esperas, porque en pocos segundos me tocará hacer algo muy distinto”.
La entrevista se para: suena su móvil y sale a dejar la llave de la habitación a su hija, Chiara Mastroianni [hija de su relación con Marcello; tiene otro hijo, Christian Vadim, fruto de su romance con el director Roger Vadim a los 22 años].
“En cinco minutos estoy de vuelta”. Regresa en uno.
 El grupo de periodistas respira aliviado: “Me ha dicho mi hija que me relaje, que les trate bien
. Lleva razón, así que prosigamos”. Y sigue hablando de la película: “Lo complicado es trabajar con alguien por primera vez.
 Por suerte, Pierre ha sido un encanto. Nunca comparo directores. Si me obligan les diré que Roman Polanski, por ejemplo, era muy preciso, es un director-actor que te indica por dónde ir.
 Buñuel… era otra cosa, desde luego.
En cambio Salvadori es ligero”.
Por favor, grandeza... Sigo aprendiendo de todo; en el cine también
Uno de los iconos de Francia —Salvadori cuenta que en realidad su personaje perdido y confuso refleja en parte a su país hoy; ella, en cambio, rechaza esa posibilidad— rehúsa ser cualquier tipo de grandeur o de icono de la moda. “Por favor, grandeza...
 Sigo aprendiendo hoy de todo.
 En el cine también, aunque de forma diferente, porque obviamente estoy en una posición distinta a la de hace años”.
Asegura que se siente afortunada:
 “He tenido mucha suerte. Ha habido actrices con más talento que el mío que han desaparecido antes. Vivo rodeada de amigos directores y guionistas que me apoyan.
 El cine es mi segunda naturaleza”. ¿Y lo de ser icono? Salvadori señala que la primera vez que se reunieron, ella iba con sudadera y que no paró de fumar sus eternos cigarrillos finos.
“No, por favor. Yo no he influido a nadie, sino que han sido los diseñadores quienes me han influido en mí
. Cuando conocí a Yves Saint Laurent yo era muy joven, y me cambió físicamente.
 Ha sido un amigo muy querido y muy cercano durante dos décadas. Pero, sí, llevo ropa de otros creadores.
 Y vaqueros. Por supuesto
. Si estoy en el jardín, cuidando las plantas, los uso. Cuando cuento esto, la gente me mira raro. Por favor... Sí, la Deneuve hace jardinería en jeans
. Cada vez me atrae menos ir a las fiestas, a cosas así”. ¿Ni siquiera los premios? “He vuelto a ser candidata a los César. No fui.
 No están pensados como espectáculo televisivo... y no me gusta cómo se vota. Es un sistema opaco, no estoy segura de que la gente vea las películas.
 No volveré nunca más”. Dicho lo cual, enciende otro cigarrillo. “Esto es un sitio privado, ¿no? Pues puedo fumar
. Lo dejé durante once años... Lo mismo lo vuelvo a intentar”
. ¡Cualquiera se opone a sus deseos! En cuanto a lo de la jardinería, poco tiempo más va a dedicarle. Deneuve ha puesto a la venta su castillo de Primard, situado a unos 75 kilómetros al oeste de París, con sauna y hasta un home cinema, por cuatro millones de euros. "A mí me relaja estar allí y llevar a mi madre a pasear por el jardín”.
 Sí, la madre de Deneuve, la también actriz Renée Deneuve —sus hermanas, Danielle, François y Sylvie usaron para la actuación el apellido de su padre, otro intérprete, Maurice Dorléac— vive, a sus 103 años.
“Así que a mí aún me debe de quedar cuerda para rato, ¿no?”.
En los últimos 15 años Deneuve ha ido derivando hacia papeles más cómicos, llegando a esta En un patio de París.
“He hecho de todo. En realidad lo difícil es encontrar buenos guiones.
 Aunque es cierto que en estos años he colaborado con Ozon, que es muy bueno en este género.
 Téchiné tiene un guion estupendo de comedia cuya financiación no logra levantar, y me encantaría hacerlo”.
¿No hay papeles ni para alguien para la que escriben directores como Salvadori? “Pues ni con esas. Hay grandes actrices en Francia, como Adèle Exarchopoulos [La vida de Adèle].
 Y le aseguro que todas tenemos el mismo problema: la falta de guiones”.

Las grandes películas de Deneuve

Catherine Deneuve en 'Repulsión', de Roman Polanski (1965).
Los paraguas de Cherburgo (1964). No fue su primera película —ya había trabajado con el entonces su pareja Roger Vadim—, pero Jacques Demy sacó lo mejor de ella en este musical en que Deneuve encarna a una chica enamorada de un joven soldado pero atrapada en un matrimonio sin amor.
Repulsión (1965). El lado oscuro de Deneuve, a plena luz.
 Roman Polanski, en su primera película en inglés, dirige su personaje, el de una chica que va cayendo poco a poco en la esquizofrenia cuando aumentan sus alucinaciones y deriva en una psychokiller, con absoluta frialdad.
Bella de día (1967). Comienza su colaboración con Luis Buñuel con esta timorata ama de casa que empieza a dedicar sus tardes a la prostitución
. Una película repleta de detalles imaginativos como los zapatos o la caja misteriosa. Por cierto, ni siquiera Buñuel sabía explicar bien el final.
La sirena del Misisipi (1969). Truffaut y Deneuve, mano a mano.
En la vida real se convirtieron en pareja, y cuando ella le abandonó, él cayó en una profunda depresión
. En la pantalla el que sufre es Jean-Paul Belmondo, arrasado por esta femme fatale.
Tristana (1970). Esta vez Buñuel traslada a Deneuve a la España más profunda, a los años treinta, cuando queda bajo la protección de don Lope (Fernando Rey), un aristócrata que la convertirá en su amante.
 Pero donde las dan las toman, y si él le habla de libertad en la pareja, ella sabrá cómo disfrutarla.
El último metro (1980). Vuelta con Truffaut. Deneuve encarna a una actriz casada con el propietario judío de un teatro al que debe de ocultar en el París ocupado de los nazis
. Gérard Depardieu encarna a otro actor, con el que inicia un triángulo amoroso.
El ansia (1982). En su momento la actriz hizo sus pinitos en el cine estadounidense, y no escogió bien.
 Aquí sí acertó al dar vida a una vampiresa egipcia envuelta en pleno siglo XX en un triángulo amoroso con Susan Sarandon y David Bowie bajo la dirección de Tony Scott.
Indochina (1992). Deneuve es una de las 12 actrices francesas que han sido candidatas al Oscar.
 No lo ganó, pero a cambio la película con la que competía, Indochina, de Régis Wargnier, logró la estatuilla a mejor película de habla no inglesa.
 La Indochina del título aún era colonia francesa y allí es donde vive el personaje de Deneuve, dueña de plantaciones.
 Por cierto, otro drama con triángulo amoroso.
Los ladrones (1996). Deneuve y el director André Téchiné siempre han sabido conectar y sacar partido en la pantalla de su estupenda relación.
Puede que en Los ladrones la actriz no sea tan protagonista como en Mi estación favorita, pero está soberbia y es, desde luego, un enorme thriller.
Bailando en la oscuridad (2000). Movida por su olfato a la búsqueda de nuevos talentos, antes o después Deneuve iba a encontrar a Lars von Trier
. La actriz le escribió una carta al director danés, y, años después, este le regaló el personaje de la inmigrante francesa amiga de la protagonista
. Por cierto, cuando el escándalo Von Trier en Cannes, Deneuve le defendió a capa y espada.