Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

30 may 2014

Magdalena de Suecia, implicada en los turbios negocios de su marido.............................................................. Concha Boo

“Tengo una pequeña participación del 5% en dos de la empresas de mi esposo pero no estoy en activo en ninguna de ellas”, ha declarado la hija menor de los Reyes

Antes de su boda, Chris O´Neill ya fue investigado por su actividad financiera en paraísos fiscales.

Magdalena de Suecia y Chris O´Neil. / CORDON
Con las maletas prácticamente preparadas para coger un avión desde Nueva York con destino a Estocolmo y acabar de cerrar los preparativos del bautizo, el próximo domingo 8 de junio, de su hija Leonor, Magdalena de Suecia y su marido Chris O´Neill se han visto sorprendidos por una nueva polémica.
El periódico Expressen asegura tener en su poder unos documentos del Tribunal de Florida, EE UU, en los que la hija menor de los Reyes de Suecia firmó como vicepresidenta de Wilton Payments y Belgravia Investment, dos de las empresas de su marido Chris O'Neill, ambas relacionadas con el sector de los pagos electrónicos.
 En la publicación se asegura además que la princesa tiene una partición del 5% en las compañías.
Publicada la noticia las críticas contra Magdalena de Suecia no se ha hecho esperar y el tono de las mismas ha subido tanto, que el email hecho público por Margareta Thorngren, portavoz de la familia real sueca, no ha sido suficiente para calmar las aguas.
 Así que la propia Magdalena de Suecia se ha visto obligada a hacer declaraciones.
“Es triste que justo ahora se abra un debate sobre esto. Se trata de empresas estadounidenses y en Estados Unidos precisamente, Chris ya ha respondido a las preguntas que se le hicieron del asunto. Tengo una pequeña copropiedad de 5 %, pero no estoy en activo en ninguna de las empresas.”
En contra de lo que hizo su cuñado, el príncipe Daniel, cuando se casó con la princesa heredera Victoria, Chris O'Neill, hizo coincidir la fecha de su boda el 11 de junio de 2013, con la renuncia oficial al título de príncipe para así poder continuar con sus negocios en los Estados Unidos, asuntos en los que parece haberle dado un papel a su mujer.
 En la documentación publicada y fechada el 26 de agosto de 2013, figuran Chris O´Neill como presidente de las empresas Wilton Payments y Belgravia Investment y Madeleine Bernadotte, inscrita en la misma dirección que su esposo en Palm Beach, Florida, como vicepresidenta.
 En esos mismos documentos, facilitados por la empresa Wilton Payments al Tribunal Florida, se explica que la compañía tiene una oficina en allí y otra en Londres y que el hermano de Chris, John D' Abo, desempeñó tareas de director en 2004 llegando a acuerdos para utilizar sus sistemas electrónicos de pago en todo el mundo.
Chris O´Neill y sus empresas ya ocuparon con anterioridad los titulares de la prensa sueca. El rotativo Aftonbladet publicó en 2012 que O´Neill "esconde sus millones en un paraíso”.
 Explicaba el diario que Noster Capital LLC, una empresa en la que es socio, tenía su domicilio fiscal en las Islas Caimán y en el Estado de Delaware, dos lugares conocidos como paraísos fiscales. En aquella ocasión el entonces novio de Magdalena de Suecia dio explicaciones a través de una carta redactada por su abogado en la que explicaba que “Noster Capital International está domiciliada en las Islas Caimán, una jurisdicción fiscal en la que multitud de compañías de inversión están domiciliadas.” “Se trata de una antigua práctica, común en la industria convencional y en la inversión”. También aseguraba que vivía en Nueva York y allí cumplía con todas sus obligaciones fiscales.
Tras las últimas noticias sobre la participación de Magdalena de Suecia en las empresa de su marido, los medios de comunicación suecos se preguntan si la princesa podría estar intentando hacerse un hueco como mujer de negocios en Estados Unidos y si su participación en las empresas de su marido es una señal de que piensa renunciar a su lugar en la sucesión al trono.
 Según recoge la Constitución del país nadie que pertenezca a la familia real y lleve título de rey, reina, príncipe o princesa puede en Suecia desarrollar al mismo tiempo ningún tipo de actividad empresarial. Ella no responde cuando se le pregunta
. “Me muero de ganas de volver a casa, a Suecia. Ahora me siento orgullosa de hacerlo con nuestra hija Leonor. Todas estas cosas a nuestro alrededor me hacen sentirme mal, es un malentendido
. Siente que cada vez que vuelvo a casa, por desgracia, se genera revuelo entorno a mi persona", asegura.
Esta es la tercera vez en una semana que los medios de comunicación del país cargan contra la princesa Magdalena, miembro peor valorada de la familia real de Suecia.
 Las primeras críticas llegaron por la adquisición y renovación de un apartamento de lujo en Estocolmo por valor de 6,8 millones de coronas suecas, unos 750.000 euros. Pero además, a principios de semana el diario Expressen, aseguraba que la Casa Real Sueca está en números rojos. “El descenso en las cuentas de la institución se debe a los elevados gastos de la boda entre la princesa Magdalena y Christopher O´Neill” se podía leer en el informe anual de la Casa Real Sueca al que el rotativo tuvo acceso.
 Varias son las fuentes que aseguran que los gastos del enlace, celebrado el 8 de junio del año pasado, podrían haber estado por encima de los seis millones de coronas, unos 700.000 euros.
“El malestar de los suecos hacia la princesa Magdalena se está transformando en ira. Y más ahora, cuando su hija Leonor va a ser bautizada en menos de dos semanas”, apuntan desde Svenska Dagbladet, uno de los principales medios del país.
Todas estas cifras y publicaciones sólo vienen a minar, todavía más, la mala imagen de la monarquía presidida por el rey Carlos Gustavo tiene.
Es, de hecho, la casa real europea peor valorada por sus súbditos.
 Según las últimas encuestas sólo un 46% de los suecos apoyan a su monarca y al resto de miembros de la familia real.

 

Las decisiones difíciles de Hillary Clinton.......................................................................... Yolanda Monge

La ex secretaria de Estado presenta su libro, que se publica el 10 junio, como “un viaje personal, literal”

La demócrata medita si presenta a las elecciones de 2016.

 

Hillary Clinton, en un acto en Washington. / AFP

Hillary Clinton detesta a la prensa, la acepta con la resignación a que le obligaban sus cargos anteriores, pero siempre recela de ella.
 Quizá por eso, cuando a la ex secretaria de Estado y posible contendiente en la carrera por la Casa Blanca en 2016, en un acto de democratización no vinculante, un grupo de internautas le ofreció varios títulos para su nuevo libro, su favorito fue el siguiente y la traducción podría quedar tal que así: Crónicas de una diadema. 112 países y lo importante sigue siendo mi peinado.
Que se hable del pelo, del bolso o de si la exsenadora demócrata prefiere el traje pantalón a la chaqueta y falda es en gran medida responsabilidad de la prensa, de los medios de comunicación que siguen considerando noticia si Hillary Clinton ha empleado 15 minutos –o no- con la plancha del pelo y si el embarazo de su hija, y por tanto su nuevo cargo como abuela, harían de ella una presidenta menos efectiva en el caso de conquistar la Casa Blanca, o si incluso esa gestación le hará considerar la posibilidad de no ser candidata (¿?).
Cierto es que la animadversión que Clinton tiene hacia la prensa se remonta a largo tiempo atrás, cuando su vida privada quedó expuesta a cualquiera que quisiera tener una opinión sobre ella y su matrimonio tras el escándalo que llevó a que su marido, el entonces presidente Bill Clinton, fuera el único mandatario estadounidense del siglo XX en sufrir un impeachment.
En unos días, el nombre de Hillary, así, sin apellido ni cargo, volverá a estar en boca de todos –algo que nunca sucede cuando se trata de un hombre, nadie habla de Barack o Marco (Rubio), por poner un ejemplo-.
 Ya lo está, incluso cuando la exprimera dama no dice nada o no tiene nada que decir.
 Pero el próximo día 10 de junio, Hillary Clinton estrena libro, y no, no lleva un título relativo a adornos de pelo.
Clinton ha estado trabajando en los últimos años en sus memorias sobre su etapa en Foggy Bottom al frente del Departamento de Estado.
 El nombre con el que ha bautizado su obra es Hard Choices (Decisiones Difíciles) y sorprendentemente coincide con el título dado a un libro por otro secretario de Estado, Cyrus Vance, durante la Administración Carter.
“Todos nosotros enfrentamos decisiones difíciles en nuestras vidas”, explica Clinton.
“De eso trata la vida, de tomar esas decisiones, y la manera en que las tomamos hacen de nosotros las personas que somos”, filosofa la política demócrata
. La exsecretaria de Estado relata en sus memorias que los años al frente de la diplomacia de EE UU fueron para ella “un viaje personal, literal”, ya que acabó visitando 112 naciones y acumulando más de un millón de kilómetros en viajes por el mundo.
“Durante décadas, he servido a mí país de una u otra manera”, relata Clinton para proseguir diciendo que, sin embargo, sus años como secretaria de Estado le han hecho consciente aún más de algo que ya sabía, la gran fortaleza de Estados Unidos como nación.
Clinton sabe mucho de decisiones difíciles. Hay quien tildaría algunas de ellas de meramente inconvenientes, como por ejemplo no divorciarse de Bill Clinton tras el escándalo Lewinsky y utilizar así el apellido para ascender en la escala del poder político.
 En pocos meses deberá de someterse a otra. Ser aspirante o no a la Casa Blanca
. Y aguantar entonces el chaparrón sobre estilismo que tiene asegurado.

 

Crónica de la intemperie.....................................................C.arlos Boyero

LUIS ALMODÓVAR / PAULA CASADO

En la España de 2002, presunta tierra de la abundancia y de los inagotables ríos de leche y miel, el director Fernando León habló con lenguaje poderoso y resultado estremecedor de aquellos que habiendo perdido su trabajo pasan los lunes al sol, se buscan como pueden no ya la vida sino la supervivencia, bebiendo sin pausas para espantar al miedo, tirándose por la ventana, tiñéndose el pelo e intentando patéticamente disfrazar su edad para encontrar un curro, aprovechando la indemnización para montar un pequeño negocio que les permita seguir tirando, temiendo en su angustiosa condición de parados que el amor desfallezca, llegue el abandono y el naufragio sea absoluto, pidiendo en vano un crédito, rompiendo farolas a pedradas, haciendo piña en su desdicha, riéndose a veces de su desconsuelo.
La edad de los protagonistas de Los lunes al sol estaba entre los treinta y los cincuenta y tantos años, sabían lo que era una nómina y cobrar todos los meses, durante una larga época de su existencia habían dispuesto de trabajo, eran victimas de la reconversión industrial; el monstruo engendrado por los canallas legalizados y que se iba a cebar a perpetuidad con los débiles todavía no había estallado, faltaban seis años, el esplendor parecía eterno.
HERMOSA JUVENTUD
Dirección: Jaime Rosales.
Intérpretes: Ingrid García-Jonsson, Carlos Rodríguez, Inma Nieto, Fernando Barona, Juanma Calderón.
Género: drama. España, 2014.
Duración: 102 minutos.
Jaime Rosales sitúa Hermosa juventud en el desolador aquí y ahora, en barrios deprimidos, pero no se centra en la gente que perdió su trabajo, sino en los jóvenes que nunca han tenido uno continuado y están llegando a la mosqueante sospecha o a la desesperada certidumbre de que jamás dispondrán de un contrato digno, ni siquiera indigno.
 Es una pareja de poco más de veinte años, enamorada, de clase baja, sin aspiraciones excesivas, viviendo en las casas maternas y comiendo de ellas, depositando en las tiendas currículos que nadie va a mirar, trabajando por 10 euros el día que hay suerte y por 300 cuando se prestan a protagonizar un video de porno casero, a mirar el cielo tumbados en los parques, haciendo botellón, compartiendo con los amigos una desesperanza similar, fallando sus precauciones y engendrando una niña, malviviendo sin dinero, sin nada que hacer, sin sueños, con una tristeza asfixiante y contagiable.
Tanto ellos como su entorno van justitos de inteligencia, son gente muy normal, no le piden a la vida nada especial, solo conseguir un trabajo que les permita llevar una existencia que no esté marcada por la angustia y la carencia de lo elemental.
 Lo tienen crudo. Como todos los nacidos para perder.
 Emigrar tal vez sea la única salida.
 Pero también fuera la supervivencia puede estar asociada a la sordidez.
El cine de Jaime Rosales, del cual desconecté radicalmente ante la incomprensión y el aburrimiento que me provocaron sus dos anteriores películas Tiro en la cabeza y Sueño y silencio, recupera con Hermosa juventud su capacidad para perturbar, para hacer crónicas originales y veraces de gente acorralada.
 Rosales utiliza con originalidad en un par de ocasiones el uso exhaustivo que hacen las personas jóvenes de las nuevas tecnologías para narrarnos lo que ha ocurrido con sus vidas en el paso del tiempo
. Los actores jóvenes rebosan naturalidad, los diálogos y las situaciones son creíbles, nada resulta gratuito o suena a impostura
. Es una buena y necesaria película.

29 may 2014

“¿Qué fue de la señora Síntesis?”................................................... Juan Cruz

Recostado en la cama, Onetti se preguntaba el 6 de enero de 1993 (a punto de publicar Cuando ya no importe) qué demonios había pasado “con la Señora Síntesis”
. En un artículo se había preguntado por qué los periódicos no tenían en su nómina “al señor Fuentes”, habida cuenta de lo que lo usábamos los periodistas, a los que él llamaba reporteros. “Fuentes, siempre están citado fuentes, y quién será el señor Fuentes?”.
“Los reporteros son tan tontos”, decía. “¿Y qué me vas a preguntar? Los reporteros siempre preguntan lo mismo: ¿para qué escribes, para quién escribes?”
. Es evidente que usted se divierte escribiendo, al menos. “Ya. Se puede decir así. El placer de escribir es muy grande. Ahora escribo una cosa, recuerdos, inventos. Hago el descubrimiento del cadáver de la Señora Síntesis? ¿De qué murió Síntesis?
 Todos los periodistas, para no tragarse todo un discurso de un ministro, damos la apretada Síntesis. ¡La apretaron tanto que la pobre se murió! Hay cantares de ciego sobre la muerte de la Síntesis, ¡cosa grave!”.
Se tomaba a broma.
 A una chica que lo miraba le dijo: “¿Te fijas en que tengo un solo diente? Te advierto que tengo una dentadura perfecta, pero se la he prestado a Mario Vargas Llosa”.
Ahí recibía; delante estaba el jardín que le había hecho Dolly, una mujer inteligente y risueña, la paz de Onetti.
 Serio como Bogart, él hacía reír; se reía de sí mismo, primero, y luego se burlaba de los reporteros. “Son tan tontos”. ¿Y los escritores? “Hay una cosa que me molesta, y trato de tomar en broma: los lugares comunes. Hay cosas que me irritan, sobre todo en gente joven, el empleo de lugares comunes. Yo no sé…, por ejemplo, esto…, bueno, es un amigo mío, un colega, mejor no hablar…
 Leí un fragmento y está todo hecho con lugares comunes, con frases hechas. Si a mí se me ocurre una frase hecha, en ese momento siento como un golpe en la mano, en el cerebro, un rechazo, no puedo hacerlo”.
La literatura la mantenía “con interés, con cariño… He escrito tanto, tal vez demasiado, dirán algunos.
 No hay ningún personaje sobre el cual yo haya escrito al que yo no le tenga cariño, aunque sea un canalla, aunque sea un bandido. Si no lo tuviera, yo no podría escribir”.
A veces los personajes vienen “de tantos libros que leí”; se produce luego “una selección inconsciente tal vez…”. Hay palabras, decía, del castellano castizo, ese castellano de los peninsulares (excluía a gallegos y canarios) “que me matan, que no soporto”.
 Se reía de lo que decían sobre su cuerpo de escritor, “que para mí escribir era como hacer el amor… Bueno, no sé lo que sientes tú cuando haces el amor, te hablo de lo que siento yo, lo que sentía yo: una entrega total, fuera del mundo”
. En momentos así surgen los personajes, “cuando dudo de mi estado mental; los quiero vivos a los personajes”. Los doblega, “somos muy amigos”.
Para todo tenía un sucedido. Jorge Amado, por ejemplo. El escritor brasileño le pidió prestado su apartamento de Montevideo; estaba el novelista exiliado, era 1941. Onetti le dejó las llaves al portero, y le advirtió: el señor Amado tiene una cita clandestina con el secretario general del Partido Comunista brasileño.
 Días después regresó a buscar la llave. ¿Y vino el señor Amado?, preguntó Onetti al conserje. “Sí, ¡y qué tetas tenía el secretario general del Partido Comunista brasileño!”.
 A Julio Cortázar no le perdonó que tratara mal al peruano José María Arguedas. A Cela no le perdonó que tratara mal a Antonio Muñoz Molina, de quien fue ferviente admirador
. Y en esa conversación del 6 de enero de 1993 (en la que estaba la poeta y novelista Dulce Chacón; Dolly iba y venía, su presencia era la casa misma), este hombre memorioso y simpático, acaso el más simpático de los escritores que conoció este reportero, relató un encuentro que otros hicieron célebre por lo que le dijo a Mario Vargas Llosa, quien años después escribiría un libro extraordinario sobre la literatura de Onetti, El viaje a la ficción.
Contó Onetti: “Una vez nos encontramos con Mario y con Patricia, su esposa, en San Francisco. Terminaba el plazo de su habitación, y pasaron a la nuestra, yo estaba con [el escritor uruguayo Carlos] Martínez Moreno
. Después ellos tomaban no sé si avión o tren para ir a Los Ángeles.
Mario me contó que trabajaba en ese tiempo en la radio francesa, y empezaba a las diez de la noche, que luego volvía a casa y se ponía a trabajar de tal hora a tal hora, eso leí también que hacía García Márquez, que decía que tenía unos horarios fijos para escribir.
 Yo eso no lo concibo, me parece admirable tener eso. Entonces yo le dije a Mario: mira, lo que pasa es que tú tienes un amor conyugal con la literatura, tú estás obligado a cumplir con tu señora esposa y yo tengo un amor de pasión, absolutamente no conyugal, y entonces hago el amor porque me da la gana, cuando tengo ganas
. De la misma manera escribo cuando me da la gana. Yo no podría escribir de tal hora a tal hora, yo escribo, yo qué sé, estoy leyendo un bodrio policial y de golpe me viene el ataque y agarro y escribo”.
Sobre agendas viejas escribía.
 Con ritmo musical, como si de su cerebro partiera la existencia de personajes que no conoció nunca, pero que vivían con él en aquella cama de hospital en la que pasó los últimos tiempos de su vida, hasta que murió en la ciudad que le dio exilio.
 El reportero (“Son tan tontos los reporteros”) le apuntó al final de aquella conversación que en su literatura no se nota el paso del tiempo.
 Él dijo, con la ironía de la que estaba lleno: “Bueno, me alegro. Que siga así”.
 Era, otra vez, su homenaje a la Señora Síntesis.