Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

29 may 2014

Por qué los asesinos en masa nunca son mujeres..........................................................Ruben Pujol

En la tristemente larga historia de matanzas en EE UU y Europa la aplastante mayoría de autores son varones. ¿Por qué?


Sin duda resultaría reduccionista atribuir la matanza de seis personas el pasado viernes en Santa Barbara (California) a un expediente de psicopatía agravada con frustración sexual. pero no hace falta ser psiquiatra forense para identificar en el extenso manifiesto (137 páginas) y en las videoconfesiones que dejó tras de sí Elliot Rodger un resentimiento fundado en el rechazo de proporciones homicidas.
Según él mismo explica en la furibunda perorata autobiográfica que dejó en YouTube, Rodger era un incel, un célibe involuntario, de 22 años que no podía soportar más que las chicas por las que sentía atracción invariablemente le ignoraran y ocasionalmente le humillaran con su desprecio.
Aún peor: le martirizaba que otros chicos, en su opinión menos merecedores, las conquistaran y obtuvieran de ellas ese placer (sexual y romántico) que a él se le vetaba.
Rodger escupía ira por el hecho de verse convertido en un macho beta.
 Así lo hizo constar en sus aportaciones a foros hoy cerrados, donde varones de escaso éxito compartían su rencor hacia los denominados ligones
Rodger escupía ira por el hecho de verse convertido en un macho beta: excluido por los alfa del ritual de apareamiento. Así lo hizo constar en sus aportaciones al foro PUAHate.com, hoy clausurado, donde varones de escaso éxito compartían su rencor hacia los denominados ligones (pick-up artists, en su jerga algo así como artistas del ligue que proliferan en la red pavoneándose de sus infalibles técnicas para conquistar mujeres).
Así, el caso de Rodger se presenta no sólo tanto como una actualización 2.0 del ancestral patrón mamífero de conducta.
 Tampoco una variación más de la fijación colectiva con la personalidad de los chavales estadounidenses que devienen en asesinos (que también)
. Más bien es una denuncia de la relevancia que se le da a la virginidad y el peso que tienen las presiones relacionadas con el sexo en las mentes occidentales.
 De los nefastos efectos que estas presiones producen.
 De la extraña fascinación que ejerce sobre los medios de comunicación el lado más oscuro de la sexualidad.
 No hay más que ver cómo la discusión de la matanza de Isla Vista se ha centrado casi en su totalidad en esta obsesión de Rodgers.
Y cómo se ha destacado sobre todo las comunidades cibernéticas de profesores de la seducción a la que él se refería constantemente.
Los hombres externalizan la culpa. 'La causa de mis problemas son los otros'.

Las mujeres tienden a desarrollar las atribuciones de culpa internamente"
-Candice Batton, directora de la Escuela de Crimonología de la Universidad de Nebraska
Como vendedores de crecepelo con canal de YouTube, los gurús del ligue apelan al orgullo herido y la sed infinita de los mancebos del mundo para hacer fortuna comercializando con sus enseñanzas. Aplicando la lógica contable del comisionista, el objetivo de estos ‘maestros de la seducción’ va más allá –o más acá– del sexo, pues no se trata tanto de obtener el placer carnal, sino de la satisfacción notarial de anotar la conquista en el Excel y demostrar que se tiene el know how.
 La pregunta aquí ya no es por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo, sino cómo llamar a esta disciplina que combina técnicas del neuromárketing, mentalismo, programación neurolingüística o lo que comúnmente conocemos como dar la tabarra hasta darle la forma de un libro, un seminario o incluso unas colonias con las que sacarle cuatro cuartos a los que van a dos velas.
De momento, y a falta de un término más elaborado, hay quien lo llama game, en referencia a The Game: Penetrating the Secret Society of Pickup Artists, la Biblia de los aprendices a seductor, firmada por el periodista Neil Strauss y traducida aquí como El método.
 Juguetones como son estos ‘artistas’, lo de game les está bien traído porque hace referencia al aspecto lúdico y con premio final de la seducción, al hecho de que puede uno entrenarse y conseguir un rendimiento más allá de los talentos que la genética le dio.
 Según reconoce el propio Strauss, un prerrequisito del juego es menospreciar al sexo opuesto.
En ese oscuro pozo de odio a uno mismo y resentimiento es donde se cuece la bilis de esos hombres, románticos porque no tienen alternativa, vírgenes a su pesar como Rodger que, por falta de experiencia, idealizan las relaciones sentimentales
. Por fortuna, la mayoría digiere mal que bien su (nuestro) lugar en la manada.
 El caso de Elliott fue diferente hasta alimentar un plan de venganza –retribution day lo llamó él–, una explosión de violencia que hiciera ver al mundo las injusticias y abusos que gobiernan las relaciones sentimentales entre hombres y mujeres
. En la lógica resentida que impulsó la venganza de Rodger, la culpa de su desdicha era de los demás: de las mujeres por ignorarlo, de los jugones por seducirlas y burlarse de él y, de nuevo en un ciclo perverso, de ellas por dejarse engañar.
Esta proyección de culpa en el exterior y el despliegue de violencia ostentosa y publicitada que le sigue son como sabemos patrones eminentemente masculinos, y es por ello que la historia demuestra que la inmensa mayoría de los asesinatos en masa son perpetrados por hombres.
 Según Candice Batton, directora de la Escuela de Criminología de la Universidad de Nebraska citada por la revista Time,
 "Los hombres internalizan la culpa. 'La culpa de mis problemas son los otros
. Las mujeres tienden a desarrollar las atribuciones de culpa internamente”, por lo que su violencia, cuando se produce, escoge formas más sutiles e íntimas de expresarse.
El caso denuncia la relevancia que se le da a la virginidad y el peso que tienen las presiones relacionadas con el sexo en los varones occidentales
Los motivos por los que las masacres y los asesinatos en masa suelan estar protagonizados por varones puede imputarse a un milenario constructo en el que se mezclan cuestiones fisiológicas y hormonales con los roles impuestos por una sociedad patriarcal —el hombre como explorador, cazador, soldado, líder o protector, emprendedor— que precisan de un despliegue público
. También lo precisa su violencia cuando, en última instancia y frustrados esos mandatos genético-sociales, la psicopatía anula todo rastro de empatía y cosifica a hombres y mujeres por igual en un modo perverso de conquista final.

 

Más allá del 'indie'.................................................................................... Luis Hidalgo

El Primavera Sound de Barcelona amplía su cartel más allá del tópico independiente.

 

James Edward Bagshaw de Temples actúa en la primera jornada del Primavera Sound. / Burak Cingi (Redferns via Getty Images)

Un planteamiento sencillo y arriesgado: si hay un público que articula parte de su ocio con música ¿cómo no existe un festival que responda a sus necesidades sin obligar a ducharse en los servicios comunitarios de un camping? El Primavera Sound, festival nacido en clubs que migró luego al Pueblo Español de Barcelona, celebra su decimocuarta edición dando respuestas a esta pregunta, enseñoreándose de 180.000 metros cuadrados del Fórum con 12 escenarios en los que tendrán lugar hasta la madrugada del domingo 228 actuaciones.
 Son cifras de festival enorme, como prueba que la organización se ha dejado 9,7 millones de euros de presupuesto en el montaje —un 15% más que el año pasado— y que espere unas 200.000 visitas. Según la propia organización, y siguiendo la tendencia de convertir en números las actividades culturales para demostrar su importancia en un mundo que parece no entender de intangibles, todo ello tendrá en Barcelona un impacto económico similar a un gran premio de Fórmula 1.
La programación es una mezcla que parte del pop-rock de carácter anglosajón, con fecha totémica en los noventa, cuando el indie comenzó a expandirse ante la indiferencia de la gran industria.
A este grueso de propuestas estéticas que marcaría el ADN musical de una audiencia que tiene como futuro la cuarentena (Rubicón cuyo vadeo ya prepara el propio festival), se han ido añadiendo estéticas musicales que antes no formaban parte de la propuesta del Primavera
. Con ello se da respuesta a la natural inquietud de un aficionado a la música que, como el amante de la literatura, el teatro o la pintura, ve cómo sus gustos se amplían con la llegada de los años.
 El Primavera Sound ya sabe que o madura con su público o quedará como reducto de aquellos que se niegan a aceptar que se hacen mayores.

Leyendas en mayúscula y de bolsillo

Para dar respuesta a todo ello, el festival tira de nombres míticos que desean mantener su vigencia a pesar de los años
. Pixies sería el caso paradigmático, con una primera carrera corta y un legado alargado por el grunge. Otra leyenda, esta sin interrupciones, es la de Dr. John, un artista que propone el vadeo feliz de la cuarentena por parte de los espectadores
. Su presencia garantiza música que ya existía antes que nadie, un paseo no por la Luisiana de True detectives sino por la de Tremé. Más leyenda: Television, la banda que en 1977 fascinó con Marquee Moon, un disco de rock nervioso y filigrana con guitarra que ahora recuperarán como si el tiempo fuese una convención, que igual lo es.
 La función divulgativa y educativa del Primavera, un festival que con pleno sentido busca verdades incontestables en el pasado, tiene este año en Neutral Milk Hotel su gema.
 Se ajusta al perfil de grupo paradigmático del festival en su plano enteradillo: casi desconocido, carrera corta a la que no hizo caso casi nadie, dos discos impecables y abanderados de algo que hoy sigue siendo moda, el folk.
 Por cerrar el apartado de leyendas, aunque sea de bolsillo, sólo citar dos apóstoles del indie
. Por un lado, Slint, en buena medida precursores del post rock gracias a su slowcore, música que se desplaza con lentitud e intensidad emocional.
 La otra referencia son Slowdive, adalides del shoegaze (literalmente, mirarse los pies), conducta genuina del primer e ingenuo indie.

Populares y machorros

Pese a su acentuada masculinidad, en alguna ocasión disimulada, la escena independiente no es precisamente machorra.
 Es por ello de valorar que bandas como Queens Of Stone Age, a la vez muy hombretones y muy revivalistas, estén en el festival para que éste no muera mirándose los pies. Nine Inch Nails son igual de machotes, pero con estudios. Trent Reznor, su líder, sería incapaz de propinar un puñetazo sin visualizar previamente la curva que describirá su puño.
 Algo así como ocurre con su rock industrial, denso como el puré de garbanzos, música que tiene algo de testosterona angustiada
. Por el lado más juerguista destacan los incontestables cabezas de cartel, esa infalible charanga postmoderna llamada The Arcade Fire.
 Nadie puede decir que detesta un festival de masas sin haberse expuesto al efecto de una multitud enfervorecida disfrutando con el grupo canadiense.
Más contenidos es The National, un grupo en alza para los seguidores del festival.
 Un detalle nada insustancial les avala más allá de su propio rock tintado de lirismo y épica: pocas bandas son capaces de exponerse con la inteligencia de The National en un documental tan bien pensado como Mistaken for strangers
. No cabe olvidar a Justin Vernon, conocido como Bon Iver, bajo cuyo nombre su audiencia ha levitado en muchas ocasiones.
 Al festival acude bajo otro nombre y actuará como parte de The Volcano Choir
. Y entre los populares, no cabe olvidar el pop electrónico, muy representado este año (Future Islands, Glasser, Holy Ghost, Metronomy, Cut Copy, Conan Mockasin, Cvurches), y la tradicional electrónica.

Más allá del Muro

O eso que en principio nada tiene que ver con el catecismo fundacional del festival. Véase Caetano Veloso y su tropicalismo, The Sun Ra Arkestra y su jazz descalabrado, espacial y africanista, o The Kronos Quartet, formación que toca el mundo de la música contemporánea.
 No cabe olvidar los sonidos mal llamados étnicos de Antibalas o de Seun Kuti, uno de los hijos del prolífico músico y padre que se llamó Fela Kuti.
 Y hasta hace no mucho, la música negra estaba también en territorio salvaje, tema bien solucionado por el Primavera con la incorporación del hip hop, este año de la mano del excelente Kendrick Lamar —coros satinados de personas en celo, voz que ametralla y/o acaricia— y del oscuro y turbulento Earl Sweatshirt. La mezcla retro de Blood Orange es otra apuesta sugestiva, con ese recuerdo a Prince tan presente en muchos de sus temas.
 Y con el paso del tiempo, la escena nacional también ha saltado el Muro, este año con la última incorporación de un Nacho Vegas que se suma a una lista formada por Silvia Pérez Cruz, Grupo de Expertos Sol y Nieve, Pional, Refree, Mishima, Standstill, Joan Colomo, Joana Serrat, Flamaradas, etc.
Ah, e incluso famosos venidos a menos se apuntan al Primavera, por ejemplo un Macaulay Culkin que actuará con The Pizza Underground. ¿Quién da más?

¡Cuidado!................................................................... Juan José Millás

Había ido a por un yogur y va a volver con una revelación que intentaba pasar inadvertida en esa atmósfera de cotidianeidad reinante.

 

Lo familiar posee calidades extrañas, como una sandía con sabor a naranja
. Pese a que se reproduce sin pausa, de repente parece nuevo, sin estrenar, inédito
. Una mujer se asoma, descalza, a la nevera.
 Un gesto cotidiano entre los cotidianos.
 No hallarán ningún elemento insólito en la imagen.
 No lo hay. 
Se trata de una cocina del montón, con su suelo cerámico del montón, y sus muebles de madera del montón, y su pequeña alfombra del montón, y su cesto de la ropa sucia del montón, y su triste planta sobre la nevera del montón.
 Tampoco podríamos calificar de raros los papeles pegados a la puerta del congelador, que se defienden con un vigor oscuro de ser arrojados a la basura.
 Una representación de lo doméstico que serviría también como apología de lo marciano.
Y es que una llamarada procedente del interior de la nevera congela la imagen y crea un juego de sombras y luces en el cuerpo de la mujer y en la zona del suelo donde tiene los pies, deteniéndose, al fondo, contra la superficie bruñida de una puerta
. La luz es tan potente que sugiere, más que la existencia de una bombilla, la de una divinidad.
 Yo soy el que soy, le está diciendo alguien a la anciana desde el fondo del incendio
. En otras palabras, que había ido a por un yogur y va a volver con una revelación que intentaba pasar inadvertida en esa atmósfera de cotidianeidad reinante.
 Empeño baldío. Imposible pasar los ojos sobre la imagen sin sentir una sacudida de extrañamiento. Lo más increíble es que esa escena asombrosa se repita en todo el mundo millones de veces cada día. ¡Cuidado al coger la cerveza!

Robert de Niro sobre su padre: “Era diferente. Nada convencional”...........................R.ocío Ayuso

El actor habla a su progenitor en un documental, un artista frustrado y gay cuya vida sexual fue una lucha hasta el final.

 

El actor junto a su padre, Robert De Niro Sr.

"¿Hablas conmigo? ¿Me lo dices a mí? Dime. ¿Es a mí?
 Entonces, ¿a quién demonios le hablas si no es a mí? Aquí no hay nadie más que yo"
. Esta es una de las frases más conocidas de la historia del cine. Entre las diez primeras si hay que creer la lista que elaboró el American Film Institute con las mejores frases de películas de todos los tiempos. Pertenece a Taxi Driver, escrita por Paul Schrader aunque fue Robert De Niro el que la hizo famosa
. Ahora el actor de actores capaz de trascender géneros, modas y generaciones también habla solo, pero no llevado por la locura frente al espejo como Travis Bickle sino frente a una cámara y motivado por el amor a su padre, Robert De Niro Sr., en el documental Remembering the Artist que debuta en junio en la televisión estadounidense.
Más que hablar solo, le habla a su padre.
 Un artista frustrado, un pintor que nunca encontró la fama, alguien abiertamente gay pero cuya vida sexual fue una lucha hasta el final
. Un monólogo a cámara donde el actor tan grande en pantalla como breve en sus alocuciones públicas le rinde el tributo debido a quien le dio el nombre
. “Era mi obligación documentar su obra para preservarla para futuras generaciones.
 La única razón (de este documental) es mi padre”, confiesa el actor en esta producción de HBO.
“Era mi obligación documentar su obra para preservarla para futuras generaciones”, confiesa el actor de 'Taxi Driver'
Sus palabras tienen una emoción inusual en un actor conocido por su intensidad contenida.
 Contra la frialdad de su personaje en Taxi Driver, la humanidad perdida de su Corleone en El padrino o la violencia de sus interpretaciones en Toro salvaje, Casino o en casi todos sus trabajos junto a su mentor, Martin Scorsese, por no hablar del suegro diabólico que es en Los padres de ella, al verdadero De Niro se le escapan las lágrimas hablando de su padre fallecido en 1993 de cáncer a los 71 años
. De Niro deja de ser la estrella para ser uno de los nuestros, alguien que echa de menos a su padre y que tiene tantos lamentos como recuerdos familiares. “No pasé con él tanto tiempo, porque mi madre y él se separaron y divorciaron…
 En muchos sentidos estuvo ausente. Pero me adoraba… como yo adoro a mis hijos”, recuerda ahora en el documental.
El actor le rinde este último homenaje a su padre, cuya obra pictórica aún se exhibe en galerías, sin escatimar medios.
 Según confesó durante la presentación del documental en el Festival de Sundance, su intención era hacer un vídeo familiar, algo que ayudara a sus hijos, a sus nietos, a saber quién era el mayor de los De Niro.
“Un sueño que tuve durante años, pero los años pasaron sin que hiciera nada y no sé porqué”, aclaró. El apellido ayudó a que la cadena de pago financiara este sueño de 40 minutos con música de Philip Glass.
 Y la fortuna conseguida en sus más de cuatro décadas como actor también le ayudaron a preservar el estudio de su padre, en el SoHo neoyorquino, como si el pintor se hubiera marchado a tomar café. “No podía pensar en desmantelarlo todo y venderlo”, confesó quien también tiene diferentes inversiones inmobiliarias.
En este estudio De Niro abre su corazón y los diarios de su padre para mostrar la biografía de quien podría haber sido.
 “Para mí siempre fue un artista de verdad”, aclara nada más empezar su narración
. Nacido en 1922, el mayor de los De Niro quiso ser artista desde niño y acabó en la escuela de Hans Hofmann donde conocería a Virginia Admiral, también pintora y futura madre del actor.
Ambos disfrutaron de ese primer momento de fama en un Nueva York artístico donde formaron parte del movimiento abstracto modernista.
 Pero mientras los nombres de Jackson Pollock o Willem de Kooning pasaron a la historia, el de De Niro quedó a la zaga, sepultado años más tarde por ese cambio en gustos artísticos que trajo el pop art.
“Ser pintor es una aflicción como ser homosexual. Tienes que tener la fuerza de continuar trabajando sin esperanzas de ser reconocido”, dejó escrito el artista
Además de su obra artística,
 De Niro también habla abiertamente de la homosexualidad de su padre, esa que probablemente –dice- motivó la temprana separación de sus próceres cuando el actor no tenía más de dos o tres años. “Era diferente
. Nada convencional”, le recuerda.
 Pero mientras los que le conocieron hablan de su gusto por la música, el baile y las fiestas, los diarios de este pintor muestran la otra cara de su sexualidad.
“Ser pintor es una aflicción como ser homosexual. Tienes que tener la fuerza de continuar trabajando sin esperanzas de ser reconocido, como la vida que uno tiene que seguir sin esperanzas de una unión romántica”, dejó escrito el artista.
Robert De Niro Jr., Bobby como le llamó hasta el final su padre, fue hijo único.
 Y ahora es padre de seis hijos y tiene cuatro nietos de sus diferentes relaciones amorosas.
 Aunque ninguno sale en pantalla, De Niro los tiene continuamente en mente, no solo como la razón de este documental sino por entender ahora, como padre, lo que no vio cuando era hijo.
“Mi madre no quería hablar (de ello) y uno no está muy interesado a esa edad
. De nuevo, por mis hijos, quiero que se paren a pensar y se den cuenta de que en ocasiones no hay que dejar las cosas para más tarde porque 20 años después puede ser muy tarde”, afirma el intérprete. De lo que se arrepiente es de no haberle insistido a su padre que se cuidara el cáncer de próstata que le fue diagnosticado. “A mi también me lo diagnosticaron hace unos años (…) y conseguí vencerlo. Hoy estoy bien y me habría gustado que mi padre hubiera vivido un poco más para que siguiera pintando”, se lamenta ahora que él se acerca a los 71
. Sin embargo, por las anotaciones que dejó, su padre nunca tuvo queja de hijo. “Cuando me lo encontré por la calle le acaricié el pelo y le habría dado un beso pero no creo que hubiera apreciado el gesto”, escribió el pintor de uno de los últimos encuentros que tuvo con su hijo ya famoso y con el reconocimiento que él nunca obtuvo.