Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 may 2014

Un trozo de Brooklyn en Las Palmas.....................................................................Luis Roca Arencibia


Exterior de El apartamento, un nuevo café con aires neoyorquinos en Las Palmas de Gran Canaria. / luis roca arencibia
Si fuera 14 de febrero en El apartamento los dedos del DJ Manel Ruiz, El Especialista, serían los oídos de San Valentín, escogiendo el vinilo preciso en el momento oportuno a un lado de la sala de estar de este local de aire neoyorquino.
 Es perfecto para una salida íntima con cena en el comedor -con capacidad para 20 personas- y copa en el lounge.
 Sinatra, Armstrong, Fitzgerald arrullarían los sentidos del cliente. El local es ideal también como antesala de una noche de discotecas y afters
. Hay algunos por aquí. Erigido sobre una tienda de instrumentos musicales que llevaba abierta treinta y tres años, El apartamento se presenta como “café, restaurant & club”. Está en el top de Las Palmas de Gran Canaria.
 Y huele a rascacielos.
Abrió el pasado 29 de noviembre y la idea de sus jóvenes socios, los hermanos Ciro e Yraya Marrero, Sergio Miró y Jorge Peris, es que sea acogedor. “Feel at home” rezan sus salvamanteles
. La cocina abre todo el día y el local ofrece un menú a 9,80 euros. Incluye un aperitivo, elegir entre siete platos principales, una bebida y café o postre.
El apartamento es Nueva York también porque Ciro Marrero adora la ciudad.
 Ha estado ya seis veces. Optamos por un cóctel como aperitivo. El mojiterráneo, variación amarga con picante del mojito, es sugerencia de la casa.
 En el comedor, la mesa redonda junto a la chimenea es el mejor sito. Se recomienda reservar
. Muy cerca, la pequeña cabeza de ciervo de tela con cornamenta de gomaespuma recuerda a películas de Wes Anderson. Mientras untamos mantequilla de higos en el pan nos dejamos aconsejar: pollo con chutney picante; tostas con caviar de berenjena; tres variedades de croquetas, bien manzana con cerdo ibérico, gorgonzola con pera confitada o morcilla canaria con almendras; tostas de habas crudas sobre ensalada de queso; presa ibérica sobre barata amarilla de Lanzarote y kiwi confitado.
 De postre, brownie casero con helado de vainilla y crema de Baileys al chocolate.
Para Sergio Miró El apartamento debe invitar al relax. “Al ser de horarios amplios y ambientes cambiantes, programamos las actuaciones a partir de las 19.00.
 Sirven de bisagra entre el público que merienda y el que se prepara para cenar.” Alterna DJ´s en sesiones exclusivas y grupos de no más de tres músicos, siempre en el salón -a veces acomodados sobre los sofás-, creando el ambiente de un concierto privado en una casa.
“El estilo está entre jazz, soul, blues y funk suave
. En lo que se refiere a la música de sala manejamos cuatro ambientes diferentes: jazz clásico, pop independiente, soul, clásicos de la Motown… Para las noches del fin de semana subimos el ritmo con pop bailable o buenas sesiones de funk.”
Si fuera 14 de febrero en El apartamento, Manel Ruiz, El Especialista, seguiría ligando vinilos en el salón
. Tras la cena, el Live at Club Mozambique de Lonnie Smith nos llevaría en volandas al chéster de cuero marrón del salón junto a la cristalera de tres por tres metros que nos pone en comunicación directa con lo que pasa en la calle
. Los techos altos dejan al descubierto las canalizaciones de agua y aire acondicionado.
Un cartel con letras blancas sobre fondo rojo te indica que todo lo que necesitas es amor. Si fuera San Valentín, nos acariciaríamos con jazz, soul y bossanova en curva ascendente. Monk, Getz, Gilberto, Bird, Davis, Cannonball Addeley, Gregory Porter.
 Tres amigas habrían decidido tomarse la copa con un pie en la calle sobre la barra blanca de recia madera de pino. En la sala de estar, detrás de Manel, Walter Matthau pondría cara de póquer en un momento del filme Primera plana que se está proyectando sobre la pared de ladrillo de piedra arenisca, pintada de blanco. Billy Wilder es Dios en este trozo de Brooklyn insular
. Las fotos de Jack Lemmon y Shirley MacLaine en la queridísima película que da nombre al local recuerdan que la inolvidable historia de amor entre el contable C.C. Baxter y la ascensorista Ms. Kubelik es el espíritu de El apartamento todos los días del año.
El apartamento (Av. Mesa y López, 1; 828 01 43 31). Horario: lunes, de 8.30 a 17 horas; martes de 8.30 a 20; miércoles y jueves, de 8.30 a 23.30 horas; viernes y sábado, de 8.30 a 2 de la mañana; domingos, de 10 a 20 horas.
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Dmitri Rybolovlev protagoniza el divorcio más caro de la historia

El dueño del Mónaco debe pagar la mitad de su fortuna a su exmujer, el doble que Murdoch

La separación de su antigua compañera de medicina le costará más de 3.200 millones de euros

 

El magnate ruso Dmitri Rybolovlev. / CORDON PRESS

La del matrimonio Rybolovlev es una de esas historias que pueden dar materia para un libro o una película de éxito
. Desde una gris ciudad industrial de la Siberia soviética al Olimpo de los multimillonarios.
 Tal es el camino del oligarca ruso Dmitri Rybolovlev y de su esposa Elena, quienes pusieron punto final a un matrimonio de 23 años el pasado 13 de mayo, aunque la noticia no se hizo pública hasta ayer.
Desde un primer momento, la información ocupó todas las portadas, en Suiza y en el extranjero, dado que la suma que el Juzgado de Primera Instancia de Ginebra accedió a conceder a Elena Ryboloveva asciende a la friolera de 4.020.555.987,80 francos suizos, o para entenderlo mejor, poco más de 3.200 millones de euros. Una suma sin precedentes en el finiquito de un proceso de divorcio, tanto para Suiza como para el mundo entero.
Y es que Dmitri Ribolovev, propietario del equipo de fútbol AS de Mónaco, pertenece a esa casta de magnates que de alguna forma oscura supieron hacer fortunas inimaginables tras la caída de la Unión Soviética
. En su caso, los millones provienen de minas de potasio, que le valieron el mote de rey de los fertilizantes.
 Su esposa pidió ya el divorcio en 2008, debido a supuestas infidelidades de su entonces marido.
Según se hizo público, el magnate deberá pagar a su ex “de forma inmediata y en efectivo” 120 millones de euros, más una pensión trimestral de 370.000.
 A ello se suma la propiedad de una mansión en el barrio ultra selecto de Cologny, en Ginebra. Elena Ryboloveva conservará la custodia de la hija menor del matrimonio, Anna, de 13 años, y recibirá en propiedad dos chalets en la exclusiva estación de esquí de Gstaad, domicilio habitual de numerosos ricos y famosos
. A la mujer, además, le pertenecen numerosas obras de arte “de inmenso valor”.
En palabras del abogado de Rybolovleva, Marc Bonnant, la decisión de los jueces de Ginebra es “una victoria completa, que demuestra que nadie –ni siquiera un oligarca ruso– puede ponerse por encima de las leyes”, aunque aclaró que espera un recurso en los próximos 30 días, dado que el veredicto en primera instancia no tiene aún carácter definitivo.
 Bonnant es toda una leyenda en Ginebra, donde es reconocido como un polemista temible y un abogado de oratoria brillante, siempre al servicio de las causas con mayor visibilidad mediática.
 A la salida del juzgado, calificó el divorcio como "el más caro de la historia".
 Y es que el acuerdo deja muy atrás a la carísima separación de Rupert Murdoch, que, cuando se divorció de su segunda mujer, Anna Torv, tuvo que desprenderse de 1.700 millones de euros.
Dmitri Rybolovev se sitúa hoy en el puesto 147 de las mayores fortunas del mundo que publica la revista Forbes, aunque llegó a ocupar el número 79 de tan selecta nómina. Su fortuna está estimada en 8.800 millones de francos suizos (casi 7.200 millones de euros).
En Estados Unidos, el oligarca posee propiedades en Central Park West, Palm Beach, Florida y ha creado diversas empresas en Chipre para proteger su fortuna.
Pero antes del glamour de Montecarlo, donde vive la mayor parte del año, de sus viajes y propiedades en Nueva York y de Ginebra, Dmitri Rybolovlev comenzó su andadura en la poco excitante ciudad industrial de Perm, en los Urales siberianos.
 Allí estudió medicina y conoció en 1987 a la joven y ambiciosa Elena, compañera de universidad. Tras comprar las minas de potasio de Berezniki, pasó una temporada en la cárcel en 1996, acusado de haber mandado asesinar al director de una empresa rival.
Tras ser blanqueado por la justicia rusa, se instaló en Ginebra con su mujer y su hija mayor, Ekaterina, hoy famosa por ser una exitosa amazona y por los regalos de su padre, que han llenado titulares alrededor del mundo:en 2012 le compró el ático más caro de Nueva York y, poco después, celebró su cumpleaños convirtiéndola en dueña de la isla de Skorpios, antigua propiedad de Aristóteles Onassis.
 En 2010, sometido a enormes presiones del círculo de Putin, Rybolovlev vendió todas sus empresas y se instaló de forma definitiva en Montecarlo.
Al hacerse público el proceso de divorcio, Elena Rybolovleva decidió iniciar un ejercicio de relaciones públicas en toda la regla, concediendo una rarísima entrevista exclusiva a la prestigiosa revista suiza Bilan.
  En la extensa charla, la exmédica se presenta como una madre modelo, bien integrada en la sociedad suiza (a diferencia de su marido, según afirma) amante de las artes y de la música clásica. Su vida transcurre entre los festivales de Verbier o Bellerive, que patrocina, y sus clases de tango “con un profesor particular argentino”.
Una vida que, a juzgar por la astronómica suma que está a punto de obtener, no parece que vaya a cambiar en mucho a peor. Más bien lo contrario.

 

 

¡Otro maldito artículo sobre Cañete!................................................ Justo Serna

La otra noche escuché parte de la intervención de don Miguel Arias Cañete en una población gallega en la que estaba dando un mitin
. Le había precedido en el uso de la palabra una candidata o una dirigente local, no sé: o ambas cosas a la vez.

CaneteEl caso es que don Miguel comenzó alabando el papel que en política desempeñan las mujeres excepcionales. Puso como ejemplo a la señora que había parlamentado minutos antes.

 E insistió en que él se siente muy a gusto y satisfecho trabajando con mujeres excepcionales como fulanita de tal. Perdonen mi ignorancia pero no me apetece buscar el nombre de la dama.

La fórmula "mujeres excepcionales", alabar a las chicas, a ciertas chicas que conoces como tales, no te libra del machismo.

 Sin embargo, parece que el listo del señor Arias desconoce la lógica y la retórica. Pongamos ejemplos que me son cercanos y utilicemos sus fórmulas.

Entre los negros hay negros excepcionales, entre los judíos hay judíos excepcionales, entre los valencianos hay valencianos excepcionales..., admitir eso no niega lo fundamental: que hay negros, judíos o valencianos que no lo son. ¿Qué se hace con ellos? ¿Los soportamos estoicamente? ¿Consentimos que ocupen puestos de trabajo y lugar en la sociedad a pesar de que no son excepcionales?

El varón blanco como Arias Cañete se juzga superior.

 Es decir, por lo que parece, él tiene un fiel medidor para evaluar el estado, la superioridad e, imaginamos, la inteligencia de sus rivales o de sus colaboradores.
 Viéndolo, nadie lo diría. Cuando habla en debates como el de días atrás farfulla, esquiva la mirada del adversario (o adversaria) seguramente por la coquetería de quitarse las gafas, puede lanzar balines de saliva pastosa, maneja con torpeza un bolígrafo y para más inri muestra unas notas manuscritas que deberían haber quedado reservadas. Muy listo no parece. ¿Es acaso excepcional? Veamos.

Pongamos un ejemplo que me es muy cercano

. Yo soy un valenciano normal. ¿Estoy contento por ser tal cosa? El lugar de nacimiento no es algo que me entusiasme si no va a asociado a valores emocionales y positivos, pero en mi pueblo o mi ciudad también hay cosas de las que avergonzarme. 
Yo me avergüenzo con cierta frecuencia de mi condición de valenciano: aquí tenemos ejemplos de depredadores que bien podrían figurar en la Historia Universal de la Infamia, de Jorge Luis Borges. Por tanto, cuando digo que soy valenciano o varón he de admitir que hay cosas de los valencianos y de los varones que no me gustan nada.

He dicho que soy normal.

 Eso significa que soy una persona equivalente a otras. Tengo los mismos derechos y también tengo vicios de los que a veces me gustaría quitarme.
 Tengo costumbres y también virtudes de las que legítimamente me enorgullezco y que en ocasiones son una carga.

Lo normal es, pues, algo digno, no indigno. ¿Qué pasa? ¿Que yo no soy excepcional? Pues qué le voy a hacer. Me conformaré con mis habilidades y me habituaré a mis vicios.

 Al final, por mucho que me depure, acabaré muriendo.

Si soy un varón normal y encima valenciano, ¿qué trato me dispensaría el señor Cañete en una hipotética contienda electoral? ¿Me trataría como a un igual por ser un hombre? Pero si soy un hombre de escasas o muy medianas cualidades, ¿entonces qué haría conmigo? ¿Abusaría intelectualmente de mí por no temer ser tachado de machista?

 ¿Me dejaría ganar por inspirarle pena o piedad al ser normal y valenciano?

Estoy considerando seriamente la posibilidad de cambiar. 

Hacerme mujer y normal. Jamás estaré en un ministerio o negociado que él administre, pero no porque yo no quiera (que también), sino porque él no me querrá.
 Sólo admite hombres normales, siempre superiores, y mujeres excepcionales
. Excepcionales a pesar de ser mujeres.

Aquí no hay quien viva con la lógica de Miguel Arias Cañete.

Abocados al envejecimiento....................................................................... Gabriela Cañas

Europa teme la reducción del Estado social a causa de los desafíos demográfico

Las bajas tasas de fecundidad y la mayor esperanza de vida son los principales problemas..................................  

 

Una pareja mayor camina en madrileño parque de El Retiro. / Samuel Sanchez

Cuando Antonio González, con su flamante título de ginecología bajo el brazo, empezó a trabajar en el gran hospital madrileño de La Paz, en 1965, en la entonces novísima maternidad del centro se atendían un centenar de partos al día. Hoy, cuando el doctor González se acaba de jubilar, apenas se registran 16 y las instalaciones de maternidad han perdido gran parte de su espacio
Adaptados a los nuevos tiempos, parte de los profesionales y del edificio hospitalario se ocupan crecientemente de otras patologías propias de la edad avanzada y se dispone de una unidad de geriatría inexistente hace 40 años.

La ‘política’ sureña del hijo único

Ninguna ley impone en Europa la política del hijo único.
 No se necesita porque la realidad es, sencillamente, que las europeas no tienen todos los hijos que desean y que, según diversos análisis, se sitúa en torno a dos por mujer.
 Finalizado el baby boom en torno a los años 70 del siglo pasado, las tasas de fecundidad cayeron tan bajo que los países más afectados, como los nórdicos, se han visto obligados a fomentar la natalidad con medidas que se perciben como las más idóneas para limitar el envejecimiento acelerado.
El Gobierno sueco dispone desde hace más de dos años de una llamada Comisión sobre el Futuro para adaptarse a la nueva situación.
 La extensión de guarderías, la flexibilidad de horarios laborales, las largas bajas de maternidad y paternidad y, en general, las ayudas familiares han elevado la natalidad hasta el punto de que de ser una de las sociedades más envejecidas en el siglo XX pasará a ser de las más jóvenes en 2060, con una edad media de su población de 43,5 años, casi seis menos que la que tendrán entonces los españoles.
Ese menor envejecimiento se debe principalmente al aumento de la tasa de fecundidad, que se elevó desde los 1,5 hijos por mujer a principios del siglo pasado a 1,90 en la actualidad
. Parece una diferencia menor, pero el demógrafo Joaquín Arango advierte: “Unas cuantas décimas de menos suponen una velocidad vertiginosa hacia el envejecimiento”.
Aparte de los nórdicos, Francia también ha obtenido cierto éxito en sus políticas natalistas mientras que Alemania, con una baja tasa de fertilidad similar a la española, se ha puesto a ello.
 Desde agosto pasado, todos los niños de entre uno y tres años tienen derecho a una plaza de guardería y se están tomando medidas, como explican en la Embajada de Madrid, para promover el empleo femenino y su reincorporación al mercado laboral.
Se configura así un mapa de dos Europas.
 La del norte y parte del centro, con más elevadas tasas de fecundidad, y la del sur y el este, con tasas de fecundidad próximas a 1,00, que auguran un proceso de envejecimiento acelerado al que no se pone coto
. España está en ese segundo club junto a Rumanía, Bulgaria, Portugal o Grecia
. Las dificultades de conciliar empleo y vida privada, el paro, la precariedad laboral y los problemas financieros de las administraciones públicas son sus talones de Aquiles.
El proceso ha sido similar en todos los rincones de Europa: nacen pocos niños y la edad media de los pacientes es cada vez más alta gracias al aumento de la esperanza de vida.
 De aquí a 2060 Europa seguirá teniendo el mismo número de habitantes, pero su edad media, según datos de Eurostat, pasará a ser de 47,2 años. En 1960 era de 31,5. Entre los países que superarán los 47,2 años se encuentran, entre otros, Alemania y España.
La crisis ha agudizado el temor al envejecimiento, un fenómeno que, en principio, debería ser percibido como un “triunfo social”, en palabras del geriatra Juan Ignacio González Montalvo. Pero el sentimiento, a nivel colectivo, es negativo.
El demógrafo Antonio Abellán, especialista en envejecimiento del Consejo Superior de Investigación Escentifica (CSIC), se rebela contra dicho sentimiento. “El fenómeno es preocupante, pero no alarmante y el problema hoy no es el envejecimiento, sino la falta de actividad. Si no tuviéramos casi seis millones de parados el tema estaría resuelto con la caja de las pensiones”. Pero tal aserto no cala en la población, que ha interiorizado las malas perspectivas. El último eurobarómetro disponible al respeto (de 2011) demuestra que casi la mitad de los europeos sabe que su pensión será más baja de lo esperado y el 57% está o muy preocupado o bastante preocupado por este asunto. La OCDE recomienda algo para lo cual los ciudadanos ya parecen estar resignados: ahorrar más a través, por ejemplo, de seguros privados.
La realidad y las perspectivas son tozudas.
Uno de cada 10 europeos tenía más de 65 años en 1960. En 2060 serán casi tres de cada 10. En cuatro décadas, Europa pasará a tener solo dos cotizantes por cada pensionista
. Y el temor de los ciudadanos se plasma en los estudios. “Los gobiernos tienen que tomar más medidas para afrontar el desafío demográfico, pero, en todo caso, las pensiones serán menores que antes”, dice un informe de la OCDE de noviembre pasado.
La medida más sencilla y que algunos países, como España, ya han tomado es aplicar un sistema distinto que reduzca el monto de la pensión, cortando por lo sano la factura. La otra es la prolongación de la vida activa.
Todavía hoy, la edad efectiva europea de retiro está en los 62 años, según la red Población Europea, pero la OCDE prevé que para 2050 la mayoría los países miembros del club habrán retrasado el retiro a los 67 años.
 Algunos, como Dinamarca, ya están planeando llegar hasta los 69.

Algunos datos

  • En 1960, la edad media de los europeos era de 31,5 años. En 2060 será de 47,2.
  • Entre 2002 y 2030, Alemania habrá perdido los habitantes equivalentes a las ciudades de Núremberg, Francfort, Dresde, Leipzig, Bremen y Rostock.
  • España era uno de los países más jóvenes en 1960. En 2060 será de los más envejecidos con una edad media de 49,7 años, aunque si dejara de ser receptor neto de inmigrantes dicha edad se podría disparar hasta los 54,4 según Eurostat.
  • En el año 2060 la población comprendida entre los 25 y los 54 años se habrá reducido en un 20%.
  • La mitad de los europeos están convencidos de que su pensión será más baja de lo esperado.
  • Dinamarca se está planteando prolongar la vida laboral hasta los 69 años.
Hay razones económicas, de sostenibilidad del sistema, pero también biológicas.
 Cuando en 1919 se introdujo en España la edad de jubilación a los 65 años el 90% de la población no llegaba a cumplirlos
. Hoy, el 90% de la gente supera dicha edad. El secreto estaría, como hacen algunos países y recomienda la OCDE, en proponer sistemas flexibles que permitan al trabajador elegir la opción que más le convenga. Retirarse de manera paulatina o de una sola vez, por ejemplo
. Anna D'Addio, economista en la división de política social de esta organización, considera que una opción es elevar las tasas de cotización para afrontar el crecimiento de las pensiones y la factura sanitaria, aunque ello puede reducir el crecimiento económico.
 Otra fórmula es organizar el currículo laboral de otra manera.
 No se trata solo de retrasar la jubilación, sino también de empezar antes a cotizar.
 Es lo que en Alemania se está aplicando con la llamada “formación dual” que Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, propone para España. Son propuestas que requieren una revolución rompiendo la actual rigidez de horarios y sistemas tanto universitarios como de formación profesional.
 Pero sería una forma de aumentar la productividad, algo que la Comisión Europea considera ineludible dada la reducción numérica de la población activa.
 Es más urgente que nunca no solo elevar la tasa de fecundidad; también cuidar a los jóvenes.
 Así lo señala el demógrafo alemán James W. Vaupel:
“Las posibilidades de supervivencia de los grupos más jóvenes tendrán unas repercusiones políticas y económicas mucho más positivas que intentar aumentar la esperanza de vida”.
Ninguna medida —ni siquiera fomentar la inmigración— parece suficiente ni para frenar el envejecimiento ni para detener la pérdida neta de población en algunos países. Alemania, España, Bulgaria o Croacia ya han perdido habitantes y la tendencia continúa. Abellán lo explica gráficamente: en 2030 España habrá perdido el número de habitantes equivalentes a las ciudades de Barcelona y Málaga.