Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

21 may 2014

Dmitri Rybolovlev protagoniza el divorcio más caro de la historia

El dueño del Mónaco debe pagar la mitad de su fortuna a su exmujer, el doble que Murdoch

La separación de su antigua compañera de medicina le costará más de 3.200 millones de euros

 

El magnate ruso Dmitri Rybolovlev. / CORDON PRESS

La del matrimonio Rybolovlev es una de esas historias que pueden dar materia para un libro o una película de éxito
. Desde una gris ciudad industrial de la Siberia soviética al Olimpo de los multimillonarios.
 Tal es el camino del oligarca ruso Dmitri Rybolovlev y de su esposa Elena, quienes pusieron punto final a un matrimonio de 23 años el pasado 13 de mayo, aunque la noticia no se hizo pública hasta ayer.
Desde un primer momento, la información ocupó todas las portadas, en Suiza y en el extranjero, dado que la suma que el Juzgado de Primera Instancia de Ginebra accedió a conceder a Elena Ryboloveva asciende a la friolera de 4.020.555.987,80 francos suizos, o para entenderlo mejor, poco más de 3.200 millones de euros. Una suma sin precedentes en el finiquito de un proceso de divorcio, tanto para Suiza como para el mundo entero.
Y es que Dmitri Ribolovev, propietario del equipo de fútbol AS de Mónaco, pertenece a esa casta de magnates que de alguna forma oscura supieron hacer fortunas inimaginables tras la caída de la Unión Soviética
. En su caso, los millones provienen de minas de potasio, que le valieron el mote de rey de los fertilizantes.
 Su esposa pidió ya el divorcio en 2008, debido a supuestas infidelidades de su entonces marido.
Según se hizo público, el magnate deberá pagar a su ex “de forma inmediata y en efectivo” 120 millones de euros, más una pensión trimestral de 370.000.
 A ello se suma la propiedad de una mansión en el barrio ultra selecto de Cologny, en Ginebra. Elena Ryboloveva conservará la custodia de la hija menor del matrimonio, Anna, de 13 años, y recibirá en propiedad dos chalets en la exclusiva estación de esquí de Gstaad, domicilio habitual de numerosos ricos y famosos
. A la mujer, además, le pertenecen numerosas obras de arte “de inmenso valor”.
En palabras del abogado de Rybolovleva, Marc Bonnant, la decisión de los jueces de Ginebra es “una victoria completa, que demuestra que nadie –ni siquiera un oligarca ruso– puede ponerse por encima de las leyes”, aunque aclaró que espera un recurso en los próximos 30 días, dado que el veredicto en primera instancia no tiene aún carácter definitivo.
 Bonnant es toda una leyenda en Ginebra, donde es reconocido como un polemista temible y un abogado de oratoria brillante, siempre al servicio de las causas con mayor visibilidad mediática.
 A la salida del juzgado, calificó el divorcio como "el más caro de la historia".
 Y es que el acuerdo deja muy atrás a la carísima separación de Rupert Murdoch, que, cuando se divorció de su segunda mujer, Anna Torv, tuvo que desprenderse de 1.700 millones de euros.
Dmitri Rybolovev se sitúa hoy en el puesto 147 de las mayores fortunas del mundo que publica la revista Forbes, aunque llegó a ocupar el número 79 de tan selecta nómina. Su fortuna está estimada en 8.800 millones de francos suizos (casi 7.200 millones de euros).
En Estados Unidos, el oligarca posee propiedades en Central Park West, Palm Beach, Florida y ha creado diversas empresas en Chipre para proteger su fortuna.
Pero antes del glamour de Montecarlo, donde vive la mayor parte del año, de sus viajes y propiedades en Nueva York y de Ginebra, Dmitri Rybolovlev comenzó su andadura en la poco excitante ciudad industrial de Perm, en los Urales siberianos.
 Allí estudió medicina y conoció en 1987 a la joven y ambiciosa Elena, compañera de universidad. Tras comprar las minas de potasio de Berezniki, pasó una temporada en la cárcel en 1996, acusado de haber mandado asesinar al director de una empresa rival.
Tras ser blanqueado por la justicia rusa, se instaló en Ginebra con su mujer y su hija mayor, Ekaterina, hoy famosa por ser una exitosa amazona y por los regalos de su padre, que han llenado titulares alrededor del mundo:en 2012 le compró el ático más caro de Nueva York y, poco después, celebró su cumpleaños convirtiéndola en dueña de la isla de Skorpios, antigua propiedad de Aristóteles Onassis.
 En 2010, sometido a enormes presiones del círculo de Putin, Rybolovlev vendió todas sus empresas y se instaló de forma definitiva en Montecarlo.
Al hacerse público el proceso de divorcio, Elena Rybolovleva decidió iniciar un ejercicio de relaciones públicas en toda la regla, concediendo una rarísima entrevista exclusiva a la prestigiosa revista suiza Bilan.
  En la extensa charla, la exmédica se presenta como una madre modelo, bien integrada en la sociedad suiza (a diferencia de su marido, según afirma) amante de las artes y de la música clásica. Su vida transcurre entre los festivales de Verbier o Bellerive, que patrocina, y sus clases de tango “con un profesor particular argentino”.
Una vida que, a juzgar por la astronómica suma que está a punto de obtener, no parece que vaya a cambiar en mucho a peor. Más bien lo contrario.

 

 

¡Otro maldito artículo sobre Cañete!................................................ Justo Serna

La otra noche escuché parte de la intervención de don Miguel Arias Cañete en una población gallega en la que estaba dando un mitin
. Le había precedido en el uso de la palabra una candidata o una dirigente local, no sé: o ambas cosas a la vez.

CaneteEl caso es que don Miguel comenzó alabando el papel que en política desempeñan las mujeres excepcionales. Puso como ejemplo a la señora que había parlamentado minutos antes.

 E insistió en que él se siente muy a gusto y satisfecho trabajando con mujeres excepcionales como fulanita de tal. Perdonen mi ignorancia pero no me apetece buscar el nombre de la dama.

La fórmula "mujeres excepcionales", alabar a las chicas, a ciertas chicas que conoces como tales, no te libra del machismo.

 Sin embargo, parece que el listo del señor Arias desconoce la lógica y la retórica. Pongamos ejemplos que me son cercanos y utilicemos sus fórmulas.

Entre los negros hay negros excepcionales, entre los judíos hay judíos excepcionales, entre los valencianos hay valencianos excepcionales..., admitir eso no niega lo fundamental: que hay negros, judíos o valencianos que no lo son. ¿Qué se hace con ellos? ¿Los soportamos estoicamente? ¿Consentimos que ocupen puestos de trabajo y lugar en la sociedad a pesar de que no son excepcionales?

El varón blanco como Arias Cañete se juzga superior.

 Es decir, por lo que parece, él tiene un fiel medidor para evaluar el estado, la superioridad e, imaginamos, la inteligencia de sus rivales o de sus colaboradores.
 Viéndolo, nadie lo diría. Cuando habla en debates como el de días atrás farfulla, esquiva la mirada del adversario (o adversaria) seguramente por la coquetería de quitarse las gafas, puede lanzar balines de saliva pastosa, maneja con torpeza un bolígrafo y para más inri muestra unas notas manuscritas que deberían haber quedado reservadas. Muy listo no parece. ¿Es acaso excepcional? Veamos.

Pongamos un ejemplo que me es muy cercano

. Yo soy un valenciano normal. ¿Estoy contento por ser tal cosa? El lugar de nacimiento no es algo que me entusiasme si no va a asociado a valores emocionales y positivos, pero en mi pueblo o mi ciudad también hay cosas de las que avergonzarme. 
Yo me avergüenzo con cierta frecuencia de mi condición de valenciano: aquí tenemos ejemplos de depredadores que bien podrían figurar en la Historia Universal de la Infamia, de Jorge Luis Borges. Por tanto, cuando digo que soy valenciano o varón he de admitir que hay cosas de los valencianos y de los varones que no me gustan nada.

He dicho que soy normal.

 Eso significa que soy una persona equivalente a otras. Tengo los mismos derechos y también tengo vicios de los que a veces me gustaría quitarme.
 Tengo costumbres y también virtudes de las que legítimamente me enorgullezco y que en ocasiones son una carga.

Lo normal es, pues, algo digno, no indigno. ¿Qué pasa? ¿Que yo no soy excepcional? Pues qué le voy a hacer. Me conformaré con mis habilidades y me habituaré a mis vicios.

 Al final, por mucho que me depure, acabaré muriendo.

Si soy un varón normal y encima valenciano, ¿qué trato me dispensaría el señor Cañete en una hipotética contienda electoral? ¿Me trataría como a un igual por ser un hombre? Pero si soy un hombre de escasas o muy medianas cualidades, ¿entonces qué haría conmigo? ¿Abusaría intelectualmente de mí por no temer ser tachado de machista?

 ¿Me dejaría ganar por inspirarle pena o piedad al ser normal y valenciano?

Estoy considerando seriamente la posibilidad de cambiar. 

Hacerme mujer y normal. Jamás estaré en un ministerio o negociado que él administre, pero no porque yo no quiera (que también), sino porque él no me querrá.
 Sólo admite hombres normales, siempre superiores, y mujeres excepcionales
. Excepcionales a pesar de ser mujeres.

Aquí no hay quien viva con la lógica de Miguel Arias Cañete.

Abocados al envejecimiento....................................................................... Gabriela Cañas

Europa teme la reducción del Estado social a causa de los desafíos demográfico

Las bajas tasas de fecundidad y la mayor esperanza de vida son los principales problemas..................................  

 

Una pareja mayor camina en madrileño parque de El Retiro. / Samuel Sanchez

Cuando Antonio González, con su flamante título de ginecología bajo el brazo, empezó a trabajar en el gran hospital madrileño de La Paz, en 1965, en la entonces novísima maternidad del centro se atendían un centenar de partos al día. Hoy, cuando el doctor González se acaba de jubilar, apenas se registran 16 y las instalaciones de maternidad han perdido gran parte de su espacio
Adaptados a los nuevos tiempos, parte de los profesionales y del edificio hospitalario se ocupan crecientemente de otras patologías propias de la edad avanzada y se dispone de una unidad de geriatría inexistente hace 40 años.

La ‘política’ sureña del hijo único

Ninguna ley impone en Europa la política del hijo único.
 No se necesita porque la realidad es, sencillamente, que las europeas no tienen todos los hijos que desean y que, según diversos análisis, se sitúa en torno a dos por mujer.
 Finalizado el baby boom en torno a los años 70 del siglo pasado, las tasas de fecundidad cayeron tan bajo que los países más afectados, como los nórdicos, se han visto obligados a fomentar la natalidad con medidas que se perciben como las más idóneas para limitar el envejecimiento acelerado.
El Gobierno sueco dispone desde hace más de dos años de una llamada Comisión sobre el Futuro para adaptarse a la nueva situación.
 La extensión de guarderías, la flexibilidad de horarios laborales, las largas bajas de maternidad y paternidad y, en general, las ayudas familiares han elevado la natalidad hasta el punto de que de ser una de las sociedades más envejecidas en el siglo XX pasará a ser de las más jóvenes en 2060, con una edad media de su población de 43,5 años, casi seis menos que la que tendrán entonces los españoles.
Ese menor envejecimiento se debe principalmente al aumento de la tasa de fecundidad, que se elevó desde los 1,5 hijos por mujer a principios del siglo pasado a 1,90 en la actualidad
. Parece una diferencia menor, pero el demógrafo Joaquín Arango advierte: “Unas cuantas décimas de menos suponen una velocidad vertiginosa hacia el envejecimiento”.
Aparte de los nórdicos, Francia también ha obtenido cierto éxito en sus políticas natalistas mientras que Alemania, con una baja tasa de fertilidad similar a la española, se ha puesto a ello.
 Desde agosto pasado, todos los niños de entre uno y tres años tienen derecho a una plaza de guardería y se están tomando medidas, como explican en la Embajada de Madrid, para promover el empleo femenino y su reincorporación al mercado laboral.
Se configura así un mapa de dos Europas.
 La del norte y parte del centro, con más elevadas tasas de fecundidad, y la del sur y el este, con tasas de fecundidad próximas a 1,00, que auguran un proceso de envejecimiento acelerado al que no se pone coto
. España está en ese segundo club junto a Rumanía, Bulgaria, Portugal o Grecia
. Las dificultades de conciliar empleo y vida privada, el paro, la precariedad laboral y los problemas financieros de las administraciones públicas son sus talones de Aquiles.
El proceso ha sido similar en todos los rincones de Europa: nacen pocos niños y la edad media de los pacientes es cada vez más alta gracias al aumento de la esperanza de vida.
 De aquí a 2060 Europa seguirá teniendo el mismo número de habitantes, pero su edad media, según datos de Eurostat, pasará a ser de 47,2 años. En 1960 era de 31,5. Entre los países que superarán los 47,2 años se encuentran, entre otros, Alemania y España.
La crisis ha agudizado el temor al envejecimiento, un fenómeno que, en principio, debería ser percibido como un “triunfo social”, en palabras del geriatra Juan Ignacio González Montalvo. Pero el sentimiento, a nivel colectivo, es negativo.
El demógrafo Antonio Abellán, especialista en envejecimiento del Consejo Superior de Investigación Escentifica (CSIC), se rebela contra dicho sentimiento. “El fenómeno es preocupante, pero no alarmante y el problema hoy no es el envejecimiento, sino la falta de actividad. Si no tuviéramos casi seis millones de parados el tema estaría resuelto con la caja de las pensiones”. Pero tal aserto no cala en la población, que ha interiorizado las malas perspectivas. El último eurobarómetro disponible al respeto (de 2011) demuestra que casi la mitad de los europeos sabe que su pensión será más baja de lo esperado y el 57% está o muy preocupado o bastante preocupado por este asunto. La OCDE recomienda algo para lo cual los ciudadanos ya parecen estar resignados: ahorrar más a través, por ejemplo, de seguros privados.
La realidad y las perspectivas son tozudas.
Uno de cada 10 europeos tenía más de 65 años en 1960. En 2060 serán casi tres de cada 10. En cuatro décadas, Europa pasará a tener solo dos cotizantes por cada pensionista
. Y el temor de los ciudadanos se plasma en los estudios. “Los gobiernos tienen que tomar más medidas para afrontar el desafío demográfico, pero, en todo caso, las pensiones serán menores que antes”, dice un informe de la OCDE de noviembre pasado.
La medida más sencilla y que algunos países, como España, ya han tomado es aplicar un sistema distinto que reduzca el monto de la pensión, cortando por lo sano la factura. La otra es la prolongación de la vida activa.
Todavía hoy, la edad efectiva europea de retiro está en los 62 años, según la red Población Europea, pero la OCDE prevé que para 2050 la mayoría los países miembros del club habrán retrasado el retiro a los 67 años.
 Algunos, como Dinamarca, ya están planeando llegar hasta los 69.

Algunos datos

  • En 1960, la edad media de los europeos era de 31,5 años. En 2060 será de 47,2.
  • Entre 2002 y 2030, Alemania habrá perdido los habitantes equivalentes a las ciudades de Núremberg, Francfort, Dresde, Leipzig, Bremen y Rostock.
  • España era uno de los países más jóvenes en 1960. En 2060 será de los más envejecidos con una edad media de 49,7 años, aunque si dejara de ser receptor neto de inmigrantes dicha edad se podría disparar hasta los 54,4 según Eurostat.
  • En el año 2060 la población comprendida entre los 25 y los 54 años se habrá reducido en un 20%.
  • La mitad de los europeos están convencidos de que su pensión será más baja de lo esperado.
  • Dinamarca se está planteando prolongar la vida laboral hasta los 69 años.
Hay razones económicas, de sostenibilidad del sistema, pero también biológicas.
 Cuando en 1919 se introdujo en España la edad de jubilación a los 65 años el 90% de la población no llegaba a cumplirlos
. Hoy, el 90% de la gente supera dicha edad. El secreto estaría, como hacen algunos países y recomienda la OCDE, en proponer sistemas flexibles que permitan al trabajador elegir la opción que más le convenga. Retirarse de manera paulatina o de una sola vez, por ejemplo
. Anna D'Addio, economista en la división de política social de esta organización, considera que una opción es elevar las tasas de cotización para afrontar el crecimiento de las pensiones y la factura sanitaria, aunque ello puede reducir el crecimiento económico.
 Otra fórmula es organizar el currículo laboral de otra manera.
 No se trata solo de retrasar la jubilación, sino también de empezar antes a cotizar.
 Es lo que en Alemania se está aplicando con la llamada “formación dual” que Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, propone para España. Son propuestas que requieren una revolución rompiendo la actual rigidez de horarios y sistemas tanto universitarios como de formación profesional.
 Pero sería una forma de aumentar la productividad, algo que la Comisión Europea considera ineludible dada la reducción numérica de la población activa.
 Es más urgente que nunca no solo elevar la tasa de fecundidad; también cuidar a los jóvenes.
 Así lo señala el demógrafo alemán James W. Vaupel:
“Las posibilidades de supervivencia de los grupos más jóvenes tendrán unas repercusiones políticas y económicas mucho más positivas que intentar aumentar la esperanza de vida”.
Ninguna medida —ni siquiera fomentar la inmigración— parece suficiente ni para frenar el envejecimiento ni para detener la pérdida neta de población en algunos países. Alemania, España, Bulgaria o Croacia ya han perdido habitantes y la tendencia continúa. Abellán lo explica gráficamente: en 2030 España habrá perdido el número de habitantes equivalentes a las ciudades de Barcelona y Málaga.

 

 

Quino gana el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades................................................ Tereixa Constenla

El humorista alcanzó un reconocimiento universal de la mano de Mafalda, que nació hace 50 años

El argentino se convierte en el primer dibujante distinguido en la historia de los premios.

  

 

Mafalda, vista por Sciammarella.

La niña que filosofaba nació de la pluma de un ilustrador que pensó en hacer dibujos mudos. Quino, el viñetista que hoy ha recibido el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, adoraba el arte silente de Buster Keaton.
 Por ese sendero siguió hasta que en una redacción de Buenos Aires le dijeron que el humor necesitaba palabras.
 Quino aceptó el consejo o la exigencia y llenó sus viñetas de nubes
. A veces con diálogos socráticos, a veces con las palabras justas, como cuando Mafalda, la niña filósofa con sopofobia que convirtió a Quino en un dibujante universal, solo acierta a gritar:
-¡Paren el mundo, qué me quiero bajar!
Joaquín Salvador Lavado, hijo de emigrantes andaluces nacido en Mendoza (Argentina) en 1932, ya no dibuja.
 En uno de esos golpes nada graciosos de la vida, su vista se ha ido debilitando.
 Pero lo que ha dibujado antes es suficiente para arroparle para siempre.
 Él, un humilde patológico, es profeta en su tierra y fuera de ella. El Príncipe de Asturias se suma a una larga de lista de reconocimientos para el humorista, que coinciden con la celebración de los 50 años del nacimiento de Mafalda.
 Quino creó su gigante de seis años el 15 de marzo de 1962 para una campaña publicitaria para una marca de electrodomésticos que se frustró por el camino, pero el padre de la criatura prefiere fijar como fecha del natalicio el 29 de septiembre de 1964, cuando se publicó la primera tira en el semanario Primera Plana, de Buenos Aires.
El dibujante Quino, en Buenos Aires en 2012. / ricardo ceppi
La niña redicha de seis años apenas vivió una década en el papel impreso.
 Quino abandonó el personaje en 1973 sin que el personaje nunca le haya abandonado a él.
 A diferencia de otros creadores abrumados por sus creaciones, camina contento de la mano de Mafalda
. Se siente acompañado, aunque hoy habría retratado una familia reconstituida, como confesaba en una entrevista de 2013
. En su famosa saga han envejecido el contexto social (el papel de la mujer encarnado por esa contumaz cocinera de sopa que es la madre de Mafalda y Guille) y el político (la dictadura argentina, que causó el exilio del humorista, se desmoronó en 1983 para dar paso a una democracia) pero sus recetas existenciales siguen vigentes.
 Como las preguntas del idealista Felipe (“¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fueran más importantes que los bancos?”) o las sentencias de la propia Mafalda (“Como siempre; apenas uno pone los pies en la tierra se acaba la diversión”).
En su galería infantil, Quino aprisionó las grandezas y las miserias del mundo
. El materialismo rampante (Manolito: "Todos somos iguales solo que algunos arriesgamos un capital"), el optimismo ante el mañana (Miguelito: “Yo, lo que quiero que me salga bien es la vida”) o el descreímiento insolidario (Susanita: “No es cuestión de herir susceptibilidades, sino de matarlas”). Esta vigencia pesó en la decisión del jurado del Príncipe de Asturias:
"Al cumplirse el 50 aniversario del nacimiento de Mafalda, los lúcidos mensajes de Quino siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento".
Al Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades,dotado con una escultura de Miró y 50.000 euros, optaban 22 candidaturas procedentes de 14 países.
Junto a Quino, el primer dibujante que entra en la galería de estos galardones, los aspirantes que llegaron hasta la recta final fueron el periodista mexicano Jacobo Zabludovsky y el filósofo Emilio Lledó.
 El jurado que ha decidido el galardón estaba integrado, entre otros, por Inés Alberdi, Víctor García de la Concha, Adela Cortina y Luis María Anson.
Quino descubrió el dibujo gracias a su tío. "Yo heredé el nombre y el oficio de mi tío Joaquín. Ver que de su lápiz salían montañas, árboles, personas… me maravillaba.
 Todos los chicos dibujan, pero yo seguí
. Estudié un poco en Bellas Artes y dos años después cometí el error de creer que a los 15 ya lo sabía todo y abandoné.
 De eso me arrepiento cada vez que puedo”, contaba en una entrevista con motivo de la publicación de su último libro, ¿Quién anda ahí? (Lumen), en 2013, casi seis décadas después de que se publicasen sus primeros dibujos
. No volvió a dibujar a Mafalda salvo en ocasiones excepcionales, a petición de alguna organización solidaria como Unicef o en 1987, tras un fallido golpe de Estado de 1987 contra el presidente Raúl Alfonsín.