Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

18 may 2014

La voz del descontento europeo................................................................................. Ana Carbajosa


El líder del Partido para la Libertad (PVV), el holandés Geert Wilders, posa durante la campaña de las europeas. / martijn beekman (efe)

A los populistas les ha llegado la hora de cosechar el descontento que ha echado raíces en Europa.
 A una semana de la primera cita electoral tras la debacle financiera que ha sacudido a la Unión y sus cimientos, las fuerzas euroescépticas se sitúan en una posición privilegiada para sintonizar con una población a cuyas ansiedades y preocupaciones los políticos tradicionales no han sabido dar respuesta.
 El desempleo, la inmigración, las pulsiones nacionalistas frente a la inmensidad del mundo globalizado y la falta de empatía de una élite política ensimismada han sido convenientemente explotadas por el puñado de partidos populistas y euroescépticos, convertidos en las estrellas indiscutibles de las elecciones europeas.
Los partidos populistas podrían obtener en torno a un cuarto de los escaños de la Eurocámara
. Las predicciones varían enormemente según a qué partidos se incluya en el heterogéneo saco euroescéptico, pero todos los sondeos anuncian un crecimiento desbocado de estas formaciones protesta
. En Reino Unido (UKIP), en Holanda (Partido de la Libertad) y en Francia (Frente Nacional) encabezan por ejemplo las encuestas, mientras que países como España o Portugal constituyen la excepción al no existir este tipo de fenómeno.
 Su mejunje ideológico, envuelto en una retórica chillona y pegadiza, ha prendido en casi toda Europa.
Un puñado de grupos explotan el paro, la inmigración y el nacionalismo
Las razones que explican su éxito varían de un país a otro, pero pese a las enormes diferencias, hay hilos conductores, que permiten englobar a estos partidos —la mayoría de extrema derecha, alguno de izquierdas— y aspirar a traducir los resultados en un grupo político paneuropeo.
 Quieren frenar la llegada de inmigrantes y refugiados a Europa.
 Quieren que Bruselas devuelva competencias y que los países miembros sean soberanos para decidir su política económica y monetaria
. Quieren, sobre todo, erradicar la corrección política que se respira en el ecosistema bruselense y que en ocasiones interfiere con los usos y costumbres nacionales
. Quieren que los políticos que han llevado a Europa al desastre se vayan.
Fuente: Eurobarómetro. / EL PAÍS
Puede que la crisis financiera haya sido un catalizador en muchos países, pero no basta para explicar un fenómeno que seduce a izquierda y derecha
. “La gente padece el llamado síndrome Tina [acrónimo de ‘no hay alternativa’ por sus siglas en inglés].
 En el norte de Europa les dijeron que o rescataban al sur o el euro se hundía.
 En el sur, que o se ajustaban a la austeridad o colapsaban
. La incapacidad de los políticos para ofrecer soluciones alternativas ha sublevado a los europeos”, interpreta Janis A. Emmanouilidis, director de estudios del think tank bruselense European Policy Centre.
"La incapacidad de dar soluciones subleva a la gente", dice un experto
Los partidos tradicionales temen a los populistas porque son conscientes de su tirón al tiempo que tratan de emularles, porque saben que sus programas reflejan las preocupaciones de millones de europeos.
 Por último, se han empleado a fondo en las últimas semanas en utilizar el desembarco populista como arma asustadiza, en un intento desesperado de frenar su sangría de votos.
“Vótenos a nosotros si no quiere que venga el lobo feroz (populista)”, vienen a decir.
El brillo de las estrellas populistas corre, sin embargo, el riesgo de eclipsarse en la Eurocámara cuando pasen las elecciones y llegue la hora de ponerse a trabajar de verdad, de luchar por destrozar la Europa en la que no creen, como han prometido a sus electores
. Primero, porque el resto de los partidos, los europeístas, seguirán dominando el hemiciclo y los populistas no tendrán capacidad de bloquear iniciativas, pero sobre todo, porque las diferencias que dividen entre sí a los partidos populistas son grandes y el peligro de implosión de un futuro bloque euroescéptico, elevado.
Los grandes partidos euroescépticos se esfuerzan por acercar posiciones con el objetivo de crear un grupo en el Parlamento Europeo después de las elecciones.
 Se llamará la Alianza Europea para la Libertad.
Un grupo significa financiación, capacidad para presentar enmiendas, más personal y en definitiva, poder. “Vamos a ser un número de euroescépticos mayor que nunca.
 Sería antidemocrático ignorar nuestras posiciones”, advierte Philip Claeys, eurodiputado del Vlaams Belang, el partido de extrema derecha belga. Claeys explica que además de su partido, los Demócratas Suecos, el Frente Nacional francés, el Partido por la Libertad de Geert Wilders y el Partido de la Libertad de Austria ya se han puesto de acuerdo para sumar fuerzas y que además están en conversaciones con otros posibles socios europeos, entre ellos la Liga Norte italiana.
Partidos como el de Le Pen en Francia marcan la agenda de sus países
Juntos o por separado, el ascenso del euroescepticismo y de la extrema derecha propiciará casi con certeza una sacudida del Parlamento Europeo tras las elecciones
. Porque aunque la mayoría de la Eurocámara siga siendo proeuropea y centrista y los partidos protesta por sí solos no podrán bloquear iniciativas, se producirán cambios tal vez más sutiles, pero de enorme calado.
“La presencia populista forzará a los grandes partidos no sólo a rebajar sus planes de integración europea por ejemplo en temas de inmigración, sino que sobre todo se sentirán forzados a cooperar más entre ellos”, reflexiona Pavel Pawel Swidlicki, del centro de pensamiento británico Open Europe.
El voto unísono de los partidos mayoritarios es precisamente uno de los puntos débiles de un Parlamento Europeo acusado, como otras instituciones comunitarias, de ignorar las inquietudes de los votantes.
 En el periodo entre 2009 y 2014 por ejemplo, socialistas y conservadores votaron en la misma dirección en el 70% de las veces en las sesiones plenarias, según los datos de VoteWatch Europe, una organización que vigila la Cámara.
Los socialistas y los conservadores votaron igual el 70% de las veces
“Supone un gran peligro que los grandes partidos defiendan el mismo nivel de integración europea. Especialmente si se unen aún más para bloquear a los antieuropeos
. Eso sólo contribuirá a que los partidos protesta sigan engordando en la oposición, porque parte de la población sentirá que sus inquietudes son de nuevo ignoradas”, concluye Swidlicki.
Más allá de las paredes de la Eurocámara, la tromba populista ejerce un impacto europeo aún más decisivo.
 Partidos como el Frente Nacional francés o el UKIP británico marcan la agenda en sus respectivos países y esa influencia tiene un reflejo directo en el Consejo Europeo, el lugar donde se reúnen los jefes de Estado y de Gobierno para pactar el rumbo de Europa.
“Los euroescépticos han conseguido bloquear la toma de decisiones en el Consejo”, alertaba hace meses Guy Verhfostadt, candidato liberal en estas elecciones.
La ausencia de verdaderas políticas comunes de asilo y de inmigración —las grandes bestias negras de las fuerzas populistas— pese a la fuerte presión migratoria —alentada por la guerra en Siria— supone un gran peligro y es tal vez la prueba más evidente de la inseguridad política y el miedo que mantiene agarrotados a los Ejecutivos europeos.

17 may 2014

Una historia de España (XXIV) Y ya estamos aquí con Felipe II en persona, oigan, heredero del imperio donde no se ponía el sol: Arturo Pérez Reverte

Una historia de España (XXIV)

Y ya estamos aquí con Felipe II en persona, oigan, heredero del imperio donde no se ponía el sol: monarca siniestro para unos y estupendo para otros, según se mire la cosa; aunque, puestos a ser objetivos, o intentarlo, hay que reconocer que la Leyenda Negra, alimentada por los muchos a quienes la poderosa España daba por saco a diestro y siniestro, se cebó en él como si el resto de gobernantes europeos, desde la zorra pelirroja que gobernaba Inglaterra -Isabel I se llamaba, y nos tenía unas ganas horrorosas- hasta los protestantes, el rey gabacho Enrique II, el papa de Roma y demás elementos de cuidado, fuesen monjas de clausura
. Aun así, con sus defectos, que fueron innumerables, y sus virtudes, que no fueron pocas, el pobre Felipe, casero, prudente, más bien tímido, marido y padre con poca suerte, heredero de medio mundo en una época en que no había Internet, ni teléfono, ni siquiera un servicio postal como Dios manda, hizo lo que pudo para gobernar aquel tinglado internacional que, como a cualquiera en su caso, le venía grande. 
Y la verdad (dicha en descargo del fulano) es que lo de ganarse el jornal de rey se le complicó de un modo horroroso durante sus largos cuarenta y dos años de reinado.
 Para ser pacífico, como era de natural, el tío anduvo de bronca en bronca.
 Guerras a lo bestia, para que se hagan ustedes idea, las tuvo con Francia, con Su Santidad, con los Países Bajos, con los moriscos de las Alpujarras, con los ingleses, con los turcos y con la madre que lo parió.
 Todo eso, sin contar disgustos familiares, matrimonios pintorescos -se casó cuatro veces, incluida una inglesa más rara que un perro verde-, un hijo, el infante don Carlos, que le salió majareta y conspirador, y un secretario golfo llamado Antonio Pérez que le jugó la del chino.
 Y encima, para un golpe bueno de verdad que tuvo, que fue heredar Portugal entero (su madre, la guapísima Isabel, era princesa de allí) tras hacer picadillo a los discrepantes en la batalla de Alcántara, Felipe II cometió, si me permiten una opinión personal e intransferible, uno de los mayores errores históricos de este putiferio secular donde malvivimos: en vez de llevarse la capital a Lisboa (antigua y señorial) y cantar fados mirando al Atlántico y a las posesiones de América, que eran el espléndido futuro -calculen lo que sumaron el imperio español y el portugués juntos en una misma monarquía-, nuestro timorato monarca se enrocó en el centro de la Península, en su monasterio-residencia de El Escorial, gastándose el dineral que venía de las posesiones ultramarinas hispanolusas, además de los impuestos con los que sangraba a Castilla en las contiendas antes citadas -Aragón, Cataluña y Valencia, enrocados en sus fueros, no soltaban un duro para guerras ni para nada-, y en pasear a sus embajadores vestidos de negro, arrogantes y soberbios, por una Europa a la que con nuestros tercios, nuestros aliados, nuestras estampitas de vírgenes y santos, nuestra chulería y tal, seguíamos teniendo acojonada. Con lo que, para resumir el asunto, Felipe II nos salió buen funcionario, diestro en papeleo, y en lo personal un pavo con no pocas virtudes: meapilas pero culto, sobrio y poco amigo de lujos personales: es instructivo visitar la modesta habitación de El Escorial donde vivía y despachaba personalmente los asuntos de su inmenso imperio. Pero el marrón que le cayó encima superaba sus fuerzas y habilidad, así que demasiado hizo, el chaval, con ir tirando como pudo.
 De las guerras, que como dije fueron muchas, inútiles, variadas y emocionantes como finales de liga, hablaremos en el siguiente capítulo. Supongo. 
Del resto, lo más destacable es que si como funcionario Felipe era pasable, como economista y administrador fue para correrlo a gorrazos.
 Aparte de fundirse la viruta colonial en pólvora y arcabuces, nos endeudó hasta el prepucio con banqueros alemanes y genoveses.
 Hubo tres bancarrotas que dejaron España a punto de caramelo para el desastre económico y social del siglo siguiente.
 Y mientras la nobleza y el clero, veteranos surfistas sobre cualquier ola, gozaban de exención fiscal por la cara, la necesidad de dinero era tanta que se empezaron a vender títulos nobiliarios, cargos y toda clase de beneficios a quien podía pagarlos.
 Con el detalle de que los compradores, a su vez, los parcelaban y revendían para resarcirse.
 De manera que, poco a poco, entre el rey y la peña que de él medraba fueron montando un sistema nacional de robo y papeleo, o de papeleo para justificar el robo, origen de la infame burocracia que todavía hoy, casi cinco siglos después, nos sigue apretando el cogote. 
[Continuará].

Esta niña soy yo en el Escorial, ya se ve que mi miedo al frio viene de nacimiento, el coche es como los que usaba Bogart y viendo que llevo un bolsito, se explica mi predileción por ellos.
Mi padre me llevaba a ver El Escorial, me contaba, entonces y lo siguió haciendo cada vez que íbamos toda la Historia de FelipeII , me explico la figura De su Secretario Antonio López, y siempre que estudiaba esa parte de la historia me lo incluía, como Las Reinas, el hijo más pallá que pacá, y la figura de La Princesa de ëboli, tb me contaba eso de que muy austero, no era, padecía gota por los excesos banquetes que se daba, y que no hacía mucho caso a sus consejeros, siempre con miedo a una traición, me contaba la Arquitectura del Monasterio del Escorial, por como murió San Lorenzo, una parrilla invertida y asado...
y como el Sol empezaba a ponerse en su imperio, puso ese ladrillo de oro en la fachada,,,,,,más mayor me contaba la Casita del Príncipe, llena de preciosos relojes, y que sería el "picadero" de Príncipes y Reyes".
Eso me debió marcar desde chiquitita, supe de Felipe II más que de Caperucita Roja.

Emperatriz barbuda de Austria......................................................... Enrique Müller

Mira por donde nos encontramos que el Imperio austro-Húngaro se ha despertado....Eternos rivales en el pasado, confraternizan en el presente y através de una canción.

Tras pasar por Eurovisión, Conchita Wrust es un nuevo icono gay.

Antes fue Tom: un “niño raro”, un adolescente marginado y un adulto valiente que creó su ‘alter ego’ para reivindicar su diferencia.

Tom Neuwirth, en 2007. / Cordon Press

Thomas (Tom) Neuwirth tenía 22 años cuando tomó una decisión que le cambiaría la vida y le convertiría en un personaje famoso en su país. Después de sufrir la intolerancia de la sociedad austriaca, que lo catalogó como un ser indeseable a causa de su homosexualidad, Tom, un joven dotado de un enorme talento musical, decidió crear una figura artística que tendría la monumental tarea de provocar y cuestionar los conservadores valores austriacos reivindicando con sus actuaciones públicas el derecho a ser diferente en un mundo lleno de prejuicios
. A su alter ego lo llamó Conchita Wrust, una mujer con barba y rostro angelical, cuya imagen daba la vuelta al mundo el pasado fin de semana tras ganar el Festival de Eurovisión.
Tom nació el 6 de noviembre de 1988 en Gmunden, una pequeña localidad austriaca de unos 10.000 habitantes.
 Creció y fue a la escuela en Bad Mitterndorf, un pueblo alpino de 3.200 almas donde su padre regentaba un albergue para turistas
. Allí fue donde el chico admitió su homosexualidad y donde sufrió la intolerancia de sus compañeros de escuela, que muy pronto lo rechazaron, primero por ser “un chico raro” y más tarde porque —además de tener el afán de vestirse con la ropa y los zapatos de su madre— a los 14 años admitió ser gay.
“No lo tuve fácil y al final ya casi no me atrevía a ir al baño durante las pausas”, ha contado después. A los 14 años fue enviado a un internado en Graz, donde se inscribió en la Escuela de Moda.
 Terminó su formación en 2011.
“Un día expliqué a mi pareja por qué me levantaba a las siete si tenía la cita a las diez”
Ya con 17 años participó por primera vez en un programa de televisión para jóvenes talentos (Starmania).
 Aunque no tuvo mucho éxito, Tom se hizo conocido por su voz de tenor, pero la verdadera fama le llegó en 2011, cuando se presentó al programa La gran oportunidad, donde su interpretación de la famosa canción de Titanic My heart will go on fue vitoreada por el público y le ayudó a obtener el segundo lugar en el concurso.
A partir de ese año, Conchita se volvió un personaje popular en Viena, tanto por su apariencia como por su calidad musical
. En 2012 estuvo a punto de clasificarse para Eurovisión, pero nuevamente obtuvo un segundo lugar.
Tom y Conchita tienen vidas privadas diferentes
. En el escenario, Conchita, que —según relata en su biografía— supuestamente nació en las montañas de Colombia con su tupida barba negra y todo, tiene un romance con un bailarín
. Tom, en cambio, tiene una pareja: “Mi amigo me conoció como Tom y vive naturalmente junto a Tom”, confesó.
“Dos semanas después de conocerle tuve que explicarle por qué me levantaba a veces a las siete de la mañana cuando tenía una cita a las diez. Fue entonces cuando le dije que era Conchita”.
Conchita, con peluca, barba, pestañas y senos postizos, ya era un personaje real, y Tom, su creador, escribió una breve biografía de ambos en la que señalaba irónicamente que los dos formaban un equipo que trabajaba en perfecta armonía, aunque nunca se habían visto.
 Y que se echaban de menos cuando se miraban al espejo: “La persona privada Tom Neuwirth y la figura artística Conchita Wrust se respetan desde lo más profundo de sus corazones.
Se trata de dos caracteres individuales con sus propias historias, pero ambos comparten un mensaje esencial contra la discriminación y a favor de la tolerancia”.
Lo que nunca pudo imaginar Tom es que su personaje se convertiría en una especie de héroe, que Conchita sería algo así como la nueva emperatriz de Austria, una mujer admirada y respetada por la familia política austriaca
. Su espectacular triunfo en Eurovisión supuso desafiar la odiosa homofobia que impera en Rusia —que quiso sacarla del concurso— y, al mismo tiempo, logró ofrecer una inédita imagen de Austria como un país tolerante y respetuoso con la diversidad.
Su actuación hizo el milagro.
 El canto del Fénix (Rise like a Phoenix) la elevó a lo más alto, y frente a esa idea anquilosada y conservadora de la sociedad austriaca emergió un país con aires de modernidad en el que se reabría públicamente el debate sobre los derechos de los homosexuales.
 El Gobierno austriaco prometió legislar sobre temas como la adopción y el matrimonio gay, y el canciller federal, el socialdemócrata Werner Faymann, invitará a Conchita mañana a la sede del Gobierno, un homenaje nunca antes visto en el país.
La cantante española Ruth Lorenzo, una de sus rivales en el festival, celebrado este año en Copenhague, compartió con Tom/Conchita los días previos y la resume así: “Es una persona fabulosa, un amor, impresionante
. Generosa, bondadosa y sensible”.

 

Vuelven los monstruos............................................................................. Boris Izaguirre

La hermana de Beyoncé protagonizó el vídeo del mes al ser grabada por una cámara del ascensor de un hotel agrediendo a su cuñado, el rapero Jay Z.

Captura de la pelea en el ascensor entre Solange Knowles, hermana de Beyoncé, y su cuñado, Jay Z.

Con el regreso de Godzilla ha vuelto también Julio Iglesias
. A ambos los une la garganta porque de Julio siempre admiramos su voz, y del monstruo japonés, la potencia de su halitosis radiactiva. Godzilla está reventando los cines con un mensaje: la ayuda que tanto necesita Occidente viene ahora de Oriente
. El antiguo “peligro amarillo” es ahora “El Origen”, y eso lo confirma el hallazgo de una calavera en Yucatán que demuestra lo que muchos latinoamericanos temíamos: somos todos medio chinos.
A Julio Iglesias, premiado esta semana como el artista latino más exitoso de todos los tiempos, se le han achinado un poco los ojos no por la cirugía plástica, sino porque ese es nuestro origen latino. Durante la rueda de prensa en Londres, manifestó elogios para Conchita con una certera definición sobre la barbuda triunfadora de Eurovisión:
“Una supercantante, mujer increíble y muy sensible”.
Y resumió su posición política ante España declarando que “el federalismo es el futuro”. Julio está de vuelta, no cabe duda.
 Y además un poquito más a la izquierda ahora que la izquierda está un poquito más a la derecha.
Los monstruos, como Godzilla y Julio, nunca viajan solos.
Si no que lo pregunten tanto en León, la apacible capital de provincias, como en Manhattan, la antigua Pekín, donde Solange Knowles, la hermana menor de la gran Beyoncé, protagonizó el vídeo del mes al ser grabada por una cámara del ascensor de un hotel agrediendo a su cuñado, el rapero Jay Z. Desde aquel macabro vídeo del ascensor del Ritz de París donde Diana de Gales y Dodi al Fayed descendían hacia su trágico final no habíamos sentido la inmediatez histórica de un vídeo de seguridad.
 Las hermanas venían de la fiesta de la moda en el MET, con algo más que copas dentro: una potente rivalidad entre ellas que no pudo contenerse más.
 Ser hermana de Beyoncé tiene que ser muy duro, igual que ser Estefanía de Mónaco y que tu hermana sea Carolina.
 Además, Beyoncé se vistió, con poca tela, de Givenchy, como una seductora viuda negra/rubia, mientras que Solange no las tuvo todas con su traje color mango y mucho tejido.
 La polémica pasó de los trajes a los puños dentro del ascensor.
 Aparte de los improperios y un lenguaje corporal rudo, más propio de una sesión en el Parlamento venezolano, se descubre que estas hermanas están en parecida situación que Ucrania y Rusia
. En un momento de la trifulca, Solange no solo pierde los papeles, sino algo parecido a un pendiente, y es el único segundo en que Beyoncé, todo el tiempo recostada contra una de las paredes del ascensor protegiendo tanto su Givenchy como su reputación, reacciona para inclinarse a recogerlo.
 El gesto de una diva: atenta a los detalles, a los objetos que hay que devolver, más que al ataque de su hermanita.
 Brutal Beyoncé. Pobre Solange, demasiado humana para alcanzar esa cima que tiene por hermana.
No solo hay monstruos nadando en el Pacífico o cantando en Londres
. Acaban de aparecer más en León. El crimen de la presidenta de la diputación de León deja claro que las paranoias compartidas entre una madre y su hija pueden ser muy peligrosas.
 También revela que la monstruosa gestión del poder en esa provincia parecía estar protagonizada por una sola persona, la fallecida.
 Más que un ataque a la casta política, como ellos quisieron hacernos ver asistiendo en masa al funeral, el homicidio se está convirtiendo en una investigación que abre un pequeño agujero por el cual observar cómo se acumula, gestiona y ejerce poder en las provincias
. Pueblo pequeño, infierno grande, territorio inmejorable para la reproducción de monstruos capaces de cualquier final.
La ola de estupor que este homicidio ha generado casi sombrea el décimo aniversario de la boda de los Príncipes de Asturias
. En estos 10 años, Letizia no ha dejado de transformarse y adquirir más protagonismo.
Siempre se le critican cosas, pero hay que reconocer que la joven princesa ha conseguido adentrar al heredero en el gusto por el cine en versión original
. En eso coincidimos.
 Con todos los respetos a los profesionales del doblaje, una película es mejor si se oye en su idioma. Y es estupendo que la princesa lo promueva
. En estos 10 años ha llevado a su marido a ver películas chinas en chino, danesas en danés e inglesas en inglés.
¿Y en catalán? Seguro que lo han hecho
. Jamás imaginamos que la versión original hiciera tanto por la Corona y el federalismo
. Lo que sí es bastante comprobable es la dificultad de muchos españoles para aprender otro idioma.
 “Es porque el hábito del cine doblado les ha impedido familiarizarse con otras lenguas”, explica una bilingüe fanática de los príncipes en uno de los restaurantes pijos que frecuentan en Madrid.
Para ser un buen monstruo hay que tener poderes.
 Beyoncé, Julio y Ana Obregón tienen el de su fama, que se extiende y a veces fagocita a sus seres queridos. Godzilla tiene esa fascinante dualidad que pese a tener un aspecto exterior amenazante, su interior atómico es todo buenismo prehistórico.
 Y de los monstruos también se puede aprender glamour, mucho más desde que Tamara Falcó nos haya tranquilizado sentenciando que “el glamour no es pecado”.
Amén, Tamara.
 Queridos monstruos: gracias por existir.