Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

17 may 2014

Una historia de España (XXIV) Y ya estamos aquí con Felipe II en persona, oigan, heredero del imperio donde no se ponía el sol: Arturo Pérez Reverte

Una historia de España (XXIV)

Y ya estamos aquí con Felipe II en persona, oigan, heredero del imperio donde no se ponía el sol: monarca siniestro para unos y estupendo para otros, según se mire la cosa; aunque, puestos a ser objetivos, o intentarlo, hay que reconocer que la Leyenda Negra, alimentada por los muchos a quienes la poderosa España daba por saco a diestro y siniestro, se cebó en él como si el resto de gobernantes europeos, desde la zorra pelirroja que gobernaba Inglaterra -Isabel I se llamaba, y nos tenía unas ganas horrorosas- hasta los protestantes, el rey gabacho Enrique II, el papa de Roma y demás elementos de cuidado, fuesen monjas de clausura
. Aun así, con sus defectos, que fueron innumerables, y sus virtudes, que no fueron pocas, el pobre Felipe, casero, prudente, más bien tímido, marido y padre con poca suerte, heredero de medio mundo en una época en que no había Internet, ni teléfono, ni siquiera un servicio postal como Dios manda, hizo lo que pudo para gobernar aquel tinglado internacional que, como a cualquiera en su caso, le venía grande. 
Y la verdad (dicha en descargo del fulano) es que lo de ganarse el jornal de rey se le complicó de un modo horroroso durante sus largos cuarenta y dos años de reinado.
 Para ser pacífico, como era de natural, el tío anduvo de bronca en bronca.
 Guerras a lo bestia, para que se hagan ustedes idea, las tuvo con Francia, con Su Santidad, con los Países Bajos, con los moriscos de las Alpujarras, con los ingleses, con los turcos y con la madre que lo parió.
 Todo eso, sin contar disgustos familiares, matrimonios pintorescos -se casó cuatro veces, incluida una inglesa más rara que un perro verde-, un hijo, el infante don Carlos, que le salió majareta y conspirador, y un secretario golfo llamado Antonio Pérez que le jugó la del chino.
 Y encima, para un golpe bueno de verdad que tuvo, que fue heredar Portugal entero (su madre, la guapísima Isabel, era princesa de allí) tras hacer picadillo a los discrepantes en la batalla de Alcántara, Felipe II cometió, si me permiten una opinión personal e intransferible, uno de los mayores errores históricos de este putiferio secular donde malvivimos: en vez de llevarse la capital a Lisboa (antigua y señorial) y cantar fados mirando al Atlántico y a las posesiones de América, que eran el espléndido futuro -calculen lo que sumaron el imperio español y el portugués juntos en una misma monarquía-, nuestro timorato monarca se enrocó en el centro de la Península, en su monasterio-residencia de El Escorial, gastándose el dineral que venía de las posesiones ultramarinas hispanolusas, además de los impuestos con los que sangraba a Castilla en las contiendas antes citadas -Aragón, Cataluña y Valencia, enrocados en sus fueros, no soltaban un duro para guerras ni para nada-, y en pasear a sus embajadores vestidos de negro, arrogantes y soberbios, por una Europa a la que con nuestros tercios, nuestros aliados, nuestras estampitas de vírgenes y santos, nuestra chulería y tal, seguíamos teniendo acojonada. Con lo que, para resumir el asunto, Felipe II nos salió buen funcionario, diestro en papeleo, y en lo personal un pavo con no pocas virtudes: meapilas pero culto, sobrio y poco amigo de lujos personales: es instructivo visitar la modesta habitación de El Escorial donde vivía y despachaba personalmente los asuntos de su inmenso imperio. Pero el marrón que le cayó encima superaba sus fuerzas y habilidad, así que demasiado hizo, el chaval, con ir tirando como pudo.
 De las guerras, que como dije fueron muchas, inútiles, variadas y emocionantes como finales de liga, hablaremos en el siguiente capítulo. Supongo. 
Del resto, lo más destacable es que si como funcionario Felipe era pasable, como economista y administrador fue para correrlo a gorrazos.
 Aparte de fundirse la viruta colonial en pólvora y arcabuces, nos endeudó hasta el prepucio con banqueros alemanes y genoveses.
 Hubo tres bancarrotas que dejaron España a punto de caramelo para el desastre económico y social del siglo siguiente.
 Y mientras la nobleza y el clero, veteranos surfistas sobre cualquier ola, gozaban de exención fiscal por la cara, la necesidad de dinero era tanta que se empezaron a vender títulos nobiliarios, cargos y toda clase de beneficios a quien podía pagarlos.
 Con el detalle de que los compradores, a su vez, los parcelaban y revendían para resarcirse.
 De manera que, poco a poco, entre el rey y la peña que de él medraba fueron montando un sistema nacional de robo y papeleo, o de papeleo para justificar el robo, origen de la infame burocracia que todavía hoy, casi cinco siglos después, nos sigue apretando el cogote. 
[Continuará].

Esta niña soy yo en el Escorial, ya se ve que mi miedo al frio viene de nacimiento, el coche es como los que usaba Bogart y viendo que llevo un bolsito, se explica mi predileción por ellos.
Mi padre me llevaba a ver El Escorial, me contaba, entonces y lo siguió haciendo cada vez que íbamos toda la Historia de FelipeII , me explico la figura De su Secretario Antonio López, y siempre que estudiaba esa parte de la historia me lo incluía, como Las Reinas, el hijo más pallá que pacá, y la figura de La Princesa de ëboli, tb me contaba eso de que muy austero, no era, padecía gota por los excesos banquetes que se daba, y que no hacía mucho caso a sus consejeros, siempre con miedo a una traición, me contaba la Arquitectura del Monasterio del Escorial, por como murió San Lorenzo, una parrilla invertida y asado...
y como el Sol empezaba a ponerse en su imperio, puso ese ladrillo de oro en la fachada,,,,,,más mayor me contaba la Casita del Príncipe, llena de preciosos relojes, y que sería el "picadero" de Príncipes y Reyes".
Eso me debió marcar desde chiquitita, supe de Felipe II más que de Caperucita Roja.

Emperatriz barbuda de Austria......................................................... Enrique Müller

Mira por donde nos encontramos que el Imperio austro-Húngaro se ha despertado....Eternos rivales en el pasado, confraternizan en el presente y através de una canción.

Tras pasar por Eurovisión, Conchita Wrust es un nuevo icono gay.

Antes fue Tom: un “niño raro”, un adolescente marginado y un adulto valiente que creó su ‘alter ego’ para reivindicar su diferencia.

Tom Neuwirth, en 2007. / Cordon Press

Thomas (Tom) Neuwirth tenía 22 años cuando tomó una decisión que le cambiaría la vida y le convertiría en un personaje famoso en su país. Después de sufrir la intolerancia de la sociedad austriaca, que lo catalogó como un ser indeseable a causa de su homosexualidad, Tom, un joven dotado de un enorme talento musical, decidió crear una figura artística que tendría la monumental tarea de provocar y cuestionar los conservadores valores austriacos reivindicando con sus actuaciones públicas el derecho a ser diferente en un mundo lleno de prejuicios
. A su alter ego lo llamó Conchita Wrust, una mujer con barba y rostro angelical, cuya imagen daba la vuelta al mundo el pasado fin de semana tras ganar el Festival de Eurovisión.
Tom nació el 6 de noviembre de 1988 en Gmunden, una pequeña localidad austriaca de unos 10.000 habitantes.
 Creció y fue a la escuela en Bad Mitterndorf, un pueblo alpino de 3.200 almas donde su padre regentaba un albergue para turistas
. Allí fue donde el chico admitió su homosexualidad y donde sufrió la intolerancia de sus compañeros de escuela, que muy pronto lo rechazaron, primero por ser “un chico raro” y más tarde porque —además de tener el afán de vestirse con la ropa y los zapatos de su madre— a los 14 años admitió ser gay.
“No lo tuve fácil y al final ya casi no me atrevía a ir al baño durante las pausas”, ha contado después. A los 14 años fue enviado a un internado en Graz, donde se inscribió en la Escuela de Moda.
 Terminó su formación en 2011.
“Un día expliqué a mi pareja por qué me levantaba a las siete si tenía la cita a las diez”
Ya con 17 años participó por primera vez en un programa de televisión para jóvenes talentos (Starmania).
 Aunque no tuvo mucho éxito, Tom se hizo conocido por su voz de tenor, pero la verdadera fama le llegó en 2011, cuando se presentó al programa La gran oportunidad, donde su interpretación de la famosa canción de Titanic My heart will go on fue vitoreada por el público y le ayudó a obtener el segundo lugar en el concurso.
A partir de ese año, Conchita se volvió un personaje popular en Viena, tanto por su apariencia como por su calidad musical
. En 2012 estuvo a punto de clasificarse para Eurovisión, pero nuevamente obtuvo un segundo lugar.
Tom y Conchita tienen vidas privadas diferentes
. En el escenario, Conchita, que —según relata en su biografía— supuestamente nació en las montañas de Colombia con su tupida barba negra y todo, tiene un romance con un bailarín
. Tom, en cambio, tiene una pareja: “Mi amigo me conoció como Tom y vive naturalmente junto a Tom”, confesó.
“Dos semanas después de conocerle tuve que explicarle por qué me levantaba a veces a las siete de la mañana cuando tenía una cita a las diez. Fue entonces cuando le dije que era Conchita”.
Conchita, con peluca, barba, pestañas y senos postizos, ya era un personaje real, y Tom, su creador, escribió una breve biografía de ambos en la que señalaba irónicamente que los dos formaban un equipo que trabajaba en perfecta armonía, aunque nunca se habían visto.
 Y que se echaban de menos cuando se miraban al espejo: “La persona privada Tom Neuwirth y la figura artística Conchita Wrust se respetan desde lo más profundo de sus corazones.
Se trata de dos caracteres individuales con sus propias historias, pero ambos comparten un mensaje esencial contra la discriminación y a favor de la tolerancia”.
Lo que nunca pudo imaginar Tom es que su personaje se convertiría en una especie de héroe, que Conchita sería algo así como la nueva emperatriz de Austria, una mujer admirada y respetada por la familia política austriaca
. Su espectacular triunfo en Eurovisión supuso desafiar la odiosa homofobia que impera en Rusia —que quiso sacarla del concurso— y, al mismo tiempo, logró ofrecer una inédita imagen de Austria como un país tolerante y respetuoso con la diversidad.
Su actuación hizo el milagro.
 El canto del Fénix (Rise like a Phoenix) la elevó a lo más alto, y frente a esa idea anquilosada y conservadora de la sociedad austriaca emergió un país con aires de modernidad en el que se reabría públicamente el debate sobre los derechos de los homosexuales.
 El Gobierno austriaco prometió legislar sobre temas como la adopción y el matrimonio gay, y el canciller federal, el socialdemócrata Werner Faymann, invitará a Conchita mañana a la sede del Gobierno, un homenaje nunca antes visto en el país.
La cantante española Ruth Lorenzo, una de sus rivales en el festival, celebrado este año en Copenhague, compartió con Tom/Conchita los días previos y la resume así: “Es una persona fabulosa, un amor, impresionante
. Generosa, bondadosa y sensible”.

 

Vuelven los monstruos............................................................................. Boris Izaguirre

La hermana de Beyoncé protagonizó el vídeo del mes al ser grabada por una cámara del ascensor de un hotel agrediendo a su cuñado, el rapero Jay Z.

Captura de la pelea en el ascensor entre Solange Knowles, hermana de Beyoncé, y su cuñado, Jay Z.

Con el regreso de Godzilla ha vuelto también Julio Iglesias
. A ambos los une la garganta porque de Julio siempre admiramos su voz, y del monstruo japonés, la potencia de su halitosis radiactiva. Godzilla está reventando los cines con un mensaje: la ayuda que tanto necesita Occidente viene ahora de Oriente
. El antiguo “peligro amarillo” es ahora “El Origen”, y eso lo confirma el hallazgo de una calavera en Yucatán que demuestra lo que muchos latinoamericanos temíamos: somos todos medio chinos.
A Julio Iglesias, premiado esta semana como el artista latino más exitoso de todos los tiempos, se le han achinado un poco los ojos no por la cirugía plástica, sino porque ese es nuestro origen latino. Durante la rueda de prensa en Londres, manifestó elogios para Conchita con una certera definición sobre la barbuda triunfadora de Eurovisión:
“Una supercantante, mujer increíble y muy sensible”.
Y resumió su posición política ante España declarando que “el federalismo es el futuro”. Julio está de vuelta, no cabe duda.
 Y además un poquito más a la izquierda ahora que la izquierda está un poquito más a la derecha.
Los monstruos, como Godzilla y Julio, nunca viajan solos.
Si no que lo pregunten tanto en León, la apacible capital de provincias, como en Manhattan, la antigua Pekín, donde Solange Knowles, la hermana menor de la gran Beyoncé, protagonizó el vídeo del mes al ser grabada por una cámara del ascensor de un hotel agrediendo a su cuñado, el rapero Jay Z. Desde aquel macabro vídeo del ascensor del Ritz de París donde Diana de Gales y Dodi al Fayed descendían hacia su trágico final no habíamos sentido la inmediatez histórica de un vídeo de seguridad.
 Las hermanas venían de la fiesta de la moda en el MET, con algo más que copas dentro: una potente rivalidad entre ellas que no pudo contenerse más.
 Ser hermana de Beyoncé tiene que ser muy duro, igual que ser Estefanía de Mónaco y que tu hermana sea Carolina.
 Además, Beyoncé se vistió, con poca tela, de Givenchy, como una seductora viuda negra/rubia, mientras que Solange no las tuvo todas con su traje color mango y mucho tejido.
 La polémica pasó de los trajes a los puños dentro del ascensor.
 Aparte de los improperios y un lenguaje corporal rudo, más propio de una sesión en el Parlamento venezolano, se descubre que estas hermanas están en parecida situación que Ucrania y Rusia
. En un momento de la trifulca, Solange no solo pierde los papeles, sino algo parecido a un pendiente, y es el único segundo en que Beyoncé, todo el tiempo recostada contra una de las paredes del ascensor protegiendo tanto su Givenchy como su reputación, reacciona para inclinarse a recogerlo.
 El gesto de una diva: atenta a los detalles, a los objetos que hay que devolver, más que al ataque de su hermanita.
 Brutal Beyoncé. Pobre Solange, demasiado humana para alcanzar esa cima que tiene por hermana.
No solo hay monstruos nadando en el Pacífico o cantando en Londres
. Acaban de aparecer más en León. El crimen de la presidenta de la diputación de León deja claro que las paranoias compartidas entre una madre y su hija pueden ser muy peligrosas.
 También revela que la monstruosa gestión del poder en esa provincia parecía estar protagonizada por una sola persona, la fallecida.
 Más que un ataque a la casta política, como ellos quisieron hacernos ver asistiendo en masa al funeral, el homicidio se está convirtiendo en una investigación que abre un pequeño agujero por el cual observar cómo se acumula, gestiona y ejerce poder en las provincias
. Pueblo pequeño, infierno grande, territorio inmejorable para la reproducción de monstruos capaces de cualquier final.
La ola de estupor que este homicidio ha generado casi sombrea el décimo aniversario de la boda de los Príncipes de Asturias
. En estos 10 años, Letizia no ha dejado de transformarse y adquirir más protagonismo.
Siempre se le critican cosas, pero hay que reconocer que la joven princesa ha conseguido adentrar al heredero en el gusto por el cine en versión original
. En eso coincidimos.
 Con todos los respetos a los profesionales del doblaje, una película es mejor si se oye en su idioma. Y es estupendo que la princesa lo promueva
. En estos 10 años ha llevado a su marido a ver películas chinas en chino, danesas en danés e inglesas en inglés.
¿Y en catalán? Seguro que lo han hecho
. Jamás imaginamos que la versión original hiciera tanto por la Corona y el federalismo
. Lo que sí es bastante comprobable es la dificultad de muchos españoles para aprender otro idioma.
 “Es porque el hábito del cine doblado les ha impedido familiarizarse con otras lenguas”, explica una bilingüe fanática de los príncipes en uno de los restaurantes pijos que frecuentan en Madrid.
Para ser un buen monstruo hay que tener poderes.
 Beyoncé, Julio y Ana Obregón tienen el de su fama, que se extiende y a veces fagocita a sus seres queridos. Godzilla tiene esa fascinante dualidad que pese a tener un aspecto exterior amenazante, su interior atómico es todo buenismo prehistórico.
 Y de los monstruos también se puede aprender glamour, mucho más desde que Tamara Falcó nos haya tranquilizado sentenciando que “el glamour no es pecado”.
Amén, Tamara.
 Queridos monstruos: gracias por existir.

 

Machismo y mediocridad....................................Editorial

Derrotado en el debate, Cañete se defiende con un exabrupto impropio de un político de este siglo.

Impropio para mentes que avanzan y son de izquierdas, o medianamente liberales, pero Cañete es de La Derecha vieja, antigua, que no sabe que hay mujeres mucho mejor que él en cualquier ámbito de la vida....

Pero el, obcecado dice esa frase marrullera, "no  quise atosigrla mucho para que no piense que soy machista".

Y es que, Sr. Cañete , usted haga lo que haga se refleja en lo que dice y es machismo puro y duro. Mirése al espejo y su formato es la de un hombre de Derechas, pero bruto y tonto, de esos que si los miras ya sabes que va de Derechas del PP.

 

Tras la deficiente intervención de Miguel Arias Cañete en el cara a cara electoral con la socialista Elena Valenciano, el cabeza de lista del PP a las elecciones europeas remató la faena con un error garrafal, que desvía aún más el objetivo de hacer conscientes a los ciudadanos de las encrucijadas en juego en Europa.
Una de dos: o Arias Cañete es un machista convencido, en cuyo caso nada tiene que hacer en el tablero de la política europea del siglo XXI; o, sin serlo, ha caído en la torpeza de explicar su papelón en el debate a dos como si hubiera renunciado a su “superioridad intelectual” para no acorralar a una mujer, por el solo hecho de serlo.

Editoriales anteriores

Comentarios de ese estilo habrían resultado polémicos en cualquier circunstancia; pero en plena campaña, lejos de debilitar a la candidata socialista, abren un agujero de confianza entre el PP y el electorado, sobre todo el femenino, ya suficientemente confuso o indignado por la iniciativa de reforma de la ley del aborto.
 Tanto si el equipo de campaña del PP está muy desorientado como si el candidato no le hace el menor caso, la consecuencia es que la campaña popular derrota hacia rumbos incógnitos.
No se discuten ahora las cualidades ni la gestión gubernamental de Arias Cañete, ni su amplia experiencia adquirida en diversas negociaciones con las instituciones europeas.
 Pero ha cometido un fallo enorme y no le queda más salida que excusarse clara y rápidamente, si quiere continuar en la campaña.
 De nada le vale citar a mujeres del PP como referentes —olvidándose, de paso, de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría— para orillar una inexcusable petición de perdón.
Miedo al adversario
La torpeza de Cañete fue el estrambote de un debate con Elena Valenciano dominado por el miedo de ambas partes a las maniobras del otro
. Arias Cañete intentó ser pugnaz en la denuncia de la herencia recibida de los Gobiernos de Zapatero, y Valenciano hizo lo propio respecto de la gestión de Rajoy.
 La candidata socialista se mostró más segura y practicó una comunicación política mejor que la del popular, al que las cámaras sorprendían con la mirada baja entre los papeles de los que intentaba extraer argumentos para el ataque o la réplica, y lanzándolos a borbotones una vez impuesto.
Los dos cayeron en la tentación de utilizar el debate para personalizar el ajuste de cuentas entre sus partidos.
 Los ciudadanos quieren saber adónde va Europa, ese proyecto del que los políticos predican que será cada vez más importante en sus vidas; pero los candidatos consumieron el tiempo haciendo responsable al otro de la gestión de sus Gobiernos en el pasado o de lo que trajinan en el presente. Mucha discusión sobre si el rescate del sector financiero en España ha sido un verdadero rescate o no.
Tanto arreglo de cuentas sobre el paro dejó a los espectadores (no muy numerosos: 1,8 millones en La 1, el 9,5% de cuota de pantalla) ayunos de ideas o propuestas para atajarlo, más allá de pedir dinero europeo para empleo juvenil.
Ni en ese ni en ningún otro terreno aparecieron propuestas que ayuden a los españoles a entender por qué deben movilizarse en las urnas el próximo día 25, obsesionados como estaban los candidatos no tanto en ganar credibilidad, como en no perderla entre sus propios votantes.
 Era innecesario tanto énfasis en disipar la impresión de que dicen cosas demasiado similares o que están más de acuerdo de lo que parece, como les imputan otros partidos, contumaces en la denuncia del bipartidismo como la explicación de los males del presente.
 En todo caso, los ausentes del debate del jueves tendrán su oportunidad, el próximo lunes, en un debate más plural.
Contraste con Bruselas
La obsesión por la política interna no fue óbice para excluir del cara a cara la corrupción—apenas una mención de Valenciano a la afición de los populares por viajar a Suiza— y la cuestión de Cataluña.
Todo lo contrario del debate celebrado poco antes en la sede de la Eurocámara de Bruselas entre los candidatos de cinco familias políticas europeas a la presidencia de la Comisión.
 Era la primera vez que se llevaba a cabo un encuentro como este entre cinco candidatos, porque también es la primera vez que cinco familias políticas se han puesto de acuerdo para designar a un aspirante a la presidencia de la Comisión Europea.
Tanto la iniciativa como el debate en sí —celebrado con público al que se permitía aplaudir cada intervención y retransmitido por decenas de emisoras— sin duda contribuyen un poco más a crear un espacio público europeo.
Aunque superficial (muchas preguntas y respuestas de menos de un minuto por participante), el debate permitió hacerse una idea mucho más concreta de los asuntos transfronterizos: rescate de bancos, política respecto a Ucrania, inmigración, laicismo, corrupción; y sobre todo, del balance de las políticas de austeridad en el sur de Europa, con la propuesta del griego Tsipras para que se condone una parte de las deudas públicas de los Estados en peor situación.
 Muy determinado también el socialdemócrata Schulz contra la evasión y el fraude fiscal.
Sobre Escocia y Cataluña, hay acuerdo para que la UE no se inmiscuya, pero con matices: el conservador Jean-Claude Juncker y el socialdemócrata Martin Schulz sostienen que deben respetarse las Constituciones nacionales, mientras el liberal (flamenco) Guy Verhofstadt se remite a lo que decidan España “y los catalanes”
. La ecologista Ska Keller defiende que la UE acoja a los pueblos que se independicen, mientras Alexis Tsipras, de la izquierda radical, se muestra contrario a los nacionalismos y a la modificación de fronteras.
Todo ello permitió observar una Europa que está en marcha
. No es lo mismo que encerrarse en la mediocridad de los reproches mutuos y la elusión de asuntos candentes observada en el debate español.
 Es absurdo sostener que Europa es importante sin molestarse en demostrarlo.