Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

3 may 2014

El reino del zapato O el Mito de Cenicienta

Viajamos al interior del 'atelier' donde Louis Vuitton confecciona sus deseados pares. 

Aquí cada prototipo se lleva al límite hasta hacer de él una pieza sublime....

 

Un zapato gigante de la artista Joana Vasconcelos elaborado con ollas inoxidables preside el jardín interior de la factoría de zapatos de Louis Vuitton en Fiesso D'Artico (Venecia). / CARLOS SPOTTORNO

Un martillo automático golpea 14.000 veces un tacón.
 Una prensa atornilla un empeine mientras un brazo mecánico tira del tacón hacia atrás hasta partir el zapato en dos.
 Un horno calienta cada par durante días a 50 grados y a un 95% de humedad para bajar después hasta los 20 grados bajo cero
. Bienvenidos a la cámara de torturas de Louis Vuitton. 
Nada de este dolor resulta gratuito. Lo descrito sirve para comprobar la resistencia de un stiletto al caminar, hasta dónde puede estirarse si queda preso en un agujero en el pavimento o lo que aguanta a temperaturas extremas. 
“Esto último resulta fundamental, porque vendemos los mismos modelos en lugares muy diferentes, de Rusia a Dubái, donde las condiciones climatológicas pueden ser duras”, nos explica la persona que nos guía. Mucho de lo que aquí acontece es secreto.
Estamos en el laboratorio de donde salen los prototipos de Louis Vuitton.
 Una sala de apenas 30 metros cuadrados que acoge decenas de instrumentos muy poco atractivos que, sin embargo, certifican la calidad de algunos de los zapatos más deseados del planeta.
 Es, posiblemente, el rincón menos glamuroso del taller de la firma en Fiesso D’Artico, a 33 kilómetros de Venecia
. Hemos comenzado por aquí la visita porque lo que no supera todas estas pruebas se desechará para siempre.
Antes tomamos un desayuno de cortesía en la galería de arte dedicada al zapato, rodeados de una biblioteca básica, reliquias del andar del siglo XVII al XIX y una colección de arte donde destacan las ilustraciones originales dedicadas al calzado de Andy Warhol y Ralph Pomeroy
 En un panel aún se yergue orgullosa la colección de inspiración africana que presentó Marc Jacobs para la primavera-verano 2009, cuando aún no había cedido el cetro de director creativo de la línea femenina a Nicolas Ghesquière
 “Tanto Marc como Nicolas tienen una pasión fuera de lo común por los zapatos. Nicolas los trabaja como un elemento en sí mismo, que posteriormente formarán parte de una silueta completa”, dice Serge Alfandary, director de zapatería de Louis Vuitton desde hace 11 años y su único portavoz autorizado.
El cocodrilo se ha convertido en uno de los principales signos de estatus entre los clientes de firmas de lujo. / CARLOS SPOTTORNO
Jacobs fue el responsable de inventarse el prêt-à-porter y las líneas de complementos a partir del ADN de esta emblemática firma de marroquinería en 1997.
 LVMH invirtió entonces en la pequeña empresa familiar italiana que haría su calzado.
 Hoy muchas otras marcas de lujo operan en la Riviera del Brenta, donde hay tradición desde el siglo XIII, pero solo Louis Vuitton tiene factoría propia.
 En 2009 renació como este atelier (evitan llamarlo fábrica): una robusta mole de hormigón, acero y cristal concebida por el arquitecto Jean-Marc Sandrolini como una “caja de zapatos mágica” autosostenible de 14.000 metros cuadrados donde prima lo humano frente a lo tecnológico.
Trabajan unas 620 personas. Muchas han heredado la tradición de sus padres. 
Y refuerzan su formación en un taller. Cada par, explican, lleva entre 120 y 250 pasos.
 “El reto es desarrollarlos como una categoría en sí misma, más que como un mero accesorio. Nuestros clientes buscan cada temporada un modelo de moda, pero también la seguridad de una calidad sin concesiones
. Por eso todas nuestras suelas están pintadas a mano, planchadas con calor, con el tintado de los detalles artesanal, las plantillas de cuero, los refuerzos en piel encolados a mano…”, enumera Alfandary.
 La fórmula funciona. Aunque no den cifras concretas sobre producción, los beneficios globales de LVMH, donde Louis Vuitton ejerce de buque insignia, han ascendido en el primer cuarto de 2014 un 4%, hasta 7.200 millones de euros.
En 2013 superó los 29.000 millones.
El ambiente en el edificio es pulcro, ordenado, disciplinado. 
En la sala de diseño hay una puerta infranqueable: donde se diseña la próxima colección. Sí hay acceso a los moldes.
 El hormero los elabora a partir de madera de carpe bajo una única premisa: la comodidad. Por eso cuentan permanentemente con una modelo de pie. “Siempre se hacen en el 37, es la medida más armónica”, detallan. Cuando se le da el OK, la horma se pasa a plástico.
A un paso, el almacén de pieles funciona como una librería de materiales. En los últimos años, uno se alza como signo definitivo de estatus: el cocodrilo.
 En 2011, LVMH adquirió el 51% de Heng Long, una compañía que regenta granjas de este reptil en Singapur. 
Se utilizan siempre dos ejemplares de cocodrilo blanco de unos tres años, uno por zapato; y se busca que ambas pieles, de las que solo se usa el vientre, tengan un dibujo similar.
 Una sola muesca las echa a perder, de ahí que en las granjas se extreme el cuidado para evitar que unos se peleen con otros.
 Según informa Bloomberg Businessweek, de esta piel procede el 10% de los beneficios de las firmas de lujo en la actualidad.
 La otra estrella es la pitón, que mide unos tres metros
. Unos mocasines de este material cuestan a partir de 835 euros.
 Las botas de cocodrilo más caras ascienden a 17.800.
Un largo pasillo comunica con los ateliers: mocasines, zapatillas, hombre y mujer.
 La secuencia de la cadena de montaje quizá sea lo que más se asemeja a otras fábricas; solo que los detalles manuales (diminutos clavos en lugares estratégicos, los tornillos de refuerzo en el tacón, el cosido de la etiqueta interior a mano) revelan un temperamento diferencial.
El último estadio es el made to order masculino.
 A partir de 2.000 euros se pueden encargar unos zapatos al gusto
. Hasta 3.500 variaciones en 64 pieles a elegir. Desde que se toman las medidas en tienda (solo hay nueve que lo ofertan) hasta que llegan al cliente transcurren dos semanas.
 Un veterano afanado en un cosido noruego (doble costura en la suela) muestra un par en cocodrilo que acaba de teñir en verde.
 Al día siguiente los meterá en un horno con la horma dentro para que se acabe de fijar el color. Después le añadirá el brillo y listo
. Sus compañeros rematan en la cadena una partida de un modelo más económico
. El Rockabilly Richelieu, reza la etiqueta. Las cajas, apiladas, con los pares primorosamente envueltos en papel reciclado, recalarán en París antes de viajar a tiendas de todo el mundo
. Nuestro artesano solo tiene otros cuatro pares, cuidadosamente guardados en diferentes bandejas, con su correspondiente hoja de pedido.
 Uno irá a Shanghái; otro, a Sidney.
Porque todavía hay categorías y categorías dentro del lujo.

Scott Fitzgerald, en versión original...............................................................................Patricia Tubella


Retrato coloreado de Scott Fitzgerald.

Francis Scott Fitzgerald, censurado.
 O, como prefería enfocarlo la revista estadounidense que publicó sus relatos cortos a finales de los veinte y principios de los treinta, sencillamente “editado” para no ofender a sus lectores con escenas de desnudos, referencias al abuso del alcohol y las drogas o palabras despectivas que encerraban prejuicios raciales.
 Esa nueva versión, que a base de tachaduras erradicaba la impronta más cruda y realista, es la que acabó sobreviviendo como parte del legado literario de uno de los grandes novelistas del siglo XX. Ocho décadas después de que del escritor estadounidense (1896-1940) aceptara el tijeretazo por necesidades de supervivencia, una nueva edición de sus colecciones de historias breves consigue recuperar por primera vez a un Fitzgerald en versión original.
El estudio de los textos mecanografiados por el propio autor, de las correcciones que anotaba a mano para perfilar los relatos antes de enviarlos a sus jefes de la revista Saturday Evening Post (en aquellos años, su principal fuente de ingresos), ha permitido a la editorial Cambridge University Press recuperar su verdadero formato.
 La ambiciosa edición, que acaba de arrancar con la publicación en Reino Unido de su cuarta y última colección Taps at Reveille (Toque de diana, 1935), “nos revela unas historias cortas mucho más complejas y realistas de lo que desprendía su versión retocada”, explica en conversación telefónica el profesor americano James West, responsable de un ingente trabajo para restaurar al genuino Scott Fitzgerald.
Se suprimieron referencias a alcohol, drogas y palabras antisemitas
Las blasfemias o los insultos antisemitas que proferían algunos de sus personajes —y que, según precisa West, no correspondían al sentimiento del autor sino a una mera exposición de la realidad— eran, por ejemplo, “blanqueados” o directamente erradicados.
Fitzgerald quería que sus criaturas “hablaran como en la vida real”, pero su editor temía que con ello espantara al público de la revista
. El asunto se despachaba con un borrón o, en el caso de las descripciones de desnudos, “vistiendo” a los personajes aunque la escena acabara perdiendo todo su sentido
. Los cortes también eran implacables cuando se hacía referencia a desmanes etílicos o con sustancias prohibidas
. Todos estos cambios “causaban confusión o se traducían en un ensamblaje ilógico de la historia”, subraya el profesor al aludir en particular al título Babylon Revisited, un homenaje a la Era del Jazz que rememora los años de Fitzgerald como expatriado en París y que está considerado —a pesar de las alteraciones que sufrió— una obra maestra del género.
Texto mecanografiado de 'Two Wrongs', con tachaduras de los editores del 'Saturday Evening Post'.
West, volcado durante los últimos veinte años en la investigación del material depositado en la biblioteca de la Universidad de Princeton, reivindica la profundidad que destilaban esos originales que nunca salieron a la luz, en contraste con la “ligereza” que ya en su tiempo se imputó a las versiones censuradas y finalmente publicadas.
 El contenido de las colecciones de relatos cortos, concluye, está “al mismo nivel que el de las novelas” del autor de El Gran Gatsby, pero solo ahora podemos saberlo.
Francis Scott Key Fitzgerald llegó a escribir 178 historias breves, que fue vendiendo al Saturday Evening Post y a otras publicaciones para mantener a su familia a lo largo de una singladura dominada por los problemas con su esposa Zelda y por su propio alcoholismo.
Nunca plantó cara a quienes censuraban sus textos, porque necesitaba esos ingresos que años más tarde redondearía de forma precaria como guionista en Hollywood.
En su introducción al volumen de Toque de diana, que inaugura esta semana la edición inédita de Cambridge University Press, el profesor West considera inútil una crítica a la actitud de los responsables del Saturday Evening Post sin tener en cuenta el contexto.
“Esas eran entonces las reglas del mercado: Fitzgerald, en calidad de autor profesional, las aceptaba. La revista apuntaba a los lectores de las clases medias y por ello intentaba evitar cualquier ofensa potencial hacia ellos o hacia los anunciantes”, sostiene.
El escritor aceptaba los cortes porque el ‘Saturday Evening Post’ era su sustento
El conjunto de aquellos relatos, le reportó en total unos 4.000 dólares de la época
. Solo la mitad de esa cifra es lo que le habían pagado por la publicación de El Gran Gatsby, su retrato de la decadencia y la agitación social en la América de los años veinte que ha pasado a los anales como una de las grandes novelas de todos los tiempos y que, hasta la fecha, ha sido objeto de tres versiones cinematográficas.
 Pero entonces, a raíz del lanzamiento del libro en 1925, sólo se vendieron 20.000 copias y la obra nunca alcanzó el reconocimiento hasta después de la muerte del autor, en 1940, a la edad de 44 años.
Los expertos vaticinan que el descubrimiento de todo lo que el escritor vertió en la ficción corta —un género que consideraba difícil—, pero cuyas esencias acabaron guardadas en un cajón, va a cambiar la percepción que se tiene de Scott Fitzgerald, cuanto menos en ese terreno.
 A desbaratar la noción de que era un autor cuya marcada veta sentimental podía coartar la vocación de realismo.
 Porque, sencillamente, en muchas ocasiones no tuvo otra elección.

Zahia Dehar, la otra Maria Antonieta de Francia...................................Ana Teruel

Saltó a la fama por una trama de prostitución con los jugadores Ribéry y Benzema cuando aún era menor

Superada “la humillación”, se hizo diseñadora de lencería apadrinada por Karl Lagerfeld

Ahora la coronan y la retratan en exposiciones de galerías reales como la que fuera reina consorte de Luis XVI y desata la polémica.

Retrato de Zahia Dehar como Maria Antonieta de los artistas Pierre et Gilles. / michel euler (ap)

El recorrido de Zahia Dehar no deja de sorprender.
 La joven explosiva de origen argelino fue el rostro del escándalo que sacudió a la selección de fútbol francesa en pleno Mundial de Sudáfrica
. Con una sonada portada en Paris Match se dio a conocer como la prostituta menor de edad con la que Frank Ribéry y Karim Benzema mantuvieron relaciones tarifadas.
 Reconvertida en it girl y apadrinada por Karl Lagerfeld, desde entonces se ha reinventado como diseñadora de lencería.
Tras un tiempo desaparecida, regresa ahora como musa de los artistas Pierre et Gilles retratada como la última reina de Francia, María Antonieta.
“En cuanto pensamos en hacer María Antonieta, para nosotros era Zahia”, explicó el dúo francés, acostumbrado a la provocación, en la presentación de la exposición, actualmente en curso en las galerías de los Gobelins en París, centrada en el siglo XVIII, donde se encuentra expuesta la imagen. Los dos artistas han obtenido carta blanca de la dirección para decorar un salón de la galería real de esta antigua fábrica de tapicerías fundada por Enrique IV.
“Tiene todo de una reina”, añadieron el fotógrafo y el pintor, evocando “su belleza, su misterio y ese mundo ideal que ha creado, ese universo de ensueño. Es un personaje que no deja indiferente, al igual que María Antonieta. Es un personaje con carácter”.
Fieles a su estética kitsch y pop, el fotógrafo Pierre y el pintor Gilles dan su particular versión del famoso retrato de Vigée-Lebrun de María Antonieta con una rosa. Zahia, de 22 años, con su físico de muñeca Barbie, aparece flor en mano y su melena rubia platino recogida en un moño.
 Luce un vestido de época diseñado por ella con corsé dorado y flores bordadas en los faldones que marca su imponente delantera y deja sus hombros al descubierto.
Aparece dentro de un escenario bucólico, a petición suya, con un lago lleno de cisnes y enmarcado en un dibujo ovalado como una suerte de medallón o marco de época.
La comparación de la joven con la reina del XVIII que acabó en la guillotina no ha sido del agrado de todos. “No conozco a Zahia y me es totalmente indiferente su vida, pero esa imagen de chica ligera de ropa me parece bastante incongruente”, reacciona Michele Lorin, fundadora de la Asociación María Antonieta, creada hace dos décadas. “Se ha dado a conocer como todos sabemos y me pregunto hasta qué punto la elección de esta joven da a entender que María Antonieta era una puta”, añade.
“La reina no es ni una santa ni una puta”, resume Lorin, y denuncia una simple operación de marketing.
“Tiene todo para ser una reina. Su belleza,, su misterio. No deja indiferente a nadie”, justifican los artistas
“El pasado es una cosa, Zahia es una personalidad enternecedora y sensible”, dijo por su parte durante la presentación de la muestra —denunciada por los sindicatos por su coste (unos 35.000 euros)— el comisario de la retrospectiva, Marc Bayard.
“Al igual que María Antonieta, vivió un periodo sulfuroso.
 El siglo XVIII no fue muy gazmoño”, justificó. Ajena a la polémica, Zahia, que no ha cobrado por este trabajo, no asistió a la presentación.
Ese “pasado” de Zahia es el de la sórdida trama de prostitución en torno a un local parisiense, al que acudían, entre otros famosos, futbolistas, descubierta por la policía francesa en 2010.
 Los investigadores dieron con una menor de edad que sostenía haber mantenido relaciones tarifadas con dos conocidos internacionales, el madridista Karim Benzema (entonces jugador del Olympique de Lyon), quien siempre lo ha negado, y el volante del Bayern de Múnich, Frank Ribéry.
Después de años de batallas judiciales, los dos jugadores han sido absueltos.
Conocida entonces como Zahia D., fue a sus 18 años recién cumplidos cuando estalló el escándalo y se convirtió en la protagonista de una bomba mediática.
“Fue horrible. Estaba en estado de shock. Pensé: ‘¿Qué va a ser de mí? ¿Por qué sufro esta humillación?”, relató años después en el programa de TF1 Sept à Huit. “Para mí era una vergüenza lo que me ocurría”, añadía la joven nacida en 1992 en el norte de Argelia y criada en la periferia de París
. Pero Zahia, que se definía más como una cortesana que como una escort girl, aclaraba: “No me arrepiento de lo que he hecho.
Simplemente tuve la mala suerte de que se revelara al mundo”.
Asesorada por el estratega Marc Francelet, quien ha trabajado, entre otros, con el actor Jean-Paul Belmondo, decidió finalmente romper su silencio con una exclusiva a Paris Match en la que relataba su viaje hasta Múnich como “regalo de cumpleaños” de Ribéry.
 A partir de ahí multiplicó las entrevistas, aunque cuidadosamente elegidas, con preferencia por las revistas de moda extranjeras, y las colaboraciones artísticas de toda índole, como una sesión fotográfica con David LaChapelle.
 Los propios Pierre et Gilles ya habían caído bajo sus encantos. La retrataron como una Eva moderna, contribuyendo a consolidar su creciente fama.
La consagración definitiva la alcanzó con el lanzamiento de su primera colección de lencería, presentada entre grandes expectativas en la Semana de la Moda de París a principios de 2012 y en la que deslumbró con un atrevido vestido transparente con pétalos
. Contaba con el apoyo del siempre extravagante Karl Lagerfeld, quien le aseguró la promoción realizando las fotografías de la colección.
 Desde entonces se ha mantenido relativamente discreta, con apariciones contadas, como en la apertura el pasado verano de una tienda efímera en el elegante distrito VIII de París
. Su reaparición en María Antonieta, como gran estrella de la exposición de los Gobelins, confirma ahora su estatuto como una celebridad que no deja indiferente.

Fin del 'caso Zahia'

Tras casi cuatro años de batalla judicial, en enero Benzema y Ribéry fueron absueltos de solicitar los servicios de una prostituta menor.
 El tribunal consideró que desconocían la edad de Zahia Dehar, que entonces tenía 17 años.
Tras la sentencia, los abogados de Benzema, quien siempre negó los hechos, calificaron el proceso de “calvario”.
 “El caso deja un pequeño campo de ruinas, mucha gente ha resultado herida”, añadió el letrado de Ribéry, quien nunca negó sus dos encuentros con Zahia, aunque sí desconocer su edad —ella misma confirmó a los investigadores haber mentido al respecto.

 

2 may 2014

El pequeño imperio de Cherie Blair

Maneja su fundación, que mueve más dinero que la de su marido y ejerce como exitosa abogada

Confía en su esposo frente a quienes creen que causó el divorcio de los Murdoch.

Tony y Cherie Blair en Los Ángeles, el 29 de abril de 2014. / Pixplus/Bauer-Griffin (GC Images)

Puede que su marido haya causado el divorcio entre Rupert Murdoch y Wendy Deng, como el propio magnate parecía admitir en una entrevista reciente.
Pero de momento, y pese a lo que los tabloides insinúen, Cherie Blair sigue siendo la devota esposa del ex primer ministro Tony Blair, que niega con contundencia haber tenido un lío de faldas con Deng y a quien su mujer apoya sin reparos.
Pero si por alguna razón esta pareja, casada desde 1980, viera comprometida su relación, el nombre de Cherie Blair podría brillar solo y al margen del de su marido.
 Esta semana se han conocido los datos económicos de la Cherie Blair Foundation for Women, que puede jactarse de haber recaudado casi 2,5 millones de euros el pasado año y casi ocho desde su creación en 2007, más de lo que ha podido juntar su marido con su propia fundación.
 El objetivo de la ONG de Cherie es ayudar a mujeres empresarias en los países en vías de desarrollo. “Nuestra misión es darles la preparación, la tecnología, los contactos y el acceso al capital que necesitan para triunfar como pequeñas empresarias y así contribuir a sus economías y ayudarlas a tener una posición más fuerte en sus sociedades”, dice su página web.
Pero el trabajo de Cherie Blair como filántropa no acaba ahí.
 También es una de la principales donantes y consejeras del Breast Cancer Care, una popular ONG británica dedicada a la lucha contra el cáncer de mama.
Más allá de sus labores solidarias, a las que toda esposa de primer ministro se suele dedicar, Blair, de 60 años, ha sabido labrarse un nombre gracias a su trabajo de abogada y de juez.
 Como letrada es la fundadora de la firma Omnia Strategy, dedicada al derecho internacional y especializada en derechos humanos y en asesoramiento a países en vías de desarrollo, algo que también hace su marido a través de un complejo entramado de empresas con las que el pasado año ganó casi 85 millones de euros. Su despacho está en lo alto de un edificio con vistas a Hyde Park y en su puerta no figura el nombre de la firma “por motivos de seguridad”.
Pero Cherie también ha sido objeto de polémica
. Hace poco fue acusada de hipócrita tras despedir de su firma a una madre soltera con dos hijos que trabajaba media jornada
. La exempleada la acusó de haber escrito artículos en defensa de los horarios flexibles para mujeres y no practicarlo con sus empleados.
Esta semana, además, la BBC desveló un gran escándalo relacionado con Wikipedia en el que también se la menciona: su perfil fue editado desde ordenadores pertenecientes a los servicios de seguridad del gobierno mientras su marido era primer ministro.
Entre las correcciones realizadas destaca la eliminación de las menciones a un escándalo inmobiliario por el que tuvo que pedir perdón públicamente en 2002, tras adquirir dos pisos en Bristol a precios de ganga mediante la intervención de un exconvicto especializado en fraudes de todo tipo. Los voluntarios de Wikipedia volvieron a introducir ese dato por considerarlo “relevante para la reputación de la interesada”
. El escándalo de Wikipedia no solo afecta a la entrada de Cherie Blair sino a más de 100 entradas relacionadas con el mundo islámico, el terrorismo y el propio Tony Blair.