Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

29 abr 2014

Tocados y hundidos: cuatro signos de que una relación se acaba Saber identificarlos puede evitar sufrimientos o hacer que lleguemos a tiempo para el rescate........ Rita Abundancia

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Betty y Don Draper. Mucho pasaron antes de romper su relación amorosa.
Foto: Cordon Press

Es una pena que no existan forenses que determinen la muerte de una relación de pareja, levanten acta y faciliten el certificado de defunción.
 Pero contrariamente a lo que le ocurre a nuestra parte física –cuyo fin es fácil de diagnosticar–, determinar con precisión en el tiempo cuándo una relación se ha evaporado resulta casi tan complicado como ponerse de acuerdo respecto al origen del universo
. Lo único cierto es que la mayoría de las historias de amor tiene más interés en la historia que en su adjetivo, y sobreviven mucho más de lo que deberían
. A menudo convivimos con un fantasma, un recuerdo, un sentimiento de culpa, una bondad malentendida, una adulterada idea de lo que es el afecto o, en el mejor de los casos, con un compañero de piso antes que con nuestra pareja.
 Ésta se desintegró hace años y, aunque la mayoría de nuestras amistades y personas cercanas ya lo sabían hace tiempo, nosotros somos siempre los últimos en enterarnos.
¿Por qué compartí techo tantos años junto a este mastuerzo? o ¿cómo desperdicié mi vida sexual con alguien nada interesado en el sexo? son preguntas que vienen a nuestras cabezas tras pasar el terremoto de la ruptura y que convendría que contestáramos para no incurrir en el mismo error en el futuro.
Ya saben, el hombre no sólo tropieza varias veces en la misma piedra, sino que gusta de cargarla al hombro para asegurarse de repetir.
 Por si les sirve de algo, aquí hay algunos síntomas que nos indican que nuestra relación está en apuros, necesita cuidados intensivos o que, de repente, ha dejado de respirar para siempre.
Sexo, ¿qué es eso?
Mientras algunos piensan que la vida de una pareja estable debe parecerse a una película porno, otros dan por sentado que tiene más en común con la serie Un hombre en casa.
 Los primeros meses ambos miembros quieren hacer uso de las ventajas que conlleva no tener que peregrinar por los bares para acabar en la cama con alguien pero, más adelante, este pacto se descompensa y siempre hay uno que quiere más que otro.
 Los encuentros se van espaciando y, generalmente, vivimos ese proceso degenerativo como algo normal.
“Llega un momento en que la disfunción se regulariza”, comenta Francisca Molero, ginecóloga, sexóloga, terapeuta de pareja y directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona.
 “Además, la sociedad y las amigas a las que se le pregunta suelen comentar que es normal que con el tiempo la pareja tenga cada vez menos relaciones sexuales
. Es cierto que con los años el sexo no es tan intenso ni frecuente, pero no hay que confundir esto con una vida sexual inexistente o con un supuesto trastorno físico, que lo que hace es enmascarar el hecho de que nuestra pareja ya no nos excita sexualmente.
 Muchos casos de falta de deseo en las mujeres o problemas de erección en el hombre se solucionan cuando se prueba con otra persona o se termina la relación”, comenta Molero.
Establecer cuotas para determinar cuando el sexo es suficiente (o no) es imposible porque cada pareja es un mundo pero, según Silvia Pastells, psicóloga clínica y sexóloga del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, “podemos decir que la cosa no va bien en materia sexual cuando alguno de los dos no está satisfecho.
 Todas las parejas pasan por baches y épocas de mayor o menor actividad erótica, pero si ésta ha desaparecido totalmente se podría decir que hay un problema, sobre todo si ha sido un elemento importante para ambos hasta ahora”.

El sexo es además un excelente mecanismo, como nos enseñan los bonobos –nuestros primos en la cadena evolutiva con la conducta sexual más desinhibida–, para mantener la paz y para la resolución de conflictos; por lo que la ecuación menos sexo = más peleas, es una ley universal e indiscutible.
 Ya saben, a veces hay que confiar más en los genitales y la libido que en la lógica y la razón.

'Desconnecting people'

Si hay un síntoma inequívoco de que la relación está en grave peligro, ése sería sin duda el de la falta de comunicación.
“Se habla mucho de las parejas que discuten todo el tiempo, pero yo creo que si se está en esta fase aún hay esperanzas porque, finalmente, cuando se pelea hay siempre un cierto interés.
 El problema es cuando ni siquiera eso ocurre”, comenta Francisca Molero y añade “a mi consulta como terapeuta llegan muchas parejas con problemas.
 Muchas de ellas están instaladas ya en esa etapa.
 Han dejado de expresar sus demandas, sentimientos o preocupaciones al otro, probablemente porque piensan que ya no sirve de nada.
Tan solo esperan a que uno de ellos sea lo suficientemente valiente y decida romper, pero nadie quiere interpretar el papel de malo.
Muchos vienen a la terapia buscando una razón que les de pie a la ruptura, un juez que, de manera indirecta, sentencie la separación para que el proceso sea menos traumático”.

Generalmente las rupturas no se producen por grandes desgracias o acontecimientos indeseables sino por la suma de pequeñas tragedias cotidianas que, gota a gota, van llenando el vaso.
“Si pensamos cuál es el mayor problema al que puede enfrentarse una pareja, la mayoría diría que la infidelidad”, comenta Silvia Pastells, “sin embargo, si hay voluntad, ésta puede superarse.
Yo diría que lo peor de todo es la incomunicación, la incapacidad de expresar las emociones, sentir que ya no puedes sincerarte con tu compañero/a.
Todo esto crea una gran infelicidad.
 Hay que hablar, aprender a etiquetar lo que uno siente y manifestarlo.
Es básico para cualquier terapia de pareja y para empezar a ir solucionando problemas”.

Si el desamor pudiera expresarse en imágenes, las instantáneas del fotógrafo inglés Martin Parr, de la colección Bored Couples (Parejas Aburridas) serían las más adecuadas.
 Un hombre de mediana edad mira una pecera mientras su mujer, sentada frente a él en un restaurante barato, fija la vista en el horizonte; una inglesa de vacaciones en la Costa del Sol –a juzgar por la pigmentación rojiza de su piel– lee el periódico mientras su marido mira el culo de una chica que pasa a su lado; una lluvia imprevista hace que una pareja de paseo por el campo deba refugiarse en el coche.
 No hablan y, en tan reducido espacio, el tedio se hace evidente, asfixiante, insoportable.

Sin inversión no hay beneficios

Resulta curioso cómo la cultura del esfuerzo, que ha regido nuestras vidas, parece aplicable a todos los campos menos al de la armonía conyugal.
 Debemos esforzarnos en nuestro trabajo, aspecto físico y salud pero no en nuestra vida de pareja, como si el amor nos protegiera de todos los sinsabores y peligros del mundo real.
 Pero como Silvia Pastells apunta, “estar bien a largo plazo requiere de un trabajo, aunque para la mayoría de la gente la palabra dedicación aplicada a la relación amorosa no está bien vista, porque pensamos que debería ser algo natural y espontáneo, pero esta creencia nos ha hecho mucho daño. Tenemos muy claro que en nuestro ámbito laboral no podemos seguir adoptando el mismo papel que cuando empezamos, pues con la pareja ocurre lo mismo.
 Hay que hacer cosas para mantenerla con vida, sobre todo si se pasa por una crisis.
 A veces superar los baches refuerza mucho la relación.
 Es posible, sobre todo si antes ha habido atracción sexual, buena amistad y los dos miembros tienen voluntad de hacerlo, pero hay que ponerse manos a la obra”.

La tarea que los terapeutas suelen recomendar a los pacientes interesados en darse una segunda oportunidad es programar actividades juntos para volver a ser amigos y, más adelante, amantes. Según Francisca Molero el tiempo, esa excusa que ponemos a la hora de alejarnos del otro, es un elemento importante.
 “A veces hay que empezar por cosas tan simples como que paseen durante una hora cogidos de la mano. Hay que recuperar actividades que les gustaba hacer juntos, espacios de diversión o volver a cuidarse y tener buen aspecto para agradar al otro”.

Si piensan que el sexo se escapa a este esfuerzo por dar vida a lo que languidece, están equivocados. Hace años una ama de casa norteamericana de mediana edad decidió regalarle a su marido por su 40º cumpleaños un año entero de sexo diario, que plasmó en su libro 365 Nights de Charla Muller
. Pese al horror inicial, los inconvenientes, cansancios y cenas de compromiso, el matrimonio se planteó tener relaciones cada día del año y, lejos de acabar divorciándose, ahorraron dinero, ganaron en complicidad y se diplomaron en Kamasutra.

¿Y si cambiamos nosotros primero?

Dos no discuten si uno no quiere y para derribar los cimientos de una relación de pareja generalmente se necesita la fuerza de cuatro brazos trabajando a destajo.
“Las personas que vienen a mi consulta”, comenta la terapeuta Francisca Molero, “hablan generalmente de lo que les gustaría que hiciese su pareja, o de los cambios que ésta persona ha experimentado a lo largo de los años.
 Todos evolucionamos y pretender que el otro no lo haga es una perspectiva bastante irreal.
 Si la relación se ha empezado desde joven, es normal que ambos miembros hayan experimentado cambios respecto a sus conductas o prioridades, que a veces hay que volver a revisar”.
 A veces esto pasa también por cambiar los papeles o ir a por algo, en vez de esperar a que te lo traigan y enfadarte si esto no ocurre.
“Robarle besos a tu pareja, o iniciar el encuentro erótico en vez de esperar a que sean él o ella quienes lo hagan, como ocurría antes”, comenta Silvia Pastells.
 La conducta no es quiero algo y como no lo consigo me enfado, sino ¿si quiero algo, por qué no voy a buscarlo?

28 abr 2014

ADIÓS A TITO VILANOVA » “Estamos contigo Adri”

El Juvenil B, donde juega el hijo de Tito, se une al último adiós del Camp Nou

El seleccionador Del Bosque y el presidente del Atlético, Enrique Cerezo, entre las personalidades que se acercaron al estadio.

 

Los jugadores del Barça, en el minuto de silencio. / David Ramos (Getty )

El Barcelona cifró ayer en 52.999 las personas que pasaron por el espacio memorial dispuesto por el club en el Camp Nou para rendir homenaje a la memoria de Tito Vilanova. A las ocho de esta noche, una misa que se celebrará en la Catedral pondrá fin a los actos oficiales en recuerdo del que fuera jugador, entrenador y técnico del club azulgrana.
La esposa del difunto, Montse, acompañada por sus hijos, Carlota y Adrià; y los más íntimos amigos de la familia se acercaron por la mañana al estadio, como hicieron también miles de personas, que guardaron cola para rendir un homenaje anónimo, el último en el Camp Nou, a alguien que ha dejado una huella imborrable.
Los expresidentes Sandro Rosell, Joan Laporta y Enric Reyna también quisieron darle un último adiós ante la foto y el ramo de 100 rosas que recuerda la Liga de 100 puntos conseguida por el Barça bajo la dirección de Tito (en la temporada 2012-2013), en la zona de tribuna, por donde pasaron para manifestar su condolencia personalidades del calibre del seleccionador nacional, Vicente del Bosque, o del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo.
Como ellos, también quisieron despedirse de Tito los componentes de la sección de baloncesto del club antes del partido que disputaron contra el Fuenlabrada, así como el conjunto de fútbol sala de la entidad, recién llegado de Bakú (Azerbaiyán), donde el sábado se proclamó campeón de Europa.
Al margen de la visita de la familia Vilanova, uno de los momentos más emotivos de la jornada lo protagonizó el equipo del Juvenil B del Barça, en el que juega Adrià, el hijo Tito.
 Posteriormente, el conjunto compareció en el partido que disputó contra el Mollet (que terminó con victoria por 2-0) con una camiseta en la que se podía leer Estem amb tu Adri (Estamos contigo Adri). Garcia Pimienta, entrenador del filial y amigo personal del técnico fallecido, admitió que su recuerdo acompañará por siempre como un ejemplo a todos los futbolistas de la cantera.
Por otra parte, los jugadores del primer equipo saltaron al campo del Villareal con brazalete negro.
 El equipo local lo hizo vestido con una camiseta en la que se podía leer Per sempre Tito (Por siempre Tito).

Un 'thriller' doméstico escrito para mujeres................................................Ana Lorite Gómez

Daly
Paula Daly.
Cuando el libro ¿Y tú qué clase de madre eres? de Paula Daly cayó en mis manos pensé: ¿Otro libro de autoayuda para mujeres atribuladas obligadas a ser superwoman, que nos sentimos cansadas, agotadas en esta época en la que nos ha tocado vivir, donde, a pesar de que la tecnología facilita la vida como nunca antes lo había hecho, estamos extenuadas, persiguiendo esa utópica conciliación entre vida laboral y familiar que nos está llevando al límite? NO, GRACIAS.
Pero cuando comprobé que está editado en la fabulosa colección Roja y Negra que dirige Rodrigo Fresán mi interés se elevó a la enésima potencia.
La autora, la británica Paula Daly, fisioterapeuta antes de alcanzar el éxito con su debut en el género gracias a esta novela, defiende la escritura sobre gente normal en circunstancias extraordinarias.
 La escritora novel declaró en una entrevista que le gusta escribir sobre gente como ella, de mujeres como ella. Intentó imaginarse una situación del tipo ¿qué es lo peor que podría pasar?
 Y concluyó que la peor pesadilla para una madre y un padre es la desaparición de un hijo.
¿Dónde está Lucinda? Se preguntan los habitantes de Troutbeck, un idílico pueblo inglés del distrito de los Lagos.
 La historia comienza cuando Lisa Kallisto, una mujer trabajadora y madre de tres hijos, descubre con horror que Lucinda, amiga de su hija Sally, ambas adolescentes, desaparece cuando estaba a su cargo.
 Lucinda es hija de Kate, a la que nuestra protagonista quiere porque es su amiga, pero a la que envidia porque representa todo a lo que Lisa aspira y siente que nunca podrá alcanzar: ser una madre modélica y una mujer perfecta
. Cuando Lucinda desaparece, Lisa, agobiada por el sentimiento de culpa, se implica en su búsqueda de la mano de la agente de policía Joanne Aspinall, que investiga otros casos de desapariciones de adolescentes en la zona. Y hasta aquí puedo contar.
¿Y tú qué clase de madre eres? se ha convertido en una de las novelas del año.
Y lo consigue con varios ingredientes: por un lado, con grandes dosis de realidad. Todas nos podemos identificar con los problemas de Lisa.
Y sí, no es una errata, he escrito TODAS, porque a diferencia de otras autoras del género como Donna Leon, Anne Holt, Sue Grafton o Batya Gur, por mencionar solo a unas pocas, ésta es una novela escrita para mujeres.
 No es que quiera disuadir al género masculino de que se acerque a la obra, en absoluto. Seguro que la disfrutarán
. Pero el lenguaje y los problemas de la protagonista son más cercanos a la otra mitad de la población. Como muestra, el comienzo de la novela:
 “Me levanto más cansada de lo que me acosté. He dormido cinco horas y media y, tras apagar el despertador por tercera vez, levanto la cabeza
. Así de cansada estoy, y ni siquiera sé por qué. Ya sabéis a qué clase de cansancio me refiero… A menudo me siento como si formara parte de una macroexperimento social. Como si alguna lumbrera hubiera decidido reunir a todas las mujeres del mundo occidental para hacer un estudio a escala mundial: '¡Vamos a educarlas! ¡Vamos a darles un trabajo en condiciones para que se sientan realizadas! ¡Vamos a ver qué pasa luego cuando procreen. ¡Veremos por dónde explota la cosa!”.
Pero además de un lenguaje y problemas cercanos, la fantástica trama, urdida sobre la cuestión de que las apariencias engañan -y donde la pederastia, los celos, el adulterio, la bigamia y otros problemas psicológicos severos gravitan-, atrapa al lector desde la primera a la última página.
La novela nos adentra en la mente de tres personajes principales:
 Lisa Kallisto, mujer trabajadora, feliz esposa y madre, aunque agobiada por los problemas de la vida cotidiana.
 Lisa nos cuenta en primera persona su historia, a ratos con grandes dosis de humor, especialmente cuando ironiza sobre sus “defectos”.
 Pero sobre todo nos conmueve cuando comparte con nosotros su enorme sentimiento de culpa por haber fallado de una forma tan estrepitosa: si hay algo peor que perder a un hijo es perder a la hija de tu mejor amiga.
La otra protagonista es la agente de policía Joanne Aspinall, una mujer soltera, eficiente y concienzuda en su trabajo, que vive con su excéntrica tía y a la que martiriza un problema físico que le hace estar llena de complejos y dificultades
. “Al principio de entrar en la Unidad de Investigación, no le resultó nada fácil compaginar el trabajo con la vida diaria.
 Ella no era un detective como los de las películas, que nunca desconectan, que beben como cosacos, desacatan las órdenes de sus superiores y terminan perdiendo a su familia por culpa del trabajo”.
  Las partes que protagoniza la inspectora están escritas en tercera persona, según la autora, para proporcionar cierto alivio al lector, demasiado imbuido en la angustia culpable de Kallisto.
Y la tercera voz, la del pedófilo, escrita en cursiva en la novela. Perturbardor, escalofriante, nauseabundo…  “La niña pasa por delante de su coche, y a él se le acelera el pulso. Un estremecimiento de placer le recorre el cuerpo al ver que, momentáneamente, ralentiza el paso.”
 Y aunque el tema de la desaparición de niños y de la pedofilia sea algo demasiado trillado en el género que nos ocupa, el desenlace de la obra consigue dejarnos perplejos.
¿Y tú qué clase de madre eres? es un trhiller doméstico, lleno de sorpresas, donde el suspense llega hasta el final.
 Muy recomendable.

“Rubia, te hago de todo”...............................pues arreglame la fontaneria de la cocina.....o pintáme las puertas....no deja de ser una alida inteligente ..

El alcalde de Buenos Aires defendió los halagos groseros y después se arrepintió.

 

Campaña contra el acoso verbal de la artista Tatyana Fazlalizade / EFE

Una polémica se ha desatado en Argentina por los piropos que muchos varones de este país tradicionalmente lanzan a las mujeres en las calles. Mientras que en sitios como España los halagos callejeros y espontáneos a la belleza femenina en general han pasado de moda, en la vía pública de Argentina son frecuentes y a veces llegan a tornarse groseros
. El asunto no merecía antes demasiado debate público, pero este año cobró fuerza porque una organización no gubernamental, Acción Respeto, difundió el pasado día 7 con afiches en las calles y mensajes en las redes sociales una campaña a propósito de la llamada Semana Internacional contra el Acoso Callejero, que organiza la ONG Stop Street Harassment en todo el mundo.
El alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, se metió en la discusión y dijo en una entrevista de radio este martes: "En el fondo, a todas las mujeres les gusta que les digan piropos. Aquellas que dicen que no, que 'me ofende', no les creo nada
. Porque no hay nada más lindo que te digan: 'Qué linda sos'. Por más que te digan alguna grosería, como 'qué lindo culo que tenés'. Pero está todo bien"
. En Argentina, culo es mala palabra y se suele usar cola para referirse al trasero.
 El comentario de Macri, tercero en las encuestas para las elecciones presidenciales de 2015, despertó el repudio del Instituto Nacional contra la Discriminación del Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner.
La campaña de hace dos semanas apuntaba contra los piropos ordinarios que desconocidos les sueltan a las argentinas cuando caminan por la acera
. Varios afiches los reproducían: "Te rompería el orto (culo) hasta que sangres", "¡Cómo te chuparía las tetas, morocha (morena)", "Gordita, te hago todo menos upa (alzar en brazos)", "¡Qué culito, mi amor!", "Rubia, te hago de todo", "Mami, si te agarro, te hago otro hijo", "Mamita, con esas tetas me salen dientes de leche nuevos", "Ay, hermosa, con esa boquita..."
. Después de cada frase, la campaña decía: "Si te incomoda leerlo, imagináte escucharlo".
Al mismo tiempo, la Universidad Abierta Interamericana, de Buenos Aires, difundió una encuesta que decía que el 72,4% de las mujeres argentinas había recibido recientemente al caminar por las calles algún silbido, grito o palabra vulgar
. De ese 72,4%, el 59,2% confesó haberse sentido incómoda, intimidada o violentada, pero el 76,2% reaccionó en silencio, el 6,3% sonrió y el 13,5% respondió con un insulto.
 El 42,9% de las encuestadas dijo que sentía temor de caminar sola por la calle y el 56% que cruzaba de acera antes de toparse con un grupo de muchos varones.
El 72,4% de las mujeres argentinas ha recibido al caminar por las calles algún silbido, grito o palabra vulgar, según la Universidad Abierta Interamericana
Apenas el 6,6% de los hombres sondeados reconoció que pronunciaba piropos ofensivos en las calles. De esa minoría, el 57,1% dijo que a las mujeres les gustaba escucharlos.
Algo similar opinaba hasta el martes el alcalde de Buenos Aires, que llegó a la política después de una carrera como empresario y presidente del Boca Juniors.
 "Vos le preguntás a las mujeres escandinavas, a las inglesas y lo que más les gusta de los italianos con los que conviven por cercanía, y les pasaría lo mismo con nosotros, que somos parecidos a los tanos (apodo argentino para los italianos), es esta cosa de piropear, de mirar a la mujer"
, dijo Macri a la emisora FM Masters, de la ciudad sureña de Ushuaia.
"Si yo veo una mujer linda hoy, desde un lugar casi como un observador pasivo retirado, capaz (quizá) que le digo (un piropo).
 La verdad es que no hay nada más lindo que la belleza de la mujer, ¿no? Es casi la razón por la que los hombres respiramos", dijo Macri, que a los 55 años va por su tercer matrimonio y tiene cuatro hijos.
 En 2009, El País le preguntó si se parecía al exprimer ministro de Italia Silvio Berlusconi, que en aquel tiempo aún no había sido condenado en la justicia por fraude tributario, y Macri respondió: "A mí me faltan las chicas de 18 años".
Mi hija me llamó por el tema del piropo, pido disculpas
Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires
El Gobierno de Fernández rechazó los dichos del alcalde.
"Repudiamos que Macri diga que una mujer disfrute cuando la acosan en la calle.
 Tendría que pensar qué le pasaría si eso le ocurre a su esposa o hija", dijo el interventor del Instituto Nacional contra la Discriminación, Pedro Mouratian.
 "Las mujeres se sienten inseguras, violentadas cuando se las acosa en la calle. En nuestro país tenemos leyes para prevenir este tipo de violencias. No me sorprende esta nueva actitud del jefe de Gobierno de la ciudad, porque para el último Día de la Mujer la campaña que impulsó se basó en una imagen de la mujer ubicada solo en el ámbito doméstico, estereotipada, lejos del lugar real que hoy ocupa", añadió Mouratian.
Una diputada de la nueva coalición de centroizquierda Frente Amplio Unen, Victoria Donda, se sumó a un repudio que se propagó por las redes sociales.
"A él le gustará que lo traten como una cosa en la calle... Nos tiene que pedir disculpas porque además es un dirigente político que tiene una responsabilidad, y hay que ser muy cuidadoso. En Argentina las mujeres todavía están en una situación de desprotección y desigualdad por parte del Estado
. El problema es que del 'algo lindo' a la grosería hay un paso, y de hecho lo demostró Macri". También cuestionó al alcalde por decir que no les cree a las mujeres que se reconocen ofendidas con los piropos: "
Es la idea de que las mujeres somos todas unas histéricas.
Yo no tengo ninguna visión clerical de la vida, estoy bastante lejos
. Pero es indispensable entender en Argentina que a las mujeres nos tienen que tratar como personas". Donda apoyó en 2007 la llegada al poder de una mujer como Fernández, pero dos años después se distanció de ella.
 La lucha contra la violencia de género y la despenalización del aborto han sido dos de las banderas de la diputada, una de las que se oponen a una eventual alianza del Frente Amplio Unen con Propuesta Republica (PRO) de Macri para derrotar a los peronismos kirchnerista y opositor.
Al igual que con otros de sus dichos y políticas, y a diferencia del estilo empecinado de Berlusconi, Macri acabó por arrepentirse de lo expresado.
 Este miércoles envió un mensaje por la red social Twitter: "Mi hija me llamó por el tema del piropo, pido disculpas".