Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 abr 2014

Un Sant Jordi modesto

Los libreros prevén ingresar 18,4 millones y las floristas estiman que la venta de rosas rondará los seis millones

Las cifras son muy similares a las de 2013.

 

El sector del libro aspira a igualar, a lo sumo, las ventas del año pasado. / Massimiliano Minocri

La celebración de Sant Jordi es vista por libreros y floristas con mucha expectación pero pocas expectativas.
 Ninguno de los dos sectores que más se benefician de la fiesta espera un aumento en las ventas. Más bien han presentado previsiones similares a las de 2013.
El sector del libro estima que durante la jornada venderá 1,4 millones de ejemplares y cifra en 18,4 millones de euros los ingresos que estos suponen
. El presidente del Gremio de Libreros de Cataluña, Antoni Daura, se muestra esperanzado en que la diada signifique un punto de inflexión en el consumo de libros y que con ella comience la recuperación.
“Es una fiesta de la lectura y desearíamos que en estos momentos complicados, Sant Jordi pudiera comenzar a cambiar la tendencia, ya que la macroeconomía apunta a un frenazo del descenso”, asegur Daura. Aunque, sin dejar de lado la cautela:
 “De todos modos, seguimos con las cifras más modestas”.
Por cada libro habrá unas cuatro rosas si se cumplen las previsiones de los floristas. Mercabarna-Flor estima que se comercializarán seis millones de rosas en toda Cataluña este 23 de abril.
 Según el mercado, un tercio de estas saldrán de su establecimiento.
Sant Jordi representa el 30% del total de rosas que se venden cada año en Cataluña, según Mercabarna.
 El hecho de que la fiesta haya caído en un día laborable aumenta las posibilidades de ventas, ya que algunas empresas se suman a la tradición para agasajar a sus empleadas
. Para los libreros, la diada supone entre un 7% y 8% de la actividad anual, según estimaciones del gremio.
El Ayuntamiento de Barcelona ha concedido 4.977 permisos para la venta de rosas y otros 758 para la de libros durante Sant Jordi.
El sector de los libros llega a Sant Jordi debilitado. El número de lectores creció un 3,4% en los últimos cuatro años, según un estudio del sector.
 Sin embargo, este avance no fue de la mano con la compra de libros, que cayó un 4,3% en los últimos tres años.
 El informe revela que cada día son más los que recurren a las bibliotecas (+3,4%) e Internet (+7,3%).
Para los editores, la misión este 23 de abril es captar al público que lee de vez en cuando.
 Para lograrlo no hay favoritos este año, aunque el despliegue de la obra de Gabriel García Márquez, ante su reciente fallecimiento, podría influir al elegir un título, según los libreros veteranos.
Aún así, basándose en las ventas de la semana anterior (indicador que históricamente da pistas sobre las tendencias de compra durante la diada), entre los libros para colocarse entre los más vendidos figuran, tanto en catalán como en castellano, La analfabeta que era un genio de los números, de Jonas Jonasson, autor de El abuelo que saltó por la ventana y se largó.
 En catalán, Eufòria, de Xavier Bosch; La terapeuta, de Gaspar Hernández; Desig de xocolata, de Care Santos y L’altra, de Marta Rojals, coparían las primeras plazas que en castellano se concentran en Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes; Amor contra Roma, de Víctor Amela; El valle del asombro, de Amy Tan y Tú, simplemente tú, de Federico Moccia (estas tres últimas también cuentan con versión catalana).
En el campo ensayístico, siempre según datos de Libridata, la plataforma de investigación de mercado promovida por la Cambra del Llibre de Catalunya y Fundacc, dos televisivos como Jaume Barberà y Ramon Gener, con 9N 2014 y Si Beethoven pogués escoltar-me, respectivamente, serán los más solicitados en catalán, así como dos títulos tan distantes como La gran desmemoria y Yo fui a EGB, de Pilar Urbano y el dúo Javier Ikaz y Jorge Díaz, acapararían las ventas en castellano.
La importancia de la facturación en un solo día hace que las editoriales no ahorren en estrategias.
 Y entre ellas están la de convocar a sus autores con más gancho para que dediquen sus ejemplares. Entre los autores internacionales que firmarán en Barcelona están la estadounidense Donna Leon (que hoy, a las 19 horas, hará el pregón en el Saló de Cent del consistorio), el italiano Federico Moccia y el británico Frederick Forsyth.
Precisamente, las firmas protagonizan este año una pequeña polémica, después de que varios escritores hayan expresado públicamente su rechazo a participar de la celebración en el local de la cadena cultural FNAC en El Triangle. Así, Toni Albà, Dani El Rojo, Jair Domínguez, Roc Casagran, Antonio Baños, Jaume Barbera, Eduard Voltes, Pep Bras y Carmen Amoraga se han solidarizado con los trabajadores del establecimiento, que seguirán un paro convocado por CGT.
 El sindicato denunció ayer que el 60% de los empleados en la FNAC El Triangle tiene contratos a tiempo parcial, cobra unos 500 euros y que “prácticamente se ha eliminado la contratación a tiempo completo”.
Otro tipo de batalla es la de la visibilidad. Por ello la unión hace la fuerza: cuatro sellos pequeños —Som AdiA, Terrícola, Lapislàtzuli i Edicions Poncianes— crearán un espacio poético conjunto en paseo de Gràcia, 30 (con Diputació).
Lo propio harán los ya 11 sellos de Llegir en català (Alrevés / Crims.cat, L’Avenç, Saldonar, El Gall Editor, Gregal, LaBreu, Llibres del Delicte, Meteora, Periscopi, Raig Verd i Sembra Llibres), agrupados con parada propia en paseo de Gràcia, 49 (Aragón / Valencia).

“El silencio de los pobres es un silencio de siglos de olvido y marginación”.......................Elena Poniatowska

Elena Poniatowska recuerda a García Márquez en el arranque de su discurso con el que recibe el máximo galardón de las letras.

La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska recibe el Premio Cervantes de manos del Rey. / J.J.Guillen (EFE)

Con el asombro ante el silencio y el olvido vivido por las mujeres y los más pobres y quienes deben migrar en busca de mejores oportunidades ha empezado Elena Poniatowska el discurso con el que recoge hoy el Premio Cervantes.
 "El silencio de los pobres es un silencio de siglos de olvido y marginación", ha afirmado la escritora y periodista mexicana.
Poniatowska es la cuarta mujer en recoger el premio -frente a 35 hombres ganadores del Cervantes- pero la primera en subir al púlpito del paraninfo porque Ana María Matute estaba en silla de ruedas, María Zambrano no pudo asistir y Dulce María Loynaz envió a una persona para que la representara. La autora es también la quinta ganadora del Cervantes mexicana, tras Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco.
Pero, ante todo, vestida con el traje tradicional mexicano rojo y amarillo que le dieron las mujeres de Juchitan, Poniatowska ha querido recordar a García Márquez, tocada y adornadas sus orejas con la magia de los pescaditos de oro que hacía y deshacía el coronel Aureliano Buendía al final de sus años por la gracia del Nobel colombiano en Cien años de soledad.
“Antes de Gabo éramos los condenados de la Tierra. Pero con sus Cien años de soledad le dio alas a América Latina. Y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve y hace que nos crezcan flores en la cabeza”, ha dicho la escritora y periodista mexicana.
 Sus palabras y su tono daban fe de cómo aseguraba a Efe que se sentía, poco antes del discurso: "Nerviosísima".
Contar, contar, contar... Es el verbo preferido de Poniatowska. Es su verbo natural.
 Y eso ha hecho esta mañana para contar un trocito de la historia triste de las mujeres y de los más desfavorecidos. Con sus palabras, crea una gran crónica de la zona en la sombra de América Latina. Algo que ha contado en 60 años de periodismo que lleva ejerciendo.
 Niños, mujeres, ancianos, presos dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas.
La América indígena y desfavorecida representada por una mexicana culta de origen polaco.
 Eso ha sido Poniatowska en la entrega del Cervantes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.
 Llegó vestida con un traje autóctono, rojo con adornos amarillos, y su cabellera blanca para recordar que el periodismo también puede ser literatura y, sobre todo, que la lectura y la cultura son esenciales para el ser humano, especialmente en un continente donde el índice de analfabetismo es muy alto, la pobreza aumenta y los gobiernos no prestan mucha atención a los pobres.
En la tierra de Miguel de Cervantes estará hoy una mujer tan sensible como combativa.
Una periodista que empezó a darse cuenta de la realidad y a contarla hace sesenta años cuando en 1954 la contrataron en el periódico mexicano Excelsior.
  Desde entonces, casi medio centenar de libros periodísticos, ensayos, novelas y biografías. Desde grandes reportajes y crónicas como La noche de Tlatelolco y Las soldaderas, hasta El universo o nada, la biografía novelada de su marido, Guillermo Haro; pasando por novelas como La piel del cielo o Hasta no verte, Jesús mío.
Minutos antes de la ceremonia, la galardonada puntualizó que durante la lectura del discurso se acordará de sus padres, hermano, esposo, Guillermo Haro, y de sus hijos.
 Manifestó su deseo de seguir haciendo preguntas para encontrar respuestas. "Desde los cuatro o cinco años no he dejado de hacer otra cosa. Es el oficio del periodista y eso es lo que yo he querido ser"
. Recuerda como la mejor de sus entrevistas la que realizó al realizador español Luis Buñuel.

Poniatowska es creadora de una obra que conjuga diferentes registros para ver la vida. El resultado, según el jurado, es “una brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su dedicación ejemplar al periodismo.
 Su obra destaca por su firme compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. Elena Poniatowska constituye una de las voces más poderosas de la literatura en español de estos días”.
Su discurso, ha dicho Poniatowska, versará, especialmente, sobre América Latina.
 Otra ruptura, además del traje que lucirá. Y en su voz clara y conciliadora no faltará el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, pero no como una sombra alargada que llene todas las páginas.
 O sí. Porque, dice Poniatowska, “es un autor muy importante de tal manera que todos querríamos ser Sancho Panza con él”.
Tal vez por eso su discurso será más desde la voz de Sancho Panza hablando sobre aquellos “que no tiene ni burro porque ya no hay”. De todo ello hablará, vestida orgullosa, luciendo el traje que le regalaron hace unos años las mujeres de Juchitán, de Oaxaca, con la petición de que lo usara cada vez que fuera a recibir un premio.
 Y ella es una mujer de palabra.
La periodista y escritora nacida princesa, hija de un descendiente directo del último Rey de Polonia y de una mexicana de origen francés, llegará a Alcalá de Henares con sus tres hijos y siete de sus nueve nietos a dar las gracias, a decir que ha habido y hay más mujeres que se lo merecen antes que ella, pero ya que tiene la ocasión subirá al púlpito a ser ella: combativa.

Todos los ganadores del Cervantes

2012. José Manuel Caballero Bonald
2011. Nicanor Parra
2010. Ana María Matute
2009. José Emilio Pacheco
2008. Juan Marsé
2007. Juan Gelman
2006. Antonio Gamoneda
2005. Sergio Pitol
2004. Rafael Sánchez Ferlosio
2003. Gonzalo Rojas
2002. José Jiménez Lozano
2001. Álvaro Mutis
2000. Francisco Umbral
1999. Jorge Edwards
1998. José Hierro
1997. Guillermo Cabrera Infante
1996. José García Nieto
1995. Camilo José Cela
1994. Mario Vargas Llosa
1993. Miguel Delibes
1992. Dulce María Loynaz
1991. Francisco Ayala
1990. Adolfo Bioy Casares
1989. Augusto Roa Bastos
1988. María Zambrano
1987. Carlos Fuentes
1986. Antonio Buero Vallejo
1985. Gonzalo Torrente Ballester
1984. Ernesto Sábato
1983. Rafael Alberti
1982. Luis Rosales
1981. Octavio Paz
1980. Juan Carlos Onetti
1979. Jorge Luis Borges
1979. Gerardo Diego
1978. Dámaso Alonso
1977. Alejo Carpentier
1976. Jorge Guillé

 

22 abr 2014

Colombia despide a García Márque entre música clásica y vallenatos

La emblemática Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, es el escenario donde los colombianos han empezado los actos de despdida de su premio Nobel de Literatura.

 

El Nobel colombiano Gabriel García Márquez.

Como ocurrió en México, el último adiós en Bogotá al más universal de los colombianos tenía que ocurrir donde se han despedido a los más grandes de este país, en la primera catedral que se construyó en la capital colombiana hace ya dos siglos y en el epicentro de los hechos más trascendentales para Colombia.
Pero el protocolo volvió a romperse como el día en que Gabo recibió el Nobel vestido con un liquiliqui. El homenaje solemne que Bogotá le dedicó rápidamente para “el más colombiano de los colombianos”, empezaron en una catedral, pero sin misa alguna, una ceremonia laica en esa ciudad que él describió como “de lloviznas heladas donde vivían los poetas”
. Luego, los actos se trasladaron a la emblemática Plaza de Bolívar, donde sus devotos lo despidieron en su viaje a la eternidad. Los actos de homenajes se realizaron acompasados con los deseos también de Mercedes Barcha, la viuda de Gabo.
Tal vez si García Márquez estuviera vivo, le hubieran asombrado los sones vallenatos que en la mañana del martes se escuchan a retazos en la fría capital colombiana.
 Afuera de la catedral están los legendarios hermanos López, Navín, que fue rey vallenato en 2002 y Pablo, quien acompañó a Gabo a recibir el Nobel de literatura en 1982, y que hoy con más de 80 años honra su amistad tocando la caja. “Cuando escuchaba un vallenato se volvía loco”, recuerda Navín que conoció al escritor en una feria del libro en La Habana.
Bogotá ha cambiado mucho desde cuando Gabo vivió en ella. Él solía recorrer la Plaza de Bolívar cuando apenas había terminado su bachillerato
. Lo hacía una y otra vez metido en unos tranvías de vidrios azules que por cinco centavos lo llevaban hasta la Avenida de Chile. Era su manera de pasar las tardes desoladas de los domingos.
Hoy, no hay filas de gente, como ayer a la entrada del Palacio de Bellas Artes en México, porque no hay una urna a la cual montar guardia de honor.
 Fabio Mosquera, un estudiante de derecho barranquillero, fue uno de los primeros en llegar enfundado en una chaqueta de paño para aguantar el frío de los cerros.
 Tiene 28 años y ha esperado con paciencia la hora del hastaluego.
 “Bien lo vale despedir al genio de Aracataca”.
Desde anoche, las flores amarillas empezaron a llegar a la Catedral Primada de Colombia. Allí arribó el presidente Juan Manuel Santos a las 12 del día y con su entrada, la Orquesta Sinfónica de Colombia interpretó la Marcha Fúnebre de Mozart.
 El Arzobispo de Bogotá, monseñor Rubén Salazar, dio un pequeño discurso; “una ceremonia litúrgica”. Luego vino el Réquiem, también de Mozart, una de las obras más conmovedoras del repertorio litúrgico universal y las palabras del mandatario colombiano, acompañado de su gabinete y su esposa María Clemencia Rodríguez y sus hijos.
El homenaje bogotano se cerró con música vallenata, en especial la que compuso su fallecido amigo Rafael Escalona a quien mencionó en Cien años de Soledad como el heredero de los secretos de Francisco el hombre, que venció al diablo en un duelo de acordeón
. Hace años, el poeta Juan Gustavo Cobo Borda, escribió que si se quería hacer una suerte de catálogo de las preferencias musicales del Nobel, lo encabezaría el vallenato, pasaría por boleros y llegaría a Bach, las Suite para chelo solo en la versión de Maurice Gendron. Pero por sobre todo, los músicos de la Sinfónica interpretaron aquello que más tuvo que ver con la vida de Gabo y sus libros, los cantos vallenatos de la costa del Caribe de Colombia
. Y el elegido es el memorable paseo La casa en el aire de su amigo Escalona.
Y así aunque Bogotá haya amanecido fría estos sones son un bálsamo para la tristeza que hoy embarga a Colombia.
 Los hermanos López, en la calle, le dieron el último adiós
. Siguieron entonces la Diosa Coronada, La Patillalera, La creciente del río Cesar y Jaime Molina. Tal vez, con está música los cachacos se contagien de eso que sentía Gabo cuando escuchaba los acordes: de la música de Francisco el hombre.
 “No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento”.

“El tesorero no entrega sobres sin el conocimiento del secretario general”.................Bárcenas no tiene quien le escriba"""""

“Cascos entregó dinero para la caja B”

“Lapuerta apuntaba en tarjetas de visita las donaciones”

“Nos rebajaron el 10% por pagar en negro las obras”

 

El exsenador y extesorero del PP Luis Bárcenas, en febrero de 2013. / Gorka Lejarcegi

El extesorero del PP Luis Bárcenas contó el pasado 10 de abril al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz nuevos detalles de la financiación ilegal de su partido durante más de 20 años.
 En esa declaración, Barcenas aseguró que en todas las sedes regionales y provinciales de la formación conservadora se llevaba una contabilidad b con fondos opacos.
 El extesorero explicó que en la sede nacional no se controlaban las supuestas finanzas ocultas de las distintas provincias pero eran “conscientes de que eso sucedía así”, aunque no intervenían “en nada de eso”
. “¿Ni supervisaban?”, le preguntó la fiscal. “Ni supervisábamos, ni queríamos saber”, zanjó Bárcenas.

El PP, al rescate de Libertad Digital

Luis Bárcenas detalló al juez en su declaración cómo participó el PP en la ampliación de capital de Libertad Digital, un medio de comunicación que presidía Alberto Recarte, que fue miembro del consejo de administración de Caja Madrid a propuesta del PP. “Según me cuenta Álvaro Lapuerta”, declaró Barcenas, “él recibe el encargo de Acebes para buscar empresarios que estuviesen dispuestos a echar una mano comprando acciones de Libertad Digital. Lapuerta se pone en contacto con los empresarios con los que él tiene relación habitualmente y empieza a haber aportaciones para suscribir acciones de Libertad Digital, pero llega un momento que estaba a punto de cerrar la ampliación de capital y no se cubrían las expectativas. Álvaro Lapuerta habló con el secretario general y le planteó la posibilidad de usar los fondos de la caja b del partido, para que se suscribiesen participaciones en Libertad Digital.
 Y entonces Álvaro Lapuerta me plantea que tenemos que buscar personas de confianza para que se pongan las acciones, que se van a comprar con dinero del partido, a nombre de esas personas”.
La responsabilidad de los secretarios generales.
  El extesorero rechazó que la responsabilidad sobre las finanzas del partido recayera en exclusiva sobre el tesorero y el gerente de la formación, como sostuvieron la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, y sus antecesores en el cargo Javier Arenas y Francisco Álvarez-Cascos, en su declaración ante Ruz como testigos el pasado agosto.
“Eso no es cierto, ellos tienen conocimiento.
 El tesorero no gestiona, en fin, no habla con donantes para conseguir dinero para el partido, ni se dedica a entregar cantidades con sobres, que yo anoto, sin el conocimiento de sus superiores, ¿no? Y el superior en este caso es el secretario general. (...) Porque además es el máximo responsable estatutariamente en cuanto al control de las finanzas del partido”. Bárcenas declaró que el PP tuvo una caja b desde 1989, cuando el tesorero del partido era Rosendo Naseiro.
Cascos entregó dinero a la caja b del PP. “Lo que figura en la documentación es que hay algunas cantidades que las entrega él [Francisco Álvarez-Cascos] directamente para que las custodiemos o las guardemos, con lo cual en definitiva conoce la existencia de la caja y de los papeles”.
Las obras de la sede, pagadas con dinero negro y con descuento del 10%.
  “Entonces, cuando llega el mes de septiembre y se liquida la obra, es cuando se toma la decisión de plantearle [al arquitecto Gonzalo Urquijo] la posibilidad de que una parte se le pudiera pagar aprovechando que hay una liquidez importante en la caja b, y se le puede pagar con fondos de esta contabilidad”.
Juez: “¿Pero había alguna idea que obligara o que ustedes decidieran que un determinado porcentaje era en a y otro en b? Porque ha dicho antes que como consecuencia de la rebaja del señor Urquijo, le supuso una rebaja del porcentaje que se iba a pagar en b, al partido”.
Luis Bárcenas: “No. Una vez que se toma la decisión de que vamos a pagar el 50% o 40% en b o 30, bueno la proporción que fuese, teniendo en cuenta que al ser en efectivo no es una cantidad por la que se tribute, pues si es posible hacernos un descuento por esa cantidad y quiero recordar que es entre el 8 y el 10% el descuento que se nos hizo sobre la cantidad que se pagaba de esa forma”.

Fuentes de la investigación señalan que el juez Pablo Ruz da especial relevancia a esta declaración, que coincide con los documentos que fueron intervenidos en la sede del PP donde figuraban anotaciones sobre esta supuesta rebaja en el precio final de las obras que se pagaban con dinero opaco.
Destrucción de documentos. Bárcenas relató que los pagos en negro de las obras de la sede fueron documentados mediante recibís que posteriormente fueron destruidos.
 Así como facturas correspondientes a pagos de trajes para Rajoy, aunque el presidente del partido no supo que los fondos para esos gastos procedieran de la caja b.
“Álvaro Lapuerta decidió que los trajes era mejor pagarlos con ese dinero [de la caja b] para que no figurase en la contabilidad oficial del partido una factura de una sastrería. Por eso se paga, y esos recibos pues lo rompemos”.
Las tarjetas de visita de Álvaro Lapuerta sobre la caja b. Bárcenas relató que las donaciones ilegales que recibía el partido las controlaba directamente quien fue durante muchos años su jefe directo, Álvaro Lapuerta, tesorero del PP entre 1993 y 2008.
“Se llevaba una doble contabilidad. Yo anotaba en los papeles famosos lo que Lapuerta me decía que anotase, es decir, los donativos que él gestionaba y que conseguía de determinadas personas, y los pagos los autorizaba Lapuerta, que era el tesorero
. Pero, en paralelo a esos papeles, se llevaba un segundo control, que llevaba el propio Lapuerta, que era que cada vez que él recibía una cantidad, en la cartera llevaba unas tarjetas suyas de visita en las que en la parte de atrás anotaba la fecha, la persona que daba el dinero, y el importe
. Cuando había un gasto, exactamente lo mismo”.