Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 feb 2014

El poder, la derecha y la izquierda Por: Miguel Lorente Acosta


PODER DERECHA E IZQUIERDA
El poder es inaccesible en sí mismo,
no se sabe muy bien quién lo tiene ni dónde está y sólo se manifiesta en determinados ámbitos que representan una parte de él.
 Es lo más parecido a la idea clásica de Dios, nadie lo había visto, pero todo el mundo lo había sentido en alguna ocasión y todo el mundo le temía. No por casualidad lo llamaban el “Todopoderoso” y a sus obras milagros.
Hoy el poder se ha situado a nivel terrenal, “el cielo puede esperar” y por ello las religiones han pasado a mandar mensajes para este mundo en lugar de elevar oraciones para el otro, ahora buscan más ir con el “mazo dando” que  con el “a Dios rogando”.
Pero el poder tiene muchos pretendientes, y los partidos políticos, solos o en compañía, se disputan una parte del poder para influir en la sociedad y facilitar su transformación y desarrollo en el sentido que consideran más adecuado.
Y cuando lo consiguen, la forma de ejercerlo nos aporta una información muy interesante sobre las distintas maneras  de entender la realidad y los objetivos que pretenden desde cada una de las posiciones políticas.
A raíz de algunos acontecimientos ocurridos estos días pasados, resulta curioso ver cómo hay más diferencias entre el PP y el PSOE en la lucha por el poder que en la forma de ejercerlo. 
En la derecha, los principales conflictos internos se producen cuando está en el ejercicio del poder, mientras que en la izquierda los problemas se presentan cuando pierde el poder.
 Y estas diferencias en los tiempos en que se producen los enfrentamientos internos en la derecha y en la izquierda, muestran que el poder no se percibe ni se entiende de la misma manera.
Como decía, el PP presenta sus enfrentamientos más intensos cuando está en el gobierno: Por ejemplo, el PP de Madrid es una olla a presión con claros problemas dentro de la organización regional y con el partido a nivel nacional, situación  que se observa a diario en las manifestaciones del Presidente de la Comunidad, de la Presidenta del Partido, Esperanza Aguirre, de la alcaldesa, de algunos senadores, de Ruiz Gallardón…
 Por otra parte, Cospedal está a muerte con Sáenz de Santamaría, como se ha puesto de manifiesto en la designación del candidato a la Junta de Andalucía, o como ha salido en mas de una ocasión por los nombramientos de sus maridos.
 En Valencia continúan las luchas entre la batalla original de los seguidores de Zaplana y Camps y las cenizas de Fabra y lo que queda de Fabra;  y en el País Vasco también ha surgido otro enfrentamiento claro entre el sector más tradicional de Mayor Oreja y la nueva dirección respaldada por Génova.
El PSOE, por el contrario, presenta sus conflictos fuera del ejercicio del poder, incluso hasta el punto de respetar en relativa paz el tiempo de gobierno ejercido por una persona a la que después ignora, como ha ocurrido con José Luis Rodríguez Zapatero.
 El enfrentamiento en el PSOE surge al margen del poder y se manifiesta en las primarias, donde los movimientos son claros, y a veces no exentos de cierta dureza, para elegir a la persona que competirá por el poder.
 Pero a partir de ese momento, con más o menos críticas y convencimiento, no suele haber una guerra clara ni enfrentamientos abiertos.
Imagino que se podrán hacer muchos análisis e interpretaciones, pero hay dos que me gustaría plantear.
Un primer análisis gira sobre la idea, ya comentada en otro post, que se tiene en los sectores de la derecha sobre el poder como un estado natural en ellos, lo cual lleva de manera directa a que haya determinadas personas que crean que son ellas las que se merecen estar en el uso del poder y no otras, de manera que cuando su pensamiento no coincide con la práctica se produce el conflicto.
La otra está directamente relacionada con el uso que se hace del poder. 
 Si alguien se pelea por el poder dentro de una misma organización durante su ejercicio, lo que demuestra es que el proyecto común no existe o no importa, y que lo que se busca son los beneficios particulares, del tipo que sean, que se pueden obtener para uno mismo o los suyos.
La izquierda parte de la situación contraria, la idea que se tiene en un sector de la sociedad es que son unos intrusos en el poder, una especie de ocupas, y por ello desde la propia izquierda se evitan las fisuras que puedan debilitar su ejercicio.
Pero quizás lo más destacado es la otra consecuencia
. Al no partir de la idea preconcebida de que el poder pertenece a ciertos elementos, tampoco hay una clara concepción de que determinadas personas son las que han de desarrollarlo, se piensa que unos pueden hacerlo mejor que otros, pero no en términos de merecimiento.
Esta forma de entender la situación hace que las primarias faciliten este debate y que sea el conjunto de la organización el que decida, no que una persona imponga a otra a partir de esa idea de que “el poder soy yo e invisto a quien considero”.
La situación que se deduce de estas circunstancias es que en la izquierda pesa más el proyecto común y el interés social que el beneficio particular, de ahí las importantes diferencias que se observan en uno y otro partido.
El problema básico que se observa en el fondo de la situación comentada es que en la práctica ni el PP ni el PSOE obtienen el poder, sino tan sólo una parte de él, aquella que corresponde al ejercicio de las funciones de gobierno, con todas las relaciones que se establecen con otros ámbitos de poder.
Esto hace que a la postre se busque contentar a esos otros espacios de poder, y que en ocasiones la izquierda renuncie de manera voluntaria  a algunos de sus compromisos para mantener al poder contento y en armonía, o que, incluso, reproduzca actitudes y tome derivas similares a las de la derecha.
No por casualidad se dice que el PSOE se derechiza cuando desarrolla una segunda legislatura, y no es casual tampoco que una parte de la sociedad diga que PP y PSOE son lo mismo.
Está claro que no lo son, pero además de no serlo, no deben parecerlo, ni dentro ni fuera del ejercicio del poder
. Cuando todo se mezcla todo se confunde, y mientras que la derecha no se desgasta por mostrarse tal y como es, la izquierda no sólo queda en evidencia, sino que además queda deslegitimada.

¿Dónde están las artistas españolas de ARCO?....................................Lola Hierro....................................Del Blog Mujeres

¿Dónde están las artistas españolas de ARCO?

Por:
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Dos mujeres trabajan en uno de los espacios de ARCO 2014. / Luis Díaz
Un breve paseo por los pasillos de la feria de arte contemporáneo ARCOMadrid 2014 es más que suficiente para atestiguar una obviedad: a las mujeres les interesa el arte.
 Jóvenes, ancianas, profesionales, aficionadas, solas, acompañadas, con y sin hijos a cuestas, modernas, clásicas...
 Están ahí, interesándose por esta o aquella obra, discutiendo, comprando en algunos casos o fotografiando todo lo que les llama la atención. No hay datos sobre cuántas mujeres han acudido a esta 33 edición del evento más importante de arte contemporáneo de nuestro país, pero sí las hay de la presencia de artistas españolas en las galerías participantes: 68, un 4,8% de los 1.400 creadores expuestos
. Si contamos a las extranjeras, la presencia femenina sube a un 23% con 256 más
. En la práctica, esto se traduce a que encontrar un cuadro, fotografía o cualquier otra intervención visual firmado por una española es como buscar una aguja en un pajar. ¿Dónde están las españolas en ARCO?
El colectivo Arte y Cultura visual publicó un informe en 2013 en el que denunciaba que el porcentaje de mujeres españolas se está reduciendo un poco más cada año, y puso como ejemplo el paso del 7% en 2010 al 4,4% de la edición anterior, casi el mismo que en esta.
 En el texto, critican el cese del avance de la representación y apreciación de las artistas españolas pese a que la mayoría de los estudiantes formados en carreras encaminadas a la creación sean mujeres.
 Según datos recopilados por esta organización, en la carrera de Bellas Artes ellas suponen un 65% del total de alumnos, y un 74% en Historia del Arte.
¿A qué se debe esta minúscula presencia femenina en ARCO? ¿Están las españolas discriminadas o es que su obra no es lo suficientemente buena?
"Se debe, esencialmente, a que las artes plásticas tienen una tradición masculina", explica Rafael Doctor Roncero, uno de los más importantes gestores culturales del panorama español.
 “En la historia del arte son anecdóticas las mujeres que aparecen y, si han existido en otras ocasiones, se han tapado. Desde el siglo XIX la mujer burguesa empieza a pintar como pasatiempo y a partir de ahí se va introduciendo en un circuito exclusivamente masculino”, añade.
A esto hay que sumar que ARCO acoge muchas galerías centradas en la obra de artistas no actuales del siglo XX y de las vanguardias, un momento histórico en el que había muchas menos mujeres dedicándose a ello.
 "La situación ha empezado a revertir hace 25 años. Hay que revisar a todas las artistas de los primeros 70 años del siglo XX que han quedado ocultas, y entonces irán apareciendo en estas galerías", complementa Javier Fuentes, director del Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo (CENDEAC).
Un ejemplo de esta minoría se plasma observa en el espacio del barcelonés Marc Domènech, que representa en ARCO a 35 artistas y solo una, la pintora lusa María Helena Vieria da Silva (1908-1922), es una mujer.
 Su galería se dedica a la vanguardia histórica y, en ese periodo de tiempo, Domènech encuentra menos mujeres entre las que elegir.
"En ese momento no se apreciaba tanto el arte de esas mujeres. Muchas igual empezaron una carrera artística y no la acabaron, pero eso ya no ocurre", explica.
Si existe discrminación, no obstante, no es tanto en la valoración de una obra sino en la relación laboral entre artista y galerista. Así lo ve Fuentes, que aporta otro punto de vista que complementa su reflexión anterior.
 "Suena a tópico pero creo que hay una dimensión indudable, de herencia muy antigua, por la cual la atención que se presta a los hombres a la hora de establecer relaciones profesionales es mayor; eso se reproduce también en este sector
. Hay un cierto magma inconsciente por el cual la relación no es horizontal, de tú a tú; pero es a nivel laboral, no es que el valor de la obra se juzgue peor.
 Creo que esa etapa la hemos superado".
No está de acuerdo Juana de Aizpuru, una de las más prestigiosas galeristas españolas y una de las pocas que ha contado con una más féminas patrias en su muestrario para ARCO: nueve nombres de 24 entre los que se leen algunos tan ilustres como Cristina García Rodero, Pilar Albarracín o Montserrat Soto.
 Sin embargo, ella afirma que se ha debido al azar:
 "Tengo más mujeres españolas que hombres porque ha dado la casualidad, no porque piense que las pobrecitas están discriminadas y les vaya a dar una oportunidad", asegura. "Si una chica me dice que no la exponen porque es mujer, no me lo creo.
 A lo mejor es que su obra no gusta y no quiere aceptarlo, pero no es una cuestión de discriminación. ¿Para qué vamos a inventarnos un problema que no existe?".
Otra de las claves que podrían explicar el descenso de participación de las españolas viene de la mano de Javiera García Huidobro, responsable de la galería chilena Isabel Aninat, que expone una única obra de Mónica Bengoa creada expresamente para este esta edición de ARCO. "Una galería seria se preocupa de que el artista que representa se mantenga activo trabajando. Muchas mujeres interrumpen el proceso porque se dedican a la maternidad
. No ocurre mucho, pero ocurre", asegura.
La propia Bengoa se confiesa sorprendida ante la baja participación femenina
. "Me parece lamentable porque la producción contemporánea de la mujer es muy importante, ya hay una gran cantidad de muestras que incluyen a mujeres muy relevantes", asiente.
No solo la maternidad interrumpe en ocasiones la carrera profesional de las mujeres: ellos y ellas también se desvían hacia otros procesos creativos fuera de las artes visuales. "En los primeros cinco años después de la universidad muchos se acaban dedicando a hacer paginas web, publicidad, orfebrería o joyas de autor…
Se salían de las artes visuales
. Como galería, era complicado representarlos. Por eso nos fijamos en artistas que tienen un tiempo de resistencia y han madurado un cuerpo de trabajo", aclara García Huidobro.
A pie de calle, jóvenes aficionadas como Arantza Ozaeta, encuentran sorprendente una cifra tan desigual. "No quiero llegar a pensar que sea el filtro de las galerías, no me parecería justo", advierte esta estudiante de arquitectura que tiene muy claros sus gustos.
"De las obras que hoy me han llamado más la atención, muchas estaban firmadas por mujeres. Si no la mitad, casi.
 No me parece que esas cifras sean una traducción directa de la actividad artística española".

23 feb 2014

Críticos de alquiler................................. Juan Goytisolo

La suerte de un libro estaba echada si el censor escribía: “No debe autorizarse”.

 

Los que figuran bajo el título del presente artículo —su denominación no es mía, sino de mi muy querido Laurence Sterne— incluyen no solo a los que están al servicio de los intereses de un clan o de un sello editorial, como sucede hoy en casi todos los países del mundo, sino también a quienes incrustados en la burocracia estatal de las dictaduras velan por la pureza de la fe o ideología, el orden político y social, y las buenas costumbres.
 Son los primeros lectores de un material inédito, pero que aspira a dejar de serlo y acceder al público; y, como ocurrió en la larga noche franquista, respondían a las preguntas rituales de si ese material atentaba contra el dogma católico, los representantes de la Iglesia y del régimen o las normas que rigen la conducta de toda persona moralmente sana y honesta.
Hace ya algunos años llegaron a mis manos los informes del Ministerio de Información y Turismo respecto a mis novelas de juventud, informes en los que se aconsejaban ciertos cortes (unas veces de meras palabras, otras de párrafos enteros) o se descartaba el libro en su totalidad (el tajante y definitivo “no debe publicarse”).
 Dicha documentación, obra por lo común de estipendiados anónimos, se extendía del lector de base al jefe de lectorado, de acuerdo con una escala jerárquica cuya cima correspondía al director responsable del llamado Departamento de Orientación y Consulta.
En otra ocasión expuse ya de qué modo la presencia de esos lectores invisibles había incidido en mi estrategia narrativa para lidiar con ellos y eludir sus tijeretazos
. Era el juego del ratón y el gato, al que recurrí con éxito en el caso de Campos de Nijar en donde, pese a la crítica implícita de la mísera realidad social que describía, el censor no pudo cortar ni una sola línea.
 Pero mi satisfacción inicial (la creencia de haber sido más listo que él) se mudó al cabo de un tiempo en melancolía
. Si mi obra había pasado por la aduana de la censura era porque me había censurado yo mismo para evitar el mortífero choque frontal con el señor censor.
 Dicha constatación me dejó consternado y transformó mi presunta victoria en derrotada amargura
. A partir de entonces decidí acabar de una vez con el juego: dejar al censor su tarea y seguir yo con la mía.
 De resultas de ello, cuanto escribí desde 1963 cesó de publicarse en España y apareció en México, Buenos Aires y en la editorial parisiense de Ruedo Ibérico. Señas de identidad, Don Julián y El furgón de cola no se presentaron siquiera a censura
. Se acogieron al derecho de asilo y se autoexiliaron.
Hace algunos años llegaron a mis manos los informes sobre mis novelas de juventud 
Hasta fecha reciente desconocía las vicisitudes de la censura del tardofranquismo, cuando la hoy encomiada apertura de Fraga Iribarne propició un lavado de fachada de la casa y puso la información al servicio del turismo —nuestros seis millones de visitantes de entonces debían encontrarse con un país normal y acogedor, acunado ya por el dulce sueño europeo—, y por dicha razón he leído con vivo interés la documentación reunida por Valentina Muzzi, una simpática estudiante de la Universidad Complutense que escudriñó los archivos en donde se almacena la memoria de lo suprimido aquellos años con miras a un máster sobre el tema.
 Gracias a ella he refrescado mis recuerdos y sacado a la luz algunos puntos oscuros de mi relación involuntaria con esa sacra institución a la que Larra consagró algunas de sus mejores páginas.
En febrero de 1974, alentado por los aires de cambio que soplaban en la Península conforme se aproximaba el previsible final del dictador y la entronización del sucesor por él designado, mi editor, Seix Barral, había presentado al mencionado Departamento de Orientación y Consulta una solicitud de impresión en España de la novela Señas de identidad publicada en México ocho años antes.
La “lectura oficiosa” del crítico de alquiler anónimo (su firma es ilegible), después de una apreciación literaria que no desdice de las que aún se estilan (conjunto de “vivencias inconexas”, “carencia de línea argumental sólida”, etcétera) va directamente al quid del asunto:
“En los capítulos que se refieren a su paso (el del protagonista) por España o a sus recuerdos de los tiempos de la guerra y primeros años de la paz, queda bien clara la enemiga del autor con relación al régimen español
. Cuando lo que escribe lo pone en boca de partidarios del mismo, emplea entonces un estilo irónico burlesco, tono que desaparece para adquirir un aspecto serio y digno cuando la crítica está en boca de sus enemigos o se trata de comentarios del propio autor”.
Si a esa maligna inquina se añade una “burlona insinuación” respecto al jefe del Estado y, en lo que concierne a la religión, la existencia de “párrafos irreverentes” que en algún caso “llegan a la blasfemia”, el crítico de alquiler (yo era involuntariamente su ganapán) estima con razón que la novela NO DEBE AUTORIZARSE (así, con mayúsculas).
 La suerte del libro está echada, pero en la siguiente revisión —a solicitud del editor— por el jefe de lectorado, fechada en abril de 1976 (hacía medio año que Franco había muerto), este nuevo examinador, aun reconociendo que a lo largo de la obra el antifranquismo del autor es patente, emite algunas dudas sobre su índole delictiva y, habida cuenta del carácter “políticamente delicado” del asunto, se remite a una nueva revisión por la “superioridad”...
La Marca España ha cambiado, pero aun medran algunos con los "no procede"
Si me demoro en ese papeleo administrativo lo hago en la medida en que revela los coletazos defensivos de un sistema agonizante que, descabezado por el atentado contra el almirante Carrero Blanco, intentaba subsistir y prolongarse con una máscara nueva.
Lo que sí había cambiado entre tanto era la rebeldía de los editores que, conscientes de una más favorable correlación de fuerzas, aprovechaban los resquicios legales del llamado “silencio administrativo” para desafiar la censura y abrir nuevos espacios de libertad.
No quiero concluir estas líneas sin señalar que en 1974 Seix Barral había presentado también a la Sección Cultural del Libro (así, con mayúsculas) el manuscrito de Juan sin tierra y que la evaluación del mismo por el crítico de alquiler fue tan lapidaria y precisa como mostrenca:
“Conjunto de relatos breves, sin más unidad que un estilo literario en el que la trama se oculta bajo una jerga desvergonzada, absurda, en la que solo brilla con limpia nitidez la blasfemia o el relato de la corrupción sexual”.
Supongo que el reseñador se santiguó al redactar su informe y tratar de impedir que tal engendro llegara a manos de honestos y virtuosos lectores. Su sentencia (que “la obra sea denegada”) fue no obstante efímera.
 Un año después, la censura autorizó la exportación de los 2.000 ejemplares ya impresos sin licencia a Hispanoamérica, sin parar mientes en que, con ello, la Madre Patria se conducía como una madre desnaturalizada en cuanto enviaba a sus amadas hijas del otro lado del Atlántico el fruto emponzoñado que no quería para ella. ¡Una contradicción más en aquellos tiempos de confusión en los que nos adentrábamos, tiempos en los que, como denuncia hoy Rouco Varela, la esquiva y frágil libertad es el primer paso que conduce en derechura a los abismos del libertinaje!
Muchas cosas han cambiado en las últimas décadas en la Marca España
. Pero los críticos de alquiler medran aún con sus silencios administrativos y “no procede” en sus reinecillos de taifa. Como dijo un hispanista inglés amigo mío, si los colocas horizontal y verticalmente te dan para un crucigrama.
Juan Goytisolo es escritor.

Mujeres invisibles..................................Tomàs Delclós

El escaso número de artículos de opinión con firma femenina y la falta de sensibilidad de género a la hora de enfocar ciertas noticias se convierte en motivo de reproche.

Una lectora, María Teresa Cobos, escribía hace casi un año lo siguiente, a propósito de la escasez de artículos de opinión suscritos por firmas femeninas:
 “Es desesperanzador comprobar que en este aspecto relativo al 50% de la sociedad española, el diario no esté a la altura que corresponde a nuestro tiempo y a nuestras circunstancias. ¿Cómo podemos progresar ignorando el 50% de nuestras capacidades?”.
 Desde entonces, no ha habido mejoras palpables y la queja se reproduce
. Y es una situación que el propio diario no ignora. En el blog Mujeres de la edición digital se publicaba en septiembre un artículo de María Ángeles Cabré, directora del Observatori Cultural de Gènere (OCG), donde glosaba el análisis comparativo realizado con distintas cabeceras que se publican en Cataluña y en el cual este diario figuraba como el “más paritario”, pero, y eso es lo preocupante como indicativo de una situación general, con un porcentaje muy bajo (25,87% de firmas femeninas).
 Y no es idéntica la presencia en la columna de última, equitativa, que en La Cuarta Página, donde el porcentaje de intervenciones de autoras no llega al 7%.
 En el citado texto, se aseguraba que “la voz de la opinión es una voz afónica por lo parcial y desenfocada, por lo poco representativa de la inmensa población a que va destinada, donde hombres y mujeres se reparten las calles casi en la misma proporción. (…)
Lo dicho, en el periodismo los malos hábitos del patriarcado se siguen perpetuando y cualquiera diría que estamos aún en los años setenta, cuando la voz de las mujeres se empezaba realmente a oír”.
Cabré me comentó que esta menor visibilidad antes podía justificarse como reflejo de una realidad: la mujer ocupaba un lugar secundario en la empresa, la universidad, etcétera.
 “Ahora no es así y, sin embargo, en el mundo de la cultura y el periodismo sigue infrarrepresentada porque el referente simbólico no ha cambiado, sigue siendo el hombre. La cultura y el periodismo, en este sentido, van por detrás de la sociedad y perpetúan con más claridad el trato desigual”.
Trasladé la cuestión al subdirector responsable de Opinión, José Manuel Calvo, quien reconoció la veracidad de estos datos, que lamentó, y aseguró que la sección trabaja para mejorarlos progresivamente.
“El referente simbólico no ha cambiado, sigue siendo el hombre”
Pero el rastreo por parte de nuestros lectores de la atención hacia lo femenino no se limita a la cuota de articulistas en Opinión. M. Eugenia Ibáñez reprochaba en enero que para elaborar la lista de mejores deportistas del año se hiciera una encuesta en la que de 75 personas consultadas, únicamente 18 eran mujeres, “el 22,6% del total. ¿Es ese un porcentaje justo tras los resultados del año? ¿Qué han hecho deportistas como Pedro de la Rosa, Contador, Mata, Silva, Villa, Verdasco... para ser considerados los mejores y, en consecuencia, obtener el privilegio de elegir a la estrella del panorama deportivo del año?
 Se me ocurren, a bote pronto, una veintena de nombres de mujeres con mayores méritos que los deportistas citados”.
 La carta se encabezaba con una reflexión más general: “No parece que la sección de Deportes avance en demasía en el propósito de dar al deporte femenino un trato más considerado, más acorde con los resultados que las deportistas españolas están ofreciendo”.
 José Sámano, redactor jefe de Deportes, me remitió su respuesta a las dos cuestiones.
 Con respecto a la encuesta, admite que no repararon en el equilibrio de sexos, pero la selección de encuestados también responde a otros factores como la negativa a responder de algunos o, simplemente, al éxito a la hora de localizarlos
. “Quizá sea bueno que en la de este año seamos más equilibrados, pero de verdad que no hay nada premeditado”.
 Con respecto a la atención al deporte femenino, Sámano recuerda que en los Juegos Olímpicos de Londres se convirtió el éxito del equipo femenino español en hilo de la cobertura. “Hemos creado un blog específico, Ellas ganan, donde queremos interactuar con todas y siempre que podemos damos cancha a las deportistas”
. Con el citado blog, comenta Sámano, se quiere dar mayor visibilidad al deporte femenino y la sección no descarta otras iniciativas en este sentido.
Curiosamente, una queja similar, sobre la poca atención mediática al deporte femenino, le llegaba al ombudsman de The Observer en diciembre.
Esta misma semana, otro lector, Bernardo Frau, subrayaba que el diario no se había hecho eco del récord mundial femenino de la media maratón y se preguntaba si no se tuvo en consideración por no ser masculino
. En España, de 3.498.848 deportistas federados en 2012, 721.766 eran mujeres.
El chequeo de los lectores en esta cuestión no se basa únicamente en contabilizar las carencias. También, a veces, la cita expresa a la condición de mujer de la protagonista de una información se analiza como anómalo. Esto hizo, y lo argumentaba, Guillermo Ferrer a propósito de una noticia titulada: “UGT aspira a recuperar la credibilidad tras elegir a una mujer como líder”. Y escribía: “En un primer lugar, se podría entender que alguien está convencido de que por el hecho de elegir a una mujer, UGT cree que se va a recuperar la credibilidad automáticamente.
 Es evidente que esto no tiene por qué ser así, pero de cualquier manera se puede intentar hacer pensar a la población que va a serlo. No obstante, no hay en la noticia nada sobre que esta sea la intención de UGT”. El lector considera que cabe que únicamente se pretenda destacar dos hechos independientes (la condición de mujer y la recuperación de credibilidad), pero en este caso considera la formulación del titular confusa. Y se pregunta: “¿Por qué el periodista cree que su condición de mujer es tan importante como para remarcarla en el titular? Imagine el caso contrario. ‘UGT intenta recuperar la credibilidad, tras elegir a un hombre como líder’... ¿no le parece ridículo?”. Manuel Planelles, autor de la información, no valora si sería ridículo, “lo que está claro es que no sería una noticia. Porque el secretario general de UGT en Andalucía siempre ha sido un hombre en sus 125 años de historia, con lo que no tendría sentido periodístico destacarlo. De igual forma, no hubiera tenido sentido destacar que un hombre presidía la Junta cuando José Antonio Griñán fue elegido presidente andaluz
. Pero, cuando Susana Díaz le sustituyó, sí se subrayó que una mujer era la presidenta de la Junta, porque este cargo siempre ha sido ocupado por hombres hasta ahora. Carmen Castilla, tras ser elegida secretaria general de UGT en Andalucía, recordó ante los periodistas que era la primera mujer que lideraba la central en 125 años
. Resaltó además, como también se apunta en la información, que su objetivo era ‘recuperar la credibilidad’ del sindicato, afectado por el supuesto mal uso de fondos públicos”.
 El titular, prosigue, reúne las dos ideas, que es la primera mujer y que UGT busca recuperar la credibilidad, pero el “tras” no pretende sugerir que intentará recuperarla por el hecho de que su nueva secretaria general sea mujer.