Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

19 feb 2014

Soria prevé las prospecciones petrolíferas en Canarias entre julio y septiembre............................

Indignada ando con Soria, que es canario, para quien no lo sepa, ha tenido varios cargos en La Isla de Gran Canaria, pero persiste, y es ministro, Este Soria es............
y ahora dale que tepego con Petroleo marino, durante el Verano, a fastidiarse tocan, Soria ministro de varias cosas de industria, turismo y comercio, nos sube la luz, y no descansa en sus intereses de sacar petróleo aunque nos contamine todo.....Este Soria es un pegote, siempre sale en una foto, la última vez lo encontré más delgado....pesado es, aqui no hizo nada, solo gastar en monumentos urbanos y una bandera inmensa, Para qué? pues yo tb me lo pregunto.............

Leer es soñar de la mano de otro...............................................or: Virginia Collera

En el país de los libros_apertura

Una del grupo salta a la aventura,
  En el país de los libros_1

otro ve el mundo bajo una nueva lupa,

En el país de los libros_2

a otra no le da miedo la altura.

En el país de los libros_3

A una ciertos libros no le agradan,

En el país de los libros_4

otro rehúye ruidos y pantallas,

En el país de los libros_5

otro se muda a una antigua batalla,

En el país de los libros_6

otra se encierra en el baño de casa,

En el país de los libros_7

otro es con rimas con quien la noche pasa.

En el país de los libros_8


* "Leer es soñar de la mano de otro". La cita de Fernando Pessoa sirve de prólogo a En el país de los libros (Nórdica Libros), la segunda obra -tras El libro de los libros- que el ilustrador alemán Quint Buchholz dedica a "la diversidad y singularidad de los libros".

Todas esas veces que pude haber muerto.......................................................... Rosa Montero

Esas son las ironías de la vida: escapas de las balas y las bombas, te das la vuelta al mundo varias veces y al final siempre te atrapa tu destino.

Hace un par de semanas murió Manu Leguineche, periodista magnífico, hombre generoso, maestro en tantas cosas.
 Fue un gran corresponsal de guerra; se jugó el pellejo en muchas ocasiones, pero la muerte le estaba esperando en su casa, vengativa y pérfida, haciéndole antes sufrir durante largo tiempo: llevaba demasiados años muy enfermo.
 Esas son las ironías de la vida: escapas de las balas y las bombas, te das la vuelta al mundo varias veces y al final siempre te atrapa tu destino, como en el conocido cuento de Las mil y una noches del criado que, asustado al encontrar a la Muerte en el mercado y ver que le hacía llamativos gestos, sale huyendo de su ciudad y no para hasta llegar a Bagdad; cuando los gestos de la Muerte sólo manifestaban la sorpresa de hallarle en aquel sitio, porque esa misma noche tenía una cita con él en la lejana Bagdad.
 Tanto correr, tanta agitación para acabar en eso.
Recordé entonces que me encontré con Manu Leguineche en Managua, dos o tres días después de que Somoza huyera del país
. Los sandinistas habían ganado la guerra, pero el conflicto bélico todavía coleaba.
 Había muertos en las calles y por las noches dormíamos debajo de la cama porque por las ventanas podían colarse balas perdidas
. Y recordé que entré en el país por tierra, junto con una amiga también periodista, la colombiana Ana Cristina Navarro
. La salida de Somoza nos pilló estando en Guatemala y para poder llegar a Managua aprovechamos el coche de un jesuita que supuestamente iba a devolver a sus padres nicaragüenses a una adolescente que había pasado la guerra refugiada en Guatemala
. Y digo supuestamente porque, en efecto, la niña venía con nosotros y la depositamos con su familia; pero al regresar a Guatemala, el cura nos confesó que su coche iba cargado de “algo” peligrosísimo (lo más probable es que trajera armas de los sandinistas para la resistencia guatemalteca).
 Y con este contrabando de alto voltaje habíamos atravesado El Salvador (bajo una sangrienta dictadura militar y en estado de excepción), jugándonos Ana Cristina y yo inocente y estúpidamente la vida, la libertad y desde luego indudables torturas si nos descubrían.
 Odié a aquel jesuita y todavía le odio.
Este recuerdo avivó otros de otras ocasiones en las que mi vida había estado en peligro.
 Aquella vez en la que la periodista Sol Fuertes y yo estuvimos a punto de naufragar en el lago Titicaca, entre Bolivia y Perú, y nos pasamos horas en una barca infame con el agua helada hasta las rodillas y achicando con un solo cubo (por cierto que achicar a 4.200 metros de altitud asfixia muchísimo)
. O aquel viaje en un trenecito, también en Perú, en el Valle Sagrado del Urubamba, colgada de los estribos, porque el tren iba lleno; y ver a tus pies los abismos de las montañas de los Andes, y sentir que las manos con las que te agarrabas frenéticamente a la barra se quedaban entumecidas; y pensar que no ibas a aguantar hasta la próxima parada (obviamente aguanté)
. O bien ese avión de Iberia en el que el fotógrafo Chema Conesa y yo íbamos a ir a Roma para entrevistar al presidente italiano, Sandro Pertini.
 El vuelo salía a las 8.30 de la mañana y la noche anterior nos llamamos para atrasar el viaje y embarcar dos horas más tarde (eran épocas opulentas del periodismo y los billetes eran enteros y se podían cambiar sin más problemas). 
Pues bien, ese avión de Iberia se estrelló en la pista de despegue contra uno de Aviaco; hubo cerca de doscientos muertos y heridos muy graves y abrasados (el avión de Iberia se incendió)
. O aquella vez que cuatro adolescentes marginales me arrinconaron en un descampado con un coche de lujo obviamente recién robado; me salvó mi perra Trasto, una pastora alemana mestiza que se plantó delante de mí y empezó a rugir y a enseñar los dientes como una leona.
 “Bah, déjalo”, dijo al fin uno de los chicos al conductor, sopesando los inconvenientes.
 Y salieron zumbando.
 Desde aquí le doy las gracias a mi Trasto, que sin duda estará en el cielo de los perros.
Y hay algunas circunstancias críticas más, batallitas de abuela o de casi abuela que podría seguir relatando, y todo esto sin contar todas las veces que estuve a punto de morir sin enterarme, todos esos coches que no me atropellaron porque me paré a atarme el cordón de un zapato en vez de cruzar, todos esos accidentes que no tuve (pero pude tener) mientras conducía, todas esas cornisas que se balancearon sobre mi cabeza sin saberlo.
 La vida es un puro azar, un milagro renovado en cada instante.
 Me pregunto cuánto queda, qué me queda
. Cuántas veces más me salvaré, en qué Bagdad me está esperando Ella.
@BrunaHusky, www.facebook.com/escritorarosamontero, www.rosa-montero.com

 

Seis estilos para ser líder..........................Por: Pilar Jericó.

King 2
Liderar no es tarea sencilla.
 Seguramente todos estemos de acuerdo en que la capacidad intelectual por sí sola no hace a un líder
. ¡Cuánta gente inteligente hemos conocido y que no saben inspirar a su equipo! Una persona es líder cuando tiene seguidores.
 Así de simple.
 Por mucho que nos empeñemos en liderar, si nadie nos sigue, no lo habremos logrado.
 Pero hagamos una matización: ser jefe no significa liderar. “Jefear”, si se me permite esta expresión, consiste en ordenar, que no en inspirar.
Mientras que la jerarquía nos convierte en jefes, la autoridad nos hace líderes. Para lograr dicha autoridad necesitamos como primer punto alcanzar resultados.
 Podemos ser agradables, que la gente nos aprecie e incluso, estar comprometidos, pero si no logramos los objetivos, tampoco seremos líderes.
 Este último punto es fundamental. Muchas veces en sesiones de desarrollo del liderazgo he escuchado hablar de aspectos emocionales, pero se descuida la base esencial: los objetivos.
 Ahora bien, lograr resultados es condición necesaria que no suficiente para ser líder, como se dice en matemáticas.
Si aceptamos este punto de partida, ¿cómo podemos desarrollar nuestra capacidad de liderazgo? Para responder a esta pregunta, tenemos muchas teorías pero vamos a centrarnos hoy en la de los estilos analizados por Daniel Goleman.
Un estilo es una forma de dirigir. Cualquier persona tenemos nuestras tendencias o nuestros hábitos a la hora de enfrentarnos a un problema.
 Lo que ha demostrado Goleman es que los mejores líderes son aquellos que manejan todos los estilos de liderazgo posibles
. Es decir, liderar requiere la flexibilidad para saber adaptarse a cada circunstancia y cada colaborador. Veámoslos para saber como lo podemos aplicar, aunque no tengamos personas a nuestro cargo (también son de utilidad para grupos de amigos, compañeros o incluso, pareja):
  • Defino una visión. El objetivo de este estilo es dar una visión a medio y largo plazo a las personas que nos rodean
  • . Así lo hicieron los grandes líderes como Martin Luther King, cuando dijo “I have a dream” (tengo un sueño). Es una visión que inspira y que apetece seguir.
  •  En nuestra cotidianidad podríamos llevarlo a cabo cuando ayudamos a imaginar un futuro motivador a las personas que nos rodean. 
  • En el mundo de la empresa, este estilo también llamado orientativo, se produce cuando el líder marca un objetivo pero no entra en los detalles sobre cómo conseguirlo.
  •  Así los colaboradores pueden poner su talento en juego. La frase que resume este estilo sería “ven conmigo”.
  • Te hago partícipe en la toma de decisiones. Cuando estas se toman sin invitar al intercambio de opiniones y nos limitamos a informar de las tareas, el reproche y la queja aparecen como un arma arrojadiza.
  •  Cuando se abre una ronda de participación, el riesgo está en que el grupo pueda perderse en la búsqueda de una decisión o que el líder delegue su responsabilidad ante decisiones difíciles
  • . A excepción de las situaciones anteriores, el estilo participativo es muy recomendable y la frase que podría caracterizarlo es “¿qué opinas?”
  • Capacito al equipo. Su principal objetivo es el desarrollo del talento de las personas. 
  • Dicho estilo, denominado capacitador o coach, busca la mejora de las habilidades profesionales. 
  • Para que un líder sea capacitador, requiere interés genuino por las personas y estar dispuesto a invertir tiempo en ellas… cosa que desgraciadamente, no siempre ocurre. La frase que podría resumirlo es “inténtalo”.
  • Cuido las relaciones sociales. Los líderes que utilizan este estilo, también se denomina afiliativo, dan prioridad a las personas antes que a las tareas o los objetivos. Favorece el buen ambiente de trabajo y que haya confianza entre los miembros del equipo. 
  • Pero como comentamos antes, a veces los colaboradores necesitan directrices claras para actuar y saber cómo tienen que mejorar, por lo que la afiliación se debe combinar con la orientación. Es más, incluso cuando un líder abusa del estilo afiliativo, le cuesta diferenciar el desempeño del equipo y tiende al “café para todos”, tan nocivo en la cultura española.
  •  Por ello, no es precisamente un estilo que haya que utilizar en exceso
  • Y la frase que lo resume podría ser “las personas, primero”.
  • Ordeno y mando. Es un estilo de dirección coercitivo, en donde se impone un punto de vista y se rechaza cualquier otra propuesta. 
  • Los colaboradores acaban sintiendo que no hay mucho margen de maniobra y se termina imponiendo la ley del silencio
  • . Esta forma de actuar no resulta efectiva a medio o largo plazo, aunque desgraciadamente es de la más habituales. 
  • Sin embargo, hay que reconocer que existen situaciones donde se demanda este estilo: cuando se ha de romper con tradiciones tóxicas en la compañía, tomar decisiones en un tiempo límite o no dar cancha a empleados conflictivos. La frase resumen es “haz lo que te digo”.
  • Imítame. Haz lo que yo espero sin necesidad de que te lo cuente” sería una frase que resume esta forma de liderar. 
  • Dicho estilo no suele tener buenos resultados, excepto cuando las personas han de imitar las tareas que realiza el jefe.
  •  También es útil cuando tenemos un gran experto en la materia y buscamos aprender imitando sus modos de trabajo. Pero en cualquier caso, el estilo imitativo suele coartar el desarrollo del talento de los colaboradores.
El líder ha de contar con los seis estilos. Es tan perjudicial no saber ser afiliativo como no ser coercitivo en determinados momentos.
 Sin embargo, en situaciones “normales”, podríamos decir, el líder debería apoyarse fundamentalmente en el orientativo, capacitador y participativo; o lo que es lo mismo, no abusar de los estilos imitativos y coercitivos (más propios de un gestor) que limitan el desarrollo de las capacidades de los profesionales y la generación del compromiso.
 Por cierto, ¿cómo es tu jefe o cómo te ves a ti mismo? Sin embargo, la experiencia demuestra que el ser humano es en general bastante autocomplaciente con su forma de gestionar (¡y eso que dicen los sociólogos que algunos latinos tenemos problemas de autoestima!).
 Esta idea la resumió cinematográficamente un directivo después de medir su estilo de liderazgo y comparar la respuesta con la de sus colaboradores: “Yo me veía como George Clooney y vosotros me habéis dicho que soy como King Kong”. Al menos, tuvo sentido del humor.

Fórmula
El líder ha de saber utilizar diferentes estilos de dirección dependiendo de cada circunstancia y de cada persona. 

Recetas
  • Si lideras un grupo de personas, reflexiona: ¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles? ¿Qué estilo te caracteriza y cuales deberías potenciar?
  • Piensa en las ventajas que aportaría al grupo combinar varios estilos en función de la situación.
  • Atrévete a pedir opinión para considerar que se debe cambiar y cuál es la mejor manera de hacerlo. Y no te preocupes… nadie es perfecto y todos podemos cambiar.
  • Pues peso que me quita de encima.....