Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

17 feb 2014

La verdadera belleza de las mujeres

Una de las imégenes de la serie 'Las mujeres son hermosas' de Garry Winogrand. / garry winogrand
conocida serie del fotógrafo estadounidense Garry Winogrand (Nueva York, 1928-Tijuana, 1984), conocido como "el príncipe de las calles", llega esta semana al Multimedia Art Museum de Moscú. 85 fotografías del trabajo que Winogrand publicó en 1975 y que fue, en su día, un fracaso. Pero más de tres décadas después, las imágenes de Las mujeres son hermosas forman parte de un capítulo mítico de la historia de la fotografía callejera, de la crónica de un tiempo en el que miles de ciudadanas despertaron a la vida con toda su vitalidad, alegría y empuje.
 Comisariada por la española Lola Garrido (y coproducida por diChroma Photography) estas instantáneas -tomadas a mujeres anónimas en piscinas, cafeterías, fiestas de sociedad y sobre todo, en las calles de Nueva York-, nos permiten revivir el momento exacto en que las cadenas saltaron por los aires dando paso a una nueva libertad.
Una explosión de vida que se simboliza en una carcajada en plena calle, un pantalón, una conversación en un banco público con un hombre negro, unas chicas abrazadas unas a otras... escotadas, bailando, mirando curiosas y sin complejos, o, acariciando en plena calle a un caballo blanco (símbolo de libertad) con un precioso niño –o niña- en los brazos. Winogrand pertenece a ese ramillete de fotógrafos gracia a los que podemos comprender mejor el siglo XX.
Una imagen de 'Las mujeres son hermosas' (1975). / gary winogrand
"Explora la manera en que las mujeres expresan su sexualidad a través de sus vestidos, peinados, sus ademanes, risas o susurros", recuerda la comisaria. "No sigue la corrección de la composición", añad
e. "Desobedece una y otra vez las enseñanzas básicas acerca de la pretendida 'apariencia formal de una obra de arte' y se convierte en el maestro del momento.
 Por tantas razones, Winogrand se considera un heredero del impacto estético de Robert Frank. Esta premeditada pérdida del equilibrio la fundamenta Robert Frank en sus célebres palabras: 'cuan pequeña puede parece cualquier cosa en una fotografía y aún así ser lo más importante”.
Tomadas en Nueva York en los años 60 y principios de los 70 sus fotografías, realizadas con una cámara de 35 mm con gran angular y la luz disponible, son casi siempre urbanas.
 El fotógrafo, que falleció de cáncer con 56 años (al parecer había viajado a México para someterse a un tratamiento) estaba obsesionado con “el comportamiento público” de la gente, tal y como recuerda la necrológica que Andy Grunberg le dedicó en The New York Times, un interés que le impedía centrase en un solo objeto sino en los múltiples puntos de vista de un mismo momento
 "Este metafórico marco no es más que una experiencia desordenada de la propia realidad.
 En síntesis, Winogrand capta con su cámara todos los detalles que forman y dan sentido natural a la representación".

16 feb 2014

La pequeña de la familia que no será realeza

A la hermana pequeña de Lorde, la sensación pop del momento, le ha bastado con un publicar una canción en su blog para recibir la atención del mundo.

 

India Yelich-O’Connor.

¿Es un debut de primera generación o de segunda?

En agosto de 2013, una chica neozelandesa de 14 años llamada India Yelich-O’Connor abrió un blog. En los siguientes meses lo llenaría de fotos de paisajes y citas profundas; de crónicas abstractas sobre los atribulados vaivenes de su vida interior, y de reflexiones sobre moda o los sentimientos entre otros tópicos de la blogosfera adolescente. Ese mismo agosto, la hermana mayor de India actuó por primera vez en Estados Unidos. Había sido descubierta gracias a un vídeo de YouTube en el que se la veía cantando y al poco Universal le ofrecía un contrato. Meses después, Ella Yelich-O’Connor, de 16 años y también conocida como Lorde, se convertiría en el fenómeno pop del momento. Su single Royals coronó las listas de lo más escuchado durante meses. Lorde fue una de las grandes ganadoras de los Grammy. Este mes es portada de la revista Rolling Stone y una de las figuras más prestigiosas del pop actual. Hace pocos días, India subió a su blog un audio cantando una canción de Christina Aguilera. En otras palabras, y teniendo en cuenta la experiencia familiar, se diría que ha hecho su debut.

Pero ¿debut musical o de qué?

Es probable que lo único que haya hecho India al subir esa canción sea llamar la atención sobre sí misma. Su blog, al menos, no delata la madurez de un proyecto artístico o de una imagen pública. La canción, Say something, parece una forma más de expresión de su creatividad, como la fotografía, o el verso libre, o el resto que usa en su bitácora. Y lo de expresarse es algo muy suyo: cuando escribe, India detalla, a lo largo de dos semanas, los sentimientos que le va provocando el consumar ese peliagudo tránsito que es cumplir años entre los 14 y los 15; o también contesta a preguntas apremiantes de sus lectoras como: “¿Cómo haces, personalmente, para equilibrar el colegio, los amigos y las emociones?”. Es exactamente la mezcla entre cotidianeidad y creatividad que uno esperaría de alguien que, como ella, es una hija quinceañera de un ingeniero y de una poeta.

Entonces, ¿es famosa?

Quizá el mayor atractivo de Lorde como artista pop es que no es una supermujer que hace piruetas en un escenario mientras canta sobre rupturas como Beyoncé o Miley Cyrus. Ella se queda plantada como la adolescente que es mientras canta sobre lucha de clases y consumismo desde el punto de vista del pobre. En otras palabras, no intenta ser una diva. Dentro de esa falta de ínfulas, su hermana no tiene que ser famosa para debutar. Solo tiene que cantar en su blog.

 

H: Amaya Arzuaga evoca el vuelo de los pájaros en su desfile

H: Amaya Arzuaga evoca el vuelo de los pájaros en su desfile

Celia en el Congreso...............................Dice Elvira Lindo

Los aplausos a Gallardón por la ley del aborto responden a lo que llaman la disciplina de partido.

Jordi Sanchez en su casa. / A.Grijelmo

Aplaudieron. Las diputadas del PP se levantaron de sus asientos para aplaudir al ministro menos popular entre los populares, o para entendernos, al menos querido por los votantes españoles según dicen las encuestas, a Gallardón
. Y a cuenta de ese aplauso femenino, irritante para aquellos que defendemos la ley del aborto aprobada por los socialistas, se establecieron en las redes conexiones muy discutibles en mi opinión. Sucedía que el miércoles Google dedicaba su doodle (perdón por adoptar la palabreja) a la política española Clara Campoamor, y muchos internautas, seducidos por la estética googleliana y movidos sin dudas por buenas intenciones, vinieron a acordarse de la mujer que luchó para conseguir el derecho al voto de las españolas.
 De todas las mujeres. Ese precisamente fue el problema con el que tropezó la diputada Campoamor, que la derecha no creía en una sociedad igualitaria, pero la izquierda, incluyendo a líderes tan significativas como Victoria Kent, temía que una mayoría del voto femenino se dejara influir por el peso de la Iglesia y la reacción.
Había un dicho de la Transición que rezaba que no hay nadie más gilipollas que un obrero de derechas
La derecha no creía en la presencia de la mujer en la vida pública y la izquierda deseaba postergar ese derecho para un momento más adecuado; de forma que entre unos y otros convirtieron a Campoamor en una heroína a la que hay que admirar casi en solitario, sin que haya quien ahora mismo pueda adornarse con una medalla por ello.
 Así que cuando esta semana leía furiosos comentarios hacia esas mujeres que aplaudían a Gallardón considerándolas traidoras a la causa de la Campoamor, pensaba que si se defiende la libertad de opinión de las mujeres, si se nos considera personas adultas, habrá que respetar que seamos soberanas, apoyemos una política como la contraria
. Lo demás, en el fondo, es condescendencia y paternalismo
. Esto me hace recordar aquel viejo dicho de la Transición que rezaba que no hay nadie más gilipollas que un obrero de derechas.
 El caso es que la igualdad de derechos consiste en que los obreros, los inmigrantes, las mujeres, los negros, los gais, puedan expresar su voluntad por muy contradictoria que sea a través de su voto, como cualquiera.
Por otra parte, ¿qué significaban los aplausos de esas mujeres que jaleaban al hombre que trata de cercenar un derecho ya adquirido y asumido?, ¿una victoria?
 No exactamente. Los aplausos respondían a eso que se llama la disciplina de partido. Una disciplina en la que se basa el sistema político español y que convierte a todas las voluntades individuales en una sola; una disciplina que obedecería cualquier otra formación si se encontrara en parecida circunstancia
. Sirvió, por apuntar algo, para que el señor Gallardón sacara pecho, para que su soberbia no se viera herida.
Todo fue una gran representación de unidad que muestra, una vez más, el escaso valor que el Partido Popular concede a lo que la sociedad brama más allá de los muros del Congreso.
Celia Villalobos, mujer de derechas, no se siente en sintonía con esta gallardonada de la ley del aborto
Les ocurrió con la guerra de Irak
. Y les ocurrirá con esta china en el zapato en la que se ha convertido la reforma de la ley del aborto, una ocurrencia de algún estratega imbécil que imaginó que distraería de los temas económicos, sin detenerse a contemplar la reacción social que se puede desencadenar cuando se legisla en contra de un derecho ya adquirido.
 Alguien debe saber, si es que no están ciegos (Aznar lo estuvo, ciego y sordo), que el clamor en contra de la reforma no ha de parar, que esos aplausos del congreso, más que acallarlo, lo estimulan.
Y a todo esto, Celia. Celia Villalobos.
Una mujer de derechas, como así lo confirma su pertenencia al Partido Popular, pero que no se siente, en su condición de mujer, en sintonía con esta gallardonada. Conozco a mujeres como ella, conservadoras en lo político y prácticas y abiertas en lo personal, algo tan habitual en la España del sur de la que ella viene. Celia dijo que sí y que no al mismo tiempo
. Dijo que no pensaba castigar a su partido por orden de las socialistas, pero también avisó que seguirá mostrando su desacuerdo con la reforma
. Esto es difícil de digerir por los ciudadanos, que de pronto vemos escenificado algo que es moneda común en nuestro sistema: los políticos se deben más a su partido que a los ciudadanos, y los ciudadanos votamos a un partido, no a un político en concreto.
Lo que presiento es que el Partido Popular, muy sibilinamente, intentará que el asunto se dilate y se diluya en la espesura de la actualidad
. Tratarán de hacer un Rajoy, como viene siendo costumbre. Pero esto se les puede enredar más de lo que esperan, porque las complicaciones derivadas de la fertilidad de las mujeres se renuevan a diario, empecinadamente, generación tras generación, para amargarle la vida al señor Gallardón, que tan orgulloso parece de sus convicciones morales, y a las señoras y señores diputados que a favor o en contra de su conciencia se han dejado las manos esta semana aplaudiendo.
Y entre ellos, Celia, que debería tomar ejemplo del personaje de la Fortún, y actuar con arrojo.
 Puede que hasta se lo acabaran agradeciendo en su propio partido.
 De vez en cuando, como la Celia del cuento, hay que atreverse a ser distinta e indisciplinada, para que al lector o al votante se le haga la lectura de lo que ocurre más comprensible.