Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 feb 2014

Dardos contra Wert en la alfombra roja


El director Juan Antonio Bayona en su llegada a la gala de los Goya. / Carlos Álvarez (Getty)

Pitidos fuera, quejas dentro.
 La suma es un arranque de la 28ª edición de los Goya muy movido y con poco espacio para el cine. En el exterior del Hotel Auditorium de Madrid unos 200 empleados de la planta de Coca-Cola en Fuenlabrada han protestado con gritos y pancartas contra el cierre de la fábrica, previsto para el 28 de febrero.
 A su lado, también se ha manifestado, y de hecho se ha solidarizado con los trabajadores de Coca-Cola, la plataforma Stop Desahucios
. Completaba el trío de protestas el colectivo de figurantes, que un año más acudía a la gala para reivindicar su rol en el cine.
En la alfombra roja, dentro del hotel, no había pitidos pero sí polémicas
. Con un único protagonista, ausente: el ministro de Cultura, Educación y Deporte, José Ignacio Wert, que no acudió a la gala debido, según la versión oficial, a una cita mañana a primera hora con el ministro británico de Universidades
. Actores, directores, nominados y estrellas, todos en definitiva, tenían palabras más o menos duras para Wert y su decisión de no presentarse esta noche
. La noticia cayó como una bomba el pasado jueves y amenaza con copar la ceremonia
. Si entonces Manuel Martín Cuenca (Caníbal) soltaba un "si no quiere venir que no venga" y Antonio de la Torre afirmaba que "como ministro [Wert] tiene que estar a las duras y a las maduras", esta noche el director Juan Antonio Bayona ha tomado el relevo diciendo que "la ausencia de Wert es la constatación de una brecha entre el cine y el gobierno".
El realizador ha señalado antes de la ceremonia de los premios Goya que, en su opinión, la ausencia de Wert se debe a "una serie de eventos en los que la imagen del ministro no salido todo lo bien parada que él hubiera querido", y no a una reunión con el responsable británico de educación superior, como aseguró el Gobierno.
 El director de Lo imposible ha insistido, sin embargo, en que "más allá de estas cuestiones concretas tenemos que solucionar esto entre todos. "Es una confrontación que debemos de arreglar entre todos porque el más perjudicado es el cine", ha añadido el director.
Así como prácticamente todos creían que la razón real de su ausencia ha sido el miedo a pitidos y abucheos, como en la última edición de los premios Forqué. “Me parece increíble. La incomodidad va con el cargo”, sostenía Ana Belén.
“No sé en cuantos países de Europa y EE UU el ministro de una industria hace tal acto de inferencia hacia la misma industria que representa.
 Es una chulería, pero es una chulería consciente”, aseguraba a propósito de Wert el actor Javier Bardem, que ha acudido a la gala acompañado de su madre. Su opinión, en el fondo, es la que se iba repitiendo de un protagonista a otro, entre los que desfilaban por la alfombra roja.
“Más que la inasistencia de hoy me preocupa la inasistencia del ministerio de Cultura en toda la legislatura.
 El cine no es lo que ellos creen que es; es mucha gente, es muy plural, hay gente de izquierdas y de derechas. Somos una industria que da trabajo, riqueza y visión exterior”, defendía David Trueba, que opta a mejor director por Vivir es fácil con los ojos cerrados, que también compite por mejor película. Más prudente se mostraba el presentador de la gala, Manel Fuentes:
 “El cine es mucho más importante que una presencia o una ausencia”.
Más duro ha sido Eduard Fernández, candidato a mejor actor por Todas las mujeres,que ha recordado que "el cine es de todos los españoles, también de los votantes del PP".
 En la misma línea, Marta Etura ha señalado que el desplante de José Ignacio Wert "es un reflejo de lo poco que se cuida a la industria en este país". Sumado a las declaraciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que cuestionaba la calidad del cine español, son, para la actriz, "dos hechos simbólicos del poco cuidado que el Gobierno tiene hacia la industria". "¿En qué país ocurre esto?", se ha preguntado Etura.
Eduardo Noriega, por su parte ha resaltado que los abucheos y pitadas que reciben los funcionarios públicos "van con el cargo". "Espero, sin embargo, que esta ausencia no sea la protagonista de la gala", ha asegurado Noriega. El actor Hugo Silva ha opinado también sobre la decisión del ministro: "Es muy triste que no esté, no hay que alegrarse de esto, es el máximo responsable de Cultura y debería estar. El cine también puede ser un medio de riqueza y vive un momento creativo muy bueno".
Para Rodrigo Sorogoyen, candidato a mejor director novel por Stockholm, la ausencia de Wert "es una falta de respeto y una prueba más de lo que hay. No me sorprende, y me fastidia porque ya ni me indigna". José Coronado cree que es una "pena" que sea el primer año en que no hay un ministro de Cultura". "No tenemos que hacer sangre sino centrarnos en lo que es esta noche", ha subrayado.
Las mismas respuestas contra Wert se sucedían en la alfombra roja. Y la misma acogida recibían todos los protagonistas que entraban por la puerta principal del hotel. Imposible escuchar los “guapo” y “guapa” que suelen acompañar la llegada de las estrellas. Los extras que suelen ser contratados para exaltar a los protagonistas sí estaban. Pero no se les oía.
Lo que había eran pitidos, coros contra Coca-Cola y gritos de “lo llaman democracia y no lo es”. Los manifestantes aseguraban que no tienen nada contra el cine español, sino que tan solo han escogido esta cita, como otras, para dar visibilidad a sus protestas.
 “Pedimos cualquier otra salida, y que la planta no cierre”, explicaba Raúl Sánchez, empleado de Coca-Cola en Fuenlabrada de 33 años, una niña de cuatro meses y una mujer en el paro. Junto con él, cientos de compañeros lucen chalecos rojos que rezan: “Coca-Cola. Ni cierres ni despidos”.
Las protestas fuera y dentro del hotel tenían un hilo conductor: Juan Diego Botto. El actor mostraba una pegatina de la plataforma Stop Desahucios que le había sido entregada por los manifestantes. “Me llamó hace unos días una amiga, una mujer mayor que se llama Feli. Me avisó de que vendrían y me dijo que, si por alguna razón extraña ganaba, hablara de ellos”, añadía el intérprete. Botto, nominado a mejor actor de reparto por Ismael, criticaba también la ausencia de Wert:
 “Es una pena. Es un funcionario público y le pagamos para que vele por la cultura
. Es su trabajo estar aquí.
 Y más triste aún me parece que alguien tema a un atajo de cómicos”.

Revolución en la tarifa de la luz

Los usuarios con contador de horario fijarán el precio de la luz cada hora

Industria calcula que la supresión de las subastas supondrá un ahorro del 3%

 

Alberto Nadal, secretario de Estado de Energía, en su despacho. / cristóbal manuel

El nuevo sistema para la fijación de precios de la electricidad que entrará en vigor en abril tras la supresión del sistema de subastas (véase EL PAÍS del domingo) supondrá una revolución en la tarifa de la luz.
El nuevo mecanismo para fijar los precios tomará como referencia el precio medio diario del mercado mayorista eléctrico (el denominado pool) durante el periodo de facturación, que puede ser mensual o bimensual.
 No obstante, los usuarios con contador con discriminación horaria (o inteligentes) pagarán en función de su consumo y del precio del mercado en cada hora.
Estos contadores, cuyo coste es de 43 euros más 10 de instalación, lo tienen siete millones de hogares. Esta posibilidad genera “cierta volatilidad” —el precio del mercado fluctúa por diversos factores, como la disponibilidad de producción renovable o el consumo por las propias estaciones del año—, aunque se estima que el efecto que tendrá no será de más de tres o cuatro euros al año “arriba o abajo”.
El sistema de subastas costó 1.160 millones entre 2010 y 2013
El ahorro global con el nuevo sistema será superior a los 200 millones de euros, en torno al 3% de la factura, y afecta a unos 16 millones de usuarios, que en porcentaje suponen el 15% del consumo del sistema. Industria considera que con el nuevo método se elimina el efecto encarecedor de las anteriores subastas y se reduce el coste de la energía en torno al 10%.
 El antiguo sistema, que fijaba los precios trimestralmente, generó, según cálculos de Industria, un sobrecoste de 1.160 millones en el periodo comprendido entre 2010 y 2013 (500 millones en 2010, 200 millones en 2011, 250 millones en 2012 y 210 millones el pasado año).
El borrador de real decreto, remitido este lunes a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), incluye también la posibilidad de que los consumidores puedan pagar en periodos anuales.
 Por ello, Industria obligará a las comercializadoras a ofrecer un precio cerrado, si bien debe ser público de manera que permita la competencia y que el usuario pueda cambiar si así lo estima oportuno
. Esta tarifa interesa a los usuarios que persigan la estabilidad, principalmente pymes, aunque saldrá más cara.
 Las ofertas serán estandarizadas y fijadas de forma libre.
Industria habilitará una herramienta, a través de su web y de la de la CNMC, en la que cada consumidor introduciendo sus datos (potencia, periodo de facturación y consumo) podrá comprobar si su recibo es correcto y adecuado a los precios del mercado en el periodo.

Fuentes de Industria también destacan la “reponderación en la fijación del precio”.
En ese sentido, se incrementa el peso del consumo, que pasa de representar el 35% al 60%, en detrimento de la potencia, que pasa del 65% al 40%. Según el secretario de Estado, este cambio se hace porque hasta ahora los hogares ocupados sostienen el gasto de las viviendas vacías o segundas residencias.
 La consecuencia es que las vacías elevarán sus costes un 20% y los hogares ocupados lo bajarán un 15%. Pero el método también perjudica a quienes vivan solos o consuman poco.
El nuevo Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC), “menos costoso y con vocación de permanencia”, incluirá por tanto el precio de la energía resultante de la media del periodo de facturación (antes se fijaba en la subasta trimestral) y la parte regulada (peajes e impuestos), donde se incluyen la distribución, el transporte y las primas a renovables, entre otros.
 De forma orientativa, por cada 50 euros que paga un consumidor, 20,6 euros van a peajes, 10,7 euros a impuestos y 18,7 euros a lo que era la antigua subasta.
Para garantizar que el mercado eléctrico mayorista funciona correctamente, tanto Industria como la CNMC planean reforzar los mecanismos de vigilancia ante la posibilidad de variaciones extraordinarias o circunstancias atípìcas como las que provocaron la suspensión de la subasta de diciembre
. Tras anular la subasta, que arrojó un precio de 61,40 euros por kilovatio/hora, el Gobierno fijó un precio provisional para el primer trimestre del año de 48,48 euros a la espera de establecer el nuevo mecanismo.
Este precio provisional se comparará, una vez cerrado el trimestre, con el medio del mercado en el periodo (muy inferior por ahora)
. Si el precio final del mercado mayorista sigue siendo inferior, las comercializadoras restituirán el dinero cobrado de más a los consumidores, en un pago único en los meses de mayo o junio.



Las eléctricas creen que el mercado está preparado para una liberalización total

M. Á. N
Las compañías eléctricas creen que el mercado pide una liberalización total de la fijación del precio de la parte de la tarifa de la luz no regulada (es decir, excepto los peajes e impuestos) y está preparado para ello.
 Aunque prefieren guardar silencio hasta conocer con detalle el texto del borrador enviado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el cambio del sistema de subasta, fuentes del sector han reconocido que ese paso es el más lógico y que debiera darse en dos o tres años como mucho.
Según las fuentes, que han mostrado malestar por no haberse tenido en cuenta sus postulados para la reforma, el proceso puede desarrollarse con plena seguridad y protegiendo los intereses de los consumidores, de manera que al millón y medio de hogares que tienen bono social (los más vulnerables) no les afectaría.
 A su juicio, los datos disponibles (porcentaje y precio de los clientes en el mercado libre, tasa de cambio de suministrador...) señalan que el mercado eléctrico español está preparado para estar totalmente liberalizado.
Fuentes de la compañía Endesa, por ejemplo, han subrayado que ya habían advertido sobre los riesgos de aplicar este sistema para la determinación de una parte muy importante de la tarifa eléctrica (en torno al 42%).
 No obstante, para Endesa, “el asunto en la actualidad no consiste en limitarse a hacer modificaciones meramente técnicas en el funcionamiento de esa subasta”.
Según las fuentes consultadas del sector “existe un amplio consenso acerca de que esta tarifa es un importante obstáculo para conseguir algo que todos los agentes del sistema dicen que se debe conseguir: la completa liberalización del mercado eléctrico español con plazos razonables y conocidos y en consonancia con la legislación europea”
. Por ello, los cambios deben ir más allá “de una mera corrección técnica o cambio de plazos en la subasta”.
En medios de las empresas eléctricas han subrayado, además, que resulta muy difícil cuantificar lo que se ahorran los consumidores con el nuevo sistema
. La Asociación Empresarial Eólica (AEE), que representa a más del 90% del sector, se queja de que no se les haya convocado a reuniones.
Para la organización de consumidores OCU, la medida “no soluciona la falta de transparencia del precio mayorista que hace que las tecnologías reciban el precio de la más cara y no el coste real de producir la energía”
. En parecidos términos se expresa Facua-Consumidores en Acción, que se muestra “escéptica” y asegura que “tomar como referencia el precio del mercado no es la solución al problema”.
 El coordinador federal de IU, Cayo Lara, aseguró que “le da igual” el sistema que se elija para fijar el precio de la luz y defendió que éste “no puede subir por encima de la inflación y empobrezca cada vez más a los ciudadanos de este país”.

No te saltes los títulos de crédito


Cabecera
Solo se dispone de unos segundos para introducir al espectador en el mundo y la ambientación de la serie que está a punto de ver
. Es uno de los objetivos de las cabeceras, los títulos de crédito iniciales, aquellas breves piezas que marcan el carácter de la serie y que sirven de presentación, de seña de identidad. Unos segundos que algunos espectadores pueden estar tentados de pasar acelerando el reproductor o no prestar atención a la pantalla, pero que en algunos casos es más que recomendable ver enteros. Incluso disfrutarlos en bucle.
Además de las archiconocidas (muchas de ellas ya comentadas en este blog anteriormente) cabeceras de Dexter, The Wire, True Blood, Juego de tronos, Boardwalk Empire The Pacific, Mad Men o Los Soprano, hoy proponemos que no te saltes estos títulos de crédito:
Cuando comentamos aquí hace unos días nuestras primeras impresiones sobre True Detective, una de las cosas que destacamos fue su cabecera.
 Esta hipnótica creación fue producida por Elastic y diseñada por el estudio australiano Antibody. En la web Art of title, el director creativo explica cómo partieron de fotografías y retratos fragmentados para representar la división interior de los personajes, así como la importancia de la ambientación y los paisajes de Louisiana, también centrales en la serie.
La superposición de imágenes produce el resultado que vemos en la cabecera
. El diseño encaja con la canción Far From Any Road, de The Handsome Family, que ya había sido elegida previamente por el equipo de producción de la serie.

Cabeceras que te introducen directamente en la atmósfera de la serie que vas a ver a continuación también encontramos en series europeas
. La sueco-danesa Bron/Broen se vale de imágenes de las dos ciudades, Copenhague y Malmö, que une el puente Oresund y donde arranca la primera temporada de la serie. Y de fondo, la canción Hollow talk, de Choir of young believers.

En la francesa Les Revenants, son los escoceses Mogwai los encargados de la banda sonora de la serie y de poner música a la inquietante cabecera. Hungry Face es el tema que suena mientras que las imágenes muestran algunos de los personajes y de los lugares más icónicos de la ficción, que se sitúa en un pueblo entre las montañas francesas.

Ya es un clásico citar la cabecera de Carnivàle cuando se habla de grandes secuencias inciales
. La serie de HBO tenía como fondo la lucha entre el bien y el mal, algo que también se refleja en los títulos de crédito con los que arrancaba cada capítulo, que combina las cartas del tarot y escenas de la época de la Gran Depresión para trasladarnos al ambiente y la época en la que se ubica la ficción. Angus Wall es el responsable de este opening y también es el nombre detrás de las cabeceras de Deadwood o Juego de tronos.

Nos quedamos en HBO para otras dos cabeceras que nunca nos cansamos de ver.
 La recientemente terminada Treme (en España la última temporada arrancará en TNT el 16 de marzo) comienza cada capítulo a ritmo de Treme Song, de John Boutté.
Aunque mantienen la misma canción, en cada una de las cuatro temporadas las imágenes que se muestran en la apertura de la serie son diferentes y van evolucionando acompañando el paso del tiempo en la ficción. Estos eran los títulos de crédito de las temporadas dos y tres:


Otra de la cabecera cambiante temporada tras temporada es la de American Horror Story. Con cada entrega, cambian los personajes, cambia la historia y cambia la intro, aunque con el mismo tema musical, compuesto por Ceasar Davila.
 Desde la primera temporada, la cabecera de esta serie ha dado que hablar. De hecho, la primera vez que la vimos, algunos no teníamos muy claro si esas escalofriantes imágenes eran parte del capítulo. Eso sí, en este caso es normal que quieras saltarte los títulos de crédito. Estos eran los de la primera temporada:

En Orange is the new black, una de las responsables de que veamos siempre la cabecera es la canción de Regina Spektor You've Got Time. Pero también esos primerísimos planos de mujeres, auténticas expresidiarias.
 La idea era reflejar que la serie no solo iba a contar la historia de la protagonista, sino también la de sus otras compañeras de prisión.

Juro no decir nunca la verdad.......................... Javier Marías

El PP se inició en el engaño y la mentira –al menos de manera flagrante– en 2003.

Recuerdo haberle oído decir a mi padre –y además lo contó en sus memorias, Una vida presente– que, siendo aún bastante niño, se hizo el firme propósito de no mentir jamás.
 Le parecía algo tan indigno y tan sucio que se lo prohibió, pese a que los niños suelen estar muy necesitados de mentir
. Presumía de haber cumplido la palabra que a sí mismo se había dado, lo cual veo improbable a lo largo de los noventa y un años que vivió, pero no soy quién para llevarle la contraria, ni lo sería nadie, claro está.
 De lo que no dudo es de la seriedad de su objetivo infantil, y por tanto estoy seguro de que, si mintió en ocasiones, debió hacerlo à contrecœur, violentándose y a sabiendas de que eso era impropio de él. Debió evitarlo lo más que pudo, en todo caso. Si uno se convence de antemano de que quiere o no quiere hacer algo, le costará más contravenirse, y hasta puede que el arraigo de su intención acabe impidiéndole apartarse de ella en cualesquiera tiempo y lugar.
¿Qué sucede en el supuesto contrario?
 Es decir, ¿en el de alguien que se traza como modelo de conducta mentir y engañar?
 En principio no parece fácil hacerse semejante propósito, y sin embargo da la impresión de que hay individuos tan acostumbrados al embuste que les resulta imposible incurrir en la verdad, ni siquiera como excepción.
 Todavía más llamativo es que existan colectivos entregados al engaño sistemático y perpetuo, como si no imaginaran otro modo de relación
. Tales colectivos los encontramos sobre todo en el mundo de la política, en el que un empeño como el de mi padre sería impensable, inhabilitaría al que lo tuviera para entrar en él
. De hecho se da por descontado que todos los políticos mienten y engañan, y que no les queda más remedio.
 En consecuencia, se les presupone y acepta un alto grado de falsedad: va en el oficio. Pero en España tenemos desde hace años un caso malévolo, precisamente el del partido que nos gobierna en la actualidad.
Hay un redactor de El País cuyas crónicas no suelo perderme, Carlos E. Cué
. Es el encargado, infiero, de indagar e informar sobre las interioridades de dicha formación. A menudo se ve obligado a callar los nombres de quienes se confían a él: “Dice un dirigente …”, “Opina un veterano diputado …”, son las fórmulas habituales.
 Su crónica del pasado 6 de enero no tenía desperdicio.
 Si damos su contenido por cierto, el PP, con su proyecto de ley del aborto, que muchos consideran inoportuno, contraproducente y erróneo, está tratando de halagar al núcleo de sus votantes de extremísima derecha radical (dado que Rajoy y sus ministros ya son de extrema derecha cuasirradical), a fin de que se movilice y acuda a las urnas en las elecciones europeas de mayo, comicios en los que se produce siempre una elevadísima abstención.
Pero lo más probable es que, una vez conseguidos esos votos de los ultracatólicos y nostálgicos de Franco, la mencionada ley sufra modificaciones, se suavice y renuncie a prohibir la interrupción del embarazo cuando hay grave malformación del feto.
 Es decir, se estaría engañando a esos votantes extremistas para que estén contentos hasta la fecha de las europeas, y después no importaría enojarlos.
 Daría lo mismo que se sintieran defraudados, porque su voto útil ya estaría depositado en las urnas y no tendría vuelta atrás. Según Cué, “un miembro de la cúpula” le ha reconocido
: “Está claro que esta ley se ha hecho para gustar a una parte poco relevante de nuestro electorado
. El resultado de las europeas nos mostrará si esa estrategia acertó”.
Hay individuos tan acostumbrados al embuste que les resulta imposible incurrir en la verdad
El PP se inició en el engaño y la mentira –al menos de manera flagrante– en 2003, con sus probadas falacias sobre Sadam Husein y la Guerra de Irak.
 A partir de ahí ya vivió en eso, con la apoteosis de las falsedades sobre los atentados del 11-M, que le costaron el gobierno en 2004. Lejos de aprender la lección y enmendarse, parece un partido que se hubiera hecho el propósito contrario al de mi padre:
“Vamos a mentir siempre, incluso a los más nuestros”. Algo enfermizo.
Uno entiende que el último programa electoral de Rajoy consistiera en un cúmulo de embustes. “Crearemos empleo; no tocaremos las pensiones; no subiremos los impuestos; habrá sanidad y educación públicas al alcance de todos; mi niña cursi gozará de libertades y derechos, vivirá en un país siempre mejor, etc”.
Bien, con todo eso se pretendía convencer –y se convenció: mayoría absoluta– a los indecisos, a los crédulos, a los ingenuos y al electorado “de centro”; al que vota según las circunstancias, al que no es muy militante, a la gente normal.
Uno no aprueba, pero entiende que a esos se los procure engañar.
 Lo que ya no le entra en la cabeza es que se intente lo mismo con los adeptos, con los fieles y fervorosos, con los incondicionales. “Vamos a camelar a estos con leyes franquistas y represivas para que cierren filas en mayo y nos voten en las europeas, y luego les vendremos con las rebajas y la decepción; si se enfadan, ya se nos ocurrirá más adelante otra trampa, andamos sobrados de ellas”. Sólo se concibe tal actitud en quienes están tan instalados en la mentira que en verdad no saben relacionarse de otra forma con nadie, ni siquiera con ellos mismos
. Como si, al revés que mi padre de niño, hubieran desarrollado tal aversión a la verdad que se hubieran hecho el juramento demente de no decir ni una jamás, así los aspen.
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