Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

4 feb 2014

Una nueva borrasca pone en alerta a 26 provincias por viento, oleaje y nevadas


Una ola se adentra en la carretera de acceso a Baiona, Pontevedra. / Sxenick (Efe)

El temporal de viento, mar y nieve que afecta a Galicia y al litoral Cantábrico y de forma más débil a la mitad norte peninsular gana en intensidad.
 Un total de 26 provincias tendrán activados este martes avisos por vientos de hasta 140 kilómetros por hora, fenómenos costeros, nevadas y bajas temperaturas, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
La AEMET ha emitido un aviso especial debido a la llegada de una borrasca atlántica al noroeste y norte de la Península, con un sistema frontal asociado, que dará lugar a vientos fuertes o muy fuertes en Galicia y Cantábrico, que afectarán de manera más débil a otras zonas de la mitad norte peninsular.
A consecuencia de esta situación, también habrá temporal marítimo en Galicia y Cantábrico
. Durante el día de hoy, sobre todo a partir de mediodía, el viento soplará del sur y del suroeste con intensidad fuerte o muy fuerte en buena parte de Galicia y Cantábrico, con rachas que superarán los 100 kilómetros por hora en amplias zonas.

Además avisa de que de manera puntual se pueden dar rachas de viento huracanado que alcanzarán o superarán los 140 kilómetros por hora en puntos del norte de Galicia y Cantábrico
. También habrá rachas de viento, aunque de menor intensidad, que podrían alcanzar los 80 kilómetros por hora en Castilla y León y extenderse a algunas zonas de la mitad sur peninsular, durante el día 5, mientras que en la mitad norte tenderán a disminuir.
Así, la AEMET ha avisado por riesgo extremo (rojo) por viento a Lugo, Asturias y Cantabria. Las provincias de Pontevedra, La Coruña, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra estarán en riesgo importante (naranja). Orense, León, Burgos, Palencia, Soria, Segovia, Ávila, Salamanca, Zamora, Valladolid, Cáceres, La Rioja y Álava permanecerán en riesgo (amarillo).
El oleaje costero mantendrá en alerta por riesgo importante a Pontevedra, La Coruña, Lugo, Asturias y Cantabria y por riesgo a Vizcaya, Guipúzcoa y Gerona. Al mismo tiempo, el riesgo por lluvias se ha activado para Cáceres, La Coruña, Orense y Pontevedra. Mientras, habrá riesgo amarillo por nevadas en Huesca, Lérida, Guadalajara, Madrid, Cáceres, León y Zamora y por bajas temperaturas en Huesca, Gerona y Lérida.
Asimismo, habrá una situación de temporal marítimo que afectará a los litorales de Galicia y del Cantábrico durante los días 4 y 5, con vientos de fuerza 8 a 9 y altura de olas de 7 u 8 metros, pudiendo llegar a los 9 o 10 metros en el noroeste de Galicia durante el día 5.
 El alcalde de Foz (Lugo) confirmado que la alerta roja decretada en la costa, por rachas de viento de hasta 140 kilómetros por hora, impide la reanudación de la búsqueda del joven de 15 años desaparecido por un golpe de mar en la playa de Rapadoira
En cuanto a las precipitaciones, se espera que sean débiles a moderadas en la mitad noroeste de la Península, siendo localmente persistentes en puntos de Galicia, donde pueden acumularse 50 litros por metro cuadrado en la segunda mitad de la mañana.
 La cota de nieve subirá desde los 700 a 900 metros hasta los 1.200 a 1.500 metros de altura a lo largo del día.

Julie Gayet reaparece tras hacerse pública su relación con Hollande

Por fin ha aparecido. Julie Gayet, la actriz a la que se relaciona con el presidente francés François Hollande, permanecía en un discreto retiro en medio de la tormenta.
 Pero este martes ha vuelto a la actualidad, y en esta ocasión por un motivo profesional.
Gayet aparece en el vídeo Minor Alps donde interpreta a una mujer que aguarda a su amado
. El trabajo se llama de hecho Esperándote.
  El grupo americano Alpes Minor rodó el vídeo en Francia y en él también trabaja el actor Philippe Rebbot, que coprotagoniza las andanzas de un hombre y una mujer (Julie Gayet) que no logran encontrarse.
Esta semana también se ha sabido que Julie Gayet ha sido nominada a los premios César de cine como mejor actriz secundaria por su interpretación de una seductora consejera política sobre África en la oficina de un ficticio ministro de Exteriores de Francia que aspira al Nobel de la Paz
. El argumento está inspirado en el ex primer ministro francés Dominique de Villepin.
Mientras Hollande no ha dejado claro qué relación va a mantener en el futuro con Julie Gayet
. De momento actúa como un presidente soltero

3 feb 2014

Los hombres difíciles

Echemos el anzuelo: dicen que Difficult men, de Brett Martin, es el equivalente televisivo de Moteros tranquilos, toros salvajes,el celebrado tomo de Peter Biskind sobre el Nuevo Hollywood de los setenta.
 En verdad, la comparación no está justificada: escribiendo en 1998, Biskind pudo trazar el arco de triunfo y caída de sus protagonistas. Aunque Martin se apunta un tanto con el título de su libro.
Sus “hombres difíciles” son los antihéroes de las gloriosas series de los últimos quince años. Hablamos del pionero, Tony Soprano, pero también de sus parientes: Don Draper (Mad men), Walter White (Breaking bad), Al Swearengen (Deadwood), Nucky Thompson (Boardwalk empire) y los que quieran de The wire. Hombres maduros, infieles, violentos, atormentados, corruptos. Triunfadores que han asumido que el american way of life ampara las tareas criminales.
La genialidad del título reside en que también son “hombres difíciles” sus creadores, los showrunner
s. Deberían ser felices: rara vez los creadores de historias han alcanzado tal poder
. Los famosos lamentos de Raymond Chandler les suenan a risa: al incorporar funciones del productor, mandan en su obra tanto como cualquier auteur europeo; los realizadores funcionan como peones a su servicio.
 Y lo más maravilloso: escriben lo mínimo, esencialmente supervisan lo que hacen unos guionistas, tan maltratados como bien pagados, que se juntan al menos ocho horas diarias en un writing room.
Y resulta que no. David Simon se rebota al ver que el público de The wire desprecia el subtexto político
. David Chase es más Tony Soprano de lo que creíamos: de familia italiana (el apellido original era DeCesare), confiesa a uno de sus subordinados que necesita saber qué se siente al matar a un hombre, “con mis propias manos”.
Generalizando: a las mujeres, como Jenji Kohan, inventora de Weeds, les quedan reservadas las comedías de media hora.
 Son los “hombres difíciles” quienes tienen licencia para facturar y protagonizar dramas de una hora
David Milch, de Deadwood, es un hedonista y un ególatra, que por rachas se niega a poner los diálogos sobre papel: prefiere decírselos de viva voz a los (aterrados) actores.
 Y sí, también hay algunos que no se llaman David y que se comportan civilizadamente, como Gilligan, de Breaking bad.
Todos atraparon la ola en el momento adecuado. Se beneficiaron de la subordinación del cine a los blockbusters, del desprestigio de la televisión convencional
. Se encontraron con canales de TV por cable —HBO, AMC, Showtime, FX— hambrientos de ficciones diferentes, dispuestos a romper tabúes morales y preparados para pagar por alcanzar una calidad cinematográfica. En vez de 33 capítulos por temporada, preferían tandas de 12 o 13 entregas, promocionadas con rango de gran acontecimiento.
 A partir de esa ralentización de la producción, podían mimar el producto y dinamitar las convenciones narrativas: no encontrarás allí ni arrepentimiento ni redención.
También se aprovecharon de los nuevos hábitos de consumo: en vez de seguir cada serie semanalmente, los adictos prefieren darse panzadas, unos cuantos capítulos —¡o la temporada entera!— en cada sesión.
 Para el autor de Difficult men, es la Edad de Oro de la televisión: la expresión central del zeitgeist, como en otros tiempos fueron las novelas, las películas, los discos.
 Y quizás, amenaza, sus días están contados al costar rentabilizarlos, por cambios tectónicos en la propia industria y la reticencia de los espectadores a pagar por la experiencia.
Se me ocurren otros virus mortales. El endiosamiento de los showrunners provoca monumentales patinazos, que pasan desapercibidos entre el entusiasmo colectivo. La temporada final de Breaking bad ignoraba cualquier índice de verosimilitud
. El cierre de The Wire sufría por la obsesión de Simon por su conflicto con The Baltimore Sun. En la urgencia por identificarlos como los nuevos Scorsese o Coppola, se tiende a disculpar que, de forma creciente, están reciclando trucos de los culebrones. Y que frecuentemente vampirizan ideas ajenas: ¿no es Breaking bad (2008) la versión psicópata de Weeds (2005)?
Esa es otra. Parece funcionar una selección darwiniana en el negocio de la televisión creativa. Generalizando: a las mujeres, como Jenji Kohan, inventora de Weeds, les quedan reservadas las comedías de media hora.
 Son los “hombres difíciles” quienes tienen licencia para facturar y protagonizar dramas de una hora. Igual es la última batalla del general Custer: la posibilidad de ignorar el impacto del feminismo, la oportunidad para caricaturizar impunemente a los extranjeros, el desprecio de lo políticamente correcto bajo el manto de la ambigüedad

. Disfrútenlo mientras dure.

Los que se van, los que se quedan

Repaso urgente a algunas de las muertes más ilustres del mundo del cine y a las biografías de algunos de los que se salvaron de la caída.

 

Pocos universos han sufrido tanto el impacto de las drogas como el del espectáculo y, en concreto, el del cine.
 Sometidos al escrutinio del ojo público las veinticuatro horas del día, ricos y famosos, jóvenes y adulados hasta la extenuación, los actores han sido una constante en la lista de víctimas de una plaga que no deja títere con cabeza y que llena –día sí, día también- las páginas de los medios de comunicación.
La combinación letal lo es aún más (si cabe) al otro lado del Atlántico, donde las estrellas viven en un mundo impermeable, más solitario que blindado.
El actor John Belushi.
La muerte de Philip Seymour Hoffman ha servido para desatar unos cuantos infiernos, los habituales rankings, los reportajes de costumbre sobre aquellos que sucumbieron al demonio de las drogas (River Phoenix, John Belushi, Heath Ledger, Cory Monteith… añada los nombres que considere oportunos).
Cuando al mejor actor de su generación le encuentran víctima de una sobredosis, todo es posible.
 La aparición, además, de medios de comunicación dedicados íntegramente al cotilleo y el chascarrillo, provoca que –dinero mediante- cualquier detalle relativo a la autopsia, el informe policial o los atestados judiciales se filtre con una facilidad asombrosa
. Mientras se escriben estas líneas ya circulan por la red el –presunto- número de papelas que había en casa de Seymour Hoffman, las conclusiones forenses, el índice de estupefacientes y opiáceos en la sangre del actor y hasta la ropa que llevaba puesta. Pronto alguien se atreverá a publicar lo que pensaba momentos antes de cerrar los ojos.
El actor Heath Ledger, en el filme Brokeback Mountain. / AP
Aún se recuerda en Hollywood el ruido que provocó la muerte del mencionado Ledger, allá por 2008, cuando algunos ofrecieron auténticas locuras por el diario del actor, en el que supuestamente se reflejaba el estado mental que le condujo a la muerte.
 El diario nunca apareció, y con él se esfumó la idea de sacar más jugo a la muerte de un gran intérprete en la cima de su carrera. Alguien debería haber escrito, a modo de escarmiento, lo triste que es perseguir fantasmas que llevan encadenado al pie una bola de latón.
Pero ¿y qué hay de los que se quedan?
El actor Robert Downey jr. / CORDON
Pocos recuerdan en estas fechas a personas como Robert Downey Jr, Michael Douglas, Matt Damon, Samuel L. Jackson, Drew Barrymore o Robin Williams.
 Probablemente porque el hecho de que sus coqueteos con el alcohol, la cocaína y la heroína no acabó con ellos en el cementerio o sus cenizas en el océano
. Los que se quedan tendrán que seguir soportando que sus debilidades (llámense adicciones, o rupturas, o –simplemente- un mal día) se expriman con todo lujo de detalles para que el público puedo comprobar que –al final, sí- también ellos eran humanos. También ellos tenían vecinos que les daban los buenos días, amigos que les echarán de menos y familias a las que proteger
. No está de más recordar que el añorado Seymour Hoffman tenía tres hijos, de edades comprendidas entre los seis y los once años.
No debería ser naif pedir comprensión (si no respeto) sobre todo aquello que tenga que ver con la muerte de un actor. Confirmada la sobredosis de Seymour Hoffman, la sustancia que la provocó y el destino final del intérprete, no debería quedar mucho más que ofrecer al rebaño.
 O quién sabe, quizás ahí empieza la historia que no interesa contar: la del hueco que tocará tapar a los que aún siguen aquí...