Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

5 ene 2014

Cuestión de palabras.....................................Juan Cruz.

No estamos acostumbrados a hablar, a hablarnos, y ese fue nuetro fallo en el siglo XX.

Ningún tiempo pasado fue mejor que este, sobre todo porque este se puede arreglar aún, o enmendar, o enderezar, y el pasado no lo arregla ni Dios, que diría Blas de Otero.
 Pero lo que sí es cierto es que si no conoces el pasado, o por lo menos si no te acercas a él con cierto ánimo de comprenderlo, jamás vas a entender nada.
Ahora estamos, otra vez, en el grado uno, o cero, del entendimiento, y corremos el riesgo de adentrarnos en el año, y en lo que queda de esta parte del siglo que viviremos, dándonos de garrotazos cada vez que el otro alza su voz.
Porque no estamos acostumbrados a hablar, a hablarnos, y ese es el fallo más terrible de nuestra vida en el siglo XX
. En el centro mismo de ese siglo, por razones que están en los libros y, todavía, en la memoria de mucha gente, este país se peleó, en su vecindad, en los campos de batalla, en las escaleras de la casa, entre las familias, y al final se impuso una dialéctica que durante más de 40 años marcó el territorio, se hizo con las escuelas y con los periódicos, controló la palabra hasta extremos de cuyo ridículo hizo crónica, por ejemplo, el No-Do, y barrió, durante un tiempo muy largo, cualquier signo de diálogo, de disensión, de controversia. Fueron tan duros esos tiempos que diálogo se convirtió en una palabra peligrosa.
 Eso tiene que quedarse en la mente de la gente, es evidente que se ha quedado.
Fue un tiempo ominoso, verdaderamente, que aún pesa sobre los hombros de la educación española.
 En otros países, en Reino Unido, por ejemplo, en ese tiempo (y desde mucho antes) estaban enseñando a los chicos en las escuelas a honrar la palabra del otro, asumiendo en los diálogos y las controversias la dialéctica del respeto como una forma de entendimiento, también, de lo que era el pensamiento ajeno o contrario
. Esa era una asignatura obligatoria en las escuelas, en los institutos y en las universidades: discutir, defender también el argumento del adversario.
Mientras tanto, a nosotros nos administraron el ricino del acuerdo total, que se inauguraba cada mañana con la visión inevitable del Caudillo mirándonos desde la altura del mapa en la clase en la que el maestro cumplía la obligación del adiestramiento, cantando.
 Formábamos filas, estábamos como soldados juveniles defendiendo la idea de la patria, que ya para entonces había arrojado a las tinieblas a los enemigos que ya habían sido vencidos (¿y convencidos?) en los campos de batalla.
 Ese fue, digamos, el núcleo de nuestra educación, la interrupción del aprendizaje para armarnos de otra manera: la estrategia del que tiene razón, del que la impone, del que tiene los símbolos de la autoridad metidos en el tuétano de la inteligencia.
Ahora tengo sobre la mesa un libro
, Las misiones pedagógicas 1931-1936, editado en 2006 por la Residencia de Estudiantes y la Sociedad de Conmemoraciones Estatales.
 Es como la arqueología de aquella intención: convertir la palabra en una posibilidad de entendimiento.
 Ya se sabe qué ocurrió después, ya se conoce la naturaleza ominosa de esa herida.
 Pues de ese silencio dictado que siguió a la palabra que se empezaba a enseñar entonces nace este momento en el que vivimos hoy, en el que, otra vez, parece que hablar no sirve para entender, sino para desentender, al otro, para anularlo y para burlarlo.
jcruz@elpais.es

 

4 ene 2014

El París de Karl Lagerfeld

Entre el clasicismo, la tendencia, el delirio, la autoindulgencia y el genio, la capital francesa que nos presenta el director creativo de Chanel se parece mucho a él.

1. E.B. Meyrowitz

En esta tienda de gafas cuidan de mi miopía a la perfeccción. 5 rue de Castiglione.

2. Lydia Courteille

La dueña de esta joyería especializada en piezas antiguas es absolutamente genial. Amo su gusto al 100%. 231 rue Saint-Honoré.

3. Karl Lagerfeld Store

Para mí, el distrito séptimo es el centro del mundo. Digamos que no suelo ir a comprar a ningún otro lado. 194 boulevard Saint-Germain

4. Galerie Kreo

Me encanta el ojo que tienen en esta galería de arte. Y sus descubrimientos. También recomiendo la Galerie Perrotin en 76 rue de Turennes. 31 rue Dauphine.

5. Café de Flore

Sin el Flore, el barrio de Saint-Germain no hubiera sido Saint-Germain. Es la cafetería por excelencia de la Rive Gauche, la margen izquierda del Sena. En la margen derecha yo no voy a tomar café, porque no puedes comparar lo incomparable. La atención y el personal son únicos. Y me encanta su bandeja nórdica. ¡No puedo resistirme! 172 boulevard Saint-Germain

6. Le Bon Marché

Siempre ocurre algo interesante en este centro comerical. El nombre es irónico [bon marché significa barato, ganga en francés] porque los precios son elevados. Pero teniendo en cuenta la calidad de lo que vende, finalmente resulta barato. 24 rue de Sèvre

7. Shu Uemura

Diseño mi maquillaje con Shu Uemura porque los demás fabricantes no ofrecen colores tan bonitos como los suyos. Esta es su tienda. 176 boulevard Saint-Germain

8. Sennelier

Visito esta papelería desde que me mudé a París y no ha cambiado un ápice desde entonces. Es casi vital para mí. Confieso que todos mis folios, colores y pinceles los compro aquí. 3 quai Voltaire.

9. Colette

La elijo por la Sra. Colette, a quien admiro, y por su hija Sarah. Este concept-store eleva las compras a una forma de arte. Atienden a los clientes de forma soberbia y puedes sentir lo que está pasando en la moda, la música y otras disciplinas. 213 rue Saint-Honoré

10. Galignani

En esta librería lo encuentras todo, y si no, lo encuentran por ti. Bertrand es el librero ideal y Nicolas es único para los títulos en inglés. También hay otra librería que me encanta: ¡La mía! [7L, en 7 rue de Lille]. De ella me gustan especialmente los tres libreros: Hervé, Catherine y Vincent. 224 rue de Rivoli.

11. S.T. Dupont

“En Dupont todo es bueno”. Esto es lo que solía decirse del primer restaurante de comida rápida, que abrió en el barrio latino cuando yo aún iba a la escuela. Bueno, pues en esta tienda de bolígrafos y mecheros con el mismo nombre también todo es bueno. Gusto y calidad. 58 avenue Montaigne.

12. La Maison du Caviar

Si le gusta el caviar (a mí me gusta), no busque otro sitio. También el cangrejo y el salmón me parecen extraordinarios. A la gente le encanta el pastel de queso y el strudel, pero yo no puedo comer esas maravillas. Georges y su equipo convierten este sitio en un lugar único, muy Campos Elíseos pero en el buen sentido. Orient Extreme [21 rue Bayard] también es muy recomendable. 21 rue Quentin Bauchart.

13. Lachaume

Desde que, junto a su hermana, la encantadora Caroline está a cargo de esta floristería (antes era de su abuela), las flores son aún más hermosas. También recomiendo otra, Roses Costes by Dani Rose, en 239 rue Saint-Honoré. 103 rue du Faubourg Saint-Honoré

14. Hilditch & Key

Soy un obseso de las camisas. Incluso las que uso para dormir y los kimonos acolchados que visto cuando pinto en casa. Ni recuerdo la cantidad de modelos de camisas y cuellos que ha hecho esta maravillosa camisería para mí. Soy más que leal a ella: esta es mi locura. Son la perfección. 252 rue de Rivoli.

 

La City no ama a las mujeres

A Isabel Sitz sus jefes le dijeron que un hombre trabajaría mejor

El triunfo legal de la madrileña contra la financiera para la que trabajaba por discriminación sexual, ilustra cómo la cultura machista impera en el empresariado británico.

Isabel Sitz, por la calles de Londres. / CORDON

Machismo es una de las pocas palabras castellanas incrustadas en la lengua inglesa
. Pero hay pocos lugares en el mundo más machistas que la City de Londres
. La industria financiera es un mundo hecho por hombres, para hombres y con el machismo como seña. Eso, al menos, dice el cliché. Y lo confirman las estadísticas.
 En Reino Unido, las mujeres ganan casi un 20% menos que los hombres por hora trabajada, según los datos de la Oficina Nacional de Estadística
. Ese diferencial se dispara en la industria financiera, en la que las diferencias salariales llegan al 55% y hasta el 80%.
Eso no se debe exactamente a criterios de eficacia. John Coates, en tiempos bolsista en Wall Street y ahora profesor de Cambridge especializado en investigar las finanzas desde el punto de vista de la neurociencia, cree que los hombres jóvenes, especie dominante en los mercados financieros, se dejan llevar por sus niveles de testosterona al tomar decisiones de compra y venta de valores.
 Tras monitorizar en 2009 a 17 brókeres, todos ellos varones de edades y proyecciones profesionales variadas de un despacho medio de la City, Coates y sus colegas concluyeron que sus niveles de testosterona estaban relacionados con los niveles de riesgo de las inversiones que decidieron llevar a cabo, pero no necesariamente con la calidad de esas decisiones.
 En su opinión, si en la City hubiera “más mujeres y más hombres maduros se reduciría la inestabilidad financiera”.
Pero la City no ama a las mujeres.
Una investigación publicada en 2009 por la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos británica puso de relieve que las diferencias en el pago de incentivos (los famosos bonus) en las grandes empresas financieras llegaban a ser hasta del 80%; que el 94% de las mujeres recibían bonus menores que los de los hombres; que el 63% de las mujeres cobraban menos que los hombres que hacían el mismo trabajo; que el 86% de las mujeres que habían empezado a trabajar en los 30 meses anteriores lo hicieron con un salario inicial inferior al de los hombres.
 Menos de la mitad de las empresas investigadas estaban haciendo algo para reducir el diferencial de salarios entre géneros y solo un 23% habían puesto en marcha una auditoría para analizar el problema.
¿Han cambiado las cosas desde entonces? No parece.
 Las empresas financieras siguen sin aplicar una de las recomendaciones clave de la Comisión de Igualdad: transparencia sobre el diferencial de salarios según el género de sus empleados.
Y el reciente caso de la española Isabel Sitz, que el pasado noviembre ganó una demanda contra la financiera Oppenheimer Europe Limited por discriminación sexual, ilustra hasta qué punto la cultura machista impera en la City.
Las diferencias salariales y en el pago de incentivos son de hasta el 80%
Madrileña, de 42 años, hija de alemán y de española, Isabel Sitz se marchó a Washington a los 24 años, y de allí, a Nueva York y, luego, Londres.
 Estaba en la cúspide de su carrera como bróker en la City cuando Oppenheimer compró en 2008 el Canadian Imperial Bank of Commerce (CIBC), para el que ella trabajaba. Con el aval de una lucrativa cartera de clientes forjada durante más de tres lustros, sus nuevos patrones la hicieron responsable para Europa del mercado estadounidense.
 Todo fue bien hasta que llegó un nuevo consejero delegado a Oppenheimer Europe, el italiano Massimiliano Max Lami, que se trajo como director general a Robert van den Bergh y fue fichando a una serie de brókeres de su confianza, todos varones.
 Según la versión de Isabel Sitz ante el tribunal de empleo, Lami y Van den Bergh fueron despojándola de su cartera de clientes para dársela a los colegas varones recién llegados.
Esa es una cuestión clave, porque al sueldo base de 90.000 libras (108.000 euros) de Sitz se añadían las comisiones por ventas, lo que disparaba sus ingresos a entre 300.000 y 360.000 euros.
 Sin esos clientes que ella había conseguido caían sus ingresos y su prestigio porque iba bajando peldaños en el escalafón de ventas.
Todo eso en un entorno de creciente machismo en una compañía que los propios brókeres llamaban en correos electrónicos “Bunga Bunga Securities”, en alusión a las fiestas con jóvenes prostitutas del entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi.
 En otro momento, siempre según la versión de Isabel, Van den Bergh le dijo que iba a transferir a otro colega las cuentas de ciertos clientes irlandeses porque pensaba que un hombre haría mejor el trabajo, porque lo importante con los irlandeses es “ir al rugby y beber cerveza”.
Durante dos años, la posición de Isabel Sitz se fue degradando en lo que ella veía como una deliberada campaña para acabar con ella por ser mujer
. Llegaron entonces las noches de insomnio, la pérdida de confianza, los propósitos diarios de reconquistar el terreno perdido y encontrarse con el problema de hacer eso con solo tres clientes propios.
 En junio de 2011, Max Lami le anunció que debido a su bajo rendimiento le iban a bajar el salario: le pagarían el mínimo legal de entonces: 6,08 libras por hora (7,31 euros). Es decir, entre 15.000 y 20.000 euros al año
. Ella pidió tiempo para pensárselo y un viernes de junio les dijo que la estaban discriminando por ser mujer. El lunes estaba despedida.
Les denunció por discriminación sexual y en noviembre ganó el caso en primera instancia
.Ahora falta saber como Sitz es recompensada. Para el tribunal laboral, los dos puntos clave fueron que Oppenheimer Europe mintió al decir que había investigado adecuadamente su denuncia de discriminación sexual y, sobre todo, que la compañía no le ofreció a un colega varón el mismo castigo de reducir su salario básico al mínimo legal, sino que le amenazó con un recorte, pero no tan drástico.
Los jueces vieron ahí la semilla de la discriminación. A Isabel Sitz le estaban haciendo la vida imposible por ser mujer.
 Y la City no ama a las mujeres.

 

Los expresos de ETA se suman a la política

Me tendría que alegrar que no exista una banda terrorista en mi pais, tendría que tener esperanza para los que vivieron sembrando la muerte de forma criminal.....pero....no sé.....no me lo acabo de creer.
Ahora se integrarán en un tipo de vida que para muchos hace 40 años no sabían que existiera, al mercado laboral? con el Paro que hay? ¿dónde se reinsertan, ¿Trabajando en una ONG? y lo digo de verdad, porque son asesinos psicopatas de la vida, matan o mataban con una facilidad irritante, Tomás y Valiente estaba en su despacho, sus víctimas no iban armadas, ni sé que les molestaba.
Matando, asesinando, amenazando, y ahora en la calle? que van hacer? Formar otroo partido político para los Vascos?No es nada facil creerlos, hicieron la masacre en Hipercor, vi lo que hicieron, gente que compraba temprano lo que fuera, yo iba a entrar para comprar un Billete de avión, pero no entré, pensé a la vuelta. Y si hubiera entrado?, nadie a estas alturas lloraria por mi, casi al año la policía los tiene cercados, y los pueden detener, pero avisando a los vecinos, una amiga mia vivia frente a ellos, ya ves cosas de la vida, y el caso de que esta gente no es normal es que compraban en dónde habían asesinado, tenían bolsas de esos almacenes, se supone que aquella nefasta noche cenarían en una buena zona y capaces de haber hecho la compra y limpiado su casa antes de ir a poner la bomba.
¿Me tengo que creer que esos van a dejar de ser lo que fueron?.


Reunión de exreclusos de ETA en Durango, con Kubati, que ha sido el encargado de leer el manifiesto, en primer plano. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Los 63 presos de ETA excarcelados por la derogación de la doctrina Parot ratificaron este sábado en Durango (Bizkaia), en una exhibición de unidad con los 527 compañeros de terror que siguen en las cárceles españolas y francesas, que apoyan sin fisuras y sin críticas su último manifiesto y se suman a la renuncia de los encarcelados a utilizar en el futuro medios violentos, además de asumir la legalidad penitenciaria.
En el escenario del Kafe Antzokia de la localidad vizcaína, el antiguo matadero de la ciudad, los excarcelados avanzaron en la estrategia de acumular fuerzas en torno a los presos, el verdadero motor ahora de ETA, con más miembros dentro que fuera de las cárceles —apenas si quedan medio centenar de terroristas escondidos—, pero sin cruzar la línea de condenar la violencia, pedir perdón o exigir a ETA el desarme y su disolución, como sí ha hecho la izquierda abertzale.
 El portavoz de Sortu, Pernando Barrena, dijo el 30 de diciembre pasado que el desarme de ETA es “fundamental para el proceso de paz”.
Pues no me lo creo....