Triunfaron asociando su marca a rostros famosos: Isabel Preysler, la duquesa de Alba o el príncipe de Gales
Pero Porcelanosa ha encontrado su propia cara
Se llama María Colonques, la heredera.
Guapa, rica heredera y, en breve, casada.
Uno de los imperios
empresariales españoles está en capilla.
La hija del presidente de
Porcelanosa, Manuel Colonques, se casa. María, la niña de sus ojos,
vestirá de blanco el próximo 11 de octubre y congregará a un buen número
de los habituales del papel cuché, un ámbito en el que la propia novia
se desenvuelve con soltura y gusto.
Y es ese el más llamativo viraje del
holding cerámico: de mostrarse prudentes, casi invisibles a los ojos de
la prensa, los dueños de Porcelanosa, y especialmente María Colonques,
han pasado a posar para las cámaras. “Los fotógrafos lo piden”, afirman
en la empresa.
El hecho es que la boda de la heredera se convertirá en
un concentrado de glamour en el que no faltará la que ha sido imagen de la empresa
durante cerca de 30 años, Isabel Preysler.
Fue precisamente el hecho de que los
personajes que contrataban para ser imagen de la firma
pasaran a convertirse en los únicos protagonistas de las inauguraciones
de alguna de las 485 tiendas que Porcelanosa tiene en un centenar de
países lo que decidió a sus propietarios a empezar a mostrar sus propias
caras
. A pasar, también ellos, a ocupar su hueco en el cuché. Tras
muchos años cimentando su marca con rostros famosos, han optado por
posicionarse en primera línea, dejarse ver y fotografiar con sus
fichajes, y así evitar que la firma, su producto, pase inadvertido.
No toda la saga, con sede permanente en Vila-real (Castellón), ha
seguido los mismos pasos.
No todos aceptan esa exhibición pública en la
que se han visto enrolados también algunos directivos.
El grupo, que
cerró el pasado ejercicio con una facturación de 1.075 millones de
euros, con un incremento del 5% respecto al año anterior, está liderado
por dos familias bien distintas: la Soriano y la Colonques.
José Soriano, el señó Pepe, era un hombre discreto hasta puntos insospechados.
Su vida era la fábrica, por la que se movía en bicicleta.
No le gustaba
salir en las fotos, ni recibir un trato especial.
Exigía a sus
trabajadores darlo todo por el negocio, pero también les compensaba
cuando sufrían aprietos. Cuentan que la gama de su coche dependía de la
que tuvieran sus empleados y no la sobrepasaba nunca, que aborrecía que
sus paisanos le vieran con traje y que pedía a su esposa que cuando
acudiera a esperarle a la estación procedente de algún viaje de
negocios, lo hiciera con un jersey viejo que poder ponerse y con el que
taparse la corbata
.
Murió en un accidente de tráfico en diciembre de 2000.
Sus hijas, María José y Sonia, han seguido sus pasos. Forman parte del
consejo de administración y están en el más alto rango de la directiva.
Pero públicamente ocupan un segundo plano.
Entre los Colonques también hay diferencias.
Los dos hermanos (Manuel
y Héctor) son los que aportaron la parte comercial en el nacimiento del
imperio, que este año cumple 40 años.
Entonces apenas tenían 30 años y
llegaron de la mano de su padre, un exportador de cítricos.
Poco a poco
incidieron en las ventas en lugar de en la fabricación (que quedó en
manos de Soriano), en la necesidad de expansión y de
internacionalización, hasta convertir aquel negocio de 50 millones de
pesetas (30.000 euros) en un equipo de más de 5.000 personas.
Héctor se centró en las ventas, y Manuel, en la marca, para que
Porcelanosa se convirtiera en sinónimo de elegancia.
Por eso Héctor
tampoco ocupa un lugar destacado en la imagen pública de la empresa,
mientras que Manuel acude a todos los actos de la firma.
Gina Lollobrigida, Catherine Deneuve, Kevin Costner, Elton John,
Orlando Bloom, Jeremy Irons, Pierce Brosnan, Nicole Kidman, Claudia
Schiffer, George Clooney y Elle Macpherson son algunos de los personajes
que han participado en sus promociones.
La firma llegó, a finales de los años noventa,
incluso a la casa real británica y consiguió que el príncipe Carlos acudiera a algunos de sus eventos.
El acercamiento, en este caso, comenzó cuando Porcelanosa se convirtió
en miembro de The Prince’s Foundation for the Built Environment, la
fundación del príncipe de Gales para la arquitectura y el medio ambiente
urbano, una organización benéfica.
En 1998, el príncipe Carlos ofreció, en su residencia de Saint James,
la primera cena en honor de Porcelanosa para celebrar la colaboración
de la empresa con su fundación.
La relación se fue fraguando y la firma
decoró el interior de la Orchid Room, uno de los aposentos de Highgrove,
la residencia en la que Carlos de Inglaterra pasaba los veranos y los
fines de semana. También han suministrado azulejos para el cuarto de
baño privado de Guillermo, pero el punto álgido llegó cuando el propio
príncipe Carlos sugirió la colaboración de la empresa en el diseño y
construcción de
un jardín de estilo árabe que compitió en el Chelsea Flower Show,
una prestigiosa feria floral de Londres.
Porcelanosa creó, inspirado en
la Alhambra, un mosaico de más de 80.000 piezas engarzadas que simulan
una alfombra y sobre el que se instaló una fuente
. Después de conseguir
el segundo puesto en el concurso, la firma se ofreció a instalarlo en
los jardines de Highgrove.
Desde entonces, han sido muchas las ocasiones en las que el príncipe
de Gales ha agradecido a Porcelanosa su colaboración, entre otras cosas,
con la concesión del sello Royal Warrant, un reconocimiento a la
calidad, una distinción que poseen un número limitado de empresas entre
los proveedores de la Casa del Príncipe, en las que Porcelanosa es la
única española.
Trabaja como directiva en una empresa del grupo y se la reconoce como "la heredera"
También han unido su imagen a la de la marca personajes como Amaia
Salamanca, Carmen Martínez Bordiú, el modelo Andrés Velencoso o el
torero Cayetano Rivera.
Y se ha visto a los Colonques fotografiados con
la duquesa de Alba en la inauguración de su tienda en Sevilla. La
aproximación hacia esta grande de España comenzó en los ruedos.
Coincidieron en la tradicional corrida goyesca en Ronda y también en el
Salón Internacional del Caballo de Sevilla.
La relación se forjó por el
interés de la duquesa por acudir a una de las cenas anuales con el
príncipe de Gales, en las que Porcelanosa tiene potestad para invitar a
comensales.
Isabel Preysler es de la casa desde hace más de 30 años.
Daba el
perfil de lo que la empresa buscaba transmitir: elegancia, sobriedad...
pero en esos momentos ella estaba en la cima de la fama y no se decidía.
“Acudimos personalmente a su casa para hablar con ella”, recuerdan
fuentes de la empresa.
Después de meditarlo mucho, aceptó.
Se trata de
contratos que maneja directamente la familia, y cuyos detalles no
trascienden ni a los altos ejecutivos.
Prácticamente con todos se ha fotografiado
Manuel Colonques, un hombre que tiene como
hobby los palomos de competición, una práctica muy típica de Vila-real, su localidad natal.
María Colonques no es más heredera que sus seis primos o su hermano
Manuel, pero sus apariciones en público, que también forman parte de su
trabajo, han provocado que se le reconozca como “la heredera de
Porcelanosa”. Desde hace más de diez años trabaja como directiva de una
de las empresas del grupo, Venis, donde centra su actividad en el
desarrollo de nuevos diseños.
Su presencia en revistas del corazón ha
hecho que pase a formar parte ya de la imagen de la firma.
Y no se
escatima vestuario para que así lo sea.
María, que lucirá una creación exclusiva diseñada personalmente por
el modisto libanés Elie Saab para ella, se casa con Andrés Benet, un
farmacéutico y nutricionista a quien conoció hace algo más de dos años.
Se prometieron en diciembre y desde entonces se han afanado en cuidar
los detalles del enlace.
Pero el boato del que, a buen seguro, se engalanará la boda no
dejará, sin embargo, de lado el origen de la empresa
. El enlace será en
la iglesia de Vila-real y allí mismo se empezará a exhibir el
reconocimiento a sus raíces, con la participación de la local Coral Sant
Jaume, pero también de la Orquesta Sinfónica del Mediterráneo, a la que
se unirá la actuación como solistas del tenor valenciano Vicente
Ombuena y la soprano coreana Jin Jung Park.
Los 650 invitados, un centenar más de los que asistieron en 2010 a la
boda del otro hijo de Manuel Colonques, serán trasladados
posteriormente al Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia.
Muchos de
ellos volverán a verse en el próximo gran evento de la firma: la
apertura, el año que viene, de la primera tienda en Manhattan tras la
adquisición de un edificio de seis plantas en la Quinta Avenida de Nueva
York que será rehabilitado por el arquitecto Norman Foster.