Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 jun 2013

‘El nombre de la rosa’, a escena


Un ensayo de 'El nombre de la rosa'.

El nombre de la rosa, obra cumbre de Umberto Eco escrita en 1980, hablaba de la opulencia de la Iglesia Católica, del miedo al conocimiento, de la censura del saber.
 Temas que permanecen intactos en la primera adaptación teatral que se ha hecho en el mundo de esta obra emblemática que fue todo un best-seller en los años ochenta del pasado siglo. La versión escénica de El nombre de la rosa, se estrena hoy en el Gran Teatro de Cáceres, inaugurando el XXIV Festival de Teatro Clásico de esa ciudad extremeña.
El montaje cuenta con una adaptación escénica realizada por José Antonio Vitoria y Garbi Losada, quien también se ha encargado de la dirección del espectáculo en el que participan 12 actores principales y unos 30 figurantes, encabezando el reparto Karra Elejalde, en el papel del fraile Guillermo de Baskerville, y Juan José Ballesta, en el de su joven discípulo Adso de Melk. Ambos tratan de desentrañar una serie de extrañas muertes que se suceden en una abadía benedictina en el siglo XIV. "Mi personaje es un reto, el teatro implica un compromiso muy grande", dice Elejalde. "Los hemos abordado desde el plano naturalista, como si la obra fuese un Chéjov. Guillermo es un franciscano progresista, un tipo muy comprensivo, al que no le gusta juzgar, y yo, por eso, no lo he llevado por la energía ni por lo físico, sino más bien por el camino de un hombre tranquilo y cariñoso, que comprende que los seres humanos estamos sujetos a mezquindades y pecados
. Va ser un espectáculo de calidad porque la historia es apasionante".
El estreno de este montaje no contará con la presencia de Eco, aunque sí con sus permisos para poner en pie este ambicioso proyecto abordado conjuntamente por cuatro compañías, conocidas en el sector teatral, Ados Teatroa, Al Revés Producciones, Tres Tristes Tigres y La Nave Producciones, de cuatro comunidades autónomas (País Vasco, La Rioja, Navarra y Extremadura).
Karra Elejalde y Juan José Ballesta, actores principales de la versión teatral de 'El nombre de la rosa'.
Llevan años peleando por sacar a flote el proyecto, tras adquirir los derechos para su puesta en escena, algo que se hace por primera vez, lo que podría parecer insólito, sobre todo teniendo en cuenta el éxito mundial que tuvo la versión cinematográfica de esta novela, con la película dirigida por Jean-Jacques Annaud en 1986 y protagonizada por Sean Connery y un adolescente Christian Slater.
“Con la Edad Media como telón de fondo, El nombre de la rosa contiene una original mezcla de relato detectivesco a lo Agatha Christie y novela culta, y se revela como una aventura laberíntica, que participa de las características propias de la novela policíaca, la crónica medieval, o la alegoría narrativa”, comenta Losada, “su apasionante trama, llena de golpes de efecto, nos deslumbra además con la reconstrucción portentosa de una época, de sus diversas formas de pensar y los conflictos que entre ellas se desatan”.
Tanto la escenografía como el vestuario se han adaptado a la época en la que transcurren los hechos, y se ha pretendido que fueran elementos que contribuyeran a recrear la atmósfera de misterio que ideó el escritor italiano en su novela.
El montaje que se estrena en Cáceres supone la primera adaptación para el teatro de este best-seller de los años 80 que aborda un debate siempre vigente: la riqueza de la Iglesia Católica, el miedo al conocimiento y la censura del saber.

Muere el Autor de WILT, Con el que reímos sin saber que lo que escribía se iba a convertir en verdad

El escritor Tom Sharpe, en una imagen de 2004. / Marcel.lí Sàenz

El escritor británico Tom Sharpe ha fallecido a los 85 años en su domicilio de Llafranc, en Palafrugell (Girona), por una complicación de su diabetes
. Nacido en Londres en 1928, y autor de obras como Zafarrancho en Cambridge (Anagrama), tuvo una infancia difícil en la que su padre, un predicador a la antigua, trató de inculcarle ideas fascistas.
 Está previsto que la incineración se celebre este fin de semana en Palafrugell, a la espera de la llegada de una de sus hijas que reside en Estados Unidos. Posteriormente sus cenizas se repartirán entre la localidad gerundense, Cambridge y Sunderland.
El Ayuntamiento de Palafrugell prepara actos de homenaje debido al respeto que la localidad tenía por el escritor, que llevaba 22 años viviendo en Llafranc, el lugar que eligió para continuar con su actividad literaria.
Estudió en Cambridge, pasó un tiempo en la Marina y, en 1951, a los 23 años, una decisión cambió su vida: emigrar a Suráfrica en busca de nuevas oportunidades.
 Aunque él aún no lo sabía, allí encontró el material que, en tono de farsa, le permitiría años después escribir su primera novela, Reunión tumultuosa. En 1961, Sharpe fue deportado por criticar el apartheid y, de vuelta a Inglaterra, trabajó diez años en el Cambridge College of Arts and Technology, donde se las tuvo con un grupo de alumnos más bien brutos que le proporcionaron un material excelente para su Wilt.
El escritor Xavier Moret entrevistó como periodista varias veces al autor británico y le visitó en los años ochenta en su casa de Cambridge, donde, según dice, " ya dio muestras de su buen humor", y en su retiro de Llafranc. "Recuerdo que le gustaba hablar de sus años en Sudáfrica, de su lucha contra el apartheid y de su etapa de fotógrafo, que terminó en 1969. Cuando le visité en Llafranc, ya tenía 70 años y no andaba muy bien de salud, pero me invitó a comer y me instó a pedir los mejores manjares
. "Ya que yo no puedo comerlos, por lo menos me gusta ver que alguien los come en mi mesa".
Moret, gran conocedor de su obra, explica que Sharpe "le estaba muy agradecido a Wilt, su personaje estrella, y admiraba a Wodehouse y Waugh, grandes escritores humoristas británicos, como él. Algunos de sus libros son desternillantes, pero en los últimos tiempos había experimentado un bajón. No tenía en gran consideración a los críticos. "Son excelentes conductores de asiento trasero. Saben muy bien adónde hay que ir, pero no tienen ni idea de conducir".
Tom Sharpe, en al celebración de los 25 años de Anagrama, en 1994.
Sharpe no publicó su primera novela hasta 1971, a los 43 años. Por lo que cuenta, se puso a escribir en tono de farsa a ver qué salía. Y dio en el blanco. En 1976 publicó Wilt y el éxito ya fue total. En 13 años, entre 1971 y 1984, publicó 11 novelas. Luego vino un parón hasta 1995.
Además de su labor narrativa, El autor de Zafarrancho en Cambridge comenzó su andadura fotográfica en Johannesburgo, donde empleaba el escaso tiempo libre que le dejaba su trabajo de docente en un internado de niños blancos a tomar imágenes en los suburbios de la ciudad. Su insistencia en dejar testimonio de aquella penuria le llevó a la cárcel, acusado de "político subversivo y comunista peligroso". Finalmente, la deportación le devolvió de nuevo a Inglaterra, no sin antes perder 36.000 negativos, quemados por el departamento especial de la policía, aunque se salvaron otros 6.000 que había dejado, "por seguridad", en casa de unos amigos.
Tom Sharpe se incluye en las listas de grandes autores de lo que se denomina humor británico en literatura, un género especial, con escritores de gran talento, con exquisito manejo de la ironía y sutileza por un lado o políticamente incorrecto por otro. Autores como Chaucer o Sterne, e incluso Shakespeare, son los precursores de este tipo de literatura. Luego vendrán otros, como Chesterton, Lewis Carrol, Edward, Lear, PD Wodehouse o Alan Benett, hasta llegar a los más nuevos, donde se puede incluir a Alan Benett, Will Self, Nick Hornby y Julian Barnes, así como Paul Torday, Helen Fielding y Adam Thirlwell.
El periodista catalán Llàtzer Moix escribió en 2002 una biografía sobre el autor británico, Wilt soy yo. Conversaciones con Tom Sharpe (Anagrama). Moix considera que Sharpe era “un autor con diferentes registros de humor en su escritura. Brillante, en ocasiones, ácido y distroller”. Tal vez se entienda mejor su obra si se conoce su vida desde la infancia. Una madre enferma y un padre que pasó del socialismo al nacionalsocialismo. “Las primeros documentales que Sharpe ve sobre la actuación de los nazis y los campos de concentración le hacen alejarse de su progenitor.
Su estancia en la universidad de Cambrigde, donde estudió Historia, no fue muy placentera, era un pobre entre los adinerados, ni tampoco su alistamiento en la Royal Navy”, puntualiza Moix.
 En Sudáfrica ejerció de trabajador social, maestro y fotógrafo, y escribió 9 obras de teatro contra el apartheid, una de ellas se estrenó en un teatro de Londres.
“Sharpe poseía una ética personal muy firme. Su gran momento literario en Gran Bretaña se produce entre las décadas de los 70 y 80 que logra atrapar a muchos lectores hasta vender en lengua inglesa 5 millones de ejemplares. Algunas de sus obras como El temible Blott o Zafarrancho en Cambrigde fueron grabadas para series de televisión en la década de los setenta. A España, sus obras llegan más tarde y tiene también su momento”, explica su biógrafo.
El escritor británico decide instalarse en Llafranc (Girona) después de un Congreso del Pen Internacional de Escritores en el que conoció la zona y le gustó. “Coincidió también que en el gobierno estaba Margaret Thatcher y comenzó a desaparecer en Gran Bretaña el estado del bienestar, mientras en España se estaba construyendo. En los años que vivió en nuestro país no se molestó por aprender castellano. Disfrutaba fumando un puro, tomando un wisky y escribiendo”, puntualiza Moix.
Tom Sharpe manifestó públicamente su admiración por la Sanidad Pública española y protestó por los anuncios de recortes en esta materia que leía en la prensa. “Siempre me han tratado excelente en los centros de Cataluña en los que me han atendido por mis dolencias”.
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Tom Sharpe (izquierda), y Jorge Herralde en la última presentación del escritor para Anagrama, en 2009.
Estuvo aquí en Canarias en una Feria del Libro, lo fuimos a escuchar y a que firmara su libro WILT que tanto nos hizo reir sin saber que nos avisaba que eso nos iba a ocurrir....

5 jun 2013

Angelina Jolie reaparece en público tras revelar su doble mastectomía

ATLAS

La actriz estadounidense Angelina Jolie reapareció este domingo en público tras dar a conocer hace dos semanas que se había sometido a una doble mastectomía, durante el estreno en Londres de la última película de su pareja Brad Pitt, World War Z.
La pareja paseó junta por la alfombra, en este caso negra, que llevaba a la sala de Leicester Square, donde se proyectará el último filme de Pitt, en el que interpreta a un empleado de la ONU luchando por salvar el mundo de zombies.
Al igual que Pitt, Jolie iba de negro, con un vestido entallado sin mangas y sin escote que realzaba su esbelta figura. Ambos se mostraron sonrientes y firmaron autógrafos a los fans congregados en la céntrica plaza londinense.
Angelina Jolie reveló el pasado 14 de mayo en un artículo en el periódico The New York Times que se había sometido a una doble mastectomía preventiva de cáncer de mama, pues tenía un 87% de posibilidades de padecer esta enfermedad y un 50% de desarrollar un tumor maligno de ovario.
Jolie tiene un gen defectuoso que, según explicó, ya costó la vida a su madre, Marcheline Bertrand, quien "luchó contra el cáncer durante casi una década y murió a los 56 años". El pasado domingo falleció en Estados Unidos su tía Debbie Martín, hermana de su madre, de cáncer de mama. Jolie no pudo asistir a su funeral por encontrarse con Pitt en Londres, pero ha estado en contacto con la familia.

Fármacos contra el gen del miedo

Imagen de archivo de las torres gemelas durante el ataque del 11S. / Reuters

El gen oprl1, que regula el miedo en los ratones y en los humanos, está implicado en el estrés postraumático, el gran problema psiquiátrico para las víctimas que sobreviven a un atentado o a un accidente, y que llegó a convertirse en un problema de salud pública tras el 11S y el 11M para una fracción sustancial de las poblaciones de Nueva York y Madrid.
 El gen fabrica el receptor de la nociceptina, y las moléculas agonistas, o futuros fármacos, dirigidas a estimularlo previenen el estrés postraumático en ratones.
Los científicos de la facultad de medicina de la Universidad de Emory, en Atlanta, presentan sus resultados en Science Translational Medicine, la subsidiaria de la revista Science para las investigaciones que aspiran a una aplicación clínica directa. Raül Andero y sus colegas plantean la posibilidad de probar ese tipo de fármaco en las víctimas de atentados o accidentes, justo después de la situación traumática y antes de que se desarrollen los síntomas plenos del estrés postraumático.
Karen Seal y Murray Stein, profesores de psiquiatría en dos de los campus de la universidad de California, San Francisco y San Diego, y que no están relacionados con el estudio, consideran en Science Translational Medicine que el trabajo de Andero y sus colegas “debe motivar otras investigaciones similares que muevan las moléculas prometedoras del banco del laboratorio al campo de batalla o la zona de un desastre”.
Seal y Stein imaginan, por ejemplo, un tratamiento profiláctico post-exposición (poco después del acontecimiento desencadenante y antes de que se desarrollen los síntomas del estrés postraumático) “para la policía, los bomberos, el personal de emergencia o los militares” que vayan a intervenir en las tareas de rescate.
Hay dos propiedades de los agonistas (estimuladores) del receptor de la nociceptina (oprl1) que los hacen atractivos para su aplicación farmacológica.
 Pese a que los investigadores de Emory empezaron administrándoselos a sus modelos animales por inyección directa en la amígdala –la estructura cerebral de donde emana el miedo en roedores y humanos, nada que ver con las amígdalas de la garganta—, pudieron extender después los resultados administrando el fármaco de formas más aceptables para los futuros pacientes; es posible que pudieran usarse como pastillas.
La segunda propiedad es algo más sutil, o al menos rebuscada.
El receptor oprl1 es muy similar al receptor de opiáceos m, que es el componente neuronal a través del cual la morfina y sus derivados ejercen su acción en el cerebro, incluida la adicción y la habituación a esas drogas y fármacos.
Pero esa alta similitud, debida a que ambos receptores provienen de la duplicación de un solo gen ancestral, no impide que se puedan dirigir fármacos específicos a uno u otro.
 Los agonistas de oprl1 que han usado los investigadores de Emory son completamente ciegos al receptor de opiáceos m, lo que sin duda les evitará una pila de trabas legales en su camino hacia la farmacia.
El receptor de la nociceptina (la proteína fabricada por el gen oprl1) y la propia niociceptina (que es un neuropéptido, uno de los tipos de moléculas que modulan la actividad de las neuronas) están implicados en el control de varios procesos cerebrales tanto en humanos como en los demás mamíferos, y sobre todo en actividades relacionadas con los instintos y las emociones. Y pocos comportamientos instintivos habrá más universales que el miedo.
Gran parte de la investigación biomédica depende crucialmente de encontrar modelos animales válidos de la enfermedad humana que quiere estudiarse, y esto puede llegar a ser bastante complicado cuando se abordan dolencias psicológicas o psiquiátricas.
 Una de las innovaciones menos presentables –aunque también más importantes— del trabajo de Emory es la técnica que han tenido que idear para causar a los ratones un verdadero estrés postraumático. No sirvieron ni los campanazos ni las descargas habituales: hubo que atarles a una madera durante dos horas. Entonces sí que necesitaron los fármacos.