Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

9 may 2013

Golpe del Supremo a las ‘cláusulas suelo’


Afectados por hipotecas frente al senado / Samuel Sánchez

El Tribunal Supremo ha analizado las cláusulas suelo de las hipotecas para ver si este tipo de condiciones son abusivas.
Y ha concluido, en una resolución que supone un varapalo para la práctica bancaria habitual, que, aunque en general son “lícitas”, para no ser consideradas abusivas deben ser “comprensibles” y “transparentes”.
 El alto tribunal hace una interpretación amplia de estos términos, señalando que el requisito va mucho más allá de que el tenor literal de la cláusula sea claro.
 Exige además que el consumidor pueda comprender la importancia de lo que está firmando: un límite a que la cantidad que paga cada mes baje si lo hace el euríbor. La sentencia declara nulas, por no cumplir estas condiciones, las cláusulas impugnadas en este caso concreto —del BBVA, Cajas Rurales Unidas y NCG—, añadiendo que se trata de cláusulas que las tres entidades han incorporado a múltiples hipotecas.
La entidad debe informar demanera muy directa de que la cláusula limita la rebaja de la cuota mensual del crédito
El Supremo, que condena a las entidades a eliminar esas cláusulas de los contratos y a cesar en su utilización, rechaza sin embargo la retroactividad de la sentencia por el riesgo de que se generen “trastornos graves con trascendencia en el orden público económico”, según argumenta.
 La resolución no afectará a los pagos ya efectuados ni a “las situaciones definitivamente decididas” por resoluciones judiciales firmes. Las entidades no tendrán, por tanto, que devolver nada a pesar de que el tribunal considera que las cláusulas eran abusivas.
EL PAÍS
Fuentes del BBVA se limitaron a incidir en que la sentencia “no cuestiona la validez de las cláusulas suelo” y no afecta a las cantidades pagadas, pero no explicaron cómo van a cumplir la resolución.
Las cláusulas suelo son condiciones muy habituales que el banco introduce en algunos préstamos hipotecarios para que, bajen lo que bajen los tipos de interés, el deudor tenga un tope mínimo —de tipo de interés o de referencia— que pagará en todo caso
. A veces, pero no siempre, ese contrato incluye también una cláusula techo que establece un tope máximo, algo que suele parecer una contraprestación que da el banco a cambio de que el deudor acepte la cláusula suelo.
El alto tribunal —en una sentencia dictada por el Pleno de la Sala de lo Civil pero cuyo fallo fue avanzado el pasado 20 de marzo— no considera comprensibles este tipo de cláusulas solo por el hecho de estar escritas de forma clara en algún lugar del contrato, sino que entiende que debe examinarse este en su conjunto para ver si el consumidor pudo realmente darse cuenta de la importancia que tenía esa condición dentro del contrato.
La resolución, que tiene su origen en una petición de la Asociación de Usuarios de los Servicios Bancarios (Ausbanc), señala que las cláusulas impugnadas, si se examinan “de forma aislada”, sí cumplirían “las exigencias legales para su incorporación a los contratos”. Pero la información global que ofrecieron las entidades era inadecuada e insuficiente.
El Supremo afirma que, por un lado, las condiciones impugnadas eran cláusulas “definitorias del objeto principal del contrato”. A pesar de ello, las entidades les daban "un tratamiento impropiamente secundario”. Es decir, dentro del contrato, el consumidor no podía percibir lo relevante que iba a ser esa cláusula suelo para su préstamo hipotecario —y para las cuotas que iba a pagar a partir de ese momento—.

Un interés variable que era fijo

El Supremo critica además que, en estos supuestos, lo elevado del suelo que fijaban los bancos convertía de hecho el préstamo “teóricamente a interés variable”, en un “préstamo a interés fijo, variable exclusivamente al alza”. Es decir, la cláusula convertía la hipoteca en un préstamo que subía si lo hacía el euríbor, pero que variaba muy poco si este bajaba.
La información, en general, no era “suficientemente clara”, según el alto tribunal. Además, las cláusulas suelo se habían unido al contrato sin informar al consumidor de forma “previa, clara y comprensible” de lo que le habrían costado “otras modalidades de préstamo de la propia entidad”, impidiendo que el cliente pudiera hacer una comparación y decidir en consecuencia.
La sentencia añade que en los contratos analizados se creaba “la apariencia” de que las bajadas del euríbor bajarían la cuota hipotecaria, algo que no era real. Y señala que se creaba también la “apariencia” de que el suelo tenía “como contraprestación inescindible” la fijación de un techo, lo que tampoco era cierto.
En el caso de las cláusulas utilizadas por el BBVA, además, el Supremo entiende que se ubicaban “entre una abrumadora cantidad de datos” entre los que quedaban “enmascaradas” y que diluían “la atención del consumidor”. El cliente, finalmente, no sabía lo que estaba firmando.

Muere el actor Alfredo Landa, mito del cine español

El icono del landismo, premio al mejor actor en Cannes con 'Los santos inocentes', ha fallecido hoy en Madrid a los 80 años.

Alfredo Landa, retratado en 2000. / bernardo pérez

Hubo un tiempo en que el acorazado Landa parecía invencible
. Por cine, televisión y por carácter. Él solo tiraba de una industria, la del cine, y él bautizó a un estilo: el landismo.
 A ver quién iguala eso. O sus 120 películas, la mayor parte de ellas de protagonista, y su medio siglo delante de las cámaras (porque debutó tarde, a los 29 años).
 Y el Premio de interpretación en Cannes y dos goyas, y otro de Honor… Todo eso se ha apagado hoy en Madrid a los 80 años.
 Y aunque ahí están trabajando grandes como José Sacristán o Concha Velasco, compañeros de esa generación bragada en películas de tipos peludos y suecas macizas, de orgullo de patria y de desconcierto ante lo nuevo, la desaparición de ese señor achaparrado, firme, de manos grandes, avisa: se acaba una época.
Landa casi salta la banca en su nacimiento, un día 3 del mes tres del 33, a las tres de la tarde, y en Madrid ha vivido durante años en el portal 3 de su calle.
 Nació en Pamplona y su familia –su padre era Guardia Civil, que hubiera querido un abogado en casa- se trasladó a San Sebastián siendo él niño. Y de allí salió para ser actor.
En Donostia descubrió la interpretación, en el Teatro Español Universitario, allí le picó el gusanillo. “Recuerdo un día, volviendo de noche a casa después del ensayo, que empecé a repetirme sin parar: ‘Yo tengo que ser cómico, tengo que ser cómico”.
 Pero su madre no quería saber nada de cómicos. “Yo avisé a mi madre: 'Mamá, si no me dejas irme, me quedo y acabo la carrera de Derecho, pero si a los 40 años soy un infeliz, te echaré la culpa a ti”.
Así que con 7.000 pesetas y una carta de recomendación para el director del Teatro Nacional de Cámara -“tras haber ganado el premio nacional al mejor actor en el TEU”- se metió en el tren rumbo a Madrid en 1958.
En Madrid escaló poco a poco en el mundo del teatro, un universo bullicioso, pero de hambre y mucha cutrez. José Sacristán lo recuerda: “Yo al landismo le tengo mucho respeto, y a Alfredo Landa más. Yo era el meritorio de la compañía titular del teatro Infanta Isabel y él ya estaba allí. Él ya había hecho Nacida ayer, que había sido previamente incluso una gran película. Ya tenía nombre.
Yo defiendo el landismo y sus alrededores.
 Con el tiempo la gente ve que Landa es un actor inmenso, inmenso.
Sin ponernos exquisitos, hay que poner las cosas en su sitio y hacer justicia: para mí el landismo era que me sonara el teléfono, comer, trabajar…”.
En una de esas salas, el Teatro María Guerrero, captó la atención del director José María Forqué. "Forqué y Pedro Masó se fijaron en mí en el María Guerrero donde estaba haciendo Eloísa está debajo de un almendro
. Masó le preguntó a Forqué: 'Oye, ¿quién coño es el bajito ese, que no le conozco de nada?’.
 Forqué cogió el programa y le dijo: "Uno que se llama Alfredo Landa".
 Y tres días después me soltó Pedro Masó: 'Bueno, usted va a empezar en el cine por la puerta grande", con 10.000 pesetas por tres semanas. Así debutó con Atraco a las tres en 1962 junto a consagrados como José Luis López Vázquez y Gracita Morales.
A Landa siempre le encantó la comedia: "Esa chica tiene una mirada que no la tiene nadie.
 Es el género mejor, el más importante, también el más difícil. Yo estrené 40". Sacristán decía algo parecido: "Siempre ha existido una mirada por encima de mucho pijo, de mucho indocumentado sobre la comedia.
 Yo no tiro nada, y leí hace poco revistas de cine de hace cuatro décadas con críticas de llamémosles ilustres que crujían aquellas películas y nos ponían de vuelta y media.
Y ahora venga a reivindicar. Salvando las distancias, Preston Sturges ha contado más cosas de nuestra sociedad que Francesco Rossi".
 No fue Landa quien inventó el término, pero desde luego siempre se enorgulleció de él: "Yo no creé esa palabra, pero estoy agradecidísimo al tío que la ideó.
Lo asumo, lo asumo. El landismo ha marcado y, aunque muchos se han referido a él peyorativamente, hoy se habla de él como un fenómeno de la sociedad", afirmaba.
 Ahí estaba el españolito compungido, el superviviente pillo ante la supremacía extranjera, el tipo que hacía dinero con el pelo en pecho y que ante una sueca intentaba demostrar un don de lenguas y una hombría imposibles
. Y Landa se metía ahí, con su ritmo sincopado, con su fluidez natural para declamar sus diálogos, para hacer creíble cualquier chorrada que le hubieran escrito.
Y sí, el cine le amó con locura, pero él amó al teatro: llegó a interpretar dos veces al día Ninette y un señor de Murcia, y lo compaginaba con el rodaje del filme de Fernán Gómez sobre la obra.
 El escenario lo dejó en 1977 con el musical Yo quiero a mi mujer.
Del landismo destacan Cateto a babor, No desearás al vecino del quinto, Vente a Alemania, Pepe (una comedia con un personaje tristísimo como protagonista), El arte de casarse, Los subdesarrollados, Una vez al año ser hippy no hace daño, París bien vale una moza, Las leandras, Cuando el cuerno suena...
Y el misil Landa seguía ahí: "Sí, soy visceral, y tengo mala leche de vez en cuando
. Pero me enfado poco, aunque en el cine me cabreaba muy bien".
 Tendría carácter, pero más aún talento. En 1976 entra en el drama con El puente, de Juan Antonio Bardem. De repente, algunos empiezan a descubrir lo que para otros era obvio: Landa era un actor grande, inmenso, intuitivo pero dúctil. Y llegó José Luis Garci, con Las alegres praderas, El crack, El crack II, Canción de cuna... Su German Areta de El crack es modélico. Pero su Paco el bajo de Los santos inocentes es doloroso, nacido desde las entrañas, desde un sitio al que empezó a recurrir en sus últimas décadas de trabajo. En Cannes obtuvo junto a Paco Rabal el premio a la mejor interpretación. Es tiempo de películas como La vaquilla, de Luis García Berlanga (al inicio de su carrera ya había aparecido en El verdugo), Tata míaEl bosque animado, La marrana (por estas dos películas de José Luis Cuerda obtuvo sendos Goya), Sinatra, El río que nos lleva, y sus últimos trabajos con Garci: La luz prodigiosa, Historia de un beso y Tiovivo c. 1950. Luz de domingo fue la última y con ella decidió retirarse. "Un día vi en un programa de televisión a alguien a quien yo admiraba mucho, y le vi mal. Y me cacé diciéndole a la televisión: 'Retírate, hombre'
. Y me volví y me dije: 'Bueno, ¿y tú qué?'. Y me miré al espejo y me dije: 'Pues tengo que pensarlo". Fue candidato al Goya al mejor actor la misma noche en que recibía el premio de Honor
. Al recoger el galardón, en mitad de su discurso, se ofuscó: "Me levanté. En la pantalla empezó a desfilar toda mi vida, todas mis películas.
Salieron a recibirme Pepe Sacristán y Miguel Angel Rellán, aplaudiendo.
 Al darme la vuelta vi a 3.000 personas puestas en pie, aplaudiendo también.
 Y perdí el control de mis nervios. Lo que me pasó allí arriba no me había pasado jamás, no me venían las palabras".
Su salud fue a peor, los médicos le quitaron sus dry martinis
-"Hago el mejor el mundo"- y sus gin tonics. "A veces me he puesto a considerar mi vida y me he preguntado: 'Y si no hubieses sido actor, ¿qué coño habrías sido?'.
Y me he contestado: '¡Habrías sido un gilipollas!".

 

El Año Carmen Amaya calienta motores


Carmen Amaya en un fotograma del programa de TV-3 'El meu avi'.

En 1920, una niña gitana llamada Carmen Amaya debutaba en el café-cantante del restaurante 7 Portes: bailaba con tal arte y energía que pronto se hizo famosa en Barcelona como el torbellino gitano.
 En ese mismo escenario, se presentó este jueves oficialmente el Año Carmen Amaya, una batería de actos que honrarán la memoria de la más genial bailaora gitana de todos los tiempos con motivo de una doble y significativa efemérides: en 2013 se cumplen el centenario de su nacimiento- vino al mundo en una barraca del Somorrostro barcelonés en 1913- y el cincuentenario de su muerte, en 1963, en Begur.
"No se puede entender la cultura catalana sin la aportación de la cultura gitana",
 afirmó el consejero de Cultura, Ferran Mascarell en un acto que glosó la dimensión de Carmen Amaya como auténtico mito de la cultura romaní. Impulsado por el Departamento de Cultura de la Generalitat, el Año Carmen Amaya tiene como comisario a Xavier Albertí, nuevo director del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), pero no dispone de un presupuesto específico.
 "Cada una de las instituciones que colabora en esta celebración asumirá los gastos de su propio presupuesto y la programación que presentamos es solo una muestra, está abierta a todas las iniciativas que quieran sumarse", explicó Mascarell, estimando el coste de los actos " alrededor del millón de euros".
El Año Carmen Amaya, arrancó con discursos y también con cante y baile flamenco: el pellizco del cantaor José Antonio Martín Yáñez, Salao, en una taranta con giros muy personales acompañó el baile intenso de David Romero cerró el acto -y tiene especial mérito, a una hora intempestiva para esperar al duende flamenco, al filo del mediodía, tras un copioso desayuno con algunos de los platos preferidos de la homenajeada, incluidas migas, potaje, estofado de ternera y las míticas sardinas que la mítica bailaora asaba, para desespero de los clientes, en una habitación del Waldorf Astoria durante sus largas estancias en Nueva York.
Una exposición en La Virreina que muestra a través de las fotografías de Colita y Julio Ubiña las vivencias de la artista en el último año de su vida -podrá verse desde el próximo 8 de mayo hasta el 7 de julio abre un amplio abanico de propuestas. Destaca el Festival Ciutat Flamenco, organizado por Tallers de Músicos y el Mercat de les Flors (23 al 26 de mayo), que ofrecerá el espectáculo Los que nos queda de Carmen, con la participación de niños gitanos del barrio del Gornal de L´Hospitalet, alumnos del Institut del Teatre y la colaboración de la bailaora Eva Yerbabuena.
"El flamenco y la cultura gitana tienen una importancia vital, por tradición, historia e influencia, en la construcción de la cultura catalana, y el Año Carmen Amaya debe ser un espacio de reflexión para analizar esa influencia en el mundo del baile, la música, el teatro, la pintura y todas las artes", explica Xavier Albertí, encargado de coordinar las diversas iniciativas que quieren honrar la memoria de la inolvidable artista "que representa la esencia del arte gitano".
La inauguración de la Sala Carmen Amaya en el Mercat de les Flors, una actuación de Rocío Molina junto a la fuente que lleva el nombre de la inolvidable artista, situada en el barrio de la Barceloneta, una muestra de cine flamenco y el espectáculo La Capitana, programado del 23 de octubre al 3 de noviembre en el TNC figuran en una agenda aún abierta en la que hay espacio para el estreno de diversos documentales, o la proyección en el Canal 33 el 2 de noviembre, día de su nacimiento, del filme Los Tarantos, de Rovira Beleta, y el programa El meu avi, en el que la nieta de Carmen Amaya, Omayra, también bailaora, viaja de Nueva York a Barcelona para conocer los escenarios que marcaron la vida de su abuela.
El Concurso-Festival de Cante Flamenco del Centro Cultural Gitano La Mina, el Festival de Música de Begur y diversos espectáculos programados en diversos locales y calles de Barcelona recordarán la huella de una artista que revolucionó el baile flamenco.

Cosas que (aún) no sabes de Karl Lagerfeld...............Del Blog Delitos y Faldas

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Si usted es un adicto a la moda (o simplemente un lector de periódicos) sabrá, seguramente, que Karl Lagerfeld adelgazó 40 kilos con el único fin de embutirse en los trajes de Hedi Slimane; que tiene una gatita (Choupette) a la que mima hasta el ridículo y que se bebe su propio peso en Coca cola light cada día.
 Pero la extraordinaria biografía de este alemán de 80 años encierra excentricidades e historias como para llenar tres vidas de humano vulgar. El propio modisto relata (e ilustra) algunas de las más fascinantes en el documental Karl Lagerfeld se dibuja que Canal + estrena el próximo viernes 10 de mayo a las 20:30h, dentro de la programación de Canal+ está de moda.



En un sencillo bloc, Lagerfeld retrata a su madre, a un joven Yves Saint Laurent o a sí mismo "cuando había descuidado un poco su peso" con un trazo tan hipnótico como su relato
. Y mientras pinta va contando la historia de su vida
. Un formato que ya ha hecho fortuna en las redes sociales y que ha sido replicado por estrellas de Youtube como Grace Helbig o Jenna Marble (la que te enseña a maquillarte borracha).

Y, como no podría ser de otra forma, el diseñador revela algunos detalles sorprendentes sobre su particular mundo que solo ayudan a aumentar su leyenda.
Una auténtico test para que los lagerlófilos midan su nivel de conocimientos ¿Cuánto sabe usted sobre Lagerfeld?
¿Con qué duerme Karl Lagerfeld?
Nada de pijamas de seda o algodón de 30.000 hilos
. El señor de Chanel duerme con una camisola larga (de cuello alto, por supuesto) que él mismo ha diseñado y que no se quita mientras pasa las mañanas pintando. Mr Scruch fashion.
 ¿Cuál era el diseñador favorito de la madre de Lagerfeld?
Pues no, no era su hijo. De hecho, según cuenta el modisto, su madre -"delgadísima hasta su muerte"- consideraba "horrible" todo lo que el diseñaba y solo vestía de Sonia Rykiel.
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¿Con qué dibuja sus bocetos?
Con rotuladores, plumas, ceras y... maquillaje. Lagerfeld utiliza sombras de ojos "de Chanel o Shu Uemura" para colorear sus bellísimos dibujos. Está claro que no puede hacer nada como los demás. KARL LAGERFELD SE DIBUJA4

¿Cuál es su mayor extravagancia como 'padre' de Choupette?
Ha ordenado a los dos cuidadores que atienden a su gato que registren en unos dietarios "cuándo hace popó y pipí", qué come, cuándo y cuánto. Ya llevan cuatro volúmenes. Y está pensando en hacer un libro con ellos: Los cuadernos de Choupette.
¿Cómo consiguió convertirse en director de taller de Balmain a los seis meses de llegar a la casa francesa?
Primero acudió a la entrevista de trabajo vestido con un traje del diseñador.
 Y después empleó una táctica para escalar laboralmente... muy germana. "Éramos cuatro en el taller y yo hacía el trabajo de todos. Ellos se iban a sus casas y yo seguía trabajando.
 A los seis meses se dieron cuenta de que no hacían nada, los echaron y me nombraron jefe".
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¿Cómo iba vestido el hombre de su vida cuando lo vio por primera vez?
Jacques de Basher llevaba unos pantalones tiroleses cuando conoció a Lagerfeld.
El dandi francés gustaba de llevar pantalones cortos con chaqueta tipo smoquing y medias de ejecutivo. "Había que tener mucho empaque para defender ese estilismo", recuerda el diseñador.
"Era el francés más elegante que he conocido en mi vida", sentencia.
¿Ha sentido vergüenza alguna vez en su vida?
La respuesta es sí.
 Lagerfeld viajaba en un taxi que atropelló mortalmente a una pareja en París
. Cuando acudió al hospital junto a la policía para testificar se encontró con los apesadumbrados familiares de los fallecidos. Iba vestido con un sombrero ancho, una capa corta de piel y botas de charol negro hasta la rodilla. Eran los años 70.
 "Allí en esa sala de espera de urgencias, rodeada de esa gente que estaba viviendo esa tragedia, era imposible no sentirse ridículo".
¿Cómo fue su infancia?
Aburrida. Lagerfeld estaba deseando ser un adulto y odiaba ser niño, "un humano de segunda categoría".
¿Qué opina del debate sobre la delgadez de las modelos?
Dice que sus modelos son chicas "delgadísimas" pero no "pobres niñas anoréxicas". Nunca ha conocido a ninguna.
 "Solo el 1% de la población tiene problemas de anorexia, mientras el 25% de las mujeres adultas sufre sobrepeso".
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