Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 may 2013

Francia, al rescate de las librerías independientes Por: Virginia Collera01/04/2013 Librairie-mollat La librería Mollat, en Burdeos.

Francia, al rescate de las librerías independientes

Por: Virginia Collera01/04/2013
Librairie-mollat
La librería Mollat, en Burdeos.
Proteger al eslabón más débil de la cadena editorial ante la amenaza del libro electrónico y de gigantes como Amazon o Apple. Ese es el objetivo del Ministerio de Cultura francés, que la pasada semana anunció un plan para insuflar vida (y euros) a las maltrechas librerías independientes. Bien distinto es el objetivo de Amazon: controlar el mercado editorial mundial. Y para conseguirlo ha dado otro paso más: acaba de comprar de la plataforma de recomendación de libros Goodreads. Empezamos.
FRANCIA
La pasada semana la ministra de cultura Aurélie Filipetti anunció un plan para proteger las librerías independientes. "Hace falta mantener el equilibrio entre los actores de la cadena del libro.
 Si esa red se desintegra, la economía de la edición en su totalidad estará en peligro", aseguró en la clausura del Salon du Livre de París.
 Y para evitar ese desastre el gobierno galo destinará 5 millones de euros para la creación de un fondo de apoyo a las librerías con problemas de tesorería y aumentará de 4 a 7 millones las subvenciones al gremio de librerías que gestiona la asociación ADELC
Se toman estas medidas, apuntó Filipetti, para evitar que Francia "corra la misma suerte que Estados Unidos" donde proliferan el cierre de librerías y cada vez hay más obstáculos para la creación y la edición. Los libreros franceses han aplaudido la medida, pero al estadounidense Bill McCoy, presidente del International Digital Publishing Forum (que también pasó por el Salon du Livre), esta le parece una misión imposible. "En diez años, entre el 70 y el 90 por ciento de las librerías habrán desaparecido en Estados Unidos. [...] Me dicen que la situación allí es distinta, que en Francia es especial, que no pasará lo mismo...". Pero él está convencido de que no será así y considera que los poderes públicos y los editores no deben malgastar sus energías en preservar el caduco modelo tradicional, sino en construir uno nuevo. (vía Le Figaro y The Bookseller)
ESPAÑA
 Mañana llegan a las librerías las 1.000 páginas que contienen la poesía completa de Anne Sexton, editadas en un solo volumen por Linteo Poesía.
INDIA
La tradición oral ha sido una parte fundamental de la cultura india durante generaciones -cada región tenía un estilo narrativo diferente-, pero ahora esas historias que servían para narrar experiencias propias o para enseñar a los niños, se están perdiendo. "Los niños que viven en zonas rurales ven dibujos animados procedentes de todos los rincones del mundo. Así que, en lugar de aprender sobre su identidad cultural, viven en un mundo utópico de historias de mundos lejanos". (vía BBC)
ESTADOS UNIDOS
Amazon ha comprado la red social Goodreads, la plataforma de recomendación de libros más popular de Estados Unidos con 16 millones de miembros y 37 millones de usuarios únicos mensuales.
 Esta es la segunda web de recomendaciones que compra la compañía de Seattle: en 2008 se hizo con Shelfari. Tras anunciarse el acuerdo, en Twitter, cómo no, se acumularon las reacciones a favor y en contra de la compra de una red social que, hasta ahora, presumía de independencia.
Los editores de Knopf son conscientes de que la publicación de The Selected Letters of Willa Cather supone una "flagrante" violación de los deseos de la escritora, que no solo trató de destruir toda su correspondencia en vida, sino que en su testamento prohibió la publicación de sus cartas pues quería ser juzgada únicamente por sus obras.
 Pero ahora, casi siete décadas después del fallecimiento de la autora de Mi Antonia o Mi enemigo mortal, su correspondencia será uno de los "acontecimientos literarios" del año en Estados Unidos: desde 2011, año de la muerte de Charles Cather, sobrino y albacea de la escritora, los derechos de sus obras son propiedad del Willa Cather Trust, que decidió permitir la publicación de 566 cartas, en torno al 20% del total. Según justifican los especialistas Andrew Jewell y Janis Stout en el prólogo del libro, "estas vibrantes y reveladoras cartas no dañarán la reputación" de Cather, quien, según Stout, "pertenece a todo el mundo". (vía The Guardian)
MÉXICO
Prolongar la tradición del Festival Internacional Cervantino y aumentar la calidad artística de los participantes son los objetivos de Jorge Volpi, flamante director del veterano festival.
 "En un país como México, un festival artístico no puede mantenerse al margen de sus problemas y contradicciones, así que espero que el FIC se convierta también en un foro que incite a la reflexión y a la crítica, y que el arte sea una herramienta para comprender mejor nuestra realidad". (vía El Informador)

Del Blog Papeles Perdidos.

5 may 2013

El precio social de la ropa

La tragedia de la fábrica textil de Bangladesh reabre el debate de la responsabilidad de las marcas

El país es tan atractivo porque tiene el sueldo mínimo más bajo del mundo: 29 euros al mes.

Un trabajador de una de las fábricas de telas de Bangladesh. / Z. Aldama

El papa Francisco verbalizó en su homilía del Primero de Mayo lo que, seguro, muchos habían pensado. “Me impresionó un titular del día de la tragedia de Bangladesh: ‘Vivir con 38 euros al mes’
. Esto es lo que pagaban a los que murieron...
 ¡Eso se llama trabajo esclavo!”.
 Tras el primer impacto, todas las miradas se han vuelto, una vez más, hacia las grandes marcas que venden estilosos pantalones vaqueros por 19,95 euros, biquinis a la última por 14,90 o vestidos de cóctel por 39,99.
 Compañías con enormes beneficios que corrieron a Bangladesh cuando los costes laborales en China empezaron a subir.
Porque el negocio de la confección se traslada a toda velocidad.
 Bastan unos trabajadores, sus máquinas de coser y un techo.
 Bangladesh, tan atractivo con el peor sueldo mínimo del mundo (29 míseros euros al mes, varias veces menos de lo que una ONG calculó como necesario para llevar allí una vida decente), se ha convertido en problemático porque el derrumbe de la semana pasada —con más de 500 muertos y 2.500 heridos, incluidos muchísimos mutilados— llega tras otra tragedia en noviembre en Dacca y reabre el debate sobre las condiciones en las que las empresas fabrican la ropa que vestimos.
A Eva Kreisler, coordinadora en España de la red internacional Ropa Limpia, le inquieta especialmente que el edificio Rana Plaza, que colapsó un día después del descubrimiento de grietas, hubiera pasado dos auditorías de empresas occidentales.
No es la primera vez. “Eso demuestra que el sistema no funciona, que las auditorías y los códigos de conducta son insuficientes”. La responsabilidad social corporativa (RSC) tiene hace años un lugar destacado en todas las grandes marcas. Y en sus informes anuales.
El edificio siniestrado pasó dos auditorias de empresas occidentales
“Lo esencial es ser coherente.
 No pedir milagros. La clave es que la relación con el proveedor se consolide en el tiempo”, asegura Macarena Gross, coordinadora de RSC de Hoss Intropia
. Ropa Limpia insiste en esa idea: “Las empresas deben abordar la conflictiva lógica de buscar precios más baratos y al mismo tiempo pretender el cumplimiento de unos mínimos laborales”.
Fuentes de los grandes españoles de la confección, Inditex (que fabricó 835 millones de prendas en 2011) y Mango (105 millones), sostienen que solo trabajan con plazos y volúmenes razonables y que está tajantemente prohibido que sus proveedores subcontraten sin permiso.
 Pero también es cierto que los fabricantes, agobiados por los plazos, subcontratan con tal de cumplir con el pedido, como ha quedado al descubierto en varias tragedias.
Walt Disney, la empresa que más vende vía licencias en el mundo, ha anunciado que abandona Bangladesh. Otras sopesan seguirle, pero las ONG quieren que se queden, den trabajos y salarios dignos y ejerzan presión —ellos que sí tienen el poder— para que mejoren las leyes y se apliquen. La corrupción es cotidiana en Bangladesh, y sus autoridades están ávidas por atraer extranjeros al sector textil, que ha convertido a mucho político en empresario
. Es el caso de Sohel Rana, el dueño del edificio, ya detenido.
Es un negocio de 15.000 millones que da trabajo a tres millones de personas
Es un negocio de 15.000 millones de euros al año que da trabajo (precario o incluso esclavo, pero trabajo) a tres millones de personas, supone el 70% de las exportaciones y el 17% del PIB. “Las compañías que se abastecen aquí y conocen las condiciones tienen que hacer mucho más para asegurarse de que las fábricas de las que se surten cumplen las normas, están bien construidas, correctamente inspeccionadas, tienen salidas de incendios y tratan a sus trabajadores correctamente”, declaró a la BBC Peter McAllister, director de Ethical Trading Initiative, una alianza de empresas, sindicatos y ONG que busca reducir el impacto social y medioambiental de la industria de bienes de consumo.
Fuentes de Inditex, Mango y El Corte Inglés presumen de transparencia, destacan su trabajo de auditoría social, los cursos de formación para trabajadores y otras iniciativas enmarcadas en la responsabilidad corporativa
. Aseguran que solo empiezan a trabajar con un proveedor tras una inspección independiente. La suelen hacer empresas externas con personal local. Cuando el taller en cuestión ya cose para ellos, llega la auditoría. Se revisa que no haya trabajo infantil o forzado —por ahí sí que no pasan, recalcan—, los salarios, las horas extras (cuántas y a cuánto se pagan), la salubridad, las salidas de emergencia y, esencial, el derecho a sindicarse y a la negociación colectiva
. Aunque sería útil para hacer frente a los poderosos capataces, a menudo es papel mojado. Solo el 1% de los bangladesíes están organizados, según la activista Kreisler.
 Una fuente del sector menciona que las peleas entre los departamentos de responsabilidad social corporativa y de compras son a menudo feroces. Gross precisa que “la auditoría es una guía, una foto de la situación”.
El Corte Inglés, que admitió que tenía “relación comercial con una de las cuatro fábricas” del edificio derrumbado —como la irlandesa Primark y la canadiense Loblaw— y ha anunciado ayudas de emergencia aún sin detallar, hizo en 2011 el 13% de sus auditorías en Bangladesh, según su memoria de 2011. El taller en cuestión pasó una inspección de Business Social Compliance Initiative (BSCI), otra alianza enmarcada en la responsabilidad corporativa. Una de las medidas que compañías, sindicatos y ONG contemplan para evitar futuros desastres es incorporar inspecciones de las infraestructuras en sus auditorías, según acordaron esta semana en Alemania. Las empresas del sector han recalcado desde que las ocho plantas del Rana Plaza se colapsaron que carecen de la capacidad técnica para evaluar el estado de los edificios. Human Rights Watch recuerda que solo hay 18 inspectores para ocuparse de los 100.000 talleres de la capital. Tras la anterior tragedia —cien muertos—, las ONG promovieron un pacto de seguridad que solo firmaron dos empresas.
Mango, que vinculó las etiquetas halladas entre los escombros con “unas muestras” para la empresa que “aún no se habían iniciado”, fabricó en Bangladesh el 4% de los 105 millones de prendas hechas en 2011 mediante 250 proveedores. Su memoria de 2011 destaca que trabaja con una firma de auditores recomendada por la ONG Setem, impulsora en España de la red Ropa Limpia.
Walt Disney ha anunciado que abandona Bangladesh. Le siguen otras empresas
Fuentes de Inditex explican que el año pasado salió de Bangladesh el 6% de sus prendas y que hicieron en ese país 250 auditorías, de las 3.500 totales.
 Añaden las fuentes que ante los incumplimientos, salvo los gravísimos, se aplican planes correctivos a los proveedores con un plazo tras el que se repite la auditoría. La memoria de 2011 (la última publicada) indica que tienen unos 1.400 proveedores.
 En torno a un 70% de ellos trabajan para ellos (nunca en exclusiva) hace más de tres años. El 91% de los proveedores examinados sacaron en 2012 una nota de A o B, las mejores en una escala que incluye también C y D, indican desde la sede de la compañía.
La memoria de 2011 recoge “los últimos pagos al fondo de pensiones para los damnificados en el colapso de la fábrica Spectrum Garments [ocurrió en 2005 en una subcontrata no autorizada]”.
 Ropa Limpia quiere que el sistema de indemnizaciones de aquel caso sea ahora el modelo.
Kreisler, la representante de esta red de 300 organizaciones, entre ONG y sindicatos, sostiene que tras dos décadas de trabajo en la denominada responsabilidad social “en muy términos generales, sin entrar en empresas y países concretos, las condiciones laborales no han mejorado en absoluto”. Lo que sí ha cambiado, explica, “es que ya no se escaquean [en caso de tragedia]”. Asumen cierta responsabilidad.
Ropa Limpia hizo hace unos años un durísimo informe, titulado Buscando un apaño, que criticaba las auditorías anunciadas —ahora las hay por sorpresa— o que los capataces instruían a los trabajadores sobre qué responder —incluye el comentario de un jefe en Rumanía que exclama: “¿Quién ha dicho eso? ¡Lo despido!”—. Un trabajador de una fábrica que producía para WalMart y Sears en Kenia describía así las visitas de inspección: “Las auditorías [sociales] tienen más que ver con asegurarse pedidos que con la mejora del bienestar de los trabajadores, por eso los gerentes hacen solo cambios cosméticos para impresionar a los auditores y no mejoran nuestras condiciones”. El informe aseguraba que las marcas más conocidas están desarrollando sistemas auditores más exhaustivos y participativos.
El sindicato IndustriALL, que representa a 50 millones de trabajadores en todo el mundo, recuerda que en una camiseta fabricada en Bangladesh que se vende a 20 euros los costes laborales suponen 1,5 céntimos. Otro dato que impresionaría a Jorge Mario Bergoglio.

 

Matrimonio bajo sospecha

La ausencia de Charlene de Mónaco en la entronización de los reyes de Holanda aviva la conocida polémica sobre su relación con el príncipe Alberto.

La princesa Charlene y el príncipe Alberto, en el Abierto de Montecarlo. / CORDON PRESS

Alberto y Charlene de Mónaco son un matrimonio bajo sospecha.
 La suya era una relación muy correcta en lo formal, en el papel institucional que les toca desempeñar como representantes del Principado, y algo inusual en lo personal.
Sin embargo, la ausencia de la princesa en los actos de la ceremonia de entronización de Guillermo-Alejandro como Rey de Holanda ha hecho saltar todas las alarmas. ¿Dónde estaba Charlene? La respuesta llegó 24 horas después: en la boda de un amigo en Sudáfrica.
 Abiertamente, la princesa de Mónaco prefirió atender un compromiso privado que uno oficial y la polémica se ha disparado.
Por mucho que lo han intentado, Alberto y Charlene no logran acallar rumores ya que hay informaciones contrastadas que dibujan el guion de su peculiar unión y dicen lo contrario. Un ejemplo. Durante su luna de miel, la pareja viajó a Sudáfrica y decidió vivir en hoteles diferentes.
 Al descubrirse, Alberto se justificó: “Es más cómodo así”. El príncipe asistía a una reunión del Comité Olímpico Internacional (COI) y prefirió estar con sus colegas del mundo del deporte que con la exnadadora que acababa de convertirse en su esposa.
Los prolegómenos de su boda también fueron polémicos.
 Primero un medio francés, L’ Express, y luego otros internacionales, desvelaron que el enlace estuvo a punto de suspenderse.
Según estas informaciones, Charlene se había enterado una semana antes de que Alberto le había sido infiel durante su noviazgo y había tenido un hijo, el tercero para él. Enfurecida, abandonó el palacio de los Grimaldi para huir a Niza y desde allí intentar regresar a Sudáfrica con su familia.
 La policía en la aduana lo impidió. Cierto o no, Charlene fue una novia triste el día del enlace y Alberto un hombre más atento con las cámaras que retransmitían la ceremonia que con la mujer que tenía a su lado.
Las noticias sobre las amantes de Alberto, los hijos nacidos de estas relaciones e incluso su bisexualidad fueron en aumento.
 Tanto, que decidió demandar al periódico británico The Sunday Times, que escribió que el matrimonio del príncipe fue arreglado.
 El artículo fue publicado en julio de 2011, apenas dos días después de la boda, y se titulaba La maldición de los Grimaldi.
 En él, no solo se aportaban detalles de la estampida de Charlene, además se añadía que había aceptado casarse con Alberto a cambio de una importante cantidad de dinero reflejada en un contrato.
 Una de las cláusulas señalaba que ella debía de permanecer casada al menos cinco años y tener un hijo.
Al final, no hubo juicio.
El diario llegó a un acuerdo con Alberto que otro periódico británico, The Guardian, estimó en 300.000 libras, unos 360.000 euros.
A dos meses de celebrar su segundo aniversario como esposa de Alberto y como princesa de Mónaco, Charlene no logra convencer en su papel.
 Cada vez son menos las ocasiones en que aparece junto a Alberto quien lo mismo se deja ver en el carnaval de Río de Janeiro bailando samba, que practicando alguno de sus deportes favoritos con sus amigos.
 Ella, mientras, asiste a desfiles de moda en París para adquirir diseños que fomenten su imagen regia, labrada a golpe de bisturí, o se refugia en su país.
 En lo que va de año solo ha acudido en Mónaco al Baile de la Rosa, al torneo de tenis y poco más
. En ambas citas no disimuló su gesto contrariado.
Nada de esto sería importante, más allá del ámbito personal, si no fuera porque Alberto y Charlene se casaron para dar continuidad a los Grimaldi, los monseñores de Mónaco, un pequeño Principado siempre observado por Francia por su política fiscal.
Si la pareja no tiene un hijo será Andrea Casiraghi, el primogénito de Carolina, el llamado a suceder a su tío. Él, en cuestión de descendencia, ya ha hecho los deberes: ha sido padre hace unas semanas.
 Pero, ¿la tradición podrá aguantar que herede el principado alguien que no lleve como primer apellido Grimaldi?
El contrato, de existir, todavía tiene tres años más de vigencia.

 

Asuntos de familia

Para celebrar el Día de la Madre, ocho modelos posan por primera vez con sus madres y hablan de su complicidad con ellas

Una experiencia que ayuda a estas a comprender el papel que la moda tiene en la vida de sus hijas.

Laura Ponte junto a su madre, Marcela Martínez. / NACHO PINEDO

Itziar Aizpuru es una cara habitual en los castings. 
 Pero no es una modelo más; ya no.
 Sus esperas son para estar al lado de su hija, Berta Pocovi, algo que tranquiliza a ambas.
 De joven fue aprendiz de maniquí, cantante y actriz, mientras estudiaba Derecho, y eso la ha ayudado a comprender ahora a su hija, en quien ve sus aspiraciones de juventud.
 En esta ocasión, las dos están nerviosas. Itziar se vuelve a poner ante los focos, y por primera vez lo hace junto a su hija. 
“Ella sabía a lo que se enfrentaba. Fue la verdadera modelo de la sesión”, dice orgullosa Berta.
Elegir la pasarela como profesión no siempre encuentra ese apoyo maternal.
 Muchas de estas ocho madres hablan de “miedo” cuando se les pregunta cómo aceptaron los deseos de sus hijas. Miedo a lo desconocido, a que siendo adolescentes se vistan y comporten como adultas y a largos viajes
. Marcela Martínez rea­ccio­nó “decidida y absolutamente mal” cuando supo de las aspiraciones de su hija, Laura Ponte.
 “Significaba que abandonaría sus estudios por una profesión en la que, si no estás entre los mejores, puede dar la impresión de que eres una bohemia sin sentido”, una imagen que se le ha olvidado gracias a la exitosa carrera de su hija. 
Compaginar el trabajo con los estudios es una condición para la mayoría de estas jóvenes.
 Lara López aceptó el desafío, y ahora lleva al día la carrera de Relaciones Públicas y Publicidad, remarca orgullosa su madre.
Compartir protagonismo ante los focos por una vez les ha dado la oportunidad de entender el trabajo de sus hijas, la dificultad de plantarse ante desconocidos que te mandan, observan y juzgan.
 En esos momentos Marcela se dio cuenta “de cómo el río de la vida discurre a más velocidad de lo que quisieras”.
 “Nunca creí que diría que sí. Imagino que temía verse disfrazada
. Fue realmente agradable ver lo que confiaba en el equipo y lo bien que se sentía”, recuerda Laura.
 Nuria Nieva tuvo que convencer a su madre, “me preguntaba si no podía ir con mi tía”, ríe. Seguramente se sentiría más cómoda María Vargas, modelo en su juventud, y quizá por ello su hija asegura que intenta seguir siempre sus pasos.  
Las chicas definen la sesión como divertida, diferente y un momento inol­vidable para compartir con sus madres, a las que la mayoría califican como “amigas”.
Muchas de ellas hablan de “miedo” cuando conocieron que los deseos profesionales de sus hijas se dirigían hacia las pasarelas
“Que mi hija diga que somos amigas es muy bonito, me define la relación que piensa que tiene conmigo, y la información que me da es que estoy cerca de ella”, algo que tranquiliza a Itziar. 
Almudena Cabrero matiza y asegura que no es “una amiga al uso”, tiene la potestad de decir lo que no le gusta de su hija
. Es Lara quien asegura que hay gente que considera extraño la confianza que se tienen y todo lo que hacen juntas.
 De hecho, la conversación con madre e hija se produce por teléfono desde el médico, donde Lara ha ido de acompañante como tantas otras veces ha hecho su madre en los castings.
Si la amistad implica diálogo y que cada una sepa cuál es su posición, “es la descripción perfecta” para Gemma Cánovas, psicóloga especializada en mujer, maternidad e infancia. 
Aunque para la maniquí Alba Galocha está más que bien “pecar a veces de ser más amigas que madre e hija”.
 María, madre de Alessandra Ching, lo tiene claro: “No pretendo ser su amiga, me gusta mi rol de madre, quien le ha dado la vida, la aconsejo y le transmito mis experiencias cuando me lo pide”.
Son chicas jóvenes que a menudo viajan, y aspiran a viajar más, y más lejos, como parte del éxito
. ¿Qué papel desempeña entonces una madre? Cánovas, autora de El oficio de ser madre, da dos claves: acompañamiento y comunicación. Laura Ponte reconoce la primera: 
“Ahora solo puedo estar agradecida. En su momento me parecía estar sobreprotegida y vigilada. Me cimentaron, me amarraron a lo cotidiano”.
 “La clave está en mucho teléfono y viajar a la ciudad en la que estaba Laura para ver cómo y dónde vivía”, dice su madre
. A Anneka Wehnes, la más joven de todas con solo 14 años –edad en la que fue descubierta Kate Moss en el aeropuerto JFK de Nueva York–, siempre la acompaña su madre. Lynn tiene claro que es demasiado joven para trabajar sola en el mundo de la moda. 
Por ahora no ha desfilado.
 De hecho, en la Cibeles Mercedes-Benz Fashion Week no podrá hacerlo hasta cumplir la mayoría de edad.
Las madres son más reacias a hablar de amistad.
 Se les puede contar todo, pero se ven empujadas a dar su parecer y a ofrecer con­­sejo.
 Lara no olvida que ni en la sesión de fotos su madre dejó de ejercer como tal: 
“Se comportó como en casa, recordándome que hiciese lo que me pedían”, olvidando sus nervios por si no daba la talla. A Itziar le asustó un poco la foto, demasiado primer plano. 
“Pero lo que quería es que Berta saliera bien. Estaba ahí para apoyarla a ella y a su futuro”. Imposible desprenderse de su papel de madre.