Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

20 ene 2013

Carambola...............Maruja Torres

Las urgencias sanitarias nocturnas están a 15 minutos, asegura doña María de nuestros Dolores, pero no especifica si ello es a pie, a caballo, en coche o en helicóptero.

Al implantar su voluntad recortando servicios sanitarios en aquellos municipios de Castilla-La Mancha que le parecen poco poblados, la señora Cospedal ha mostrado una voluntad de piedra pómez y una sagacidad sibilina, enfrentándose a la chita callando con el ministro de Justicia.
Por ejemplo, en lo que se refiere al alumbramiento de concebidos.
 Supongamos que en una de las menospreciadas aldeas o en alguno de los desdeñados villorrios, do ya no moran las urgencias sanitarias nocturnas porque lo que quiere el PP es privatizarlo todo y que la Sanidad pública se convierta en un moritorio para ancianos...
 Pongamos, decía, que una mujer muy embarazada, con un concebido dentro, e incluso con dos o tres, o cinco, se despierta en mitad de la noche entre calambres y dolores, rotura de aguas y caída de puentes.
 La ayuda a la que ahora puede acogerse está a 15 minutos, asegura doña María de nuestros Dolores, pero no especifica si ello es a pie, a caballo, en coche, en helicóptero, en grúa o con cadenas, por asunción o por transustanciación, con lluvia, con nieve, con aludes, con sol, con picadores o con banderas, con cura o con curia.
¿Qué ocurrirá si, por culpa de las dolorosas decisiones, el o los concebidos se malogran?
 Aborto al canto, querido ministro.
También puede suceder que esa imprudente mujer —cometió la insensatez de quedarse encinta en un villorrio con pocos votantes— sufra.
 Esa mujer puede padecer un parto difícil —pronto, pronto, ministro de Justicia: legisle algo que nos sirva también a la hora del parto, algo sobre la conveniencia de que nos den puntos o no— e, incluso, mortal, si el socorro médico no le llega a tiempo.
Magistral jugada.
 Un aborto como una casa y una eutanasia redonda
. De nuevo, somos el asombro de Europa: nos quejamos por vicio.

 

Audrey Hepburn, la inolvidable princesa, murió hace 20 años

Elegante y grácil, la actriz enamoró a la academia en su llegada a Hollywood del brazo de Gregory Peck.

Los Angeles.(dpa) - El papel de princesa inglesa que se enamora en Roma de un periodista estadounidense le iba como anillo al dedo a la grácil y elegante Audrey Hepburn.
 Hace casi 60 años que la recién llegada a Hollywood saltaba de reprente a la fama junto a Gregory Peck con la comedia romántica Roman Holiday. Sus grandes ojos y su garbo enamoraron a los votantes de la Academia de Hollywood y se hizo con el Oscar a la mejor actriz.
 Hace 20 años (el 20 de enero) moría la inolvidable princesa a los 63 años en Suiza, el país donde eligió vivir y donde está enterrada.
"Ella no era una criatura angelical. Era una mujer vigorosa con un fuerte sentido del humor", dijo el actor holandés Robert Wolders (de 76 años) a la última edición de la revista estadounidense People. Wolders fue la pareja de la actriz en los últimos 13 años de su vida
. En su opinión, además de hermosa, tenía un áura especial.
En la segunda mitad de 1992, Hepburn se encontraba ya débil debido a su última gran "aparición", en Somalia, a donde había acudido como embajadora especial de Unicef.
 Apenas le quedaban unos pocos meses de
vida, cuando los médicos le diagnosticaron un cáncer de estómago e
intestinal. Acerca de su colaboración con la agencia de Naciones Unidas dedicada a la infancia, la actriz aseguró que durante 45 años había estado buscando un papel como ese y que finalmente lo encontró en la labor con los niños más necesitados en zonas de conflicto o asoladas por el hambre.
Ella misma sufrió muchas privaciones como niña durante la Segunda Guerra Mundial.
La actriz, hija de una baronesa holandesa y un banquero británico-irlandés, nació en Bruselas en 1929.
 Tras la separación de sus padres, entró a los 10 años en un internado en Londres, donde descubrió su amor por el ballet. Los años del conflicto mundial los pasó con su madre en Holanda, donde ganaba dinero como bailarina para la resistencia contra la ocupación alemana.
Tras la guerra prosiguió con sus clases de ballet en Reino Unido. Trabajó como modelo de fotos y comenzó a actuar con pequeños papeles hasta que en 1951 fue descubierta cuando protagonizaba el musical de Broadway Gigi.
Y su carrera en Estados Unidos se disparó.
Tras ganar el Oscar con Vacaciones en Roma (La princesa que quería vivir), la joven morena se abrió un hueco en Hollywood, donde sus rasgos delicados contrastaban con las sex symbols como Marilyn Monroe y Jane Mansfield.
El director Billy Wilder la fichó junto a Humphrey Bogart para que hiciera de la hija del chófer en Sabrina, papel que le reportó uno de las cuatro nominaciones al Oscar que obtuvo.
 Las otras las obtuvo por encarnar a una monja belga en Historia de una monja, como modelo encantadora Breakfast at Tiffany's y como ciega que vive amenazada Wait Until Dark (Sola en la oscuridad/Espera la oscuridad).
También cosechó un gran éxito como la vendedora de flores Eliza Doolittle en el musical "My Fair Lady". Pero cuando rondaba los 40 Audrey Hepburn se retiró casi por completo del negocio del cine. Su matrimonio con el actor Mel Ferrer, padre de su hijo Sean, acabó en 1968.
 También su matrimonio con el psicólogo italiano Andrea Dotti, padre de su hijo Luca, terminó en divorcio. La actriz regresó en 1976 a la gran pantalla junto a Sean Connery con "Robin y Marian".
Sú último papel fue a las órdenes de Steven Spielberg, que la convirtió en un ángel en "Always".
 En ese momento la tímida estrella de Hollywood ya se había metido en su papel de embajadora de Unicef. Su implicación social le reportó también su último premio, que no pudo recoger.
 En marzo de 1993 se le otorgó de forma póstuma un Oscar su sus labor humanitaria.
El legado de Hepburn sigue ayudando a los niños necesitados de todo el mundo. Tras la muerte de la actriz, sus hijos crearon la fundación Audrey Hepburn Children's Fund, a la que van a parar las ganancias de las subastas y otras actividades.
Un vestido de encaje que la actriz lució en 1953 en el clásico "Vacaciones en Roma" aportó por ejemplo en 2011 casi 100.000 euros a la fundación. Su famoso vestido de cóctel negro de Givenchy en Desayuno con diamantes (Desayuno en Tiffany's) cambió de manos en 2006 por 700.000 euros.

 

La Crítica de SensaCine Amor

La Crítica de SensaCine Amor

Decídase, señor Haneke
Por Losilla Carlos
'Amor' se puede describir de dos maneras
. Opción número uno: una pareja de ancianos debe enfrentarse a la fragilidad de la existencia, a las consecuencias implacables del paso del tiempo, a la vejez vista como un infierno sin salida. Opción número dos: una pareja de ancianos parisinos, respetables y cultos, se ve asaltada de repente por el horror de la enfermedad de ella, y a partir de ahí asiste impotente al desmoronamiento de su ordenado universo. La primera sería una visión compasiva, conmovida ante esa debacle. La segunda sería más ambigua, pues habría en ella una cierta complacencia a la hora de observar pacientemente el lento declinar de esa convivencia, de ese amor, pero también de un universo burgués que se ve reducido a los instintos más básicos, despojado de toda su exquisita "politesse". ¿Es Michael Haneke un exhibicionista del dolor disfrazado de amable humanista o un cronista implacable del fin metafórico de una civilización? El mayor problema de 'Amor' es que nunca se decide, que vacila, que oscila constantemente entre uno y otro lado como si quisiera contentar a todo el mundo, a los que buscan al Haneke más despiadado y a los que lo desearían más humanizado.

Por un lado, tenemos esa historia claustrofóbica y asfixiante, que transcurre casi enteramente entre las paredes de una gran casa burguesa que también ve su propia extinción, a modo de metáfora de lo que le sucede a sus habitantes.
 Por otro, esos dos cuerpos envejecidos que se ofrecen al espectador como reflejo de sus buenos sentimientos y de sus temores: así acabaremos todos, eso es lo que nos espera.
 Pero Haneke nunca ha sido un cineasta realista, y ahí se traiciona, e incluso hace un poco de trampa, pues lo que le importa de verdad no es la piedad, sino la decadencia, incluso aquello que esconden esos comportamientos tan civilizados.
 Filma las paredes de la casa, las puertas, las habitaciones, a la vez como refugio y como cárcel.
 Filma los cuadros. Filma el piano de ella, antes profesora de música. Filma un sueño de él en el que la casa se inunda y del que despierta aterrado
. El tema de 'Amor' es el final de una forma de vida, pero a ratos parece que todo gire alrededor de la vejez y sus inconvenientes.
 Incluso el personaje de Isabelle Huppert, la hija, es ambivalente: ¿la típica desagradecida que solo se preocupa de sí misma y de sus problemas y además quiere dar lecciones a su padre de cómo cuidar a su madre? ¿O el producto de una educación errónea que ahora no entiende nada del mundo que la rodea?

'Amor' no es una película fácil de atrapar
. Pero pasa por una encrucijada clave que la deja al descubierto, quizá más de lo que desearía Haneke. Si su objetivo es una crónica de la vejez, la enfermedad y la muerte, resulta demasiado tremendista, incluso efectista en su falsa sobriedad.
Si pretende dejar constancia del suicidio de una clase social, de una cultura, sus formas son demasiado elegantes, y hasta parece que adopta una voz engolada que se identifica plenamente con aquello que intenta satirizar.
 En cualquier caso, parece que el sello Haneke quiere agradar más a la Academia del Cine Europeo y a los Oscars que a sus viejos admiradores
. Por lo tanto, debo confesar que no me preocupa tanto la ambivalencia de 'Amor', a veces fructífera, como lo que puede suponer en el futuro de la obra de su responsable, cada vez más ilustre y acomodado en el "auteurs' system" del cine europeo actual.

Amor

Sinopsis

Película no recomendada a menores de 12 años.
George (Jean-Louis Trintignan, 'Tres colores: Rojo') y Anne (Emmanuelle Riva, 'Hiroshima Mon Amour') son dos ancianos octogenarios que viven retirados después de años dedicados a ser profesores de música. Ambos son extremadamente cultos, dos intelectuales en el ocaso de sus vidas que aspiran a llevar una existencia lo más plácida posible el tiempo que les quede.
Su hija Eva ('Isabelle Huppert, 'La pianista') también ha estudiado música y se dedica profesionalmente a ella en el extranjero, donde vive con su marido y sus hijos.
Un día Anne será víctima de un pequeño infarto cerebral. 
Cuando sale del hospital y vuelve a su casa ya nada será como antes, ya que sus funciones motoras se han visto afectadas.
A partir de ahora, el amor de la pareja de ancianos se verá puesto a prueba.

El director austríaco Michael Haneke, después de ganar la Palma de Oro del Festival de Cannes con 'La cinta blanca', regresa con este drama intimista en el que explora los sentimientos a los que debe enfrentarse el ser humano cuando sabe que su final está cerca, las dudas, la impotencia, el miedo, y la necesidad tener cerca a aquellos a los que se ha amado. 
 http://youtu.be/TbN2kSOqEKM