Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

16 ene 2013

Victorio y Lucchino presentan un concurso voluntario de acreedores

Los modistos sevillanos acumulan una deuda de 15 millones de euros.

Los modistos sevillanos Victorio y Lucchino. / Álvaro García

La crisis también hace mella en el mundo de la moda
. Los diseñadores sevillanos Victorio y Lucchino han presentado una petición voluntaria de concurso de acreedores que afecta a dos de sus sociedades.
 Los modistos ya entraron el pasado mes de septiembre en fase de preconcurso, pero han tenido que optar finalmente por esta vía para hacer frente a una deuda que podría rondar los 15 millones de euros, cantidad desmentida por la firma que no cifra a cuánto asciende
. Las dos empresas afectadas son Patrimonio de Moda, S. L. y Victorio & Lucchino Costura, Diseño y Moda, S. A.
A través de un comunicado de prensa, Victorio y Lucchino reconocen los problemas económicos que atraviesan sus sociedades y los achacan a la profunda crisis económica que “asola nuestro país” que ha afectado de forma “muy intensa” al sector de la moda.
 La firma asegura que su actividad continúa con normalidad, y si cabe “con más tesón”, para cumplir con sus compromisos.
Esta petición voluntaria de concurso de acreedores viene a confirmar la mala racha que arrastraba la firma —en 2011 ejecutó un expediente de regulación de empleo (ERE) para el área de producción— y que ya, el pasado verano, sacaron a la luz dos de los acreedores de la sociedad V&L Costura Diseño y Moda, S. L. al solicitar en el juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla que la empresa se declarara en concurso. Finalmente, se llegó a un acuerdo.
Según publicó en julio el diario Cinco Días, en el Registro de la Propiedad, la firma sevillana contaba con embargos que sumaban hasta 5,3 millones de euros, la mayoría a favor del Estado.
 La capital hispalense acumula tres de ellos
. Uno, en la emblemática calle de Sierpes, donde tienen una boutique desde 1979 con trajes de las últimas colecciones; otro, sin uso, en la calle de Boteros, y el tercero, un local vacío en la plaza Nueva.
A través de un comunicado de prensa, la empresa aseguró el verano pasado que contaba con un solvente plan de viabilidad que garantiza la continuidad de la firma

 

Gonzalo Canedo, la pasión de editar libros

Creó Libros del Silencio y lo convirtió en un sello de referencia.

El editor Gonzalo Canedo. / ÓSCAR MACH (SHOOTING)

Era una cena curiosa.
 Los cuatro comensales éramos gente tan variopinta como el director de teatro Lluís Pasqual, el editor Gonzalo Canedo, la sobrina nieta del jefe de las SS Heinrich Himmler (!) y un servidor
. Corría el albariño y todos contábamos anécdotas interesantes, Pasqual intimidades de las divas y aquella vez en que presenció cómo Dirk Bogarde se desplomaba sobre una mesa del café Florian de Venecia al conocer la noticia de la muerte de Maria Callas, yo, cómo me hicieron asaltar el congreso el 23-F y Katrin Himmler las cosas de su familia.
Pero a todos nos silenció finalmente Canedo con su irresistible pasión por los libros.
Era Gonzalo, que falleció ayer con 57 años en el hospital Clínic de Barcelona a causa de un maldito linfoma que se lo ha llevado en 10 días, una de esas personas que había nacido para hacer lo que hacía y disfrutar (y sufrir) con ello
. Y eso era editar libros y llevarlos hasta la gente para que los gozara
. Nacido en una aldea de 300 personas y 600 vacas, como él decía, en el campo de la feria de Cerceda (A Coruña) en 1955, el menor de 12 hermanos, se aficionó a la lectura a los siete años con Guillermo Brown (¡uno de los nuestros!).
 A los 18 años comenzó a trabajar en el mundo de los libros, que ya nunca abandonó.
 Incluso en la Unidad de Cuidados Intensivos del Clínic, incorregible, le pedía a Pasqual, su pareja, que le contara las visitas a la página web de su editorial para ver cómo respondía la gente ante la noticia de la aparición del último libro,
 El niño que robó el caballo de Atila, de Iván Repila.
Después de 30 años dirigiendo redes editoriales de algunos de los sellos más importantes de España, con 50 años, se lió la manta a la cabeza y decidió montar la suya propia.
 En enero de 2009, en Barcelona donde residía desde 1992, alumbró Libros del Silencio.
 Fue la gran aventura de su vida.
 El nombre de Libros del Silencio se lo puso por un comentario de San Agustín al ver cómo el sabio san Ambrosio leía un libro en silencio cuando la costumbre hasta entonces era leerlos en voz alta.
En solo un año, con 17 títulos publicados ya se había convertido en un editor de referencia.
 Su ideario era editar buena literatura, de la época que fuera, sin más adscripción que la calidad y sin propósitos exclusivamente comerciales.
 Libros que no fuesen entretenimientos banales.
 La línea editorial estaba enfocada en la novela (tratando de descubrir nuevos autores nacionales y extranjeros y clásicos inéditos), el ensayo de humanidades y la poesía.
 Se fiaba de su olfato y lo que su extraordinario gusto le dictaba. Sorprendió de entrada al panorama literario editando un inédito de Quevedo.
 Eso impone respeto.
 Entre sus éxitos se cuentan también la enternecedora Elisa y Marcela, de Narciso de Gabriel (la historia de las lesbianas casadas de A Coruña en 1901, que Isabel Coixet proyecta llevar al cine) y La familia Máshber, de Der Níster, un pedazo de clásico, la obra cumbre de la literatura yiddish. Gonzalo nos ha dado muchísimo para disfrutar: Compañía K, de William March; la extraordinaria Dog Soldiers, de Robert Stone; Los hermanos Himmler, de Katrin Himmler...
Brillante, apasionado por sus libros de una manera que a veces rozaba la impaciencia y la vehemencia, amante de Montaigne, de Rosalía (claro), de Gil de Biedma y de la bola de tixola y el oporto, Canedo deja medio centenar de grandísimos títulos y una editorial de ensueño.
 Esa es su herencia junto con el cariño de los que le conocieron y le amaron
. Sus allegados le despedirán hoy miércoles a las cinco de la tarde en el tanatorio de Collserola.

 

El Pueblo contra el Proletariado

Owen Jones denuncia en un exitoso ensayo la demonización interesada de la clase obrera

El autor es una de las promesas del pensamiento británico.

 

Un joven participa en los disturbios acaecidos en el verano de 2011 en Londres. / Peter macdiarmid (GETTY)
Aunque la palabra chav resulta intraducible a otras lenguas, cualquier recién llegado a Reino Unido intuirá de inmediato que ese concepto tan recurrente en los medios de comunicación locales no significa nada bueno. El chav es una persona de clase baja y a menudo joven, adepta a la ropa deportiva de marca (real o de imitación). Un ser vulgar y rayano en el comportamiento antisocial, según los diccionarios ingleses que han incorporado el nuevo e informal vocablo. Los seguidores españoles de la serie humorística de la BBC Little Britainpueden identificarlo en el personaje de Vicky Pollard, madre soltera adolescente que viste un horrendo chándal rosa, roba chucherías en el supermercado y busca nuevos embarazos para seguir cobrando el cheque de ayuda social. El periodista y escritor Owen Jones (Sheffield, 1984) es probablemente uno de los pocos televidentes que no le ríen las gracias, porque ve en esa Vicky el estereotipo al que ha sido reducida la clase trabajadora por parte de una élite política y periodística: una especie irresponsable, indeseable y parásita en la que nadie se reconoce.
“La pobreza y el paro ya no son percibidos como problemas sociales, sino en relación con los defectos individuales: si la gente es pobre, es porque es vaga. ¿Para qué tener entonces un Estado del Bienestar?”, plantea Jones en el libro Chavs: La Demonización de la Clase Obrera (Capitán Swing Libros) que ha provocado muchos oleajes en el Reino Unido y lo ha convertido en un referente de la nueva izquierda británica. El autor de ese diagnóstico no es ningún veterano nostálgico de otros y mejores tiempos, sino el portador de un rostro angelical y aniñado que no hace justicia a sus 28 años. Un joven que transita por Londres en bicicleta y que fácilmente podría confundirse entre el grupo de estudiantes que visita la British Library, lugar que ha propuesto para la cita. Y, sin embargo, una primera obra lo ha convertido en una estrella mediática, indispensable en los debates de calado, y ha traspasado los confines nacionales hasta merecer la atención de medios tan influyentes como The New York Times y su traducción a varias lenguas, entre ellas la española. En la versión que llega a las librerías se añade un epílogo con un brillante análisis de las razones de los disturbios que asolaron Gran Bretaña en verano de 2011 y sobre los que los medios informaron estableciendo vínculos entre la devastación callejera y los tópicos chav, como la capucha o la influencia de los videojuegos.
Él mismo reconoce que, “de haberse publicado tres o cuatro años antes, cuando los estragos de la crisis económica no eran tan palpables, el libro quizá no habría suscitado el mismo interés”. “Los chavs son un fenómeno muy británico, pero por ejemplo España también es un país de clases, una sociedad desigual donde los brutales programas de austeridad se están cebando en la gente corriente”.
Lejos de un farragoso tratado, el libro de Jones es fácil de leer e ilustra con ejemplos actuales y bien conocidos del público su tesis sobre la demonización de la clase obrera: “Pretendo desmontar los mitos (asentados en más de tres lustros de bonanza económica) de que ‘ahora todos somos de clase media’, que la división de clases es anticuada y que la creciente desigualdad es producto de los fallos del individuo”.
El escritor británico Owen Jones.
La obra da saltos en el tiempo para reflexionar sobre el antiguo concepto de una clase obrera respetada como uno de los puntales de la economía hasta su conversión en esa “escoria que pretende el establishment neoliberal”.
 También es una diatriba contra los medios, transformados “en una élite encerrada en una burbuja de privilegios y desconectada de los problemas de la gente corriente”.
 Ellos han contribuido a forjar en el imaginario colectivo la perniciosa noción del chav. Jones describe en el libro el tratamiento desigual y sesgado que tuvieron en la prensa sendos secuestros de dos niñas inglesas, Madeleine McCann y Shannon Matthews.
 De la primera, la hija de una pareja de médicos cuyo caso mereció enorme cobertura también en España, llegó a escribirse: “Esto no suele sucederle a gente como nosotros” (léase clase media).
La madre de la segunda, una mujer que vive de los beneficios sociales, fue desde el primer momento estigmatizada como una chav incapaz de cuidar de su prole.
 Y, por extensión, lo fue toda la clase que encarna, mientras se obviaba la movilización de su comunidad para localizar a Shannon.
“Vivimos en una era de reacción y derrota”, se lamenta este activista cuyo objetivo esencial es “recuperar una voz para la clase obrera, aquella que hace tres décadas trabajaba en la mina, las fábricas y los muelles y que hoy lo hace en supermercados, call centers o cafés” por sueldos de risa.
 La mayoría pertenecen a su generación y ya no son un colectivo organizado como antaño. Si bien el movimiento de los indignados que ocupó la City, Wall Street y las calles españolas “llenó un vacío y ayudó a expresar la ira de la gente”, Jones considera que “no es una alternativa”.
 Ahí se manifiesta el hijo de un matrimonio de sindicalistas, con carné del Labour desde los 15 años, a pesar de la “traición” que ha supuesto el viraje de este partido hacia la derecha.
 ¿No cree que muchos jóvenes consideran a los sindicatos una antigualla de la era pretecnológica? Responde con otra pregunta: “
¿Por qué es anticuado querer que los trabajadores se unan y se apoyen?”

Los Grimaldi, en contra de la película sobre Grace de Mónaco

Alberto, Carolina y Estefanía emiten un comunicado denunciando falsedades en la cinta que estos días se rueda en el Principado sobre su madre y que protagoniza Nicole Kidman.

Nicole Kidman, caracterizada como Grace de Mónaco. / GTRES

Los hijos de Grace de Mónaco, los príncipes Alberto, Carolina y Estefanía, están en contra de la película que se está rodando estos días en el Príncipado
. La historia de Olivier Dahan está protagonizada por Nicole Kidman, que ha logrado un parecido increíble con la princesa fallecida.
El príncipe sus hermanas han hecho oficial un comunicado rechazando el proyecto. “No hemos participado en manera alguna en esta película supuestamente dedicada a nuestros". Para la familia Grimaldi, la cinta "no es en absoluto un biopic", sino "una página innecesariamente reescrita (...) con importantes inexactitudes históricas y una serie de escenas puramente ficticias."
 Además niegan, tal y como publicó en una edición reciente de la revista Paris Match, que hayan intentado para su rodaje.
 La princesa Grace murió en un accidente de tráfico 14 de septiembre 1982. Los príncipes añaden :
 “A pesar de las numerosas peticiones de cambios en la producción, ninguna se tuvo en cuenta”
Olivier Dahan eligió a la elegante Nicole Kidman para encarna a Grace Kelly.
 En una reciente entrevista con Le Figaro, la actriz dijo que estaba "fascinada" por la princesa.
"Esta no es una película biográfica o una ficción documental sobre Grace Kelly, es solo una pequeña parte de su vida en la que queda patente su gran humanidad como sus miedos y debilidades.
 Ella dejó su carrera en el cine al más alto nivel, luego tuvo hijos, y otras responsabilidades.
 Pero siempre le faltó algo que siempre la fascinaba: actuar
. Siempre la admiré como persona y como artista".Si algo hizo a la perfección fue su papel de Princesa de Monáco, no le pudieron dar un Oscar, claro, pero su interpretación fue más que perfecta.
El rodaje comenzó en septiembre en Francia y prosigue en Mónaco. Grace of Monaco está dirigida por Oliver Dahan (La vida en Rosa) y además de Nicole Kidman en el papel de Grace Kelly, cuenta con Tim Roth, que hará de Rainiero
. La española Paz Vega también está en el reparto, en el que encarna a la cantante Maria Callas.
La historia recorrerá todos los detalles que tuvieron que ver con el papel de la princesa en la crisis que atravesaron las relaciones entre Mónaco y Francia.
 Grace, ejerciendo su papel aristocrático, maniobró en las sombras, llevando a cabo una labor diplomática clave para evitar el conflicto.
 La película se estrenará en 2014.
En 1956, Rainiero III de Mónaco se casó con la actriz estadounidense en la catedral del Principado.
 Fue una boda en la que, aunque faltaron representantes de las casas reales, asistió lo más granado del panorama hollywoodiense.
 Con la llegada de Grace Kelly a la casa Grimaldi se inauguró una de las épocas más doradas de Mónaco.