Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 dic 2012

ESPECIAL INFANTIL Y JUVENIL/ LIBROS Los nietos nostálgicos de Julio Verne


Una de las creaciones de la diseñadora especializada en moda 'steampunk' Alassie.
"Desarrolla la idea de futuro que se tenía en la época victoriana.
 Asumiendo que sería la máquina de vapor la que impulsaría la tecnología, ya que no contempla la existencia ni de la electrónica ni de la informática”. Así define el steampunk (punk de vapor) Félix J. Palma, autor de la Trilogía victoriana, una de las primeras sagas en castellano catalogadas bajo esta etiqueta.
 Un subgénero de la ciencia ficción surgido a finales de los ochenta en Estados Unidos y que hoy se abre paso en España impulsado por títulos como Leviathan, de Scott Westerfeld, y transformado en movimiento cultural. Porque aunque su origen sea netamente literario y hunda sus raíces en la obra de Julio Verne, H. G. Wells o Mary Shelley, debe casi todo su peso como tendencia a un creciente corpúsculo de seguidores que traslada esta filosofía retrofuturista hasta su armario y la tecnología que maneja.
Defensores de una suerte de estética híbrida entre la corte eduardiana y El gabinete del doctor Caligari de la que surgen ordenadores con teclas de máquina de escribir o corsés mecánicos.
De hecho, los makers (fabricantes), que confieren el aspecto propio de un artilugio de la segunda revolución industrial a los gadgets del siglo XXI son los verdaderos adalides de un fenómeno poliédrito en el que la producción editorial es solo una de sus caras.
El steampunk surge en la misma época década de los ochenta
Reverso cándido del ciberpunk, “el género steampunk surge en la misma época década de los ochenta y busca también ser una respuesta crítica a la sociedad hipertecnológica y posmodernista, protestar ante esa sensación de que cada vez estamos más dominados por la tecnología y no al revés.
Pero mientras el ciberpunk muestra un futuro apocalíptico y sin esperanza, el steampunk vuelve a una época positivista comprendida entre 1850 y 1910 donde la ciencia todavía no tenía connotaciones negativas y todo era posible”, explica Elisabeth Roselló, creadora de uno de los primeros blogs especializados (Steampunk y otros retrofuturismos) y comisaria de la exposición Steampunk que acoge actualmente el Museo de las Ideas y los Inventos de Barcelona (MIBA).
Ilustración de Keith Thomson.para la trilogía 'Leviathan'.
La corriente retrofuturista fue abrazada primero por recreacionistas históricos, góticos que, como reza un chascarrillo steampunk,habían descubierto el marrón, y cosplay (personas a las que les gusta disfrazarse de personajes de ficción) para después dar el salto a un público más amplio.
¿La prueba? Ya en 2009, la exhibición de artilugios steampunk organizada por el Museo de la Historia de la Ciencia de Oxford congregó a 80.000 visitantes, convirtiéndose en la más rentable de su historia hasta la fecha.
Junto a Reino Unido y Japón, Estados Unidos es uno de los países donde más tiempo lleva asentado el fenómeno. Allí, Leviathan, la trilogía cuya primera entrega acaba de publicar Edebé en España, entró directamente a la lista de los libros más vendidos.
Quizá porque ejemplifica a la perfección la mezcla de aventura, historia y fantasía que seduce a los fanáticos del género. Su autor, Scott Westerfeld, responsable también de la saga Traición y uno de los escritores juveniles más vendidos de la última década según The New York Times, no olvida tampoco otra de las máximas del steampunk la ucrónica. Es decir, la especulación sobre cómo sería el devenir histórico si un acontecimiento trascendente hubiese sido diferente de como en realidad fue.
En este caso, la II Guerra Mundial. Mientras los alemanes combaten con monstruosas máquinas de vapor, el bando aliado, capitaneado por los darwinistas británicos, contraataca con animales rediseñados como armas y cuyo representante más peligroso es una ballena dirigible. Todos meticulosamente ilustrados por Keith Thomson.
La mezcla de aventura, historia y fantasía seduce a los fanáticos del género
Persuadida por el éxito que había conseguido fuera de nuestras fronteras y el interés que percibió dentro, Elena Valencia, editora de Edebé, decidió lanzarlo en España, donde las dos primeras entregas de la Trilogía victoriana, la serie  steampunk de Félix J. Palma, han vendido ya unos 100.00 ejemplares.El mapa del tiempo,que inaugura la saga, narra la historia de una agencia de viajes que ofrece al hombre victoriano la posibilidad de conocer el año 2000 y le ha valido el Premio Ateneo de Sevilla. Ha sido publicada en 24 países, despachado más de 150.000 ejemplares en Alemania y 30.000 en Japón y le ha hecho muy consciente del tirón que este subgénero tiene también España.
 Tanto que acaba de compilar 12 historias sobre autómatas y zeppelines firmadas por autores como Fernando Marías, José Carlos Somoza y Andrés Neuman en Steampunk: Antología retrofuturista (Fábulas de Albión).
Que esta corriente gana adeptos y funciona en España lo demuestra también iniciativas como la Primera Semana Retrofuturista que se celebrará en el Convento de Sant Agustí de Barcelona entre el 11 y el 16 de febrero. Pero aunque es ahora cuando empieza a ser conocido entre un público más amplio, el steampunk tiene más de tres décadas de historia.
El autor estadounidense de ciencia ficción K. W. Jeter acuñó el termino en 1987 para tratar de englobar Las Puertas de Anubis,de Tim Powers; Homúnculo, de James Blaylock, y sus trabajos Morlock night e Infernal devices.
 Obras todas ellas ambientadas en el siglo XIX e inspiradas en La máquina del tiempo de H. G. Wells. Aunque, según Roselló, no sería hasta en 1991, con la publicación de La máquina diferencial, de William Gibson y Bruce Sterling, cuando la crítica reconoció al steampunk con la categoría de subgénero dentro del vasto universo de ciencia ficción.
 El cómic La liga de los hombres extraordinarios, de Alan Moore, se convirtió en 1999 en uno de sus títulos de referencia y abrió la puerta de esta corriente al gran público.
 Con la ayuda —como no podría ser de otra forma en una sociedad audiovisual y sin vapor— de éxitos cinematográficos como Wild, wild, west (1999), Van Helsing (2004) o Abraham Lincoln, cazavampiros (2012). Sin olvidar títulos menos taquilleros como Steamboy (2004), de Katsuhiro O-tomo, o Adèle y el misterio de la momia (2010), de Luc Besson.
En estas tres décadas de historia ha dado incluso tiempo a que surjan subgéneros dentro del subgénero
. El weird west, que toma como referencia el western, o el steamgoth, más siniestro, son dos de los más populares a la vez que bizarros.
Ilustración de Keith Thomson.para la trilogía 'Leviathan'.

El Extrangero

El extranjero está contento; ha sido reconocido. Aunque ahora lo que me perturba es la visita a la exposición de una fotógrafa.
Creo que la nota sobre el contento debería de ir primero. Pero no lo escribí en su momento y, en realidad, ha ido perdiendo relieve. Fue por un encuentro casual. La persona con la que estaba citado, periodista de profesión, estaba al tanto, muy al tanto de todos mis libros. Eso fue como un golpe por la espalda, aunque cariñoso. Tan cariñoso, tan procurador de contento, que después de dejarlo entré con la respiración entrecortada en una papelería, y compré minas, sobres, tacos de almanaque, arandelas, tinta negra para la nueva estilográfica... El aire era azul oscuro y diáfano. Todo tenía sentido. Aun esta ciudad donde he percibido que mi presencia, la literaria, ha sido barrida como los zaguanes del barrio de la Ribera.
Escrito así, me parece una solemne bobería, lo del reconocimiento. Y no sé si tiene que ver con la visita a la fotógrafa, que bien pudiera ser otra solemne tontería.
Volvía de la oficina de correos tras enviar pedidos de mi librería, cuando rebosante de contento -a lo que se ve, últimamente todo es contentura- pasé por la nueva galería, regida por una rusa, cerca de casa, y pensé: Sigamos con las manos en los bolsillos. Todo es bello y azulmarino.
La fotógrafa parecía la hermana menor de la afamada novelista X. A lo mejor tendría treinta y medio, y ya llevaba los labios inflados. Se acercaba mucho al hablar. Las guedejas despeinadas casi se sentaban, indolentes, sobre los pliegues de mi anorak. Todo era tan natural, tan fantástico, su discurso, su contento, su espera a que llegara Román Gubern...
En ocasiones como ésta uno tendría que dar brincos. Todo tan azul, traslúcido y fluido.
Creo que no entraba a ver una exposición de arte moderno...., muchos años. Y cuando la fotógrafa, además de a Gubern, me citaba a los que la habían visitado, yo no paraba de asentir nervioso, diciéndome, diciéndole (retirando el rostro): A todos los conozco.
El extranjero, que tanto conoce, que tan reconocido es, se ha marchado, y una ola azul de noche lo ha ido invadiendo quitándole todo los entusiasmos, dejándolo como alga reseca.
 

DEL DIARIO VIRTUAL DE JOSE CARLOS CATAÑO

Martha Asunción Alonso, premio Adonais de poesía por «La soledad criolla»

Libros

Martha Asunción Alonso, premio Adonais de poesía por «La soledad criolla»

Día 15/12/2012 - 20.17h

Este año ya había obtenido el premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández esta joven autora, que trabaja en la isla de Guadalupe (Antillas Francesas)

Martha Asunción Alonso ha recibido hoy el premio Adonais de Poesía 2012 por su obra «La soledad criolla». Nacida en Madrid en 1986, licenciada en Filología francesa, enseña literatura en institutos franceses y actualmente trabaja en la isla de Guadalupe, de las Antillas Francesas, desde donde envió un texto, que hoy ha leído en su nombre su padre, en el que señalaba, tras conocer el galardón, que «a más de 8.000 kilómetros de distancia, uno se siente menos solo. A veces las botellas con mensaje que los náufragos lanzamos desde nuestras islas llegan a puerto, alguien las recibe y se produce el milagro».
Este mismo año ya había obtenido el Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández por su poemario «Detener la primavera». La autora, que codirige la revista digital de literatura «Zocodover», ha publicado también los poemarios «Crisálida» (Premio Nuevos Creadores de la Academia de Buenas Letras de Granada) y «Cronología verde de un otoño», Premio Blas de Otero 2008.
Los accésits del Adonais 2012 han recaído en Rocío Arana Caballero, por «La llave dorada», y Ángel Talián, por «La vida panorámica». El jurado ha estado integrado por Carmelo Guillén, Joaquín Benito de Lucas, Julio Martínez, Eloy Sánchez y Enrique García-Máiquez.

Las Princesas del Mediterraneo se dan Cita en Grecia

El Museo Cicládico de la capital griega dedica una exposición al papel de las mujeres en la Edad de Hierro

Se acaba de inaugurar en el Museo Cicládico de Atenas la exposición «Princesas del Mediterráneo en el alba de la Historia», una exposición que por vez primera refleja la importancia de las mujeres en distintas sociedades de la Edad de Hierro. Son todas reales y no mitológicas. Unas son hijas de reyes, mientras que otras son sacerdotisas, pitonisas, hasta brujas... Todo ello basado en sus enterramientos y los objetos que rodeaban sus cuerpos, que han sido encontrados en distintos sitios arqueológicos.
La palabra «princesa», proveniente del latín «princeps», está utilizada en esta exposición con el sentido de ser alguien destacado en una sociedad. Por ello las 24 «princesas» de esta exposición son personas destacadas en su época y en la sociedad en la que vivieron. Lo interesante es que se trata de sociedades entre el siglo X y el siglo V antes de Cristo, en el último período de la Prehistoria. Varios enterramientos fueron descubiertos en distintas zonas de Atica y Macedonia, así como de las islas de Eubea y Creta. Otras del sur de Italia y de Etruria.

Mujeres reales

Se trata de mujeres reales y no personajes mitológicos, que se ven reflejadas en objetos de hierro y bronce, oro, cristal, piedras semipreciosas y cerámica. Hay también figuras en marfil, en concha. Son objetos utilizados en la vida diaria, como vasijas y botes de perfume, joyas, cinturones, prendedores para el pelo... hasta unas cucharitas de concha utilizadas para maquillarse, puertas y tronos. En total, más de 500 valiosos objetos que demuestran cómo muchas mujeres fueron protagonistas en sus distintas sociedades en la Edad de Hierro.
Una de las mujeres más importantes de esta exposición es la princesa cuya tumba fue descubierta en Verruchio (Italia): por primera vez se expone fuera de Italia su trono de madera. Y especial atención merecen las joyas de la Reina de Sirolo-Numana (Piceno). También es excepcional lo que rodea a la mujer noble de Lefkandi (Eubea), la ateniense rica encontrada en el Agora de Atenas, las princesas etruscas y la Sacerdotisa de Sindos (sitio arqueológico cerca de Tesalónica).
La exposición, que permanecerá abierta hasta abril, está organizada por el Museo Cicládico, fundado por Níkos y Dolly Goulandris, y cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación y Cultura griego y la Universidad de Creta, así como la colaboración de la Presidencia de la Republica Italiana y la Embajada de Italia en Grecia.