Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 dic 2012

Carlos y Camilla felicitan la Navidad


El christmas de la familia real británica en 2012. / WPA Pool (Getty Images)
Carlos y Camilla posan sonrientes, sin mirar a la cámara, saludando a los ciudadanos que han salido a las calles para celebrar, el pasado verano, el Jubileo de Diamante de la reina Isabel II.
 Así de poco navideña es la tarjeta de felicitación que este año ha decidido enviar el palacio de Buckingham en nombre de la pareja real.
2012 ha sido un año muy especial para la familia real británica
. El príncipe de Gales tenía este año multitud de imagines para elegir a la hora de felicitar la Navidad. Los exitosos Juegos Olímpicos de Londres, el anuncio del primer bebé de su hijo Guillermo y Kate Middleton. Sin embargo, el heredero se ha decantado por rememorar el paseo en barco que todos los miembros de la monarquía llevaron a cabo el pasado 3 de junio por el río Támesis.
El Jubileo de la reina, que ha cumplido los 60 años en el trono, acaba 2012 despidiéndose a través del christmas de Carlos y Camilla.
Y cierra el año con el mismo espíritu de celebración con que lo abrió: el viaje a través de los países de la Commonwealth, el lanzamiento de una colonia con el aroma del reino de Su Majestad, los festejos masivos del pueblo británico. Sin duda, el Jubileo de Diamantes es el acontecimiento más importante de la monarquía británica en el año que se va.
La imagen, obra del fotógrafo Danny Martindale, muestra a la pareja sonriente, saludando al público. La duquesa de Cornualles lleva un abrigo de Anna Valentine y un sombrero de Philip Treacy, mientras su marido luce su uniforme de ceremonias de la Marina Real.
 En el barco, ese día, iban acompañados por la reina, el duque de Edimburgo, los duques de Cambridge y el príncipe Enrique.

Jacques Audiard: “Vivimos tiempos de un cinismo realmente odioso”

El director francés estrena en España 'De óxido y hueso', un drama amoroso protagonizado por Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts.

 

Jacques Audiard (París, 1952) es como sus películas.
 Aunque sea un lugar común aplicar el paralelismo entre un creador y sus obras, parece imposible no caer en la tentación con el cineasta francés, un tipo atildado, de traje elegante, siempre de corte moderno, con algún detalle rompedor, al que le gusta llevar sombrero o gorra –no suele descubrir su calva- y unas gafas de sol que aumentan la fiereza de su sonrisa. Es cineasta como podría ser gánster: impoluto y contundente en el vestuario y en la charla
. Le gustan las películas directas, como crochets pugilísticos, la mejor manera de definir Un héroe muy discreto, Lee mis labios, De latir mi corazón se ha parado, Un profeta y la que estrena hoy en España, De óxido y hueso.
El director Jacques Audard / álvaro garcía
No salió bien parado del certamen de Cannes este drama amoroso, la relación entre una entrenadora de orcas que pierde las piernas (Marion Cotillard, reclamando a gritos su segundo oscar) y un exboxeador (sorprendente Matthias Schoenaerts) que sobrevive con un hijo de seis años como puede, con pequeñas chapuzas.
 Cuando Audiard vino a España a la entrega de los Goya, a los que optaba con Un profeta, él y su guionista habitual, Thomas Bidegain, aseguraban que iban a hacer algo romántico
. Con sus desazones morales, su pobreza económica, su crudeza emocional y su violencia física, ¿es De óxido y hueso lo que ellos entienden como romanticismo? “Tengo dudas.
 Queríamos decir que estábamos escribiendo una historia de amor, algo que era nuevo para Tom y para mí. Es cierto que hemos batallado con los relatos del canadiense Craig Davidson que nos inspiraron el filme, porque les hemos pegado algo que no tenían: el personaje femenino.
Se resistían”.
Es la primera vez que Audiard coloca como motor de la historia a una mujer.
 “Cuando estaba montando Un profeta, confirmé que cada película provoca una frustración, y la de Un profeta era que no había mujeres, ni amor, no había espacio o luz, y rápidamente nació el deseo de esa historia de amor y de un personaje femenino. Justo entonces leí los relatos de Davidson
. Entonces eran dos proyectos distintos, y acabamos atornillándolos”.
 En De óxido y hueso hay amor, luz y espacio, pero al estilo Audiard: a la protagonista la enclaustra en una silla de ruedas, la luz y el espacio son angustiosos, casi dolorosos en contraposición a las dificultades de la protagonista, el amor tarda en surgir. “Puede que sean conceptos abstractos, de acuerdo, pero mi deseo no lo era.
Son personajes encerrados en sí mismos que viven una historia de amor, y cuento cómo nace y los distintos casos que hay: de un hijo a un padre, entre hermanos y el de la pareja protagonista, que pasa de la amistad a los servicios sexuales para acabar en el te quiero”.
De óxido y hueso recuerda poderosamente a Una vida mejor, de Cédric Kahn, con Guillaume Canet en ese rol de padre al borde del desahucio económico y moral, oprimido en espacios abiertos, de sentimientos encerrados.
 “Sé de que hablas, aunque no la he visto. Conozco a Cédric, me han preguntado otras veces por ella. También me preguntan por… ¿cómo se llama la película esa de François Cluzet que es parapléjico?”. ¿Intocable? “Ah, esa, pero tampoco la he visto.
 Es el año de las sillas de ruedas”
. Mientras dice esta frase entre risas, Audiard saca lo mejor de su sarcasmo: por el tono y los gestos queda claro que sabe perfectamente el título de Intocable, el descomunal éxito francés en la taquilla mundial, pero que no tiene la categoría fílmica como para que él la vea.
“La fotogenia es una gracia divina.Y Marion Cotillard la posee”
Como en sus restantes películas, Audiard aprovecha para dar pinceladas de descripción social: el trasfondo de la historia de amor es una Costa Azul habitada por pobres, por los criados de los ricos que disfrutan de las playas, las personas que se mueven en el patio trasero de una vida de lujo.
“Forma a los personajes
. A veces choca ver películas con banqueros y modelos.
En los relatos de Davidson ya estaban estas personas devastadas por la crisis.
 ¿Qué les queda? A Alí solo le queda su cuerpo: su hijo y él comen de las basuras y gana dinero en las peleas callejeras
. Como su hermana, cajera de un supermercado que se alimenta de productos caducados.
 Son felices, porque esas privaciones no excluyen la felicidad, sino que te hacen relativizar las cosas.
 Tienen en cambio una vida colectiva, amigos con los que hacen piña”.
 Es el tenue optimismo con el que Audiard ahonda en la brutal crisis económica actual. “Vivimos momentos en los que los pobres se comen a los pobres, viven en la pobreza obligados a la inmoralidad, mientras los ricos siguen ahí arriba.
Hay un cinismo odioso”.
Un profeta dejó el nivel muy alto, pero a Audiard le da igual las expectativas provocadas. “No me importan las opiniones, lo que me inquietan son las ideas
. Y sus consecuencias
. Por ejemplo, que te den un cheque en blanco para tu siguiente trabajo tras un éxito
. No leen tu guion, te dan el dinero que necesitas sin preguntar.
De eso hay que desconfiar porque si lo ves desde el punto de vista del dinero te puede hacer insidioso con los actores, los técnicos, lanzarte a la boutade como mear en un piano y hacerlo pasar por algo ingenioso, genial”.
Marion Cotillard ya tiene un oscar, y su primer valedor para una segunda estatuilla es Audiard. “Fue complejo para ella porque compaginó el rodaje con otro en Estados Unidos.
 Es encantadora. Llenó de detalles su personaje
. Desde luego el mundo es injusto: la fotogenia es una gracia divina
. Ella la posee. Eso juega a favor del personaje
. Esa cara tan marcada”. Hay una secuencia en la que Cotillard, a la que le han borrado las piernas digitalmente, se resbala del asiento de un coche por no llevar cinturón… y no tener punto de apoyo.
Es una ráfaga, mas una ráfaga brillante.
“Creo que Marion ha inventado algo”.
 Y Audiard se tira del sofá dos veces, repitiendo ese momento y otra secuencia que no pudo rodar.
A Audiard ahora le esperan tres proyectos, todos en el aire, entre ellos un western.
 “Pues sí, es un encargo, una historia que se desarrolla en 1870 en mitad de la fiebre del oro.
 No había pensado que es la primera vez que alguien me encarga algo, en este caso adaptar una novela.
Sí, un encargo. Umm, tengo que acostumbrarme a la palabra”.

Hillary Clinton: “Yo misma me pongo los rulos”

La Secretaria de Estado habla abiertamente de su imagen y reconoce que se siente escrutada por la opinión pública.

La Secretaria de Estado Hillary Clinton. / EFE
Las mujeres que viven expuestas al público son a veces escrutadas en exceso por su imagen.
 Eso le pasa a la Secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton, que se pasa la vida viajando por todo el mundo
. En concreto ella ha sido criticada por los estilistas por sus peinados.
"No viajo con una peluquería, ni con nadie, que me ayude a peinarme", ha explicado Clinton en el programa de Barbara Walters que ha hecho un especial con los diez personajes más importantes de 2012.
Y confiesa que conseguir ir bien peinada es difícil en especial si tiene que asistir a un gran evento.
 "Tengo que ser muy rápida para tratar de encontrar una peluquería en alguna ciudad, en alguna parte, donde a menudo nadie habla Inglés"
. En ocasiones añade la Secretaria de Estado es "tan complicado" que ella misma se arregla.
 "Soy capaz de ponerme yo misma los rulos".
Sin embargo, Clinton dejó claro que el estilo del pelo no es su fuerte.
 "No soy muy buena en elegir como llevar mi pelo. Lo llevo años admitiendo y creo que es obvio para todos ", bromeó.
Y aunque ella se ocupa de problemas mucho más importantes de qué hacer con su pelo,
 Clinton admite que su apariencia es a menudo un tema candente
. "Es fascinante para mí el que la gente sea tan curiosa al respecto", señala.
En las fotos de joven, Hillary aparece con la melena larga y más oscura, además de con unas enormes gafas graduadas.
 Años después llevó el pelo corto y fue cuando se convirtió en Secretaria de Estado cuando recuperó la melena, que lleva a veces rizadas y en ocasiones recogida en una coleta.
Cuando se le ha preguntado si le importan los comentarios dice: "
 Me siento liberada a estas alturas de mi vida si quiero ponerme la gafas pues me las pongo [en vez de las lentes de contacto] …
Y si me quiero recoger el pelo en una cola de caballo pues me lo recojo” .
 Y añadió: “Simplemente no es algo que merezca que le dedique mi tiempo
. Si otros quieren preocuparse por ello, pues encantada les dejo que sean ellos los que se preocupen”.

 

Del Blog de Izquierdo

El reggaetón de la unión bancaria

Por: José María Izquierdo
Merkel
Angela Merkel durante una conferencia de prensa. / JOHN THYS (AFP)
Parece que ayer se vislumbraba una salida por Europa para huir de la cosa catalana, circo al que ahora se ha incorporado en plan estrella el muy reconocido presidiario Javier de la Rosa
. Lo tenemos a rebosar, que ya no nos caben más elefantes, tigres, caballos, morsas, soplones, testigos amenazados, borradores apócrifos y otros fenómenos paranormales. Dan Brown lo tiene a huevo, que algún cardenal ya le encontraríamos…
 Vamos, que no hay cama pá tanta gente. El rayito de luz lo pone ese cigoto de Unión Bancaria, que al final ha salido tal cual quería Merkel.
 Una sorpresa, como ven
. Aquí la prensa adicta, concretamente La Razón, que más adicta ya no se puede ser, dice que es un triunfo de Rajoy.
  De resultas de lo cual, tal y como explicó Luis de Guindos, ya tenemos “más del 90% del sector financiero supervisado por el BCE”.
 Notable éxito, como se ve, que ya ni hay que mirar qué hacen los bancos, que de ellos ya se encargan los alemanes.
Un descanso.
Un relax. Un puro para don Mariano, por favor.
Y ya puestos, quiero decirles que empiezo las vacaciones.
 Vuelvo –espero- el día 7 de enero. O así. ¿Muchas vacaciones?
 Ya me lo dirán cuando tengan mi edad.
 Un anciano, oigan, un decrépito anciano.
 A ver si solo Keith Richards va a necesitar cambiarse la sangre y recauchutarse lo que haga falta.
 Que todos tenemos nuestras necesidades.
Carcomido por los años, sí, pero que se marca de despedida un reggaetón.
¿Bailan?
Fue llegar Rajoy y decir que o había supervisor o se iban a enterar de quién era el tigre de Galicia, que Merkel no pudo resistir el reto y se creó el supervisor bancario.
 Dice el editorial, así de pasada, que aún quedan “en el aire algunos aspectos relevantes”.
 Y añade: “Ciertamente, también la canciller Merkel sale victoriosa del envite al lograr que queden fuera de la vigilancia las cajas de ahorro alemanas, muchas de ellas de titularidad pública”.
 Acabáramos. ¿Verdad que da mucha risa tanto “Éxito español"?
A mí es que me gusta mucho Alfonso Merlos.
 Es, para entendernos, el Arturo Ripstein de los columnistas de la caverna. Es tan excesivo que uno no sabe si reírse a carcajadas o echarse a llorar.
El catavenenos, que le conozco, elige siempre la primera de las opciones.
 Por ejemplo: “¡¿Qué es eso de que los voceros de Ternera y Troitiño acusen al Gobierno de crear un caldo de cultivo para los suicidios?! ¡¿Qué demonios pintan los que han jaleado y alentado a una banda de pistoleros denunciando la imponderable inhumanidad de los sádicos recortes de la derecha?! ¡¿Se `puede insultar más la inteligencia y golpear con más saña la ética de los público?!”
 Ahora que lo releo no sé si Ripstein es mucho. ¿Ed Wood?
El editorial de El Mundo se titula “Nace la Unión Bancaria, un hito histórico”.
La verdad es que es solo un pequeño paso y  que la Unión Europea, como ya viene siendo habitual, ha dicho sí a todo lo que ha propuesto –ordenado, por qué decimos amor cuando queremos decir sexo- doña Angela Dorothea Merkel, nacida Kasner.
Y el editorial es solo la enumeración de todas las incógnitas que quedan por despejar, lo que al final solo puede traducirse de la siguiente manera: un inicio de un comienzo de un proyecto de un intento.
 Y porque hoy estamos optimistas…
Algunas continuaciones a la declaración del gran Javier de la Rosa a la Udef en torno a las cuentas suizas que él mismo ayudó a abrir a Pujol. Que es en sí misma, una historia francamente increíble
. ¿Qué cualquiera sabe?
 Bueno, verán, ya ha dicho aquí el catavenenos hasta la saciedad que él no pone la mano en el fuego no por Oriol Pujol o Artur Mas, no, es que tampoco lo hace por el taxista que ayer le devolvió a su domicilio habitual ni por el camarero que le sirvió el cortadito.
 Pero bueno está lo bueno. Hoy han desmentido los Pujol las acusaciones de De la Rosa, lo mismo que ha hecho el banco suizo Lombard, de forma muy seria, como es de esperar en un banco suizo, que poco deben parecerse a Los Morancos. ¿Importan tales desmentidos?
Para algunos, casi nada.
Y eso que han decidido redactar sus columnas con cierto cuidado, lo que aún las hace –a mi juicio- más fulleras, más tramposas.
 Fíjense en Federico Jiménez Losantos: “Seguramente hay varias razones por las que Javier de la Rosa, que siempre iba a tirar de la manta pero no tiraba jamás, se ha decidido a contar lo que sabe de la red de trinque y escamoteo fiscal de los Pujol y otros jefes de Convergencia”.
Atentos:  
“La más verosímil es la que ha dado a la Policía: que teme por su seguridad y la de su familia tras ser amenazado por el propio Jordi Pujol en un distinguido café de la parte alta, no diré noble, de Barcelona”. Bien.
En el mismo periódico, Santiago González, con más conchas y un punto menor del descaro ciclópeo que adorna a Jiménez, se cubre un pelín más las espaldas, que hay que decir lo que hay que decir, pero tampoco está uno para hacer demasiado el ridículo:
 “Hay algunos datos que suscitan dudas, en caso de que la lógica tenga aún predicamento en estos tiempos. Si yo fuera Pujol, una de las últimas cosas que haría sería citarme con De la Rosa en sitio tan público como una cafetería de Barcelona, precisamente en los días en que el asunto del borrador sobre las cuentas está en boca no ya de toda Cataluña, sino de toda España”. Y además, añado, para amenazarle gravísimamente. ¿En una cafetería, lugar público donde los haya, don Jordi Pujol y Javier de la Rosa? Lo peor, si me permiten, es cuando encima sacan la integridad a la columna: “¿A quién creer en casos como éste?”, se pregunta González.
 Y sigue: “A quien diga la verdad, pero la declaración del testigo es un hecho, por lo que esperaremos que la Udef haga su trabajo y lo lleve al juez”. ¿Verdad que les gusta?
 La cosa desprende peor olor que una manada -¿seguro que se dice manada?- de mofetas, pero por favor, nosotros neutrales y que se lleve al juez al acusado.
 ¿Comprobar la denuncia? ¿Con una persona de honestidad tan comprobada como don Javier de la Rosa, con magnífico comportamiento en varias cárceles de la capital, para qué se necesita?
Nada puedo decirles de Abc, que ha embargado su edición hasta vaya usted a saber qué hora.
Cualquier tontuna es buena, que llevamos este juego de patio de colegio hasta el ridículo. Un día lo hace Pedro José, otro Abc
. Pues con su pan se lo coman, que los mayores estamos para asuntos serios.
Hala, a otra cosa.
Aprovecho para alguna basurilla de Libertad Digital. El editorial, por ejemplo, está dedicado a Telemadrid: “No puede tolerarse que un grupo de matones paniaguados amenace con total impunidad a los trabajadores que se niegan a someterse a su dictadura del miedo
. Liberados que llevan años y más años sin hacer nada de provecho, delegados distinguidos por su proverbial vagancia y fanáticos que no hacen sino supeditar todo a la consigna y el agit-prop políticos no pueden tener paralizada una empresa a su capricho y aterrorizar al resto del personal”. Para empezar. ¿Solución? Pues claro:
“Hay que acabar de una vez con la impunidad de los sindicalistas que mantienen Telemadrid secuestrada, para que quienes quieren ejercer su derecho al trabajo puedan hacerlo con entera libertad. La única posibilidad de que esa televisión salga a flote y tenga posibilidades de sobrevivir en el futuro pasa por sus mejores trabajadores, no por los que sólo saben difundir odio e imponerse por el terror. 
Sólo falta que los responsables políticos lo entiendan y, sobre todo, actúen en consecuencia: para empezar, actuando con contundencia contra los malhechores y protegiendo las libertades de sus víctimas”.