Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 jul 2012

LOS BESOS DE AZNAR

Ves juntas a Ana Botella y Esperanza Aguirre y te parece que estás viendo a las hermanastras de La Cenicienta. Poseen, por debajo de sus diferencias formales, una curiosa unidad de orden temático, como si fueran dos gemelas disímiles o dos siamesas asimétricas cuyos órganos hubiéramos logrado separar, aunque permanecen unidas por sus obsesiones. Además de por las obsesiones, continúan misteriosamente enchufadas la una a la otra por vínculos de orden más sutil, quizá por sus respectivos fondos de armario, o por su weltanschauung, signifique lo que signifique weltanschauung, o por sus cardados filosóficos. Lo cierto, en cualquier caso, es que cuando se manifiestan a la vez en un acto cualquiera del Ayuntamiento de Madrid, o de su comunidad, adoptan la rigidez, las formas, el lenguaje y la crueldad característica de los personajes de ese cuento popular del que es evidente que acaban de salir.
En última instancia, todos procedemos culturalmente de ahí, del bosque misterioso, de la casita de turrón, de las manzanas envenenadas, de las pócimas milagrosas, de los huerfanitos perdidos en medio de la naturaleza, del sapo-príncipe y de La bella durmiente, venimos de los siete enanitos y del ogro feroz y de las madrastras sin escrúpulos, aunque también de los 40 ladrones de Bankia y Cía., ahora imputados, ya veremos.
Quiere decirse que venimos del pánico. La historia de la humanidad es en cierto modo la del recorrido que va desde esos cuentos breves, que se administraban por vía oral alrededor de la lumbre, hasta la novela de mil páginas que se administra por vía intravenosa en el sillón de orejas. Por el camino, muchos de los personajes de los viejos relatos han devenido en personas auténticas, de carne y hueso, perdiendo, al hibridarse con la realidad, el carácter arquetípico que les era propio.
Poseen, por debajo de sus diferencias formales, una curiosa unidad de orden temático, como si fueran dos gemelas disímiles o dos siamesas asimétricas
Botella y Aguirre, lejos de perderlo, lo han acentuado. Vean, si no, Botella se pasa la vida en un palacio siniestro situado en la plaza de la Cibeles de Madrid y sede de su Ayuntamiento. Aguirre, en un edificio de la Puerta del Sol en cuyos sótanos, en tiempos de Franco, se torturaba a mansalva o en plan industrial, como ustedes prefieran. Había allí una cadena de montaje de la tortura, donde a la víctima, según el tramo en el que se encontrara, le arrancaban la uñas, le aplicaban corrientes eléctricas en los genitales o le metían la cabeza en un cubo de mierda.
Las antiguas dependencias de la Dirección General de Seguridad, en la actualidad cuartel general de Aguirre, eran unos altos hornos del terror, pues funcionaban las 24 horas del día los 365 días del año. Todavía hoy, cuando uno recorre sus dependencias, se escuchan los ayes de las víctimas de la policía franquista y se siente el roce del espíritu de los difuntos, atrapados al parecer entre dos mundos. En ese contexto, tampoco es difícil imaginarse a la presidenta de la Comunidad de Madrid preguntándole a un espejo quién es la más bella del reino, a lo que el espejo, indefectiblemente, contesta:
— Gallardón.
En efecto, el problema de Aguirre con el actual ministro de Justicia es ese, que Gallardón es más guapo que ella y sale mejor en las encuestas. Pero ojo, no nos confundamos, eso no convierte al exalcalde de Madrid en una Blancanieves vulnerable. Siendo también un personaje arquetípico, su temperamento es el de la bruja marrullera, capaz de apoyar al corrupto Dívar o de promocionar la venida a este mundo de seres incapaces de sobrevivir en él, ya que no es partidario ni de la Ley de Dependencia, ni de la sanidad pública ni de la ayuda, en general, a los necesitados. Lo que a Gallardón le gusta es tropezar, al salir de la misa de doce los domingos, con un grupo de mendigos sin piernas o sin brazos a los que echar unas monedas. Parece que sienta mejor el vermut después de una de esas escenas de la España negra, que es la España por antonomasia, signifique lo que signifique antonomasia. Gallardón, además de ser el más guapo y el más perverso del reino, posee un sistema autoinmune a prueba de las manzanas podridas que Aguirre le manda por Navidad.
Ustedes perdonen, pero la historia es complicada: Aguirre adora a Aznar, un príncipe inverso que te besa y te convierte en Mayor Oreja. Aunque no solo, porque cuando besó a Aguirre, la convirtió sin comerlo ni beberlo en ministra de Cultura. En cambio, cuando besó a Ana Botella la convirtió en alcaldesa de Madrid sin necesidad de que se presentara a unas elecciones democráticas y todo eso. Bastó para ello con la intervención de un demiurgo un poco pelota, un trepa, lo que nos trae de vuelta a Gallardón, que en cada cuento se disfraza de lo que le conviene porque estudió en los jesuitas y eso imprime carácter.
Decíamos pues que Aguirre adora a Aznar, el marido de Botella, porque la convirtió en lo que viene siendo, mientras que Botella debe todo lo que es a Gallardón. En tales circunstancias, Botella y Aguirre, que deberían ser amigas íntimas, cuando no auténticas hermanastras (la Cenicienta seríamos los habitantes de Madrid, a los que nos tienen de fregonas), se encuentran separadas por Gallardón, cuya belleza pone freno a las ambiciones de Aguirre. La belleza es un punto, desde luego, pero no olvidemos que Gallardón es, además, el mecenas de Botella y que cuenta por eso con la protección de Azar. No sé si me siguen.
En dos palabras: si fuera cierto que los amigos de mis amigos son amigos míos, que los amigos de mis enemigos son enemigos míos, que los enemigos de mis amigos son mis enemigos, etc., la situación sería la siguiente: Botella es amiga de Gallardón, enemigo a su vez de Aguirre, lo que significa que Aguirre es enemiga de Botella, si bien Botella, de otro lado, es amiga de Aznar, a su vez amiga de Aguirre… Se puede decir de más modos, pero le des las vueltas que le des lo cierto es que el ménage à quatre resulta colosal. Se sale del género del cuento popular para entrar de lleno en los líos característicos de los dioses griegos, de quienes toda esta gente de la que venimos hablando ha tomado sus lados más mezquinos. Significa que Botella y Aguirre están condenadas a entenderse por las mismas razones que están condenadas a desentenderse. Pero ellas lo llevan muy bien porque se entienden y se desentienden desde el coche oficial, que las vuelve locas.

La pasión por el teatro de Tomás Gayo

Desaparece a los 52 años uno de los hombres más comprometidos con la escena como productor, actor, director y dramaturgo

Su cuerpo será velado mañana miércoles por la tarde en el Teatro de la Latina.

 

Tomás Gayo en una escena de la obra de teatro 'La señorita de Trevélez', de Carlos Arniche, en 2008.
Tomas Gayo Bautista, además de un hombre de teatro, era una pasión por el teatro, que ha desaparecido del panorama escénico español el pasado día 21 en Cancún (México), donde había ido a descansar y no pudo superar una neumonía contraída 10 días antes.
Sólo fue por pocos días, porque su entrega al teatro le impedía descansar más. Actor, en sus comienzos al lado de grandes como Nuria Espert y Fernando Fernán-Gómez. Director de escena, dramaturgo de varios textos, pero sobre todo uno de los empresarios y productores más comprometidos con lo que hacía, y arriesgado, muy arriesgado porque ponía en juego su criterio, su dinero, su prestigio, su vida…. Algunas escenas de esas producciones, algunas pequeñas lecturas de sus textos, se representarán mañana miércoles 25 en el Teatro de La Latina, donde se instalará su capilla ardiente de cinco a nueve de la tarde.
También se verá algo de su última producción estrenada hace escasas semanas en La Casa de la Portera, un teatro muy alternativo de Madrid: Sexageración, un montaje con cuatro textos, dos de él y dos de de la Torre, donde se hablaba del sexo y sus obsesiones desde otro ángulo, inquietante, humorístico, novedoso. El espectáculo gustó tanto, y funcionó tan bien, que se ha programado en el Teatro Alfil a partir del día 4 de agosto.
Su compañía, esta última formada por los actores Geli Albaladejo y Miguel Hermoso, quien ayer comentó: “Era un ejemplo de lucha, entrega y búsqueda de la fórmula para un teatro de valor cultural que fuera a la vez rentable; los miembros de su compañía estamos destrozados, incrédulos e indignados ante esta injusta pérdida”. Hermoso pone de relieve un gran constante de Gayo, intentar ganar dinero para lanzarse a nuevas aventuras teatrales.
Hace 52 años había nacido en Madrid, donde se licenció en la Escuela de Arte Dramático en 1979. Tan sólo un año después fundó su primera compañía Teatro de Actores, y diez años después su propia productora Tomás Gayo Producciones, con la que hizo 24 montajes. Los primeros años de su carrera trabajó en algunas películas y series de televisión La reina del mate, Boca a boca y El amor perjudica seriamente la salud, pero nunca hizo nada por seguir en esos medios: “Su vida fue el teatro, al que dedicaba todo su tiempo y todo el dinero que ganaba produciendo”, señala el periodista Antonio Castro con el que tenía relación profesional y de amistad.
Su última producción ambiciosa fue este año y con importante gira aún en activo, la versión teatral de La Familia de Pascual Duarte que ha dirigido Gerardo Malla, con gran éxito de público y crítica y actores como Miguel Hermoso, Ana Otero, Ángeles Martín, Lola Casamayor y él mismo, haciendo el papel de sacerdote, lo que ha impedido que se retomará la gira el pasado sábado en Oviedo. Gracias al éxito de este montaje la productora de Gayo pudo iniciar una tímida recuperación económica. Como tantas empresas teatrales, la suya había corrido el riesgo de desparecer ante los impagos de las administraciones, tanto de representaciones como de subvenciones.
Antes hizo sus versiones de obras de Samuel Taylor, Claude Magnier, William Douglas Home y Marc Gilbert Sauvajon, Nöel Coward, Rafael Alberti, Bryony Lavery y Carlos Arniches, lo que pone de manifiesto su ecléctico gusto por grandes autores, sin olvidar las dramaturgias realizadas a obras como La Noche de la Iguana, de Tennessee Williams; La Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela; Una mujer sin importancia, de Oscar Wilde; La Tía de Carlos, de Brandon Thomas y Tirano Banderas de Ramón María Del Valle-Inclán. Teatro del grande. Ana Marzoa, que trabajó en varias ocasiones con él y hizo un potente trabajo en La noche de la Iguana, dijo ayer al conocer la noticia: “Era una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Productor honrado, generoso y con una paciencia infinita ante las injusticias que tuvo que soportar y como actor era humilde y con deseos de aprender y superarse”. Efectivamente a Gayo le gustaba subirse al escenario, pero siempre dejaba los papeles importantes a actores que él consideraba que brillarían más que él, aunque en muchas ocasiones se reservaba algún personaje para alimentar su pasión por la interpretación.
En 2004 comenzó a escribir guiones durante su estancia en la New York Film Academy, de la que sale con un máster de dirección y a su regreso no sólo escribe guión para series, el corto Ojos que no ven, Corazón…, y el largo Amarte es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo, sino que se lanza como autor de teatro con una primera obra La Madre vigila tus sueños, donde mima al máximo la producción. No ha más que ver que estuvo dirigida por Miguel Del Arco e interpretada por Ana Wagener, Mariano Peña, Carmen Conesa y Juan Díaz.
Siempre fue así, meticuloso y apasionado con su trabajo, con sus montajes, que iban desde producciones ambiciosas con las que tuvo éxito como La importancia de llamarse Ernesto (1995), El apagón (1997), El botín (1997) o las reposiciones de Pato a la naranja (2004) y La señorita de Trevelez (2008) a otras mucho más modestas. Muchas de sus numerosas adaptaciones, las realizó junto a Julio Escalada, y como productor tuvo el acierto de propiciar debuts teatrales de algunas figuras actuales, entre ellas Jesús Vázquez, María Esteve, Olivia Molina, Anne Igartiburu o el desembarco de Elvira Lindo al teatro con La ley de la selva (2010).

POETAS CANARIOS RAFAEL AROZARENA 1923-2009 CARAVANE Amigo esta noche no me importa que la fiesta se celebre en otra parte.

POETAS CANARIOS

RAFAEL AROZARENA 1923-2009


CARAVANE


Avariciosas ruedas

pasaron las nubes hacia el sapo reventón panza de banco.
Ya no queda con brillo ni el cristal de una copa
y el menos tonto descolgó su sombrero del cielo.
Entró un aire y salió como lo vi
mecha de azufre
mientras llamaban de la colina
-ella gritaba en la colina
la novia más inútil eterna y llamando-

Miren yo
arranco las azaleas muertas en el camino
y conservo mi adicción al ópalo que es nada.
Aquí la puerta de mí, vacía
como una choza vacía señores mis amigos vean
pantalón de río, alguna piedra de ópalo,
oyéndola
eterna y llamando.
Quedaré toda la noche
si, mis padres metálicos.
Esta noche el buey de las estrellas permitirá su doma
Seguid vosotros el camino.
Ella tiene los cabellos alzados hasta el oro
las uñas hincadas en el cielo de metal
grita sin perdón mi nombre desahuciado.
Entre las naranjas de California marcharon mis hábiles maestros
dulces lunas en caravana hacia el sol de los hombres.
Todas las aves abanican hacia el Norte
y yo estaré en mi galera
con una piedra de ópalo en el bolsillo
esperando que se acabe el queroseno
Amigo
esta noche no me importa
que la fiesta se celebre en otra parte.

RAPTO DE Jose Miguel Junco Ezquerra

RAPTO

En el contenedor de la basura

situado en una esquina
de la calle en que vivo,
me he encontrado una cara
partida en dos mitades.
Justo cuando ya el pelo
recobraba su tono
y los ojos cuadraron
en un rostro bellísimo
y la risa se puso
a bailar en la boca,
pasó un camión enorme
con un brazo metálico
y se llevó inclemente
a la hermosa muchacha.
No sé por qué de pronto
quedé petrificado
echando maldiciones
y al borde de un ataque.