Los recortes del Gobierno suponen un ataque brutal contra los empleados públicos, una estigmatización de este colectivo de trabajadores, sin atender a razones de justicia social ni económicas". De esta forma tan contundente arranca el último comunicado del sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA).
Los técnicos de Hacienda aceran sus críticas contra unos recortes que consideran injustos por hacerlos recaer fundamentalmente en los funcionarios, pero no se limitan únicamente a la descalificación: también presentan alternativas para ahorrar los 65.000 millones que quiere el Gobierno sin hacer recaer la mayor parte del ajuste en los funcionarios y en las clases medias.
GESTHA detalla cómo ahorrar ese dinero sin subir el IVA o el IRPF. Propone a cambio implantar un nuevo impuesto sobre la riqueza, que aportaría al Estado 3.400 millones de euros; se muestra partidario de retocar las SICAV y las ganancias especulativas, con lo que la administraciones públicas recaudarían 1.400 millones; elevar el Impuesto de Sociedades al 35% para empresas que ganen más de un millón, dejaría 14.000 millones en las arcas públicas; reducir la economía sumergida diez puntos aumentaría la recaudación en 38.500 millones de euros; finalmente un impuesto a las transacciones financieras haría llegar a la caja del Estado otros 5.000 millones.
Gran parte de estas medidas ya surgieron en otros foros: el PSOE, por ejemplo, viene reclamando desde hace meses una impuesto sobre las grandes fortunas. IU también exige desde hace tiempo un impuesto a las transacciones financieras.
"Nos hacen pagar los errores de otros: los empleados públicos no han generado el agujero de 60.000 millones de euros en las cajas, ni son responsables de las enormes deudas no financieras de las CCAA y de los ayuntamientos", reza el comunicado. Por todo ello, GESTHA termina su comunicado mostrando su total apoyo a las movilizaciones convocadas por los sindicatos CCOO Y UGT y anima a participar en ellas.
19 jul 2012
18 jul 2012
Ya tiene su canción: ‘Que se joda Andrea Fabra’
"Que se jodan los ministros / que no dicen ni palabra, / y si soy parado digo / que se joda Andrea Fabra". Con este estribillo, el cantautor zaragozano Diego Escusol (1979) ha compuesto un tema que, tras ser subido a YouTube, ha registrado en menos de un día 27.000 visitas (a las 15.00 de hoy domingo).
Aunque este vídeo no lo ha subido Escusol, el cantante se percató con rapidez del éxito que ha comenzado a tener su canción a través de las redes sociales.
Así, en su cuenta de Twitter ha dicho: "Alucino!, no me creo ser Trending Topic de esos...
A ver si entre todos cambiamos las cosas de una vez por todas".
Diego, que trabaja de administrativo en UGT de Aragón, sí subió a YouTube el pasado viernes otra versión del vídeo pero la que está teniendo éxito es el montaje de su canción con imágenes de políticos, realizado por otra usuaria.
El cantautor compuso su tema tras desvelarse que en el Pleno del Congreso de los Diputados del pasado miércoles, mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunciaba el gran ajuste del periodo democrático, la diputada popular Andrea Fabra espetó: "Que se jodan" mientras sus compañeros aplaudían al jefe del Ejecutivo.
Aunque este vídeo no lo ha subido Escusol, el cantante se percató con rapidez del éxito que ha comenzado a tener su canción a través de las redes sociales.
Así, en su cuenta de Twitter ha dicho: "Alucino!, no me creo ser Trending Topic de esos...
A ver si entre todos cambiamos las cosas de una vez por todas".
Diego, que trabaja de administrativo en UGT de Aragón, sí subió a YouTube el pasado viernes otra versión del vídeo pero la que está teniendo éxito es el montaje de su canción con imágenes de políticos, realizado por otra usuaria.
El cantautor compuso su tema tras desvelarse que en el Pleno del Congreso de los Diputados del pasado miércoles, mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunciaba el gran ajuste del periodo democrático, la diputada popular Andrea Fabra espetó: "Que se jodan" mientras sus compañeros aplaudían al jefe del Ejecutivo.
Escusol, en conversación telefónica con EL PAÍS, ha señalado que cuando vio en un informativo las imágenes de Fabra le pareció "indignante y humillante". "Me entraron ganas de contestar, de desfogarme, y se me ocurrió hacerlo con esta canción". Para Escusol, este vídeo que a buen seguro triunfará en YouTube "lo clava". Este cantautor que debutó en el mundo discográfico hace cuatro meses no vive de la música, pero la emplea como forma de expresarse cuando se cabrea, como en esta ocasión.
La polémica sobre Andrea Fabra se suscitó, más que por sus palabras, por decirlas mientras Rajoy anunciaba que iba a reducir la prestación por desempleo para quienes llevaran en paro más de seis meses. Visto el incendio, la diputada, hija del exdirigente del PP de Castellón Carlos Fabra, salió al paso para decir que todo se trataba de un montaje de los socialistas, a los que en realidad, aclaró, había dirigido sus palabras. Fabra les acusó además de "manipular y tergiversar usando el drama del paro".
En definitiva, lo que hizo fue, según ella, responder a la bronca que en ese momento estaban montando los diputados del PSOE. La diputada manifestó en declaraciones a Efe su "respeto y solidaridad por las personas en desempleo", pero precisó que en ningún caso dimitiría de su cargo, tal y como habían solicitado los socialistas.
Lo que no pudo esquivar Fabra fue que las redes sociales entrasen en ebullición en horas, que se convirtiera en Trending Topic y que numerosos hastags se creasen en alusión a su comentario: #andreafabradimision, #quesejodan y #diputadosDelPPAplaudiendo. Precisamente este fin de semana su padre ha dejado su puesto como presidente del PP castellonense tras 22 años en el cargo.
Ayer sábado, en el congreso del partido en esta ciudad, Carlos Fabra se dirigió públicamente a su hija: "Andrea, hija, los que te conocemos sabemos de tus valores, ética y responsabilidad social. Solo quiero mandarte un beso".
Cada minuto la bola de nieve aumenta con la canción de dos minutos dedicada a ella en YouTube que reza: "En especial me refiero con gran cabreo y enfado / a los que aplauden y ríen si recortan al parado".
Escusol, que se declara seguidor de otros cantautores como Javier Krahe, Luis Eduardo Aute, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, asegura que se marcha a finales de este mes a vivir un año a Estados Unidos. "Allí espero empaparme de sus gustos musicales y aprender".
veranos literarios / 1 La campiña del destino fatal de 'Madame Bovary' Por: Winston Manrique Sabogal18/07/2012 BovaryIsabelleHupert Isabelle Huppert en la adaptación cinematográfica de Madame Bovary, de Claude Chabrol.
veranos literarios / 1
La campiña del destino fatal de 'Madame Bovary'
Por: Winston Manrique Sabogal18/07/2012
Isabelle Huppert en la adaptación cinematográfica de Madame Bovary, de Claude Chabrol.
"-No es nada -dijo con tranquilidad Monsieur Boulanger, mientras cogía a Justin en sus brazos, sentándole sobre la mesa y apoyándole la espalda en la pared.
Madame Bovary le quitó la corbata. Tenía los cordones de la camisa anudados, por lo que estuvo unos segundos maniobrando con los dedos por el cuello del joven. (...) El lugareño recobró el conocimiento; no así Justin, cuyas pupilas desaparecían en su pálida esclerótica, como dos flores azules en sendos tazones de leche.
-Convendría que no viera esto -dijo Charles.
Madame Bovary cogió la jofaina y la colocó bajo la mesa; al inclinarse para hacerlo, su vestido (un vestido veraniego de cuatro faralaes, de color amarillo, bajo de cintura, amplio de vuelo) se ensanchó en torno a ella, sobre los ladrillos del pavimento; y, dado que se hallaba inclinada, vaciló al alargar los brazos, con lo que el abombamiento de la tela rompiose aquí y allá, según las inflexiones del corpiño."
(...)
Entre tanto, Boulanger despidió a su sirviente, diciéndole que se fuera tranquilo, pues ya había satisfecho su deseo.
-Deseo que me ha proporcionado el placer de conocerles -añadió.
Pronunció la frase mirando fijamente a Emma".
Era su idea de ese sentimiento tan anhelado producto de sus lecturas, sueños, inquietudes e inconformidades. Así la creó Gustave Flaubert en 1857, basado en un hecho real, el suicidio de la mujer infiel de un médico, y desde entonces está con nosotros.
Emma Bovary, nacida de una mujer real cuya existencia e idea del amor es un espejismo en medio de la descripción de una burguesía decimonónica que empieza a desmoronarse, que se adentra en la rutina y el tedio para ella; de un cambio de paradigma en el que las apariencias obtienen cada vez más importancia y Emma misma es objeto de esto por parte de su marido.
Emma, al escapar de todo aquello de la mano de su frivolidad cae en su propia trampa al empeñarse en hacer cumplir su propia teoría de lo que consideraba la vía de escape ideal, el amor.
Y a pesar de que ya había tenido un amante, es en aquel verano en que ayuda a su marido donde encaminará sus pasos hacia el destino fatal.
Porque tras esa tempestad que esperaba que desatara su verdadero amor, ella no sabía que "la lluvia formaba charcos en las azoteas de las casas cuando los canalones están obstruidos, y se hubiera considerado a salvo si no hubiera descubierto súbitamente una grieta en la pared".
Tras aquel cumplido que Rodolphe Boulander le hizo por haberla conocido, él se marchó. Para quedarse...
"Pronto se halló en la otra orilla del río. Era el camino que debía recorrer para regresar a La Huchette. Emma le vio en el prado; le vio avanzar bajo los álamos, deteniéndose de vez en cuando como si reflexionara. (...)
Monsieur Rodolphe Boulanger contaba a la sazón treinta y cuatro años; era hombre de temperamento brutal y despejada inteligencia; había frecuentado el trato de mujeres, por lo que las conocía perfectamente.
Emma le había parecido bella; pensaba, pues, en ella y su marido. (...)
La campiña estaba desierta. Rodolphe no oía en torno suyo sino el acompasado crujir de la hierba quebrada por sus botas y el chirriar de los grillos ocultos entre la avena. Veía a Emma en la sala, vestida tal como la había contemplado, y en su imaginación la desnudaba.
-¡Oh! ¡Será mía! -exclamó, deshaciendo de un bastonazo un pequeño montículo de tierra que encontró al paso".
Y así fue. A partir de ahí, Flaubert ahonda con maestría en el análisis psicológico de sus personajes y en la filosofía que envuelve la época, el Romanticismo que lo impregna casi todo, en la vida cotidiana de esa burguesía francesa que ha empezado su declive sin saberlo. A Emma y Rodolphe los espera, ya mismo, la feria de Argueil, la del encuentro definitivo cubierto de una felicidad que lleva dentro el destino gfatal para ella... Pero antes, y tras el verano de resurrección para Emma y de la pirotecnia de sentimientos y emociones, Emma vivirá lo que creía y quería, acercarse al abismo que empuja el amor.
Tiempo después en otro verano, y en otra feria de Argueil, Charles, el marido de Emma, ya fallecida, se encontrará con Rodolphe:
"Ambos palidecieron al verse. Rodolphe, que se había limitado a enviar su tarjeta cuando el óbito de Emma, comenzó a balbucear algunas excusas; luego, cobrando ánimos, llevó su aplomo (hacía mucho calor, se hallaban en el mes de agosto) hasta el punto de invitarle a tomar una botella de cerveza en la taberna. (...)
- No le odio -murmuro Charles.
-La culpa fue de la fatalidad", contestó Rodolphe.
Y aún le queda media página a Gustave Flaubert (1821-1881) para cerrar su obra maestra. Vidas de contrastes, retrato de realidades, espejo de verdades, Madame Bovary también guarda en uno de sus veranos la clave de su existencia.
Con esta novela empiezo la serie Veranos literarios 2012 en la que ustedes tienen un papel importante con sus sugerencias del lunes pasado al hablar de sus veranos literarios favoritos y proponer libros. El de Flaubert lo recomendó la escritora Clara Usón: "El capítulo de los 'comicios' en Madame Bovary. Rodolfo seduce a Emma en la sala de juntas del Ayuntamiento de Yonville, mientras debajo de ellos, y en contrapunto, se desarrolla la ceremonia. 'También yo guardaré su recuerdo', confiesa Emma Bovary, tímida. 'Por un morueco merino…', atruena el orador desde la plaza del pueblo. '¡Oh, no!, ¿verdad que seré algo en su pensamiento, en su vida?', implora Emma. 'Raza porcina, premio ex aequo: a monsieur Lehérissé y a monsieur Cullembourg, ¡setenta francos!', proclama triunfal el presidente…
El clímax llega cuando Emma y Rodolfo unen sus manos, mirándose a los ojos, mientras el presidente concede a voz en grito la medalla de plata del premio de veinticinco francos a una campesina, por cincuenta y cuatro años de servicio en la misma granja. La galardonada no se entera de su fortuna porque es sorda; cuando al fin sube al estrado y recibe su premio, masculla: 'Se la daré al cura del pueblo para que me diga misas'. Es una escena de amor magistral y divertidísima".
El viernes iremos a un libro que parece la casa del verano, sus maravillosas historias transcurren en el periodo estival.
* Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Traducción de Juan Ruiz Vila. Editorial Andrés Bello.
La pesada carga de ser un Kennedy
La hija de Robert Kennedy es detenida por conducir bajo los efectos de las drogas días después de que se conociera que la tumba de su cuñada se trasladó de ubicación.
Kerry Kennedy. / JUAN MABROMATA (AFP)
Hace mucho tiempo que el apellido Kennedy va asociado irremisiblemente a la tragedia: magnicidios, muertes, divorcios, suicidios...
Los acontecimientos que la semana pasada volvieron a llevar el ilustre apellido a los titulares de las portadas no son una excepción
. Este viernes, Kerry Kennedy, la séptima hija de Robert Kennedy, fue arrestada por conducir bajo los efectos de las drogas.
Días antes, había transcendido que los restos de su cuñada y mejor amiga, Mary Richardson Kennedy -que se ahorcó el pasado 16 de mayo-, habían sido exhumados para ser enterrados en un lugar más apartado que el del resto de las tumbas de los Kennedy, en el cementerio de Cape Cod (Massachusetts), donde en un principio se había colocado su féretro. Otro de los hermanos de Kerry, Douglas Kennedy, se enfrentará a un juicio por amenazas a principios de agosto.
Probablemente, si sus protagonistas no compartieran genes con un presidente de Estados Unidos y un fiscal general, sus accidentes, avatares personales y encontronazos con la justicia pasarían desapercibidos.
Sin embargo, el encanto de Camelot -como designó a la presidencia de John F. Kennedy su propia esposa, Jacquelyn- no lo ha hecho inmune a la prensa.
Vivir en esa corte no es precisamente un cuento de hadas para sus inquilinos.
A primera hora de la mañana del viernes pasado, varios conductores alertaron a la policía de un coche que circulaba de manera errática por una carretera a las afueras de Nueva York. Instantes más tarde, el vehículo, un Lexus, chocaba contra un camión, continuaba su camino, pese a tener un neumático pinchado, y se salía de la autopista para parar en el arcén.
Cuando llegaron los agentes, encontraron adormilada sobre el volante a Kerry Kennedy.
En un primer momento, según fuentes citadas por la revista Forbes y The New York Times, la hija del malogrado fiscal general de EE UU alegó que se dirigía al gimnasio y que, por equivocación, había tomado Ambien -un medicamento que ayuda a dormir- en lugar de su pastilla para la tiroides.
No obstante, el sábado, una portavoz de la familia, negó categóricamente que ésta estuviera conduciendo bajo los efectos de la drogas: “Kerry Kennedy voluntariamente se sometió al test de alcoholemia y se hizo pruebas de sangre y orina que dieron negativo en alcohol y drogas.
Ella firmó la denuncia antes de conocer los resultados”.
No es la primera vez que un Kennedy apela a la ingesta de Ambien para justificar su conducción errática.
Su primo, el excongresista Patrick Kennedy, fue el primero de la saga en llamar la atención sobre los efectos de ese medicamento cuando, en 2006, estampó su Mustang contra una valla cercana al Capitolio
. El político dijo a los agentes que había tomado una de esas pastillas.
El suceso derivó en una demanda colectiva contra el fabricante que, desde entonces, incluye en el prospecto de Ambien que, entre sus efectos secundarios, cabe la posibilidad de que los pacientes “hagan llamadas telefónicas, coman o conduzcan sin ser conscientes de que están realizando esa actividad”.
A la espera de que se aclare si conducía o no bajo los efectos de las drogas, Kerry Kennedy permanece recluida en su casa, a solo unas manzanas de donde se quitó la vida Mary Ricahardson, la todavía esposa -estaban en trámites de divorcio- de su hermano Robert F. Kennedy.
“Eramos inseparables, compartíamos amistad, armario y tarjeta de crédito”, escribió su cuñada en un artículo para The Huffington Post, tras su muerte.
La semana pasada transcendió que los restos de Mary Richardson se habían trasladado a 200 metros de su ubicación original por expreso deseo del sobrino de John Fitzgerald Kennedy, quien ni si quiera avisó a la familia de su mujer del cambio de tumba.
El de Kerry es el penúltimo ejemplo de cómo un apellido asociado a la fama y al glamour se ha convertido en una losa para sus herederos
. En un par de semanas, Douglas Kennedy, otro de sus hermanos, se sentará en el banquillo acusado de dos cargos de amenazas y uno de puesta en peligro de la salud infantil, por un incidente que tuvo el mes de enero con dos enfermeras del Hospital Northern Westchester, cuando quiso coger a su hijo recién nacido en contra de las indicaciones de aquéllas. En la corte de Camelot la vida, después de todo, no es tan sencilla.
, O te matan, o te matas, siempre está rodeada por la muerte.
Los acontecimientos que la semana pasada volvieron a llevar el ilustre apellido a los titulares de las portadas no son una excepción
. Este viernes, Kerry Kennedy, la séptima hija de Robert Kennedy, fue arrestada por conducir bajo los efectos de las drogas.
Días antes, había transcendido que los restos de su cuñada y mejor amiga, Mary Richardson Kennedy -que se ahorcó el pasado 16 de mayo-, habían sido exhumados para ser enterrados en un lugar más apartado que el del resto de las tumbas de los Kennedy, en el cementerio de Cape Cod (Massachusetts), donde en un principio se había colocado su féretro. Otro de los hermanos de Kerry, Douglas Kennedy, se enfrentará a un juicio por amenazas a principios de agosto.
Probablemente, si sus protagonistas no compartieran genes con un presidente de EE UU y un fiscal general, sus accidentes, avatares personales y encontronazos con la justicia pasarían desapercibidos
Sin embargo, el encanto de Camelot -como designó a la presidencia de John F. Kennedy su propia esposa, Jacquelyn- no lo ha hecho inmune a la prensa.
Vivir en esa corte no es precisamente un cuento de hadas para sus inquilinos.
A primera hora de la mañana del viernes pasado, varios conductores alertaron a la policía de un coche que circulaba de manera errática por una carretera a las afueras de Nueva York. Instantes más tarde, el vehículo, un Lexus, chocaba contra un camión, continuaba su camino, pese a tener un neumático pinchado, y se salía de la autopista para parar en el arcén.
Cuando llegaron los agentes, encontraron adormilada sobre el volante a Kerry Kennedy.
Kerry Kennedy voluntariamente se sometió al test de alcoholemia y se hizo pruebas de sangre y orina que dieron negativo en alcohol y drogas"
Portavoz de la familia
No obstante, el sábado, una portavoz de la familia, negó categóricamente que ésta estuviera conduciendo bajo los efectos de la drogas: “Kerry Kennedy voluntariamente se sometió al test de alcoholemia y se hizo pruebas de sangre y orina que dieron negativo en alcohol y drogas.
Ella firmó la denuncia antes de conocer los resultados”.
No es la primera vez que un Kennedy apela a la ingesta de Ambien para justificar su conducción errática.
Su primo, el excongresista Patrick Kennedy, fue el primero de la saga en llamar la atención sobre los efectos de ese medicamento cuando, en 2006, estampó su Mustang contra una valla cercana al Capitolio
. El político dijo a los agentes que había tomado una de esas pastillas.
El suceso derivó en una demanda colectiva contra el fabricante que, desde entonces, incluye en el prospecto de Ambien que, entre sus efectos secundarios, cabe la posibilidad de que los pacientes “hagan llamadas telefónicas, coman o conduzcan sin ser conscientes de que están realizando esa actividad”.
A la espera de que se aclare si conducía o no bajo los efectos de las drogas, Kerry Kennedy permanece recluida en su casa, a solo unas manzanas de donde se quitó la vida Mary Ricahardson, la todavía esposa -estaban en trámites de divorcio- de su hermano Robert F. Kennedy.
“Eramos inseparables, compartíamos amistad, armario y tarjeta de crédito”, escribió su cuñada en un artículo para The Huffington Post, tras su muerte.
La semana pasada transcendió que los restos de Mary Richardson se habían trasladado a 200 metros de su ubicación original por expreso deseo del sobrino de John Fitzgerald Kennedy, quien ni si quiera avisó a la familia de su mujer del cambio de tumba.
El de Kerry es el penúltimo ejemplo de cómo un apellido asociado a la fama y al glamour se ha convertido en una losa para sus herederos
. En un par de semanas, Douglas Kennedy, otro de sus hermanos, se sentará en el banquillo acusado de dos cargos de amenazas y uno de puesta en peligro de la salud infantil, por un incidente que tuvo el mes de enero con dos enfermeras del Hospital Northern Westchester, cuando quiso coger a su hijo recién nacido en contra de las indicaciones de aquéllas. En la corte de Camelot la vida, después de todo, no es tan sencilla.
, O te matan, o te matas, siempre está rodeada por la muerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)