4 jul 2012
El espectáculo es bello
Pero que se quede en simple burbujeo y que no llegue a generar flojo piroplástico.
De todas formas, la naturaleza salvaje, siempre será bella.
Detectado burbujeo en las aguas donde surgió el volcán submarino de El Hierro
Imagen del burbujeo junto a la costa. / Gobierno de Canarias
Un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento ha avistado la tarde de este martes, en un vuelo de reconocimiento, burbujeo y una mancha blanca sobre el Mar de las Calmas, al sur de la isla de El Hierro, según ha informado el Gobierno de Canarias. En la zona se produjo el pasado mes de octubre una erupción submarina, la primera en España en 40 años. La mancha ha sido localizada a 27º 4.573” N y 18º03.761” W, a unos 180 metros de la costa.
Los científicos han examinado las imágenes pero no pueden confirmar el origen de la mancha.
El pasado mes de marzo el Comité Científico del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico (Pevolca), que gestionaba la crisis, dio por concluido la erupción.
El cono volcánico generado por el fenómeno, de 100 metros de altura, se quedó a 88 de la superficie. Sin embargo, en los últimos días los datos apuntan a que el proceso se ha reactivado.
Durante la noche del 2 al 3 de julio se incrementó la actividad sísmica en la isla de manera significativa. La tierra tembló en la isla hasta 71 veces con seísmos de hasta 4,4 de magnitud en la escala de Ritcher.
No hay de momento nueva erupción, ni tiene por qué haberla, pero de forma preventiva el Gobierno de Canarias ha activado el semáforo amarillo por riesgo volcánico, para las zonas de El Julan y La Dehesas
Para los científicos del Instituto Geográfico Nacional, estos sismos corresponden a la evolución del proceso magmático iniciado el pasado 24 de junio pero no se aprecia el llamado tremor volcánico que acompaña a la salida de magma. Sin embargo, la nueva crisis sísmica puede ser preludio de una nueva erupción. Ante esta situación este miércoles está previsto un nuevo reconocimiento aéreo sobre la zona y se ha convocado para las 12 de mediodía, hora local (una hora más en la península), un comité cienfífico.
La erupción del volcán submarino de El Hierro estuvo precedida por varios meses de continuos movimientos sísmicos. La salida de magma en la zona del mar de Las Calmas provocó una enorme mancha que arruinó durante meses el turismo, el submarinismo y la pesca en la zona, aunque a medio plazo los científicos no creen que el ecosistema se vea afectado. También provocó la evacuación durante unos días de la localidad de La Restinga, la más meridional de España, y el cierre durante semanas del llamado túnel de los Roquillos, principal ruta de comunicación de la isla, lo que contribuyó a golpear la economía local.
Los científicos han examinado las imágenes pero no pueden confirmar el origen de la mancha.
El pasado mes de marzo el Comité Científico del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico (Pevolca), que gestionaba la crisis, dio por concluido la erupción.
El cono volcánico generado por el fenómeno, de 100 metros de altura, se quedó a 88 de la superficie. Sin embargo, en los últimos días los datos apuntan a que el proceso se ha reactivado.
Durante la noche del 2 al 3 de julio se incrementó la actividad sísmica en la isla de manera significativa. La tierra tembló en la isla hasta 71 veces con seísmos de hasta 4,4 de magnitud en la escala de Ritcher.
No hay de momento nueva erupción, ni tiene por qué haberla, pero de forma preventiva el Gobierno de Canarias ha activado el semáforo amarillo por riesgo volcánico, para las zonas de El Julan y La Dehesas
Para los científicos del Instituto Geográfico Nacional, estos sismos corresponden a la evolución del proceso magmático iniciado el pasado 24 de junio pero no se aprecia el llamado tremor volcánico que acompaña a la salida de magma. Sin embargo, la nueva crisis sísmica puede ser preludio de una nueva erupción. Ante esta situación este miércoles está previsto un nuevo reconocimiento aéreo sobre la zona y se ha convocado para las 12 de mediodía, hora local (una hora más en la península), un comité cienfífico.
La erupción del volcán submarino de El Hierro estuvo precedida por varios meses de continuos movimientos sísmicos. La salida de magma en la zona del mar de Las Calmas provocó una enorme mancha que arruinó durante meses el turismo, el submarinismo y la pesca en la zona, aunque a medio plazo los científicos no creen que el ecosistema se vea afectado. También provocó la evacuación durante unos días de la localidad de La Restinga, la más meridional de España, y el cierre durante semanas del llamado túnel de los Roquillos, principal ruta de comunicación de la isla, lo que contribuyó a golpear la economía local.
Tormenta en el Museo Thyssen por la venta de ‘La esclusa’
La venta esta tarde en subasta de La Esclusa en Christie's de Londres ha provocado la salida de Norman Rosenthal como patrono del Museo Thyssen, a cuya colección pertenecía la célebre obra de John Constable (1776-1837). “La crisis nos afecta a todos.
También a los coleccionistas. Necesito cash”, dijo Carmen Thyssen el pasado mayo al respecto. El precio de la pieza, según cálculos de Christie's se sitúa entre los 24,8 y 31 millones de euros.
Se trata de una de las obras maestras del pintor, en este caso pintada en 1824 por el paisajista inglés. Es una de las más importantes que desde hace 12 años se exhibe en la pinacoteca madrileña
. El cuadro tiene unas dimensiones de 142,2 centímetros por 120,7 centímetros
"Es absurdo. Me trae al fresco. Que le vaya muy bien. No era amigo de mi marido y jamás fue su asesor. No entiendo qué pinta en todo esto".
Carmen Cervera se mostró ayer, en declaraciones a EL PAÍS, así de tajante al conocer la noticia de que Norman Rosenthal, patrón nombrado por Francesca Thyssen —hija del barón—, ha dimitido como patrono del museo Thyssen por la controvertida subasta.
Rosenthal anunció su dimisión como patrono de la Fundación Thyssen-Bornemisza en una carta publicada ayer domingo por el diario inglés Daily Telegraph. Rosenthal era uno de los patronos nombrados por la hija del barón Thyssen, Francesca de Habsburgo, que se ha opuesto a la venta del cuadro.
La baronesa ha recordado que la hija del barón subastó en Nueva york una parte de su colección con cuadros impresionistas heredados de su padre.
La información señala que Rosenthal afirma que la decisión de vender el cuadro "representa una vergüenza moral de las personas a las que concierne, en especial a Tita".
"Tengo que decir en mi humilde opinión que tiene muy poco o ningún conocimiento de la historia del arte o de la verdadera importancia del arte en el contexto del museo", añade en la misiva del pasado viernes en la que dimitía como consejero de la pinacoteca madrileña.
Según el periódico, estos comentarios de Rosenthal se suman a las críticas de la hija del barón, que en declaraciones a otro medio británico señaló que la baronesa no ha mostrado "ningún respeto" por su padre y que "está priorizando sus propias necesidades financieras por encima de todo lo demás". La baronesa justificó su decisión porque necesitaba "liquidez". Carmen Cervera ha insistido desde ese momento en que le da "pena" perder este lienzo.
El barón Heinrich von Thyssen adquirió la obra de Constable el 14 de noviembre de 1990 en la casa de subastas Sotheby's por 10,78 millones de libras (casi 13 millones de euros), el mayor precio pagado hasta entonces por un cuadro de un británico
. La casa Christie's ha informado de que La esclusa se ha convertido en "una de las pinturas más importantes que se han vendido en Londres en las últimas décadas"
. La obra se subastará como parte de una colección de Obras maestras que incluye trabajos de Rembrandt, Breughel, Picasso y Bacon.
También a los coleccionistas. Necesito cash”, dijo Carmen Thyssen el pasado mayo al respecto. El precio de la pieza, según cálculos de Christie's se sitúa entre los 24,8 y 31 millones de euros.
Se trata de una de las obras maestras del pintor, en este caso pintada en 1824 por el paisajista inglés. Es una de las más importantes que desde hace 12 años se exhibe en la pinacoteca madrileña
. El cuadro tiene unas dimensiones de 142,2 centímetros por 120,7 centímetros
"Es absurdo. Me trae al fresco. Que le vaya muy bien. No era amigo de mi marido y jamás fue su asesor. No entiendo qué pinta en todo esto".
Carmen Cervera se mostró ayer, en declaraciones a EL PAÍS, así de tajante al conocer la noticia de que Norman Rosenthal, patrón nombrado por Francesca Thyssen —hija del barón—, ha dimitido como patrono del museo Thyssen por la controvertida subasta.
Rosenthal anunció su dimisión como patrono de la Fundación Thyssen-Bornemisza en una carta publicada ayer domingo por el diario inglés Daily Telegraph. Rosenthal era uno de los patronos nombrados por la hija del barón Thyssen, Francesca de Habsburgo, que se ha opuesto a la venta del cuadro.
La baronesa ha recordado que la hija del barón subastó en Nueva york una parte de su colección con cuadros impresionistas heredados de su padre.
La información señala que Rosenthal afirma que la decisión de vender el cuadro "representa una vergüenza moral de las personas a las que concierne, en especial a Tita".
"Tengo que decir en mi humilde opinión que tiene muy poco o ningún conocimiento de la historia del arte o de la verdadera importancia del arte en el contexto del museo", añade en la misiva del pasado viernes en la que dimitía como consejero de la pinacoteca madrileña.
Según el periódico, estos comentarios de Rosenthal se suman a las críticas de la hija del barón, que en declaraciones a otro medio británico señaló que la baronesa no ha mostrado "ningún respeto" por su padre y que "está priorizando sus propias necesidades financieras por encima de todo lo demás". La baronesa justificó su decisión porque necesitaba "liquidez". Carmen Cervera ha insistido desde ese momento en que le da "pena" perder este lienzo.
El barón Heinrich von Thyssen adquirió la obra de Constable el 14 de noviembre de 1990 en la casa de subastas Sotheby's por 10,78 millones de libras (casi 13 millones de euros), el mayor precio pagado hasta entonces por un cuadro de un británico
. La casa Christie's ha informado de que La esclusa se ha convertido en "una de las pinturas más importantes que se han vendido en Londres en las últimas décadas"
. La obra se subastará como parte de una colección de Obras maestras que incluye trabajos de Rembrandt, Breughel, Picasso y Bacon.
La alta costura busca una nueva era
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En un sistema tupidamente entrelazado como la moda, el movimiento de cualquier pieza provoca efectos imprevisibles en las demás.
La segunda jornada de la semana de la alta costura de París empezaba con una cita temprana y llamada a ser espectacular. En el desfile de Chanel, a las diez de la mañana, una siempre espera encontrar algún artefacto apabullante
. Esta vez, en cambio, no había icebergs, ni granjas de Maria Antonieta, ni planetas humeantes. Una sala menor del Grand Palais —con frescos que parecían hechos a lápiz e ideados para la ocasión— se había decorado como si fuera un jardín. Sillas y mesitas blancas rodeadas de arbustos prendidos con 6.500 camelias de tela.
Una puesta en escena que, en el caso de Chanel, equivale a una declaración de humildad. ¿Guarda alguna relación esa actitud con el incontestable protagonismo del estreno de Raf Simons en Dior esta temporada? Quién sabe.
Lo que sí parece evidente es que la llegada de un nuevo costurero —más joven y vanguardista— a este reducido club, ha provocado que los más veteranos reflexionen sobre la vigencia del oficio y cavilen sobre su relevancia en el siglo XXI.
Dos septuagenarios, Karl Lagerfeld y Giorgio Armani, apostaron ayer por una alta costura que mira más hacia adelante que hacia atrás. Con menos fuegos artificiales y más realismo, con menos viajes en el tiempo y más atención al presente.
En Chanel, Lagerfeld acuñó el término de New vintage (nuevo antiguo) para bautizar su colección. “Todo el mundo está obsesionado con el pasado”, afirmaba. “¿Pero qué es el pasado? ¿Cuándo el presente se convierte en pasado? He querido imaginar qué será viejo mañana”.
Una críptica premisa que se traduce en una colección anodina dominada por el gris y el rosa en la que se mezcla la lana con brillos metálicos.
Curiosamente, cuando la alta costura se cuestiona su propia identidad y se plantea cómo perder la pátina obsoleta suele terminar poniéndose pantalones.
Los de Dior son negros y ajustados; los de Chanel altos y bordados; los de Armani, generosos como un pijama. El diseñador italiano evoca los cambios en la luz de una jornada frente al Mediterráneo
. Su ropa oscila entre el azul intenso y la noche estrellada, pasando por el atardecer teñido de rosa.
La colección también resulta poco memorable y lo más significativo es su obvia vocación pragmática. “Momentos mágicos de belleza cotidiana inspiran una colección intensa y templada”, aseguran las notas.
Finalmente, la modernidad —pertenecer a este tiempo y no a otro— no es un asunto de faldas o pantalones. Es cuestión de sintonía. Riccardo Tisci retrata en sus diseños para Givenchy los deseos y anhelos de una generación en este momento preciso.
La de otoño/invierno 2012 está lejos de ser la mejor colección que ha presentado en un formato que se auto impuso en 2011.
Como en las cuatro temporadas anteriores, el diseñador italiano se limita a diez diseños de alta costura que presenta en un mismo espacio y a través de una fotografía estática.
También aquí parte de dos conceptos alejados: los años sesenta y la tradición gitana.
El modelo de colección empieza a mostrar síntomas de agotamiento, pero aún así logra algunas piezas dignas de recordar.
El encuentro de los flecos y los trenzados de piel con el futurismo aséptico crea momentos originales.
La mejor pieza es una capa de terciopelo cubierta de cristales rojos formando un arabesco que se reproduce también en largos flecos de cuentas.
Cubre completamente el cuerpo, pero al retirarse descubre un mono negro.
Una sola prenda, bella y profunda, que va desde las botas hasta el cuello y está exquisitamente bordada en negro sobre negro.
La llegada de Raf Simons a Dior y la de Hedi Slimane a Yves Saint Laurent —donde se estrenará en septiembre— son generalmente interpretadas como el inicio de una nueva era para la moda. Mucho se ha hablado de cómo será su rivalidad (o la falta de ella).
Pero lo que esta semana ya ha evidenciado es que tan interesante como lo que ellos hagan resultarán los movimientos de los demás.
De momento, el cambio ya ha provocado que la alta costura se obligue a buscar nuevas formas de relacionarse con su tiempo. Y esto solo acaba de empezar.
La segunda jornada de la semana de la alta costura de París empezaba con una cita temprana y llamada a ser espectacular. En el desfile de Chanel, a las diez de la mañana, una siempre espera encontrar algún artefacto apabullante
. Esta vez, en cambio, no había icebergs, ni granjas de Maria Antonieta, ni planetas humeantes. Una sala menor del Grand Palais —con frescos que parecían hechos a lápiz e ideados para la ocasión— se había decorado como si fuera un jardín. Sillas y mesitas blancas rodeadas de arbustos prendidos con 6.500 camelias de tela.
Una puesta en escena que, en el caso de Chanel, equivale a una declaración de humildad. ¿Guarda alguna relación esa actitud con el incontestable protagonismo del estreno de Raf Simons en Dior esta temporada? Quién sabe.
Lo que sí parece evidente es que la llegada de un nuevo costurero —más joven y vanguardista— a este reducido club, ha provocado que los más veteranos reflexionen sobre la vigencia del oficio y cavilen sobre su relevancia en el siglo XXI.
Dos septuagenarios, Karl Lagerfeld y Giorgio Armani, apostaron ayer por una alta costura que mira más hacia adelante que hacia atrás. Con menos fuegos artificiales y más realismo, con menos viajes en el tiempo y más atención al presente.
En Chanel, Lagerfeld acuñó el término de New vintage (nuevo antiguo) para bautizar su colección. “Todo el mundo está obsesionado con el pasado”, afirmaba. “¿Pero qué es el pasado? ¿Cuándo el presente se convierte en pasado? He querido imaginar qué será viejo mañana”.
Una críptica premisa que se traduce en una colección anodina dominada por el gris y el rosa en la que se mezcla la lana con brillos metálicos.
Curiosamente, cuando la alta costura se cuestiona su propia identidad y se plantea cómo perder la pátina obsoleta suele terminar poniéndose pantalones.
Los de Dior son negros y ajustados; los de Chanel altos y bordados; los de Armani, generosos como un pijama. El diseñador italiano evoca los cambios en la luz de una jornada frente al Mediterráneo
. Su ropa oscila entre el azul intenso y la noche estrellada, pasando por el atardecer teñido de rosa.
La colección también resulta poco memorable y lo más significativo es su obvia vocación pragmática. “Momentos mágicos de belleza cotidiana inspiran una colección intensa y templada”, aseguran las notas.
Finalmente, la modernidad —pertenecer a este tiempo y no a otro— no es un asunto de faldas o pantalones. Es cuestión de sintonía. Riccardo Tisci retrata en sus diseños para Givenchy los deseos y anhelos de una generación en este momento preciso.
La de otoño/invierno 2012 está lejos de ser la mejor colección que ha presentado en un formato que se auto impuso en 2011.
Como en las cuatro temporadas anteriores, el diseñador italiano se limita a diez diseños de alta costura que presenta en un mismo espacio y a través de una fotografía estática.
También aquí parte de dos conceptos alejados: los años sesenta y la tradición gitana.
El modelo de colección empieza a mostrar síntomas de agotamiento, pero aún así logra algunas piezas dignas de recordar.
El encuentro de los flecos y los trenzados de piel con el futurismo aséptico crea momentos originales.
La mejor pieza es una capa de terciopelo cubierta de cristales rojos formando un arabesco que se reproduce también en largos flecos de cuentas.
Cubre completamente el cuerpo, pero al retirarse descubre un mono negro.
Una sola prenda, bella y profunda, que va desde las botas hasta el cuello y está exquisitamente bordada en negro sobre negro.
La llegada de Raf Simons a Dior y la de Hedi Slimane a Yves Saint Laurent —donde se estrenará en septiembre— son generalmente interpretadas como el inicio de una nueva era para la moda. Mucho se ha hablado de cómo será su rivalidad (o la falta de ella).
Pero lo que esta semana ya ha evidenciado es que tan interesante como lo que ellos hagan resultarán los movimientos de los demás.
De momento, el cambio ya ha provocado que la alta costura se obligue a buscar nuevas formas de relacionarse con su tiempo. Y esto solo acaba de empezar.
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