Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

15 mar 2012

La vida de Felipe González Presidente del 1º Gobierno Socialista

Veo ahora a Felipe González, y ha pasado mucho tiempo que vivimos la llegada del Socialismo a esta España nuestra después del Franquismo, todos erámos más jóvenes, y teníamos mucha espeeranza e ilusiones, ël, un muchacho con prestancia para atraer a las masas, supongo que ser un gran analista lo consigue con el tiempo y porque es un hombre de Gran Valor Político, es decir, no es Supermán, los poderes los tiene por ser un hombre inteligente que ha sabido rodearse de gente valiosa, si miramos a nuestro alrededor, el tendría en nº 1, como Político, ya retirado, y eso me cuesta creerlo.
Nunca voté Socialista y soy una mujer de Izquierdas, que incluso ese socialismo me parecía muy poco izquierdoso.
Por eso Hablo de un hombre, eso que siempre se dice, con luces y sombras.
Y para mi la sombra no la achaco a tantas cosas por las que tuvo que pasar, la achaco a su actual pareja, y no me queda más remedio que compararla con su ex.esposa Carmen Romero, me gusta Carmen porque es una mujer de media sonrisa y no de ir con melena al viento y Bolso de 3.000 Euros por ejemplo, porque siempre quiso estar detrás de Felipe, no le interesaba tantos fastos, le costó vestirse como lo exigia su cargo, quiso seguir dando clases hasta que vió que era imposible, luego surgian murmullos si él o ella tenían otras personas en su vida, nunca se supo.
No sé como verá ella a su ex, o si tienen amistosas relaciones o no lo puede ver, los hijos son mayores para elegir ver a sus padres cuando puedan, parece que como casi siempre ella los ve más, pero no sabemos nada de su vida actual, de él naturalmente si, va a cenas entre las que está esa mujer de escándalos y ahora algo alejada del mundanal ruido, Mar Flores, ya ven como es la vida, y no lo digo por esa Mar sino por Felipe,
No puede él seguir analizando un poco nuestra situación política y económica, ¿Por qué esta como de vacaciones perpetuas en Marruecos, tomando el Sol.
Es un Hombre de Buena Presencia, y se dedica a diseñar joyas, eso dicen, no sé los Bonsais que habrá sido de ellos.
No sé pero hoy pensé en él, y tb en sus malos momentos cuando perdió las elecciones, estaba ya desganado, quizás su vida era la actual y el ceyó que era la anterior, y en realidad no deja de ser un Pijo, pero fue un Presidente y eso lo debería tener en cuenta, y...¿Que será de la cara oculta? El era el amable y el trabajo sucio lo hacía Guerra, Que será de él?, aquel gobierno haría algo por quitar ese Euro de las recetas? acabaría con el fantasma del Paro? o se ven y se dicen !De buena nos hemos librado!!. Quiero ccreer que no.

“Quiero mucho a Iñaki y a Cristina, pero yo no ‘urdangarineo”

Pregunta. Tras varias novelas, publica Viví años de tormenta, con algo que conoce más de cerca.
Respuesta. Yo creo que es porque llevaba años dándole vueltas, en círcu­los concéntricos, y lo anterior que había publicado era un trocito de Vietnam, otro de Egipto, otro de Francia…
P. Para acabar en el madrileño barrio de Salamanca.
R. Era inevitable.
P. ¿Por pijerío?
R. No. Porque yo ese barrio lo conozco bien. 
Y me quedaba una cosa por resolver en la historia de la Transición: la de una familia de megarricos, nobles, del barrio de Salamanca, acotados en un lugar de extrema elegancia y riqueza. Y de conservadurismo.

A corta distancia

Ni toca la bandeja de cruasanes que la editorial ha puesto de ‘atrezo’ en uno de sus despachos, donde nos encontramos. Es un gran conversador, con aire de galán con poso, fajador de vieja data, reidor y ‘bon vivant’, al que gusta “leer, navegar, andar y charlotear”. Su próxima novela irá sobre la corrupción. Pero no va a hacer “una de Matas, una ‘campsada”, porque esos, dice, son ‘amateurs’, aficionadillos, sin un muerto que echarse a la boca”. Cielos. Que tiemble el misterio.
P. Una familia a la que no le falta ni su cura rojo.
R. Pero esas familias yo las he visto: la mamá desesperada porque el niño le había salido cura para irse al Pozo del Tío Raimundo en vez de salirle obispo.
P. La foto de la solapa la firma su señora. ¿Todo se queda en casa?
R. Claro [ríe], sí. Me encantaba que me la hiciera ella. Pues venga, ella.
P. Cuando dejó Canal + dijo querer “descansar, navegar y escribir”. ¿Cómo logra navegar sin dar un palo al agua?
R. Porque cuando se navega intentas estar por encima del agua. 
Y entonces no se da el palo. Se cambia de velas.
P. Para vivir en Mallorca un poco del cuento, ¿qué le ha ayudado más: ganar premios como el Planeta o casarse con una prima del Rey?
R. Yo creo que el Planeta, no solo porque me dio dinero, y vendí muchísimo, sino porque me permitió colocarme en un lugar donde aceptan que escribas, y te pagan por ello.
P. Con estos paralelismos de familia del Rey, Mallorca… ¿no le ha dado nunca por urdangarinear?
R. No. Yo quiero mucho a Iñaki, y a Cristina, también. Pero urdangarinear, no. Yo no urdangarineo.
P. Dijo que entre las señoras maduritas con las que se iría a Tahití estaban Sigourney Weaver, Concha Velasco y Ana Belén. ¿Llegó a llevarlas de excursión?
R. Hice la excursión, pero con mi señora.
 Con las anteriores, me temo que nada. Eso sí: cuando hacía Lo más Plus, Shirley MacLaine, al terminar el programa, me dio un beso en la boca. No era lo mismo, pero en fin.
P. Eso que se llevó por delante.
R. Eso ha iluminado mis días.
P. A usted, ¿de qué edad para abajo ya ni le miran?
R. Uy, de 35 para abajo ya no me mira nadie. Soy absolutamente transparente.
P. En alguno de sus libros muestra su distancia con los hippies. ¿No les ve con la óptica del chico bien?
R. No, porque yo me apeé del chico bien hace muchos años. Creo que dejé de serlo de verdad cuando entré a trabajar en EL PAÍS. Ahí comprendí que la vida estaba hecha de otra cosa. Había que currar. Y currar… eso, lo mínimo [risas].
P. Dice que la belleza es imprescindible en el ser humano. Pero si le toca ser pariente de Berlusconi o del cardenal Rouco, ¿qué hace, aguantarse?
R. Claro, qué vas a hacer. Aguantarte y emigrar. Marcharte a otro país. No sé. ¿Qué es peor: ser primo de Berlusconi o de Rouco? Yo creo que de Berlusconi, porque te mancha con su magma. 
Y Rouco hay un sitio donde se para, que es donde está tu conciencia y le dice: “Usted, gracias a Dios, no manda en España, pues mire qué pena me da que se lo tome usted tan a mal”. En cambio el otro…
P. ¿Cree que los diplomáticos son una casta especialita?
R. Yo creo que ya no. Lo hemos sido. Todavía hay mucha gente que está convencida de que lo es. Pero ahora somos unos funcionarios como los de Correos. Y además hacemos más o menos lo mismo.
P. Ahora se va al Camino de Santiago. Llegados a Galicia, ¿es más eficaz rezar al Apóstol o a Rajoy?
R. Yo creo que a Rajoy. Manda mucho. Manda más que el Apóstol. Cada día manda más. Y cuando ganen las andaluzas, no le quiero ni contar lo que va a ser esto. Madre mía.
P. ¿Preferirá tirarse a la penitencia o a la empanada de berberechos?
R. A la empanada de berberechos, sin dudarlo un solo instante.
P. ¿Su pasión por las gominolas le ayuda a crear?
R. No, me ayuda a engordar, qué a crear. Pero es una pasión realmente malsana. Me escapo a comprarlas, sobre todo las italianas, que son muy buenas. Las hacen de una manera que no es nada gominosa, sino que se deshace. Y eso es muy serio.
P. ¿Está más loco por su perro o por Charlize Theron?
R. Ja, ja, ja. Me pone en un aprieto. Mi perro es adorable, y es compañero; Charlize Theron es adorable, pero no es compañera. Y lo lamento.

A Goya le sienta bien la luz del Mediterráneo


'La maja vestida' de Goya que ha viajado a Barcelona. / CARLES RIBAS
Goya ha salido del Prado para recalar en Barcelona, y este breve viaje le ha sentado muy bien, lo ha iluminado con otros tonos, de la misma manera que un objeto adquiere otra luz a nuestros ojos cuando lo cambiamos de lugar en nuestra casa.
 Ver El pelele al lado de La maja vestida, o los retratos de Floridablanca y el melancólico Gaspar de Jovellanos, casi mirándose, y encontrarse con la intensidad del Autorretrato de 1815, en el que el pintor ya se retrata como artista, sin los pinceles, con la propia frente como discurso, añade capas y dimensiones a la figura del genio aragonés.
Son casi un centenar de obras procedentes del Museo del Prado las que desde hoy y hasta el 24 de junio pueden verse en el Caixafòrum de Barcelona, en la exposición Goya. Luces y sombras, que recorre de forma cronológica prácticamente todas las etapas de su vida, e incluye, de forma deliberada y sin hacer distinciones, piezas de todas las técnicas pictóricas que utilizó -óleos, dibujos, cartones, estampas e incluso cartas manuscritas- mostrando así lo revolucionario de una obra en la que las técnicas se solapaban.
“No es una antología”, ha dicho el director del Prado, Miguel Zugaza, “pero sí una antología de Goya en el Prado, ya que la exposición ha construido un "relato verosímil" que revela todas sus vertientes; como pintor de la corte, pero también como dibujante y grabador y como un hombre comprometido con el tiempo que le tocó vivir”.
 La exposición ha sido comisariada por la jefa de conservación de Goya del Prado, Manuela B. Mena, y el jefe del departamento de dibujos y estampas del museo, José Manuel Mantilla.
Hacía cerca de 35 años de la última exposición del pintor en Barcelona.
 Y a buen seguro no defraudará a sus visitantes, que, además, tienen la posibilidad de contemplar en el mismo museo, casi pared con pared, la exhibición dedicada al gran pintor romántico Eugene Delacroix, que ya han visitado más de 60.000 personas en las pocas semanas que lleva abierta.
Se puede decir que Goya, un prerromántico, acaba donde empieza Delacroix, pero también que el francés sigue al español y que este, según apunta Mena, pudiera haber sido influido por Delacroix cuando visitó en París el salón del Louvre y probablemente viera La matanza de Quíos y los retratos de los románticos. Y nada más estimulante que contemplar la serie de grabados sobre Fausto, para los que el francés se inspiró en Los caprichos.
La exposición de Goya abarca desde los primeros años, en los que su realismo se opone al rebuscado rococó de sus contemporáneos, hasta su obra íntima realizada en Burdeos al final de su vida, sin olvidar la guerra de la Independencia, que marcó un punto de inflexión en su trayectoria, y su singular visión de la tauromaquia, muy lejana del supuesto Goya amante de las corridas.
La inauguración de la exposición es el punto culminante de la celebración  del décimo aniversario del Caixafòrum de Barcelona. Tanto la de Goya como la de Delacroix son posibles gracias a los acuerdos establecidos entre la Fundación La Caixa y museos como el Louvre y El Prado, y en este último caso todavía quedan comprometidas otras tres exposiciones que también se nutrirán con fondos del museo madrileño.

La crisis llega a la ficción

La crisis llega a la ficción

Por: | 15 de marzo de 2012
En 2008, a principios, el New York Times contó que las grandes y las pequeñas editoriales norteamericanas habían dejado de encargar lecturas y sobre todo traducciones; comunicaron a sus grandes autores extranjeros que no esperaran durante algún tiempo que sus obras fueran traducidas.
Lo peor no era eso, pues los autores extranjeros tenían sus países y sus lenguas; muchos de ellos, aunque no vendieran demasiado, contaban con el beneplácito, en primer lugar, de sus editoriales de siempre (o de algunas veces, pues ya se sabe que los escritores van de flor en flor, según la flor alimente más o menos), que los publican por razones de catálogo (que las hay) o por razones comerciales (que a veces también las hay, ya no tanto).
Lo peor no eran los autores; lo peor, en la decisión editorial norteamericana, eran los lectores, legiones de personas que fiaban el redondeo de sus salarios mensuales a la eventualidad de las lecturas de obras de escritores norteamericanos, jóvenes o veteranos, que tocaban a la puerta de la suerte y dependían de informes que ya no se iban a realizar de nuevo.
Ese suelto en el New York Times, publicado en enero de 2008, lo guardo entre mis papeles perdidos como el primer eslabón del desastre que vendría luego, y del que todos los días (hoy mismo) se hace eco la prensa española y mundial.
He visto, sin embargo, pocas referencias en las propias preocupaciones de los escritores; es como si la crisis se produjera en otros lados de lo que concierne al oficio y a ellos todavía no les mordiera en la yugular. Empieza a inquietar, e inquietará más aún, imagino.
Ahora he descubierto en el último libro del argentino César Aira publicado en España (El congreso de literatura, Mondadori) una referencia muy suculenta a este momento singular (y plural) que vive la cultura del libro.
El personaje es un traductor, y así enuncia el abismo en el que se siente entrometido:
"Desde mi temprana juventud he vivido de mi trabajo de traductor
. Con el tiempo fui perfeccionándome en este oficio, en el que obtuve algún prestigio, y durante los últimos años pude gozar de cierta tranquilidad, que nunca llegó a la abundancia, cosa que no me preocupa porque llevo un régimen de vida muy austero.
Pero ahora la crisis ha afectado seriamente a la actividad editorial, que paga el periodo previo de euforia.
 La euforia llevó a la sobreoferta, las librerías se llenaron de producción nacional, y cuando el público debió ajustarse el cinturón, la compra de libros fue lo primero que suspendió".
Glups!
Así es la cosa. Como decía Vicente Ayala, el hermano más chico de Francisco, así es la vida, y así la cuenta Aira. Sin vuelo en el verso, para que lo sepan todos. No es ficción, aunque lo suyo sea ficción, está pasando y lo estamos viendo.
 Después de la euforia puede venir la euforia del recorte, y después del recorte... En fin, también habrá que cantar en los tiempos oscuros.